X-Men no me pertenece, tampoco la señora Doubtfire, Toreto, Godzilla, los celulares, las canastas de ropa sucia y los Hot Dogs gigantes :D

ATENCIÓN: Este capítulo tiene una gran cantidad de spoilers de la película de Godzilla.

Y finalmente, Charm545 ámame por favor ;)


Erick abrió los ojos con la mente completamente en blanco, quién era él, dónde estaba, qué estaba haciendo… nada de eso era importante. Aún tenía sueño y si pudiera, preferiría seguir dormido; luego observó al cuerpo desnudo acostado boca abajo con la espalda repleta de pecas con quien se encontraba compartiendo la cama, el cuerpo al que por cierto estaba pegado como sanguijuela.

Se sentó rápidamente obligando a su aturdida mente a decirle que mierda había hecho y porque mierda estaba desnudo

¿¡Desnudo!?

Entonces recordó la noche anterior y los besos que había compartido con Charles, no estaba seguro en qué punto habían decidido ir al departamento de Xavier; si lo trataba de recordar todavía con más fuerza, se daba cuenta de que no habían dicho nada coherente después del primer beso posterior a ese "Me gustas".

Erick abrió grandes los ojos.

Se le había declarado a Charles, ¡Se le había declarado a Charles!

¡Cómo un jodido mocoso de secundaria!

Y no solo eso, también lo había besado (incontables veces para este momento en la mañana), y luego cuando llegaron al departamento del ojiazul, la ropa había desaparecido en algún punto de la noche y…

¡Dios!

Salió de la cama lo más sigilosamente posible (aunque no por eso con menos histeria) tratando de recolectar toda su ropa, con cada prenda que encontraba un nuevo momento de la noche llegaba a él. Recordaba las caricias que el propio Charles repartía por su cuerpo así como las que él repartió, ahora conocía los puntos sensibles de su compañero y los pequeños gemidos que liberaba cuando sentía placer.

Cuando estaba completamente vestido, recordó también que de "Masturbación" no habían pasado, y Erick iba a fingir que no colocaría esta experiencia en el lugar número uno de sus mejores experiencias sexuales.

Pasó ambas manos por entre su cabello parado a la mitad de la sala de Xavier.

Dio una rápida mirada al cuarto donde antes había estado, pudiendo apreciar al Charles durmiendo tranquilamente a través de la puerta abierta.

Tú también me gustas.

Le había dicho Charles con ojos llorosos y un ligero puchero llenando a Erick de ternura.

Repentinamente sintió sus hombros demasiado pesados como para ser sostenidos y su mirada solo deseaba estar en el suelo.

¿Por qué le había dicho a Charles que le gustaba?

Porque obviamente le gustaba, Erick era malo con los sentimientos de otras personas, incluso catalogando los propios, pero tampoco era tan imbécil, sabía muy bien lo que sentía por el telépata, era por eso por lo que había estado fingiendo que el beso no había sido importante, porque claro que Charles con sus chalecos ridículos y sus miradas brillantes y su conversación tan increíblemente intelectual, con ese maldito acento inglés, tenía que ser la excepción a todas las jodidas reglas de Erick y tenía que hacer que hasta un jodido y pequeñito beso fuera esta maldita caricia perfecta y erótica que hacía que todo su cuerpo respondiera y quisiera todo lo que Charles tenía para ofrecer.

Si sus hijos no hubieran aparecido, aquel día cuando se besaron por primera vez, quien sabe que hubiera pasado en el piso de la cocina del departamento en el que ahora se encontraba.

Era obvio que después de besarse por segunda vez, Erick se volvería idiota y las cosas terminarían como anoche.

Te Amo Erick. El recuerdo de cada una de las veces que Magda le había dicho que lo amaba resonaba en su cabeza, porque cada una de las veces había sido tan parecida y sin embargo tan diferente y especial.

Erick, no te confundas, este divorcio no tiene nada que ver con Wanda y Pietro, este divorcio es porque yo ya no te amo. Y así, sin más, Magda le había dicho aquello, cuando Erick aún tenía esperanzas, cuando Erick habría hecho lo que fuera para recuperar a la mujer, que en ese momento, aún amaba.

Cuando se encontró a Charles en el bar y se dio cuenta de que el hombre no podía mantenerle la mirada, cuando se dio cuenta de que estaba pasando año nuevo con Logan, cuando el mismo tipo le hablo como si quisiera golpearlo hasta la muerte… finalmente entendió cuanto había significado ese beso para Charles, entendió que no había imaginado la forma en que Charles había pasado uno de sus brazos por su cuello o como lo había recibido con entusiasmo cuando le pidió permiso para acariciar el interior de su boca.

Y simplemente entendió cuanto significaba Charles para él, no fue como lo describen en las novelas cursis que le encantaban a su madre. El tiempo no se detuvo, tampoco se ilumino la habitación solo por la presencia de Charles, no escuchó canciones patéticamente románticas de fondo ni palomas blancas volaron a su alrededor ni cualquier babosada de esas, simplemente lo supo.

Y fue en ese momento que se dijo a sí mismo que se disculparía con Charles y trataría de salvar su relación amistosa con el hombre, sin hablar de estúpidos sentimiento no tan amistosos que les arruinarían todo seguro; pero luego ese imbécil había atacado a Charles y toda su mente calculadora y fría se había ido al caño y lo único que quería era tener la mano de Xavier entrelazada entre la suya y no soltarlo jamás.

Después de los fuegos artificiales y de esa risa tan pura que Charles había soltado, después de la forma en que lo había mirado como si no le importara que Erick se hubiera portado como una jodida mierda con él, después de que Charles le dijera que también había sido su culpa el fingir que nada había pasado y de que lo mirara con tanta desesperación.

Algo en Erick se rompió y no pudo evitar el decirle a Charles lo que sentía y en ese momento todo había estado bien, no hubo tiempo de arrepentirse porque su mente quedo nublada entre el placer y todas esas jodidas sustancias que hacían que la parte racional de su cerebro se fuera de vacaciones, sin embargo, ahora había tiempo para pensar.

Erick le dio una última mirada a Charles observando como este se acomodaba con movimientos torpes y poco coordinados en su cama y posteriormente caminó hacía la puerta del departamento con la firme convicción de abrir la puerta y alejarse de todo esto lo más pronto posible.

¿No fingirás que esto no pasó mañana?

Le pareció que resonó por todo el departamento, aunque perfectamente sabía que solo había ocupado todos los rincones de su cabeza.

