Hola! Aparezco nuevamente en un día después de lo prometido porque he tenido problemas personales… mi padre, Uds. saben. Gracias por el apoyo en las diferentes redes sociales. Gracias por las huelgas de hambre y miles de cosas que hagan para que siga actualizando.

Una vez más les digo: Nunca voy a dejar un fic inconcluso. Sería faltarme el respeto a mi misma.

Ahora si, se va perfilando la historia para donde quiero que vaya…

Se deja leer… no lo maten a Harry, en el fondo es bueno!

BTW: Feliz día del trabajador a todas! a los que no trabajan, los envidio!

Capítulo 9

La famosa cámara secreta de la familia Malfoy estaba estratégicamente escondida debajo de una costosísima alfombra, en el salón principal, ese que pasara Ginny tan solo entrar a la gran mansión de los Malfoy. Una vez quitada la alfombra, era casi imposible detectarla a simple vista. Solo Harry era capaz de sentir el rastro maligno que había alrededor. No había nada para abrirla. Ron pensó que su padre, años antes nunca podría haberla encontrado, aun sabiendo la localización exacta.

Malfoy los miró a todos, y después de un movimiento de varita, hizo aparecer una pequeña y discreta aldaba de bronce. Harry miró al dueño de casa y le hizo una señal para que la abriera. Draco lo miró y lo desafió con la mirada. Harry estuvo a punto de romperle la cara a ese idiota. Draco se creía el dueño de la situación y Harry con ganas de hacerle entender por las malas, que su familia, era una paria de la sociedad mágica. El nombre Malfoy, era para él como una mala palabra. Algo que debe ser repudiado con todas las fuerzas, o en su defecto olvidado. Y cuando recordaba la dolorosa declaración de Ginny en el elevador luego de la entrevista con el maldito hurón, estaba más que interesado en enterrar a ese idiota que lo miraba con petulancia. "infeliz, pensó, si supiera que él había disfrutado más que dos segundos con ella. Y que más que hacerla llorar, le había hecho vibrar el cuerpo y regocijar el alma. Eso sí, el dolor de no poder estar otra vez con esa pelirroja, era peor que todos los crucciatus que sufriera en manos de la perra de Umbridge. Respiró. No era tiempo de ponerse a pensar en cosas que lamentablemente no iban a llegar a buen puerto. Ahora era necesario enfocarse en la misión. Ginny no era algo prioritario en su vida… aunque anoche la hubiera tratado como si ellos dos fueran los únicos sobrevivientes en un maldito planeta plagado de sufrimiento.

Ron cansado de esa lucha de egos que se traían esos dos, se adelantó y estuvo a punto de tocar la aldaba cuando Ginny lo detuvo con brusquedad.

- No lo hagas… - le dijo mirándolo a los ojos. – si no quieres perder la mano, Ron.

- No soy tan delicada, hermanita… dijo tratando de zafarse de su ahora garra.

- No seas idiota Ron, te digo que no toques esa aldaba.

- Ella tiene razón – Dijo Harry, serio. Ron lo miró – no la toques… tiene una maldición. - Ginny miró a Harry y asintió.

- ¿Qué cosas pueden tener aquí, que necesitan protegerlo con maldiciones y esas cosas?

- No preguntes – dijo Ginny – tratándose de los Malfoy todo es posible.

- Aun así, no creo… - dijo Ron algo escéptico. Harry bufó.

- ¿Acaso no sientes el poder?

- Por Merlín, qué poder… - dijo Ron ya cansado.

- Parece que no has estudiado todos los libros para ser auror, hermano – dijo Ginny ceñuda - el capítulo que dice que…

- La magia oscura deja rastros, Ron – dijo Harry interrumpiéndola, y pasando la mano sobre la trampilla – sentí lo mismo cuando buscábamos los horcruxes – Ginny lo miró – Algunas cosas malignas están tan protegidas que necesitan un sacrificio – miró a Malfoy – ¿sangre, no? – este asintió.

- Voldemort era adepto a este tipo de magia protectora – dijo Ginny.

- ¿Sabes de eso? – dijo Harry mirándolo asombrado.

- Esto y aquello – dijo sencillamente y luego agregó – yo si estudié a diferencia de otros – sonrió burlona a su hermano que le sacó la lengua. Ella carraspeó – Voldemort creía que exigiendo un sacrificio de sangre, lograba debilitar a su adversario… - miró a Malfoy – es necesario sangre pura, me imagino. – Malfoy asintió – bien… si no eres sangre pura, me imagino que tocar la aldaba supone que tu mano quede completamente inutilizada, como quemada con ácido…

- En este caso, veneno de acromántula… - dijo Malfoy – toca la aldaba y el veneno se mete a través de la piel directamente al torrente sanguíneo…

- Muerte instantánea… - miró a Malfoy – no, duras un minuto… plagado de sufrimiento – suspiró - muy buen método… - Agregó, y sin decir más, sacó una navajita de plata de su bolsillo y estaba a punto de cortarse la palma de la mano, cuando Harry la detuvo en seco.

- No… - miró a Malfoy – Hazlo tú, al fin y al cabo te salvamos el culo, ahora te toca sacrificarte a ti… - Malfoy se acercó y le quitó la navajita a Ginny sonriendo.

- Tampoco hubiera servido tu sangre, por más pura y buena que sea…

- ¿Tu pensando que la sangre de los Weasley, es buena? – dijo Ron

- No la sangre de los Weasley… ella es la buena.

- Malfoy… - dijo Ginny, al escuchar a la horrorizada Astoria jadear detrás de su espalda – deja las bromas…

- Y respeta al menos a tu mujer – ladró Harry.

- Astoria sabe que la respeto y la amo… - dijo secamente.

- Si ella te cree allá tú... – dijo Harry - córtate la mano de una vez y no malgastes nuestro preciado tiempo.

- Lo hago solo para que se larguen y pueda ver a mi madre… - dijo seco – y para que nos dejen en paz.

- Hazlo por el burro que te follas, que no me importa – dijo Harry – solo hazlo, danos el cuaderno y vete a la mierda. – Malfoy se cortó la mano.

- Vaya... – dijo Ginny observando las gotas de sangre haciendo su magia – ¿es tan precisa que detecta a los traidores de la sangre?

- No tanto… - dijo sonriendo y tomando un pañuelo que le diera su esposa. – mi padre no es tan inteligente para depurar el hechizo. Pero la sangre acompaña a un hechizo que solo los Malfoy sabemos…

- Saca el cuaderno… - dijo Harry, mirando hacia la trampilla abierta.

- Hay otras cosas… - dijo Malfoy – por si quieren observar.

- No vinimos de compras, idiota – dijo Ron.

- Solo nos interesa el cuaderno de tu padre… - dijo secamente – no vengo a hacer un inventario de la mierda que ocultan en tu lujosa y asquerosa mansión.

- Hay que bajar… - dijo serio.

- Y no te veo moviendo tus lindos pies… - dijo con asco. Malfoy dio un paso y escuchó el jadeo de su esposa.

- Draco… - dijo Astoria temerosa.

- Tranquila señora – dijo Harry – la mierda que hay dentro de esa cámara, no le hará nada a su marido.

- No te preocupes Astoria… - dijo suavemente, y le sonrió. Ella se acercó y él le acarició la cara – todo está bien…

- Draco…

- Es muy temprano para la novela de la noche Malfoy… - dijo Harry – deja el sentimentalismo, y mueve tu culo.

- Si tu no tienes amor en tu vida y eres un maldito infeliz, es tu problema… - dijo serio – no todo el mundo es un resentido perdedor como tú – Harry estuvo a punto de golpearlo, pero Ginny lo detuvo. Este la miró y con rabia se alejó.

- Algún día, me voy a ocupar de ti, imbécil…

- Harry, con esta estúpida discusión estamos perdiendo el tiempo – dijo Ginny. Miró a Malfoy – y a ti te aconsejo que busques el cuaderno de tu padre… y deja de decir estupideces. No voy a salvarte la próxima vez que cometas la idiotez de provocarlo. – este asintió y bajó lentamente. Pasaron al menos diez minutos. Harry recorría la sala de un lado al otro impacientándose y a la vez impacientando a los demás. Cuando ya pensaban que Harry iba empezar a insultar por la demora, y bajar a la cámara para agarrar a golpeas a Malfoy, este salió y con un movimiento de varita, selló la cámara.

- ¿Y...? – dijo Harry acercándose.

- Tranquilo Potter… - de su chaqueta sacó un cuaderno del tamaño de una agenda de escritorio. – Santa llegó a la ciudad... – dijo socarronamente.

- ¿Es la copia?

- Tienes suerte Potter… es el original – dijo sonriendo – cuando mi padre quiera leer sus notas aleatorias, se llevará una gran sorpresa. – Harry se acercó y le quitó la agenda de las manos.

- Nos vamos…- dijo y sin decir nada más, salió por la puerta de entrada. Ron salió inmediatamente después seguido por una apresurada Hermione.

- Bueno... – dijo Ginny – gracias por la agenda... – dijo sin mirar a nadie en particular.

- Gracias por venir y ayudar a mi madre… - dijo Draco, mirándola a los ojos y tomándole la mano. Ella rehuyó esa mirada, pero no quitó la mano, y Draco sintió un pequeño escalofrío recordando aquella noche, cuando cometió el error de beber hasta al punto de desfallecer, y mirar a esa mujer, bailando solo para él… desearla como si fuera la fruta prohibida del paraíso y tomarla, probarla y aunque sea unos instantes saborearla. Siempre se preguntó qué hubiera pasado si esposa nunca hubiera existido en su vida… Si aquella noche, él sólo fuera un divertido soltero en busca de acción y se encontrara con esa mujer tan, pero tan ardiente. Jamás la hubiera dejado escapar. "estúpido Potter, tener todo y dejarlo escapar por nada…" pensó. – yo… lamento si te ocasioné algún problema con tu jefe – ella negó con la cabeza.

- Que te vaya bien en la vida Malfoy… – dijo ella secamente y luego giró hacia la mujer que la miraba con odio – Señora…

- Espero no volver a verla jamás… – dijo Astoria tímidamente.

