DE VUELTA A TU CORAZON
Capitulo 10: Todos para uno y uno para todos
Por Okashira Janet
Ino soltó un bufido y luego movió su rubia cabeza de un lado a otro.
—No, no Kurenai-sensei, Chouji de verdad es un vago, el otro día lo vi y se lo dije clarito.
—Eres muy estricta con tus compañeros. —Kurenai la miró de reojo con una sonrisa, era común que los jóvenes del equipo de Asuma pasaran a visitarla, Shikamaru por lo general hacía la visita mucho más seguido que sus propios discípulos.
—No lo soy, —Ino aclaró, ambas manos sobre su cintura—, es solo que Asuma-sensei me pidió que cuidara de ellos adecuadamente.
—Ya veo.
—Los hombres son un desastre sin una mujer que les jale las orejas de vez en cuando.
—¿Oíste eso Asuma-kun? —Los rojos ojos de la mujer giraron a donde su pequeño contuvo el aire en sus pulmones como debatiéndose entre la idea de gritar a todo pulmón lo que pensaba o conservar su vida, aún no se le olvidaba la ultima vez que había echo enojar a la joven rubia, las mejillas aún le dolían de tanto que se las había estirado.
—Algún día te enamoraras Asuma-kun. —Ino alzó un dedo como si le explicara algo muy complejo—. Cuando eso pase te darás cuenta de que tengo razón.
—¿Enamorarme? —El pequeño enrojeció ocultándose tras su madre—. Kiba-niisan dice que enamorarse es muy doloroso, que mejor no lo intente.
—¡Kiba dice eso porque es un tonto que se enamoro de la persona que no debía! —Ino contestó categórica—. Además, diga lo que diga lo cierto es que uno no intenta enamorarse, solo se enamora y ya.
—¿Es cierto mamá? —susurrando el niño parpadeó aún con la frente pegada a la espalda de su madre.
—Créeme amor, es cierto. —Kurenai sonrió dulcemente—. En caso contrario no me hubiera enamorado nunca de tu padre.
—¡Mamá!
—Pues enamorarme de mi Saicito fue tan fácil que… —Ino calló de pronto, sus hermosos ojos celestes se abrieron aterrorizados e instintivamente se llevo una mano al pecho estrujándose la ropa como si quisiera detener el latir errático de su corazón.
—Ino, ¿qué…?
—¡Sai! —la joven interrumpió a Kurenai con un grito—, ¡Sai!
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—¿Puedo preguntar por qué tengo que enfrentarme de nuevo contigo?
—Bueno, no es como si yo lo hubiera pedido, la verdad.
—Por tu culpa perdí un brazo en el pasado.
—¿Aún me guardas rencor por eso?
—¡Kakashi! —Anko gritó, la mascara de ANBU deshecha en el suelo, su pecho subiendo y bajando por el cansancio—, ¿podrías dejar de charlar amenamente con Deidara y matarlo de una buena vez?
—Será ignorante esa mujer, —el rubio arqueó una ceja despectiva—, yo ya estoy muerto, feh.
—¿Qué dijiste muñeca rubia? —Al instante los ojos de Anko se encendieron de una manera maligna y Kakashi retrocedió resoplando, se habían pasado toda la noche luchando y él ya no era un colegial para aguantar tan fresco como una lechuga, la misión hacía bastante que se había ido al caño, habían hecho tal escándalo que seguramente todo el lugar sabía que había infiltrados y sin embargo como líder de la misión no podía simplemente abortarla, ¡era Shikamaru Nara de quien estaban hablando!, lo llevaría de regreso a Konoha así tuvieran que recogerlo a él con pala.
—Pero si eres el juguete de Orochimaru. —Deidara pareció reconocerla de pronto, Sasori un poco más lejos no parecía tener el menor ánimo de luchar y sentado entre las sombras del salón veía todo en silencio.
—Atrévete a repetir eso. —Anko gruñó, sus dientes apretados.
—Cálmate Anko. —Kakashi le ordenó con propiedad.
—Sí, cálmate, no es bueno pelear molesto. —Deidara meneó la cabeza.
—¿No te molesta ser usado para pelear incluso después de muerto? —intentando ganar tiempo Kakashi se dirigió hacía el rubio quien se encogió de hombros.
—La verdad la muerte es muy aburrida, como estar en la nada y ya.
—La calma que nunca logre ganar en vida, —la serena voz de Sasori se escuchó al fondo—, la gane al morir.
—Sasori-sempai… —Deidara dejo caer la cabeza con fatalidad, el pelirrojo siempre rebatía sus opiniones así se tratara de algo como la muerte.
—No es mi interés ser usado para una batalla de la que ni siquiera conozco los pormenores, —colocando una mano bajo su barbilla el pelirrojo se dirigió hacía los dos ANBU—, pero estoy siendo controlado para responder en automático, si me atacan los atacare.
—Entonces si no lo hacemos…
—Probablemente también lo haga, pero no estoy seguro, mejor no se confíen.
—Valiente ayuda. —Anko masculló.
—Dejémonos de patrañas. —Deidara levantó una mano, al instante una lengua empezó a devorar arcilla, Kakashi se puso en posición de defensa, su único ojo visible fijo en el enemigo, Anko a su lado jadeó unas tres veces más antes de recuperar por completo su respiración normal, a esas alturas se suponía que Neji y Sakura debían de haber entrado ya a la guarida en su búsqueda, ¿estarían bien?
—¡Les mostrare lo que es arte! —Una solitaria araña surgió de la mano del rubio deslizándose por su brazo para después desprenderse y caer al piso moviendo de manera insegura sus patitas.
—Oh. —Sasori hizo con la boca una perfecta "o" pero su rostro no parecía haber tomado una expresión de sorpresa.
—Jo, pero camina. —El rubio parpadeó y le lanzó un pequeño aventoncito a la araña quien trastabillo y volvió a retroceder como si estuviera intimidada.
—¿De que sirve una creación tan grande si no planea atacar? —En la frente de Kakashi surgió una gota de sudor.
—Es tímida. —Deidara se defendió.
—Esto es ridículo. —Los ojos de Anko se achicaron al tiempo que dos líneas moradas surgían bajo ellos.
—Vamos pequeña. —El rubio le dio una suave patada a su creación quien remoloneó sin decidirse a atacar.
—Lo lamento, pero viendo la situación. —Una bola de chakra azul empezó a formarse en la mano de Kakashi, Anko se cruzo de brazos y entonces…
—Aunque quien no puede ver más allá de lo evidente, —Deidara susurró, el fleco rubio cubriéndole los ojos—, no es digno de ser un buen rival.
—¿Qué? —Kakashi giró bruscamente hacía atrás pero fue demasiado tarde diminutas arañas se lanzaron al tiempo sobre sus piernas y de ahí a que explotaran fue solo un suspiro.
—¡Kakashi! —Anko giró hacía su compañero y al instante la araña que no había querido atacar se lanzó sobre ella rodeando con sus gruesas patas sus brazos, rodeándola en un abrazo mortal.
-KA-BOOM. —Deidara articuló lentamente, una enorme sonrisa en su rostro sombrío, Anko dio un grito aterrador cuando aquel artefacto explotó en su pecho, luego sus ojos se desenfocaron y su cuerpo exánime cayó con un golpe sordo en el suelo.
—A-Anko… —Kakashi no pudo sostenerse por más tiempo, una de sus rodillas cayó al suelo y tuvo que apretar los dientes para no dejar escapar un aullido de dolor, el pantalón se le había desgarrado desde arriba de las rodillas y sus piernas estaban sangrantes y débiles.
—No sabía que ahora usaras trucos como ese. —Sasori murmuró, ningún sentimiento en su voz.
—Es extraño, —Deidara se rascó al descuido la nuca—, no era un truco.
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—Sakura-san… —Neji frunció un poco el ceño por tercera ocasión cuando Sakura lo obligó a sentarse frente a ella para curarle el brazo—. Si seguimos deteniéndonos cada vez que me sale un poco de sangre…
—Digas lo que digas, —la joven utilizó rápidamente su chakra para curarlo—, la razón por la que formo parte de este equipo es por mis habilidades medicas, mi misión fuera de lo que pueda decir Kakashi-sensei como líder de equipo es mantenerlos a ustedes en condiciones para pelear.
