10º CAPÍTULO: AMELIA Y RIKIMARU. SE REUNE EL ANTIGUO GRUPO MÁS FUERTE DE KONOHA

Llevaban varios días caminado y no había rastro aún de las ruinas. Naruto ya estaba harto.

- ¿Dónde están esas ruinas? – preguntó cabreado.

- Aún están lejos. Nos quedan al menos unos seis días de camino y eso si no pasa nada que nos retrase – le respondió Shiro.

- De todas formas Naruto – intervino Jiraiya - . Vamos a parar en un pueblo para reponer provisiones y pasaremos allí la noche. Al amanecer partiremos y no pararemos ya hasta llegar a las ruinas.

Naruto no supo que responder. Estaba harto de aquella misión. Llevaban muchos días ya fuera de Konoha. Al menos tenía a Hinata que estaba a su lado con su cabeza apoyada en su hombro. Naruto le acaricia la cabeza y Hinata le miro un poco sonrojada.

No tardaron en llegar al pueblo que Jiraiya había dicho. Era un pueblo más bien mediano y había mucha actividad. El grupo entró y al llevar unos minutos caminando para dirigirse a una posada una voz, que provenía de su espalda les hizo detenerse.

- Vaya, vaya. Pero si es mi dragoncito. ¿Cómo estas? – dijo una voz de mujer suave.

- No puede ser… - pensó Shiro con una gran cara de miedo antes de girarse.

Cuando el grupo se giro se encontró frente a una chica de cabello rubio y unos penetrantes ojos azules de tono verdoso. Kakashi y Jiraiya no parecieron tan sorprendidos, pero Naruto y Hinata se sorprendieron al ver que la chica llevaba un protector atado a su brazo derecho y que llevaba el símbolo de Konoha.

- ¿Q… qué haces tú aquí? – dijo Shiro con un tono de desagrado.

- Estoy de paso. ¿Y tú? ¿Adónde vas con este grupo tan númeroso? ¿Una misión.?

- Eso no es asunto tuyo – dijo Shiro a regañadientes.

- Desde luego no has cambiado nada.

- Tú tampoco pecho plano, dime, ¿cómo es posible que con 24 años no tengas un cuerpo en condiciones? – esto hizo que la chica sintiera como si una espada se le clavara.

- Je, para tu información los chicos los prefieres de esta forma. Más compactos.

- Ja, eso será cuando los hipnotizas con tus ilusiones, ¿verdad?

- ¡Pero que te has creído!

Shiro y la chica comenzaron a discutir en medio de la calle. Naruto y Hinata se quedaron sorprendidos ante la discusión de los dos ninjas, en cambio Kakashi y Jiraiya tan solo suspiraron.

- Ey, ey, Kakashi-sensei – Naruto tiro de la manga de Kakashi para que le hiciera caso - . ¿Quién es esa chica?

- Esa chica es Amelia. Formó grupo con Shiro cuando estaba bajo el adiestramiento del cuarto. Cuando murió el cuarto abandonó la aldea y tan solo de vez en cuando viene a echar una mano con las misiones más peligrosas.

De pronto la chica apartó los ojos que mantenía fijos, con un tono de ira, en Shiro y miró a Naruto y se acercó corriendo.

- ¡Anda! ¡Qué chico tan mono! ¿Cómo te llamas?

- E… esto Naruto…

- Am, vaya es un buen nombre.

- G… gracias – dijo Naruto tartamudeando pues la chica de cerca era mucho más guapa de lo que parecía.

Hinata se había apartado de Naruto al ver venir a la chica corriendo. Veía como Naruto se sonrojaba al ver a la chica y se ponía triste moviendo entre sus manos sus dedos.

- Anda – dijo Amelia quitando la vista de Naruto un momento para ver a Jiraiya y Kakashi - . Si son el pervertido y el chico rayo, ¿cómo estáis?

- Podías al menos llamarnos por nuestro nombre, ¿no T.T? – dijeron a la vez Kakashi y Jiraiya mientras lagrimones les caía por los ojos.

- Ja, ja. Lo siento Kakashi y Jiraiya.

- Bueno Amelia – intervino Shiro -. ¿Qué haces en este pueblo? – preguntó Shiro con un tono serio.

- Estoy buscando a Rikimaru – respondió ella girándose y mirando a Shiro.

- ¿Rikimaru está aquí?

- Eso me han dicho. Nunca se queda mucho en el mismo sitio así que se dice que últimamente está mucho por aquí, por eso estoy aquí. ¿Me ayudaras a buscarlo?

- Está bien.

