Hola! Disculpen la demora, mi hermana secuestró mi computadora y no pude actualizar ayer. Envío mis cariño a todos los que dejaron un review o agregaron esta historia a sus alertas y favoritos, sin mencionar que algunos incluso me agregaron a sus autores de cabecera jeje. Perdonen si no he respondido reviews, pero de verdad la universidad ha sido un martirio a eso súmenle que probablemente comienze a trabajar :S Otra vez muchas gracias pro las felicitaciones, gracias a sutedes mi cumpleaños fue aún mejor :D Espero que este capítulo les guste porque es aquí donde empieza el estrés de Malfoy ¬ ¬

Otra cosa y ya para terminar esta horrorosa nota de autor: El fic aún no está terminado, PERO lo tengo todo friamente calculado: serán 17 capítulos y para el 2012 (probablemente antes) tendrán otro bellísimo ScoRose que ésta vez explotará la tensión sexual propia de los enemigos. Será diferente (espero) aunque no estoy muy segura si lo publicaré en Español o en Inglés...qué demonios, tal vez sea en ambos idiomas je. Ahora sí, a leer!


Hermione era la bruja más brillante de su edad, título que no por nada le iba como anillo al dedo. En cuanto Frank vio a su hija asomarse por entre el barandal de las escaleras, la espalda del joven Longbottom se irguió y todo su semblante se tensó. Rose, por su parte, evitaba todo contacto visual con Frank y hacía lo posible por rehuir conversación con él.

Durante la velada Hermione no pudo impedir darle seguimiento a sus observaciones. Frank y Rose estuvieron distantes a lo largo de las conversaciones cruzadas de un extremo del salón, encantado para albergar a tantas personas, al otro. Los chicos en su mundo y los adultos en el suyo. Como cuando ella y Ron tenían esa edad…Sonrió.

Al cabo de una hora, Neville y Hannah, Percy y Audrey, Teddy, Victoire, Roxanne, Molly y Lucy se retiraron a sus habitaciones, lo que dio pie a que Frank por fin se acercara a Rose. Tan discretamente como pudo, llegó junto a la pelirroja y juntos salieron al jardín, todo bajo la atenta mirada de Hermione que notó no ser la única que seguía a la pareja de adolescentes. Scorpius, con los ojos entornados, observaba la escena. Hermione Weasley no sorprendió en lo absoluto, ella era, por mucho, la más brillante de su edad.

Un gruñido bestial amenazaba con abandonar la garganta de Scorpius. Rose había dejado muy claro que su intención no era tener una relación con Frank ¿Por qué el castaño seguía buscándola? Seguro el que lo hubiesen rechazado una vez no bastaba y necesitaba despertar a la fierecilla en la que Rose Weasley se convertía cuando de verdad la fastidiaban. Por otra parte, Scorpius suponía, sin equivocarse, que Frank había escogido precisamente ese momento para hablar con ella porque sabía que Rose no se negaría, no frente a los adultos.

Hizo una mueca de asco y bajó el tarro del que bebía cerveza de mantequilla, lo colocó sobre una mesita donde la abuela Weasley tenía varias revistas sobre costura y tejido. Dejó a Albus a media oración y salió detrás de ellos, no dudó de su acciones incluso cuando se percató de que la madre de Rose lo veía con mucho interés. Siguió su sigiloso camino hasta llegar a la buhardilla en la que había tomado una siesta con Rose.

El corazón le latía, sabía escabullirse, sí, pero nunca había espiado a nadie y el sólo hecho de que estuviera ahí intentando colgarse de cada palabra que entre los otros dos se intercambiara, lo desconcertaba y su parte racional le gritaba que se fuera, pero su otro yo no le permitía moverse.

—Rose…

—Frank, no hagas esto más difícil, ya te he dicho mis razones…

—No te estoy cuestionando Rosie, pero me gustaría que de verdad le dieras una oportunidad a esto.

Rose negó con la cabeza, Scorpius los observaba tras la puerta semi abierta de la habitación. Frank se paseaba tomando interés en algunos objetos, jamás miró a Rose.

—No puedo, aunque quiera intentarlo no puedo esto es…

—Esto es por él,—la interrumpió y se pasó una mano por el castaño y ondulado cabello. —Esto es por él, lo sé muy bien, pero si no vas a hacer algo al respecto, entonces dame una oportunidad a mí.

