Capítulo especialmente dedicado a MariannaHerrera1 y a montserratlaoh, gracias por sus palabras me hicieron tanto bien.

También necesito agradecer a Aide ya que me ha dado grandes ideas para esta historia

Esta vez me gustaría recomendarles la siguiente canción: Quédate lejos, de Ha-ash.

La oscuridad del departamento se vio afectada después de que la cerradura fue girada, una luz blanca iluminó la sala costosa de piel oscura consistente en tres piezas, una mesa de té al centro del lugar en forma rectangular con diseño vanguardista sirvió para que el Uchiha dejara caer las llaves, se tiró en el cómodo sillón de tres personas y el lujoso mueble que sostenía el aparato de sonido y el gran plasma fueron enfocados por sus ojos negros sin pretenderlo.

Ese lugar siempre fue impersonal, no fue él quien eligió la decoración, tampoco su madre intervino por eso no tenía toques femeninos, tal como la agente inmobiliaria se lo había vendido había quedado y eso le agradaba, en aquel tiempo lo adquirió buscando una liberación, su progenitora y hermano se lo habían obsequiado cuando se percataron que deseaba alejarse de la presión de su padre, podría ser una conducta extraña que dos personas maduras le dieran a un adolescente de 17 años la oportunidad de obtener un lugar como ese, sin embargo decidieron hacer lo más razonable, Sasuke era un chico determinado, de no haberlo hecho se hubiera ido a las calles y de alguna manera les sirvió, él se enfocó en sus estudios disponiendo incluso que los terminaría en el extranjero, estaba decidido a no quedar relegado a lado de Itachi.

Miró aún con desinterés el lugar, su escondite por llamarlo de alguna manera era un lugar grande, ubicado en la mejor zona de la ciudad, tenía tres habitaciones, dos baños, uno en la recamara principal con hermosos azulejos negros, una tina amplia y muebles de baño lujosos, el otro cercano a la sala similar pero menos ostentoso, una cocina integral con una pequeña isla que servía de separación con un pequeño comedor para cuatro personas, un cuarto de lavado e incluso un pequeño estudio.

El Uchiha soltó un suspiro queriendo alejar el olor que llevaba impregnado de Hinata y sonrió sin ganas, lo había echado, ¿cuándo una chica lo hizo? No eran pareja, pero sea lo que tuvieran ella lo había roto, entendía porque lo había hecho su soberbia extrañamente se lo permitió, miró sus manos con desagrado sintiéndose una mierda, se había prometido tiempo atrás no lastimarla como una manera de pagarle lo que hizo por él y no lo había cumplido, ¿realmente la hubiera asfixiado? Su pecho se tensó al imaginar la escena, con tan sólo pensar que esa acción se hubiera llevado a cabo experimentó un sentimiento desagradable. Reconocer que lo llevó al borde por decirle que se merecía lo que vivió lo volvía a encender, sintiéndose sumamente molesto y decepcionado, de alguna manera consideraba que lo comprendía aunque no conociera su historia, percibía que ella lo entendía, estúpidamente se sentía protegido a su lado y aceptado, soltó una carcajada siniestra cuando llegó a esa conclusión.

-¿Protegido? –Se cuestionó con ironía, la enfermera era pequeña, débil, simple ¿por qué llegó a sentirse así? –Cerró sus ojos sin poder encontrar la respuesta, jaló una bocanada de aire buscando el aroma de la ojiluna, su dulce fragancia solía quedarse y lo tranquilizaba y también excitaba—Como quieras Hinata—Soltó entre ardido y resignado tratando de recuperar su orgullo herido.

Él no la buscaría más, haberlo echado fue la gota que derramó el vaso, ya había regresado una y otra vez a ella sin razón alguna, era hora de empezar a pensar racional y fríamente, estarlo haciendo con la polla como un adolescente no era lo suyo, nunca lo fue, 'Es hora de actuar' pensó decidido, Madara tendría que pagar por lo que le hizo y sea cual fuera el embrujo de Hinata lo despedazaría, ya no podía estar dependiendo de la ojiluna, ninguna mujer lo hizo seguirla, ninguna era indispensable, tenía que romper ese lazo que para él era injustificado, quizás su inconsciente le jugaba malas jugadas era hora de hacerlo y demostrarse a sí mismo que la enfermera no era su seguridad o indispensable.

-Sasuke—Escuchar la voz de Hinata, lo hizo levantar la mirada.

Era más de media noche, su habitación se encontraba iluminaba por ambas lámparas en las mesas de noche a cada lado de la cama kingsize, la ropa de cama en tonalidades azules cubrían la mitad de su cuerpo en un intento fallido de dormir, su cejo arrugado se relajó y esbozó una sonrisa burlesca admirando el cuerpo de la mujer nerviosa en la puerta.

-¿Qué diablos haces aquí?—Dijo curioso con ese tono de voz hosco para incomodarla más y no demostrarle su verdadera complacencia al tenerla ahí, vestía un vestido oscuro sin mangas pegado a sus curvas, muy pequeño, unos grandes tacones y un maquillaje que la hacía lucir encantadora, resaltando sus hermosos ojos lunas; así que no reparó en la siguiente pregunta ¿cómo sabía de su departamento?

-Te necesito—Le robó otra risa burlona que resonó en su habitación pero sobre todo triunfante, había ganado ella después de todo lo buscó, la cortina oscura del balcón se ondeó con el viento fresco proveniente del exterior.

