Capitulo 9
Disclaimer:
PoT no me pertenece, tampoco sus personajes, yo los tomé prestados. Los personajesque me pertenecen son Shin, Kazuo y Yota Echizen, Mike Brown, Miyu, Makoto y Nadeshiko Daidouji. Paz!
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-"¡AHHH!"
El agudo y estruendoso grito de Osakada Tomoka resonó a través de toda la escuela. Muchos de los estudientes que estaban por ahí miraron en dirección a la castaña y su amiga, que se encontraban conversando en el patio bajo uno de los árboles.
-"¡No puedo creerlo! ¡Qué romántico!" -gritaba Tomoka saltando con alegría.
-"¡Cierra la boca, Tomo-chan! ¡Todos nos están viendo!" -le pedía su amiga ruborizada.
-"¡No puedo, Sakuno! Es tan emocionante y romántico" -decía risueñamente enérgica.
Definitivamente la próxima vez que le contara algo importante a Tomoka, lo haría en un lugar apartado o aislado, porque casi siempre reaccionaba de ese manera, llamando la atención de quien pasara por ahí. Sakuno suspiró, tal vez alguien podría haber escuchado y esparcir la noticia.
-"Lo sé, pero no quiero que todos se enteren, y si sigues así, las personas del otro lado del mundo también sabrán todo" -dijo Sakuno sentándose.
-"Lo siento, no puedo evitarlo. Pero no puedo creer que Ryoma-sama te haya besado en un paseo por el lago. No me lo esperaría de él nunca"
-"Yo tampoco, pero sucedió. ¡Estoy tan contenta!"
-"Y ahora, ya sabemos que lo tienes comiendo de la palma de tu mano.¡ Ahora es tuyo, y de nadie más!" -sonrió con victoria Tomoka.
Por un lado era cierto. Ryoma era frío e inexpresivo, y cualquier muestra de confianza era símbolo de la más sincera amistad, como decía Tomoka. Entonces, un beso, debía significar amor, un amor sincero.
Había pasado toda la noche pensando en eso. ¿Estaría él realmente enamorado? ¿O para él sólo había sido un simple beso? Bajó la cabeza deprimida.
No, no debía pesar así. Ryoma Echizen no era de esos. Y tal vez, sólo tal vez... él la amara.
¿La amaba?
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Nanako bufó curiosa. Su tío había tenido un semblante de misterio toda la mañaa, y no les había querido decir nada. Lucía entre emocionado y nervioso. Rinko y ella habían tenido curiosidad todo el santo día. Además, aún no entendía el motivo para regresar antes del viaje.
-"Lo anunciré cuando toda la familia esté reunida" -había dicho el samurai.
Así que tuvieron que esperar hasta que Ryoma llegara. Toda la tarde intrigadas, para que Ryoma se escabullera a su cuarto enseguida sin decir nada. Se veía feliz.
¿Y como no iba a estar feliz? Había tenido un día grandioso. Empezado que dos de sus profesores se habían ausentado y pudo dormir casi toda la mañana. A la hora de almuerzo, había subido a la azotea, donde encontró a Ryuzaki almorzando. Luego de sonrojarse, le había ofrecido de su almuerzo. Y almorzaron ahí, solos, sin que nada ni nadie los molestara. Hablaron de unas cuantas trivialidades y luego Sakuno se retiró a sus clases.
Tampoco el equipo femenino de tenis había tenido entrenamientos hoy, por lo que Sakuno tenía la tarde libre. Y fue a verlo.
El se esforzó, porque Sakuno lo observaba desde las bancas. Ganó todos sus partidos con gran facilidad. Se sentía extrañamente animado, se sentía bien. Se sentía el mejor, porque ella lo animaba, lo admiraba. Sentía su mirada sobre él a cada momento, por lo que se esforzaba en no darle ningún punto a su enemigo.
Ella lo esperó, y se fueron juntos a casa. Pasaron por el centro y compraron un helado. Ella de fresa y él de algodón de azúcar.
Caminaron de la mano hasta la casa de Ryuzaki. No le gustó llegar a la residencia, no quería soltar su mano. El atardecer daba un toque dorado en los cabellos castaños de su acompañante. Se veía linda.
