Mientras en Londres, el gran conglomerado de las empresas Malfoy y Greengass pasaba a las grandes ligas de los negocios, en París, Jane Leblanc llevaba al imperio Leblanc a la cima. Para nadie era secreto que, en pocos meses, la esquiva nieta de Charlotte Leblanc se había hecho de un lugar propio gracias a su inteligencia e innata habilidad bursátil.

Jane había pasado de ser la nieta desconocida por la que nadie daba un franco, a convertirse en una prominente empresaria, formando parte del selecto listado de los ejecutivos mejor evaluados en Francia. Así lo resumían las más destacadas publicaciones de negocios.

Sin embargo, y a pesar de la fuerza de sus logros, lo único conocido de ella, era su nombre. Pronto cumpliría un año a cargo de los negocios familiares y aún no había accedido a dar a conocer su rostro a los medios. Hermione sabía que no podría dilatar esto mucho más, por lo que decidió darse a conocer públicamente, el día de la firma del mayor contrato conseguido en la historia de Leblanc y Asociados. Y es que el negocio concretado con Malfoy & Greengass Corporation era el más grande que se había visto en el último tiempo, tanto en riesgos como en ganancias.

- ¡Vaya Jane! Como siempre, te ves radiante – Decía galantemente un castaño, mientras besaba los nudillos de una nerviosa castaña - Tu abuela me manda por ti para acompañarte hasta la sala de reuniones. Los nuevos socios ya se encuentran allí – Concluyó el chico, mientras veía el temor en esos ojos que tanto quería.

- Finalmente ha llegado el día ¿no? – Decía la chica mientras sonreía – Bien... no hagamos esperar a nuestros invitados Theo – y tomando una gran bocanada de aire, sostuvo su brazo y caminaron fuera de la oficina.

- Sabes que no podré acompañarte ¿cierto?, debes recordar que ellos no deben saber que soy el hombre detrás de tus arreglos legales.

- ¡Oh Theo! Lo sé perfectamente… pero aun así me harás tanta falta allí.

- ¡Vamos Hermione! ¡Mírate, te has convertido en la temible Jane Leblanc… no dejes que un par de reptiles snobs te amedrenten!

- Jajajajajaja… Gracias Theo, nos veremos luego – Y diciendo esto último, ingresó a la sala de reuniones donde sabía que encontraría a un grupo muy especial de socios.

Una vez dentro de la sala, alcanzó a observarlos detalladamente antes de que se dieran cuenta de su presencia. Allí estaban Lucius y Draco Malfoy, éste último en compañía de su vicepresidenta, Astoria Greengass.

- Muy bien Hermione, hora de comenzar la función – Pensaba la castaña, mientras cerraba la puerta con un poco de fuerza para hacer notar su presencia – Muy buenas tardes señores, señorita, abuela – Saludó seriamente – Disculpen el portazo, pero no fue intencional. Mi nombre es Jane Leblanc, nieta de Charlotte Leblanc aquí presente, y aquí están sus carpetas con las respectivas copias del contrato y de los análisis financieros. Por favor, estúdienlos nuevamente y háganme saber si les surge alguna duda – Terminó de decir, mientras elegantemente se sentaba a la cabeza de la mesa. Era consciente de que todas las miradas estaban sobre ella, la mirada orgullosa de su abuela, la mirada de desconcierto de Lucius, la mirada envidiosa de Astoria, y la penetrante e indescifrable mirada de Draco.

Draco leía atentamente su copia del contrato. Sin embargo, no lograba concentrarse. Definitivamente, la prensa no mentía cuando hablaba de la nieta de Leblanc. La chica, a pesar de su evidente juventud, imponía su presencia como nadie más. Y vaya que era una mujer atrayente. Por Merlín, esas curvas, esas piernas, su cabello y esos ojos, no sabía por qué le recordaba tanto a Hermione, a su Hermione, pero sabía al mismo tiempo que se trataba de dos personas completamente diferentes. La mujer que tenía al frente se sabía dueña de la situación, de mirada soberbia y altiva, orgullosa y pedante. Por más que físicamente le recordara a su ratona, esta mujer jamás sería ella.

