* Soledad Rodriguez ¡Gracias amiga! En el siguiente capítulo se sabrá, aunque te di un buen spoiler en el Q&A ;)
* Georgi G Jajaja, Blaine es así... o se ha acostumbrado a comportarse de esa forma.
Kurt tuvo el mismo presentimiento que tú ;)
Aww, GRACIAS DE AQUÍ AL CIELO DE IDA Y VUELTA. Esos libros son mi meta y no descansaré hasta tenerlos publicados.
* Yamii Leguizamon Kurt no se midió , es cierto, y es que muchas personas cuando están enojadas sólo explotan y no piensan en lo que dicen o hacen en ese momento.
Blaine ha sufrido mucho y será difícil que baje sus muros.
* AdrianaBotero2 Habrán varios conflictos porque Blaine no está dispuesto a que lo vean débil.
* jeny Kurt no pensó en lo que le dijo en el momento del coraje que tuvo.
* andersonxhummel ¡Hey! ¡Muchas gracias por eso! Me alegras con tu comentario y geniales palabras. Siempre me estás motivando para seguir escribiendo.
Blaine ha pasado por muchas cosas en su vida y a causa de eso a construido una muralla alrededor de él y de su corazón, así que no será fácil, aunque sí, está celoso, a pesar de que no lo quiera admitir.
Quinn y Kurt tienen una hermosa amistad a prueba de todo.
* ngel Hummel 3 ¡Wow! Me dejas sin palabras (y eso es difícile jejeje) Muchas gracias. En este capítulo se sabrá un poco del Blaine que nadie conoce.
* robinnxc Kurt cree saber dónde está Blaine, ¿tendrá razón? ¿Estará aprendiendo a conocerlo?
Hay un largo camino en el medio que tendrán que recorrer.
Jajajaja, ya te acepté en el grupo ;D Aquí tienes la actualización que tanto esperabas.
* KmiiloBastidas ¡Genial! Jejeje, eso va a estar complicado.
* Moontsee VR Me pones nostálgica *-* Lo que Kurt le dijo fue sin duda un duro golpe a su corazón. ¡Exacto! Blaine se ha acostumbrado a actuar de cierta forma frente a los demás y tiene más de una razón para hacerlo.
El ojiazul trató de contenerse, pero su paciencia se colmó y sólo explotó sin darse cuenta que lo que estaba diciendo era muy fuerte.
Ten por seguro que no va a estar tranquilo hasta que lo encuentre. Realmente está preocupado, además de lo culpable que se siente.
Se irá descubriendo poco a poco los motivos del ojimiel para haber creado tantos muros a su alrededor, así como la relación que hay entre Kurt y Sam y varias revelaciones serán hechas.
Estamos iguales. Siempre que leo tus comentarios estoy con una enorme sonrisa. Ya en varias ocasiones mi hermana me ha visto y me ha preguntado cosas como "¿Qué te pasa? ¿Por qué sonríes? ¿Qué haces? ¿Con quién conversas".
¡Muchísimas gracias! No voy a darme por vencida hasta lograrlo. Esos libros son mi sueño y voy a volverlo realidad. ¡Gracias por todo tu apoyo siempre!
También te quiero mucho :3 y te envío el más cálido de los abrazos \(*-*)/
* LGColferCriss ¡Yay! Me emociona que te guste tanto =)
* aandrear Kurt hará todo lo posible.
* haydeeeliana Muchas gracias. Aquí tienes la actualización :)
CAPÍTULO 10:
"Situaciones Inesperadas"
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- ¿Dónde?
- En el bar al que siempre va. No sé cómo no se me ocurrió antes.
- ¡Oh sí! Según lo que me contaste es probable que esté ahí.
- Cuídate, nos vemos… – empezó a avanzar a toda prisa.
Ella corrió y lo sostuvo del brazo – Ningún nos vemos, voy contigo.
- ¿Qué? No, si estoy en lo correcto, no será algo agradable de ver.
- Con mucha más razón, no sabes lo que vas a encontrar y tal vez requieras ayuda.
- No es necesario, a ti no te agrada Blaine y…
- Lo hago por ti, no voy a dejarte solo en esto… Y bueno… aunque él me resulte molesto, tal vez no lo esté pasando bien.
El ojiazul le sonrió – amo tu corazón bondadoso.