-"Ne, Arigatô, Ryoma-kun" -dijo simplemente y con voz pausada Sakuno, justo antes de dar un fugaz beso en su mejilla y entrar a su casa rápidamente, escondiendo su sonrojo.
Y él se quedó ahí, mirando la puerta cerrada, sintiendo aún el calor de los labios de Sakuno en su mejilla. Quiso tocar su mejilla, pero dio media vuelta y fue directamente a su casa, con una sonrisa de ganador que nadie se la quitaba.
¿No había sido un gran día?
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Se había dado un baño y alimentó a Karupin. Vio un el final de un partido de tenis y bajó a cenar. Agradecieron la comida y cenaron en silencio, ambas mujeres expectantes por lo que pasaría. Nanjiroh dejó a un lado sus cubiertos y llamó la atención de su familia.
-"El tío Shin ya ha arreglado todo. Me pidió que lo visitara para comunicármelo"
Esto no le gustaba. Frunció el ceño, presintiendo una horrible noticia.
-"Además, me informó que conoceremos a la chica. Tu prometida vendrá a visitarnos por unos días, Ryoma" -sentenció, inseguro por la reacción de Ryoma.
Eso no le gustó. Justo ahora que comenzaba a gustarle Ryuzaki ella...
Se paró de la mesa con el ceño fruncido. Su madre lo miró preocupada.
-"Y también, sabemos la fecha de la boda. Será un mes después del cumpleaños de ella"
Subió a su habitación corriendo, y cerró de un portazo. ¿Por qué ahora?
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El centro de la habitación era una montaña. Una montaña de ropa. Y bajo ella, Sakuno.
Tomoka se encontraba tirando toda su ropa buscando la tenida perfecta para Sakuno. La fiesta de Kikumaru-sempai sería el día siguiente, y tenía que encontrar el conjunto perfecto para su amiga. Habían avanzado bastante con Ryoma-kun, pero aún faltaba mucho.
-"Tomoka, pero si yo..." -decía una voz bajo la montaña de ropa.
-"Silencio, Sakuno. ¡No encuentro nada que puedas usar!" -decía concentrada Tomoka.
-"Pero te digo que yo..."
-"¡Y eso que también vacié tu armario!" -decía exasperada.
Eso era cierto. Apenas salieron del colegio, se dirigieron a la residencia Ryuzaki con el simple objetivo de poner patas arriba la habitación de la castaña. Sakuno se entristeció pensando que aún tenía que ordenar ese despelote. Además, su amiga no quería escucharla.
-"¡Escucha!" -gritó con fuerza Sakuno, justo antes de sacar la cabeza del montón de ropa.
Tomoka la miró y dejó de tirar ropa.
-"Si me hubieras escuchado desde un principio, te hubiera dicho que salí de compras ayer con Ryoma-kun" -los ojos de Tomoka se iluminaron- "Y si, te voy a dejar verla. Vamos a casa"
Tomoka tomó emocionada la mano de Sakuno y ordenaron rápidamente la habitación. Se fueron casi corriendo a la casa Ryuzaki. Después de saludar subieron a la habitación y Sakuno suspiró al ver el desorden, ordenaron un poco y cuando la habitación se encontraba en un estado decente, Sakuno sacó del armario 4 bolsas. Extendió la ropa sobre la cama mientras Tomoka la examinaba cuidadosamente.
Hubo un minuto de silencio, Tomoka evaluaba las compras con expresión pensativa y sosteniendo su mentón.
-"¡Qué ropa más linda, Sakuno! ¿Me las prestarás algún día?" -exclamó alegremente Tomoka, sorprendiendo a Sakuno por el repentino cambio de estado de su amiga.
-"Si. Pero tenemos que decider que usaré"
-"¡Definitivamente, éste, éste otro y ése de allá!" -dijo mientras tomaba dos prendas y señalaba otra.
Era una tenida muy linda y Sakuno sonrió mientras guardaba la ropa. Era el fin de Echizen Ryoma.
