Cuando me pongo a escribir me pongo de verdad eh! Jajjaja en fin gracias siempre por los reviewes y todo! Disfruten!
Capítulo 10: Último día en el paraíso
Era el último día que les quedaba en Italia. Las vacaciones de semana santa estaban a punto de terminar y por ello, Emma había decidido montar una cita con Regina para poder disfrutar de la ciudad en pareja, las dos solas. A la tarde, los otros decidieron quedar en el hotel descansando, así que la furgoneta del italiano estaba libre para ellas.
Se desviaron por una carretera con Emma de conductora y Regina de copiloto. Se notaba que estaban en medio de la nada pero la morena confiaba en ella y sabía que le tenía preparado una cita preciosa. Solo se escuchaba la música de la radio mientras Regina hablaba con su hermana por teléfono. Parecía mentira en las fechas que estaban y hacía un calor inmenso.
-No te preocupes, no te he traído aquí para matarte-se rio Emma llevándose una colleja.
Pocos minutos después paro el coche y Regina frunció el ceño mirando a las vistas. Solo había árboles y hierba. ¿Dónde estaban? La verdad es que era un sitio muy bonito lleno de flores.
-¿Qué vamos a hacer aquí?
-No seas impaciente, Gina, dame la mano y demos un paseo primero.
-¿Dónde está mi novia y que has hecho con ella?-paro de reírse al ver la mirada seria de su rubia-Es broma, me encanta-sonrió dándole la mano.
Parte del camino lo hicieron calladas, disfrutando la una de la otra entre besos, abrazos y palabras de amor hasta que llegaron a un arroyo que parecía bastante profundo. De repente Emma empezó a quitarse la camiseta seguida de los pantalones y los zapatos para finalmente quedarse en ropa interior.
-¿Por qué te estas desnudando? ¿Te vas a bañar ahí?
-Claro, y tú también.
-No pienso nadar ahí.
-¿Y por qué no? El agua esta tan limpia que se puede ver hasta el fondo.
-Seguro que hay peces y todo ahí Emma-puso cara de asco-Además no he traído el traje de baño.
-No llevas ropa interior, ¿o qué?-se rio-Vamos puedes meterte en sujetador y bragas.
-No pienso bañarme ahí Em. Yo miro, tu nada.
-Eres una sosa Gina. Tú te lo pierdes.
Regina observo cómo se metió en el agua con su cuerpo perfecto corriendo hasta saltar al agua. Cuando salió de ella no tardó mucho en gritarle de nuevo.
-¡El agua está caliente Regina!
La morena solo se limitó a sonreír y cortarle los pétalos a las flores que tenía a su alrededor.
-Esta cita está resultando aburridísima por tu culpa, ¡Vamos! Aunque sea metete los pies en el agua.
Se quitó los zapatos y se remango los pantalones vaqueros hasta las rodillas para meter los pies en el agua. Emma tenía razón, el agua estaba caliente y limpia.
-Esta buena, ¿Verdad?-Regina asintió-Pues ahora metete.
-Está bien…-empezó a desnudarse con la atenta mirada de su novia.
-Vamos… Tírate ya-le dijo después de un largo rato.
-Pf…
-Vamos, y te respondo a una pregunta del pasado.
-Me da un poco de miedo.
-Siéntate en el borde y te ayudo.
Emma le cogió de las caderas acariciando la piel que encontraba por el camino excitándola ya antes de tiempo.
-¿Estas lista?
Después de que Regina asintiera, Emma la tiro al agua con suavidad.
-No te quedes ahí parada.
Pasaron el tiempo jugando, salpicando agua una a la otra, tirándose encima y haciendo aguadillas. Regina rodeo su cintura con sus piernas sacándole un gemido.
-Me debes una respuesta-se puso seria mordiéndose el labio inferior.
-Pregunta.
-¿Alguna vez te ha pegado tu padre?
Emma se mordió el labio inferior ya que le empezó a temblar más de lo debido y se pegó mucho más al cuerpo de la dueña de su corazón. Le lamio la oreja, succionándolo. Regina entendió que no quería hablar de ello y ella tampoco quería presionarla así que le siguió el rollo. Gimió con cada caricia y lametón que le proporcionaba en el cuello apretando las piernas cada vez más.
-Emma…
-Quiero hacer que gimas mi nombre Regina, una y otra vez. Por favor, permítemelo-parecía desesperada-Dilo, Regina. Necesito que lo digas, nena, bien alto, con palabras, para saber que de verdad quieres que lo haga.
-Quiero…-gimió la morena lo más cerca posible de su oreja.
Emma sonrió y cogió a Regina de las piernas que tenían rodeándola y la saco del agua tumbándola en la hierba.
-¿Quieres hacerlo aquí?
-Si.
-¿Estas ansiosa?-Regina asintió mordiéndose el labio inferior-Ven aquí.
Emma subió la mano hasta su cuello y lo descendió por todo su cuerpo, acariciando únicamente con la yema de sus dedos, por el valle de sus senos y por su estómago, hasta que fue detenido justo por encima de la ropa interior de Regina. Por fin deslizo su mano por debajo de las bragas y movió los dedos ligeramente.
-¿Te gusta?
Regina casi no podía hablar, nunca lo había hecho en un lugar público a diferencia de Emma y estaba muchísimo más húmeda.
-Eso es Gina, córrete para mí-Regina cerro los ojos por el placer que sentía entre sus piernas-Mírame nena.
-Emma…-jadeo y repito su nombre más de una vez hasta llegar al orgasmo.
Emma saco la mano de sus bragas y le apoyo en su vientre mientras su respiración agitada se relajaba pausadamente.