El grupo se puso en marcha con Amelia y Shiro a la cabeza. Naruto caminaba al lado de Kakashi y cuando miraba a Hinata esta apartaba la cara y mostraba un poco de cara de mosqueo. "¿Qué le pasa?", se preguntaba para si mismo Naruto cada vez que la miraba.

- Eh, Kakashi-sensei.

- ¿Eh? ¿Qué quieres Naruto?

- ¿Quién es ese Rikimaru?

- Es el tercer miembro del grupo de Shiro y Amelia.

- Vaya. ¿Eran fuertes cuando estaban en grupo? – preguntó Naruto con curiosidad

- Los mejores que habían en Konoha – le respondió Jiraiya - . Formaban un grupo excepcional. Su grupo estaba muy bien equilibrado la verdad. En primer lugar estaba Shiro, cuya habilidad en el Taijutsu y Ninjutsu era espectacular para alguien de su edad. Además fue reconocido por la cantidad de técnicas ninjas que el mismo creó para su propio uso. Luego está Amelia, una excelente ninja médico que además es una gran experta en el Genjutsu y poseía una gran fuera destructora. Por último estaba Rikimaru, un especialista en estrategias y un maestro a la hora de preparar trampas sin contar en que era un maestro en el ninjutsu y en el espionaje.

- Entonces debían ser muy fuertes – dijo Naruto sorprendido.

- La verdad es que sí – comentó Kakashi.

Cuando pasaron al lado de una taberna oyeron un poco de ruido. Parecía que algo estaba pasando dentro. El grupo entró y vio a un grupo de tres ninjas que vestían capas negras alrededor de un joven que estaba tranquilamente sentando en la mesa que ellos rodeaban y bebiendo su vaso de sake.

- No te lo repetiremos más. Vendrás con nosotros – dijo uno de los individuos.

- Ya he dicho que no pesados – repuso el joven - . Decidle a vuestro jefe que si quiere a alguien que se busque a otro. Además, no pienso trabajar para alguien que debe ser más débil que yo.

- ¿Qué has dicho?

- ¿Cómo te atreves?

- ¡Te vamos ha hacer tragar esas palabras desgraciado!

Los tres encapuchados iban a golpear a la vez al chico pero este desapareció de la vista de esos tres que golpearon la mesa.

- ¿Dónde se ha metido? – El grupo de los tres miraba a todos lados en busca del tipo que los había esquivado y una voz les hizo girarse.

- Estoy aquí – cuando los tres se giraron vieron el chico detrás de ellos.

Naruto estaba sorprendido por la velocidad de aquel tipo. Parecía muy joven pero su altura y su voz aguda le hicieron pensar que no podía tener menos de 20 años. Lo que más le sorprendió es que aquel individuo ni siquiera había abierto lo ojos para esquivar el golpe. Su pelo era negro y estaba de punta y Naruto pudo distinguir que con lo que se lo sujetaba era uno de los protectores de Konoha.

- E… ese es… - sus dudas se disiparon cuando Shiro y Amelia posaron sus manos sobre el hombro de aquel individuo.

- Anda, pero si son Shiro y Amelia, ¿cómo vosotros por aquí?

- ¿Acaso importa eso? Tú como siempre haciendo broncas, ¿no? – dijo Shiro.

- Han empezado ellos diciendo que quieren que me una a o no se que grupo.

- Ya veo – dijo Amelia – ¿Y por eso tú les provocas?

- Yo solo estaba echando mi traguito de sake guapa.

El grupo de los tres se giró para mirar a los dos individuos que se habían sumado a Rikimaru y enseguida reconocieron a uno de ellos.

- U… un momento… ¿Tú eres Shiro?

- Así es.

- Ja, ja. Que suerte. Nuestro jefe lleva mucho tiempo esperando a que alguien te lleve ante su presencia. Seguro que si te llevamos ante el nos recompensará.

- ¿Vuestro jefe? Ya entiendo. Sois de ese grupo.

- Nuestro grupo lleva mucho tiempo detrás tuya Shiro, pero eres más escurridizo que una rata.

- Espero que estés preparado para venir con nosotros por las buenas.

- De eso ni hablar.

- ¡Entonces te llevaremos por las malas! ¡Vamos fuera! – el grupo de tres ninjas saltó a la calle usando la venta que tenía más cerca.

Shiro miro a Amelia y Rikimaru.

- ¿Qué me decís? ¿Revivimos viejos tiempos? – les preguntó Shiro encogiéndose de hombros.

- Me parece bien – respondió Amelia - . Hace tiempo que no me divierto.

- A mi también – respondió Rikimaru - . Vamos a darles caña.