- Si aquí hay alguien bondadoso, ese eres tú, que a pesar de todas las cosas que Anderson te ha hecho, te preocupas por él.
Terminaron de recorrer el camino hacia el estacionamiento y ahí decidieron que irían en el auto de la chica y dejar el de él ahí ya que una vez en el bar, Kurt tendría que conducir el vehículo del ojimiel.
"Por favor que esté ahí, por favor que esté ahí, por favor, por favor que esté ahí" repetía sin cesar el chico.
- Realmente te importa, ¿eh?
- Sí – soltó en un susurro.
- ¿Por qué?
- No estoy seguro. Tal vez porque vi un lado de él que jamás hubiese imaginado. Es una persona muy rota, con un gran vacío y una enorme tristeza. Además, lo lastimé mucho, y sin importar como se comporte, nadie merece ser herido de esa forma.
El resto del camino lo recorrieron en silencio, sólo con las breves explicaciones que daba el castaño para llegar al lugar.
- ¡Sí que está lleno! – expresó Quinn.
- Es viernes, así que resulta lógico.
- No veo donde pueda estacionarme.
Ambos buscaban un espacio y de pronto Kurt gritó, haciendo asustar a su amiga – ¡Ahí!
- Ahí hay un auto.
- ¡No, no! ¡Ahí! – señaló – ¡Ese es el auto de Blaine! ¡Está aquí!
- Tienes razón. Al menos ya sabemos que tu corazonada fue acertada.
- Mira, alguien se va.
Luego de parquearse, los dos caminaron presurosos hacia el bar. Ahora la misión era encontrar al modelo en medio de la gran multitud que estaba presente. Se separaron para buscar cada uno por un lado. Kurt pasaba junto a la barra cuando escuchó que lo llamaban y volteó intrigado.
- ¡Hey! ¡Señor! – el hombre detrás del mostrador agitó la mano – Buenas noches. Disculpe, soy malo con los nombres, pero jamás olvido un rostro.
- ¿Perdón? No entiendo.
- Usted estuvo aquí hace unas semanas, le entregué sus llaves que había extraviado en el baño, luego le di algunas indicaciones para que pudiese llevar al Sr. Anderson a su casa.
- ¡Oh sí! Claro. Lo recuerdo.
- Menos mal que llegó. Está aquí por él, ¿verdad?
- ¿Cómo?
- Vino por el Sr. Anderson para llevarlo a casa.
- Por supuesto. ¿Dónde está?
- En aquella mesa – señaló – Le he estado dando las mesas cercanas para poder vigilarlo los días que me ha tocado venir y pedí a los demás que hicieran los mismo.
- ¿Las mesas? ¿Los días? ¿Cuántas veces ha venido?
- Toda la semana. No sé si estoy siendo indiscreto, pero el Sr. Anderson me preocupa. Solía venir esporádicamente, pero ha empezado a hacerlo con más frecuencia y ahora la semana completa la ha pasado aquí. Es enviado a su casa cada noche, pero al día siguiente regresa en mal estado.
- Eso es terrible.
- Lo es, y como mencioné antes, realmente me preocupa. Le he estado mezclando los tragos con agua y ni siquiera lo ha notado, pero él ya viene mareado aquí. No quiero que le vaya a pasar nada malo.
- ¿Por qué? – preguntó realmente intrigado.
- ¿Por qué, qué cosa?
- Lo que me acaba de decir, que no quiere que le ocurra nada.
- ¡Oh! Es que él fue bueno conmigo cuando lo necesité. En esa época no tenía empleo y mi hija estaba enferma, pero no podía pagar un médico y mi desesperación era tal que trataba de vender lo poco que poseía.
Me encontraba en una esquina con un cartón en donde llevaba mis pertenencias y mi niña estaba acostada en el asiento de mi viejo auto. Ahí tenía las demás cosas. Algunas personas se acercaban a ver, pero casi nadie compraba, y entonces él pasó y le llamó la atención mi cartel de "Necesito dinero, por favor ayúdame". Me preguntó qué hacía y le expliqué mi situación.
Mi hija empezó a llorar porque la fiebre le estaba subiendo nuevamente y él me miró de una forma distinta a los demás. A quienes les había dicho lo que ocurría me veían con pena, con compasión, pero él se preocupó y eso me impactó. Juro que había tanta preocupación en sus ojos, y me preguntó por qué tenía a mi niña en el auto. Le respondí que no tenía dónde dejarla ni a nadie que la cuidara mientras salía a buscar trabajo e intentar vender mis cosas.