- Yo también – dijo casi esbozando una sonrisa – no debe sentirse amenazada por mi presencia, yo no tengo intenciones de arruinar su nidito… - miró a Malfoy – Pórtate bien Malfoy…

- Siempre… - dijo sonriendo y abrazando a su esposa. Ginny era una mujer excepcional, pero no lo suficiente para dejar todo lo que amaba. – adiós, y si necesitan algo más, no duden en llamarme… - Cuando Ginny le iba a contestar, el grito desde afuera la sobresaltó.

- ¡Maldita sea Weasley, dije que nos vamos! – rugió Harry. Ginny salió hecha una furia y lo enfrentó. - ¿qué estás esperando, una puta invitación?

- ¿Qué te sucede? – dijo – solo estaba despidiéndome

- Deja los sociales para después… - le señaló la agenda – el mundo mágico está en peligro y a ti solo te importa despedirte educadamente de un puto mortífago y su cornuda esposa…

- Vete a la mierda.. – dijo molesta - ya tienes la dichosa agenda… - lo miró ceñuda – no te hubiera hecho nada malo que sea un poco respetuoso y al menos saludaras a los Malfoy

- Disculpa por estar únicamente preocupado por evitar que Voldemort vuelva al poder debido a unos hijos de puta con ansias de poder… - dijo con sarcasmo – la verdad es que debería pulir mis hábitos de cortesía y agradecerles fervorosamente a un tipo que te folló de parado en un cuarto de burdel barato y decirle a su esposa que no se sienta amenazada por lo puta que eres… - la miró – tendría que haberle dicho que te comportas como una puta con todos…

- ¿Y a ti te ha gustado que lo haga no? Digo, comportarme como una puta… – masculló apenas, debido al nudo de rabia que casi le impedía hablar.

- ¿Qué quisiste decir? – le preguntó molesto -

- ¡Nada! – dijo caminando hacia la rota reja de entrada – ¿por aquí pasaste tú, verdad? – y apresuró el paso para no tener que darle más explicaciones. Harry suspiró, y maldijo la maldita debilidad que tuvo anoche y caer ante el embrujo seductor de Ginny. Una vez que le hiciera el amor, de las más variadas y excitantes maneras posibles, y la llevara en brazos hasta su casa y la depositara en su cama, se había quedado mirándola, completamente embelesado por su rostro apacible. Era lo único por lo que había sucumbido. Solo para quitarle esa mirada de dolor, que le vio cuando abrió la puerta de su casa y la vió completamente desvalida. La tapó con las frazadas, le acarició el cabello, y le dio un suave beso en la frente… cuando se enderezó ya estaba completamente arrepentido. Nunca se iba a poder quitar de la cabeza esa noche… y lamentaba que siempre iba a anhelar lo que tuviera con ella. Y maldecía porque a partir de hoy, iba a tener que endurecer su actitud ante ella, porque estaba completamente convencido de que hacerle una pequeña mueca, le daría ilusiones. Y él no estaba para darle ilusiones a nadie… él solo daba dolor.

- Paso de ti – dijo dando tres grandes zancadas y adelantándose a todos – nos reunimos en tres minutos…

- ¿En el cuartel? – dijo Ron.

- No – dijo serio – ya no me fío de reunirnos ahí… demasiados ojos, demasiados oídos… - los miró lentamente uno a uno - hasta que no depuremos el ministerio de los mortífagos infiltrados, no vamos a volver a trabajar allí. Buscaremos otro lugar.

- ¿En Grimmauld Place?

- No… - dijo serio - no quiero volver a pisar ese lugar en mi vida.

- Estoy segura que ustedes no van a querer pernoctar en mi casa – dijo Ginny burlona…

- ¿Esa mugre que llamas departamento?

- No, hablo de mi hermosa casita cerca de los acantilados… - todos la miraron – en Dover… ¡Es en Inglaterra Ron! – agregó cuando su hermano arqueó las cejas. Hermione sonrió.

- ¿Tienes una casa? – dijo incrédulo – ¿cómo diablos es que tienes una casa? – miró a Hermione – ¿tú lo sabías? – ella asintió divertida – ¿cómo es que tú lo sabes y su hermano no? – ella se encogió de hombros y miró a Ginny que comenzó a reír.

- ¡Ay, Ron… - dijo golpeando su brazo – por supuesto que tengo una casa! Años viviendo en esa pocilga, me hicieron ahorrar lo suficiente para comprarme la casa de mis sueños – Miró a Harry – la casa que siempre quise tener… - Harry miró al suelo. Él sabía de ese deseo. Él la había escuchado, en esas tardes en que perdían el tiempo entre besos y conversaciones sin sentido y más besos y caricias, completamente fuera del mundo, en Hogwarts. Los dos tenían el mismo sueño, tener la misma casa, donde vivir, los dos juntos… suspiró tratando de olvidar días felices. Ya no tenían lugar en su vida… Volvió a mirarla… nunca más.

- Ya sabía yo que menear el culo te daría algo de rédito. – dijo Ron burlón.

- Si no te gastaras todo tu dinero en putas… - dijo Hermione encogiéndose de hombros nuevamente. Ron solo bajó la cabeza.

- Esto es el colmo - masculló hablando con Harry – la santa inquisición está echándome en cara mis pecados – Harry hizo una mueca, no estaba escuchando a su amigo, aún estaba perdido en esos recuerdos, aquellos que eran sus favoritos… los únicos buenos que tenía, donde Ginny y su sonrisa y sus besos eran los protagonistas principales… los únicos. – lo único que falta es que quiera convertirme en un estúpido impotente…

- Creo que la palabra exacta es penitente… - Hermione rió frente al comentario de Ginny. Esta apresuró el paso y miró de reojo a su jefe - pongo a disposición mi casa, señor… - dijo seriamente y Harry dio un respingo. Nada de hijo de puta, imbécil, traidor… señor, y nunca desde que la volviera a ver hace ya cinco años, ella había sido respetuosa con él. Lo había golpeado, insultado, infinidades de veces, y él también, excepto por los golpes.

- No creo que debamos invadir tu intimidad... – dijo Harry secamente.

- ¿Dónde, entonces? - dijo Hermione.

- ¿En tú departamento, Harry? – preguntó Ron, y Ginny se estremeció. No podía volver al departamento de su jefe. No volvería a ese lugar por el momento, no teniendo tan a flor de piel los recuerdos de ellos dos, follando como conejos por todas las estancias. Sentarse frente a la chimenea no era una opción tan estupenda, para pensar en tácticas y formas de dilucidar un caso. Ella estaba segura que si iban a casa de Harry, más que ayudar a resolver el caso, estaría recordando esa muy particular y excitante manera que Harry tenía de lamer el…

- No – dijeron Harry y Ginny simultáneamente – yo… - siguió Harry –mejor nos reunimos en la casa de Hermione… - esta asintió, pero los demás negaron con la cabeza.

- Yo no voy a regresar allí… - dijo Ron ceñudo – Hermione no tiene comida, y es la peor cocinera que puede haber… - Hermione tenía ganas de matarlo. – por lo que me parece que la mejor opción es la nueva casa de Ginny… - sonrió – no me vendría mal un baño en el mar…

- ¿Con este frío que te congela hasta las neuronas?- Dijo Ginny riendo.

- Al menos tu sabrás cocinar bien…

- Si, - dijo Hermione ofendida – ¡y espero que a ti se te congele la polla! – Ginny sonrió.

- Yo no tengo problemas, pero deberemos reunirnos en mi departamento y de allí, haremos un traslador ilegal. – los miró a todos – les sugiero que vayan a sus casas y busquen una muda de ropa, y nos veamos a las cinco de la tarde en mi pequeño departamento – sonrió – no sé hasta cuando estemos y quizás debamos trazar un plan de acción para lo que sea que nos encontremos al leer el cuaderno, y ver si aún podemos evitar esto desde aquí…

- Si no lo podemos hacer…- dijo Hermione – si llegamos tarde… - miró a Harry – si nos valemos de las palabras de MacLaggen, y solo había un giratiempos con esas características, Harry, ¿Qué vamos a hacer?

- Ya veremos que haremos Hermione – miró a Ginny - creo que será mejor que busquemos lo que necesitamos para quedarnos un buen tiempo en tu casa… - miró su reloj – son las dos de la tarde…

- Mierda la casa de Malfoy nos consumió todo el día…

- Sugiero que vayas al mercado y compres algo de comer… nos vemos en tres horas en la pocilga de Ginny. – miró a Hermione – tú serás la encargada de hacer el traslador.

- Mejor lo hago yo – dijo Ginny – después de todo yo se las coordenadas. – Hermione asintió y desapareció. Ron lo hizo en segunda instancia y cuando Harry iba a desaparecer, Ginny le tomó la mano. – Harry, espera… - él cerró los ojos adivinando lo que vendría. Había despertado con el temor de que tarde o temprano, Ginny querría hablar de lo pasado. Y él no tenía ganas de darle una explicación.

- Ahora no me jodas las pelotas Weasley… – dijo tratando de darle a su voz la dureza que necesitaba para que esa mujer no siguiera insistiendo - como te dije, tenemos un caso que nos quema las entrañas… mi vida, y todo lo que conocemos como mundo mágico está en peligro, por si no te has enterado...

- Si, lo sé, pero… pero… pero… - ay como odiaba ponerse tan idiota cuando lo miraba.

- No tengo ganas de escuchar tus estúpidos peros… - la miró – deja de balbucear, y solo obedece… - se quitó la mano que tímidamente le sostenía el brazo. – ahora, si no te molesta seguir mis órdenes, ve a comprar algo para comer, prepara tu bolso, date un baño de agua fría en el mar para despejar ideas estúpidas que puedas tener, y en tres horas espero que estés lista, porque si no voy a patearte el culo, hasta que logres hacer un traslador decente y llevarnos a la mierda de tu casa. – y sin decir más desapareció.

- Que te follen… -dijo Ginny – aunque te rompa las pelotas con mis preguntas, vas a darme una respuesta – sacó la varita – como que me llamo Ginevra Weasley… - y con un brusco movimiento, desapareció.