El grupo salió a la calle, seguidos de Kakashi, Jiraiya, Naruto y Hinata. El grupo de ninjas los esperaban fuera.

- ¿Van en serio a luchar? – preguntó Naruto a Kakashi.

- Deberías sentirte afortunado Naruto.

- ¿Eh? ¿Por qué?

- Vas a ver con tus propios ojos como actúa el equipo más fuerte Konoha.

La tensión que había en el lugar entre los dos grupos de tres era tal que se podía cortar con un cuchillo.

- Esperamos que estéis preparados. Vais a lamentar el haber intervenido.

- Nuestro jefe nos recompensará enormemente si también os llevamos a vosotros.

- ¡Preparaos!

El grupo de tres desapareció del lugar. Era como si se hubieran esfumado. Naruto quedó enormemente sorprendido pero el grupo de Shiro ni se inmuto.

- Bueno… es hora de ponerse en marcha – dijo Shiro - . Rikimaru por favor.

- Claro – cuando Rikimaru abrió sus ojos, Naruto y Hinata quedaron sorprendidos al ver que eran idénticos a los de Hinata y más aún de lo que hizo a continuación - . ¡Byakugan! – no tardo en detectar en donde se encontraban los tres individuos - . Están cerca. ¡Amelia! ¡A las doce en punto!

- ¡Bien! – Amelia concentró chackra en su puño y golpeo la tierra que abrió una gran fisura hacia el lugar que le había marcado

El grupo de tres ninjas apareció poco después atrapado en el montón de rocas que se levantaron con el golpe de Amelia.

- ¿C… cómo ha hecho algo así?

- ¡E… es un monstruo!

- Un momento – les interrumpió el tercero - ¿Dónde está el otro tipo que nos descubrió?

- Estoy aquí… - Rikimaru apareció en un instante delante de los tres individuos y, a una velocidad que ni Naruto ni Hinata pudieron seguir, comenzó a golpear los puntos de chackra de los individuos. En menos de medio minuto los tres tipos salieron lanzados por los aires y cayeron al suelo.

- E… es imposible… no me puedo mover…

- D… debe de haber sellado… nuestros puntos de chackra…

- Así es – les interrumpió Rikimaru - . Gracias al Byakugan he golpeado todos vuestros puntos de chackra algunos que he dejado para que os podáis mover y marcharos de aquí.

- Eso… jamás…

- Muy bien. Entonces me toca a mi – dijo Amelia sonriendo.

Los tres tipos se quedaron mirando atentamente a Amelia que formaba sellos con sus manos y en un momento todo se volvió oscuro para ellos. Se encontraban en la más absoluta oscuridad. De pronto notaron algo a sus pies y al bajar la vista vieron como su cuerpo se iba fundiendo en la lava. El trío comenzó a gritar a unísono y cuando se habían fundido totalmente en la lava volvieron a la realidad y comprobaron que estaban enteros y no les había pasado nada.

- ¿E… era una ilusión?

- Así es – le respondió Amelia con una sonrisa - . Soy una de las mejores ninjas en el uso del Genjutsu por lo que esto ha sido una pequeña demostración de lo que soy capaz de hacer.

- M… maldita sea… - el ninja vio como Shiro se colocaba delante de el y sus compañeros.

- Decidle a vuestro jefe, que si me quiere a mi o a alguno de mis compañeros que venga el mismo a buscarnos – Shiro comienza a realizar sellos y a concentrar el chackra en su puño - ¡Honou no Ryu Ken!

El golpe lanzo a los tres ninjas por los aires que pronto desaparecieron de la vista de todo el mundo. Shiro se acercó para hablar con sus compañeros y, mientras, Naruto los miraba fascinado por la habilidad que habían demostrado tener y estaba seguro que no había ni peleado en serio.

El grupo se alojó en una posada que conocía Rikimaru, por lo que les salió casi gratis el quedarse. En la cena Hinata termino antes que los demás y se fue a su habitación. Desde arriba oía como Shiro y Rikimaru criticaban a Amelia por acercarse tanto a Naruto. Era ya media noche y Hinata salió al balcón de su habitación desde donde podía ver un cielo totalmente bañado de estrellas brillantes.

- Adelante – la puerta se abrió y Naruto entró - . ¿N... Naruto-kun?

- Hinata dime, ¿qué te pasa? Me has esquivado durante todo el día.

- No sé, supongo que estabas tan bien al lado de Amelia-sama que no querías estar conmigo – dijo ella con un tono de enfado apartando la mirada de Naruto mostrando en su rostro su cabreo.

- ¿Eh? Pero si era ella la que no me soltaba.

