Soul Eater no me pertenece. De lo contrario, ya estaría casada con Death the Kid y le hubiese dado 8 perfectos hijos simétricos.
No hay lugar como el hogar
Goteras
La primera vez que Soul y Maka hicieron el amor fue por culpa de unas goteras.
Afuera del departamento se estaba desatando una de las peores tormentas presenciada por Death City. O eso era lo que pensaba Soul, acostado a lo largo del sillón, con los audífonos puestos, escuchando jazz en un intento de apaciguar los truenos exteriores.
Miró su celular y vio un mensaje de Maka. "En un rato estoy en casa :)"
¿Acaso era loca? ¿Se vendría desde la casa de Tsubaki con una tormenta así?
Apagó la música y fue a calentar agua para el café. Era una noche ideal para tomar algo caliente en compañía de tu novia.
Veinte minutos después, la puerta del departamento se abrió y entró al mismo una Maka completamente empapada. Soul no pudo evitar echarse a reír al verla.
- ¿No habías llevado paraguas? – preguntó en medio de las carcajadas.
El rostro enojado de la ojiverde no cambió en ningún momento, ni siquiera cuando le mostró su paraguas dado vuelta, a causa del viento seguramente. Soul se calmó y negó con la cabeza.
- Espera ahí…
Se dirigió con prisa al baño y buscó dos toallas. Cuando volvió, Maka ya se estaba deshaciendo las coletas que tanto la caracterizaban. Soul le echó la toalla en la cabeza y comenzó a revolver para secar sus cabellos.
- Será mejor que tomes una ducha si no quieres enfermarte.
Maka suspiró, en señal de derrota.
- ¿Sabes qué me vendría bien?
- Un café – respondió él, mostrándole sus dientes, socarronamente – El agua ya está caliente.
Ella le regaló una sonrisa cansada. Había que ver lo mucho que la conocía su novio.
Tras asegurarse que no iba a dejar un enchastre de agua en todo el departamento, se dirigió rápidamente hacia el baño para tomar una ducha caliente.
Veinte minutos después se sentía mucho mejor. Se envolvió en la bata y secó su cabello rápidamente. Fue hasta su habitación pero, al entrar, ahogó un suspiro.
Su cama estaba completamente mojada ¿La razón? Una gotera que caía exactamente sobre la misma. Bajó los hombros, furiosa. Ese maldito departamento…
Salió de su pieza y se dirigió a la de su novio. Abrió la puerta y vio como sucedía lo mismo en la de él, pero, a diferencia de la suya, el colchón no parecía muy mojado aún. Corrió hacia el baño y tomó un balde para colocarlo en donde caía la gotera, de esa manera no se mojaría cómo la suya.
Con pesar, caminó hacia la cocina en donde se sorprendió ver a Soul aplastado sobre la mesa, mirando fijamente la gotera que caía directamente al bol que había acomodado bajo la pequeña fuga.
- Oh no, ¿aquí también? – se molestó Maka.
Soul, quien no había notado su presencia, se giró.
- ¿Qué haces así? Cámbiate, te vas a resfriar – la retó.
- Ya voy, ya voy… solo venía a decirte que nuestros cuartos también tienen goteras.
- ¿Qué?
El albino se levantó de un salto y corrió hacia el pasillo. Tras echar un vistazo en su habitación y ver el balde, suspiró con tranquilidad. Por lo menos podría correr un poco la cama y dormir en otro lado. Luego miró el de Maka y arqueó las cejas.
- Que desastre… - murmuró al ver el colchón completamente húmedo.
- Por suerte descubrí la tuya rápidamente – dijo Maka entrando después de él – Ya veré que hago, vete así me cambio.
- ¿Por qué debería irme? – quiso saber Soul, sonriendo de lado, apoyándose en la puerta.
- Ya idiota, que tengo frío – rió la chica, lanzándole la toalla que había usado para secar su cabello.