Charles despertó observando el lado de la cama que había ocupado Erick la noche anterior.

Se había… ido.

Pero antes de que pudiera permitirse cualquier sentimiento desgarrador y completamente depresivo, un pensamiento ajeno llego a su mente.

¿Charles con el cabello corto y barba?, eso yo lo tengo que ver en vivo.

Xavier alejó las sabanas con olor a suavizante de su cuerpo y se puso de pie lo más rápido que sus agarrotados músculos le permitieron. Cuando estaba a punto de salir de su habitación, se dio cuenta de que estaba completamente desnudo.

Se colocó un bóxer y una camisa interior blanca y salió finalmente con la vista en dirección a la puerta, pero Lensherr no estaba ahí, si no que estaba sentado en uno de los sillones de la sala con una de las fotos, que Charles tenía en una pequeña mesita, entre las manos, pero con toda su atención puesta en su persona.

El suave murmullo de la mente de Erick golpeo a Charles revelándole los minutos que el hombre había pasado en soledad antes de que el despertara, sin ser capaz de bloquearlos al tener la mente adormilada, lenta y confusa.

Las dudas, el miedo, las ganas de simplemente huir olvidando todo…

Y sin embargo, Erick seguía ahí.

-Creí que… te habías ido- susurro.

-Te dije que no fingiría que esto no paso- le contestó, en un tono igualmente bajo mientras no apartaba la mirada del marco en sus manos. Finalmente, con una tremenda seriedad, Lensherr abrió la boca a punto de decir algo que probablemente sería trascendental, sin embargo solo se quedó a medio camino de lo que sea que fuera a decir, al tiempo que lo miraba con una concentración que cualquier estudiante en época de exámenes envidiaría.

Charles inmediatamente trató de acomodar su cabello.

-¿Estoy muy despeinado…?- Luego soltó un pequeño sonido indignante. –No me digas que tengo algo muy vergonzoso en la cara como saliva seca o…- Erick sonrió ligeramente, colocó el marco en su lugar y caminó hasta él; Cuando fue capaz de sentir una mano cálida ser colocada en su rostro la capacidad de hablar se borró de su sistema. El besó que compartieron esta vez fue bastante inocente comparado con los de la noche anterior, un simple roce de labios sin nada más interviniendo; sin embargo seguía causando las mismas sensaciones en su cuerpo.

Si era honesto, quería todo de Erick.

Y entonces Xavier tomo una decisión, porque era lo justo.

Porque Erick aún estaba aquí.

-Charles- Lo llamó su compañero. –Yo…- La atención de Erick se desvió hacia un punto detrás de él, para luego exclamar bastante sorprendido. – ¿Ese reloj está bien?, tengo que ir a recoger a mis hijos-

De pronto observó como el mayor comenzaba a buscar su celular, llaves y cartera de forma un tanto desesperada, para finalmente correr a la puerta seguido de un Charles sonriente. Pero antes de siquiera lograr salir…

-Charles…- Dijo como si el diccionario de Erick ahora solo contuviera su nombre.

-Nos vemos Erick- Se despidió.

No hubo caricias de último momento o besos de despedida; Erick simplemente corrió hacia su auto para luego desaparecer a la distancia.

Charles regreso al interior de su hogar observando los platos sucios y las sillas movidas, fue hasta uno de los sillones acostándose cual largo era.

Suspiró cubriéndose los ojos con uno de sus brazos.

-Mierda- susurró en la soledad de su departamento.

Después de que tocará la puerta, no pasó mucho tiempo para que Magda le abriera. Lensherr caminó al interior del lugar sin una pizca de incomodidad encontrando a sus hijos desayunando mientras conversaban entre ellos.

-¡Papi!- Exclamó Wanda al verlo yendo a abrazarlo, Pietro la imitó decidiendo por una vez no usar su mutación; cosa a la que Erick no dio importancia.

-Hola niños, ¿Se divirtieron con mamá?- Ambos niños asintieron aún pegados a su cuerpo.

-Vimos películas, jugamos a…-

-Jugamos a las escondidas y a la trae-

-Dormimos con mamá en su cama-

-¿En serio?- Preguntó desviando la mirada por unos segundos hacia su ex esposa.

-Pero… ¿papá?- Lo llamó Pietro con esa voz que usaba cuando quería que algo fuera un secreto. –Podemos irnos a casa ya- Más que una petición eso había sonado como una orden a oídos del mayor.

-Claro- Contestó alejándose finalmente. –Terminen de desayunar y luego nos vamos- Colocó una caricia en cada pequeña cabeza, para que finalmente sus hijos hicieran como les pidió. Una vez libre se dirigió a hablar con Magda.

-¿Todo bien?- La mujer asintió con una sonrisa verdadera, sin poder guardar la felicidad que sentía al haber pasado toda la noche con sus hijos.

-Hubo un momento justo antes de que se durmieran en que tuvieron un pequeño ataque de pánico, probablemente cuando se dieron cuenta de que tú no estarías, pero todo salió bien- Erick trató de sonreírle, pero estaba seguro de que solo había logrado una mueca torcida. –Quería agradecerte- Agregó Magda, sin permitir que el silencio durara mucho tiempo. –Por confiar en mí… a pesar de todos los errores que cometí- Erick miró al suelo. -Y...- continúo con una clara sensación de incomodidad. -¿Te la pasaste bien anoche?-

Erick tragó en seco. Pasar la madrugada en la cama con tu mejor amigo... desnudos.

Ante la ausencia de respuesta Magda entro en modo "Parloteo sin parar".

-Los-los... tus estudiantes parecen muy agradables, no lucen como los chicos de veinte de estos tiempos, borrachos y... ¿Al menos llegaste a dormir a tu casa?- cambio drasticamente el tema. probablemente era lo que quería preguntar desde el principio.

-Dormí, si es lo que quieres saber-

-Pero no en casa-Dijo con cierto tono de reproche.

-Eso no es...-

-¿Dormiste en casa de Charles?- Erick frunció el ceño.

-¿Por qué preguntas?-

-Bueno, es la única persona de la que hablas, así que...- lentamente toda la confianza (o molestia) que había podido almacenar fue desapareciendo. -Yo pensé... que era algo obvio que se verían... ayer- Terminó jugando con sus manos y una mirada en el suelo. Lensherr guardo silencio mirando al frente. -¿Quieres desayunar?- Preguntó luego de un rato.