¿Así que quieres tu lechita?—Soltó grosero, sentándose y recargándose en la cabecera de madera oscura, se merecía que la echara pagándole con la misma moneda, pero no podía hacerlo su cuerpo habló por él descubriendo su prominente erección de las sábanas ¿cómo con solo verla le provocaba eso? Su cuerpo debía tener algún raro condicionamiento hacia ella, concluyó pero restándole importancia. Empezó a sobar su largo y grueso falo y después Hinata se acercó con sus pasos inseguros, subió a la cama y acomodó sus cabellos lacios y azulinos detrás de la oreja, para inclinarse y comenzar a lamer su hombría, sin pensarlo la tomó de la cabeza obligándola a que lo acogiera por completo y de una sola vez, ella lo hizo sin protestar—Así nena, métela más—Motivó fuera de control.

-¿Te diviertes sobrino?—Escuchar la voz de Madara, lo sobresaltó mirando de inmediato hacia la puerta para enfocarlo encontrándose con una sonrisa burlesca en el rostro del mayor, después desconcertado observó a Hinata que levantó su rostro cubierto de lágrimas, se pasmó al verle un ojo morado y otras marcas rojizas y moradas en su hermoso rostro.

-¡Hijo de puta!—Bramó hacia su tío que seguía en el marco de la puerta burlándose de la escena.

-No Sasuke—Hinata impidió que se levantara—No fue él, fuiste tú—Le dijo llorando mostrándole su cuello, marcado con sus manos —Tú me hiciste daño y me duele, he sido buena contigo ¿por qué?...

Algunos gritos y gruñidos se escucharon en la habitación principal del departamento de Sasuke arrancándolo del mundo de los sueños, la oscuridad no le permitió en un momento ubicarse, su cuerpo empapado en sudor, una enorme y dolorosa erección, más la taquicardia y respiración agitada fue lo que pudo identificar enseguida, otra vez había tenido una pesadilla, su cuarto día sin ella y volvía a colarse en sus sueños.

-¡Mierda!—Gruñó enfadado, ahora sus malditas pesadillas no solo giraban en torno a Itachi... sino en ella, y en todas le reclamaba haberla lastimado y empeoraba la situación porque tenía rastros de una golpiza que insinuaba él le había propiciado, jamás golpeó a una mujer; era seco, frío y grosero con ellas, pero jamás había tocado a una, a excepción de ella y eso lo carcomía porque con cada día cerca o lejos aceptaba que era demasiado dulce y pura para merecerlo —Maldición—Masculló dejándose caer en la suave cama, con su mano derecha buscó su celular la mesa de noche.

4:58 de la mañana, ¿acaso ni dormido podía dejar de pensar en ella? Su situación se encontraba peor que cuando estaba con ella, ahora no podía dormir y tampoco dejaba de pensar en la ojiluna, jamás lo admitiría verbalmente pero extrañaba su olor, su calor, su cuerpo, sus risas de niña buena, sus comentarios dulces, su preocupación y poder follarla sin control.

-Solo necesitas una mujer—Se dijo a sí mismo en voz alta, era todo lo que requería y seguramente así dejaría de pensarla, pero su consciencia se burló de él recordándole que anteriormente lo había intentado y no funcionó—Debe estar lejos de mí—Dijo quedamente sabiendo que nadie lo escuchaba, que no tenía caso engañarse a sí mismo, era una buena chica y él no podía controlarse ni a sí mismo.

A varios kilómetros de ahí, Hinata veía la hora en su celular 4:59, echa un caos con sus sábanas sobre su mullida cama, sus ojos lunas rojos e inflamados por las horas de llanto y sin dormir, otra noche sin conseguir soñar, el sueño le caía encima cuando el cansancio la vencía, no quería dejarlo ir el hecho de pensar que no volvería a verlo la tenía así, tenerlo o no la mataba, sonrío con amargura acurrucándose entre sus cobijas buscando sanación y sabiendo que en cuánto se dieran las seis de la mañana comenzaría con su día, con una sonrisa falsa, con maquillaje que escondiera sus penas y pesares, tenía que encontrar su rumbo de nuevo.

Era medio día y Suigetsu y Juugo se acaban de ir del apartamento, seguía pensando en los extraños movimientos que reportaban acerca de Madara, cada vez que sentía que lo tenía él escapaba maestramente. La puerta se abrió e irritado se dedicó a los papeles.

-¿Qué olvidaste Suigetsu?—Gruñó para demostrarle que no era bienvenido, quizás buscaba vaciar nuevamente su pequeño estante de bebidas, no le importaba que lo hiciera pero deseaba estar sólo.

El silencio provocó que se girara para buscarlo pero en su lugar se encontró a Hinata, asustada, vestía unos jeans y una playera sencilla de color lila.

-Necesitamos hablar—Sasuke frunció su ceño al escuchar su susurro de voz.

-¿Cómo diablos llegaste aquí?—Le preguntó aparentando indiferencia pero haciendo hincapié en ese detalle, escondiendo las extraña sensación en su cuerpo.

-Tu amigo Suigetsu no es muy discreto—Chasqueó la lengua dándole la razón, pero poniéndose de pie caminando al frente para ver por el ventanal que lo dejaba apreciar una importante avenida del centro de la ciudad.