- ¿Dónde estarás Hermione? – Se preguntaba mentalmente el rubio. Y es que luego del funeral de sus padres decidió que la dejaría descansar de su presencia por unos días. Sabía lo que la chica había pasado y lo que menos necesitaba era un recordatorio del sufrimiento que él, involuntariamente, le había ocasionado. Al enterarse de que las Greengass planeaban algo para hacerle daño a la castaña, decidió engañar a Astoria, haciéndole creer que era con ella con quien quería estar. Necesitaba desesperadamente averiguar los planes de ese par de locas, para así, poder proteger completamente a Hermione. Sin embargo, nunca estuvo en sus planes que Mione llegara de sorpresa a su oficina y lo viera en una situación comprometedora con Astoria. Cuando por fin pasaron unos días, y se presentó en su puerta, se dio cuenta que era demasiado tarde, puesto que la vivienda había sido puesta a la venta. Buscó a sus amigos, a los amigos de la castaña, pero nadie supo darle información del paradero de la chica, o no lo sabían, o simplemente no querían decírselo. No podía juzgarlos, ni a leones ni a serpientes. Incluso, de cierto modo agradecía que ellos hicieran lo que él no fue capaz de hacer antes: Protegerla, incluso de él mismo. Contrató investigadores privados, utilizó sus contactos en el Ministerio de Magia, incluso rogó por información, pero no consiguió nada. La buscó por meses, pero era como si se la hubiera tragado la tierra. Llegó incluso a pagar sobornos para tener acceso a los registros muggles de salidas del país, pero nada… Hermione Granger había desaparecido incluso de los registros documentales.

- Creo que todo está en regla, señorita Leblanc. ¿Concuerdas conmigo Draco? – preguntó melosamente Astoria, sacándolo de su ensoñación.

- Efectivamente Greengass – Contestó de forma seca – Padre, todo está en regla para firmar.

- Muy bien hijo, procedamos entonces.

- Excelente señores Malfoy, señorita Greengass – Decía la castaña mientras firmaba su copia – Ha sido un placer hacer negocios con ustedes – Añadió con coquetería, mientras observaba atentamente a Draco – En unos momentos tendremos que pasar al auditorio para la conferencia de prensa programada por los medios.

- Siempre es un placer Leblanc – Contestó Draco con una sonrisa torcida, recorriendo su cuerpo con la mirada, casi escandalosamente. Desde Hermione que ninguna mujer provocaba en él esas sensaciones. Desde Hermione que se había olvidado de seducir, y no se dejaba ser seducido, pero la mujer que tenía frente a él, tan parecida y al mismo tiempo tan diferente de su castaña, estaba despertando en él, cosas que, hasta ese día, creía dormidas.

2 DÍAS DESPUÉS

DIARIO EL PROFETA

MALFOY & GREENGASS CORPORATION CIERRA UNO DE LOS CONTRATOS MÁS GRANDES DE LA HISTORIA CON EL GIGANTE FRANCÉS LEBLANC & ASOCIADOS

Así es queridos lectores, tal como lo habíamos anticipado, la familia Malfoy dio el batatazo del año, cerrando un millonario contrato con el imperio Leblanc. Se sabe que la firma del contrato tuvo lugar dos días atrás en las oficinas centrales de Leblanc & Asociados, quienes por fin accedieron a develar a la prensa, el misterio de su hermosa presidenta, Jane Leblanc. Sí señores, porque la esquiva ejecutiva, de quien hasta el momento sólo sabíamos su nombre y el alcance de sus logros en los negocios, mostró por fin su rostro al mundo, dejando en todos una agradable sorpresa.

Según nos informan nuestras fuentes, los señores Malfoy y la señorita Greengass, estarán en Francia por una semana más, ya que la firma del contrato ha coincidido con la celebración de los 50 años del conglomerado francés, por lo que han sido invitados a participar de la gran fiesta conmemorativa de este sábado.

P.P.

Negocios y Sociales

- Hermione… Hermione… Sólo espero que sepas lo que haces – Se decía Pansy mientras enviaba la nota a la redacción – Una vez comenzado el juego, ya no hay vuelta atrás.