En este capítulo doy una breve introducción de los componentes del grupo Akatsuki. No son personajes inventados por mi, las personas que sigan el manga actual de Naruto ya los conoceréis, y las que no, pues se los presento enseguida. Aunque, eso sí, sus caracteres están completamente desvirtuados en este fic xDD.
Quiero dar las gracias a todas las personas que me siguen leyendo. En serio, soy súper feliz con cada review que me dejáis. Y gracias a los ánimos y mensajes positivos puedo seguir escribiendo aunque la musa se me vaya de fiesta xD. Mil besos a todas.
Aviso: Este capitulo contiene spoilers del manga de Naruto. Todos los personajes de Akatsuki ya han sido creados por Kishimoto-sensei. Yo solo me limito a pedírselos prestados para moldear sus caracteres y habilidades a mi antojo xDD
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Capítulo 10: Comienza la extracción del Bijuu
Como la mismísima Hokage había señalado, ese mismo día a las cinco de la mañana los tres shibonis partieron en busca de Naruto, por fin con información recién recibida de anbus sobre el paradero de la cueva de Akatsuki. Caminaron durante tres días sin apenas descanso. Eran tantas las ansias de llegar al lugar que poco les importaba el cansancio, el hambre o el sueño. Pero aún no queriendo, el agotamiento les hacía mella en sus cuerpos que pedían a gritos una parada en el camino para reponer fuerzas alimenticias, físicas y mentales.
Sasuke, a la cabeza del grupo, no titubeaba en su avance. Con paso cansado pero firme saltaba de árbol en árbol. Finalmente se detuvo de sopetón en un árbol asustando a los dos jóvenes que le seguían por detrás.
-Uchiha… ¿Ocurre algo? -le preguntaba Gaara desconcertado.
-¿Enemigos? -Sai ya se colocándose en posición de defensa y mirando histérico hacia todos los lados.
-Voy a mear -pronunció Sasuke dando un salgo hacia el suelo. Los dos jóvenes se miraron entre ellos con un gran goterón sobre sus frentes. Sasuke era así de impredecible. Lo mismo te mataba caminando durante todo el día que de repente se paraba y decía que quería comer, descansar o hacer aguas menores en este caso.
-Dime como meas y te diré quien eres -pronunciaba Sai recostándose sobre uno de los troncos para descansar.
-¿Qué has dicho? -le preguntaba Gaara.
-Dime como meas y te diré quien eres, yo creo que Sasuke es el fanfarrón -repitió.
-Ya te he oído pero no entiendo a que viene ese comentario -se sentaba junto a Sai para descansar un poco.
-Veras -Sai se posicionaba delante de Gaara para darle la charla-. Se dice que según la postura o los gestos que hagas durante el proceso de orina eres un tipo de persona u otra. Por ejemplo, el distraído se desabrocharía la bragueta y comienza a mear sin darse cuenta de que se está meando en los bajos del pantalón -Sai argumentaba su comentario con gestos de posición de pies y manos cerca de la entrepierna simulando el acto.
-Ya tienes que estar muy distraído para mearte encima -Gaara reía divertido.
-También está el nervioso, una persona con movimientos rápidos que no se encuentra la bragueta, desgarra el cinturón, se arranca los botones o en el peor de los casos se baja la cremallera con tanta fuerza que termina pillándose los huevos en el proceso.
-¡Uuhh! Que dolor -el pelirrojo ponía una mueca de sufrimiento al imaginárselo.
-Ya te digo. Luego tenemos al traidor que es el que mientras mea deja escapar un pedo silencioso, lo olfatea y mira acusadoramente al vecino con cara de sospecha.
-Jaja ese serias tú Sai.
-Pues entonces tú serías el débil que dura varios minutos buscándosela entre la bragueta y al final decide bajarse por completo los pantalones para poder sacarla… eso en el caso de que se la encuentre -finalizaba con una sonrisa prepotente.
-Nunca me la has visto para decir de que tamaño la tengo. Te sorprendería ver un tamaño tan descomunal -fanfarroneaba.
-No, mejor voy a rectificar, estas en el mismo grupo que el Uchiha, en el de los fanfarrones que se desabrochan cinco botones para sacársela cuando dos hubieran sido suficientes.
