Hihi, bueno aquí el capítulo 10. Gracias por el ánimo y disfruten =).

Bleach y todos sus personajes pertenecen a Tite Kubo.


-Oye! ¡Rukia espera! ¡No camines tán rapido demonios!

-Que camines lento no es mi problema. – dijo ella

-¿Pero qué coño te pasa? – Ichigo logró alcanzarla y la jaló del brazo, de tal manera que la obligó a darle la cara.

Hace aproximadamente media hora, después del encuentro con Eros, ambos shinigamis iban de regreso a casa. Iban discutiendo por temas irrelevantes, como de costumbre. Hasta que…

-Tsch… Enana problemática...

-¿Qué dijiste?

-Enana problemática – Repitió, haciendo énfasis en cada palabra, como para hacerla enfadar - Desde que te conozco, contigo todos son problemas y más problemas.

-Pues lo siento, si no te hubieras atravesado en mi camino, no tendría que lidiar contigo ni tú conmigo. – Respondió ella. Al parecer, la táctica surtió efecto.

-Pues fuiste tú la que entró a mi vida repentinamente y la volteaste de cabeza!

-Perdona por entrar en tu vida, pero ya no se puede volver atrás. -

-Eh, espera, no quise decir…

-Tú nunca quieres decir nada, lo sé. - Dijo, aparentando indiferencia.

Ella siguió su camino y no volvió a decir palabra alguna.

-Lo siento, no quería ofenderte. En serio.

Ella seguía sin responder.

-Rukia, eres muy importante para mí. Cambiaste mi vida por completo, abriste todo un mundo para mí. Hemos pasado muchas cosas juntos y no me arrepiento de nada.

Ahora él la miraba fijamente a los ojos, y ella tambíen.

-Eres una amiga muy especial, eso nunca va a cambiar. Tenlo por seguro.

El le sonrió. Ella lo observó muy sorprendida. Su sonrisa… esa sonrisa que siempre decía "todo irá bien", esa sonrisa cálida, alegre, natural que no hacía diferencias, que no miraba a quien… era idéntica a la de "él" , pero no era "él".

-Amiga… ¿verdad? – Repitió ella, con una sonrisa que a su vez tenía cierto aire de tristeza y resignación.

-¿Rukia? – La cogió de los hombros y la observó directamente. Parecía un poco preocupado por ella.

-Tengo que ir a atender unos asuntos. Después iré a casa. – Dicho esto, dio media vuelta y siguió su camino.

-…Está bien. – Ichigo estaba un poco confundido por la situación. Quería seguirla pero aún así, por algún motivo… no pudo.

Rukia caminó largo rato. De pronto se vió cerca de un gran parque , tan grande que no alcanzaba a divisar el final; parecía un gran bosque, lleno de arboles frondosos. Decidió entrar a pasear por ahí, debido a su constante lucha contra los hollow, no había tenido tiempo de pasear verdaderamente por la ciudad de karakura.

No pasó mucho tiempo, hasta que cayó la noche.

"Creo que ya debería regresar, me distraje más de lo que pensé." – Pensó.

De pronto sintió una presencia extraña.

-Este reiatsu… Hollow… podría ser un arrancar. - - Está muy cerc…

-¿Me buscabas pequeña?

El hollow apareció de pronto detrás de ella. Sin embargo, Rukia alcanzó a esquivarlo rápidamente.

-"Es rápido. Será mejor que termine con esto de una vez." – pensó la shinigami - Bakudo 33: ¡Soukatsui !

Atacó al hollow directamente con el Kidou. Una nube de humo cubría el panorama y no le permitía divisar al hollow.

-Vaya, pero qué agresiva eres, shinigami! – Dijo el hollow , el cual estaba intacto.

-Tsch… mis poderes aún no son suficientes. Demonios… - Pensó, algo fastidiada.

De un momento a otro, el hollow había sido cortado en dos al parecer. Fue tan rápido que ni Rukia ni el propio hollow se percataron.

-PERO QUÉ PASÓ. POR DONDE LLEGASTE… MALDITO SHINIGAMI! – Gritaba el hollow mientras se iba desintegrando.

-Nii-sama! -Exclamó Rukia, al ver a su hermano de espaldas, justo delante de ella.- Wow, siempre llegas en el momento justo. Llegaste demasiado rápido.

-En realidad, ya estaba aquí. Suelo venir a pasear a este parque ya que es tranquilo, silencioso y abundan los botones de cerezo. No sabía que en el mundo real hubiera este tipo de lugares.

Se encontraban en medio del gran parque. La noche era preciosa: el cielo estrellado y despejado, el lago de aguas cristalinas al cual, el reflejo de la luna, le daban una espectacular brillantez.

-Como supuse, aun no estás lo suficientemente recuperada. Aún así, no fue sólo eso. – Dijo Byakuya, interrumpiendo el silencio– No estabas del todo concentrada.

Rukia hizo un pequeño silencio. Lo miró un poco sorprendida: casi no habían cruzado palabras, ¿Cómo se dio cuenta?

-Creo que… mi bienvenida no fue lo que esperaba. – dijo vagamente.

Rukia se sentó en la orilla del lago a observar el paisaje. De pronto, de la nada, pétalos de flores de cerezo fueron cayendo en el lago. Éstos pronto formaron un remolino con las aguas para después dispersarse y formar una pequeña lluvia combinada con los mismos pétalos, con lo que el agua regresó a su lugar de origen. Fue un espectáculo perfecto y fríamente calculado: ni una gota cayó fuera del estanque. Los ojos de Rukia brillaban al ver el bello espectáculo.