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Caminaba con el ceño fruncido por los pasillos. No tenía intenciones de andar mostrando buena cara, y menos con la estupidez que estaba siendo obligado a vivir. Un grito llamó su atención. Era Momoshiro.
Qué bueno que este año se larga, pensó Ryoma.
Momoshiro se acercó corriendo a él y saludándolo alegremente. Ryoma lo miraba desganado.
-"¿Qué te pasa? Tienes una cara de los mil demonios y ayer sonreías como estúpido todo el santo día" -le dijo honestamente cuando lo alcanzó.
-"Ella viene" -dijo cortante y empezando a caminar.
-"¿Ella quién?" -preguntó Momo sin entender.
-"Esa... niña. Con la que me obligan a... ¡Tú sabes quién!" -dijo exasperado Ryoma.
-"¿Tu prometida?" -preungtó impresionado, a lo que Roma asintó de mala gana- "¿Y cuál es el problema? Después de todo algún día la ibas a conocer, y lo sabías. No estás enamorado de ella, así que no hay problema"
Momoshiro caminaba al lado de Ryoma distraídamente, mientras reflexionaba en voz alta.
-"Pobre Ryuzaki-chan, ella sí que sufrirá por esto" -dijo sin pensar Momo.
Ryoma paró en seco con la mirada gacha. No había pensado en que Ryuzaki también podría sufrir. Después de todo, ellos tenían algo, y si terminaba así... bueno, ella tambien podría salir lastimada.
No lo había pensado. Pero allí estaba ella. Bajaba las escaleras con Tomoka, mientras reían alegremente. Ryoma la vio atentamente. Se veía tan linda y tan feliz. No podía verla triste, era su responsabilidad cuidarla. Se sorprendió por el repentino sentimiento de protección que había nacido en él en ese momento.
Su entrenador se acercó a Ryuzaki y a Osakada y empezaron a charlar. Momoshiro le hablaba acerca del equipo, pero él no despegaba su mirada de el grupo junto a las escaleras. No podía escuchar su conversación, pero veía como reían y se divertían. Una chica llamó la atención de Osakada, y ella se despidió de su primo y su amiga y se fue dejándolos solos.
Se enojó. ¿Qué clase de chica dejaba a su mejor amiga sola en manos de un tipo que tenía esas intenciones? Ryuzaki y su entrenador siguieron conversando un rato, y él no lo soportó más. Se supone, que Ryuzaki ahora era suya, no tenía por qué estar tanto tiempo con alguien que no quería precisamente su amistad. Se fijó que habían dos chicos más conversando con Momoshiro, así que sin apartar la vista de su entrenador, se acercó a la pareja.
-"Ryuzaki" -llamó.
La chica lo miró y pudo ver un leve sonrojo, eso le gustaba, le demostraba que aún tenía poder. Mike lo miró seriamente y recordó el comentario que su prima había hecho momentos antes.
-"Ne, Sakuno-chan, pensé que ibas a tener planes con Ryoma-kun, al igual que el otro día" -dijo pícara y riendo Tomoka, mientras Sakuno se sonrojaba.
Así que Ryuzaki y Echizen tenían algo. Y la forma en que los ojos de Ryoma lo fulminaban se lo confirmó. Pero, él no era de los que se rendían fácilmente. Miró a su alumno con mirada de reto. Él le devolvíó una mirada con la misma intensidad y luego desvió su mirada hacia Ryuzaki.
-"¿Irás a mi casa hoy?" -preguntó Ryoma, sabiendo que la respuesta sería una afirmación, sólo para demostrarle a su entrenador quien era el que había ganado ese juego.
-"Gomen, Ryoma-kun, pero le acabo de prometer a Brown-sensei que lo ayudaría con las actividades del equipo de tenis femenino" -dijo un poco triste.
Ryoma abrió los ojos desconcertado. ¿Lo... había rechazado frente a su rival?
-"Ryuzaki, no importa. Puedo pedirle a otra de las chicas del equipo que me ayude" -dijo Mike con voz calmada.