¿De quién hablaban? ¿Por qué Rose estaba pálida?

—No sé de qué…— dijo ella al cabo de unos segundos.

—No lo niegues Rose, no me lo niegues a mí…te conozco, puede que no pasemos mucho tiempo juntos, pero crecimos en esta casa, y no me puedes mentir, a nadie: todos lo saben.

—Sigo sin saber a qué te refieres.

Frank la vio con reproche. —Acéptalo o acéptame a mí.

El gesto de Rose se endureció. —No, tú no marcarás mis opciones, perdóname Frankie, pero no, ni una ni otra, aceptarlo sería…

—Sería perder el control de algo,—Frank completó por ella, suspiró y se dio media vuelta, antes de que se fuera Rose habló.

—No importa si lo acepto o no, él no siente lo mismo…

Scorpius se quedó petrificado, Rose quería a alguien más. Eso explicaba muchas cosas: los cambios de humor, las ganas de no ver a nadie y las lágrimas que derramó en septiembre, producto de la confusión. No iba con Rose ser tan sentimental y llorar por cualquier cosa, pero Scorpius suponía que el que estuviera enamorada la hacía más susceptible, más si todo estaba relacionado al tarado que la tenía así. Debía saber quién era y cómo era que se atrevía a desairar a la pequeñita Rose, con sus rizos rojos, su ojos azules y su intelecto superior.


El chico de quinto la miró un tanto desconcertado. Rose seguía ofreciéndole el pedazo de pergamino y Tom Harrison de Ravenclaw por fin lo tomó. Después de eso Rose salió corriendo. Pocas horas después se corrió la palabra de que la hija de héroes de guerra, Slytherin y de catorce años, estaba "completamente enamorada" de los "acuáticos ojos" de Tom. El Ravenclaw estaba muy orgulloso de su conquista no intencionada, nada más y nada menos que la hija de Hermione y Ron Weasley. Él mismo había esparcido el rumor y cuando Melvin Zabini, un Slytherin del mismo año, le preguntó algo al respecto durante el almuerzo, Scorpius no pudo más que corroborar la información con Rose, pero primero debía encontrarla. Lograr que James le prestara el mapa de los Merodeadores (quienes quiera que fueran), no fue difícil, el problema es que a Rose se le había ocurrido irse a meter, junto con Faith, en los baños del segundo piso, donde la odiosa de Myrtle no paraba de llamarlo Draco y preguntarle su quería compartir su cubículo.

Cuando llegó, Faith dejó que él se hiciera cargo de la situación, si algo incomodaba a la rubia era tener que lidiar con emotividad, aunque eso no la hacía una mala amiga, sólo una muy desorientada con ese respecto. Él no era muy bueno, tampoco; pero contrario a Faith, él encontraba una manera de decir lo correcto en el momento que se necesitaba.

¿Es cierto?

Rose entre lagrimas, asintió. Su cabello ya no estaba elegantemente acomodado en la trenza que esa misma mañana, Scorpius había visto que Rose se hacía en la sala común. Algunos rizos le enmarcaban el rostro. El chico se acercó más a ella hasta sentarse en el suelo, después la jaló hacia sí y, para incomodidad de Faith, la subió en su regazo. La sostuvo como se sostiene a los bebés y la calmó hasta que Rose comenzó a dormitar.

Faith miraba a otro lado, ciertamente turbada por la cercanía física entre sus otros dos amigos, pero más confundida aún por la naturalidad del acto.

Será mejor que la llevemos a descansar.

Declaró al fin y Faith estuvo de acuerdo, ambos se encargarían de avisar a los profesores que Rose tenía un resfriado o algo. Scorpius permaneció en silencio todo el camino hasta los calabozos, su ceño fruncido con algo cercano al enojo: Rose no le había dicho que le gustara Tom, pero siendo justos, Rose no tenía por qué decirle todo. Faith, por su parte, parecía estar al tanto…

Al día siguiente ya no se hablaba del asunto, probablemente Dominique, James y Fred se habían encargado de cerrar bocas, pero ciertamente no se habían encargado de Harrison, eso, le dijo Albus, se lo dejaban a Rose; pero Rose nada quería saber de el chico que se había burlado de ella y se había jactado de haber atrapado su corazón, ciertamente buscando ser el centro de atención. La pelirroja estaba deshecha pues la habían vuelto parte de una masa uniforme de pelirrojos y la habían reducido a trofeo, todo obra de un chico al que ella consideraba lo suficientemente bueno como para fijarse en él. Rose no volvió a mostrar interés alguno por los chicos, incluso siendo popular como lo era.