Debía correrla, echarla o apartarse pero la curiosidad y las ganas de retenerla le estaban parando su filosa lengua.

-Di lo que quieras y lárgate—"De otra forma no podré detenerme y te cogeré".

El olor femenino le provocaba una erección, verla tan dulce y afligida le incitaba a querer abrazarla y besarla, acogerla en sus brazos para después brindarle lo único que sabía dar para ayudarla a olvidar lo que sea que la tuviera en ese estado.

-Me engañaste—La afirmación, le hizo verla directamente, Hinata llevó sus manos a su vientre y sus perlados ojos bajaron la mirada compungida.

-¿Qué diablos?—Soltó fastidiado, ¿de qué iba todo eso? En esos momentos no necesitaba sus reclamos sino la calma que podía brindarle.

-Me embarazaste, ¡Te viniste dentro!—Los ojos oscuros enfocaron a la frágil chica que ahora le sostenía la mirada de manera iracunda— ¿Qué piensas que haré con un bebé?

-Y-Yo— Tartamudeó sintiendo un pequeño estremecimiento debido al miedo—Escucha, yo...

-¡Aah!—El grito dolorido e inesperado de Hinata lo hizo callar para verla, petrificándose al instante, detrás de la ojiluna se encontraba Obito clavándole justo en su vientre una especie de navaja haciendo que brotara un río de sangre, el hombre la sacó y volvió a incrustarla ante la mirada atónita del Uchiha.

Obito salió corriendo y Hinata cayó de rodillas, Sasuke logrando salir de su estupor y corrió hacia ella para auxiliarla.

-Ya no hay bebé—La peliazul dijo con la voz entrecortada comenzando a perderse cerrando sus orbes blanquecinas...

Sasuke golpeó la cama, de nueva cuenta la oscuridad reinaba y por la suavidad sabía que se encontraba en su cama, su cuerpo mojado y tembloroso, lo hacía regresar de ese mundo de pesadillas, no le importó la hora, sabía de sobra que era de madrugada, no pudo reconocer qué síntomas en su cuerpo se debían al miedo y cuales a su síndrome de abstinencia, pero agitó la cabeza tratando de normalizarse.

-¿Embarazo?—Se preguntó un tanto preocupado, sonriendo ladinamente intentando ocultarse a sí mismo el miedo que sintió tras esa escena macabra, tenía que alejar eso, lo estaba agotando, sus temores, sus secretos—¿La embaracé?—Se cuestionó, de inmediato negó con la cabeza, solo eran sus malditos sueños atormentándolo, la necesitaba para estar tranquilo y poder dormir se admitió con pesar, su orgullo no lo dejaría buscarla, no esta vez, ella dejó claras las cosas lo corrió y él nunca le rogaba a una mujer, mucho menos por sexo o simple tranquilidad, todo lo que hizo con ella no tenía para él una explicación lógica, era guapa lo reconocía, le gustaba era obvio ¿pero por qué lo atormentaba tanto?—No es necesaria—Se quiso convencer a sí mismo.

Dejó que la mañana iluminara su habitación poco a poco, tenía alrededor de dos semanas sin verla. Un par de veces había terminado conduciendo hasta su casa sin darse cuenta se percataba hasta que se veía afuera del modesto hogar y al instante retomaba su camino, aún tenía serios problemas con su cuerpo y la necesidad de medicinas, pero seguía firme en pensar que era más absurda la necesidad que sentía hacia ella y era lo suficientemente orgulloso para buscarla y aclararse lo que estaba sucediendo con él.

En la casa de Hinata el sueño la abandonaba, su rostro lucía descansado y al parecer sus ojos se habían secado aceptando su decisión, dejándola respirar sin la opresión en su pecho sin embargo el sentimiento de pérdida estaba presente, pero la Hyuuga era decidida cuando se lo proponía, no era la primera vez que la vida la maltrataba o la ponía en aprietos, así que finalmente había decidido sonreírse a sí misma, tenía que cuidarse e intentar ser feliz sin que conllevara su sufrimiento.

Se levantó abruptamente de la cama para ir al baño, comenzó con su rutina de arreglo personal y su emoción incrementó al darse cuenta que su periodo la había abandonado después de casi una semana, el desajuste hormonal por las pastillas y actividad sexual la había descontrolado.

-¡Definitivamente este será un buen comienzo!—Se animó a sí misma.

El azabache que había poseído una desagradable sensación ansiosa por no saber el verdadero estado de la peliazul en todo lo que llevaba su día, observó el lugar con desaire.

-Sasori dijo que Zetsu seguirá vigilando sin embargo aún hay mucha información que recabar—Juugo le informó a Sasuke en aquel bar, habitualmente no quedaban en sitios como ese, pero la mañana había sido ocupada y el antro donde se reunían se encontraba cerrado al ser tan temprano aún.

El Uchiha ignoró el comentario, el pelinaranja lo observó detenidamente era evidente que desmejoraba día a día su cambiante humor se había tornado irritable en las últimas dos semanas, incluso volvía a descuidar su aspecto prefiriendo vestir ropa deportiva, con sus observaciones y deduciendo su larga estadía en su apartamento concluyó que algo había ocurrido con la peliazul, así que prefirió guardar silencio y tomar su coctel esperando que cualquier cosa que lo atormentara la superara favorablemente, de pronto abrió sus ojos ámbar con sorpresa en la entrada aparecían la enfermera y Naruto.