-"No, le prometí que lo ayudaría, y cumpliré mi compromiso. Gomen, Ryoma-kun"
El timbre sonó y su entrenador se despidió rápidamente y se fue. Sakuno miró a Ryoma preocupada. Él miraba al piso fríamente. Sakuno tocó una de sus manos, pero él la apartó rápidamente y se fue a su salón. Sakuno observó cómo se iba, dejándola sola.
...Ryoma-kun.
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Bajó del avión con calma y elegancia. Sus cabellos castaños se movieron con el viento mientras caminaba. Entró al aeropuerto, llamando la atención de los presentes. Su delicada figura era admirada por los hombres en casi todo el mundo. Sus ojos color chocolate buscaban una figura conocida. Un apuesto joven a sus espaldas llegó con su equipaje.
-"Arigatô, Tsuji-kun" -dijo sonriéndole.
-"De... de nada" -dijo él otro más nervioso.
Lo había conocido en el avión, puesto que se sentaba a su lado. Y como siempre sucedía, alguien se ofrecía a ayudarla con el equipaje. Esta vez, un apuesto jovencito. Él se marchó y ella siguió buscando, hasta que una mano en su hombro llamó su atención.
-"Bienvenida"
Se giró y le sonrió a la mujer.
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Golpeó la pelota con brusquedad y Momoshiro se enojó por el acto. Le recriminó el hecho de que descargara su ira contra él. Pero Ryoma no escuchaba los gritos. No escuchaba nada. Sólo sus pensamientos.
Estúpido entrenador. Estúpida Ryuzaki. Se supone que tenían algo, ¿o no? ¿Qué clase de chica rechazaba a su novio frente a otro pretendiente?
Se sorprendió por lo último. Ryuzaki no era su novia. No, no lo era. Él, desgraciadamente, ya tenía una, una a la cual no quería ni conocía.
Estúpido tío.
El entrenador tocó el silbato indicando que el entrenamiento había finalizado. Momoshiro se dirigió contento a las duchas, pues iría a comer con Ann. Eiji corría emocionado, al parecer, tenía una cita. El único que siguió jugando fue Ryoma, no tenía ningún interés en soltar su raqueta.
Cuando todos hubieron desaparecido, el entrenador empezó a ordenar unos papeles y guardarlos dentro de una carpeta, hasta que Ryuzaki llegó.
Quiso lanzar la pelota para que golpeara la cabeza de su entrenador, al igual que el otro día. Pero no pudo; quiso, pero no pudo. Porque ella estaba ahí. Se retiraron rápidamente dirigiéndose al edificio donde estaba el salón de maestros. Los siguió con la mirada, fulminando al hombre que acompañaba a Ryuzaki. Quería seguirlos, detenerlos, que Ryuzaki se fuera con él. Se supone que harían eso. Que pasarían la tarde en su casa y luego irían a la fiesta de Kikumaru-sempai.
¿Ya no irían juntos? ¿O ella iría con el entrenador?
¡Maldita sea! ¿Y a él qué le importaba? ¡Que Sakuno Ryuzaki hiciera lo que le viniera en gana!
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-"Entonces, tendremos entrenamientos los jueves en vez de los lunes. ¿De las 4 a las 6, entrenador?" -preguntó Sakuno observando la carpeta que sostenía ente las manos.
-"Me parece bien. Ne, hemos avanzado mucho, Ryuzaki; pero aún nos queda mucho trabajo. ¿Puedes revisar las fechas de los partidos, por favor?"
-"Sí, lo haré"
Sakuno terminó de escribir en la carpeta que sostenía y luego la guardó. Tomó otra y empezó a revisar el contenido, leyendo atentamente. El entrenador sostenía una carpeta azul, con contenido del equipo masculino de tenis. La miraba mientras leía atentamente. Se veía tan inocente, tan linda. Estaba inclinada sobre la carpeta, y el flequillo parecía molestarle mientras ella intentaba acomodarlo. Adorable.
-"Ne, Ryuzaki, ¿Irás a la fiesta de Kikumaru?" -preguntó, sin desviar la vista de su carpeta.
-"Hai. ¿Y usted, entrenador?" -preguntó, alzando la vista y mirándolo a los ojos.