—Los ninjas médicos son tan obstinados.
—Los Hyuuga lo son más. —Los ojos verdes de la chica chispearon para volver momentos después a su color habitual—, mira que enfrentarte de esa manera a Orochimaru.
—Me gustaría decir que di la batalla de mi vida pero lo cierto es que su cuerpo estaba particularmente deplorable, no fue difícil, supongo que para que Kabuto lo haya usado es porque la poca humanidad que le quedaba ha desaparecido.
—¿Eh?
—Es porque para el pequeño Kabuto Orochimaru era su todo.
—Uno de los Sannin. —Sakura guardó silencio un momento, sí, Kabuto más que Sasuke había sido el verdadero discípulo de Orochimaru tal como Naruto lo había sido de Jiraiya y ella de Tsunade.
—Lo que tenemos que hacer ahora es decidir nuestro siguiente movimiento.
—¿El siguiente?
—Como Hyuuga mi papel en esta misión es de búsqueda más que ofensiva, en ese caso podría seguir buscando a Kakashi ya sea como refuerzo o para seguir ordenes o buscar por mi propia cuenta a Shikamaru Nara.
—¿Pero es que los ANBU son tan individualistas? —Sakura arqueó una ceja molesta.
—Por supuesto, —pero Neji contestó con franqueza—, de otra manera no podríamos ser un grupo de elite.
—Si Naruto los oyera… —La joven meneó reprobadoramente la cabeza, pero al segundo siguiente Neji ya la había tomado por la muñeca para jalarla hacía él, ambos rodaron por el suelo en el momento justo pues al instante siguiente el anterior Kazekage irrumpía con una lluvia de arena en el lugar que momentos antes ocupaban.
—¿Es ese el padre de Gaara? —Sakura pasó saliva asombrada, aún con el cuerpo de Neji sobre ella—. Es tan parecido.
—Eso no es exactamente un alivio. —Neji se quito de encima de ella de un rápido movimiento.
—¿Son ninjas de Konoha, cierto? —El pelirrojo los observó a ambos con aquellos ojos vacíos que compartían todas las marionetas.
—¿Usted es el antiguo Kasekage, cierto?, el padre de Gaara.
—Así que conocen a mi hijo. —Empezó a caminar hacía ellos provocando que ambos retrocedieran—. A pesar de lo mal padre que fui se volvió un gran hombre.
—Si se volvió un gran hombre fue porque encontró en su camino al actual Hokage de Konoha. —La joven aclaró sin dejar de verlo fijamente.
—¿El hijo del rayo amarillo, cierto?
—¿Usted lo sabía? —Neji preguntó sorprendido.
—Es curioso, —en la mano derecha del hombre empezó a formarse una esfera de arena—, como si la vida se repitiera generación tras generación, en el pasado el rayo amarillo dominaba Konoha y el pelirrojo gobernaba Suna.
—Y ahora Naruto y Gaara… —Sakura murmuró suavemente.
—Pero en aquel entonces no podíamos ser amigos, no mientras el rayo dorado no reconociera nuestros métodos, no mientras yo buscara elevar la aldea de la arena en base a su crueldad, ambos fuimos malos padres, ambos abandonamos a la miseria a nuestros hijos.
—¡El cuarto no…! —Sakura estaba por replicar, pero Neji la cortó por lo seco.
—Los padres cumplen con traernos a la vida, se les debe respetar por eso, lo que hacemos con nuestra vida después depende de nosotros.
—Un muchacho con sabiduría. —La esfera de arena ya había crecido en su mano hasta volverse tan grande como el rasengan que hacía Naruto en su estado de sabio—. Esos ojos me hablan de un Hyuuga, ¿que hace alguien de la familia secundaria en una misión como esta?
—¿Cómo sabe…?
—Sus ojos son valiosos, se hicieron planes que nunca se llevaron a la práctica, averiguamos que las únicas personas que nos darían unos ojos que pudieran servirnos eran las dos niñas de la familia principal, pero eran demasiado pequeñas para que los ojos sirvieran en todo su esplendor, había que dejarlas crecer un poco más.
—Ahora que Gaara esta en el poder ese plan nunca se llevara a cabo. —Sakura intercambió una rápida mirada con Neji y volvió a encarar al hombre con fuerza.
—Me pregunto cuales son los planes de mi hijo.
—Es un buen hombre.
—No lo dudo. —Los ojos marchitos del Kasekage parecieron cobrar de pronto una vida aterradora—. De cualquier manera una ninja medico y un Hyuuga de la rama secundaria no serán perdidas demasiado fuertes para Konoha, espero entiendan.
—Cualquier perdida es fuerte para Konoha. —Sakura apretó los puños.
—Sayonara. —La esfera de arena fue lanzada, en el aire una espantosa cara surgió de ella como si gritara su dolor y al instante el siniestro espectáculo se transformó en una horda de estalactitas de arena que avanzaron veloces hacía ellos formando una nube de polvo y sangre.
—Que curioso pensamiento, —El kasekage miró fijamente donde solo quedaban escombros y una nube que no lo dejaba ver—, el de que todos tienen igual importancia.
—La tenemos, —la tambaleante voz de Sakura se dejo oír para extrañeza del pelirrojo—, su hijo también tiene el mismo pensamiento, ¡él ama a Suna y a su gente! —La nube de polvo desapareció, Sakura yacía sentada en el suelo, la respiración irregular, con una mano cubría la herida de su hombro que sangraba profusamente, su rostro con una fina línea de sangre que bajaba desde su frente hasta perderse por su barbilla, Neji estaba atrás, por las marcas en el suelo había intentado cubrirse con la técnica de los 64 golpes pero al final la arena había sido demasiada para él, una de las certeras dagas de arena le había dado de lleno en el estomago y respiraba a duras penas mientras el piso a su alrededor se manchaba de carmín.
—Ninjas de Konoha, —el pelirrojo volvió a reunir arena, esta vez en ambas manos—, los matare para que su sufrimiento termine.
—Usted… —los ojos de Sakura se abrieron más de la cuenta—, ¿será que en realidad es más parecido a su hijo de lo que aparenta?
—¡Junken! —Neji atravesó con su mano el estomago del kasekage al tiempo que el clon que yacía en el suelo desaparecía.
—Ninjas de Konoha… —Sangre empezó a manar de los labios del pelirrojo quien cerró los ojos lentamente—. Me alegra que mi Kasekage se encontrara ese día con su Hokage. —Y sin más desapareció en el aire en finas hojas que se llevo el viento.
—¿Acaso no esta técnica logra volver a la normalidad a las marionetas aunque hayan recibido un daño mortal? —Sakura parpadeó.
—En este caso el alma del antiguo Kasekage no planeaba volver. —Neji resopló apoyando una rodilla en el suelo.
—Él sabía que no eras el verdadero, por eso hizo dos esferas de arena usando ambas manos, para que pudieras atacarlo de lleno por la espalda sin que pudiera defenderse.
—Pues le agradezco la amabilidad. —El joven jadeó—. ¿Te encuentras bien?
—Sí. —Los ojos de Sakura se dulcificaron al tiempo que empezaba a reunir chakra para curar su hombro dañado.
—He tomado una decisión.
—¿Eh?
—Kakashi es el líder, lo buscaremos a él primero.
—Sí. —Y una enorme sonrisa se pintó en sus labios.
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Naruto observó el amanecer desde la ventana, los ojos azules fijos en la distancia y por primera vez fue consciente de la eterna soledad que lo rodeaba, de lo difícil de llevar la vida de todos en las manos y bien, por fin había podido entender a Sasuke, por fin había podido entender a Sakura, no era que Sasuke amara a Sakura, no, porque a su amigo el corazón se le había secado por completo cuando se había enterado de la verdad acerca de Itachi, Sakura en cambio si lo amaba, pero no era el amor que tanto había proclamado cuando era niña, ella amaba a Sasuke de otra manera y porque ella lo amaba había intentado matarlo en una ocasión, pero Naruto estaba seguro, él en esa situación no habría intentado matarla a ella, aunque Sakura se hundiera en la oscuridad mil y mil veces más él jamás habría intentado acabar con su vida y si Sakura amara a Sasuke como hombre tampoco lo hubiera intentado.