- Pues parecía que te gustaba.

Hinata se sorprendió cuando Naruto la abrazó por detrás y la cubrió con sus brazos.

- La única persona que me gusta que me haga esas cosas eres tu Hinata.

- N… Naruto-kun – Naruto giró la cara de Hinata y la beso en los labios.

En el tejado de la posada se encontraban sentados y contemplando las estrellas.

- Vaya, ¿así se divierte ahora los jóvenes? Qué bonito – dijo Amelia derramando unas lágrimas en forma de broma.

- Deberías dejar de meterte en esa pareja Amelia. Aunque no deberíamos preocuparnos, tus relaciones no duran más de medio día – dijo Rikimaru con una sonrisa en su rostro.

- ¿Quieres salir volando Rikimaru?

- No déjalo. Me gusta más estar en tierra firme. Cambiando de tema. Shiro, parece que te has metido en un buen lío otra vez.

- Sí. Parece que ese grupo va detrás de esa espada y de algunos ninjas especiales para alegrar a Akatsuki.

- Resumiendo – dijo Amelia - . Vas a volver a esas ruinas donde murieron tantos compañeros nuestros para recuperar una espada que ni el mismísimo cuarto pudo recuperar.

- Así es – afirmó moviendo a la vez la cabeza de forma afirmativa.

- Estás tan loco como siempre – suspiró Amelia - . ¿Pero sabes que? Iré.

- ¿Cómo? – Shiro se giró sorprendido a la vez que hacía esa pregunta en voz alta mirando a Amelia con cara de sorpresa.

- Es una misión suicida y aunque vayas con el legendario Hinata y con el gran ninja guerrero Kakashi, esos dos pequeños no son más que niños y en ese templo se necesita a gente que este muy preparada. Por eso iré a la misión.

- Amelia…

- Yo también iré – intervino Rikimaru.

- Rikimaru.

- Hace mucho que no hago nada en particular y me he estado entrenado muy duro desde la última vez que estuvimos en ese lugar. Tengo ganas de probar mis habilidades a tope y además, no creo que sea bueno dejar a mi viejo amigo hacer frente a tal peligro.

- Gracias chicos. De verdad.

- No te pongas sentimental ahora Shiro, no es propio de ti – dijo con una sonrisa Amelia.

Ya era muy tarde, pero Hinata aún no se había ido a dormir. Sabía que el grupo partiría tan pronto saliera el sol pero no tenía sueño. Cuando miró hacía abajo vio a alguien sentado en un banco. Cuando sus ojos se acostumbraron a la oscuridad pudo distinguir a Rikimaru. Desde que lo vio luchar quería hablar con el. Por eso aprovechó la oportunidad. Bajo de un salto y se dirigió hacía Rikimaru.

Rikimaru enseguida se fijo en como la pequeña se acercaba hacía a el y la miro con sus ojos fijos en ella.

- ¿No deberías estar durmiendo señorita?

- ¿Señorita?

- Eres Hinata Hyuga, ¿no? La hija del jefe del clan Hyuga que pertenece al Souke, ¿verdad? ¿Cómo está tu padre?

- ¿C… conoces a mi padre?

- Claro que si. Si soy de la familia tendré que conocerlo, ¿no crees?

- Así que realmente eres un Hyuga… ¿pero de que….?

- ¿De qué rama de la familia? De ninguna.

- ¿C… como? – preguntó Hinata sorprendida.

- No soy hijo de dos personas que pertenezcan a la misma rama del Souke o del Bouke. Soy hijo de un hombre del Souke y un hombre del Bouke.

- P… pero… ¿eso no está prohibido?

- Lo está, pero mi padre lo vio una tontería y se caso con mi madre rompiendo esa regla. Entonces nací yo y como venía de dos personas que pertenecía a ramas distintas pues no se me colocó rango. Solo se me dejó vivir y entrenar nada más. Con los Hyuga no comparto más que el apellido. Tú padre fue muy amable conmigo además. Aunque no se me consideraba miembro de la familia el no me rechazó cuando iba con mis padres a la casa central de los Hyuga.

- Y… ya veo…

- Hinata.

- ¿S… si?

- Aunque no pertenezca al Souke ni al Bouke, quiero que sepas que le debo mucho a tu padre así que es si es preciso daré mi vida para que no te ocurra nada.

- P… pero no debería…

- Créeme si te pasará algo, mucha gente se pondría triste.

Ante esto Hinata no dijo nada más. Rikimaru dio la conversación por acabada y abandonó el lugar. Hinata se quedó un momento mirando a las estrellas y luego se marchó a su habitación y se fue a dormir.