Charles salió del baño recién bañado y cambiado; por suerte, porque justo en ese momento Raven entró al departamento azotando la puerta siendo esquivada por un pequeño Kurt que, sin perder tiempo, había corrido a abrazar a su tío.

-¡Tío!- se encargó de enredar cada extremidad (incluida su colita) alrededor del cuerpo del ojiazul.

-Kurt- Dijo de forma cálida e impregnada de amor regresando el abrazo.

-Te extrañé tío, ¿tú me extrañaste?-

-Sí, lo hice- el niño sonrió mirando al mayor desde abajo.

-¡Juguemos tío!- Exclamó soltándolo finalmente y corriendo hacia su cuarto.

-Cariño- Habló Raven por primera vez, dirigiéndose a su pequeño. –Mami y tío Charles tienen que hablar de cosas de adultos primero-

-Pero Kurt quiere…-

-Te prometo…- interrumpió la protesta del niño. –Que después mami y tío Charles haremos cosas divertidas contigo, ¿está bien?-

-¿Lo que yo quiera?- preguntó el niño esperanzado.

-Lo que tú quieras- el menor hizo un curioso sonidito de júbilo que jamás podría ser traducido a alguna palabra existente en cualquier idioma del mundo, pero que tanto Raven como Charles eran capaces de interpretar como felicidad en su más puro estilo infantil. El niño tomó su cola entre sus manos aparentando que esta era una pistola y se adentró a su cuarto mientras fingía amenazar a alguien.

Charles finalmente desvió su atención de su sobrino hacia su hermana. Si no conociera a esta mujer como la conocía, probablemente habría implorado por su vida ante tal mirada.

-Charles, ¿Para qué tienes un celular si no vas a contestarlo nunca?- Xavier pensó en defenderse diciendo que nadie le había llamado, luego desvió la mirada tratando de recordar cuando había sido la última vez que había visto su teléfono.

Raven suspiró sintiéndose más cansada que molesta cuando su hermano corrió hacia su habitación y de ahí directo al cesto de la ropa sucia junto a la cama. Decidió seguirlo notando como el hombre después de estar inclinado sobre el cesto revolviendo la ropa, finalmente se había erguido sonriente.

-Lo encontré- Dijo comenzando a revisar muy probablemente el registro de llamadas.

-Logan me llamó por la mañana para decirme que anoche te fuiste muy molesto del bar seguido del tarado- Charles dejo el celular por la paz alzando el rostro con la vista perdida, recordando algo, pensó Raven.

-¡Logan!, tengo que disculparme con él- exclamó con una expresión de verdadera mortificación. –Llamarlo…- comenzó a presionar números en el aparatejo en sus manos. –No, eso no es suficiente, tengo que disculparme en persona y… ¡ay no!…-

-Charles, Charles- Llamó obteniendo la atención pedida. –No creo que Logan te haga caso en estos momentos, esta con Mariko-

-Cierto, ayer dijo que llegaba hoy-

-Llegó ayer, después de que te fuiste del bar-

-¿En serio?, ¡Qué linda!-

-Sí, fue una sorpresa y…- Raven se dio cuenta de que se estaba perdiendo en la conversación. - ¡Espera!, no vas a escaparte de esta, vas a decirme porque te fuiste tan enojado y…- Sus ojos encontraron lo que claramente se veía como la marca dejada por una mano en el cuello del ojiazul. – ¿¡Qué le paso a tu cuello!?- Xavier de inmediato llevó una mano al lugar acariciando suavemente la zona, muy probablemente, adolorida. Raven quería matar a Erick. – ¿Ese bastardo te…?- Charles de inmediato trato de tranquilizarla dándole suaves pero firmes caricias en los brazos.

-No, Raven… cariño, relájate, no fue Erick…- Xavier se lamió los labios y luego suspiró.

Luego de algunos minutos de explicación y con una Raven en su cama, Charles fue capaz de relajarse.

-Así que un borracho te atacó, Erick te salvo y a ti eso te molesto porque te recordó a la forma en que…

-Sebastian…-

-El bastardo de…-

-Sí-

-Luego te siguió, se disculpó por eso, te llevó a ver los fuegos artificiales, se disculpó por fingir que no se habían besado y luego te dijo que le gustabas… como la declaración de un puberto virgen-

-Cariño…- El ojiazul parecía querer regañarla, pero se limitó a aquella expresión.

-Luego se besaron…- La mujer se perdió en sí misma unos segundos para exclamar al momento siguiente. – ¿Y eso fue todo?- Charles, sentado como estaba, se cruzó de brazos, mordió sus labios y sin mirarla a los ojos contestó.

-Si lo que quieres saber es si nosotros tuvimos…- Raven esperó un muy corto periodo de tiempo para exasperarse.

-Sexo, Charles, puedes decir la palabra, no muerde-

-Puedo decir la palabra sexo, muchas gracias- Charles se veía indignado y molesto a partes iguales observándola con la cabeza ligeramente ladeada al lado contrario. –Y no… No hasta el final al menos- Raven lo miró con el ceño fruncido y la firme intención de gritarle hasta quedar ronca, sin embargo se quedó ahí sometiéndolo a un prolongado escrutinio.

-Y ahora son novios-

-Bueno, eso no lo sé-

-Charles por favor, se te declaró, luego tuvieron sexo…-

-No fue sexo-

-Se acariciaron- exclamó la mujer de forma sarcástica. –Han tenido montones de citas, obviamente son pareja-

-Raven no hemos tenido citas…- No tenía idea de que más era lo que Xavier planeaba decir, pero decidió que ese era un buen momento para ponerle el celular en la cara causando que el ojiazul hiciera un ligero bizco.

-Bien, llámalo-

-¿Para qué?-

-Para invitarlo a salir- Charles tenía las cejas bastante juntas como si con eso pudiera ser capaz de entender mejor que era lo que su hermana le pedía que hiciera, finalmente relajó el rostro y tomo su celular de las manos de su amada mujer.

Un momento se veía extremadamente decidido a hacer la llamada y al siguiente parecía increíblemente inseguro.

Y es que la lucha interior de Charles comenzaba por el hecho de que nunca le había pedido a Erick que tuvieran una "cita", bueno, lo había invitado a su casa, claro, pero eso no había sido… eso había sido un amigo invitando a otro a pasar un rato juntos (y tampoco es que haya terminado muy bien aquella tarde); pero por otro lado, estaba seguro de que Erick aceptaría salir con él, se habían besado, Erick le había dicho que le gustaba…

...