-Tenemos que irnos, la enfermera y el médico de la clínica acaban de llegar—Sasuke sorprendido por la noticia de inmediato enfocó la entrada en su búsqueda.

Ambos se incomodaron al darse cuenta que tomarían asiento delante de ellos, el pelinaranja agradeció que existiera una cortina a base de trozos uniformes de madera que los cubría lo suficiente para no llamar la atención de los recién llegados y al mismo tiempo esconderse permitiéndoles observar los actos de los recién llegados, la molestia se instaló de inmediato en el Uchiha, logrando que su mirada se endureciera al ver a Hinata levemente sonrojada, con una sonrisa en sus labios y prestándole toda su atención al rubio, mismo que llevaba uno de sus brazos en el hombro femenino de manera posesiva, el ojinegro apretó los dientes y tensó su mandíbula.

-¿Te ha molestado?—Juugo preguntó al notar que el humor de su amigo se oscurecía.

-En absoluto—Le respondió ocultando su desagrado, luchando por parecer indiferente.

Naruto e Hinata tomaron asiento frente a ellos quedando sus espaldas en esa cortina que los separaba, Sasuke observó detenidamente como el ojiazul solo apartó la mano del hombro femenino para posarla en la estrecha cintura femenina atrayéndola hacia él.

-Gracias por acompañarme Hina, realmente esto es importante para mí—Naruto habló despreocupadamente pero con toda la atención de su acompañante.

-No tienes que agradecer, haber pasado ese examen es algo que merece una celebración—Le respondió la peliazul con una sonrisa, perdiéndose por un momento en la cálida risita nerviosa del poseedor de ojos azules—Así que debemos festejarlo—Agregó determinada.

Naruto apretó más su mano acercándola a él, Hinata entreabrió sus labios pensativa, sabía que si le seguía permitiendo que la abrazara iba a malinterpretar la situación, aceptó salir con él por dos razones, primero la salida no era solo de ellos pero Ino les había quedado mal en el último momento, y segundo porque realmente creía que valía la pena celebrarlo, ella necesitaba una salida que confirmara su decisión y seguir adelante, sentir el beso húmedo del rubio en su mejilla la hizo colorearse.

Sasuke bufó al presenciar la cercanía y confianza que estaban irradiando, sus puños se cerraron con fuerza y usó todo su autocontrol para no levantarse de ahí y quitarle a la peliazul para evitar que siguiera tocándola, Juugo observó detenidamente a su amigo, parecía tranquilo y hasta cierto punto indiferente, pero lo conocía lo suficiente para saber que era una careta, sus puños, sus ligeras muecas, su postura, todo le demostraba lo incomodo que se encontraba y no lo culpaba esa pareja frente a ellos lucían muy acaramelados, su amigo no era de los hombres que solían enamorarse o prestar demasiada atención en una mujer, pero se había aferrado a ella aún no comprendía si era un sentimiento genuino o una dependencia por lo fragmentada que se encontraba su seguridad después de todos los acontecimientos que le tocó sobrellevar, el Uchiha era todo un misterio cuando se lo proponía, ocultaba bien sus sentimientos si lo deseaba.

-Naruto—Hinata lo llamó apenada tratando de encontrar las palabras adecuadas para frenarlo, no es que le molestara del todo sus atenciones, era que sabía que se estaría aprovechando de él tratando de que le mantuviera sus trozos de corazón juntos.

-¿No crees que deberías volver?—Ella lo miró atontada, ese calor que le brindaba de alguna manera le devolvía sus pedazos rotos, sintiéndose armada, desde su mesa Sasuke entrecerró los ojos y Juugo esbozó una sonrisa.

-Al parecer el medico sigue estando con ella—Susurró, Sasuke no aparentó la furia que le provocó el comentario de su amigo, pero su cabeza si empezó a divagar ¿qué tan cercanos volvían a ser?

-Deben ser tal para cual—Afirmó en voz baja, pero Juugo sonrió, su mirada iracunda decía más de lo que sus palabras decían.

Naruto atrapó los labios de la peliazul la cual no pudo rechazarlo, Sasuke se puso de pie en un acto que no pudo controlar, las manos de Juugo en sus hombros obligándolo a sentarse lo hicieron reaccionar ¿qué estuvo a punto de hacer? ¿Ir y quitarle la peliazul al médico y después agarrarlo a golpes?

-Debes tranquilizarte.

-Yo sólo iba a irme—Mintió a sabiendas que seguramente su postura indicaba lo que estuvo a punto de hacer, se atrevió a devolver su mirada al frente para ver a la ojiluna correspondiendo ese beso que lo hizo perder la cabeza momentáneamente, Naruto no perdía el tiempo deslizando sus manos en el buen formado trasero femenino, ¿cómo diablos se iba a controlar si veía eso? Bajó la mirada tratando de ahogar su rabia y enfriar sus impulsos.

-Si, claro—Dijo con ironía Juugo, no lo iba a molestar esa no era su manera de actuar pero no pudo guardar su comentario.

-Naruto—Hinata logró terminar ese beso que la estaba nublando, sabía que no era lo que deseaba realmente pero su cuerpo estaba tan necesitado de afecto que le respondía solo, Sasuke logró vislumbrar con molestia como un hilillo de saliva que se rompió cuando se separaron lo suficiente.