-"Si, pero solo por un rato. Si me quedara toda la fiesta, sería mal visto, pues soy uno de los maestros" -sonrió amable.
-"Pero aún es muy joven, es normal que vaya a fiestas así."
-"Lo es, pero no fiestas de mis alumnos"
-"Para mí estaría bien" -le sonrió Ryuzaki, y un ruido se escuchó en el pasillo.
Sakuno miró en esa dirección y salió del salón. Ryoma se encontraba doblando hacia el otro pasillo. Cerró la puerta del salón y gritó su nombre, llamando su atención. Él se detuvo y la miro con el ceño fruncido, pero apartó su mirada rápidamente.
-"Ryoma-kun. Yo... eh pues..." -estaba nerviosa, no sabía por qué- "¿Irás a la fiesta de Kikumaru-sempai?"
-"Sí, lo había prometido" -dijo sin mirarla. Su voz demostraba una indiferencia que a Sakuno le dolió. ¿No habían roto esa barrera ya?
-"¿Puedes pasar por mí? La verdad no me gustaría irme sola" -dijo con timidez y mirando al suelo.
Ryoma la miró atentamente. Se supone que estaba muy enojado con ella, y lo seguía estando; pero se veía tan linda así, tan desprotegida... No debía ceder, no debía.
-"Pasaré por ti a las diez, Ryuzaki" -dijo sin más.
No volteó a verla. Caminó hasta el final del pasillo y salió del edificio. Ryuzaki lo siguió con la mirada, feliz de que por lo menos entre tanta indiferencia tuviera un gesto amable hacia ella.
Volvió al salón con una sonrisa y se sentó a trabajar nuevamente.
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Eran las nueve y media, y su hermana mayor aún no llegaba a casa. Había salido temprano y no había vuelta para almorzar, ni siquiera había llamado. Sujetaba con fuerza el libo que leía, como si estrujarlo trajera de vuelta a su hermana. Miyu la miraba con preocupación. Le preparó un té y se lo dejó en una mesita junto al sofá en donde Sumire se encontraba.
-"No se preocupe tanto, le hará mal. Además , Daidouji-san es una mujer adulta, ella se sabe cuidar" -le dijo con una sonrisa reconfortante Miyu.
-"Lo sé, pero aunque Nadeshiko tenga 58 años, actúa como si tuviera 20" -dijo tomando el té.
Miyu le dejó las pastillas sobre la mesa y se retiró. Pasados unos minutos, un alegre grito interrumpió la tranquilidad de la casa. Sumire suspiró aliviada al ver a su hermana mayor en buen estado, aunque de igual manera la regañó por la hora. Ella sólo sonrió.ç
-"Pero acabo de solucionar todos mis problemas" -dijo mirándola con extrema alegría.
El timbre sonó nuevamente y Sakuno bajó corriendo las escaleras. Se dirigió a abrir la puerta y escucharon cómo saludó a alguien. Volvió a la sala y se despidió.
-"A mí me regañas por llegar a esta hora, pero tu nieta de 15 puede salir a divertirse, ¿No?" -dijo fingiendo celos Nadeshiko.
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Demonios. Se ve linda.
Ryoma Echizen estaba enojado. ¿Por qué Sakuno se vestía así? Pero no pensaba decirle nada. Tal vez se vestía así para su entrenador. Y él no iba a interponerse.
Sakuno lo miraba de reojo con tristeza. Casi ni la había mirado. Miró su tenida. Una minifalda negra, una polera blanca con toques rosados y una sudadera ajustada blanca. Esa era la ropa que habían comprado juntos, así su tenida no debía tener nada malo, ¿O sí? No hablaron en casi todo el camino, incluso cuando tomaron el tren se mantuvo distante.
Al llegar a la fiesta, Sakuno quedó impresionada. No sabía que Kikumaru-sempai conociera a tantas personas. El recinto estaba repleto, muchas personas bailaban y las demás se encontraban en el jardín conversando o comiendo. Sakuno reconoció a Momoshiro y a Ann conversando en la barra, y se acercaron a ellos. Momo enseguida empezó a molestar a su compañero de equipo, mientras Tomoka se unía a la conversación de Sakuno y Ann. Estuvieron así largo rato, Ryoma se daba cuenta de como muchos chicos de la fiesta miraba al trío de chicas que los acompañaba. Celos, sentía celos, pero obviamente no iba a admitirlo.