-Sebastian qué tal si salimos hoy- Después de unos instantes sin respuesta continúo. -A cualquier parte-

-Bueno ¿qué te crees tú?- Dijo sin gritar pero de forma muy cortante. -Vengo del trabajo, estoy cansado. Pero que vas a entender tú-

-¿De qué hablas?- Contestó un tanto exasperado. -Trabajo, me pago la universidad, yo...-

-No, no no. Charles, la verdad es que tú eres como una de esas esposas de exhibición, ¿me entiendes?, te paseas por aquí y por allá, no haces nada en la casa, no sabes ni cocinar y claro, porque tenía que ser, te gastas mi puto dinero-

-No, no es verdad yo...-

-¡Sí!- Gritó de repente y con todas sus fuerzas. -¡Claro que es verdad!, maldita sea- Dijo al tiempo que comenzaba a pasearse por la habitación. finalmente tomo su celular y cartera dirigiéndose a la puerta de la casa.

-¿A dónde vas?- cuestionó en voz baja sin mirarlo a los ojos.

-Lejos de ti, no tengo ganas de soportarte- y sin más, cerro la puerta.

...

No, no podía.

He estado negando que me gustas probablemente desde que te conocí, yo nunca pensé que me encontraría con alguien tan... tú.

Finalmente Raven observó a Charles marcar.

Erick piso el freno deteniéndose por el semáforo en rojo, a una cuadra de su casa, observando como un idiota pasaba por encima de la ley y se pasaba la luz sin siquiera frenar.

-Idiota- susurro.

-Papá, Por qué él se pasó el... el… el…- Erick suspiró.

-Semáforo- completo aquello que Pietro trataba de decir desde su sitio en el asiento trasero.

-Semáforo- Exclamó el niño como si su padre no acabara de decirle la palabra.

-El profesor nos dijo que cuando el semáforo está en rojo los autos se detienen y los patones cruzan la calle- Contribuyó la castaña sentada al lado de su hermano jugando con el Power Ranger en sus manos.

-¿Patones?- No entendía que… -Ah, peatones, Wanda, se dice peatones-

-Eso- exclamó la niña sin darle mucha importancia.

-Pues sí, muy bien. Ese tipo no debió pasarse el semáforo. Hay gente muy idiota- Terminó de decir justo cuando el verde comenzó a brillar con todo su esplendor.

-Papá, tu teléfono está sonando- avisó Pietro, y fue entonces que Lensherr fue consciente del sonido que hacia su celular ante una llamada entrante. – ¿No vas a contestar?-

-No, porque ahora estoy manejando-

-Yo podría contestar por ti- dijo Wanda. Erick sonrió.

-No, gracias- contestó en esa forma cariñosa que solo tenía para sus pequeños.

-No contestó- Dijo separándose el teléfono de la oreja. –Tal vez esté ocupado-

-Tal vez tiene el teléfono en la ropa sucia como alguien que conozco- Charles sonrió sin verse para nada incomodo, Raven le regresó la sonrisa. –Llámalo de nuevo-

-Debería esperar un poco…- y justo en ese momento su celular comenzó a sonar y vibrar con el nombre de Erick en la pantalla.

Erick estacionó el auto, cuando lo apagó los niños salieron de inmediato corriendo hacia la casa entre empujones y pequeñas riñas que realmente no eran ciertas. Él se dirigió a la cajuela para sacar las mochilas con ropa y juguetes de sus hijos mientras revisaba el celular encontrándose con el número de Charles. Al momento que lo vio decidió marcarle. No escuchó ni dos tonos para cuando el ojiazul le contestó.

-Erick-

-Charles- respondió colocando una sonrisa en su rostro en automático.

-Me llamaste-

-Bueno, tú me llamaste primero, no contesté porque estaba manejando- No hubo respuesta a eso. -Charles, aun estas ahí- Dijo un tanto preocupado después de un rato sin respuesta.

-¿Quieres ir a cenar el viernes?- Le había preguntado Xavier sin titubeos en la voz o falta de aire, simplemente con esa seguridad con la que parecía pedir cualquier cosa.

¿Y ahora qué?, ¿iban a comenzar a tener citas y actuar como una pareja de quinceañeros?

Erick ya no era el mismo hombre que había salido con Magda con esas tonterías de…

-Sí- Contestó

Una vez que los detalles de la salida del viernes fueron esclarecidos, la llamada terminó.

-¿Y?-

-Dijo que sí- Y charles le sonrió verdaderamente feliz, no para enmascarar cualquier otro sentimiento, sino porque él realmente deseaba hacerlo. –Oh, cariño, ¿Qué sucede?- Raven ni siquiera sabía desde cuando había comenzado a llorar. – ¿Está todo bien?, ¿tienes algún problema?, Azazel…- toda pregunta se detuvo cuando ella se aferró a los brazos de su hermano como no lo hacía desde que era la pequeña vecina de Charles, inocente e indefensa.

-Tú idiota sigue a prueba- dijo entrecortadamente. Xavier la aparto un poco de su cuerpo para poder mirarla a los ojos.

-Raven...- comenzó tremendamente confundido, negando ligera pero rápidamente con la cabeza, perdido entre las lagrimas y lo dicho por Raven, quien lo amo todavía más por no buscar las respuestas con ayuda de su telepatía volviendo a aferrarse a él con ganas.

-La próxima vez que haga algo… bueno solo dile que tengo listo mi cuchillo de carnicero-

Finalmente Charles suspiró y solo la abrazó más fuerte.

Erick no podía creer que se le hubiera hecho tan tarde. Él, que tanto odiaba esperar, estaba haciendo esperar a Charles; pero entre lograr convencer a Pietro que esta vez no estaría fuera toda la noche tratando de quitarle de la cabeza la idea de que pie grande podía venir y robárselo, el vaso de jugo que Wanda le echo encima lo que causo una gran mancha naranja en su camisa blanca que tuvo que cambiar, luego el tiempo que invirtió hablando con Cassie (vaya que la chica parecía haber tenido ganas de platicar). Luego el idiota que decidió estamparse con un maldito poste causando un desastre de tráfico, tardo bastante en llegar, y el restaurante ni siquiera estaba lejos de donde vivía.

Pero finalmente ahí estaba (con 17 minutos de retraso) sintiendo el cambio de temperatura dejando atrás el aire frío, que amenazaba con cortar la piel de sus mejillas, por el calor proporcionado por la calefacción del restaurante. No fue difícil encontrar a su… a Charles. Por el contrario el hombre no notó su presencia pues se encontraba con el rostro girado hacia el lado opuesto.