—¿Me amas a mi, cierto Sakura-chan? —Una tenue sonrisa se pintó en sus labios y cerró los ojos, quería tenerla entre sus brazos y aspirar el dulce aroma de su cabello rosa, quería verla sonreír, quería que sus ojos verdes chispearan para él, pero más que nada quería que volviera, que regresara viva a su lado—. Regresa a mí por favor.
—¿Qué regrese a ti? —La puerta de su despacho se abrió bruscamente y ante sus ojos apareció Yamanaka Ino, los ojos celestes como si hubiera enloquecido, el rubio cabello revuelto, su pecho subiendo y bajando a gran velocidad como si hubiera echo un gran esfuerzo para llegar ahí.
—I-Ino…
—Quieres que Sakura regrese a ti, ¿cierto? —De grandes trancos la rubia llegó hasta posarse delante de él estrellando ambas manos en su escritorio— ¡¿Y mi Sai que?, ¡Yo también quiero que vuelva, que regrese a mí!
—Ino, yo…
—¡Tú lo mandaste a morir Naruto! —Violentas lágrimas escaparon de sus ojos—. ¡No tienes que mentirme, no tienes que darme excusas!, ¡Sé que esta muerto!, ¡Esta muerto!
—Perdóname… —Y recordó un momento hace muchos años, cuando él era joven y le había reclamado a Tsunade el haber mandado a Jiraiya a la misión donde había perdido la vida, ¡que tonto había sido!, ¡que inconsciente!, ¿acaso no se había dado cuenta de que quien más sufría con aquella muerte era la propia Tsunade?, ¿acaso no había querido ver que lo trataba con tanta frialdad y dureza para no mostrar sus desgajadas emociones?
—¡Nunca voy a perdonarte! —Los celestes ojos de Ino centellearon, su cuerpo se agitó.
—Entiendo. —Tomando aire se recargó en su silla viéndola fijamente, transformando su rostro en piedra.
—Cuando éramos niños, —cerrando los ojos la joven dejo que las lágrimas fluyeran libremente por sus mejillas—, sabes que yo te detestaba y por otro lado creía amar a Sasuke, ¡pero no era así! Y Sai me hizo darme cuenta, ¡él fue quien me enseñó lo que era de verdad el amor!, ¡tu mandaste a morir a mi amor! y ahora… —Su cuerpo entero se estremeció para después deslizarse hasta quedar sentada en el suelo, ambas manos apoyadas en el piso—. Ahora no me queda nada. —Se escuchó el ruido de la madera cuando Naruto echó la silla hacía atrás, sus pasos firmes, el ondear de su capa y segundos después era abrazada por esos musculosos brazos, ese cabello rubio que en su infancia le había parecido tan revoltoso brillaba ahora como el sol, la fuerza, la virilidad, el poder de ese hombre la envolvía consolándola, aunque debía odiarlo, aunque quería odiarlo.
—¿Por qué? —Su voz ahogada por las lágrimas se perdió en algún punto de la camisa del rubio—. ¿Por qué tuvo que morir?
—Hay ocasiones donde no podemos cambiar el rumbo del destino. —Naruto susurró suavemente.
—Yo lo amaba tanto, —entre sollozos se aferró a la capa de su Hokage, siendo consciente de que no era correcto, de que no era lo normal, pero Naruto desde el principio no había sido un líder normal y para ella no era solamente el hombre lejano a seguir, era el revoltoso de la academia, el chico a quien podía gritar cuando eran pequeños, el rubio que había crecido ante sus ojos—. Naruto… —Y mojó con sus lágrimas la camisa del Hokage y estrujó con sus manos su capa y chilló de dolor en su pecho, pero él no dijo nada, el contuvo su dolor, el soportó su sufrimiento y cuando rendida cerró los ojos y dejo su conciencia perderse recargada en su hombro él acarició tiernamente sus cabellos y sentándose la cargó para que durmiera sobre sus piernas y supo que acababa de conocer el verdadero dolor y también se dio cuenta de que de ese día en adelante tendría que lidiar con eso.
—Ino, —susurró lentamente en su oreja—, Sai te cuidara, hasta que puedas encontrar de nuevo la felicidad él lo hará, estoy seguro. —Y depositó un lento beso en su mejilla acurrucándola más contra él.
—¿Sabes una cosa Ino-chan?
—¿Qué?
—Pienso que te pareces mucho a Hokage-sama.
—¿A Naruto?, ¿de casualidad enloqueciste?
—Es que ambos son rubios y tienen los ojos azules y gritan de cualquier cosa y…
—Sai, —la joven le jaló ambas mejillas viéndolo de fea manera e ignorando sus quejidos de dolor—, no digas tonterías.
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—¡Sasuke! —Hinata gritó sin dejar de correr a todo lo que daban sus piernas, de sus ojos saliendo lágrimas de desesperación pura— ¡¿Que diablos es eso de Amaterasu?
—¡Las llamas inextinguibles! —Sasuke corría a su lado, su rostro completamente serio, su cabello negro y largo ondeando al viento rebelde… y unas extrañas rayas moradas bajo sus ojos.
—¡Extinguidos vamos a quedar nosotros si no las apagas!, ¿Qué no se supone que puedes revertir las llamas?
—Las cree poniendo toda mi fuerza en que no terminaran. —Las marionetas que les salían al paso eran evadidas por ellos y luego calcinadas por las llamas.
—¿Pero es que eres estupido?
—Estupida serás tú.
—¿Cómo te atreves a decirle eso a una chica?
—Estamos en la era shinobi, ¿no?, ¿qué pasó con eso de la igualdad de sexos?.
—¡Ahh! —La joven corrió más rápido aún, Sasuke la adelantó de dos trancos.
—¡Espera! —Sus ojos desorbitados— ¡Si me dejas será como si me hubieras asesinado y Kakashi-sensei te…!
—¡Pues corre! —Tomándola de la mano la jaló tras él, absortos en su loca carrera de pronto Hinata notó a una figura con una larga yukata blanca cruzada de brazos esperándolos a unos metros.
—¿Hizashi-san?
—"Era" Hizashi-san. —Sasuke ni siquiera le concedió una mirada, pasaron a su lado como una estela y al segundo siguiente el hombre era consumido por las llamas, Hinata apenas alcanzó a entrecerrar la mirada, de verdad, ¿por qué se había vuelto amiga de ese hombre?
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—Tenemos que llegar con Kakashi y planear una nueva estrategia. —Sakura se pegó a la pared intentando normalizar su respiración, Neji hizo lo propio del otro lado.
—Naruto dijo que esta misión era de búsqueda y rescate y que no planeaba iniciar una nueva guerra, pero creo que en las presentes circunstancias no tenemos muchas opciones.
—Pero en cualquier momento…
—¡Por ahí! —Neji señaló un pasillo y ambos corrieron hombro con hombro, aquello fue una serie de vueltas y despistes para no enfrentarse a las marionetas que culminaron en un enorme salón vacío y oscuro.
—¿Dónde estamos?
—Puedo ver a Kakashi-sensei del otro lado de este muro. —Desactivando el Byakugan Neji se talló un ojo—. Pero esta muy débil y Anko-san parece moribunda.
—¡En ese caso yo…!
—¿Podrías pensar las cosas con calma ninja medico?
—¿Qué sugieres? —Sakura se tragó unas venenosas palabras para girar a verlo, bien decía Naruto que Neji era un pesado de elite.
—Los contrincantes son Deidara y Sasori.
—¿Sasori? —Sakura sintió un escalofrío recorrerla, pelear con el controlador de marionetas era un recuerdo que no quería volver a vivir, mucho menos sin Chiyo-san guiándola.
—No sólo eso, siento la presencia de Tsunade-sama acercándose.
—¿Tsunade-shishou? —Sakura se llevo una mano al pecho, sus ojos volviéndose un pozo de ira al instante, ¿cómo se atrevía Kabuto a traer a su maestra de vuelta al mundo de los vivos?