-¿De que habláis? -Sasuke llegaba en ese momento al grupo-. Aunque conociendo a Sai seguro que habla de pollas para variar. Estas obsesionado.
-Me conoces bien Uchiha -contestaba Sai-, pero sólo me obsesiona una y no esta presente.
Los tres se quedaron unos segundos en silencio, recordando la perdida de Naruto y el hecho de que ellos tres se encontraran allí en esa situación, en ese momento.
-Oye ¿y como crees que mearía Naruto? -preguntaba divertido Gaara.
Sai formó una calida sonrisa imaginándoselo.
-Sin duda Naruto entraría en el grupo de infantiles, ya sabéis, se coge la polla y dirige el chorro hacia arriba, hacia abajo, intentando llegar más alto o salpicando a algún insecto.
Los tres rieron ante el comentario figurándose al rubio en dicha situación. Era bastante acorde con su personalidad. Pero todo lo bueno se acababa. Ya habían perdido demasiado tiempo con una conversación innecesaria.
-Debemos continuar -les decía Sasuke volviendo a la marcha-. Todavía nos queda mucho camino.
Los otros dos jóvenes asintieron conformes y reanudaron el paso saltando entre los árboles. La cueva todavía se encontraba a un par de días de camino. Debían apresurarse si querían llegar a tiempo de salvar a Naruto.
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-…matarlo -sentenciaba el líder de Akatsuki.
-Sabes perfectamente que eso no es posible hasta que la extracción del bijuu haya finalizado. No le metas miedo al chico antes de tiempo -argumentaba Itachi mirándolo con un deje de disgusto.
El jefe rió maliciosamente divertido viendo como Naruto desfallece del susto ante su sentencia de muerte.
-De todas formas es mejor que lo vayas asimilando ya. Tarde o temprano morirás -se detuvo a echarle un vistazo de arriba abajo examinando cada centímetro de su cuerpo-. De verdad que es una verdadera lastima, quizás antes de morir me sirvas como un nuevo contenedor… -se acercó hasta su oído pasándole lascivamente la lengua por el lóbulo-... de mis orgasmos -susurró.
Un estremecimiento recorrió el cuerpo del Uzumaki erizándole la piel. No de deseo, todo lo contrario, por una vez sitió el miedo de que alguien a quien no quería lo tomara sin su consentimiento. Eso sí seria una violación en toda regla. Notaba una gran cantidad de chakra fluir sobre la persona que tenia frente a él. Nunca había visto a alguien tan fuerte, juraría que era como diez veces superior a la suya propia. Le aterrorizaba. Cada vez veía menos posibilidades de conseguir escapar de allí con vida.
-Kisame -llamó al Akatsuki que se posicionó frente al líder-. Dile a Konan que localice inmediatamente a Hidan y Kakuzu a través de la mente. En cuanto lleguen procederemos a la extracción del Kyubi.
-Entendido -Kisame se alejó buscando a la única mujer en el grupo de renegados para indicarle las órdenes a seguir.
-En cuanto a ti -se refería a Naruto-. Itachi gustosamente te acompañará a tus nuevos aposentos hasta el día del juicio final -desvió la vista hacia el moreno hablándole en tono seco-. Enciérralo.
Itachi lo condujo al interior de la cueva pasando por muchos pasillos que parecían indicar encontrarse en un laberinto. Llegaron hasta una de las celdas de la oscura cueva. Abrió la gruesa puerta de madera y de un empujón metió al rubio en el interior. Una cama no muy amplia y una letrina eran lo único que adornaba ese oscuro cuarto, a parte del olor a humedad y el tintineante sonido de las gotas de agua al caer. El mundo se derrumbaba frente a Naruto, eso era el infierno.
Itachi le desató las cuerdas que lo amarraban con un kunai y procedió a salir de la habitación.
-¡Espera! -le retuvo Naruto antes de cerrar la puerta. Giró para mirarlo esforzándose por no mostrar demasiado interés en lo que tuviera que decirle-. ¿Me puedes dar un poco de agua? Llevo varias horas sin probarla y tengo la garganta seca-. Itachi no le contestó de ninguna manera a la vista. Tras oír la suplica cerró la puerta con un jutsu barrera y se marchó dejándolo en la penumbra.