####

La casa situada a unos pocos kilómetros de los famosos acantilados blancos de Dover. Desde la casa podía verse a lo lejos el mar, y si uno abría uno de los amplios ventanales que daban a un verde jardín, algunas gotas saladas, podían besarte la cara. Harry estaba sorprendido de estar en una casa que increíblemente resumía el sueño de su vida… su sueño de una romántica casita cerca del mar, hecho realidad. Miró hacia la cocina donde Hermione, reía y hablaba con la anfitriona. Ginny en ese lugar, brillaba. No caminaba, flotaba. Estaba en su elemento. Miró las paredes, llenas con fotos de la familia Weasley, escenas de una vida irreal, del pasado donde al ver los rostros sonrientes y distendidos, podía verse la felicidad, de toda la familia disfrutando de un día de campo… una recordada navidad donde él mismo aparecía sonriente al lado de Ginny… y también había fotos de Fred. Suspiró. El hermano favorito de Ginny, y cuya muerte diera como resultado que su vida fuera una mierda… lisa y llanamente una mierda. Sin su gran amor, sin su motivo para morir contento y luego vivir… lisa y llanamente sin ella.

Otra de las paredes de la sala estaba decorada con retratos de Ginny. Sonrió. Algunos eran de la época de Hogwarts. Se acercó para ver en detalle los dibujos. La mayoría hechos en carboncillo, y algunos un tanto más elaborados en oleos y acuarelas… y debajo de cada uno de ellos la firma del autor. Un único autor… demasiado versátil… demasiado… "hijo de mil puta…" Gimió al ver el nombre del artista: Dean Thomas. Miró a Ginny nuevamente. Y los celos volvieron a atacarlo de la misma forma cruel y avasalladora que lo atacaran hace tantos años atrás, cuando viera a los mismos protagonistas, escondidos detrás de un tapiz en un pasillo oculto, besándose como desesperados… y logrando con ese beso, que él cayera como un idiota bajo el embrujo de esa pelirroja. Recordaba los dilemas que lo mantuvieron despierto aquella noche. Y también recordaba que ella fue la protagonista principal de sus primeros sueños húmedos. Suspiró, cerró los ojos y sacó de su mente los recuerdos y las locas ganas de arrasar con todas las pinturas de la pared. Ya no tenía derecho de sentir celos o amor por ella. Un solo error que cometiera había arrasado con todos sus sueños, y lo había dejado completamente solo. No, ya no tenía derecho a sentirse dueño de ella. Había hipotecado su futuro al lado de Ginny, por una estúpida noche, que nunca iba a olvidar, por el dolor que le trajo después. Era mejor no sentir nada, se dijo, hasta que vio un cuadro que ocupaba un lugar especial en la pared, donde se encontraban un adolescente Harry y una Ginny tan pura y angelical, sentados en el césped verde junto al lago. Ginny estaba sentada con las piernas estiradas y apoyando su espalda en el pecho masculino, y a Harry, abrazándola por su cintura y apoyando su boca en su rojo cabello, seguramente oliendo ese característico perfume a flores, tan suyo. No recordaba ese momento en especial, ellos habían tenido muchos en el corto tiempo que estuvieron juntos… uno mejor que otro. Pero la escena era tan tierna, tan irreal… algo que le hubiera sucedido a alguien con mayor suerte, con otro destino… alguien que no fuera él. Pero lo era, y que ella lo retuviera como una posesión tan valiosa le dolió como la mierda.

- Bonita escena. – dijo Ron al oído de una manera tan burlona que tuvo ganas de hacerle tragar lo que sea que se estaba metiendo en la boca con demasiado deleite.

- Pedazo de idiota… - dijo serio y alejándose de esa pared de locura – por qué carajos no te vas a tirar desde los acantilados y te follas una foca…

- Porque no podría pagarle a la foca... – dijo sin dejar de mirarlo, y tan serio, que Harry no pudo hacer más que sonreír.

- Como se nota que tu hermana te está alimentando – Ron sonrió.

- ¿Has visto la casa que se está montando? – silbó sorprendido- deberías ver su dormitorio… si no fuera mi hermana y viera su cama, me la tiraría sin ningún remordimiento.

- Cállate… -dijo molesto – ¿por qué no te vas a llenar la boca con algo más que con las idioteces que se te ocurren?

- ¿Por qué no disfrutas un poco del increíble lugar en que estamos?

- Porque, honestamente, no sé cómo mierda vamos a encuadrar este caso Ron – dijo observando como las chicas llegaban a la sala con unas bandejas llenas de bebidas y comida para compartir – y porque ustedes se están tomando todo a la ligera. ¿Qué haremos si no llegamos a tiempo de detener su huida al pasado?

- No nos tomamos a la ligera absolutamente nada – dijo Ginny – necesitamos combustible para actuar mejor, así que por una sola vez, quita esa cara de vinagre, y sentémonos cerca de la chimenea, vamos a comer, relajarnos un momento y luego vamos a leer el cuaderno.

- No tengo hambre…

- Deberías comer, si tu dieta solo es a base de alcohol, y cigarrillos… - se encogió de hombros y se sentó en uno de los butacones, de espaldas a uno de los ventanales.

- Mira Weasley, creo que es mí deber recordarte, que por el bien de esta misión, íbamos a enterrar el hacha y no jodernos mutuamente.

- Quedamos en muchas cosas… - dijo ella tratando de que, aun con palabras veladas, lograr que Harry le dijera algo. – creo que…

- Creo que no entiendes… - la miró – de lo único que voy a hablar es sobre nuestra relación laboral. – dijo cortante.

- ¿Que acaso hay otro tipo de relación entre ustedes? – dijo Ron, mirando a uno y otra sospechosamente. Ginny no dejaba de mirar a Harry sin pestañear y este le retenía la mirada.

- No… - dijo rápidamente Harry, sin dejar de mirarla y retándola a que lo contradijera. Ella suspiró y tomó un poco de zumo de naranja.

- No, Ron… no la hay – apenas dijo.

- ¿Entonces de que estamos hablando? – preguntó el pelirrojo.

- De cualquier pelotudez, menos de lo que nos hace tener que soportarnos una noche… - dijo Harry sentándose y tomando una porción de pizza.

- Yo no te exijo que te quedes… - dijo ella molesta – tampoco es la muerte que pases una noche entre amigos.

- Yo no tengo amigos…

- Claro porque Hermione y yo somos dos esculturas de arena... – dijo Ron metiéndose un bocado de la pizza que Ginny había cocinado.

- Entiendan lo que les digo… - dijo ya molesto.

- A ver Potter, explícanos porque no entendemos algo… - dijo Ginny – ¿por qué nos obligas a ser un cadáver viviente como tú, si nosotros no queremos serlo?

- Yo no soy un cadáver viviente… - dijo serio.

- Pues respira, porque si no vamos a confundirte seguro… - rieron. Harry bufó – si fuera por tu color, yo diría que pasarías por un infieri…

- Y yo diría que por tu aspecto pareces una puta… - le contestó. Ella abrió los ojos sorprendida.

- ¿Solo lo parezco? – dijo haciéndose la ofendida – vaya, la próxima vez que vengas pondré más empeño… - Hermione rió – ¿les gusta mi casa?

- Me gustan los adornos… - dijo Harry a punto de escupir una sarta de insultos. Tenía una duda… una sola duda que le quemaba las entrañas… la duda sobre cómo habían ido a parar esos cuadros de Dean Thomas en la casa de Ginny. ¿Sería acaso que ellos habían tenido algo durante la batalla? ¿O quizás ella corriera a refugiarse en los brazos de ese imbécil después de que lo viera casarse esa tarde lluviosa?

- ¿Qué adornos? – dijo ella mirando alrededor, y haciéndose la tonta.

- Los que adornan la pared… – masculló bebiendo cerveza de manteca. Ella miró sus retratos y paisajes

- Ah esos adornos… - sonrió melancólica – mi preciada colección – Hermione miró las pinturas.

- Eres tu en cada pintura… - dijo Hermione sorprendida – que bonitas que son…

- Si – dijo tomando una porción de pizza - Un día me encontré con Seamus Finnigan en una librería y…

- ¿Qué hacías Seamus en una librería? – preguntó intrigado.

- Creo que estaba buscando rabanitos…- dijo Ginny pensativa, y Hermione rio escupiendo un poco de cerveza.

- Rabanitos… que idiota es Seamus… debería haber ido a una verdulería – dijo Ron pensativo.

- Te están tomando el pelo Ron – dijo Harry, y sonrió.

- Enana idiota. – masculló. Las mujeres rieron.

- Lo cierto es que Seamus me dijo que en esa semana, Dean Thomas…

- Tu noviecito de Hogwarts…

- Si, Ron… – dijo sonriente – lo cierto es que me dijo que tendría una muestra y me invitó. Por supuesto que fui a ver a Dean, porque entre nosotros una exposición de arte no me interesa una mierda…

- Claro…

- Y entonces veo un ala de la galería con todas estas obras… - sonrió – y bueno, creo que me imaginé mi casa completamente decorada con estos… y los compré. – sonrió mirando a Hermione de manera cómplice – compré los de la época de Hogwarts… los otros - bebió zumo de naranja – me los obsequió.

- Y por supuesto, te acostaste con Dean… - dijo Harry, casi mordiéndose la lengua de la rabia que sentía.

- Si, mantuvimos una relación de un año… siempre fue una relación abierta. Ya no creía en el compromiso, ni en el amor. – lo miró – solo sexo y buena compañía… nada serio.

- ¿Nada de buen sexo y buena compañía? – dijo Hermione.

- No… he tenido nada tan extraordinario en el sexo... – miró a Harry – hasta hace poco – Harry miró hacia los retratos para no ser preso del recuerdo de aquellas dos noches. No quería mirarla, porque hacerlo significaba que él, al igual que ella, nunca había disfrutado del sexo hasta hace poco…. Y con ella. Aun así no soportó la idea de Dean y ella juntos.

- Y si acostarte con Dean fue algo así como un mal trámite…. – dijo molesto – ¿por qué lo hacías?

- Porque aunque yo no sentía algo fuerte por él, Dean si me amaba, y mientras estuviera con él nunca me traicionaría - lo miró a los ojos – pero más que nada, estaba con Dean porque no quería sentirme sola… al contrario de ti, que te largaste lejos para estar solo y ser un auténtico miserable.