Me dijo "vamos al hospital en este momento" y traté de explicarle que no podría costearlo, pero él insistió y se subió a mi auto. Pudo ser un loco, un psicópata o cualquier cosa de esas, pero mi desesperación fue tal que sólo accedí y nos puse en marcha. Una vez allí, pidió a los mejores médicos, realizó varias llamadas y en cuestión de minutos tenía al personal atendiendo a mi pequeña.
Para no extender la historia, le diré que él pagó la cuenta del hospital, los exámenes, medicinas, el tratamiento, absolutamente todo – el hombre tenía los ojos llenos de lágrimas y tuvo que hacer una pausa – Lo siento. Como si fuese poco lo que había hecho, me dio trabajo en su casa y me permitió mudarme allí con mi hija. Le debo tanto al Sr. Anderson, mi gratitud hacia él será eterna, como comprenderá.
Y las vueltas que da la vida. Unos años después nos volvemos a encontrar y aunque se ha vuelto mucho más famoso de lo que era en esa época, algo en su vida no anda nada bien. Ahora luce tan abatido, siempre está solo y la forma en la que bebe me angustia.
El castaño trataba de procesar la información recién descubierta. Él sabía que había mucho más de lo que Blaine permitía que otros viesen, que era una persona diferente, y hoy más que nunca, el hombre de ojos color miel volvía a ser un misterio para él.
- Kurt, Kurt… No puedo encontrarlo – exclamó la rubia poniendo la mano en su hombro y haciéndolo voltear asustado –¿Tuviste suerte?
- ¡Oh! Usted también viene por el Sr. Anderson, me alegra tanto que tenga a dos personas que se preocupen por él.
- ¿Qué?
- Sí, los dos vinimos por Blaine – respondió el ojiazul escaneando el área donde minutos atrás el hombre le había señalado.
- La segunda mesa del lado derecho. Tenga, le quité las llaves del auto. Usted ya sabe cómo llegar a su casa.
- Gracias – susurró y tomó el llavero – Vamos Quinn.
Caminaron hacia el lugar indicado y ahí encontraron al modelo casi desmayado. Varias botellas yacían esparcidas por la mesa.
- ¿Este es Blaine? ¡No lo puedo creer! – los ojos de la chica estaban muy abiertos por el asombro.
- Te dije que no sería algo agradable de ver. Y ahora está peor que aquel día.
Blaine, Blaine – lo movió suavemente – vamos a casa.
El moreno levantó lentamente la cabeza y apretó los ojos, distinguiendo sólo sombras borrosas en frente de él – A…quí eeest…oy b…biieeeen.
- Esto es deprimente – musitó Quinn – Jamás creí que llegaría el día en que viera al poderoso, presuntuoso y petulante Blaine Anderson en estas condiciones.
Kurt hizo una mueca y se inclinó para tomarlo por la cintura – Ayúdame a levantarlo por favor.
Luego de luchar durante varios minutos y con la ayuda del cantinero, lograron sacarlo del bar y acostarlo en su auto.
- Muchas gracias por todo.
- No tiene que dármelas. Como le dije antes, estoy muy agradecido con el Sr. Anderson. La vida no me va a alcanzar para pagarle por lo que hizo.
La chica miró confundida ante aquellas palabras y cuando él se retiró, le preguntó a su amigo en tono de burla – ¿Otra de sus conquistas? Pensé que sólo salía con modelos.
- No tienes idea de lo que dices – respondió con molestia.
- Ay Kurt, no te enojes, ni que te estuviera ofendiendo.
- No es momento para esto. Ahora ve a casa o con los chicos que yo me encargo de todo.
- Claro que no. Así como está Anderson vas a necesitar toda la ayuda posible.
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- ¡Wow! Esta casa es extremadamente grande y lujosa para vivir solo – exclamó negando con la cabeza una vez que estuvieron dentro de la propiedad – ¿Para qué quiere un lugar como este si no tiene nadie con quién compartirlo?
- Me he hecho la misma pregunta desde ese día que lo traje. Voy a acomodarlo en la habitación, consigue un poco de agua. Hacia allá está la cocina – señaló con un movimiento de cabeza.