Naruto se sentó sobre la cama cansado y cerró los ojos llevándose las dos manos a la cara.
-Sasuke, Sai, Gaara… -sollozaba flojito casi en un susurro-, sacarme de aquí.
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-Deidara-senpai, ¿puedo hacerte una pregunta? -comentaba Tobi, el último ingreso de Akatsuki, tras su misteriosa mascara.
-¿Hum? Y ahora que quieres Tobi.
-¡Etoo! Como soy el último en entrar en el grupo, tengo muchas dudas… ¿Tú sabes por qué el líder es él y no otro?
Deidara miraba a Kisame a su lado y sonrieron a la vez perversamente. Una idea se les había pasado por la mente. Pasarían el tiempo tomándole el pelo al nuevo chico de Akatsuki.
-No lo sé, pero se rumorea que es cuestión de miembros.
-¿De miembros? ¿Qué quieres decir con eso? -preguntaba confundido ladeando la cabeza.
Deidara giró la cabeza a ambos lados haciéndose el interesante sobre la información que iba a revelar. Se acercó un poco al joven y susurró con voz floja.
-Sasori antes de morir me dijo una vez que el líder de la asociación debía ser el miembro más potente de todo Akatsuki.
-Sí, se le ve un hombre fuerte, su chakra es inmenso -argumentaba Tobi sacando deducciones.
-Baka, sí que es fuerte, pero no me refería a eso, sino a… su miembro viril -acentuó Deidara.
Tras su mascara no se podía comprobar la cara de Tobi, pero sin duda los movimientos de su cuerpo denotaban sorpresa.
-Me estas diciendo que… ¿escoger al líder depende del tamaño de tu miembro viril? Me parece una idea muy prehistórica la forma de decidir ese cargo, a la par que machista, entre nosotros se encuentra una mujer.
Kisame reprimió la risa que se agolpaba en su garganta. Les encantaba tomar el pelo al chico. Era demasiado inocente.
-Tksss -refunfuñaba Deidara moviendo su alta cola rubia hacia un lado haciéndose el interesante-. Te estoy diciendo que es sólo un rumor. Nunca se la he visto, solo a Kisame y la tiene tan pequeña como un mejillón.
-Ehh bastardo a mi no me metas en medio de tus historias -se molestó por el comentario-. Si quieres te la encajo a ver si tan pequeña te resulta.
-Lo siento Kisame -le devolvía la ofensa el joven rubio-. No me he traído la lupa para poder vértela.
Los dos ninjas saltaron uno en frente del otro cabreados en posición de ataque. Kisame empuñaba su espada Samehada y Deidara comenzaba a sacar arcilla dándole forma de explosivo con las manos. Lo que en principio había resultado ser una broma había acabado en una pelea sin sentido.
-Dais lastima los dos, pelear por un comentario así… no meceréis estar aquí -los tres ninjas presentes giraron las miradas hasta topar con una especie de planta carnívora andante. Zetsu, otro miembro del grupo, hacia entrada en la cueva. Lo curioso de este personaje era su imagen. Un humano con mitad de la cara normal y la otra mitad en tono oscuro por las sombras y todo ello metido dentro de una gigantesca planta carnívora. A eso debías añadirle la doble personalidad que adoptaban sus partes de la cara. Todo un espécimen para la naturaleza.
-¡Sí! -afirmaba de nuevo Zetsu pero con otra voz. La parte oscura de la cara respondía a la parte de la cara normal. Era una especie de monologo entre él mismo, solo que con dos personalidades distintas. Vamos, un psicópata en toda regla-. Tienes razón Zetsu, son unos mierdas. Mira que pelearse por el tamaño de una verga… cuando saben que la nuestra es la más grande de todo akatsuki.
La parte normal le respondía-. Tienes toda la razón hermano.
La parte oscura contestaba-. Claro que la tengo hermano.
La parte normal-. Tenemos la polla más larga de todo Akatsuki.
La parte oscura-. Claro que la tenemos, y eso que normalmente está en reposo.
La parte normal-. Oh si hermano, porque si la regamos con agua es el rabo más largo del mundo.
La parte oscura-. Amen, hermano.