- ¿Y los demás tipos con los que te acostaste? - preguntó y se maldijo por querer saber, y a la vez sufrir con la respuesta.

- Los demás son anecdóticos… - dijo secamente – ahora una pregunta para ti…

- No vine a responder a tu interrogatorio…

- Ah, claro… - dijo Ron – Ginny puede responder tu interrogatorio y tú no…

- Mi sabio hermano tiene razón – dijo sonriente – así que saca esa cara de comer mierda que tienes, y responde: ¿Te largaste muy lejos para no estar con nadie? – Harry simplemente asintió.

- Y aun no quiero hacerlo... – dijo levantándose para mirar por la ventana y tratar de robar un poco de la calma que mostraba extrañamente el mar. – no crean que porque estamos aquí algo ha cambiado en mi vida… - Ginny bufó – no necesito su amistad… no la quiero – los miró a todos, uno por uno – no necesito sus consejos, su compañía, nada… - bebió un poco de cerveza – porque no tengo nada que ofrecer… - miró a Ginny – ni quiero hacerlo. – Cuando ella iba a decir algo, Hermione la interrumpió.

- Ya que estamos en plan de confesiones… - miró a Ron - ¿Por qué frecuentas putas?

- ¡Wow, wow! – dijo Ron algo sonrojado – pregunta directa aquí..- Ginny sonrió.

- Hermanito, tu abriste la puerta, ahora te toca a ti sufrir el escrutinio del grupo. – Ron suspiró.

- Bueno… después de la batalla de Hogwarts… - miró a Hermione que se servía un poco de zumo de naranja. Carraspeó – tuve la oportunidad de encontrarme en un nivel de popularidad impensable – Harry sonrió – sobretodo con las chicas… así que…

- Así que aprovechaste – dijo Hermione.

- No, ellas se aprovecharon – dijo Ron – pero luego ya no sabía cuándo estaban conmigo por mí, o por el héroe de Hogwarts. Después de un tiempo comenzaron a asquearme, regalándose por un segundo de fama venida de arriba… como putas – Ginny asintió – Así que prefiero a las putas... al menos sabes que lo hacen por el dinero…

- Vaya, una explicación que vale un diez.

- ¿Por qué terminaste con Krum? – preguntó Ron a Hermione, tan directamente que ella casi tira la copa al suelo de los nervios. Miró a Ginny y esta se levantó del butacón

- ¿Quieren ver mis retratos privados?

- No, - dijo Harry frenándola – deja que Hermione conteste – miró a su amiga – todos dijimos algo de nuestra vida… te toca a ti.

- Simplemente voy a decir que Viktor no era el hombre que yo pensé que era…

- Una mierda de abusador, eso es lo que es… - dijo Ginny apoyando a su amiga.

- Solo voy a decir que me equivoqué, yo sola… me equivoqué en muchas cosas, creo – dijo bajando la cabeza – por eso al igual que Harry no quiere amistad, yo no quiero hombres en mi vida… - miró hacia nada en particular, aunque Ron sintió su mirada quemándole las entrañas – los hombres solo te hacen sufrir.

- En eso amiga- dijo Ginny abrazándola fuerte – tienes toda la razón del mundo – miró a Harry – los hombres solo te usan y te hacen sufrir…

- Suficiente – dijo Harry levantándose y fue hacia donde estaban sus cosas. – será mejor que nos pongamos a trabajar…

- Yo no voy a trabajar hoy – dijo Ginny

- ¡Escúchame idiota – dijo Harry rugiendo – parece que no te das cuenta de la situación en que estamos! – le tiró el cuaderno con fuerza y ella lo atrapó fulminándolo con la mirada – fíjate bien, en ese puto cuaderno está la clave para resolver el caso… ¿tienes idea de que sucederá si no podemos encontrar a Lucius Malfoy y todos los imbéciles que lo siguen? ¿Tienes la más puta idea de que vamos a hacer si llegamos tarde, solo porque tú no quieres hoy trabajar, y quieres distenderte un puto momento?

- ¡Está bien! – rugió – ¡maldito muerto viviente, vamos a trabajar en el puto cuaderno!

- ¡Dime muerto viviente, insúltame, pero trabaja! – le gritó – el mundo mágico está en peligro, de una vez les digo a los tres, si no están seriamente comprometidos con esta tarea, es el momento de salirse… no voy a aceptar un trabajo a medias – los miró – o se entregan por completo a la causa o se pueden ir a la mierda… les doy una hora para que lo piensen… - y sin decir nada más, salió por la ventana hacia el jardín y se perdió en el paisaje.

#

No quería volver. Sentado al borde el acantilado, esperaba serenarse un poco y que los demás se tomaran un tiempo para decidir lo que iban a hacer. Esperaba más que nada que ninguno de ellos declinara. Los necesitaba a todos. A Hermione, por su inteligencia y rapidez para resolver acertijos, a Ron que siempre descomprimía alguna situación ríspida del grupo con uno de sus comentarios sin sentido, y a ella, a Ginny, porque a pesar de que no quería, ella era lo único que lo impulsaba a continuar viviendo. Las lágrimas estaban a punto de salir… y no podía detenerlas, quizás, si solo las dejara salir. Maldijo al viento que logró lo que él no podía hacer por si mismo, llorar. Hacía tanto tiempo que no lo hacía. La última vez había sido… Nicky. Mas lagrimas volaron recordando la inocencia en su sonrisa, el amor en sus manitas cuando le acariciaba la cara, y le agarraba con torpeza los anteojos y se los llevaba a la boca. Tenía una conexión con su hijo, que solo fue roto cuando la loca de Romilda lo matara. El era el único culpable. Después de escuchar a Umbridge y sus desquiciados planes, sabía que tarde o temprano iba a sufrir. Sea por la muerte de Nicky, o por la de… Umbridge lo conocía bien. Ella sabía que Ginny era un faro en la tormenta, aunque él mismo había apagado su luz. Él la había traicionado. Y sin ese faro, él estaba perdido. Si ella renunciaba a la misión… suspiró y se limpió las lágrimas al escuchar la gramilla crujir detrás de él. Seguramente la buena de Hermione se acercaba preocupada. Pobre amiga, había sufrido tanto. Todos ellas eran víctimas del destino. Uno cruel y despiadado que no les había dado respiro un solo minuto de su vida. A ninguno de ellos.

- Hemos decidido trabajar… – Harry cerró los ojos. Esa voz, como el canto de la sirena, lo debilitaba y lo invitaba a sentir… Ella tenía a veces momentos de calidez en la voz que lo incitaban a olvidar, a renunciar a sus decisiones, a claudicar, a caer rendido a sus pies. La había escuchado la noche anterior, cuando le suplicaba amarla... y había resultado el desastre más maravilloso que viviera, pero desastre al fin. Y aunque para ella haya sido un momento de sexo y compañía… para él había sido todo. Suspiró para serenar sus pensamientos, y espero a que ella se acercara. – Empezaremos cuando tú lo creas conveniente – Ginny esperó que él la mirara. Harry siguió mirando hacia el mar. Ella se arrebujó en su abrigo y decidió mirar hacia el horizonte. Desde la primera vez que estuvo allí, pensó que había encontrado su lugar en el mundo. Y cuando su casa estaba prácticamente terminada, y ella estaba contenta, se dio cuenta que aún faltaba algo para estar realmente bien allí… miró a Harry. En realidad faltaba alguien… ¿por qué negar lo que sentía? Lo amaba… a pesar de todo, y de lo pasado. A pesar de la traición y el dolor. Nunca pudo olvidarlo, y ninguno de los esbozos de hombres con los que estuvo, fueron capaces de hacerlo. Y ella ahora de pie frente a ese idílico paisaje, se dio cuenta que si Harry se decidiera y apostara a una vida juntos, ella sentiría al fin, que estando en esa casa tenía todo. Y seguramente sería feliz. Perdonaría todo, olvidaría el pasado, el dolor… y sería feliz para siempre. Pero las palabras de Harry aun reverberaban en su cabeza "no tengo nada que ofrecer… ni quiero hacerlo." El súbito movimiento de su acompañante la volvió a la realidad. No estaba bien vivir de ilusiones. Aunque, si ella se decidiera, y él aceptara…

- Está bien... – solo dijo y sin que ella pudiera decir nada, se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia la casa.

- Espera... – él se detuvo, pero aún le daba la espalda – quiero hablar contigo a solas. – Harry maldijo en voz alta, pero no dio un paso. Ginny se acercó lentamente. – no podemos pretender que no ha sucedido nada entre nosotros… - dijo y estuvo a punto de tocarle el brazo, pero la tensión de Harry era tan evidente, que desistió. - lo de anoche fue…

- No fue absolutamente nada… no para mí. - dijo secamente- solo fue un favor que te hice… como se lo habría hecho a cualquiera. – Ella se sonrojó. – en este caso, la cualquiera fuiste tú…

- Pero… - dijo con la voz casi quebrada - pero hicimos el…

- ¡No! – dijo dándose vuelta y mirándola con rabia. – No digas que hicimos el amor… no seas tan cínica. La reina de las putas, tu no haces el amor… tú follas, solo sexo, lo dijiste ¿Por qué ahora quieres hacer creer que lo nuestro fue algo más que sexo?

- Estuvimos juntos, no puedes decir que solo fue una ilusión mía… - dijo jadeante. Harry la miró y volvió a maldecir. El viento arremolinaba su pelo, alrededor de su cara, y el sol del atardecer le daba el aspecto de una valquiria, que venía a arrasar en su última batalla… a llevarse al reino de Odín a quien quiera que se le interpusiera en su camino. – Harry, no puedes negar lo que sucedió anoche… no puedes negar que sentiste… - Harry rió de la manera más cruel y se acercó a ella amenazadoramente.

- Disculpa… - y continuó riendo - ¿tú crees que yo sentí…? – más risas burlonas – ¿tú crees que anoche fue para mí algo especial? Despierta ilusa, solo fueron unos polvos… me diste lastima y te hice el favor…

- No te creo… - dijo tratando de que las lágrimas y la desilusión no se le notasen en el rostro. – yo sé que a pesar de todo, tu…

- ¡No te atrevas a decir nada que pueda arruinar esta tregua que acordamos, Weasley! - rugió.