-Lo siento, llego tarde- Xavier dio un pequeño salto en su silla, girando la cabeza hacia él de inmediato. Lensherr se sentó en el asiento libre.

-¿Tarde?, no, yo también acabo de…- Charles desvió la mirada a su reloj de muñeca. –Oh- Exclamó por toda respuesta dejando a Erick que entendiera que sí que era tarde.

-No lo habías notado- No era una pregunta. El ojiazul le sonrió de forma encantadora encogiéndose un poco de hombros. -Tuve algunos problemas con Wanda y Pietro, luego la chica que los cuida no dejaba de hablar y había un accidente de camino aquí y…- Decidió que estaba hablando demasiado y bastante rápido. -Lo siento- Dijo para terminar.

-Oh, está bien- le contesto su acompañante, relajado y feliz, como siempre parecía estar.

-¿Ya ordenaste?- Fue lo siguiente que preguntó. Charles negó.

-Te das cuenta de lo triste y solitario que me vería ordenando, aquí, sin nadie que me acompañé- El tono que Charles había usado trataba de pasar por uno melancólico pero se podía percibir claramente que no era más que una broma. Erick no pudo retener su carcajada mientras levantaba la mano para llamar a un mesero. Una chica de cabello negro se acercó a darles sus menús.

Bueno, esta parte de decidir era un tanto difícil, porque hacía tiempo que Lensherr no se permitía ir a un buen restaurante, sin área de juegos y niños gritando por su comida y vasos rellenables y… estaba a punto de preguntarle a Charles que ordenaría él; pero al levantar su vista del menú se encontró con un ojiazul que, si bien tenía el objeto en las manos solo miraba de un lado al otro, por todo el lugar, tratando de mover la cabeza lo menos posible.

-Charles- Segunda vez en la noche que observaba a su amigo brincar en su asiento.

-Lo siento, ¿dijiste algo?- hablo bastante rápido y luciendo ligeramente incómodo, como si tratara de ocultarlo. Erick se tomó un momento para contestar.

-¿Hay algún problema?- Charles desvió la mirada a un lado para regresarla a él de inmediato.

-No- Y sonrió dirigiéndose a su menú. Erick no le creyó ni por un segundo. –Tienen muchos platillos con pollo…- Suavemente colocó su mano sobre la de Charles. Bajando el menú que cubría la mitad de su cara.

-Charles, Dime qué sucede- El más bajito, a ojos de Erick, ahora lucía como un pequeño Hámster acorralado. Una mueca de dolor se instaló en su rostro, pero no duró mucho, ya que Xavier la eliminó de inmediato. –Charles- Llamó con un poco de pánico en la voz haciendo más presión en la mano que sostenía.

-Puedo escucharlos- Susurró. Y Lensherr no lograba entender a qué se refería con eso. –Hay demasiada gente y yo no puedo… no logro bloquearlos por completo- Fue entonces que todo se aclaró. Charles no podía evitar leer la mente de las personas. –Pero está bien- Dijo con un tono más enérgico y alegre. –Puedo arreglármelas- Dijo bajando la mirada. –Siempre puedo-

Y eso fue suficiente para el mayor. Quitándole el objeto de entre las manos y aprovechando que sus manos aún estaban unidas lo obligó a seguirlo hacia la salida del restaurante, sin olvidar tomar el abrigo gris oscuro del ojiazul.

Una vez fuera y sin una dirección, Xavier habló de nuevo.

-Erick, no era necesario que nos fuéramos- el nombrado frunció el ceño sintiendo una creciente molestia.

-¿Por qué crees que querría estar en un lugar en el que no estas cómodo?-

-No es… tan malo como parece. Bueno, lo era cuando tenía 9 años y creía que me estaba volviendo loco- Charles había usado un tono tranquilo, pero Erick no podía dejar de pensar en el pequeño Charles que seguramente gasto muchas noches llorando en su cama tapándose los oídos tratando de detener las voces.

El vaho saliendo de entre los labios del ojiazul y el suave temblor que inundo su cuerpo le recordó a Lensherr que aún tenía el abrigo del otro entre las manos.

-Tu abrigo- Exclamó ayudando a Charles a ponerse la prenda porque, probablemente, simplemente solo estaba muy acostumbrado a ayudar a sus hijos a cambiarse o tal vez era porque quería tocar a Charles para tratar de reconfortarlo, pero él era tan… él, que no sabía si podía permitirse eso. Cuando finalmente estaba bien protegido del frío, el ojiazul volvió a hablar.

-Gracias- Erick estaba a punto de preguntar por qué le agradecía, pero fue interrumpido antes de lograr exteriorizar las palabras. –Por ayudarme a ponerme mi abrigo…- Dijo notándose divertido. –Y por sacarme de ahí- agregó con un tono un poco más serio.

Lensherr no estaba capacitado para formular una respuesta ante esas palabras. Seguramente era por eso que cambio de tema.

-¿Qué tanto confías en los puestos de comida en la calle?- Xavier alzó las cejas abriendo la boca ligeramente.

Erick observó a Charles increíblemente concentrado en su Hot Dog jumbo sentado junto a él en los asientos traseros de su carro con la calefacción encendida.

-Este Hot Dog es… ¡Wow!, tiene el tamaño de dos panes de tamaño normal juntos y… ¿dónde consiguen estas salchichas tan grandes?- Erick no pudo evitar reír con todo su cuerpo. –Es muy grande-

-Si crees que no puedes acabártelo…-

-¿Qué?, ¡Claro que puedo!- Exclamó cambiando su atención del Hot Dog a Erick y de nuevo al Hot Dog. -Deberíamos hacer una competencia, para ver quién se lo termina primero-

-De acuerdo- Acepto al instante.

-A la de tres empezamos- Le explicó Xavier. Justo cuando noto que estaba a punto de comenzar a contar, Lensherr lo interrumpió.

-¡Tres!- Exclamó y comenzó a comer como si aquello pudiera salvar al mundo de un ataque extraterrestre.

-¡Erick eres un tramposo!- Expuso totalmente divertido.

La lucha podía ser descrita como feroz, rápida y para nada glamorosa. Charles no podía dejar de reír mientras masticaba y Erick no podía decidir entre acompañarlo o masticar más rápido.