Deidara y Kisame no le hacían caso. Comenzaron a pelearse en mitad de la cueva. Tobi miraba perplejo la conversación que mantenían las dos mitades de Zetsu y la pelea que se había desatado entre sus compañeros.
Deidara, aparentemente tenía aspecto de una chica. Largos cabellos rubios atados en una cola alta dejando caer un mechón de flequillo hacia un lado tapándole parte de la cara. Tobi siempre había pensado que era una chica hasta que se enteró de la verdad. Y finalmente cuando comprobó que era un chico le dio por pensar si era travesti. Luego estaba Kisame, un hombre alto, musculoso, fuerte… pero de color azul. Parecía una mezcla de distintos animales juntos. Un tiburón, una pescadilla, una piraña, un atún calvo… un experimento fallido de los pitufos… una cosa extraña. Para completar el trío tenía a Zetsu, la gigantesca planta carnívora con problemas de doble personalidad.
A Tobi le caía una gran gota por la frente ante la escena. ¿Es que no había un solo Akatsuki normal?
-¿Qué coño pasa aquí? -las palabras de Hidan centraron toda la atención de la sala. El hombre metrosexual de Akatsuki. Alto, fuerte, guapo, siempre mostrando su esculpido pecho bajo esa antiestética capa negra con una guadaña entre sus manos. Lo más extraño sobre este hombre era que le encantaba el sadomasoquismo. La fustigación era su pasión. Y a eso debías añadirle que podía cortarse perfectamente un brazo y volver a injertárselo tal cual lo había cortado mediante unos hilos.
-Hidan-senpai, se están peleando por que dicen que para ser líder tienes que tener el miembro viril mayor del grupo, por eso el jefe es el jefe -respondía Tobi un poco asustado desde su posición.
-¿De qué coño estas hablando, Tobi? -preguntaba extrañado. Desvío la mirada a su compañero de equipo que acababa de llegar junto a él preguntándole interesado-. Ehh Kakuzu ¿tú sabias algo de eso?
-No -negó seco bajo su gabardina. Otro de los nueve miembros de la organización, Kakuzu. Un hombre reservado donde los hubiera, siempre cubierto lo máximo posible por la capa negra. Poco se sabía de él, tan sólo que era capaz de estirar sus partes corporales mediante hilos extraños que le salían de la piel. De carácter discreto pero muy agresivo cuando se enfadaba. Su único interés era el dinero.
-Joder esto es muy fuerte -Hidan estaba indignado con la información-. En ese caso yo debería ser el jefe de Akatsuki. Tengo una buena verga y además me la puedo cortar y metérmela por el culo cuando quiera. Utilizarla de consolador debería valer dos puntos más.
-Pues la mía es de oro macizo, es la más dura y la que más vale de todas -hablaba indiferente Kakuzu.
-Nada de eso, el jefe seré yo -rebatía el lado normal de Zetsu-. No hermano, lo seré yo -replicaba su lado oscuro.
-Para chulo mi pirulo -Kisame desenfundaba la espada Samehada.
Los cinco Akatsukis presentes comenzaron a mirarse entre ellos con un deje de odio. El chakra comenzaba a fluir por sus cuerpos. La batalla campal estaba asegurada.
Tobi, el sexto Akatsuki presente, intentaba salir del círculo vengativo que presenciaba sin conseguirlo, pero en cuestión de segundos, todos se abalanzaron sobre todos comenzando una nueva pelea por el dominio del grupo.
Los puñetazos, patadas y mordidas eran lo más visible a parte de alguna que otra técnica como explosivos de Deidara, la espada de Kisame o la guadaña de Hidan. Las capas que los cubrían no tardaron el volar para dar más movilidad a los cuerpos.
Tobi se vio envuelto en la pelea sin desearlo. Agachado con las piernas recogidas en sus brazos intentaba por algún medio salir del centro de la batalla. Como pudo se puso en pie y fue cuando notó que unas fuertes manos lo agarraban de la cinturilla del pantalón y tiraban junto con su ropa interior hacia sus tobillos. La pelea se detuvo al instante. Todos se quedaron boquiabiertos al ver el miembro viril del joven recién llegado.
-Tobi -murmuraba incrédulo Deidara-, tienes la verga más larga de todo Akatsuki.