Vio como Sakuno bailaba con Eiji, con Momoshiro, con Horio, con Oishi, ¡Hasta con Atobe! Se sorprendió al verlos bailar. No le gustaba, ella se veía bien y Atobe no dejaba de mirarla, parecía que se la quería comer con los ojos. Y Ryuzaki no lo notaba, era muy despistada. Pero él veía claramente sus intenciones. Y de todos los que bailaban con ella. Se supone que él la había acompañado a la fiesta, que él debería bailar con ella. No Atobe.
Vio como Atobe se acercaba mucho a ella y le susurraba algo al oído. Eso lo hartó dejó a Momo y a Ann solos y se dirigió a la pista de baile sin quitarles la vista de encima. Se acercó a ella y la tomó del brazo, haciendo que dejara de bailar. Atobe lo miró enojado.
-"¿Puedo?" -dijo mirando a Atobe, retándolo.
-"Toda tuya" -dijo Atobe después de pensar unas cuantas cosas que podría haberle dicho a Echizen. Se alejó de la pista del baile y lo perdieron de vista.
Sakuno lo miró sonrojada. Él... ¿Estaba celoso? Por un lado se sintió feliz, pero desistió de la idea al notar lo frío que seguía siendo con ella. Ni siquiera notó cuando empezaron a bailar. Lo notó cuando sintió la respiración de Ryoma en su cuello. Su corazón empezó a latir rápido, y sintió como se ruborizaba.
Roma no bailaba nada mal. Parecía que se movía con naturalidad, como si hubiera estado practicando.
Sus cuerpos estaban cerca, y era consciente de eso. Sentía el calor del cuerpo del tenista junto a ella. Sentía sus movimientos, y la forma en que sujetaba su cintura firmemente al bailar. Sakuno puso una mano en su pecho, sintiendo el duro pecho del deportista. Subió su mano y la ubicó en su cuello, como si hiciera una caricia. De esa manera, sentía que el cuerpo de Ryoma estaba aún más cerca de ella. Y esa sensación la agobiaba. Escondió su cabeza contra su pecho, de seguro estaba muy sonrojada.
Era un baile casi íntimo, la sentía tan cerca de él, pero tan lejos... No, lejos no. Lejos era el último lugar donde quería que ella estuviera. Rodeó su cintura con su brazo y la atrajo más a él, en un acto de protegerla. Estaban tan cerca, que si a Sakuno por un maldito motivo se le ocurría levantar la cabeza y mirarlo, él estaría perdido... porque las ganas de besarla le ganaban. Ya no podía, no en ese momento, ignorarla o ser frío con ella.
La canción que bailaban terminó pero seguidamente empezó otra más movida. Sakuno paró de moverse cuando la primera canción terminó. Se alejó un poco de Ryoma y levantó lentamente la cabeza, ante la atenta mirada del príncipe.
-"Ryuzaki, ¿Quieres bailar?" -preguntó una voz familiar.
Ambos voltearon a ver mientras terminaban con el abrazo que compartieron. Mike los observaba hace rato desde el bar, mientras los celos le torturaban. Al verlos parar de bailar, pensó que ya habían acabado y no quiso perder oportunidad. Miró a Sakuno con una sonrisa amable, y ella, un tanto confundida por la escena anterior, aceptó.
Ryoma lo fulminó con la mirada. ¿Cómo se le ocurría hacer eso? ¿No había tenido suficiente ya? ¿No lo había humillado cuando Sakuno lo había rechazado frente a él? ¿Qué mas quería? Vio como Sakuno le sonreía a su entrenador y empezaban a bailar. Se alejó rápidamente de la pista de baile y salió del salón, dirigiéndose al jardín. Durante todo el camino iba echando maldiciones contra su entrenador.