-De acuerdo, de acuerdo- Hablo el ojiazul con una mano frente a su boca para así evitar que se viera el bocado semi digerido que aún no podía tragar entre risas y respiraciones entrecortadas. – ¡Tú ganas!- Erick alzó los brazos en son de victoria sin dejar de masticar. –Ahora voy a disfrutar de la mitad de mi cena-

Cuando finalmente ambos habían terminado su comida, Charles hablo de nuevo.

-¿Tú cómo…? ¿Cómo descubriste que eras un mutante?- Erick se perdió un momento en su pasado tratando de trasladarlo a palabras. –Si no quieres hablar de eso…-

-Tenía 10 años la primera vez que pasó. Mi padre murió cuando tenía ocho años así que solo éramos mi madre y yo- hizo una pequeña pausa. –Teníamos un vecino, él siempre era muy amable con mi madre. Un día llegue de la escuela y mi madre no salió a recibirme, lo que era muy extraño, así que la llamé, pero ella no respondió; corrí a su cuarto. –Frunció el ceño forzando a su mente a recordar los detalles. –Había algo que quería mostrarle, ni siquiera recuerdo que era. Cuando entré el tipo estaba sobre mi madre. –Dijo con su mejor tono de odio. -Su ropa estaba… desgarrada, ella lloraba y le pedía que no lo hiciera. Cuando mi madre se dio cuenta de que estaba ahí…- Se perdió un momento en sus recuerdos, regresando por sí mismo. –Me gritó que corriera, pero yo no lo hice. Vi como la golpeaba y entonces…- Se permitió mirar a Charles a los ojos. –Hice que las cosas flotaran y comencé a ahorcarlo con la cadena que traía puesta, estaba tan… enojado, porque ese bastardo se había atrevido a lastimar a mi madre y… entonces mi madre me pidió que me detuviera. Para entonces el tipo ya estaba inconsciente. Y fue cuando me di cuenta de lo que hice. Estaba asustado y no entendía nada, creí que mi madre me diría que era un monstruo, porque así era como me sentía, aunque no me arrepentía de poder haber lastimado a ese bastardo. Pero mi madre corrió hacia mí y me abrazo diciendo que todo estaría bien; su cuerpo temblaba, pero se aferraba a mí de una forma que me hizo entender que no me temía, ni un poco- Ahora Erick no sabía cómo apartar todos los sentimientos que le provocaban aquel recuerdo, porque había pasado toda su vida negando que aquello había pasado.

El odio, la ira, la impotencia, el miedo al escuchar el llanto de su madre y sentir el temblor en su cuerpo.

Pero luego una mano cálida cubrió la suya al tiempo que una sensación igualmente cálida cubría cada sentimiento negativo que había despertado en él.

Tranquilo Erick. Le pidió la suave pero penetrante voz de Charles desde su cabeza.

Solo concéntrate en ese último sentimiento. Tu madre no te temía, ella te amaba tal cual eres, porque ella se dio cuenta de que no había nada que odiar o temer, porque fuiste... porque eres su pequeño héroe.

Y Erick entró en un curioso sopor en el que podía escuchar la risa de su madre y sentir sus amorosos abrazos.

Cuando volvió a abrir los ojos (ni siquiera había notado cuando los había cerrado) Charles estaba ahí observándolo con ojos húmedos y ligeramente rojos. No era lástima lo que veía en esos cielos despejados; era un acompañamiento a sus propios sentimientos, como si Xavier hubiera estado junto a él esa tarde de otoño, como si Charles le tuviera verdadero cariño a su madre.

-Te agradezco que confiaras en contármelo Erick- Escuchó en un murmullo al tiempo que suaves caricias con un pulgar eran proporcionadas al dorso de su mano. Él giró su mano aferrándose a la del otro.

-Nunca había hablado de esto con nadie- Le confió a Charles. –Creo que…-

Quería decirle tantas cosas, agradecerle por tanto. Gracias por escuchar, gracias por estar aquí, gracias por sostener mi mano, gracias por no burlarte de mi reacción ante algo que pasó hace 20 años, realmente necesitaba decírselo a alguien, te agradezco por...

Pero porque él era torpe con esas cosas. Simplemente se acercó a abrazar al otro hombre con una solo brazo, porque sentía que si soltaba la mano que lo sostenía caería. Percibió como ligeras caricias eran repartidas por toda su espalda.

Sin apartarse mucho, la misma mano que había usado para abrazarlo la llevo al cuello del ojiazul acariciando su mejilla con el pulgar para luego besarlo lentamente.

-Creí que los besos eran hasta el final de la cita- Dijo Charles la primera vez que se separaron para tomar aire. Erick solo pudo sonreír para volver a besarlo aún con la sonrisa en los labios.

Erick se encontraba en el baño sin poder aún ni abrir bien los ojos por el sueño que tenía, cuando unos pequeños pero insistentes toquecitos comenzaron a escucharse.

-Papi, ¿estás ahí?- Escuchó el llamado de Wanda y las risillas de Pietro.

-No- Contestó acomodándose la piyama y yendo a lavarse las manos.

-¿Y… qué haces?- preguntó su pequeño.

-Del baño- Contestó Erick con toda la pereza que un hombre de treinta años podía tener.

-¡Ah!- No estaba seguro de quién había exclamado aquello.

-Queremos ir al cine- Exclamó Wanda de forma sorpresiva al tiempo que él abría la puerta.

-¿Qué?- Preguntó aún con su cerebro en Lalandia.

-Invita al profesor y a Kurt- Ordenó la niña con un tono que Erick solo había escuchado en sí mismo para tomar la mano de su hermano y correr entre risillas hacia su cuarto.

Y ahí estaba él, sentado en el comedor con la piyama aún puesta después de preparar el desayuno de los mellizos que ahora comían viendo la televisión en la sala.

-… y entonces Wanda me pidió, no, me ordenó que los invitara- explicaba con una gigantesca flojera que le sorprendía no compartirle a Charles.

-Ella va a ser una señorita muy fuerte- Contestó el ojiazul entre risillas que Erick solo acompaño con una sonrisa de medio lado y un ligero sonido que quiso pasar por una risa. – ¿Entonces iremos?- preguntó Charles sin dejar que pasara mucho tiempo después de lo último que había dicho.

-¿Qué?-

-Al cine- Dijo entre ligeras risas. -¿Por qué sospecho que estas medio dormido?- Hablo divertido. Se permitió reír con menos pereza.

-Iremos, pero no al mismo de la última vez- Contesto con su proceso de pensamiento aun fantásticamente lento, como para notar lo paranoico que había sonado, pero probablemente aunque estuviera completamente despierto le habría importado un reverendo yogur de pasas dejar en evidencia su paranoia.