-Joder hermano -pronunciaba receloso una parte de Zetsu-. Ni yo con el agua consigo que mi tallo se alargue tanto -la otra parte también respondía-. Y que lo digas hermano.
-¿Qué eres mitad caballo o que? -preguntaba susceptible Kisame.
-Entonces tú -pronosticaba Hidan-, tú deberías ser el líder de Akatsuki…
Tobi mirara donde mirara todas las caras de sus compañeros mantenían dos grandes llamas en sus ojos. Cólera, ira, furia, sus chakras marcaban un enorme violencia contenida. Estaba a punto de explotar. Uno de ellos ya comenzaba a crujirse los nudillos para masacrarlo.
-No, no, un momento -el joven sudaba los calores de la muerte del miedo-. Tobi no tiene la culpa, Tobi es un chico bueno…
-¡A por él! -gritó Kisame.
Todos se abalanzaron, pero antes de poder linchar al joven los Akatsukis detuvieron sus movimientos recomponiendo la postura de seriedad que acostumbraban a lucir. Tobi se dio la vuelta para ver que fenómeno misterioso había detenido su matanza y allí estaba frente a él, el líder de Akatsuki mirándolos con seriedad. Tobi apresurado se subió los pantalones avergonzado.
-Te dije que me avisaras en cuanto llegaran los dos que faltaban para completar el grupo -su tono de voz era imponente. Giró la cara para encarar con una mirada espeluznante a la única mujer perteneciente al grupo.
-Lo siento -Konan hizo una leve reverencia hacia Pain-, estaba entretenida contemplando como se mataban entre ellos.
El líder volvió a dar una ojeada severamente al grupo.
-Una más como esta y no volveréis a ver la luz de un nuevo día. ¡Moveos!
Ninguno rechistó, se limitaron a obedecer órdenes. Sabían que la unión de los nueve Akatsukis se debía a que comenzaría la extracción del bijuu de nueve colas. En silencio cada uno se colocó en su posición frente a la gran estatua donde almacenaban los espíritus.
-¿Dónde esta Itachi? -preguntaba molesto el líder mirando entre el grupo.
-Creo que se encuentra con el rehén -contestaba la joven.
-Que lo traiga inmediatamente.
-En seguida.
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Despertó con pesadez, parpadeando varias veces para poder centrar la vista en el oscuro cuarto en el que se encontraba. Tras tres días de camino su cuerpo necesitaba a gritos un poco de descanso aunque la situación en la que se encontraba no fuera la más adecuada. En el momento en que pudo centrar sus sentidos, Naruto alertó de que no se encontraba sólo en la estancia. Por instinto encogió su cuerpo sobre la cama, acurrucándolo contra la pared medio asustado. Entonces se dio cuenta de que la persona apoyada en una de las paredes era Uchiha Itachi.
Ninguno dijo nada durante un breve espacio de tiempo. Itachi, recargado en la pared de brazos cruzados a la altura de su pecho, lo observaba escrutándolo con su mirada rojiza sin mover ni un solo músculo, serio, como si fuera lo más normal del mundo. Naruto involuntariamente lo examinó de pies a cabeza. Era de las pocas veces en las que se podía ver la figura de Itachi sin su habitual capa oscura. Debía reconocer que atributos no le faltaban, el moreno tenia un cuerpo envidiable. Salió de su ensimismamiento al cruzar la mirada con la del ninja. Ante la situación tensa Naruto comenzó a ponerse nervioso. La mirada de Itachi era muy intensa y lo aturdía. ¿Qué pretendía el moreno?
-Te he traído el agua -finalmente pronunciaba Itachi intentando aparentar lo más neutral posible. Le hacia un gesto con la cara señalándole un vaso de agua a los pies de la cama.
Naruto tardó en reaccionar unos segundos. Confuso miró a su alrededor hasta identificar el objeto. Inconscientemente formó una leve sonrisa de gratitud.
-Gracias -pronunció. No tardó mucho en coger el vaso llevándoselo a la boca. Antes de dar ningún sorbo se detuvo extrañado. ¿Y si el agua estaba envenenada? Miró a Itachi con sospecha a la vez que se separaba un poco el vaso intacto.