- No vas a poder solo. Está casi muerto.
- No digas eso.
- Me refiero a su estado, sólo míralo. Y hay que cambiarle esa ropa, por lo menos la camisa porque apesta a puro licor.
Con dificultad lo desvistieron y limpiaron luego de que vomitase dos veces. Luego lo metieron a la cama.
Blaine, quien había estado discutiendo y peleando con ellos, empezó a llorar de forma desconsolada.
- ¿Qué le pasa?
- Está mal, eso le pasa – se acercó al modelo para tratar de calmarlo, pero sólo consiguió que su pusiese peor y que otra vez empezase a titubear frases incoherentes y otras ininteligibles.
"La noche va a ser realmente larga", ambos pensaron y se miraron por varios segundos.
- Voy a traerle el agua – la rubia salió de la habitación consternada.
- Blaine… – se sentó en la cama – todo va a estar bien, tranquilo – le acomodó el cabello que tenía en el rostro.
El ojimiel lo miró, y por una fracción de segundo logró distinguirlo – ¿Kurt? ¿Tú? ¡No! ¡Vete! – trató de empujarlo sin ningún éxito – Me oodii…as – empezó a temblar.
- Necesita beber mucha agua para que su organismo empiece a limpiar… ¡Dios! ¿Qué tiene? – preguntó asustada.
- No lo sé. No deja de sacudirse y cada vez es más fuerte.
- Creo que está teniendo una convulsión.
- ¿Qué? ¡No! Blaine, Blaine, tranquilo – lo sostuvo entre sus brazos de forma firme.
- Voy a llamar a Harry.
- Buena idea – balbuceó mientras la angustia crecía más en su pecho al no saber cómo ayudarlo.
Luego de finalizar la llamada, miró a su amigo con preocupación – Efectivamente es una convulsión. Me dijo que está intoxicado y que le demos dar mucha agua y bebidas calientes para evitar una hipotermia.
- ¿Hipotermia?
- Eso fue lo que me dijo. Quería que lo llevemos a un hospital, pero le expliqué la situación, así que viene en camino. Dale el agua, voy a preparar algo de café.
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Aunque el médico insistió en que Blaine sería mejor atendido en un hospital, Kurt le aseguró que no podrían llevarlo porque eso sería exponerlo. "Los medios siempre están al asecho y esto sería terrible para su carrera".
Después de darle varios reproches al ojiazul, empezó a atender al de cabello rizado. Quinn fue a comprar los implementos indicados mientras Kurt ayudaba en todo lo que su amigo le decía.
Tras practicarle un lavado de estómago, inyectarle varias sustancias y colocarle un suero, permaneció por un par de horas ahí para comprobar que no hubiese ningún contratiempo.
- Muchas gracias Harry, no hay palabras suficientes en realidad para agradecerte.
- Tranquilo Kurt. Tu amigo tuvo suerte de que lo encontraran a tiempo. Tenía una intoxicación etílica de tercer grado.
- No entiendo exactamente. Sé lo que tenía, pero ¿de tercer grado? ¿Qué quiere decir eso?
- La intoxicación por ingesta de alcohol se clasifica según la cantidad que se bebe, y tiene cuatro fases o grados. Cuando una persona llega a la cuarta, en cuestión de minutos muere por un paro respiratorio.
- ¡Oh Dios mío! ¿Blaine… él…?
- Estuvo muy cerca de entrar a la cuarta fase, afortunadamente lo encontraste y evitaste que siguiera bebiendo. Me tengo que ir ahora, cualquier cosa fuera de lo normal, llámame. No importa la hora o que pienses que es algo pequeño o sin importancia. Sigue las recomendaciones que te indiqué antes y no olvides revisar el suero.
- Seguro, voy a estar pendiente toda la noche, o mejor dicho la madrugada.
- Por ahora él va a dormir más tranquilo, eso es lo mejor. El descanso lo va a ayudar a reponerse. Una vez que despierte, que ingiera mucho líquido y trata de mantenerlo tranquilo porque presenta un cuadro de depresión.
- Sí, tengo claro todo lo que hay que hacer. Una vez más, gracias.
- Cuando esté un poco mejor debería buscar ayuda profesional.
El médico salió y el castaño se apoyó pesadamente en la puerta, cerrando los ojos.
- No creí que estuviese tan mal – susurró la chica.