-Bien, ¿Quieres que pase por ustedes?, siento que serías un peligro para la ciudad si manejas como te encuentras hoy-

¿No tener que manejar?

¡Charles era un santo!, cómo es que siempre olvidaba que el hombre también tenía auto.

No tiempo de espera, no jugar "yo veo", no tener que soportar conductores imbéciles… simplemente sentarse y ponerse el cinturón de seguridad.

Erick se sentía feliz. Después de ayudar a sus hijos a acomodarse en el asiento trasero y proporcionar un hola a Kurt que fue respondido con una gran sonrisa (que a veces lo descolocaba un poco), se sentó en el lugar del copiloto recibiendo una sonrisa del ojiazul; si tan solo hubiera sabido que Charles era algo loco para manejar.

No es que Xavier se pasara los altos o manejara por arriba del límite de velocidad o cosa parecida, simplemente era algo desesperado. Pero al parecer Lensherr era el único que lo notaba porque los tres niños platicaban y reían tranquilamente mientras él deseaba ser un mutante con la habilidad de hacer crecer sus uñas a su antojo y encajarlas en cualquier lugar del carro para tener más soporte que el que proporcionaba el cinturón de seguridad.

-Hoy no ha hecho tanto frío como otros días, ¿no?- Charles ni siquiera parecía notar que él estaba a punto de tener un ataque de pánico.

Nunca había llegado a un lugar tan rápido. Esperaba no haberse visto tan histérico cuando bajo del auto, justo como se había sentido en su cabeza. Charles seguía viéndose más fresco que una pecera congelada.

-¿Qué película vamos a ver?- preguntó bajando él también mientras Erick abría la puerta trasera ayudando a los niños a salir.

Y porque Erick era Erick y simplemente no podía dejar esto por alto, al observar como sus niños corrieron hacia el cine gritando cosas entre ellos sobre los carteles de las películas en exhibición, hablo.

-Somos algo locos para manejar eh- Charles lo miró con el ceño fruncido confuso más que molesto, para luego exclamar.

-Oh-

Oh… ¡Oh! Esto claramente hablaba de que no era la primera vez que le hacían un comentario parecido.

Pero porque Charles era una persona decente, procedió a poner cierta cara de consternación.

-Lo siento, debí haber mencionado que yo no manejo como una... abuela- terminó con una sonrisa de anuncio de pasta dientes. Golpe bajo para Erick.

-¡Yo no manejo como… yo…!- ¿Cómo negarlo si era completamente cierto? Y entonces Charles rio, y él, como siempre ocurría, enlugar de sentirse ofendido, terminó riendo también. –Bien- continuó una vez que fue capaz de hablar de nuevo. –Ambas son formas seguras de manejar-

-Cierto-

-Yo con mi versión de la Señora Doubtfire y tú con tu versión de Toreto menos furiosa y menos delincuente-

-y con más cabello- agregó Charles.

-¿Seguro?, porque creo que comienzo a verte entradas- Charles entrecerró los ojos con una pequeña sonrisa. Que Erick no pudo evitar que le causara liberar una carcajada.

-Bien, ¿ahora si podemos decidir qué película ver?-

-Papi- Llamó Wanda. –Queremos ver Godzilla-

-Pero esa película…- Luego preguntó a Charles con la mirada, el cual se encogió de hombros sonriendo. Luego se dirigió a su sobrino.

-¿Tú también quieres ver esa película Kurt?- El niño asintió sonriente.

-¡Sí!-

-Pietro…- Comenzó a llamar Erick, pero su hijo lo interrumpió alzando los brazos.

-¡Sí!- Gritó feliz.

Y así, habían tomado una decisión.

Mientras esperaban en la fila para comprar los boletos, Pietro hablo.

-Profesor-

-Pietro-

-La otra vez que vinimos nos separamos, ¿lo recuerda?- preguntó.

-Sí- Contestó Charles dándole una corta mirada a Erick como si el hombre pudiera darle las respuestas de a donde iría aquella conversación.

-¿Ahora no nos vamos a separar?- Cuestionó aclarando las dudas de ambos adultos.

-Es mejor si nos quedamos todos juntos- El niño sonrió.

-Es porque tiene miedo de que aparezca otro oggro- Cuestionó el niño con sincero e infantil interés. Charles desvió la mirada unos segundos.

-Pues sí- Contestó posteriormente.

-No se preocupe profesor, porque papi siempre va a protegerlo, porque usted es su princesa, ¿recuerda?- Charles sonrió observando el suelo y Erick solo quería estampar la cabeza en la pared más próxima.

¿Sonrojado?, no, los tomates podían sonrojarse, pero Erick Lensherr no.

-Tío, como Mary Jane- medio susurró Kurt jalando a su pariente del brazo.

Finalmente comenzaron a correr aprovechando lo resbaloso del piso para deslizarse como si patinaran.

-¡Tengan cuidado!- Exclamó Erick. Dirigiéndose ahora a Charles. –Hablaré con ellos, para que dejen de decir que eres mi…-

-Oh, no, está bien. No me molesta, cuando… lo del bar… Sobreactué- Erick quería preguntarle si realmente estaba seguro, pero en lugar de eso solo le sonrió al hombre parado junto a él.

En ningún momento de la película sus hijos habían dejado de hacer comentarios.

-Mira papi, es Godzilla-

-¡Es gigante!... y gordito-

-Me cae bien- Había agregado Kurt.

-¡Un bicho gigante!-

-Es una mariposa con pies- Eso no parecía para nada una mariposa, bueno, tenía alas pero... ¿debería comenzar a preocuparse?

-Papá ¿Qué es eso que el bicho le dio al otro bicho?- Primero Erick se tuvo que repetir varias veces la pregunta en la cabeza, luego recordó que era una pregunta y tenía que contestar.

-Una bomba-

-¿Por qué?- preguntaron los niños a coro (Kurt incluido)

-Para que alimente a sus bebés-

-Pero los bebés toman leche como los gatitos, papi- exclamó Wanda luciendo muy confundida.

-Es que ellos son insectos gigantes, no toman leche- dijo susurrando tratando de explicar con toda la seriedad que era capaz de reunir.

-¡Fuego!- gritaron los tres niños acompañados de risas y aplausos.

-¡Y es azul como mamá!- Y Erick descubrió que la hermana de Charles tenía la piel azul como su hijo.