- Bueno, bueno, apúrate, el café se enfriará.
- En un segundo estoy – contestó, apresurándose para ponerse ropa encima. En pocos minutos ya estaba con Soul tirada en el sillón, buscando una película interesante en la televisión.
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Maka terminó de recoger los platos de la cena y sintió vibrar su celular. El mensaje la hizo reír y se apresuró a contestar.
- Oye, ¿con quién te escribes tanto? Me pondré celoso – comentó Soul, obviamente en broma.
- Es Chrona. Le dije la situación de nuestra casa y se quejó de que ella no sabría cómo lidiar con algo así.
- Típico de Chrona.
- Le conté lo de mi colchón y me invitó a dormir con ella. Dijo que invitaría a las chicas y podríamos hacer una fiesta de dormir.
- Ah, como las nenas pequeñas – se burló el chico, apoyando su mentón en sus manos.
- Las nenas pequeñas no toman alcohol ni experimentan entre ellas – le respondió Maka, con un brillo pícaro en sus ojos. Soul quedó con la boca abierta - ¡Solo bromeaba! – rió ella, quitándole importancia.
El arma expulsó el aire.
- Ya no hacemos eso – completó la chica terminando de lavar y volviendo la vista para reír ante el rostro perplejo de su novio. – Bueno, iré a preparar lo que llevaré.
Se perdió en su cuarto y Soul terminó de tomar el tercer café del día. Se estaba volviendo bastante adicto a esa porquería.
Después de lavar el pocillo, fue hasta su habitación y miró la situación con una mueca de molestia en su rostro. Si corría la cama hacia otro lado, el maldito sonido del agua cayendo al balde no lo dejaría dormir en toda la noche. La única opción que le quedaba era ir a dormir a otro lado. ¿El sofá? Nah, muy incómodo. ¿De alguno de sus idiotas amigos? No, ni hablar que saldría con esa tormenta.
Terminó por decidirse y comenzó a arrastrar el colchón hasta su living, el único lugar –además del baño- que no sufría de goteras. Lo tiró en el suelo e improvisó una cama colocando sábanas y frazadas sobre el mismo.
Miró el reloj, las 11.30. ¿Maka se iría sola en medio de esa tormenta hacia la casa de Chrona? No lo terminaba de convencer.
Se quitó la camisa y el pantalón y se acostó debajo de las frazadas. A continuación, se escuchó un trueno fuera y la luz se cortó.
Soul se estiró a lo ancho.
- Perfecto. Era lo que faltaba.
Maka salió de su habitación con el bolso preparado.
- Soul, ¿habrá saltado la térmica o se cortó la…? ¿Qué haces ahí?
El chico la miró como si no fuera la mejor alumna de Shibusen.
- Dormir, dah. Si me quedo en mi habitación, el maldito sonido del agua cayendo no me dejará dormir.
Albarn se mantuvo mirando a su chico por unos momentos y luego paseó la vista por el apartamento apenas iluminado por la luz de la calle a través de la cortina. Terminó por volver a sonreír y sujetar su bolso y celular para volver a su cuarto.
- Habrá olvidado algo… - murmuró Soul, cerrando los ojos para disfrutar el sonido de la lluvia.
La paz que lo inundaba en eso momentos era increíble. No podía entender cómo a Maka no le gustaban la lluvia ni los truenos, dormir con lluvia era uno de los más grandes pequeños placeres de la vida.
- Em… ¿hay lugar para otro?
La voz de su técnico lo hizo abrir los ojos. Su novia estaba parada al lado del colchón, con el pijama puesto y una sonrisa en su rostro.
- ¿Tú no tenías una noche de toqueteo con tus amigas? – le preguntó, sonriendo de costado. Ella soltó una risa melodiosa.
- Bueno, sí, pero luego te vi allí acostado y pensé: "es como cuando fuimos de campamento"
Soul echó una carcajada al aire.
- La pasamos genial. – comentó al aire.