-Es… hermoso. – Dijo, aún anonadada.

-No sé que problema te esté preocupando, pero espero que logres solucionarlo pronto. Recuerda que como tu hermano, haré lo que esté en mis manos para ayudarte. –Le dijo Byakuya, sin perder su seriedad.

Rukia volteó a ver a su hermano: la tomó por sorpresa. No tuvo si quiera que hablar con ella para darse cuenta de que algo tenía.

-Gracias, nii-sama…

-Obviamente, lo digo porque eso afecta tu desempeño en la misión.

-¿Eh!? – Exclamó enojada y sorprendida, pues no esperaba que le dijera eso ya que siempre hacía ver que se preocupaba por ella.

-Sólo bromeaba. – Dijo luego de un corto silencio, aún serio.

-Ah… - Rukia aun estaba con la boca abierta por el enojo, pero ahora algo confundida. – ¿Eh? – Sus ojos bien abiertos, y un tic tanto en el ojo como en la boca denotaban su confusión ante lo extraño que fue eso.

Byakuya la observó también algo sorprendido debido al rostro de Rukia. Se quedaron un momento en silencio… sólo se escuchaban grillos cantando.

"Creo que debo recordar no volver a hacer bromas, definitivamente no son mi fuerte." – Pensó Byakuya.

De pronto, Rukia salió del "shock", y comenzó a reir. Byakuya sólo la observó, aún algo sorprendido por sus reacciones. Era la primera vez que notaba lo dulce que era su sonrisa, y su belleza resaltaba más mientras la alumbraba la luz de la luna.

-Pero, ¿sabes?...

-¿Hm?

-Fue bueno. – Sonrió, olvidando los incidentes del día. - Gracias.

-Por cierto, nii-sama, ¿y tu gigai? - Preguntó Rukia, quien de pronto recordó a Eros y se le hizo raro que no estuviera por ahí… revoloteando. Sólo de recordar la escena de la escuela, era algo embarazoso.

-Ah cierto. Ahí viene.

De pronto, se divisaba una figura a lo lejos: era Eros. Al parecer venía buscándolos todo ese rato.

-De dónde vienes?- Preguntó Rukia.

-Pues, Byakuya-sama era demasiado rápido, que me cansé de solo pensar en alcanzarlo. Así que decidí no apresurarme y venir caminando hasta su posición – Dijo con una sonrisa, tranquilamente. – Nos volvemos a encontrar Rukia-sama. – Le dijo haciéndole una pequeña reverencia.

Byakuya sólo lo observó indiferente.

-Es todo un placer volver a contemplar su belleza. – Le dijo, mientras alzó un poco el rostro para dirigirle su típica mirada de seductor.

- Bueno, ya terminó tu trabajo. – Dijo Byakuya, casi al mismo tiempo que le quitaba la capsula y entraba a su gigai. Ya dentro, se acomodó el saco que llevaba puesto y se dirigió a Rukia. –Ahora sí, te acompañaré de vuelta a la casa de los Kurosaki. Luego volveré a mi hotel.

-Está bien. Vamos. – respondió ella.


Ya de vuelta a la casa de los Kurosaki. Isshin, Yuzu e Ichigo estaban en la sala. Al parecer, la esperaban.

-¡Ya estoy en casa! - Dijo Rukia.

-¡¡Hija mía!!!! ¡Gracias -- por traer anuestra hija de vuelta sana y salva!!- Isshin, como siempre exagerando.

-¡¡Rukia –chaan!! - La recibió yuzu.

-¡Oye Rukia!, ¿qué demonios te pasa? ¿A dónde te fuiste? ¿¡Porqué demoraste tanto por un demonio!? – Preguntaba Ichigo, escandalosamente.

-Cálmate, ya dije que sólo fui a caminar y a ver algunos asuntos que no son de tu incumbencia. Además, tu no tienes porqué regañarme, soy libre de ir a donde se me dé la gana. –Le respondió ella, sin prestarle mayor atención. Fresca como ella sola.

-¡Estás en MI casa, asi que no tienes derecho a venir cuando se te de la gana! ¡Debiste llamar para saber dónde estabas y con quien! -Ichigo ya estaba muy enojado.

-Cuida tus palabras, Kurosaki. Rukia se está quedando aquí sólo porque ése es su deseo. - Dijo Byakuya, haciendo su aparición por detrás de Rukia.- El que no tiene ningún derecho a hablarle como se le dé la gana, eres tu. - Dijo con una mirada fría y ciertamente tenebrosa. Su rostro parecía tranquilo, sin embargo su mirada tenia algo de ira en ella.

Ichigo no habia notado su presencia hasta ése momento.

-¿¡Byakuya!? - Dijo molesto, más que sorprendido o nervioso - Ah… así que fuiste a pasear con tu hermanito. Podrías haber avisado si quiera. Bleh… me voy a mi recámara. – Dijo mientras subia a las escaleras, aún enojado.

-Rukia-chan, perdona a mi hermano. – Dijo Yuzu en voz baja a Rukia- De entre los tres, aunque no lo diga, el era el más preocupado.

Rukia observó a Ichigo alejarse. Quizás no tenía porqué importarle, pero no lo podía evitar.

Por su lado, Byakuya observaba a Rukia: notaba claramente su preocupación por el shinigami de los ojos pardos. Sin embargo, él no podía hacer nada por evitarlo... y tampoco tenía un motivo para hacerlo. Al menos... no uno que su razón aceptara.