-¿De qué me sirve matarte antes de conseguir al Kyubi? -Itachi perspicaz se había dado cuenta de lo que pensaba el rubio y se adelantó a la pregunta-. No esta envenenada -el tono de voz era suave, su mirada aunque intimidadota, no le demostraba odio ni maldad, cosa que tranquilizó a Naruto y le dio pequeños sorbos al agua.
Itachi contemplaba cada movimiento del rubio al beber agua. Suspiró un poco más fuerte de lo normal dando a entender un disgusto.
-¿Qué relación mantienes con mi hermano? ¿Eres su novio? -preguntó intentando no mostrar interés en las dudas.
Naruto por poco se atraganta con el agua todavía en su boca. Se le hizo un nudo que ni subía ni bajaba. Finalmente tragó con dificultad y tosió varias veces con la cara en tono morado.
-¿Qué? -preguntó incrédulo mirándolo con expectación. ¿Acaso Itachi era capaz de leer la mente?
-No voy a repetírtelo dos veces. Ya me has oído… responde.
Naruto en ese momento se sintió descubierto. No pudo evitar ruborizarse y ponerse más nervioso aún de lo que estaba.
-Na…nada… -consiguió decir a duras penas-. Sólo somos amigos.
Los movimientos nerviosos de su cara le delataban. Ojos que se movían alterados hacia varios lados, sonrisa forzada, movimientos de mano frenéticos, rubor en las mejillas… realmente no mentía, pero si ocultaba información descaradamente, y eso Itachi lo sabia.
–Te he oído hablar en sueños… lo has llamado… Sasu-koi…-molesto avanzó un par de pasos para acercarse a su presa. Al llegar al borde de la cama apoyó una de las rodillas en el colchón y una mano en la pared cerca de la cara de Naruto-. Por segunda vez… ¿Qué relación mantienes con mi hermano? -el tono de voz había variado notoriamente. Ahora su voz era mucho más ronca con un deje irritación. Acercó la cara al rubio profundizando su mirada carmesí.
Su cuerpo se paralizó. Naruto estaba aturdido por las palabras, ¿Había hablado en sueños? ¿Había soñado con Sasuke?... no recordaba nada. Los ojos abiertos de par en par miraban absortos al moreno frente a él. Realmente no mentiría si contestara que no mantenía ninguna relación con su hermano, que él supiera por ahora solo habían llegado al escalón de corresponderse mutuamente.
-Ninguna -susurró abochornado por la cercanía del moreno. Itachi arrugó el entrecejo formando una mueca de enfado que no pasaba desapercibida por Naruto, apresuró a ampliar su información-. Quiero decir… nos atraemos y eso… pero no somos nada por ahora -concluyó ruborizado.
-Así que mi pequeño Sasuke es gay…- relajó sus facciones-… lo suponía -el tono volvía a ser tranquilo. Naruto relajó un poco los músculos-. Con que te ha elegido a ti…-analizaba meticulosamente el cuerpo de Naruto-… un perfecto uke.
El rubio se molestó por ese comentario. Iba a replicar cuando la mano repentina de Itachi frente a su boca en el aire le cortó la contestación. El moreno desvió la cara hacia un lado de la estancia como concentrado y comenzó a hablar solo.
-¿Ya han llegado? –preguntó al vacío-. ¿Cuándo comenzará? -volvió a preguntar mirando serio el suelo-. De acuerdo -finalizó cerrando los ojos. Recompuso su porte frente a Naruto y le susurró aún con los ojos cerrados-. Lo siento Naruto-kun, comenzabas a caerme bien, cuñado -Itachi abrió los en un repentino movimiento mostrando su Sharingan girar, efecto que causó en Naruto desmayándolo como hipnotizado sobre la cama.
Había recibido un mensaje por telequinesia de Konan referente a la situación de Naruto. Ya habían llegado todos los componentes del grupo y colocados en sus puestos esperaban que Itachi les llevara al joven Uzumaki para la extracción del Bijuu.
Itachi se sentó sobre la cama, apoyó los codos en las rodillas y entrelazo las manos reflexionando sus actos. Debía llevar a Naruto ante el consejo y eso iba a hacer. Pero no lo podía negar, desde que se había enterado que el joven rubio era, en cierto modo, algo de su hermano, una pizca de los sentimientos que antaño le procesó a su ototo habían surgido inesperadamente confundiendo sus pensamientos, sentimientos y acciones.