-Te daré un minuto para que te recuperes-le dijo levantándose y empezando a vestirse.
-¿Ya nos vamos?
-Sí, ¿quieres quedarte más rato?
-Es que pensaba que querías tú también…
-No tranquila, estoy bien-le beso en la mano.
Regina no entendía nada, el ambiente paso de ser apasionante a distante y no sabía la razón. La verdad es que supuso que era por la pregunta que le había hecho pero lo hizo con el consentimiento de la rubia, no tenía razón para enfadarse. La morena espero que le dijera algo en todo el camino al coche pero parecía que Emma no tenía intención de abrir la boca para hablar.
-¿Te pasa algo?-le pregunto Emma mientras conducía.
-No lo sé. ¿Por qué estás tan rara ahora?
-Yo no estoy rara, la que esta rara eres tú.
-No me has dicho nada desde lo de…
Pero Emma la calló cuando puso su mano en el muslo de Regina acariciándola. Capto el mensaje al instante. No quería hablar de ello, y lo respetaría por que la amaba y le daría el espacio y tiempo suficiente para que le contara su pasado.
-¿Qué clase de comida quieres cenar?-le pregunto Emma sin apartar la mano del muslo.
-Quiero algo sano, estoy harta de comer mierda todos los días.
Emma sonrió de acuerdo y condujo hasta un restaurante que le habían recomendado unas chicas italianas de la fiesta de anoche. Por fuera parecía muy bonito y elegante para estar en pareja. Mientras comían, Regina no paraba de hablar sobre la fiesta de anoche y la rubia le escuchaba atentamente sonriendo por lo bien que había pasado. Ya no sentía celos, bueno un poco, pero sabía que su morena la amaba, por una vez en mucho sentía que alguien lo hacía.
-Estaba buenísimo todo-sonrió Emma dándole la mano y saliendo del restaurante para dirigirse de nuevo al hotel.
Regina estaba triste, no quería volver al hotel y que su cita se acabara. Lo había pasado muy bien y supo que quería eso para el resto de su vida, nada más y nada menos que a Emma. Sabía que la rubia todavía no estaba del todo curada, se pasó todas las vacaciones sin hacerse nuevas marcas pero todavía quedaba mucho por qué avanzar y estaría siempre para ella. Tenía miedo de como cambiarían las cosas una vez de vuelta en casa. Pasearon por los sitios más preciosos que se podían apreciar por la noche, amándose con palabras y gestos bonitos.
Emma abrió la puerta principal del hotel pero Regina la cogió de la mano para arrasarla corriendo a la piscina.
-¿Estás loca? Está cerrada.
-Quiero darle un toque mío a la cita.
-No tenemos bañador.
-Oh Emma, ¿desde cuando eso es un impedimento para ti?-se rio.
-Está bien.
Corrieron juntas a la piscina más grande de todas y estuvieron varias horas jugando y saltando como si fuera el último día que pasarían juntas, como niñas pequeñas. A altas horas de la noche, terminaron subiendo a la habitación de Emma. Sería la última noche juntas en Italia y querían dormir juntas. Aun en toalla, las dos se metieron juntas en la ducha para quitarse en cloro del agua de la piscina.
-Pásame la alcachofa-le dijo Regina.
-Todavía no he terminado, espera.
-Por eso, pásamela.
Emma no entendió que es lo que quería pero le paso la alcachofa. Regina lo cogió con la mano y lo giro dirigiéndose a los pechos de la rubia haciéndola ahogar un gemido. La morena se puso de rodillas bajando la alcachofa hasta su vientre.
-Regina… Que haces…-pregunto al ver que bajaba un poco más.
-Darte el final feliz que no me has dejado antes-se rio-¿Te gusta?-Emma asintió.
-Pues si esto te gusta, veamos qué pasa si la bajamos un poquito más…
Emma gimió mordiéndose el labio tirando a Regina del pelo por el placer. Quería gritar pero no podía, Zelena, Ruby y Elsa estaban dormidas y las podían despertar.
-¿Emma…?
-Sí, déjala ahí.
Entonces Regina empezó a dar lametones en su entrepierna haciéndola temblar y perder el equilibrio entre gemidos.
-Regina, no puedo…-pero se calló al sentir su lengua acelerarse en su entrepierna haciéndola gemir más fuerte y tirar de su pelo hacia ella.
-Córrete para mi cariño.
Emma obedeció y lo hizo para después abrir los ojos y sonreír a Regina que le sonreía de antes.
-Levántate-le susurro.
Emma llevo su sexo a la boca.
-Joder…
Emma no paraba de lamerle su entrepierna cada vez más rápido.
-No sabes el gusto que me das Em.
-Podría pasarme horas lamiéndote y saboreándote-le susurro sin apartar su boca del sexo.
-Me voy a correrme en tu boca Emma.
Dicho y hecho, las dos terminaron de lavarse y salieron para secarse. Emma le dejo una camiseta después de secarse el pelo para dormir y se metieron juntas en la cama.
-Sé que te cuesta resistirte a mí pero mi hermana y nuestras amigas están a 2 metros de nosotras así que contrólate, amor-le susurró al oído abrazándola mucho más fuerte, pegándola a su cuerpo.
-Te quiero, Regina. Me crees cuando te lo digo ¿verdad?
-Sí, te creo.
-Nunca antes he querido a nadie tanto.
-¿Nunca?
-No, nunca. Ni siquiera nada parecido-Regina sonríe ante estas palabras tan bonitas-Quiero ser la única persona a la que ames; así serás mía.
-En lo que importa de verdad, lo eres-le dijo besando su muñeca marcada.
