Hola! Ya tenía el capítulo hecho pero por alguna razón se me olvidaba subirlo. Es cortito pero aún así gracias por leer.

El silencio sigue presente en nuestro abrazo. Su celular ha dejado de vibrar

-Shaoran, por favor.- Entre sus suplicas puedo sentir húmedo en mi hombro.

No, no llores.

-Oye…-Tomo aire, mi corazón comienza a sofocarme.- Perdóname… por lo que hice.- La abrazo más fuerte hacia mi, inhalando su dulce aroma a flor.

-¿Qué hiciste?

-Tú lo sabes.

-No tiene sentido esta conversación, ¿Lo sabes? De todos modos, lamento que estés triste

- ¿Tú no lo estás? ¿Eres feliz?

-Sí si lo soy

-Mientes. Sé cuándo mientes, estás enojada

-No.- Se separa bruscamente de mí.- No estoy enojada.- Toma aire desesperada y me señala con su dedo acusador.- Es más, ¿Sabes cuál es tu problema? Qué tú no sabes que siento, nunca lo supiste.

-Lamento no poder leer tu mente

-No se trata de que leas mi mente o no, Shaoran…

-Tú te fuiste, no yo.- La acuso, a cuesta que sé que mis argumentos no son los mejores. Ni siquiera los tengo.

-Tú quisiste que me fuera. Haciéndome añicos todos esos años…

-¡Claro que no! Tú, casándote con él, dejándome a mí…

Es ilógico todo lo que le digo.

Pero eso es lo que siento.

-¿Estás escuchando todo lo que dices?- Ahora la molestia es notoria en su tono de voz.- Quería, quería.- De pronto, un nudo en su garganta comienza a escucharse. La haré llorar.

¿Por qué es lo único que consigo causar en ti?

-Sakura, no, no… Por favor.- Trato de tocarla, pero se aleja de mí bruscamente. Ahora por debajo de sus ojos, se acumulan las lágrimas.

-Quería que… que sintieras lo que yo.- Solloza.- Quería ser importante para ti

-Lo eres, ¡Lo eres!, -La abrazo y susurrando a su oído digo.-Me importas, me importas….- En mi pecho puedo sentir la humedad de sus ojos.- Yo… Estoy tan enamorado de ti que doy pena.

-¡Mentiroso!- Alejándome de manera inútil de ella con sus pequeños golpes, llorosa. Desesperado la tomo de las muñecas un poco brusco para calmarla. Mis sentimientos están aflorando. Estoy en caída libre.

Sakura.

Sakura.

Sakura.

-¡Te amo! ¡¿Es tan difícil entenderlo?!- Se ha quedado inmutada hacia mi declaración, viéndonos a los ojos, ella llorando, estoy tentado a llorar igual, pero me hago el fuerte.

Y en este momento importante, alguien toma de mi hombro.

-¡Así que eras tú hijo de puta!- Eriol. Me ha soltado un puñetazo directo a mi rostro, arruinando por completo el ambiente. En el suelo puedo ver como la comisura de mi labio sangra.-¡Levántate imbécil!- Grita furioso.

Por fin. Nada que fingir.

-¡Eriol!- Un grito desesperado proviene de Sakura. Impide rapidamente que le regrese el golpe a Eriol, interponiéndose entre nosotros dos.- ¡¿Qué diablos te pasa?!

-¡¿Qué qué diablos me pasa?! ¿A mí? ¡Já!- Está furioso, probablemente confundido porque pasa sus manos desesperadamente por su cabello que siempre está perfecto. La gentileza en su voz ha desaparecido.- ¡Más bien a ti Sakura! ¡Te estabas besando con él!

-¡Yo no me he besado con nadie!

Los gritos no ocultan lo que está pasando entre nosotros, casi de inmediato la gente comienza acudir a observar que irrumpe la tranquilidad de un hospital.

-¡Descarada!- Sin más, ha bofeteado a Sakura. Tanto como ella, la gente que nos ve y yo, nos sorprendimos. Siento como la furia comienza a recorrer mis venas. Sin pensarlo dos veces, me avalanzo sobre él y por fin doy mi primer golpe.

-¡No te atrevas hacerle daño!- Mi golpe no lo tumba, sólo da dudosos pasos.

-¿Yo? ¿Hacerle daño?- Sonríe y escupe la sangre que le saque.- No puedo creer que tengas las agallas de decirme eso.

-Las tengo.- Lo reto con la mirada.

-Ojalá las sigas teniendo.- De nuevo se echa encima de mí, y así comienza la pelea.

Primero él.

-Desde que escuche tu maldito apellido tuve la sospecha de que eras tú el idiota al que siempre le lloró.

Luego yo. Otro puñetazo.

-¿Ah sí? Qué suspicaz Dr. Hiragizawa. No cabe duda que es de los mejores.

-"La mujer que amo."- Con la ironía en su voz, recordándome aquella conversación que tuvimos. -¿Mi mujer es aquella que amas? Créeme que ella ya no necesita tu asqueroso querer.

Y me suelta un golpe.

Entre nuestra pelea juvenil Sakura grita que nos detengamos, enfermeras, doctores, doctoras, inclusive las monjas de este hospital tratan de alguna forma intervenir entre nosotros. Eriol y yo seguimos en nuestro agarre. Es rápido, es fuerte. Me toma de los hombros haciéndome girar para tirarme en el piso bruscamente él ha quedado arriba de mí. Trato de moverme pero es inútil.

-Me hablas de no lastimarla cuando tú lo hiciste por más de 10 años. Maldito enfermo.

-Tú no sabes nada.- En un esfuerzo fallido lo tomo del cuello de su camisa.

-No me interesa saber nada de ti, suficiente he tenido con el fantasma que ella lleva arrastrando sobre tú absurda existencia.

Otro puñetazo.

-¡Eriol! ¡Basta!- Sakura grita y trata de acercarse hacia nosotros. Puedo ver, puedo ver que llora.

-¡Aléjate, Sakura! ¿Cómo puedes seguir preocupada por esta escoria a pesar de todo lo que te hizo?

Y en este momento de debilidad aprovecho para quitármelo de encima.

-¡No te distraigas de "este."!- Rápidamente lo empujo lejos de mí.- Sí.- Me muestro fuerte.-Es la mujer que amo y que siempre he amado y me importa un carajo que sea tú "mujer." Nada cambiara esto.

Los guardias de seguridad se pueden ver a lo lejos, pero eso no es un impedimento para nosotros dos que volvemos a encontrarnos a golpes. La testosterona, el coraje, rabia, cualquier sentimiento primitivo nos domina completamente.

-Pues mi mujer nunca será la tuya.- Me agarra del cuello. Furioso, con los golpes marcados que le he dado en su rostro. Los dos estamos dañados, estamos luchando. Sólo nos queda reflejarnos en las pupilas del otro para estar iguales.

-Era mía mucho antes de que la proclamaras tuya en esa boda.

-Mucho tiempo de eso, entonces, ¿No te parece que ya es hora de dejarla ir? Cobarde.- Con esas palabras termina y me suelta del cuello, no dejándome al final un golpe en el estómago, que termina derrumbándome. Pasa entre la multitud que se ha quedado de espectadores, de los guardias tardíos que llegaron, ni siquiera voltea a ver a Sakura que lo ve marcharse.

Dispuesto a ir con ella pasa frente a mí, perdiéndose entre la gente. No puedo levantarme.

No me ve.

Duele.

He planeado nuestra reunión aquí, pero eso no significa que tú quisieras verme otra vez.

¿Por qué estás lágrimas no dejan de caer?