-Eres tan dulce pequeña—La risita de Hinata turbó a los rivales de amor, y ella se mordió el labio inferior incapaz de alejarlo abruptamente ¿acaso no se merecía ser feliz con alguien que quisiera amarla?

-Necesito ir al tocador—Susurró de manera coqueta dejándose llevar por el momento—Pero ya sabes que pedirme—Dijo esbozando una sonrisa tierna y cómplice a lo que el rubio asintió embobado.

-Claro—La voz entusiasta del ojiazul, provocó que Sasuke sonriera con ironía pensando que aquel acto no era más que una farsa, seguramente la ojiluna pretendía ponerlo celoso.

La Hyuga tomó camino hacia el baño, y Sasuke miró con desprecio al Uzumaki.

-Irradian miel—Juugo dijo aquella frase solo para ver la reacción de su amigo, de inmediato lo enfocó y su rostro denotaba su molestia, con la sola mirada le ordenó que se callara—Dicen que las reconciliaciones son perfectas ocasiones para tener un buen polvo y reforzar la relación...

No lo pensó ni un solo momento, sus pies volvieron a moverse solos llevándolo al lugar donde se encontraba los baños, solo había dos puertas y en cada una había un anuncio cuadrado respectivo al sexo al cual estaban dedicados, así que giró una chapa intentando adentrarse al femenino pero estaba trabada, bufó molesto.

-Ya casi, un momento—La dulce voz de la ojiluna lo hizo oscurecer su mirada y se quedó ahí esperando su momento para actuar.

Apenas ella hubo quitado el pestillo, él abrió la puerta adentrándose, Hinata trastabilló tardando un par de segundos en entender lo que estaba sucediendo mismo que él usó para trabar nuevamente la puerta, ver al Uchiha frente a ella la hizo jalar aire nerviosa queriendo despertar de lo que pensaba era un error o un juego de su imaginación, debía ser una maldita broma, había tomado una decisión y hacía lo posible por continuar con su vida como si nada entre ellos hubiera sucedido y él estaba ahora ahí, frente a ella con esa pose dura y fría.

-¿Qué diablos estás haciendo con el Uzumaki?—Masculló molesto, mirándola hacia abajo desde su altura.

-¿Qué haces aquí?—Logró preguntarle tratando de entender la inusual situación, Sasuke caminó un par de pasos acorralándola contra el lavabo y su cuerpo.

-¿Qué mierda hacías con el Uzumaki comportándote como una cualquiera?

Hinata entreabrió sus labios incrédula ¿acaso había escuchado bien? ¿A qué venía ese reclamo fuera de lugar? Respiró pesadamente tomándose aún su tiempo para que su cerebro procesara la pregunta del moreno e intentar escapar, ¿acaso el Uchiha tenía una clase de radar que le avisaba que ella estaba lista para seguir? Tanto que le costaba tomar una decisión y sobreponerse, y él estaba ahí frente a ella haciéndola flaquear solo con verlo.

-Contesta sabes que no poseo paciencia—Urgió el moreno, que lo único que sentía en su organismo era la rabia que lo carcomía después de haberla visto en brazos de otro hombre.

Hinata que momentos antes se atrevió a sostenerla la mirada iracunda, trató de tomar el control de la situación, no debía dejarse llevar por el olor del azabache o esa necesidad de ser estrechada en sus brazos, se recordó a sí misma.

-Creo que eso realmente no te interesa—Respondió en un susurro sin darse cuenta que su simple respuesta avivó la furia del Uchiha.

Las fuertes manos del moreno se cerraron en su cintura acercándola a él con una violencia que por absurdo que sonara solo le pareció exquisita y tentadora, Hinata volteó a verlo cohibida.

-¿Él te hace sentir esto?— Sasuke quiso saber si ella se sentía excitada y atraída por Naruto. La Hyuga no comprendió qué cuestionaba, lo único que sintió fue la enorme erección contra su abdomen y su parte intima lubricándose para él, las manos femeninas que se encontraban a los costados subieron lentamente al abdomen masculino haciendo un último esfuerzo para mantener una distancia prudente—¿Ya te acostaste con él? –Preguntó celoso, pero solo dejó ver la sequedad en su cuestionamiento.

La Hyuga volvió a jalar aire tratando de mantenerse firme tratando de ignorar la punzada dolorosa que le provocó la escena del moreno, analizando la pregunta apretó sus labios con indignación, no encontrando qué debía responderle, ¿por qué tenía que ponerle las cosas tan difíciles? ¿Acaso era alguien para él? Sasuke besó su cuello humedeciéndolo bajando sus manos hasta las piernas femeninas guiándolas para separarlas y abrirse paso y tratar de verse envuelto en ellas.

-¿Qué carajos haces con el Uzumaki?—Soltó de nueva cuenta autoritario, abandonando el cuello buscando los ojos perlas esperando una respuesta sincera y al mismo tiempo incomodarla, esa era una de sus mejores armas contra cualquier mujer, ponerlas nerviosas solía funcionar.

La mano derecha masculina viajó para alcanzar los cabellos azulinos en la nuca obligándola a arquear su cuello y darle la cara.

-No te quiero cerca de ese cabrón.