Compartieron una mirada de complicidad, una más de las tantas que habían mantenido en toda su relación como amigos, compañeros y novios.
El peliblanco abrió su frazada, en una clara invitación de que se acostara con él. Maka sonrió y se posicionó a su lado, abrazándose inmediatamente a su cuerpo.
- Estás fría… - se quejó Soul, abrazándola a su vez. Enredaron sus piernas y se acomodaron mejor.
- Caliéntame.
Y esas palabras, dichas con ese susurro tan apenado, activaron algo en Soul.
Lentamente, llevó sus dedos a su mentón y le levantó el rostro para que lo mirara a los ojos. Los ojos de Soul eran tan penetrantes que lograron que Maka se sonrojara a más no poder.
- Tus deseos son órdenes – murmuró con satisfacción, antes de arremeter contra sus labios en un beso nada delicado, uno que Maka no tardó en corresponder.
Los movimientos de ambos eran algo torpes y no los podían culpar, sabían lo que iba a suceder. Era la primera vez. Estaban nerviosos. Pero, más allá de todo, excitados.
Con un movimiento rápido, Soul colocó a Maka sobre él, con sus piernas a ambos lados de su cuerpo, sin separarse de sus labios ni por un segundo. Se incorporó en el colchón y terminaron sentados, acariciándose como si no hubiese un mañana. Y, con la tormenta de afuera, dudaban que lo hubiera.
Comenzó a rozar la fina cintura de su técnica y la escuchó suspirar ante el contacto. Sonrió contra su boca. Le fascinaba la idea de causar mil y una sensaciones en su novia y eso era exactamente lo que buscaba hacer.
Con ayuda de sus manos, subió de a poco la diminuta remera verde manzana que Maka usaba de pijama y la arrojó lejos de ellos. Por unos segundos, se dedicó a mirarla. Era perfecta. Hacía mucho tiempo había dejado de ser la chica-pecho plano y, por ende, había dejado de ser la niña que era para convertirse en la irresistible mujer que veía delante de él.
- Han crecido… - murmuró altaneramente, mirando sus pechos. El rostro de Maka inmediatamente adquirió un color rojo y se tapó con sus brazos.
- Eres un idiota…
- No te cubras… - le pidió, tomando sus muñecas y alejándolas.
- Soul, esto es algo vergonzoso… - se quejó al ver cómo se la quedaba mirando sin escrúpulos.
- Oh, amor, lo "vergonzoso" está por venir – le dijo, guiando sus manos para que sujetaran su cuello al momento en que se inclinaba para tomar el pecho derecho con su boca.
- ¡S-Soul! – la había tomado desprevenida pero eso no hizo que lo alejara, sino que lo acercó más con las manos que él se había encargado de posicionar.
El albino besó por un largo tiempo cada uno de los pechos de Maka, deshaciéndose en deseo al escuchar los suspiros que su novia emitía cada vez que su lengua rozaba su piel.
Al sentirse satisfecho, subió con un camino de besos húmedos por el pecho hasta la clavícula, el cuello, en donde se encargó de hacerle una marca notoria y, por último, hasta sus labios, que devoró nuevamente.
El ambiente se volvía cada vez más caliente a pesar que afuera hicieran menos de 5 grados.
Impaciente, Maka movió su cadera sobre la entrepierna logrando que un gruñido escapara de entre sus dientes afilados. La Albarn se sorprendió por haber sido ella la causante de ese sonido tan atrayente, por lo que continuó moviéndose hacia adelante y atrás, realizando círculos. ¿Era su turno de tomar las riendas? Despegó su boca de la de Soul y trazó un camino de besos hasta su lóbulo, el cual tomó, saboreó y mordió por un largo tiempo. Al encontrarse en esa posición y con ese movimiento, se hizo más fácil el acceso a los gemidos de Soul, eran como música para sus oídos.