—Es porque Kabuto esta seguro de que Naruto ha venido con nosotros, —Neji se inclinó concentrándose—, Naruto me contó antes de que ustedes llegaran que el prisionero que habían atrapado le había dicho algo acerca de que conocía a sus personas importantes y sus puntos débiles.
—¡Esto era una trampa para Naruto! —La joven apretó con fuerza su puño—. Porque sabían lo mucho que Naruto quería a Tsunade-shishou.
—También por eso nos encontramos con Sai. —El joven Hyuuga alzó la cabeza, sus ojos decididos—. En adelante es probable que nos encontremos con las personas importantes para Naruto, las que podrían desequilibrarlo en una pelea.
—En ese caso espero no encontrarnos con Nagato… —Los ojos de Sakura se volvieron dos líneas— ni con Jiraiya-san de preferencia.
—Viendo la situación deberíamos intentar un ataque sorpresa contra Deidara, si conseguimos deshacernos de él podríamos tener una oportunidad contra Sasori antes de que Tsunade-sama logre llegar.
—Tengo una idea. —Y un brillo en los ojos verdes de la chica le anunció a Neji que la cosa iba en serio.
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Kakashi había tenido la sensación muchas veces en su vida de que estaba caminando en la línea, una vez incluso había muerto de verdad y lo habían revivido, la cuestión es que ahora no había ningún Nagato que lo regresara a la vida, ahora solo había un Deidara que estaba jugando con él como un gato que no se decide a darle el zarpazo final al ratón.
—Pensé que el ninja copia me entretendría más. —El rubio se encogió de hombros, tres figuras de arcilla se balanceaban a sus costados conectados a él mediante gruesos cables blancos del mismo material.
—Lamento no ser tan divertido como esperabas. —Kakashi se incorporó lentamente, tenía las piernas echas un desastre y cuando había intentado genjutsu Sasori había liberado a su compañero, aunque pudiera hacer un chidori no tenía las fuerzas ni la velocidad para correr e impactarlo en su objetivo, estaba a la defensiva.
—¿Por qué no veo por aquí a tu molesto discípulo?
—¿Naruto?
—El otro no lo esperaba, aunque matar a la persona que finalmente acabo con mi vida… —Los ojos de Deidara se oscurecieron más aún—. Si tu le importaras por lo menos mínimamente sería divertido acabar con tu vida, pero seguramente no significas nada para Sasuke.
—Quizás tengas razón. —Kakashi adelantó un puño, el cabello cayéndole sobre un ojo, en el otro el Sharingan girando con velocidad—. De cualquier manera no tengo intención de morir.
—Bueno, morir o vivir depende de las ganas que se tenga para cualquiera de los dos lados.
—¿Cuestión de actitud?
—Yo por ejemplo decidí mi muerte por mi propia voluntad.
—¿Entonces si justo ahora decido vivir?
—Mi arte te lo impediría, probablemente.
—Habrá que verse. —Kakashi mordió su pulgar, momentos después una docena de perros aparecían frente a ellos, el ANBU se sujetó al más grande, los pequeños se lanzaron contra las creaciones de Deidara.
—No sabía que te escudaras en tus perritos ninja copia.
—No son perritos y tampoco me estoy escudando en ellos. —Kakashi no sonrió, lucía cansado.
—Feh, entonces… —El rubio no pudo continuar el piso se abrió bajo sus pies, el perro en el que se sostenía Kakashi saltó para que el ninja no cayera en el cráter que se había formado.
—¡Junken! —Sintió un profundo dolor en el hombro, luego en ambas manos.
—¡¿Pero que? —Y antes de que pudiera agregar algo más la tierra volvió a moverse y quedo preso en el suelo con solo la cabeza al descubierto— ¡Que demoni…! —No pudo terminar su frase porque unas manos nada amables le envolvieron la boca con cinta dándole varias vueltas a su cabeza.
—Así esta mejor. —Neji apoyó ambas manos en sus rodillas y respiró profundamente—. Si lo matamos volvería a la vida por lo que hay que inmovilizar su cuerpo. —La cabeza de Deidara giró sus ojos enfurecidos hacía Neji y a juzgar por el movimiento que intentaba hacer al hablar no estaba dirigiéndole exactamente sus buenos deseos al joven.
—¡Anko-san! —Sakura se dirigió veloz hacía la ANBU que yacía inconsciente, Kakashi se aferró al pelaje de su perro y renqueó hasta llegar al lado de Neji.
—De esta manera no lograremos encontrar a Shikamaru. —El poseedor del Sharingan jadeó—. Kabuto sabe que estamos aquí.
—Pero no podemos ir por ahí enfrentándonos a todas las marionetas que nos mande, jamás acabaríamos.
—Entonces debemos obligarlo a terminar la técnica, encerrarlo en genjutsu.
—El único que usa genjutsu aquí eres tú y no te ves en las mejores condiciones. —Neji respondió categórico.
—No tenemos otra opción. —El hombre apretó los labios.
—Anko-san se encuentra muy mal. —Sakura susurró, el sudor ocasionado por el esfuerzo deslizándose por su frente—. No podré reestablecerla del todo.
—Lo mejor sería regresar a la aldea. —Neji colocó ambas manos en su cadera repasando a gran velocidad todas las opciones—. Tenemos un miembro caído y las condiciones nos son adversas, cuando llevemos el reporte Hokage-sama se enterara de que es Kabuto quien se esconde tras esto y podrá movilizar la fuerza militar de la aldea a su antojo.
—Tal vez tengas razón. —Kakashi clavó la mirada en el suelo, no quería abandonar a Shikamaru pero un escuadrón de cuatro personas no era suficiente para acabar con el hombre que había sido capaz de paralizar por si solo a toda una armada shinobi.
—¿Regresamos entonces? —Preocupada por Anko Sakura alzó la vista, pero al instante sus ojos se congelaron y ambos hombres giraron en redondo.
—Sakura, Kakashi, Neji, me gustaría decirles que me alegra verlos.
—Tsunade-sama.
—Tsunade-shishou. —Los ojos de la joven de cabello rosa se anegaron en dolor.
—No es mi intención ser usada por Kabuto, pero no tengo elección. —La mujer crujió su puño—. Lo mejor sería que estén muy atentos, Sakura conoces mis trucos, Neji no te me acerques con el Junken a menos que estés seguro de que mi fuerza ha disminuido un poco, Kakashi… —La mujer arqueó una ceja— ¿Por qué tienes las piernas destrozadas?, Sakura, ¿no te enseñe que tu deber como medico era…?, ¡siempre estar pendiente de tu equipo! —Al instante la mujer saltó y de un certero golpe abrió el suelo bajo sus pies, Neji y Sakura saltaron al tiempo alejando a Anko de la destrucción, pero Kakashi no alcanzó a hacerlo a tiempo y terminó rodando y estrellándose en la pared como una bola de algodón.
—¡No te distraigas Kakashi! —Tsunade regañó al hombre de mala manera al tiempo que se dirigía hacía él con una patada que el ANBU pudo esquivar por muy poco.
—Se han olvidado de mí. —Justo cuando Sakura y Neji planeaban entrar a ayudar a su líder unos hilos se clavaron en sus cuerpos haciéndolos aullar de dolor—. Técnica del marionetista.
—Sasori… —La joven de cabello rosa cerró un ojo con dolor.
—Le advertí al ninja copia que podría atacarlos en cualquier instante. —Con su calma habitual el pelirrojo movió sus hilos y con enfado Neji se dio cuenta de que aquel chakra podía manipularlo a su antojo.
—Muchachos… —Desde el suelo Kakashi giró a ver al resto de su equipo, Anko inconsciente, Sakura y Neji empezando a tomar una posición ofensiva para pelear entre sí y él siendo atacado por uno de los legendarios Sannin.
—Piensa Kakashi. —Tsunade le lanzó un puñetazo en pleno rostro que nuevamente él pudo esquivar.
—Lo mejor en este caso sería retirarnos o pedir refuerzos, pero no puedo hacer ni una cosa ni la otra. —El ANBU bufó, luego apretó su puño—. Lo siento Tsunade-sama. —Acto seguido el sharingan giró con velocidad en su ojo, todo alrededor se volvió un cielo despejado, una noche fresca, las estrellas tintineando.