-¿Por qué te molesta?—Le sostuvo la mirada por decisión propia, aunque el agarre en su nuca empezaba a molestarle no quería ceder—Tú no eres nadie para decidir con quién puedo salir... no eres más que un... un error en mi vida—Le expresó, eso era una escena de celos que Hinata no podía comprender, él no parecía quererla pero si las cosas eran distintas era bueno que se las aclarara, porque creía firmemente que el Uchiha no estaba motivado por amor sino más bien por su posesividad egoísta.

El moreno simuló una penetración, haciéndola jadear, ella coloreó su rostro avergonzada.

Eso había sido un golpe bajo para él, lo estaba despreciando como nadie lo hizo ¿él un error? Miles de mujeres lo codiciaron y seguramente aún lo harían, corrección lo hacían con solo verlo, y ella le decía eso, su impulsividad lo llevó hasta ella pero ahora era su ego el que lo mantenía ahí, dispuesto a derribarle sus afirmaciones, nadie lo olvidaba tan fácil e Hinata, toda ella le pertenecía.

-¿Segura? Seguro quieres que te la meta, ¿quieres que te demuestre que eres mía? ¿Qué nadie te puede coger como yo?...

-Para de decir eso—Hinata lo interrumpió ahogando sus lágrimas debidas a la indignación, odiaba la excitación que las palabras masculinas le causaban así que cerró sus ojos queriendo limitar sus sentidos, tratando de tener la fuerza necesaria y resistirse, él era mucho más fuerte que ella pero podía gritar si él no la dejaba marcharse.

-Quieres acciones ¿eh?—Sasuke se las arregló para meter su mano por debajo del pantalón del uniforme de enfermera de la chica, encontrando lo que buscaba—Resbalará sola—Afirmó triunfante.

-Para ya, ¿no lo entiendes? Quiero ser feliz, quiero intentarlo con él—Sasuke se pasmó y por un par de minutos repasó las palabras de la ojiluna, dándole la oportunidad para que ella sacara esa mano intrusa.

-Tú eres mía—Le bufó tomándola con más rudeza de la nuca buscando besarla y retenerla a su lado.

Las piernas de Hinata se movieron solas y con la izquierda logró darle un golpe en su hombría, Sasuke se quejó cayendo de rodillas frente a ella, la mirada iracunda que le dedicó no la hizo flaquear sin embargo sus lágrimas si rodaron por sus mejillas y tragando su dolor, pudo susurrarle algo entendible antes de salir del baño.

-¿A dónde vamos?—Sasuke chasqueó la lengua ante la pregunta que Juugo le hizo una vez que hubo regresado a la mesa que compartían en el bar.

-Yo con Karin, tú no tengo la menor idea—Su amigo guardó la sonrisa que quería brotar al darse cuenta que él iba en búsqueda de una segunda opción de desahogo, dedicó una última mirada llena de intriga hacia la peliazul que al igual que él había regresado alterada y de la misma manera intentaba esconder su estado ¿qué habría pasado entre ellos? No pudo evitar cuestionarse.

Observó al Uchiha marcharse y esta vez un semblante preocupado se posó en su rostro, el moreno no estaba reaccionado nada bien, su cerebro seguía siendo lento comparado con la destreza que tenía anteriormente, lapsos donde se alejaba de la realidad perdiendo la conversación o sus anormales distracciones lo ponían en alerta, la preocupación lo invadía constantemente, si Sasuke buscaba otras salidas distintas a las que le brindaban temía que no terminara bien, así como temía que su amigo jamás se recuperara y volviera a ser la persona que fue.

La peliroja aún se encontraba sorprendida de ver al azabache en su sala, su apartamento era pequeño pero acogedor e iluminado, sus muebles en tonalidades cafés, rojas y blancas resaltaban el lugar dejándolo ver como un lugar alegre, desde que entró el moreno la devoró con besos apasionados sin darle explicaciones o preguntarle si estaba disponible, desnudándola al poco tiempo de la parte superior, devorando sus pechos con desespero y ella no dudó en sentarse sobre él una vez que se hubieron tirado en el sillón rojo afelpado en forma de L que se encontraba a un costado de su sala, rozando sus sexos buscando una erección en su acompañante.

"Eres muy egoísta, no soy un objeto" La erección que tenía hace minutos y que ya era dolorosa, desapareció una vez que las palabras de la ojiluna volvieron a taladrar sus pensamientos, rememoraba la escena donde ella se arrojó a los brazos del rubio apenas regresó a su lado, buscando su protección y afecto, desde el pasillo que conducía a los baños no pudo escuchar qué cuchicheaban y el dolor en su miembro no le permitía moverse sin verse extraño, así que tuvo que tragar el fuego que se avivó en su estómago y pecho por presenciar a Hinata abrazada a ese tipo, acurrucándose con él, buscando ¿coger? ¿Amor? No tenía idea de qué mierda buscaba con el Uzumaki, pero fuera lo que fuera lo hacía sentirse molesto y desolado.

"Ella realmente lo ha terminado" pensó sintiéndose ansioso, cavilando en qué podía verle al rubio, él la hizo mujer y fácilmente lo olvidaba, quizás no tan fácil, Hinata no lucía como ese tipo de mujer, "sus bragas estaban mojadas" ¿pero fue por él? Pudo haber sido también Naruto quién la excitó a ese extremo.

-Mierda—Gruñó en voz alta con tan solo especularlo, ignorando la situación sexual en la cual estaba envuelto, concentrándose en sus ideas.