-¿Esta muerto?, papi, ¿está muerto?- Wanda se veía muy preocupada y Erick no tenía una respuesta convincente.

-Eh…-

Y entonces Godzilla abrió los ojos (o él ojo) y Pietro exclamó feliz aventando las palomitas en sus manos, Kurt comenzó a brincar en su asiento y Wanda aplaudió una única vez mientras gritaba emocionada causando que explotaran los vasos de soda, los tres niños soltaron grititos asustados para luego comenzar a reír sin darle mucha importancia; el problema para Erick era que el único vaso que aún contenía algo era el de Charles, por lo que este terminó un poco mojado, sin embargo en lugar de verse molesto (como Erick esperaba que se viera mientras no sabía si comenzar a disculparse o a ayudar a Charles a limpiarse o ambas) Xavier comenzó a reír acompañando a los niños.

-Pero que interesante película- exclamó por último. Si, podía haber sido divertido hasta ver aparecer la mutación de Wanda, de forma explosiva y todo, pero eso no iba a hacer que Charles no tuviera frío cuando salieran finalmente del edificio.

Fue por eso que Lensherr le ofreció su chamarra de piel café a su ami… a su… a Charles.

-Gracias- Contestó el hombre tomando la prenda entre sus manos y yendo a colocársela. –Pero que buen gusto tienes Erick- exclamó en son de broma hacia el regalo que él mismo le había dado al mayor en navidad.

Erick se dejó caer en el sillón de su sala, apreciando como sus hijos, cada uno tomando una de las manos de Kurt, lo dirigían a su habitación. Luego observó al hombre que mientras se sentaba junto a él, se quitaba la chaqueta que traía puesta mostrando una gran mancha café.

-¡Maldición!- Exclamó recriminándose haber olvidado aquel detalle. -Te prestaré una camisa-

-No, estoy bien…-pero no lo escuchó poniéndose de pie.

-Tampoco te ofrecí nada para tomar, hay agua, café, jugo, cerveza… toma lo que quieras- dijo mientras entraba a su habitación.

Y finalmente ahí, solo, buscando entre su ropa recordó que esta era la primera vez que Charles estaba en su casa. Sintiéndose ligeramente paranoico ante lo que el ojiazul podría descubrir de sí estando en los dominios Lensherr.

Luego pensó en la ausencia de toques, caricias y besos en esta tarde, en lo escandalosos (y adorables) que eran sus hijos, en lo encantadoramente azul que era Kurt y en la ropa mojada de Charles.

¿Xavier habría esperado algo diferente de esta tarde?

Bueno, sus sábados siempre habían sido parecido a esto, pero ahora estaban saliendo (no, no estaban saliendo) habían tenido una cita el día anterior (salida de amigos) y ahora Erick había actuado como si solo fueran dos amigos saliendo (es que eso eran, solo amigos)

Amigos que se besan, toman de las manos, acarician y ven desnudo al otro…

Erick salió de su habitación con un suéter azul en las manos con la decisión de decirle a Charles que él no podía hacer esto, no podía salir con Charles, no ahora que su vida era un desastre, no ahora que Erick era un desastre, no estaba listo y…

Xavier dejó la botella de cerveza en el piso al lado de él acomodándose mejor en el sillón notando finalmente la presencia del otro.

¿No fingirás que esto no pasó mañana?

En lugar de darle al otro el suéter para que fuera a cambiarse, se sentó a su lado de nuevo.

-Supongo que… hubieras preferido que saliéramos… solo tú y yo- Charles sonrió confundido.

-No, es sábado, los sábados cuido a Kurt y tú sales con tus hijos, el pasar el día contigo es un extra- Charles había usado cierto tono de broma que dejaba entrever que, en el fondo, lo que había dicho era verdad.

-No nos besamos, ni…-

-Bueno si solo me gustara besarte y tocarte, jamás habrías comenzado a gustarme en un principio- Había contestado Charles con una inmensa seguridad y confianza esa que a Erick siempre sorprendía en el otro. La naturalidad con la que decía que lo apreciaba, la naturalidad con la que esta vez había dicho que Erick "le gustaba" muy diferente de la del parque y sin embargo igualmente llena de sentimientos.

Luego el hombre pareció notar lo que acababa de decir, o quien sabe, tal vez comenzó a repasar todo lo que Erick había dicho con anterioridad, dejando de encarar a Erick con una maraña de dudas y pensamientos confusos en la cabeza.

-Tal vez debería irme- dijo poniéndose de pie caminando hasta ser detenido por una mano que se posicionaba en su antebrazo justo cuando pasaba por enfrente de donde Erick estaba sentado.

Lensherr colocó su otro brazo alrededor de la cintura de Charles y lo obligó a regresar a su anterior lugar a su lado, pero por la posición de pie en la que se encontraba y por la forma en que había sido obligado a sentarse, sus piernas habían terminado encima de las de su compañero.

-No- Exclamó el alemán sonriendo suavemente. Una de sus manos se mantenía en la cadera del ojiazul mientras que la otra se enredó en su cabello.

Se acercó con un poco de desesperación compartida por su compañero uniendo sus labios sintiendo como esta vez Charles era el que pedía permiso para entrar en su boca, concediendo aquel permiso de inmediato.

A Erick le gustaba Charles, el hombre se había convertido en una de las personas más importantes en su vida, la persona en quien más confianza tenía depositada; y estaba asustado porque lo que sentía por Charles era abrumador y no quería perderlo, por eso se había negado en primer lugar a tenerlo.

Pero justo en este momento, en el sillón más grande de la sala de su casa, Erick se permitió tener esperanzas por primera vez en años y se dijo a sí mismo que este beso era lo correcto.


Para quién no sepa quién es, la señora Doubtfire es ese encantador personaje de la película "Papá por siempre" del 93 con Robin Williams como protagonista :) y Toreto es el personaje de Vin Diesel en rápido y furioso.

Ahora, hay algo importante que quería decir (espero que si lean estas cosas _ ). Estoy comenzando a tener dudas con la parte de "Futuro Mpreg", quiero escribirlo, claro que quiero escribirlo, pero hay momentos en que me pregunto si será lo correcto; así que por primera vez voy a preguntar ¿qué opinan? Me sería de mucha ayuda si en sus comentarios me dijeran si quieren o no el futuro Mpreg.

Creo que eso es todo lo que quería explicar.

Muchas gracias por leer y por todos su bonitos comentarios :)

126! No me lo creo jaja

Nos leemos!