—Tsunade. —Dan sonrió ampliamente, su cabello moviéndose al compás del viento.
—Tsunade. —Y su pecho empezó a llenarse de sangre, de sus labios a escurrir el vital líquido.
—Tsunade. —Y empezó a morirse entre sus brazos, sangre, sangre y más sangre, no paraba, empezaba a llenar el salón, a subir por las paredes, a hundirla, a tragarla.
—¡Ahhh! —Y entonces Tsunade gritó y aunque quiso recordar que su miedo por aquello estaba olvidado no pudo, quiso recordar a Naruto y la fuerza en él que la había obligado a continuar adelante pero lo único que apareció en su mente fue la imagen de un niño rubio muerto, sangre saliendo de sus orejas, de su boca, de sus ojos, sangre y mas sangre.
—¡Ahhh! —gritó aún más fuerte y con un esfuerzo descomunal se liberó del genjutsu, sus manos temblando, la ira y el miedo acumulándose dentro de ella.
—Tsunade-sama… —Kakashi adelantó una mano hacía ella al verla en ese estado, pero solo fue cosa de un segundo antes de que la mujer lo sujetara por el cuello de su playera y lo alzara en el aire, sus ojos enloquecidos, apretando, asfixiándolo.
—Kakashi-sensei. —Sakura abrió grandes los ojos, pero ya el chakra se estaba acumulando en su puño lista para golpear a Neji, él por su parte tomaba la posición clásica de los Hyuuga.
—Es una lastima que ustedes mueran aquí. —Sasori habló despacio, sus dedos moviéndose lentamente—. Sobre todo tú, —giró hacía Sakura con sus ojos vacíos de sentimiento—, la persona que logró matarme en el pasado.
—Sasori… —Sakura giró a verlo, el siguiente movimiento provocaría que tanto ella como Neji corrieran a matarse entre ellos, si por lo menos pudiera liberarse de…
—Lo lamento, —y entonces una espada cortó los hilos para gran desconcierto de todos—, ¡pero si matas a esta mujer su futuro esposo no me lo perdonara nunca!
—Sasuke… —Sakura cayó de sentón al suelo, Neji colocó una rodilla en el piso al verse libre, ambos observaron al Uchiha como si fuera una aparición.
—Uchiha Sasuke. —Sasori lo observó con atención—. Eres muy parecido a Uchiha Itachi.
—¿Qué haces aquí? —Sakura abrió la boca como si ni ella misma supiera bien a bien que decir, Sasuke la tomó de una mano y la levantó de mala manera del suelo sin dejar de ver a Sasori.
—Naruto me dejo venir.
—¡Pero la aldea! —La joven se atropelló con las palabras—. ¡Se suponía que no podías volver a pelear!
—Nadie tiene porque enterarse.
—Entendido. —Neji que era más practico para esas cosas se puso hombro con hombro con el antiguo vengador, Sakura supo que no obtendría mas información en esos momentos y giró hacía atrás, a donde hace apenas unos segundos Kakashi era a punto de morir asfixiado y ahora…
—¡Ni se le ocurra…! —Hinata estaba de pie frente a Tsunade, Kakashi había caído al suelo y se debatía tosiendo, intentando recuperar aire, la joven sujetaba la muñeca de la antigua Hokage con ferrea determinación—. ¡Ni se le ocurra tocar a mi esposo Tsunade-sama!
—Hinata. —Tsunade la observó apenas, algo estaba mal en la mente de aquella mujer y la joven Hyuuga no estaba muy segura de la razón, cuando había visto a la rubia ahorcando a Kakashi de aquella manera no lo había dudado ni un instante en ir a rescatarlo, pero ahora, estando ahí frente a ella, conteniendo su descomunal fuerza, sentía que aquella mujer no era ni por asomo la que ella había conocido.
—Tsunade-sama…
—No puedo contenerme Hinata. —La rubia arrojó una patada en su dirección, Hinata la esquivo pero el aire que liberó el movimiento a su paso logró cortarle la piel del brazo—. ¡Aléjate de mí si quieres mantener tu vida!
—No puedo. —La joven se colocó en posición de batalla.
—No eres rival para mí.
—Sé que usted es un Sannin Tsunade-sama. —La chica movió lentamente un pie por el suelo hasta lograr la posición clásica de los Hyuuga para la ofensiva—. Pero no voy a dejar que me quite algo importante.
—Tsunade-sama… —Kakashi habló lentamente por detrás del hombro de Hinata, fue solo un instante, pero al momento siguiente los ojos de Hinata se abrieron asustados cuando la sangre saltó manchando su hombro, cayendo al piso delante de ella y luego el brazo de Kakashi apoyado en su hombro derecho, su muñeca con un kunai clavado de tal manera que la sangre goteaba en lentas gotas hasta el suelo.
—Sangre… —Tsunade retrocedió un paso, luego otro más, sus hermosos ojos caramelo se habían convertido en dos pozos de locura y miedo—. Sangre.
—Ahora Hinata. —Kakashi le susurró en la oreja, Hinata asintió de una cabezada, sin ponerse a pensar demasiado en lo que aquella mujer había significado para ella en el pasado la pateó con fuerza en el estomago y una vez en el suelo se apresuró a realizar los sellos correspondientes.
—Técnica de sellado de arte oscuro. —Unas sombras se deslizaron por el suelo y engulleron a Tsunade, se formó una cárcel, las paredes de la misma burbujeaban, como si estuvieran vivas.
—¿Qué es eso? —Kakashi jadeó medio encogido sobre si mismo, el kunai aún en su muñeca.
—Es una técnica que aprendimos Shikamaru y yo, sólo se puede llevar a cabo cuando la marioneta esta muy debilitada y en realidad no la matas sino que la encierras, me gustaría que el alma de Tsunade-sama fuera liberada. —Con paso rápido la chica se acercó a Kakashi y le sujetó la mano herida con delicadeza.
—No es nada. —Kakashi sonrió.
—¡No digas que no es nada! —Los ojos de la joven chispearon y él abrió los suyos con sorpresa—. Estuviste a punto de morir.
—Hinata…
—¡No me preocupes así de nuevo! —Lo observó con rudeza, en ese momento se dio cuenta cabal de lo mucho que quería abrazarlo, de que la otra Hinata dentro de ella le gritaba que dejara las lágrimas de felicidad correr al ver que seguía vivo, pero ella no era la otra Hinata y sabía que abrazarlo con lo maltrecho que estaba no iba a resultar en algo positivo.
—Ah, lo siento. —El ANBU se rascó la nuca con su mano libre, se veía pálido por la perdida de sangre, el cansancio y el desvelo.
—¡Sakura-san! —Hinata giró hacía la de cabello rosa, la joven también se veía cansada, sucia y un poco golpeada pero no era nada en comparación de Kakashi—. ¿Podrías curar a Kakashi-sensei?, estoy segura de que Sasuke y Neji-nisan pueden solos.
—Ah… —La joven titubeó un momento pero luego emprendió la carrera hacía Kakashi, lo evaluó rápidamente y procedió a tratar la herida de su mano y de sus piernas—. Lo mejor sería que se quedara descansando Kakashi-sensei.
—Claro, —el hombre soltó con sorna—, ustedes pueden seguir por ahí sin el líder, no hay problema.
—¿Cuál es el plan entonces? —Sakura giró la mirada a donde Neji y Sasuke parecían trabajar en completa sincronía para acorralar a Sasori, no por nada venían de los mejores clanes de Konoha.
—Tenemos que rescatar a Shikamaru-kun. —Hinata apretó ambos puños y con solo ver su mirada Kakashi supo que no la haría cambiar de opinión.
—Bien. —El ANBU movió la mano que Sakura le había curado, aún le dolía, sus piernas seguían un tanto inestables, pero cumpliría la misión, el dúo maravilla había llegado de refuerzo y no era solamente salvar a Shikamaru de lo que se trataba, le demostraría a Hinata que confiaba en ella, que confiaba en su fuerza—. Hinata, busca a Shikamaru por favor.