- Maka… - gruñó Soul, de pronto, sujetándola por la cintura y girándola con un movimiento rápido, para ubicarla bajo él. El cambio sorprendió a la chica, quien no entendió qué quería hacer.
- ¿Así que te gusta ser mala? – le preguntó contra su oído, al tiempo que se acostaba a su lado. Ante la confusión de Maka, aprovechó para bajarle lentamente los pantalones del pijama y la ropa interior.
Al sentir ello, el rostro de Maka comenzó a arder. Ya no de vergüenza, sino de satisfacción y deseo.
- Yo también puedo ser malo… - continuó susurrándole al oído mientras subía su mano por la pierna de su chica – Ser malo es cool… - pasó sus dedos por la cara interna del muslo y Maka pasó saliva - ¿Ves?
- ¡Argh!
Había llegado a la zona más privada de Maka. Aquella que hacía mucho tiempo soñaba con tener. Empezó a acariciarla ante los quejidos de su técnica, aunque no eran quejidos de dolor, sino todo lo contrario.
Al sentir esos dedos llegar a su zona más sensible, la Albarn se revolvió contra el cuerpo del arma. Era un sentimiento algo incómodo y a la vez perfecto.
Con la mano libre, Soul la hizo mirarlo y la besó otra vez. En medio del contacto, Maka sintió como un dedo se deslizaba dentro de ella. Se revolvió nuevamente, apretándose contra Soul. Era una sensación… extraña. No podía decir más.
Inmediatamente supo que no quería que Soul se guardara toda la diversión para él solo. Porque verla en ese estado seguro lo tenía entretenido. Es por eso que, con su mano derecha, paseó por la anatomía de su novio hasta llegar a sus bóxers. Al sentir aquello, Soul abrió los ojos con sorpresa. ¿Maka iba a…?
- Ahh… - sí, lo hizo. Había metido su mano y sujetado su miembro, ya firme, entre sus dedos. Ayudándose con la otra mano, bajó la única prenda que le quedaba a su chico, ya que le estaba dificultando la tarea. Tras deshacerse de ella, encerró sus dedos alrededor de su intimidad y lo recorrió de arriba abajo. Y fue el momento de Soul de estremecerse.
Aunque las cosas no iban a quedar así.
Cuando sintió el segundo dedo ingresar a su interior, sí separo sus labios de los de su novio para ahogar un gemido, y escondió su rostro en su cuello, removiéndose entre sus brazos. Continuaron dándose placer por unos segundos más, compartiendo aquel momento que nunca habían tenido.
Justo antes de volverse loco, Soul gruñó contra su cabello y quitó los dedos de su interior. Quitando las manos de Maka, se posicionó entre sus piernas en un rápido movimiento. La miró a los ojos y ella volvió a enrojecer. Soul pensó que no podía ser más hermosa.
Tomó la mano derecha de ella y la guió hasta su cuello, mientras que con la otra sujetó la izquierda en un agarre lleno de cariño y decisión. Miró sus ojos, pidiendo por aprobación, respuesta que no tardó en llegar a modo de beso.
Con su mano libre, acomodó una pierna de Maka alrededor de su cadera y luego sujetó su cintura.
Al sentir que Soul se adentraba a ella, aguantó el aire y se aferró aún más a su cuello, profundizando el beso.
Por su parte, el albino dudaba de cómo hacerlo. Sabía que era virgen y que le dolería, pero quería reducir el malestar lo menor posible ¿Cómo?
Sin saber muy bien cuál sería el resultando, apretó aún más la mano de Maka y entró de una sola estocada dentro de ella. El grito de dolor fue acallado por los labios de Soul. El arma no dejó de besarla en ningún momento y se mantuvo quieto por unos segundos, intentando calmar la respiración de su novia.
Se separaron y Soul la miró, preocupado.