-"No, no creas que te voy a dejar hacer lo que quieras con él… Sasuke sigue siendo mío, es de mi propiedad." -pensaba aturdido-. "Tuve que irme, tuve que alejarme de él por la fuerza. Ellos no me dejaban, no tuve más remedio que matarlos" -comenzaba a perder el norte-. "Sí, la culpa era de ellos, no me dejaban expresar mis sentimientos, yo lo quería, y cuando se dieron cuenta me lo prohibieron"…Nadie le prohíbe nada a Uchiha Itachi -comenzó a hablar sólo en tono autoritario-. Tuve que matarlos, tuve que matarlos a todos…
Se levantó de la cama nervioso llevándose las manos a la cabeza como si le doliera. "Yo era el centro de atención de todos, tenia que ser perfecto ante la familia, y a ti te ignoraban, te marginaban por ser el menor, por no desarrollar tus habilidades a temprana edad como me obligaron a mí, pero me revelé, se enteraron de todo, pasé a ser la deshonra de la familia, la oveja negra. Me daba igual todo, me daba igual que me dedicasen aquellos insultos, aquellos puñetazos, yo era feliz si tú eras feliz…" -Itachi comenzaba a caminar frenético por la pequeña estancia sumergido en sus pensamientos-. "No consentí que mi mejor amigo se riera de ti, tuve que matarlo. No consentí que te quisieran separar de mí, tuve que matarlos a todos" …porque tú eres mío -Itachi centraba su mirada inquisidora sobre el cuerpo inconsciente de Naruto-. Sasuke es mío, y no me lo vas a quitar…
Poseído por sus pensamientos esquizofrénicos levantó en un movimiento brusco con su mano el cuerpo inerte de Naruto comenzando a caminar por los oscuros pasillos de la cueva. Acabaría con sus problemas llevándoselo al líder para que terminara con su existencia. Se desharía de una molestia entre su hermano y él, era lo mejor… o eso creía.
Entró en la sala donde se encontraban todos sus compañeros esperando para la extracción. Cruzó una mirada tensa con su líder que se disolvió con el movimiento de Itachi hacia el centro de la cueva. Colocó al joven rubio sobre la estatua que le quitaría al demonio de su interior y procedió a posicionarse en su lugar.
-Bien -dijo el líder-, comenzamos con la extracción.
-Deberíamos primero proteger la cueva de intrusos ¿no? -recomendaba Tobi.
-Ya lo hice -contestó Pain con fastidio-. Creé una barrera alrededor de la cueva para anular la intrusión de enemigos. Marqué la puerta de la cueva con un sello y esparcí otros cuatro sellos por los alrededores a cierta distancia. Es una barrera imposible de deshacer si no se rompen los cinco sellos a la vez. En el caso de que la barrera fuera disuelta, un clon vuestro resurgirá para atacar a los intrusos y deshacerse de ellos -centró la mirada en el cuerpo inmóvil de Naruto sobre la estatua-. Comencemos…
El líder encabezó a formar sellos con sus manos creando la técnica de invocación del demonio rey del infierno. Consistía en invocar a dicho demonio capaz de extraer los Bijuu de sus contenedores. Todos los Akatsukis debían emanar chakra constantemente hacia la invocación para equilibrar el control sobre el bijuu que pretendían extraer. La gran estatua comenzó el ritual sacando de su boca a nueve dragones místicos que penetraron el cuerpo de Naruto absorbiendo su chakra. Era un proceso largo y pesado, aproximadamente duraría tres días y tres noches. A medida que la extracción avanzaba, los ojos de la estatua se iban abriendo poco a poco dejando ver el estado actual de las capturas de los anteriores jinkurichis, revelando cuantos había extraído hasta el momento. Y por lo que se podía apreciar… Naruto era el último que faltaba para completar los nueve bijuu.
La invocación traspasaba una y otra vez por el cuerpo de Naruto, pero tras horas de intento algo extraño ocurría en la extracción, la estatua no respondía a la aspiración del chakra, no conseguía abrir ni un sólo centímetro sus ojos revelando que la extracción era factible. Algo no funcionaba correctamente y todos los intuían.