- ¡No digo más que la verdad! – chilló – tú fuiste a mi casa, hace dos noches, en busca de…

- Una puta con la cual follar… Estaba ebrio, y pensaba, donde puedo encontrar una fulana que no le importe hacerlo con un borracho… y me acordé de ti y de la conversación que tuvimos en el elevador, esa mañana. Y me dije "Ahí tienes una puta fácil… si se acostó con Malfoy, no le hace asco a nada…" ya sabes el resto - dijo secamente. – y a la noche siguiente, tu decidiste ir a mi casa con el mismo propósito. Fuiste a sentirte viva, me dijiste, "consuélame", rogaste, y bueno… follamos, estuvo bien, pero no creas que luego de dos noches, vamos a decir " y vivieron felices para siempre."

- No te creo… - solo dijo.

- Vuelvo a decírtelo… - comenzó, pero ella interrumpió lo que pensó que sería otra catarata de insultos.

- ¡Ya basta! – gritó – tu no… tu anoche dijiste… - farfulló. Él golpeó las manos furiosamente, cerca de su cara.

- Despierta… - rio – uno dice mil y una cosas con el solo propósito de tener sexo… – la miró asombrado – ¡Merlín, pensé que por el trabajo que haces en ese bar de putas, sabrías como son las reglas de juego!

- Estuvimos juntos dos noches… - dijo apagada – ¿acaso no significó nada para ti?

- ¿Qué quieres Ginny?

- Que me digas que…

- ¿Que te diga que te quiero? ¿qué te pida una oportunidad para demostrar lo mucho que quiero vivir mi vida junto a ti? ¿quieres que te ruegue por un futuro, juntos y felices por siempre? – rio – ni tú lo creerías… -dijo – tú siempre me reprochas que solo puedo traicionar… ¿Cómo es que cambiaste de opinión y ahora crees que te quiero a mi lado?

- Me lo dijeron tus manos, tu cuerpo… ¡Todo tu ser! – chilló – ¡y maldito seas, comprendo todo esto es solo una parodia la que estas montando solo porque no me quieres cerca de ti! Solo porque tienes miedo a decirme que tengo razón… tú me quieres… ¡asúmelo!

- No… - suspiró – no te hagas ilusiones, solo porque follamos dos noches seguidas. Solo terminarás lastimada tú, Weasley – la miró serio – la primera estaba tan ebrio y te creí Romilda – la mención de ese nombre la hizo sollozar. Harry sintió su alma partirse, pero siguió mostrándose duro e indolente – la segunda noche, creo que fuiste tú la que me buscaste… yo solo te hice un favor. – se acercó y la tomó de los brazos con fuerza – no tengo nada para darte… ni quiero hacerlo. Puedes ser una bonita distracción, algo que usar y luego tirar, pero nada más. – comenzó a caminar – te sugiero que por tu bien, olvides lo que pasó…

- ¡Maldito hijo de puta! – gritó Ginny y sin que Harry se diera cuenta, le envió un hechizo que lo hizo volar algunos metros y caer con fuerza, cerca de un seto con espinos. Se acercó al seto y lo escupió – eres la peor basura que puede existir… maldigo el día que me di cuenta que te amaba – Harry cerró los ojos, tratando de no llorar. – ¡mírame, cabrón! – y con la varita le hizo un corte en la cara. Él se limpió la cara ensangrentada con el dorso de la mano y la miró – Desde hoy, no existes para mi… desde hoy te voy a poner en mi lista negra… desde hoy, comenzaré a matar el amor que alguna vez sentí por ti - se dio vuelta dando un paso y luego se detuvo, y sin mirar agregó – Esta es la última misión que hago con el escuadrón… después que resolvamos esto me largo… no quiero volver a verte en mi vida… cuando esta misión termine, estaré muerta para ti…

- ¿Y se puede saber a dónde rayos vas a ir? – sonrió – ¿al bar de putas donde meneas el culo? – dijo hiriente.

- No lo sé… - dijo sin mirarlo – lo único que sé, es que para tu entera satisfacción, no volverás a verme en tu puta vida… - lo miró – desde ahora y hasta que todo esto del giratiempos se resuelva, nuestra relación es laboral, apenas para que me des indicaciones, y escuches los resultados que mi accionar arroja. No me importas una mierda, y espero que lo que haga con mi vida personal, a ti no te importe una mierda.

- Creo que eso ya quedó claro – dijo parco – no me importas una mierda… ya no.

- Bien… - comenzó a alejarse – estaremos leyendo el cuaderno en la sala… luego te iras a tu casa… no te quiero contaminando la mía – apurando el paso, desapareció dentro de la casa. Harry comenzó a levantarse, pero una espina se hundió en la mano, y volvió a caer. Trató de quitarlas, pero no pudo. Respiró profundo y se arrepintió. A pesar del viento, aun persistía en el aire el perfume floral de Ginny. Se angustió al punto de casi sollozar cuando ella dijo que se marcharía. ¿Qué iba a hacer sin ella cerca, odiándolo, y haciéndolo rabiar por cada una de las cosas que dijera? Merlín, sin ella iba a morir…. Pero no podía decir nada. Pedirle que se quedara no estaba en discusión. Ella no tenía cabida en su vida, aunque quisiera. Ella quería una familia, hijos, y él no podía dárselo, aunque fuera lo que más deseara en la vida… un hijo con el amor de su vida. Él estaba casado, atado de por vida… encadenado a una asesina psicópata y nada podía hacer para revertir su situación. Decirle cuanto la amaba, era brindarle una fantasía que aunque hermosa, no dejaba de ser solo eso, una tonta fantasía adolescente, que nunca iba a hacerse realidad… Se levantó lentamente, y se dirigió hacia la casa, convencido que la vida sin ella se iba a hacer difícil... pero ya había sobrevivido más de siete años sin verla, podría sobrevivir toda la vida así…. Suspiró. Al menos eso es lo que esperaba.

··###

"Como odio mi vida… hace tanto tiempo que estoy sufriendo la agonía de no ser nadie. Tengo que sobrevivir con lo poco que puede enviarme mi asqueroso y traidor hijo. Draco, mi gran sueño de verlo convertido en un excelente líder mortífago, solo es un patético esbozo de hombre, que vive para complacer a los muggles… me da asco tocar su mano cuando sé que toca a esos inmundos muggles, pero tengo que fingir, porque sin ese dinero, me moriría de hambre… Odio al mundo mágico. Odio soportar día a día las miradas de asco de personas que antes temblaban ante mi presencia. Se ríen de mí, se burlan de mi aspecto derrotado, de mi ruina social. Se regocijan con ver mi apellido por el lodo. Odio que no me respeten, odio tener que caminar con la cabeza gacha, fingiendo ser un arrepentido… ¿por qué debo arrepentirme de mis convicciones? Odio a los sangre sucia… odio a Harry Potter y algún día le haré pagar por cada una de las cosas que ese infeliz me quitó… el dinero y el poder, pero sobre todo la dignidad. Hoy una vez más, tengo que ponerme la máscara y fingir que soy un convertido… el maldito muchacho se apiadó de mi hace años y me salvó de la cárcel… sé que algún día voy a agradecerle la humillación… muy pronto seré yo el que lo vea derrotado… y haré la misma sonrisa de suficiencia que me hizo al responder por mi, y mi familia ante el Wizzengamot… pero yo no lo dejaré con vida… solo me sentiré satisfecho cuando vea al inmundo Harry Potter seis metros bajo tierra… ahora solo tengo que fingir… fingir que amo a mi esposa, cuando quisiera matarla… fingir … fingir… algún día me cansaré, y todo el mundo pagará por todo el daño que me han hecho. Lo juro ante la marca de mi amo… lo juro por El señor Tenebroso..."

- El pobre viejo está completamente loco… - dijo Ron, mientras se acercaba a la chimenea, para avivar el fuego. – todas esas cosas, demasiado incoherentes.

- Lo único claro es que quiere matarte, Harry… - dijo Hermione.

- Y quién no... – susurró Ginny. Para su desgracia, Harry la escuchó. Pero no quiso problemas.

- Si, está desquiciado. – dijo ceñudo – maldigo haber hablado a su favor… si estuviera en Azkaban…

- Tarde o temprano algún desquiciado haría lo mismo… - dijo Ron – quedaron demasiados afuera. – Todos asintieron, en concordancia con sus palabras.

- Pero tan lucidas a la vez… – dijo Ginny pensativa – para él tienen coherencia… el cuaderno es su mente, su otro yo, ese que tiene que ocultar para no perder lo poco que le queda…

- Yo creo que es demasiado lo que ha obtenido – dijo Hermione- nada mas y nada menos que la libertad… se salvó de Azkaban y todos aquí sabemos que ese Malfoy es un asesino peligroso... mata y siente placer al hacerlo, no se arrepiente…

- Como todos los mortífagos – dijo Ginny, encogiéndose de hombros – Voy por café.

- ¿No hay fechas que hagan saber desde que tiempo comenzó a escribir? - dijo Harry mirando hacia la cocina donde se hallaba Ginny. Luego volvió hacia Hermione. Esta negó – me pregunto si ese cuaderno nos dirá la fecha de cuando tienen planeado ir al pasado…

- Bueno, esa mujer dijo que iban a matar a Harry la noche de Halloween de 1981… - dijo Ron.

- Sabemos que en esa fecha que dices Ron, llegarán… - dijo Hermione – no sabemos cuando usarán el giratiempos.

- Ehh… Olvidé decirles que umbridge si mencionó una fecha, Ron… - dijo Harry restregándose los ojos detrás de las gafas

- ¿Y cuando carajos ibas a decírnoslo? – bufó su amigo. Harry aun tenía los ojos cerrados, estaba tan cansado – y bien, ¿vas a iluminarnos a todos o solo lo compartirás con tu almohada?

- La fecha es 15 de junio de 1981…

- ¿Por que esa fecha… qué significa…? - dijo Hermione animándolo a continuar, pero Harry la miró molesto.

- No tengo ni idea… - suspiró – la vieja de mierda dijo una fecha pero no donde atacarán… y si no tenemos el lugar exacto, podemos movernos de aquí para allá, desorientados y llegar tarde…

- y todo lo que hicimos se va a la mierda. – aseveró Ron. Él asintió.