—Entendido. —La joven activó el Byakugan, las venas alrededor de sus ojos se saltaron, sus ojos tomaron la apariencia de perderse en laberintos profundos—. Lo encontré, —su voz era profesional pero Kakashi sabía que no había algo bien en eso—, no esta muy lejos pero esta muy débil y…
—¿Y? —Sakura empezó a curar sus propias heridas debatiéndose entre observar a Hinata o seguir la asombrosa pelea de Neji y Sasuke.
—Hay alguien increíblemente fuerte custodiando la entrada.
—¿Qué tan increíble?
—Mucho.
—¡Neji, Sasuke! —Kakashi se paró cuan alto era y gritó con toda la fuerza de sus pulmones—. Vamos a adelantarnos, derroten a Sasori y alcáncenos.
—Entendido. —Neji contestó al tiempo que daba una vuelta en el aire, Sasuke se deslizó por el suelo a su lado y apareció frente a Sasori con una bola de fuego que el pelirrojo tuvo que evitar quemando a una de sus valiosas marionetas en su lugar.
—Ellos estarán bien. —Hinata echó a correr con Sakura y Kakashi tras ella.
—De hecho temo más por nosotros. —Sakura soltó un suspiro y siguió corriendo, no quería pensar en esos momentos en su maestra echa un ovillo en una esquina del jutsu que había creado Hinata, tampoco en lo que habría pasado entre Sasuke y Naruto para que el rubio lo hubiera dejado ir a esa misión, ¿sería que Sasuke le había dicho algo a Naruto?
—¡Por aquí! —Hinata los guió por otro pasillo—. Ya casi. —Pisadas en un túnel oscuro, solo el ruido de sus respiraciones jadeantes, los pensamientos de los tres diluyéndose con la adrenalina del momento y entonces fue claro que habían llegado a su meta, porque justo ahí enfrente estaba la prueba final que Kabuto había dejado dispuesta para Naruto, una prueba que sin planearlo también afectaba fuertemente al único hombre del trío.
—¿Sensei?
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Shikamaru levantó la cabeza, escuchaba tenues ruidos afuera, había perdido la noción del tiempo, solo sabía que su pierna le había dolido tanto que su cuerpo había terminado por bloquear el dolor, no tenía chakra suficiente ni siquiera para que su sombra se extendiera más de treinta centímetros.
Iba a morir, el pensamiento era particularmente desagradable porque de todas las maneras en las que pensó que moriría algún día jamás se le hubiera ocurrido que terminaría muriendo de hambre y sed en una celda.
El arduo entrenamiento al que se había sometido como ninja de Konoha lo seguía manteniendo consciente pero eso pronto se terminaría, al principio los brazos le hormigueaban por falta de circulación, pero ahora ni siquiera los sentía, cada vez le costaba más y más respirar, como si sus músculos estuvieran demasiado cansados para subir y bajar una vez más y entonces todo se reducía a eso.
Respira Shikamaru Nara, respira.
Y el pensamiento de que se estaba dando ánimos a si mismo era tan patético que incluso podía reír, le hubiera gustado morir de otra manera, pero ya las esperanzas se le estaban acabando, él nunca había sido la clase de persona heroica que se salva a si misma en situaciones desesperadas, a lo largo de toda su vida siempre había alguien que iba en su auxilio, Asuma, Temari, Kakashi, Naruto, siempre había alguien que llegaba en el momento justo, en el instante indicado para salvar su vida del filo de la muerte.
¿Llegaría alguien esta vez?, si Naruto era inteligente lo dejaría morir, pero Naruto no era de los que se jactaban de esa clase de inteligencia, sus decisiones provenían directamente de su corazón, entonces la pregunta era, ¿llegarían a tiempo?, si se estaban arriesgando por él por lo menos quería permanecer vivo para retribuirles los esfuerzos.
—Pjj. —Lanzó la sangre que se había acumulado en su boca al suelo, luego intentó nuevamente enfocar a su alrededor, todo estaba mortalmente oscuro, no había oportunidad para sus sombras en ese lugar, intentó cerrar los ojos pero entonces sólo pudo pensar en los ojos sin vida de Sai, ¿dónde estaría Ino en esos momentos?, ¿formaría parte del escuadrón que venía a buscarlo?, ¿sabría que para llegar a él habían usado a su esposo?, Ino era completamente capaz de abofetearlo mientras chillaba que por su culpa habían matado a Sai, no era que fuera cruel, era que ella era así, sus sentimientos se volvían explosiones, amaba y odiaba con igual arrojadora intensidad.
—Ino… —Abrió los ojos y pudo ver sus pies balanceándose en el aire, quería creer que superaría esa prueba, que algún día todo eso solo sería un cuento de horror para sus nietos, pero era realista, si la ayuda no llegaba pronto… ¿cómo se habría sentido Sai al morir?, ¿habría tenido tiempo para pensar en tantas cosas o habría muerto rápidamente?, ¿habría alcanzado a acordarse de Ino en sus últimos momentos?, ¿habría pensado en su cabello rubio y sus ojos celestes y aquella manera de sonreír cuando estaba contenta?
—Deje que mataran a tu esposo Ino. —susurró lentamente a sabiendas de que de ningún modo ella podría enterarse de sus palabras—. Y fui tan tonto de dejarme caer en la trampa después, siempre fui un zopenco, ¿cierto? —Una triste sonrisa se pintó en su rostro, había tantas cosas que decir, tantas que hacer…
—Yo… —Y el mundo siguió siendo oscuridad a su alrededor.
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—Escucha Hyuuga.
—Escucha tú Uchiha. —Ambos se vieron fijamente, Sasori frente a ellos se sostenía el hombro lastimado con una mano, sus ojos insensibles fijos en ellos.
—Primero yo, luego tú y al ultimo yo.
—No, primero yo, luego tú y al último yo.
—¿Por qué los Hyuuga son tan testarudos?
—¿De casualidad no te mordiste la lengua?
—Es obvio que no puedes exigirte dos ataques de tal magnitud en…
—¿Olvidas que la rama Uchiha surgió de los Hyuuga?
—Mira chico rama secundaria…
—Mira señor único Uchiha del mundo…
—Sombra de madera… —En un murmullo Sasori elevó su brazo sano, el piso del salón empezando a moverse con él.
—¿Ah? —Sasuke giró hacía el Akatsuki visiblemente molesto.
—Bien. —Neji se cruzó de brazos, volteó a ver a Sasuke de reojo, Sasuke también giró a verlo de reojo a él y entonces ambos se pararon lado a lado y con los brazos cruzados miraron al frente, donde el jutsu de Sasori empezaba a cobrar efecto.
—¡Primero yo, luego tú y al ultimo los dos! —Gritaron al mismo tiempo y luego asintieron con la cabeza como si por fin estuvieran de acuerdo, Sasori no quiso explicarles que con esa frase lo que habían dicho en realidad era que los dos harían el primer ataque, se quedarían esperando un segundo asalto que jamás llegaría y culminarían juntos con un ultimo jutsu, de verdad, ¿por qué los jóvenes de los grandes clanes tenían que ser tan egocéntricos?
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—Sensei…
—¿El cuarto Hokage?
—Minato-sama. —El hombre les sonrió a los tres, tenía los brazos cruzados sobre el pecho, su cabello dorado brillaba al sol y con la capa de Hokage era tan parecido a Naruto que Sakura tuvo que sostener el latir de su corazón para recordar que no era él en realidad.
—Kakashi, has crecido mucho.
—Sensei… —El ANBU habló despacio, no esperaba verlo, mucho menos enfrentarse con él.
—Tú debes ser Sakura-chan. —Aún sonriendo se dirigió a Sakura quien se sonrojó un poco—. Naruto-kun esta muy enamorado de ti.
—Y yo de él.
—Acuérdate de recordárselo, —el rubio se alborotó el cabello—, a veces ese hijo mío tiene sus dudas.
—En cuanto lo vea lo hare.
—Y tú debes ser… —Minato se lo pensó un poco, pero luego sus ojos se iluminaron—. Seguro eres la niñita de los Hyuuga, el Tercero quería que te comprometiera con Naruto para que los Namikaze ascendiéramos en poder en la aldea.