El líder comenzó a impacientarse mirando hacia todos los componentes repasando que todo estaba correcto, y así era, el ritual estaba bien formado, pero aun así no funcionaba. Frustrado miró indignante a Itachi pidiéndole explicaciones.
-¡¿Por qué no funciona?! -gritó irritado.
Itachi permaneció cayado con cara de no entender. Ni siquiera él sabía por qué demonios no funcionaba la extracción.
-¿Seguro que este es el chico que tiene al Kyubi?
-Sí, no hay ninguna duda -contestaba Itachi.
-Entonces dame una expiación lógica para que la extracción no se haya consumado todavía -la voz del líder comenzaba a perder los nervios. Su mirada encolerizada repasaba a cada uno de los miembros del grupo.
-No lo sé.
-¡Como que no lo sabes! -gritó violento acercándose hasta cogerlo por el cuello-. Te deje encargado ocuparte de secuestrar al nueve colas… y ahora ¿me lo traes vació?... ¿Y no se lo habrá extraído alguien antes que nosotros? -inquiría con la mirada rabiosa.
-Eso es imposible -argumentaba sereno-. En el momento en que alguien se lo extraiga… morirá.
-Pues mátalo… mátalo para saber si tiene al Kyubi en su interior.
-Eso… también es imposible. Si Naruto-kun muere… el Kyubi será liberado y perderemos su control.
En un movimiento rápido empotró a Itachi sobre la pared de la cueva aumentando su agarre sobre su cuello.
-¡SÁCALO! -le gritaba en la cara mostrándole la rabia contenida-. Sólo me falta el nueve colas para conseguir mi objetivo y lo tengo delante de mí tirado en la estatua. ¡SACALE AL DEMONIO! Aunque sea con un aspirador por el culo -siseaba entre dientes enfadado-. ¿Me has entendido?
Las miradas de los dos Akatsukis se encontraron devolviéndose el mismo odio. Itachi cogió con fuerza el brazo del líder en su cuello y con ímpetu lo retiró de mala gana.
–No me vuelvas a tocar -pronunció en tono serio dedicándole una mirada made in Uchiha si me tocas te reviento.
A paso lento Itachi se acercó al cuerpo del joven kitsune. Levantó la camiseta negra comprobando el estado del sello, algo extraño se dibujaba, no su habitual dibujo. Pasó suavemente las puntas de sus dedos por el sello inspeccionándolo al milímetro, fue cuando comprobó como Naruto sufría pequeños espasmos. Comenzaba a despertarse. Sin mediar palabra con sus compañeros cogió el cuerpo del rubio y a cuestas se lo volvió a llevar a la celda en la que se encontraba.
Al llegar lo dejó caer sobre el suelo con brusquedad notando como el joven secuestrado mostraba señales de no estar inconsciente, sino actuando.
-¡Levántate! Sé que estas fingiendo -dijo con voz amenazadora.
Naruto se removió temblando con ligereza, lo había descubierto. Abrió los ojos levantando la mirada hacia Itachi con temor y una sonrisa fingida a más no poder sobresalió por su rostro.
-Te lo puedo explicar -se excusaba moviendo las manos frenético-. Verás, me desperté muy cansado en medio de la piedra esa. Mi cuerpo no reaccionaba y notaba como cada vez perdía mas fuerza y al principio pensaba que era un sueño, pero luego sentí un chakra muy fuerte a mí alrededor. Al instante escuche a alguien gritar y gritar como un descosido expulsando mucho chakra como colérico. Sinceramente creo que tendría mejor carácter si desayunara más fibra…y luego me tocaste…
-¡CÁLLATE! -le cortó Itachi comenzando a perder los nervios-. No me importa nada en absoluto cuando te has despertado sino, ¿Qué le pasa a tu sello?
Continuará…
A partir del próximo capítulo comenzaré a desvelar todas las incógnitas que he ido dejando por el camino y para empezar el título del fic que mucho tiene que ver con el sello de su vientre y la cuestión de que no se le pueda extraer el Kyubi. Nos vemos en las reviews y gracias por seguir leyendo. Kissus