- Él lo ha escrito… - dijo Ginny regresando de la cocina. Harry la miró esperando que le devolviera la mirada, pero ella solo dejó la bandeja en la mesa de café, y comenzó a servir el café en unas simpáticas tacitas, que chillaban y temblaban a medida que se iban llenando con el liquido caliente.

- Aun no hemos llegado a eso – dijo Hermione – ¿por qué lo supones, Ginny?

- Porque es un loco demente, pero ansioso de poder… él escribirá la fecha y el lugar donde su más preciado anhelo va a llevarse a cabo. – dijo Ginny ofreciéndoles café a todos. Harry la miró para agradecerle, pero ella ni siquiera lo miró. Solo le ofreció la taza mirando a Hermione. Harry sintió la desazón, pero la disimuló en un carraspeo. Y luego masculló una maldición cuando el platito que contenía la taza, le mordió la mano - solo que no tenemos tiempo que perder… - se sentó removiendo el café con la cucharilla – sería mejor que saltearas los pensamientos, hacia lo más importante – bufó - si sigo escuchando las maravillas de la familia Malfoy voy a vomitar… - Ron asintió.

- Es verdad… - dijo observando Hermione el cuaderno rápidamente – algunos pensamientos están claramente resaltados…

- Que idiota… escribe algo importante y lo subraya – dijo Ron - es como si nos diera el camino a seguir.

- Solo que tenemos que tener cuidado… - lo miraron los tres - a veces el camino más evidente no es el verdadero. – dijo Harry.

- Creo que está tan loco y tan confiado de que tiene todo bajo control, que no se dio el tiempo para poner trampas… - dijo Ginny - piensen como él. ¿quién diablos iba a fisgar el cuaderno de notas de un demente caído en desgracia? Su cuaderno es su álter ego.

- ¿Su que? – dijo Ron

- Su álter ego... la persona en la que tiene confianza… - dijo Hermione – en este caso la confianza recae sobre algo ficticio… el cuaderno… en él describe sus lamentos, sus mas profundos deseos… el cuaderno es su confesor… nadie iba a leerlo, por eso, es confiable. Solo Malfoy sabía de su existencia…

- Alter mierda o lo que sea… debemos averiguar, si el confesó cuando todos se tomarán de las manitas y se largarán del presente… - dijo Ron – porque de algo estoy seguro, si no los detenemos aquí y ahora, nos será imposible tomar un autobús que nos lleve décadas atrás…

- Brillante deducción hermanito… - dijo Ginny sonriendo por primera vez en la noche – si te esfuerzas, sale algo bueno de tu cabecita.

- Aquí hay algo… es cuando se contacta con Umbridge… - Hermione siguió leyendo en voz alta. Ninguno de los cuatro quería perderse una sola palabra. Hasta Ron estaba atento a la monótona voz de su compañera.

"… Pero al fin, la imbécil de Umbridge, me dio el arma para que todo lo que perdí vuelva a mí. Esa maldita zorra, descubrió un extraordinario giratiempos, el único en su especie, capaz de traspasar la barrera del tiempo, no solo horas, sino años… décadas… Si, rio y acaricio la idea de que muy pronto mi sueño de volver a la riqueza y el poder será una realidad… solo tengo que esperar. Dolores, es buena… una hija de puta como ninguna, pero ella es un camaleón. Sabe esconderse y cambiar de colores según lo que le convenga. Sé que ella pronto me traerá las noticias que me harán sentir vivo una vez más."

- Esto es una perdida de tiempo – dijo Ron – ya nos sabemos esa parte… debes buscar las ultimas anotaciones, es seguro que allí tendremos algo.

- Si Hermione… saltéate los divagues de Malfoy que me hacen bostezar… - dijo Ginny. Su amiga asintió.

"el futuro, por fin es nuestro… no puedo aguantar la sonrisa que aparece en mi rostro cuando acaricio lo que por fin tengo en mis manos… después de tanto tiempo, después de tanto sufrimiento, de tanta humillación. El giratiempos es mío… solo tengo que reunir al equipo de nos acompañará en tal heroica tarea… Me pregunto si mi adorado Draco querrá unirse a mi cruzada…"

- Ya sabemos que no… - dijo Harry.

"Maldito mocoso hijo de puta… tan imbécil como su madre. Acaba de darle la espalda a mi más ambicioso proyecto. Acaba de negarse a compartir el poder y la gloria… no parece mi hijo…"

- Si, y su padre salta de la felicidad… - dijo Ron, haciendo reír a Ginny y Hermione. Esta continuó bajando la mirada al cuaderno.

- ¡AQUÍ! – gritó y luego miró a todos sonriente - Lo encontré…

- Cuándo… - solo atinó a decir Harry.

- Oh no… - dijo angustiada – la fecha en que iban a viajar… fue exactamente… - los miró a todos con desazón – maldición, se fueron esta mañana.

- Mierda… - dijeron Ginny y Ron. Harry se levantó para mirar hacia la oscuridad reinante fuera. No había luna, y el silencio era tan grande en la estancia, que solo se escuchaba el crepitar de las llamas en la chimenea, y a lo lejos, el mar castigando, furiosamente los acantilados.

- Viajarán a… - ella leyó una o dos veces para cerciorarse - llegarán un lugar que se encuentra en el Distrito de los Lagos, mas precisamente a la zona occidental del lago Glasmere… - miró a todos – ¿que puede haber allí que pueda interesarles?

- Solo debemos saber que van a hacer, el 15 de junio de 1981 cerca del lago Glasmere, en el distrito de los Lagos – dijo Ron.

- ¿Vacacionar tal vez?

- Si… - dijo Harry- y que suerte que yo tengo una casa de veraneo allí…

- ¿Qué dijiste? – preguntó Ginny.

- Que tengo una casa de veraneo… - dijo tratando de no saltar de alegría porque ella le dirigiera la palabra – bah, no es mía, pero en realidad, si lo es…

- Explícate… - dijo Hermione.

- La heredé de Sirius… - Fue al escuchar el nombre del padrino que Harry, que Ginny saltó de su butaca como si tuviera un resorte en el trasero y corrió hacia un armario que se hallaba en un rincón. Lo abrió rápidamente y comenzó a buscar… Hermione curiosa se acercó.

- ¿Que es esto?

- Los archivos de la orden del fénix… Estaban en la casa de Grimmauld Place. Kinsley me los dio para que los arrojara a la basura, pero yo decidí quedármelos… - dijo ella repasando con los dedos recopilados por fecha, y lugar... - aquí hay una recopilación de cada una de las escondites que los integrantes de la orden, usaron en la primera guerra contra Voldemort - sonrió al encontrar lo que buscaba – ¡eureka! – chilló al llegar al butacón y sentarse. Harry mas impaciente, le quitó el archivo y ella lo insultó. Harry apoyó el archivo sobre la mesa de café y comenzó a buscar… recorrió con la mirada cada una de las locaciones, del año 1981, hasta que dio con el mes que buscaban… y maldijo. Miró a sus compañeros.

- Mis padres… se escondieron allí, una vez… y esa fecha en especial fueron atacados por los mortífagos… logrando escapar.

- Claro – dijo Hermione – acuérdate de la profecía… "nacido de aquellos que se salvaron de Voldemort tres veces…"

- ¿Cuál es esta?

- La tercera... – dijo Ginny - luego decidieron hacer el encantamiento fidelius… - miró a Harry – bien, ya sabemos, donde, cuando y por que… pero llegamos tarde para frenar esta estupidez. ¿Qué vamos a hacer ahora? - Harry se quedó mirando los archivos. Tenía parte de la vida de sus padres escrito allí, palabras frías, vacías, carentes de conocimiento sobre como eran las personas de las cuales hablaban, meros datos, fechas, resultados… tenía tan poco.

- Harry... – dijo Hermione – que vamos a hacer…

- Déjame pensar… algo se nos ocurrirá.

- Si, claro... algo como buscar en los archivos de Dumbledore un cuaderno donde nos explique cómo hacer un puto giratiempos extraordinario… - Harry miró a su amigo sorprendido – yo no creo que exista tal cosa… si bien Dumbledore estaba tan chiflado, no creo que haya llegado al punto de buscar su "álter ego" en un puñetero cuaderno…

- Aun así… - dijo Harry, y luego se levantó, se puso el abrigo y cuando se disponía a salir, Ginny lo detuvo.

- Es tarde, ¿te vas a emborrachar para olvidar tu fracaso? – dijo hiriente.

- No, no voy a emborracharme… - dijo y chasqueó la lengua - increíblemente Ron me dio una idea…

- ¿Donde diablos vas a esta hora, Harry?

- Recordé algo que Dumbledore siempre decía, - sonrió – y hacia allá me dirijo.

- ¿Que recordaste? – dijo Hermione intrigada.

- Dumbledore siempre decía que… - miró a todos – "Hogwarts siempre está para aquellos que lo necesitan."

- Y vas a Hogwarts – dijo Ginny. Este asintió – ¿crees que allí hay un giratiempos que nos de la oportunidad de ir al…?

- No se que puedo encontrar allí, pero de seguro encontraré una palabra que me quite esta incertidumbre – dijo.

- ¿No puedes esperar hasta mañana? – dijo Ron molesto pero también abrigándose como el resto de sus compañeros. Al parecer no iban a dormir esta noche.

- No Ron… - dijo molesto - lamentablemente para mi, no puedo quedarme aquí esperando qué hacer… cada minuto que pierda es una oportunidad menos que tengo de evitar la catástrofe. Tú afortunadamente, puedes quedarte y dormir tranquilo. Yo, en cambio no puedo quedarme de brazos cruzados y ver como desaparezco del mapa, porque unos lunáticos cumplieron su cometido…

- Si me lo dices así… - dijo acomodándose los guantes – yo te acompaño.

- Vamos todos – terció Ginny.

- ¿Y a quien le vas a preguntar, a los fantasmas, a la profesora Macgonnagal? – dijo Hermione intrigada.