—Hinata es ahora mi esposa sensei. —Kakashi dio un paso adelante, Minato giró a verlo sorprendido.
—¿Tu esposa?, ¿qué paso con…?, creí que tú y Rin-chan…
—Es una larga historia. —Kakashi apretó fuerte ambos puños, Hinata giró a verlo dándose cuenta con sorpresa que saber de una antigua mujer en la vida de Kakashi le causaba dolor en el estomago.
—Kakashi, —Minato recuperó la compostura—, quisiera platicar largo y tendido contigo, darte las gracias por guiar a mi hijo, pero no puedo, voy a atacarlos, a ti, mi mejor alumno, te corresponde detenerme.
—Sensei. —Kakashi retrocedió un paso sus ojos envueltos en tristeza y entonces Hinata se puso frente a él, su espalda completamente recta, el cabello suelto cayendo por su espalda, los ojos decididos.
—Minato-san, mi nombre es Hinata Hyuuga, soy la primogénita de los Hyuuga, la primera persona que amo a Naruto, —Sakura sintió un malestar crecer dentro de ella por esas palabras pero Kakashi sintió que se quebraba—, Shikamaru Nara, el hombre al que venimos a rescatar es mi mejor amigo, usted es el padre del hombre que fue mi ejemplo a seguir, por eso quiero ser yo quien pelee en su contra, pero más que nada, —sus ojos se entrecerraron un poco y adelantó su mano en la posición del Junken—, pero más que nada es porque quiero proteger a su alumno, porque quiero con mi poder cuidar la vida de Kakashi que le pido que no cargue la responsabilidad en él porque… ¡porque es mi esposo!
—Hinata… —Sakura giró a verla sorprendida.
—Por eso Minato-san…
—Hinata. —Kakashi sujetó un mechón de cabello de la chica entre sus dedos y deslizó lentamente su mano enredándose entre las finas hebras—. Te lo agradezco Hinata, pero si vas a pelear contra mi maestro prefiero que lo hagamos juntos, porque, ¿sabes?, tú eres mi esposa. —De espaldas a él la joven sintió que su corazón temblaba, de amor, de ternura, de todo por él.
—Kakashi, —Minato ladeó la cabeza, sus azules ojos brillando, tan diferente al resto de las marionetas, como si aún pudiera ser él mismo a pesar de todo—, te conseguiste a una excelente esposa.
—Yo no pinto mucho aquí, —Sakura se colocó al lado de Hinata, su puño chocando contra su mano abierta—, pero soy parte de esta misión.
—Todos para uno y uno para todos. —Hinata exclamó con fuerza, recordando momentos pasados, recordando a cierto rubio gritando alzando el puño y Shikamaru y ella siguiendo su gesto con una sonrisa mitad complicidad mitad diversión.
—Sensei, vamos a lograr que vuelva a donde pertenece, no se preocupe.
—Me alegro, Kakashi. —Al instante siguiente Minato desapareció frente a sus ojos y apareció tras ellos, el kunai listo para el ataque.
—Su técnica del rayo, —pero sorpresivamente Kakashi apareció tras él—, nunca pude copiarlo del todo.
—Pero por el momento va bien.
—¡Ah! —Sakura golpeó el suelo, Minato saltó, Kakashi también, Hinata lanzó tres shurikens que el rubio esquivó en el aire.
—Tendría que ser el padre de Naruto-kun. —La joven Hyuuga sonrió.
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—Bueno, si que nos ha costado. —Neji sentado en el suelo con las manos apoyadas tras él soltó un hondo suspiro, a su lado Sasuke abrazó su rodilla inclinándose hacía adelante, intentando recuperar el aire.
—No puedo creer que en el pasado Sakura y una vieja hayan podido vencer solas a Sasori. —El Uchiha finalmente recuperó su respiración normal.
—Las mujeres son escalofriantes. —Neji negó con la cabeza.
—¿Y ahora que?
—Tsunade-sama sigue encerrada en el jutsu de Hinata-sama.
—¿Y?
—Podríamos intentar liberarla de la técnica de Kabuto o podríamos alcanzar a Kakashi y los demás.
—Alcanzar a Kakashi. —Sasuke se levantó pesadamente y luego levantó los ojos al cielo—. Ahora que me acuerdo, olvide decirles algo.
—¿Ah?
—No podemos salir por donde entramos.
—¿A que te refieres?
—Las llamas del Amaterasu se están comiendo la entrada principal, de hecho este es un viaje contra el tiempo antes de que nos alcancen.
—¿Quieres decir que además de que no podemos regresar estamos en contra del tiempo para acabar contra todas las marionetas y buscar una salida trasera?
—No dije que era una buena noticia.
—¿No se suponía que el Amaterasu desaparecía cuando lo que estaba en el rango de visión de la persona que lo usaba se quemaba?
—Esta es una variación, por supuesto, una que en la práctica ha resultado mal. —Neji soltó un bufido, a pesar de que era por completo su culpa Sasuke se veía tan ajeno al problema que daban ganas de matarlo.
—Entonces habrá que llevarnos a Anko-san. —Neji giró a ver a la ANBU, aunque Sakura le había dado los primeros auxilios se veía a leguas que el peligro no había terminado—. ¿Qué sucederá con Tsunade-sama?
—No soy la clase de personas que llega con palabras al alma de los demás, yo no puedo liberarla. —Sasuke le mandó una mirada oblicua a la mujer que yacía en el fondo de la jaula que Hinata había creado.
—Por desgracia tampoco lo soy, —Neji se echó al hombro a Anko y le dirigió una ultima mirada a su antigua líder—, ¿que pasara si las llamas de Amaterasu la alcanzan?
—Probablemente reviva como marioneta o quizás regrese a la muerte.
—Nos vamos Tsunade-sama, —Neji le hizo una leve inclinación con la cabeza—, trate de volver a donde pertenece. —El Hyuuga empezó a avanzar, Sasuke también lo hizo, pero cuando estaba por cruzar la puerta giró hacía ella y le hizo una inclinación con la cabeza.
—Adiós. —Luego ambos desaparecieron por el pasillo.
—Esos niños, —Tsunade cerró los ojos, por alguna razón pensó en Naruto sonriendo y le dieron ganas de llorar—, han crecido. —Y con una sonrisa se difuminó en el aire.
—¿Por donde Hyuuga?
—Un momento. —Neji activo el Byakugan y al instante se quedo helado.
—¿Qué?
—Las llamas.
—¿Qué?
—¡Tus estupidas llamas ya están llegando aquí!
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Bien, si Sakura en algún momento mágico de su existencia había pensado que pelear con Minato no sería tan increíblemente difícil siendo tres contra uno se había equivocado, por supuesto, Kakashi y ella estaban más que lastimados por lo que casi todo el peso de la pelea caía en Hinata, ¡y que demostración de pelea!, definitivamente tenía el nivel de un ANBU, cuando peleaba su rostro cambiaba, como si se transformara en una persona diferente, era como si la técnica de los Hyuuga hubiera pasado a una nueva faceta en sus manos.
¿Cómo hubiera sido pelear al lado de una mujer como ella en la guerra de esa otra realidad? y si ella era la guardiana del Kyuubi entonces, ¿cómo serían de poderosas las personas por encima de ella?
—Ah, ah, ah. —Hinata se deslizó por el suelo jadeando, el brazo derecho deshecho, el pie lastimado, el labio reventado.
—Lo lamento Hinata-chan. —Minato se disculpo, también él lucía cansado, pero no lo suficiente para encerrarlo en el jutsu de represión.
—¡Minato-sensei! —Kakashi le lanzó un shuriken que él esquivo limpiamente— No permitiré que siga lastimando a mi esposa.
—Kakashi, la persona que me controla esta molesta porque mi hijo no se encuentra aquí, pero tiene un fuerte deseo porque me deshaga de la persona que se encuentra frente a mí.
—¿De Hinata? —Kakashi parpadeó.
—Así que si la amas, defiéndela con todo lo que tengas.
—Sí. —Al segundo siguiente Kakashi ya estaba frente a la chica, ella frunció el ceño.
—Kakashi no necesito un escudo.