Fue una hora después de la cena, alrededor de las ocho, que Rose encontró a Kylie Thompson, prefecta de Gryffindor, sujetando a Scorpius por el cuello de la túnica, mientras que Tom se retorcía en el suelo, víctima de un Rictusempra. Kylie le sonrió a Rose y Scorpius, a través de un ojo que comenzaba a cerrarse por la hinchazón, la veía entre divertido y temeroso de su reacción.

El maleficio perderá efecto en unos minutos, —justificó Kylie al dejar a Tom solo en el pasillo y avanzó por los pasillos hacia la enfermería, el ojo del rubio comenzaba a ennegrecerse, Rose la seguía de cerca y no dejaba de observar la nuca de Scorpius, esa sería la primera vez que Rose dormiría pensando en él.


—Jaque Mate, —declaró Rose. El triunfo iluminaba su cara mientras Scorpius refunfuñaba al perder por tercera ocasión consecutiva. Faith los observaba tirada en el suelo del estudio del abuelo Weasley, donde el tío Percy discutía asuntos del ministerio con Hermione. Los adolescentes estaban tan callados como les era posible; a decir verdad eran los únicos que tenían permitido estar ahí pues eran, muy a pesar del resto de los primos, los que mejor comportamiento tenían.

—No, Percy, ese asunto debería corresponder a otro departamento, quiero decir, nosotros como Secretaría de Educación no podemos considerar ésa, como una asignatura de carácter obligatorio, piensa en los riesgos.

—En efecto, cuñada, así lo hemos planteado, pero si Shacklebolt cree que es conveniente preparar a las nuevas generaciones…Una asignatura como Control del la Magia será implementada sólo entre alumnos de séptimo…

Scorpius, Faith y Rose quitaron la vista del juego para mirar a los adultos discutiendo. Hermione reprochó el desliz de Percy con una mirada y después sacó a los chicos de la habitación, cerró la puerta y como medida extra conjuró un Muffliato.

—¿Control de la Magia?

Faith y Scorpius se encogieron de hombros ante la pregunta de Rose. El tablero de ajedrez estaban aún dentro del estudio, así que la mejor opción que tenían era ir a ver el partido que se estaba llevando a cabo en un claro cerca de la Madriguera, algo que Faith consideraba criminal si tenía en cuenta que la noche anterior había nevado y que a pesar de ser medio día, la temperatura era muy baja.

Aún así, los equipos se habían decidido con base en el género, Louis había propuesto dividirse por casas pero era tonto siquiera pensarlo: todos eran de Gryffindor, exceptuando a Rose y sus amigos. Así que Lily, Molly, Lucy, Roxanne, Victoire, Ginny y Alice estaban en un equipo, mientras que el de los chicos estaba conformado por James, Dominique, Fred, Louis, Hugo, Harvey y Lysander. El árbitro sería Frank y como comentarista (aunque no necesitaban uno) estaría el papá de Rose. En cuanto los vio llegar, Albus se les unió.

—Cierra la boca, Potter, —reprendió Faith pues Albus no le quitaba la vista de encima a Alice. Scorpius sólo los vio por el rabillo del ojo, pero no dijo nada; en cambio, Rose se acercó a su primo y le dio un codazo en las costillas.

—¿Qué te han dicho los Longbottom?

Albus hizo una mueca, se encogió de hombros y sonrió como tonto:—Frank me ha dicho que cuide a su hermana y Harvey me dijo, textualmente, "si una lágrima cae de los ojos de mi hermana, haré que una de tus joyas de deje de brillar".

Esta vez Scorpius se habló. —Por lo menos no amenazó con deshacerse de ambas…joyas.

—Sí, pudo haber sido peor, aún así no es como si mi intención sea romper con Alice, ni en mil años.

Los tres Slytherin gimieron.