- No. Al único que siempre me iluminó el camino para cada decisión que tomaba…

- El vodka… - dijo Ginny

- No… -la miró, y hasta tuvo ganas de sonreír por su humor, pero debía recordar que le había dicho todas esas mentiras, solo para alejarla. Debía mantenerse lejos, aunque en momentos como ese, solo tenía deseos de tomarla de la nuca y besarla como si no hubiera mañana - hablo el profesor Dumbledore… - los otros se miraron entre ellos como pensando que su jefe se había vuelto loco - en las puertas de la escuela en dos minutos – y desapareció.

- ¿Sabe que está muerto verdad? – dijo Ron y las chicas rieron.

- Vamos a Hogwarts… -dijo Hermione

- Y en Hogwarts, todo es posible, Ron… – movió su varita al tiempo que Hermione desaparecía – todo es posible – y dando un pequeño giro despareció.

##

El renovado castillo de Hogwarts, sede de la más famosa escuela de Magia y hechicería de toda Europa, se levantaba imponente cerca del lago. Harry siempre había sentido allí que estaba en casa. A pesar de la guerra acontecida años atrás, el castillo bajo la dirección de la Profesora MacGonnagal, había logrado recuperar casi por completo cada una de sus instalaciones… algunas torretas y almenas, estaban semiconstruidas, pero la profesora las había dejado de esa manera para que el todo aquel que pisara ese lugar, supiera la real dimensión de la gran batalla que se llevó a cabo en Hogwarts, cuyo resultado fuera la caída del mago mas cruel y oscuro hasta la actualidad.

Era increíble mirar a cada lugar del castillo y pensar que allí había acontecido una de las más cruentas batallas del mundo mágico. Cuando Harry saliera de hogwarts para nunca mas volver, el castillo apenas se tenía en pie. Todo estaba en el suelo, hecho escombros… sin contar con los cuerpos, el fuego, el horror… Ahora casi todas las instalaciones de Hogwarts habían sido reconstruidas, y desde el comedor se podía escuchar el particular bullicio de los alumnos a la hora de la cena.

Harry y los demás esperaron en el hall central que la profesora MacGonnagal estuviera dispuesta a recibirlos. Instantes después, Filch el celador, los dirigía por las escaleras y los pasillos, indicándoles que la directora los vería en su despacho. Harry comenzó a respirar entrecortadamente. La última vez que había estado en el despacho de los directores, había recibido un cerrado aplauso de todos los cuadros, y unas palabras calidas del retrato de su más apreciado director.

Caminaron rápidamente sin emitir palabra alguna, hasta doblar en una esquina y pararse ante una gárgola relativamente fea… Filch les indicó la contraseña "en quidditch nadie es mejor que Gryffindor." Ron rió por la ocurrencia y Hermione, dijo la contraseña. La gárgola como era de esperar revivió y se hizo a un lado, al igual que la pared detrás de esta se abrió. Allí, estaba la famosa escalera de caracol… todos subieron a la misma al tiempo que la pared volvía a cerrarse. Subieron dando vueltas, hasta llegar frente a una puerta de roble enorme que Harry conocía tan bien… No tuvo necesidad de golpear. Antes de apoyar la mano en la puerta, la voz severa de la profesora los invitaba a entrar. Tomó la aldaba de hierro en forma de grifo y abrió la puerta. Dejó pasar a sus acompañantes y cerró la puerta. Al darse vuelta, la alta figura de la antigua profesora de transformaciones, se elevaba detrás del escritorio. Harry miró a cada uno de los cuadros. Allí se encontraban todos los directores de Hogwarts desde su apertura más de mil años atrás. Claro que a Harry no le interesaban todos los directores, solamente buscaba a uno en particular. Y allí estaba, ocupando un lugar importante… la figura de su antiguo profesor, con el largo cabello blanco, su barba atada y sus anteojos de medialuna. Dormía plácidamente en su confortable sillón. A su lado… el ultimo director de Hogwarts muerto... Severus Snape lo miró fijamente y luego desapareció del marco, con su tan particular ondeo de capa, que a Harry le asemejaba aun murciélago en vuelo.

La profesora MacGonnagal los miraba intrigada. Cada uno de ellos la saludó efusivamente. Hermione parecía babear frente a su más grande mentora. La profesora les sonrió con ternura, y luego miró a Harry. A este le pareció que la profesora había envejecido más en estos últimos tiempos que en toda su vida. Le sonrió apenas. Ella les indicó que se sentaran. Las chicas lo hicieron, el resto se quedó de pie, detrás de las sillas destinadas para las visitas.

- Es increíble que volvamos a vernos de esta manera tan inusual… - dijo la profesora MacGonnagal, y sus palabras tenían un dejo de reproche. Hermione como siempre sucedía en frente de esa mujer, se sonrojó y pidió disculpas. Ginny la miró sonriente.

- Lamentamos profundamente haber irrumpido en Hogwarts de esta manera... – dijo serena – pero era imperante para nosotros hablar con usted respecto a ciertos acontecimientos que se han venido ocurriendo en los últimos días. – La profesora miró a Harry.

- Supe por Kinsley que Fudge ha muerto…

- Entre otros… - dijo serio- Un inefable, un antiguo alumno de Gryffindor, Umbridge… una muggle, y otra bruja seriamente dañada... – recitó – todos por la misma causa… con el mismo propósito.

- ¿Y qué tiene que ver Hogwarts en todo esto?

- Nada… - dijo Harry – y todo…

- ¿Qué sabe de las cosas que Dumbledore legara a Hogwarts? – dijo Ginny y la directora la miró interrogante.

- Bueno… - se sentó – el profesor Dumbledore tenía una inteligencia que me atrevo a decir nadie, a sabido superar…

- Profesora, lamentablemente y con el debido respeto, no tenemos tiempo de escuchar las proezas de Dumbledore – dijo Ron serio - estamos hablando de las cosas donadas por el profesor a la escuela… - la miró - aquellas que inventara.

- Bueno... – dijo seria – su inteligencia lo hacía de vez en cuando quebrar ciertas normas… - carraspeó – esos inventos solo le servían para su uso personal…

- No están avalados por el ministerio… - dijo Hermione – algunos no están patentados.

- Umbridge, llegó a Hogwarts, buscando algo especial… - dijo Harry.

- Cuando Dumbledore murió, el Ministerio confiscó su testamento y todas sus pertenencias… las retuvo durante un mes, las catalogó y todo aquello que le fuera importante, fue a parar al departamento de misterios. Lo demás, volvió a Hogwarts… y el resto, a sus respectivos beneficiarios. – Harry asintió.

- Umbridge vino a buscar un artefacto especial…

- El giratiempos… - dijo MacGonnagal – ella quería estudiar el mecanismo y desarmarlo, para ver si se trataba de un artefacto oscuro… - masculló y frunció la nariz con asco – esa idiota creyó que era tonta…

- Y usted que hizo… - preguntó Ginny.

- Le dije que no podía dárselo, sin una orden del ministerio… y luego lo doné para que el departamento de misterios lo custodiara… nadie puede sacar el artefacto sin permiso especial del ministro.

- Lo robaron- la profesora palideció – y lo usaron.

- Quien…

- Quince mortífagos viajaron a una época especial… con la misión de matarme, y que Voldemort tenga el éxito y una vida próspera. Y con su mayor enemigo muerto, realzarse en el poder… y todo lo que conocemos como historia va a cambiar…

- Merlín… - dijo con la boca seca. Tomó un poco de agua. – no puede ser…

- Necesitamos saber si hay notas que nos ayuden a fabricar un giratiempos o algo por el estilo… - dijo Hermione nerviosa.

- No , no las hay… - la extraña voz apareció de pronto y Ginny dio un respingo. Aun acostumbrada a escuchar que los cuadros hablaran era realmente increíble volver a escuchar la calida voz de Dumbledore que los miraba desde su cuadro con esa mirada bonachona… - Buenas noches muchachos.

- Profesor… - dijo Harry – lamentamos molestarlo pero...

- He escuchado cada palabra que se ha dicho Harry, y lamento que un objeto creado inocentemente, sea usado para una misión tan cruel.

- Profesor… necesitamos saber… - dijo acercándose – el giratiempos, ha sido usado esta mañana, y si no podemos impedir que eso suceda…

- La historia y todo lo acontecido desde el tiempo que esos mortífagos intervengan en el pasado será considerablemente cambiada...

- Sin olvidar que van a matar a Harry… para que voldemort nunca deja el poder… - dijo Ginny. El profesor Dumbledore le sonrió.

- Eso es verdad…

- Y sin Harry, no hay quien lo detenga… ellos saben de la profecía, no hay horcrux que lo salve, ni nadie que muera por él… - miró a Harry – Ellos tienen todos los datos para que su objetivo sea cumplido sin ningún problema…

- Eso es lamentable.

- Pero me imagino que Usted debe acordarse de cómo hacerlo – dijo Ron.

- Si, señor Weasley… yo recuerdo – sonrió – lamentablemente he cometido un error al conservar ese giratiempos. Debí destruirlo una vez que me di cuenta de la falla en él, pero lo dejé como un recordatorio de lo tonto que puede ser uno, aun teniendo la inteligencia que yo poseía. No puedo ser humilde en este sentido – Hermione sonrió.

- ¿Cual es la falla o el error? – preguntó.

- ¿En verdad señorita Granger no se da cuenta? - ella negó – recuérdenos cual es el propósito del giratiempos…

- Los giratiempos son objetos que sirven para retroceder en el tiempo por cortos espacios de tiempo, generalmente para salvar algún error y…

- Exacto… por cortos espacios de tiempo... – dijo Dumbledore aplaudiendo.

- Y el giratiempos que usted inventó sirve para largos periodos… días, meses, años, incluso décadas…

- Y ahí radica el error…

- No entiendo… -dijo Hermione.

- Estúpidos mortífagos… -dijo Ron sonriendo - estaban tan ciegos que no previeron ese error de calculo.

- ¿De que hablas? – dijo Hermione molesta. Que ella no pudiera ver el error y ron si la cabreaba sobremanera.

- Malfoy y los estúpidos que lo siguen viajaron veintiséis años en el tiempo… antes de que Harry cumpla el año - ellos asintieron – independientemente del hecho que puedan o no llevar a cabo la idiotez que van a hacer… les queda algo por resolver…

- ¿Que…?