Apoyó uno de sus brazos contra un árbol y agachó la cabeza, mientras apretaba los dientes. Pateó con fuerza el árbol una vez y luego se apoyó sobre él. No sabía por qué tenía tanta rabia. Tal vez le gustaba Ryuzaki, suponía que sentir un poco de celos era normal, pero él sentía ira. Ira, porque sabía, que hiciera lo que hiciera, la perdería. En manos de cualquiera, la perdería. Porque él... él estaba comprometido.
Pateó nuevamente el árbol.
Se quedó unos minutos afuera, esperando relajarse un poco. Cuando lo consiguió, volvió a entrar al recinto y se dirigió a la barra. El barman le ofreció algo y él simplemente aceptó. Le sirvieron algo que él ni quiso escuchar mientras dirigía su mirada a la pista de baile, buscando a la pareja. No se encontraban muy lejos. Sakuno bailaba divertida mientras Mike la miraba con dulzura. A Ryoma lo ponía enfermo.
Estuvieron bailando alrededor de 20 minutos más. Y él durante 20 minutos no se movió un centímetro. Sólo los observaba, queriendo matar a su entrenador cada vez que tocaba y rozaba el cuerpo de Ryuzaki. Y ella, despistada como era, no prestaba atención. Sólo seguía bailando, moviéndose provocativamente, llamando la atención de más de alguno en el recinto. Ryoma apretó su vaso mientras los fulminaba con la mirada, algo que últimamente hacía muy seguido.
Mike acercó el cuerpo de Sakuno al suyo al bailar, con una mano en su cintura le empezó a decir algo al oído mientras ella reía. Ésa fue la gota que colmó el vaso.
Se tomó al seco el contenido de su vaso y sintió como le quemaba la garganta. Dejó el vaso en el mesón y se acercó a grandes zancadas a la pareja. Mike lo vio llegar y frunció el ceño. Ryoma tomó el brazo de Ryuzaki impidiéndole seguir bailando, ella volteó a verlo confundida, y al verlo tan serio se sonrojó.
-"Aléjate" -le gruñó Ryoma.
Dicho esto acercó a Sakuno a su cuerpo y su entrenador dio media vuelta para retirarse. Sakuno se giró hacia él para recriminarle la mala educación, pero antes de que pudiera decir algo, los labios de Ryoma se lo impidieron. La besaba de nuevo.
Pero no era un beso de amor. Era frío, imponente, posesivo y a ella no le gustó. Intentó alejarse de él enojada, en ese momento todos los miraban, pero a Ryoma no le importó. Mordió el labio inferior de Sakuno con posesividad. Y Sakuno se separó rápidamente de él. Le había dolido. Una fuerte cachetada azotó la cara de Ryoma, él se tocó la mejilla golpeada mientras la miraba.
Dolor, eso fue lo que vio. Sakuno lo miraba con rabia, con dolor, mientras unas lágrimas se empezaban a asomar por sus ojos carmines. Repentinamente él quiso disculparse, pero su cuerpo no se movió, la mirada de odio de ella lo mataba. Sakuno salió del local sin decir nada, quería detenerla, pero su cuerpo no respondía.
Sakuno llegó a su casa 15 minutos después de salir del local. Las lágrimas inundaban su cara, y ella no podía detenerlas. El taxi la dejó en su casa y ella subió corriendo las escaleras, al llegar a su habitación se lanzó sobre la cama, permitiendo a sus lágrimas salir con total libertad.
Ryoma la había lastimado. Lo odiaba, era un estúpido y no valía la pena.
Lloró amargamente hasta que se quedó dormida, con una expresión de dolor en su cara.
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Ryoma despertó a las 11 y media de la mañana, sentía el cuerpo pesado y cansado. Se sentó en su cama escondiendo su cara entre sus manos. Lo había estropeado todo.
Ahora ella lo odiaba, ¿Y cómo no? Había actuado como un completo imbécil la noche anterior, hasta él mismo se sentía totalmente estúpido. Ahora la había perdido. ¿Cómo podría quererlo después de la ignoró todo el día, y repentinamente en la noche actúa como un patán?
¡Maldita sea!