—¿Y tío Neville? — inquirió de nuevo Rose una vez que las burlas a su primo acabaron.

—Nada en realidad él y papá parecen contentos con el asunto, quien no parece estar contenta es mamá.

—Por supuesto, —declaró Faith.

Albus frunció el ceño con confusión.

—Lo que diré no tiene ninguna intención escondida, Scorpius, —aclaró antes de comenzar, sabía que el rubio se burlaría de ella por hacerle un cumplido a alguna persona, con mayor razón si se trataba de un chico, — eres un buen hijo, obediente en la medida adecuada, gracioso, amable, paciente…eres una copia del Señor Potter, hasta en eso.

Albus resopló, Rose le revolvió el cabello y Scorpius se rió levemente del comentario de Faith.

—Como si no fuera suficiente el cabello, — se quejó Albus.

—No olvides los anteojos…te podemos dibujar un rayo en la frente si te apetece, — se burló Scorpius.

Albus le enseñó que tan soez podía ser el hijo de Harry Potter.


—Nos vemos, Rosie— se despidió Frank de ella, antes de envolverla con sus brazos.

Scorpius hizo una mueca y Albus, con Hugo a la derecha y Louis a la izquierda, se rió por lo bajo.

—Hasta pronto, —contestó la pelirroja.

Frank procedió a darle un apretón de manos al resto de los primos y abrazos similares para las damas, mientras que Harvey se despidió efusivamente de todos exceptuando a Albus, a quién sólo ofreció un parco "nos vemos en la escuela", Alice también siguió el ritual de despedida y de nuevo Albus fue una excepción con los abrazos, a él lo besó. El chico se sonrojó terriblemente, Alice se rió, Harvey gruñó, Frank rodó los ojos y el resto del clan Weasley (los hombres), le mostraron un pulgar en señal de aprobación.

Faith se había ido el día anterior, después del partido de Quidditch casi al mismo tiempo que los Scamander; Scorpius se iría en unas horas. Mientras tanto, Molly, que no había salido de la casa a despedirse de Neville y su familia, ya tenía preparadas unas galletas y tazas de chocolate caliente para todos sus nietos y Scorpius.

Hermione había salido temprano hacia el Ministerio a pesar de las protestas de Ron, quien después de todo tuvo que asistir a la reunión del departamento de Aurores, Harry era el jefe y se había encargado de dejarle claro que su presencia era altamente requerida al despertarlo con un Levicorpus que lo hizo gritar. Percy también había partido hacia el Ministerio, Bill se había ido a Francia en la madrugada para pasar Navidad con su familia política pues el año pasado la habían pasado en la Madriguera, con él partieron Victoire, Teddy (invitado especialmente por Vicky), Dominique y Louis.

Con todo ese movimiento, la casa estaba casi vacía pero Molly podía regocijarse con la presencia del resto de su numerosa familia. Cuando los chicos entraron a la casa recibieron las tibias tazas con bastante entusiasmo. Rose le dio un beso a su abuela y salió con Scorpius hacia la sala donde el abuelo Arthur leía el Quisquilloso. El rubio, antes de seguir a su amiga, le dedicó una sonrisa a Molly, quien a pesar de sus años todavía se sonrojaba con las atenciones de un apuesto caballero. Ginny y Audrey vieron la reacción de la matriarca y compartieron unas no muy disimuladas risas.

—Oh, cállense, —espetó, el rojo aún quemaba sus mejillas. —Es encantador, lo saben.

—Sí, lo sabemos, pero no somos las únicas. Rosie no para de mirarlo.

Audrey asintió a favor de lo que Ginny decía. —No para de hablar de él durante las vacaciones, —corroboró la castaña esposa de Percy.

—Sí, también lo sé. El chico no sólo es apuesto, también es un nieto político en potencia.

Audrey y Ginny asintieron.

—¿Crees que Ron pueda ponerse naranja? —preguntó Ginny.

—No lo sé, pero seguro no le favorecerá nada si a juego trae puesta su playera de los Chuddley Cannons, —aseveró Audrey.

Molly, muy a su pesar, sonrió de lado. No sabía de cuántos colores se podía poner su hijo, lo único que sabía era que muy probablemente en unos años su nieta no sería una Weasley, sería una Malfoy…¿De cuántos colores podría ponerse Arthur?