- Tranquila… - le dijo con ternura, besando su rostro – Pasará pronto…
Maka asintió, intentando contener su dolor. Demonios, ¿Por qué nadie le había dicho que dolería así de mucho? Estaba enterada que sería incómodo pero no a tal punto. Demonios, demonios, demonios…
Pero estaba conectada con Soul. En ese preciso momento, ambos eran uno solo. El solo pensamiento la llenó de emoción.
Movió un poco su cadera, sin dejar de sentir esa molesta punzada, indicándole a Soul que podía continuar.
El albino no estuvo muy seguro, todavía había vestigios de dolor en el rostro que tenía debajo de él, pero si no se movía no irían hacia ningún lado. Empezó a moverse lentamente, provocando un gemido de incomodidad en Maka, quien de inmediato se mordió los labios. Ya pasaría, ya pasaría…
Y, en efecto, en unos segundos, el dolor se transformó en una sensación distinta. No sabía cómo describirla, era como… ¿Como cuando algo te duele pero, a la vez, te hace sentir bien? Algo así. Por el momento, no se preocupó por buscarle explicación, sino que se dedicó a enredar las piernas en la cadera de Soul para aumentar la cercanía.
Al ver la indirecta, el albino sonrió. Los movimientos se hicieron más fuertes y rápidos, al igual que los suspiros de ambos. Estaban envueltos en un vaivén que despertaba la más hermosa locura que podrían haber sentido en su vida.
Soul colocó su frente contra el hombro de Maka y llevó un ritmo continuo, llegando a lo profundo de su novia, disfrutando de sus caricias y gemidos desesperados. Ninguno sabía que podía existir esa clase de placer.
- ¡Soul! ¡Ah!
El chico sonrió contra su piel. Así que allí estaba: el punto central de Maka. Hizo énfasis en aquel lugar, maravillándose de los sonidos expulsados por los labios de la chica, quien a diferencia del principio, ya no los contenía.
- Maka… ya… argh…
No dijo nada más pero su compañera lo entendió. Después de todo, se conocían muy bien.
Tomó el rostro de Soul y volvió a besarlo, acercándose aún más a su cuerpo, sintiendo como el momento estaba cerca.
- S-Soul… c-casi…
El Evans no pudo evitar sonreír. Pensar que era su primera vez y tendrían el privilegio de terminar juntos. Maka nunca dejaba de sorprenderlo.
Tras unas estocadas más, sintió cómo su vista se nublaba y su cuerpo se entumecía por completo, para luego pasar a sentirlo liviano. Maka ahogó un suspiro en su boca mientras su cabeza caía sobre la almohada, perlada por el sudor. Luego de dos embestidas más, Soul se derramó dentro de ella, disfrutando la dulce sensación de saber que al fin Maka era de él en todos los sentidos.
Cayó sobre la chica, respirando entrecortadamente. Aún así, sus manos de mantenían unidas.
La ojiverde abrió los ojos para mirarlo al mismo tiempo en que Soul levantaba su cabeza. Observaron el rostro cansado y feliz del otro y se sonrieron con adoración.
- Te amo – le dijo Maka, acariciando sus cabellos, pegados a su frente por el sudor.
- Yo te amo a ti – respondió Soul, mostrando sus dientes en una sonrisa sincera.
Volvieron a unirse en un beso que duró varios segundos. Al separarse, Soul salió de ella con cuidado y se ubicó a su lado. Seguidamente, Maka se acurrucó contra su pecho, abrazándolo por la cintura.
- Lo siento… si dolió… - se disculpó él, aún con cierta preocupación en sus ojos carmín. Ella le quitó importancia negando con la cabeza.
- Fue maravilloso. – respondió, sintiendo como la frazada los tapaba mejor.
No necesitaron más palabras. Cerraron los ojos y no tardaron en dormirse: Soul por las caricias y el aliento de Maka sobre su cuello, y Maka por los brazos fuertes que la rodeaban y el melódico latido del corazón de Soul.
Una noche con goteras… perfecta.
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Ejem, ejem :$ review?
Hikari x Takeru