—Seguramente Kabuto te guarda rencor por ser quien nos aviso que perderíamos la guerra, fue gracias a ti que nosotros ganamos. —El ANBU empuño un kunai, sus ojos fijos en su maestro que preparaba en su mano izquierda el rasengan—. Déjame enfrentar a mi maestro.
—¡Kakashi!
—¡Chidori! —Ambos ataques colisionaron al centro, una enorme explosión mando entre chillidos y golpes a Sakura y a Hinata contra la pared.
—¿Minato-san? —Hinata entreabrió los ojos— ¿Kakashi? —El ninja copia se levantó lentamente, tambaleándose, pero Minato también lo hizo.
—Corre Kakashi. —Los ojos de Minato se habían oscurecido, en su mano preparaba un nuevo rasengan—. Corre. —Pero Kakashi no tenía fuerzas para correr.
—¡Ah! —Hinata intentó gritar pero el dolor le raspó la garganta, estaba por obligarse a ponerse de pie cuando dos figuras aparecieron de la nada, uno con una playera negra rota en diferentes puntos, pantalón de mezclilla con la pierna izquierda echa jirones, el cabello negro y considerablemente largo ondeando al viento como el de un león oscuro, la descuidada barba a juego con los ojos fijos dándole un aspecto de fiereza, a su lado el otro hombre parecía su contrario, el cabello castaño cayendo hasta la cintura, el traje ANBU visiblemente aporreado pero aún con su orgullo intacto, los ojos plateados y decididos y aquel rostro de dios griego fijo en el enemigo, por un momento nadie pareció respirar, luego ambos giraron a verse entre ellos, como si batallaran una guerra interna, una chispa bailando dentro de sus ojos.
—¡Esta bien! —Finalmente Neji soltó con fastidio—. Primero tú.
—Luego tú. —Sasuke sonrió de medio lado.
—¡Y al final los dos! —Ambos gritaron poniéndose en guardia, Sakura y Hinata que no entendieron el numerito se giraron a ver extrañadas, pero luego la de cabello oscuro reacciono.
—¡Vamos por Shikamaru-kun en lo que ellos pelean!
—Si. —Sakura corrió al tiempo que se curaba un brazo y esquivaba al lado de Hinata los ataques de los hombres.
—Sakura-san… —Hinata miró la enorme puerta de hierro que obstruía el paso.
—Déjamelo a mi. —La joven de cabello rosa reunió todo el chakra que tenía en su puño y luego sus ojos verdes se encendieron—. ¡Shanaroo! —Y con el grito de guerra de su infancia echó abajo la puerta.
—¡Shikamaru-kun! —Hinata entró a trompicones en la profunda oscuridad, pronto vio que sería imposible de aquella forma y activando el Byakugan localizó a su compañero—. ¡Shikamaru-kun!
—¿Hinata? —El joven susurró tan lento y bajo que Hinata casi no lo escucho.
—Te soltare enseguida. —En cuanto liberó sus brazos él cayó sobre ella cual mantequilla, estaba tan débil que a Sakura le dio la impresión de que se quebraría en cualquier instante.
—Toma esta pastilla de soldado. —Sakura se la puso en la boca obligándolo a tragar—. Te ayudara a resistir.
—Shikamaru-kun, —Hinata susurró en su oreja—, venimos a rescatarte, venimos todos así que no mueras.
—¿Na-Naruto? —El joven susurró lentamente.
—Le obligamos a quedarse en Konoha, —Sakura relajó los hombros—, hubiera querido venir él mismo por ti.
—Me alegro, —finalmente el joven cerró los ojos y se dejo perder en la oscuridad—, me alegro de que así haya sido.
—Se ha desmayado. —Hinata se pasó uno de los brazos de su amigo por los hombros y Sakura hizo lo mismo del otro lado.
—Debemos salir de aquí.
—No creo que Kabuto nos la ponga fácil.
—Ni yo. —La joven heredera empezó a renquear hacía afuera, pero todavía no llegaba a la puerta cuando ya Neji la había cargado en brazos echándose a Shikamaru a la espalda.
—¡¿Qué? —Enrojeciendo violentamente la joven trató de bajar de los brazos de su primo.
—¡Sasuke! —Sakura gritó cuando el Uchiha la sujetó por la mano y echó a correr como si le persiguiera el mismo diablo, en la espalda del joven Anko viajaba inconsciente.
—Nos persigue Amaterasu. —Kakashi explicó de manera rápida mientras se esforzaba en seguir el paso de los demás en su deplorable estado.
—¡Yo puedo…!
—Usted tiene un pie herido Hinata-sama, no puede correr por si misma.
—¡Neji-nisan!
—Dije que seguiría sirviendo a Hinata-sama y es lo que estoy haciendo, por lo menos mientras su endeble esposo se recupera.
—Le estas diciendo endeble a tu jefe. —Kakashi entrecerró los ojos sin dejar de correr.
—Las llamas están destruyendo a todas las marionetas a su paso. —Sasuke habló rápidamente—. Pero cuando una marioneta se deshace puede volver a su estado original sin ningún problema.
—¿Qué paso con Minato-san? —Encogiéndose en el pecho de Neji Hinata giró a ver a Kakashi pero fue nuevamente Sasuke quien respondió.
—Por alguna razón cuando Kakashi se puso sentimental desapareció en el aire sonriendo, de haber sabido que solo se tenía que lloriquear un poco no habríamos tenido que pelear tanto con él.
—Debemos hacer algo con las marionetas, —Sakura resopló sin abandonar la carrera—, tampoco podemos dejar que Amaterasu siga avanzando y avanzando sin control, quien sabe cuando se detenga y si lastime a gente inocente.
—Siempre tan optimista Sakura, —Sasuke mascullo—, me pregunto como es que Naruto te puede querer tanto.
—¡Ah! —La chica estaba por soltar unas buenas frescas cuando fueron violentamente detenidos, frente a ellos un hombre con capucha que resultaba inconfundible y los primeros kages de todas las naciones ninja les cerraban el paso, tras ellos las llamas de Amaterasu.
—Esto no pinta bien. —Sasuke crujió los dientes.
—Nada bien. —La mirada de Neji se oscureció.
—¿Y bien jóvenes? —El hombre de la capucha avanzó hacía ellos con los brazos abiertos— ¿Dónde dejaron a Naruto-kun?
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Notas de Okashira Janet: Al final no me alcanzó el capitulo para la pelea final así que lo dejamos para el que sigue, el fic probablemente termina en uno o dos capítulos más, al principio me hacía un desastre con tanta pelea, pero en cuanto Neji y Sasuke se encontraron todo fue más fácil.
Volví a la escuela y como salimos muy temprano de los exámenes médicos me puse a ver "Saiunkoku monogatari" y definitivamente me enamore del anime, mi vida va muy divertida últimamente y no paró de barajar nombres para mi siguiente creación, incluso hay por ahí un SasoHina y un ShikaHina, pero no sé porque galán decidirme, últimamente va ganando Neji porque el fic pensado para él es una comedia y hace mucho que no escribo una de esas, pero a ver que pasa.
Agradezco a:
Asphios de Geminis
Hinata Himura
Kimera225
Vampirville
Lorss
Rach Black
R00w z
Kaito Hatake Uchiha
Jan di-chan
Ahidis Black
KarouB
Hopesol
LuKuran
Lu Hatake
Gpe mccartney
Floritachiuchiha
Zeldi-chan de hyuuga
Chiiiachan
Layill
Ceres dark
Flo-chan
Black-kiari
Emy Hyuuga
darck
Hitomi miko
Lalalalau
Hiinaathaa Hiime-chan
Acabo de descubrir que el SasuSaku es aborrecido por ustedes, me pareció curioso porque mi pareja de este fic es NaruSaku, hum, dejen explico, cuando hago un fic de Hinata siempre escojo una pareja secundaria, en "Regresa a mi" fue un SasuSaku y todos lo aceptaron de buena gana por lo que me sorprendió que a los KakaHina no les guste jajaja, en fin, no era mi intención confundir a nadie con esta pareja —O quizás si, ya ni sé lo que escribo—.
Un beso para todos, gracias por acompañarme hasta este punto, si es posible nos vemos en el capitulo final.
28 de Julio del 2011 jueves