-Oh, Sasuke—Jadeó Karin excitada regresando a Sasuke con ella, pero su voz no lo satisfacía, mucho menos sus pechos pequeños, esa voz no era dulce y tierna como la de Hinata, su cuerpo no era generoso, cálido y torpe; sabía moverse, sabía lo que quería y cómo obtenerlo, era una experta en el sexo pero no era suficiente para ponerlo duro, ya no.

Karin al darse cuenta que sus atenciones no funcionaban liberó la hombría del Uchiha, para llevarla a su boca y comenzar su sexo oral con maestría, pero después de un par de minutos Sasuke se dio cuenta que nuevamente no funcionaría, mucho menos si lo único que hacía su cabeza era comparar a la Hyuuga con ella.

-Mierda—Gruñó empujando a Karin para recuperar su pene y acomodarlo bajo su bóxer.

-¿Qué pasa?—Le preguntó aturdida y decepcionada, él nuevamente la dejaría con las ganas.

No obtuvo respuesta, él se iba de ahí enojado y Karin no sabía si con ella o si existía otra razón que lo perturbaba.

Sasuke llegó molesto a su apartamento, de inmediato se metió a la ducha buscando enfriar su cuerpo y pensamientos, los recuerdos de Hinata besándose y acicalándose con Naruto no lo abandonaban "¿Se acostó con él?" no paraba de preguntarse, recordaba como el rubio había tomado uno de los glúteos de la chica posesivamente mientras la besaba acercándola a él, sabía que quería, no era tonto, esos tocamientos terminarían seguramente en una entrega y eso lo quemaba.

Veinte minutos después golpeó una pared de la sala obteniendo solo dolor en sus nudillos, se dejó caer en el sillón para una persona cercano, dejando que las preguntas acerca de lo que podrían estar haciendo ese par lo invadieran e hicieran sentir molesto, ¿él la haría gemir? ¿Correrse? ¿Ella se sentiría realmente feliz con él? "¿Feliz?" Ese simple pensamiento lo noqueó, dejándolo sin defensas... él no podía darle eso, no del todo, él de hecho no podía darle nada, se llevó su mano derecha a la altura de su corazón, sintiendo sus erráticos latidos, ahogando una vez más ese sentimiento, esa verdad que odiaba reconocerse a sí mismo.

Abrió sus orbes oscuras para ver a Hinata sentada enfrente de él en el sillón de dos personas, con un bulto de cobijas en sus brazos sonriendo dulce.

-¿Has despertado? ¿Te sientes bien?—Le sonrió tan dulce que por un momento se turbó, ¿no habían terminado?

-¿Tú? ¿Qué haces aquí?—Se sentó al instante confundido y ella volvió a mecer las cobijas.

-¿Dónde más podríamos estar? Te necesitamos, debes protegernos—Una opresión vino a su pecho ¿protegerla? ¿Cómo diablos lo haría si Itachi siendo un genio no logró hacerlo con su familia?

-¿Qué?—Preguntó hosco y de mal modo, frunciendo su ceño tratando de ocultar su terror, Hinata sonrió y se descubrió uno de sus pechos poniendo su polla dura al instante, sin embargo acercó el montículo de cobijas y pudo ver una mejilla rosada.

Sasuke pasó saliva nervioso ¿qué diablos hacía Hinata? La cobija se movió más y pudo vislumbrar claramente la carita de un bebé que se aferró al pezón rosado de la peliazul, mamando al instante, ella sonrió enternecida meciéndolo y tarareando.

-¿Qué diablos significa esto?—Ella lo miró confusa.

-No deberías hablar de esa manera frente a tu hijo ¿quieres que aprenda malas palabras?—Se tensó, ¿su hijo? "¿qué?"

-¿Qué?

-Mira ha abierto sus ojitos nuevamente—No supo que lo motivó para ver a ese niño, pero tras pararse frente a ellos y mirar hacia abajo descubrió un ojo negro y uno luna—Será hermoso como tú, Sasuke, toma debes ponerlo a eructar.

Sasuke negó y retrocedió, sintiéndose asustado y abrumado, sentía que la superficie lo hundía, haciéndolo pequeño, débil e indefenso "¿Cómo voy a protegerlos?" Se preguntó interiormente asustado.

-¿Qué pasa?—Le preguntó alarmada, cubriendo nuevamente su pecho y reacomodándose su ropa, notó la preocupación que irradiaba hacia él, la vio tan frágil y una opresión vino a su pecho, tenía que hacerlo protegerlos ¿pero cómo?

La puerta se abrió abruptamente y antes de que él pudiera reaccionar Obito le arrebató a Hinata el bebé, y a ella la atrapó otro hombre cuando intentó forcejear para recuperarlo.

-Querido sobrino, qué hermosa escena, pero sabes necesito que este bastardo desaparezca y tú también, y cómo te quiero tanto ¿por qué no repetir la historia? Ahora verás morir a tu hijo frente a ti—Un disparo se escuchó dejándolo aún más inmóvil, estático, viendo en cámara lenta las cobijitas teñirse de sangre, Hinata gritó horrorizada llorando histéricamente, despertándolo, entonces quiso moverse pero un par de hombres lo sujetaban.

-¿Por qué no hiciste nada?—Entre lloriqueos Hinata le preguntó, en su voz no supo si identificar decepción, reclamo, dolor.