Pateó la silla de su escritorio con fuerza haciéndola caer. Definitivamente su estupidez le había ganado, estuvo unos minutos más en su habitación maldiciéndose a si mismo . Se bañó y cambió de ropa, para bajar a jugar tenis en el patio. Una voces en el recibidor llamaron su atención, pero no tenía ganas de verle la cara a nadie. Empuñó su raqueta y golpeó con fuerza la pelota sobre la pared. Tal vez le sirviera para desahogarse.
Estuvo así un rato, pero la rabia no pasaba, crecía. El grito de su madre llamó su atención.
-"Tenemos visitas. Y no huyas, ven inmediatamente" -dijo Rinko autoritaria.
De mala gana dejó la raqueta de lado y se dirigió a la sala. En la habitación se encontraba su prima, su padre y una desconocida. Ella lo miró y le sonrió contenta. Sus cabellos castaños caían sueltos por su espalda. Sus ojos chocolates lo examinaban ansiosos. Nanjiroh los presentó.
-"Él es mi hijo, Echizen Ryoma. Y ella es Daidouji Makoto, tu prometida" -dijo el samurai con voz neutra.
Ryoma se quedó petrificado, sintiendo que el mundo se le venía abajo.
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Hola! ¿Cómo estaan? :D
Gracias a todos por su apoyo! Espero que disfruten el capitulo, creo que me salio bien :) (creo) Me tomo tiempo hacerlo pero me gustó.
Gracias tambien por sus comentarios. Me alegra mucho cuando comentan y me hablan de sus impresiones, así que yo ahora responderé sus comentarios:
·Aifonsy: si hay muchos misterios, pero no te preocupes que ahora es que se pone bueno. bueno muchos sospechaban que sería Sakuno, pero con Makoto se pono mas divertido, al menos asi lo creo yo jeje. Me alegro de que te guste el fic, gracias por comentar, nos vemos :)
·Tormenta Oscura: si muchos pensaban que era sakuno pero yo soy mala y puse a makoto muajajajajaja! me alegro de que te guste el fic, gracias por comentar y nos vemos! :)
·Janita-chan: saludos a ti tambien! :) que bueno que te guste el fic. Cuidate nos vemos! :)
·Nikita Yuy Peacecraft: que bueno que te guste la historia :D Y gracias por tu apoyo, en serio. Se qe no siempre dejan comentarios, pero tienes razon, vale la pena opr la gente que si los deja :) Graciias! Espero que sigas disfrutando el fic, cuidate y nos vemos! :D
·Ladykagurasama: graciias :) Y pues si la verdad me gusto mucho la parte del beso, qedo muy tierna :) Bueno gracias por comentar cuidate y nos vemos! :D
·Gabyasuka: gracias! disfruta el fic, gracias por comentar nos vemos! :)
·Funny-life: Graciias! que bueno que disfrutes de la historia. Gracuas por comentar, nos vemos! :)
·X-Yukino-Dark-X: que bueno qe te guste la historia compatrioota! :D Mi prima vivio en coquimbo un tiempo y siempre habla de alla. Gracias por el apoyo y por comentar, nos vemos! :D
·Sakuno-twilight: sii al fin su primer beeso! hubiera sido tierno que fuera Sakuno, pero con akoto podría ser más divertido jajajajaja unque creo que me odian ahora que aparecio la prometida de Ryoma y no era nuestra castaña jeje. Oie me crees que al dia siguiente de publicar el ultimo cap anduve por viña? Me ENCANTO! pero fui por un par de dias, pero volveré muajajajaja no se librarán de mi tan fácilmente allá jajajaja Gracias por comentar y por el apoyo! Cuidate nos vemos luego! :D
·Camyrawr: hola compatrioota :D gracias y que bueno qe te guste mi fic, gracias por comentar y leerlo. Cuidate nos vemos! :)
Gracias a todos por sus comentarios, no se preocupen intentaré seguirla pronto! Estaré trabajando duro antes de irme a vacaciones, porque dudo que pueda conectarme a internet en viña, el departamento al qe voy no tiene y mi mama me va a mantener lo mas alejada que pueda de los ciber jajajajaja
Bueno sigan leyendo! Nos Vemooos! :D
Rossy