- Cómo van a regresar al futuro… - dijo sencillamente - el mecanismo del giratiempos, no permite volver al futuro. Realizas la tarea que vas a realizar pero tienes que vivir el tiempo que retrasaste para poder llegar al tiempo presente… del cual partiste.

- Excelente Señor Weasley – dijo aplaudiendo Dumbledore – si fuera usted alumno le daría cincuenta puntos para Gryffindor…

- O sea que aun si consiguiéramos otro giratiempos, fuéramos al pasado y consiguiéramos destruir sus planes, aun nos veríamos con el inconveniente de volver… - dijo Harry.

- Lamento que no hayan podido detenerlos antes de que usaran ese giratiempos… - dijo apagado- y lamento profundamente haber creado algo que a mí tiempo me pareció tan insignificante, pero ahora comiendo el fallo de mí proceder…

- No vale la pena lamentarse, señor – dijo Harry – ahora debo pensar de que forma puedo viajar al pasado para evitar que mis padres y yo seamos asesinados antes de que se escondan por el encantamiento fidelio...

- ¿Como dices Potter? – dijo la siseante voz de Snape, que al parecer no se había retirado del todo del despacho – Que Lily va a ser asesinada…

- Si, junto a mi padre… su esposo y su hijo – dijo despectivamente. Aun sabiendo lo que había hecho Severus Snape por ayudarlo, no podía perdonarle que haya vendido a sus padres. Si esa víbora, no hubiera abierto la boca, sus padres estarían vivos, a su lado. Y el no sería tan miserable. – Los mortífagos tienen pensado atacarlos en su escondite del Distrito de los Lagos...

- Por las barbas De Merlín… - dijo Dumbledore. – Sirius y Remus Lupin están con ellos. Se quedarían hasta el cumpleaños del bebé…

- Que vamos a hacer… - dijo Ginny – ¡no podemos dejar que ellos actúen! – dijo al punto de perder los nervios. – o vamos a sentarnos aquí lamentándonos por haber creado una mierda de objeto, que arruinará nuestras vidas y desaparecerá… desaparecerá a… - miró a Harry. Y luego A Dumbledore. – estamos en el mundo mágico… ¡algo debe haber, un portal, un hechizo…algo!

- Ahora que lo menciona… - dijo Dumbledore rascándose la barba – creo que…

- Por Favor – dijo suplicante – no podemos dejar que Harry muera… - Harry estuvo a punto de abrazarla, pero desistió con un tremendo dolor en el estomago. La odiaba cuando pensaba en él de esa manera.

- Bien... la información que voy a suministrarles, es imprescindible que no salga de estas paredes… si esta información cae en manos extrañas… ya sabemos que pueden intentar almas oscuras – ellos asintieron- Bien… hace cientos y miles de años, existían en la tierra unas criaturas mágicas extraordinarias, capaces de un poder mágico inimaginable…

- Las hadas… - dijo Hermione, y Dumbledore asintió y comenzó a relatarles una historia.

- "Miles de años antes del nacimiento de Cristo, se estableció en Irlanda una raza llamada Tuatha de Danaan que, con el paso del tiempo, se hizo conocida como la Raza Verdadera, o Raza de las Hadas. Una civilización avanzada de un mundo lejano, los Tuatha de Danaan educaron a algunos de los humanos más prometedores que hallaron en las enseñanzas Druidas. Por un tiempo, hombres y hadas compartieron la Tierra en paz, pero fatalmente, una amarga separación nació entre ellos, y los Tuatha de Danaan decidieron mudarse hacia otros sitios. La leyenda afirma que se dirigieron "bajo las colinas" en "montículos de hadas" o "túmulos". La verdad es que nunca dejaron nuestro mundo, pero mantienen su corte fantástica en lugares difíciles de encontrar para la humanidad. Después de que los Tuatha de Danaan se marcharan, los Druidas humanos guerrearon entre sí, separándose en distintas órdenes. Trece de ellos recurrieron a las artes oscuras y –gracias a lo que los Tuatha de Danaan les habían enseñado, casi destruyeron la Tierra. Los Tuatha de Danaan emergieron de sus lugares secretos y detuvieron a los Druidas Oscuros antes de que lograran dañar la Tierra más allá de toda reparación. Despojaron a los Druidas de su poder, dispersándolos hacia los rincones más lejanos de la Tierra. Castigaron a los Trece que se había vuelto Oscuros lanzándolos a un lugar entre dimensiones, encarcelando sus almas inmortales en una prisión eterna."

- Wow... que fascinante - dijo Ron. Y Dumbledore continuó con el relato.

- "Los Tuatha de Danaan eligieron entonces una ascendencia noble, unos druidas extraordinarios llamados Keltar, para usar el conocimiento sagrado y reconstruir y nutrir la tierra. Juntos, negociaron un Pacto: el tratado que controlaba la convivencia entre sus razas. Los Keltar hicieron muchos votos de compromiso con los Tuatha de Danaan; ante todo, que nunca usarían el poder de las piedras estáticas, que otorgaban al hombre que conociera las fórmulas sagradas la habilidad de moverse a través del espacio y el tiempo, para logros personales o fines políticos. Los Tuatha de Danaan prometieron muchas cosas a cambio, ante todo, que nunca apagarían el alma de un mortal. Ambas razas, durante mucho tiempo, acataron los compromisos hechos ese día. Durante los siguientes milenios, los MacKeltar peregrinaron hacia Escocia y se establecieron en las Highlands, en el territorio ahora llamado Inverness. Aunque la mayor parte de su historia antigua, desde el tiempo de su colaboración con los Tuatha de Danaan, se perdió más tarde en las nieblas de su pasado distante y pasó al olvido, y aunque desde entonces no hubiera precedentes de que un Keltar hallara a un Tuatha de Danaan, nunca se desviaron del rumbo de su propósito jurado. Comprometidos para servir para el bien de la humanidad, ningún MacKeltar rompió jamás su juramento sagrado. En las pocas ocasiones que debieron abrir una portilla a otros tiempos dentro del círculo de piedras, fue por la más noble de las razones: para proteger a la Tierra de un gran peligro. Una leyenda antigua sostiene que si un MacKeltar rompe su juramento y usa las piedras para viajar a través del tiempo con propósitos personales, las innumerables almas de los Druidas más Oscuros, atrapados entre dimensiones, lo reclamarán y lo transformarán en el Druida más Oscuro y espantosamente poderoso que el género humano alguna vez haya conocido. A finales del siglo XV, nacieron los hermanos gemelos Drustan y Dageus MacKeltar. Como sus antepasados antes que ellos, protegieron la antigua tradición, nutrieron la tierra y guardaron el codiciado secreto de las piedras estáticas. Hombres honorables, sin corrupción, Dageus y Drustan honraron fielmente sus votos. Hasta una fatídica noche, en un momento de pena cegadora, en que Dageus MacKeltar violó el Pacto sagrado."

- Y esa historia dice que… - dijo Harry – hay un puente blanco… un lugar en Escocia, que se puede usar para viajar al pasado… - dijo un tanto más animado. Estas nuevas noticias, le habían dado esperanzas… miró a sus compañeros que tenían la misma mirada animada.

- Cuando la tierra como se conoce está en peligro… acotó Dumbledore.

- Pero uno de los druidas MacKeltar, rompió el pacto… ¿que sucedió? – preguntó Hermione.

- Los druidas corrompidos fueron encerrados y sus espíritus encarcelados se apropiarían de aquel que rompiera el pacto y usara el puente blanco para uso personal. Dageus, lo usó para salvar a Drustan, y entonces los trece druidas oscuros fueron a parar al cuerpo de Dageus, y quisieron resurgir… obviamente esto no sucedió, pero viendo que "el puente blanco" era peligroso, La reina de las hadas decidió cerrarlo, para que no haya mas tentaciones…

- Eso y la mierda es lo mismo…-dijo Ron – no podemos ir al pasado… el puente está roto, y los macKeltar deben ser cenizas… bueno, vivían en el siglo XV…

- En realidad... – dijo Dumbledore- los gemelos viven en Escocia..

- No me digan que también son adictos al elixir de la piedra filosofal… - dijo Ron.

- No, me temo que no le dan al elixir señor Weasley. Son tan mortales como usted y como lo era yo… pero en sus viajes en el tiempo sucumbieron al más poderoso hechizo que jamás podrá existir…

- El amor… - dijo Ginny

- Así es señorita Weasley… - dijo sonriendo Dumbledore - conocieron mujeres de este siglo y decidieron vivir aquí, y abandonar la edad media…

- ¿Me está diciendo que estos druidas, defensores del pacto entre los mortales y las hadas viven? – Dumbledore asintió – y si nosotros le pedimos que nos ayuden…

- Oh, no… para poner en funcionamiento el puente blanco o las piedras de Ban Drochaid, deben recurrir a la reina de las hadas...

- Lógico – dijo Ginny – ¿y usted por casualidad sabe su número telefónico? – Dumbledore rio y Snape siseó una palabra malsonante.

- Lamentablemente no creo que ese aparato muggle pueda ayudarnos…

- Estamos en el mismo lugar desde donde partimos… - dijo Harry.

- Pero si se como pueden contactarse con ellas… y el lugar exacto donde pueden ir para concertar una entrevista con La Reina Aoibheal de las Hadas... – todos sonrieron al retrato. Y luego miraron a Harry, que solo asentía a la mirada profunda del profesor.

Al final Harry tenía razón, Hogwarts siempre estaba para aquellos que lo necesitaban.


Nota de la autora: la parte en negrita corresponde a un párrafo extraído de la novela "El Highlander oscuro" de Karen Mary Moning. Lo transcribí exacto para que el relato no quedara confuso. Como les aclaro, no es mío.

Bien, puede que la locación exacta de la casa donde se encuentran los padres de Harry no sea exacta… no conozco bien la zona, y no he tenido tiempo de ir a investigar… así que me valgo de cosas que leo. Las referencia geográficas pueden tener errores, lo digo para que no me escriban diciendo te equivocaste y bla, bla bla.

Gracias por leer y espero sus comentarios.

Ahora tengo facebook con mi nombre, si quieren encontrarme soy "Solo Anatripotter" y sigo en el twitter.

Los dejo.