-Dile cuánto te ha hecho sufrir, dile—Madara dijo divertido y Sasuke solo fue capaz de negar agachando la mirada—No quiso ni defender a su propio hijo—La ojiluna lloró nuevamente destrozada y aquel al que alguna vez llamó tío, le puso una pistola en la sien a la ojiluna disparándole al instante—Ella también se va Sasuke...

Su cuerpo convulsionando en el terror lo sacó de aquella pesadilla, aún sin darse cuenta gritó, respirando erráticamente se levantó tambaleante saliendo de su apartamento con un rumbo fijo.

Subió a su auto que se encontraba en el estacionamiento de aquel bar donde había celebrado con el rubio y tras bajar la ventanilla Naruto apareció ofreciéndole una rosa blanca, Hinata sonrió y la tomó observándola detenidamente, apenas abriría y el olor que emanaba era delicioso.

-Hinata ¿enserio no piensas volver conmigo?— La nombrada abrió su boca intentando dar una respuesta y después avergonzada agachar su mirada, había perdido el control dejando que la tocara dándole nuevamente esperanzas, tras un leve movimiento le indicó que bajaría, el Uzumaki se apartó y ella se recargó en la puerta de su auto enfocándolo tras haber quedado frente a él.

Cerró sus orbes lunas antes de soltar alguna palabra, se sentía avergonzada consigo misma Sasuke la hacía sentir mal y ella corrió con Naruto y él no merecía ser su segunda opción por más que necesitara afecto.

-Naruto—Lo nombró mientras su mejillas se coloreaban—Ha pasado mucho tiempo... y realmente creo que deberías buscar a alguien más que te ame como merezcas...

-¿Estás diciendo que no me amas?—Le pregunto casi al instante, la ojiluna se turbó con lo directa que fue la pregunta.

-Es que han pasado muchas cosas—Dijo avergonzada.

-¿Qué cosas?

-Eso realmente no importa, pero tú deberías buscar a alguien que pueda estar contigo al 100%.

-¿Por qué tú no puedes?—La Hyuga le quiso responder que porque merecía un amor verdadero o por precaución ese era uno de los grandes motivos pero también estaba el otro amaba a alguien más que si bien era imposible, era la causa de mantenerse alejada.

-Tengo mi cabeza en otras cosas—Mintió, pero él no le creyó, trataba de comprenderla entender sus altos y bajos pero después de estar varios años a su lado seguía sin hacerlo, acaban de pasar un muy buen rato y de la nada ella volvía a alejarlo.

-¿Sales con alguien?—Negó al volver a subirse al auto y tras esa expresión triste que mostró, él supo que no le mentía, no era tonto y la cercanía de la chica fue distinta, es cómo si sólo buscara olvidarse de alguien, que le proporcionara el cariño que necesitaba—Entonces quizás deberíamos probar, ¿qué te parece? Intentar salir de nuevo—Propuso, buscando una solución para volver a tenerla.

La ojiluna mordió su labio inferior, era una oferta tentadora.

-No quiero lastimarte—Reveló.

-Es mi riesgo—Ella asintió, sintiéndose egoísta.

Hola muchas gracias por seguir esto, esta vez me he tardado un poco más porque la historia necesitaba unos ajustes aparte que tuve otros dilemas con mi vida personal, agradezco cada uno de sus comentarios y entiendo la postura de varias de ustedes, en especial porque la semana pasada me puse a ver un dorama beso travieso amor en Tokyo, y puaafff yo también pedía que le dieran dignidad a Kotoro o como sea que se llamara la prota, sobre mi historia, le contaba a una amiga que estoy omitiendo muchos detalles que doy por hechos (Xq como la autora pues lo sé, lo visualizo y me olvido de ustedes) por eso está ocasión he querido mostrarles como visualizo a Sasuke, espero haberlo logrado, como muchas de ustedes dicen en anteriores comentarios él ya siente algo por Hina, en lo personal creo que el amor no se elige y menos la situación en la cual nace pero hablando en específico de él no está en el mejor momento para brindarlo, hablando en términos de salud ni siquiera sabe si consiga mantenerse consciente o tenga una crisis o no, no sé si logro explicarme, lo que quiero decir es que Sasuke no está psicológicamente estable (por su encierro y medicación a la cual fue expuesto), tampoco digo que sea incapaz de amar apropiadamente, pero lo planteo en términos amorosos como que no sabe lo que quiere o lo minimiza porque se encuentra en un estado de egocentrismo o narcisismo, donde quiere que todo se amolde a él, es como si su paciencia se agotó y quiere soluciones rápidas que se adapten a sus intereses... esto me cuesta plasmarlo correctamente en el fic, pero me encantaría que trataran de recordarlo cuando lo leen, quizás así tenga un poco de coherencia lo que escribo.

Sobre Hina, vuelvo a lo mismo el amor para mí no se elige, quizás ella debería considerar todos los factores externos pero aquí me he basado en mi experiencia (cuando me enamoro me convierto en idiota T.T y me cuesta ser lógica, es como cuando sabemos que debemos hacer tal cosa pero hacemos la otra :/ ) en fin, espero que la trama les agrade y mis decisiones no las haga arrancar sus cabellos xD.

Agradecimientos a Xintiia, sasuhinaforever, sayi, Cc, Clau, hinatacris, jokerumi, evidoll, nn, jackei98, y alguien que comentó sin dejar referencia que creo fue Judss :D