- Ve a casa y…
- No te voy a dejar. ¿Cuántas veces tengo que repetírtelo? Necesitas descansar un poco.
- Hay que cambiarle el suero y vigilarlo.
- Harry dijo que iba a durarle hasta la mañana y yo puedo cuidarlo.
- No sé qué hubiera hecho sin ti Quinn, nunca se me hubiese ocurrido llamar a Harry. En estas situaciones hay que mantener la cabeza fría para poder pensar con claridad, pero yo estaba tan asustado, y Blaine pudo… Te das cuenta que pudo… – empezó a llorar – y hubiera sido por mi culpa.
- ¡Hey! Tranquilo – lo abrazó – No es tu culpa, él tiene muchos problemas.
- Lo sé, pero lo que le grité, ese fue el detonante. Si no lo hubiésemos encontrado a tiempo y le hubiese pasado algo, jamás me lo habría perdonado.
- No te enfoques en eso, no tiene sentido pensar en lo que pudo ser. Afortunadamente las cosas se dieron de otra forma. Estás temblando – empezó a trazar movimientos circulares sobre su espalda – Va a estar bien, no te pongas así.
Ahora lo que necesitas es dormir. Hay muchas habitaciones aquí, vamos para que te acuestes y…
- No, hay que…
- Yo lo haré. En el estado en el que estás no puedes ayudarlo. Tienes que estar tranquilo.
- Sí, tienes razón.
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En cuanto Kurt despertó, se dirigió a la habitación del modelo y se sentó a su lado, observándolo con atención. Las ojeras que tenían se notaban a distancia, lucía pálido, su rostro estaba algo agestado, su cabello era toda una maraña, y tenía los labios secos y agrietados.
La puerta se abrió y Quinn entró con una taza humeante.
- ¡Qué bien huele eso! – expresó aspirando profundamente el aroma.
- Cariño, despertaste. ¿Cómo te sientes?
- Mejor. ¿Tú cómo estás?
- Bien. Ten – le entregó la taza – voy por más café.
- Gracias. – dio un pequeño sorbo y se deleitó con el sabor y la sensación del líquido caliente descendiendo por su garganta – ¿Blaine cómo durmió?
- Tuvo un sueño intranquilo. No eran pesadillas porque se calmaba solo al poco tiempo, pero si era algo que le molestaba y no lo dejaba dormir bien. Pero hace como una hora que ha estado tranquilo.
- Deberías ir a descansar.
- Lo haré. Además tengo una sesión hoy.
- ¡Es cierto! ¿Qué hora es?
- Van a ser las nueve, así que en unos minutos me voy. No puedo aparecer en la agencia con bolsas bajo los ojos.
- Lo sé y una vez más, gracias por todo.
- Ni lo menciones. Sabes que te amo y que por ti haría lo que sea.
- Justamente por eso. Sé que no toleras a Blaine y sin embargo lo que hiciste fue…
- ¡Hey! Anderson no será mi persona favorita en el mundo, pero es un ser humano y estaba pasando por un mal momento.
- No sabes cuánto te amo – se levantó de la cama y la abrazó – Ahora ve a descansar y ya sabes los trucos para eliminar las ojeras.
- Sí hermoso, eso haré. ¿Vas a estar bien?
- Seguro – le dio un beso.
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Conforme las horas transcurrieron, Kurt repasaba mentalmente todo lo sucedido y cuando recordó que Blaine le había dicho que él lo odiaba, sintió una punzada en el pecho.
¿Piensas que te odio? Dios… crees que te odio y que por eso te hice daño de esa forma. Sé que te he dicho cosas muy feas en diferentes momentos, las cuales han sido en su mayoría producto del coraje, pero no te odio. Nunca podría.
Otro pensamiento llegó a él en ese instante… ¿De qué forma reaccionaría el moreno al verlo ahí en su casa después de lo que sucedió ese día en la agencia?
Un quejido lo devolvió a la realidad. Giró de inmediato y se dio cuenta de que el chico había abierto los ojos y parpadeaba como tratando de aclarar su visión.
- ¿Dónde estoy? ¿Qué es esto? – se asustó al ver el suero conectado en su mano.
- Tranquilo, estás en casa.
Con dificultad movió la cabeza al escuchar esa voz, y sus ojos se llenaron de pánico al ver a la persona que estaba a su lado – ¿Kurt?
