Capítulo 8: A Jugar Lily


Nombre: Laura Loud

Aspecto: Cabello Rubio, Ausencia de un Diente Frontal, Overol Amarillo Con Calaveras Azules, Una Camisa Blanca Dentro Del Overol, un Collar de Perlas Rojo en su Cuello, Unas Medias Azul Celeste Con Rayas Rosas y Unos Zapatos Deportivos Rojos Con Rayas Naranjas

Madre: Lana Loud

Padre: ?

Menor Parentesco: ? (Padre)

Mayor Parentesco: Lana Loud

Posición de Hermandad: Segunda Menor (Penúltima en nacer por 5 segundos de ventaja)

Estatus de Nivel: La Quinta Más Fuerte De Los Débiles


Recapitulando lo sucedido. ¿Qué coño acababa de suceder?, ¿Acaso todo había sido un sueño? No, eso no podía ser posible, todo se sintió muy real. Y el sitio en el que estaba, solo ayudaba a reforzar eso, además, si en realidad fue un sueño TODO lo que sucedió. Entonces debió conducir dormido durante HORAS. En primera, no recordó haber conducido y llegado al lugar en el que estaba, y en segunda ¿Para que querría venir a este lugar?, porque no tenía nada que hacer en el Vaticano.

¿Un truco de Bill?, Es lo más probable, considerando que de no haber sido por esa pelea que los Señores Pines tuvieron, todo hubiese concluido y Gravity Falls regresaría a la normalidad, al menos eso creyó, hasta que recordó lo último que sucedió antes de que despertara en el sitio en el cual estaba justo ahora.

Ellas, aquellas chicas, tanto niñas como adolescentes, aquellos ojos que compartían la misma ansiedad de locura, destrucción y diversión que el demonio triangular tenía, aquellas sonrisas que si Bill tuviese boca, de seguro la tendría todo el tiempo.

Las palabras que todas ellas dijeron, simplemente no lograban dar un buen sentido, ¿Acaso no desaparecerían junto con él?, Eso solo le ocasionaba miedo, miedo que de alguna forma, no sobrepasaba las expectativas que deberían sobrepasar, eso le pareció extraño.

Volvió a mirar a su alrededor, teniendo una vez más la idea de que había caído bajo un truco de aquel demonio, y que esas chicas fueron la primera ilusión creadas por él, pero ¿Qué debería hacer? Solo se le venía a la cabeza hacer una sola cosa, muy tonta considerando las dudas que tenía en esos momentos.

─ ¿Qué lugar es este? ─ No pudo evitar preguntarse eso en voz alta.

Tonto, pero con algo de razón. Era muy extraño el lugar, por eso se preguntó si realmente estaba en el Vaticano. Parecía que estaba en una iglesia o en un museo gigante, y totalmente vacío, ventanas que al menos no tenían forma de cruz, lo cual podía decir que no estaba en una iglesia en realidad, lo bueno era que la luz del sol, que era un posible atardecer, le permitía ver todo, pero eso le daba al lugar, cierto misterio, además de que una alfombra de un bello color Lila en forma circular estaba justo dónde él estaba encima, y lo último que se podía deslumbrar del lugar eran un montón de pilares, algunos puestos en un buen orden, mientras que otros no cuadraban en la posición en la que estaban.

─ ¡¿Hay alguien aquí?! ─ Gritó en un intento de tener una respuesta

Pero esa respuesta, no tuvo la decencia de manifestarse, si empezaba a buscar, dentro de poco se cansaría y debería buscar un asiento, miró a las paredes y para su desgracia. No había ningún asiento disponible, un lugar vacío solo con pilares, una alfombra y ventanas, vaya suerte que tuvo. Pudo ser un lugar peor al menos.

Soltó un suspiro y tuvo que tomar una decisión, ¿Ir hacia adelante o ir hacia atrás?, lo pensó bien, miró hasta donde su vista le permitía. Al frente solo había un camino que al final se veía una puerta, por detrás sucedía lo mismo.

No lo sabía, pero desde dos posiciones diferentes, todos sus movimientos eran seguidos por tres personas. La primera persona, era la más joven de aquel grupo de doce. Por supuesto me refiero a Lily Loud, quien como si fuera un murciélago, sonreía como una niña inocente, a su vez que ve como su presa no sabía cuál era el mejor camino a elegir, y poder salir de la pequeña prisión en la que estaba.

─ Elige rápido, de todas formas vas a terminar igual.─ Susurró mientras desaparecía del lugar por donde observaba al que pronto sería su primera víctima en el nuevo mundo.


Las otras dos personas en cambio, eran los dos chicos de la banda de doce. Lincoln y Lester, quienes se encargaban de tener vigilada a su querida hermanita y a la presa que eligió, a través de un portal que era el mismo que el menor de los dos había hecho con anterioridad.

─ Necesitan apoyo. ─ Dijo el menor, sin dejar de ver el portal.

─ ¿Y para que necesitarían apoyo? ─ Preguntó el mayor, de la misma manera. Sin quitar un ojo del portal.

─ De seguro nos van a dar la paliza de nuestra inmortalidad si no les damos a sus presas algo con que defenderse. ─ Respondió mientras se ponía de pie.

─ Buen punto. ─ Dijo Lincoln mientras chasqueaba los dedos y se creaba una pequeña mesa de metal sólido entre el espacio del portal y el sofá en donde estaba.

Lester caminó un poco por el cuarto, hasta que encontró un frasco de cristal que contenía una especie de líquido que emanaba bastantes colores. No mantenía uno fijo, siempre los cambiaba. Tomó el frasco y se puso del otro lado de la mesa que Lincoln creó.

─ ¿Lo tienes verdad? ─ Preguntó el mayor de los dos mientras colocaba su espada y la de Lester en la mesa, ubicándolas en posiciones opuestas.

─ Sí, aquí está. ─ Respondió, colocando el frasco en el espacio entre ambas armas.

─ ¿Tienes información de esa persona que Lily eligió? ─ Preguntó Lincoln, queriendo saber la respuesta. A su vez que ponía un poco de su sangre sacada de su brazo, adentro del frasco.

─ Su nombre es Soos, según tengo entendido, su mayor pasatiempo cuando no anda en el trabajo es la un Gamer. Lo mejor para él, tal vez sea un arma tipo pistola. ─ Respondió Lester a su vez que repetía la acción que Lincoln hizo.

─ Bien, entonces para los demás, lo dejáremos a la manera aleatoria ¿quedó claro? ─ Ordenó mientras acomodaba un poco su arma, la cual se encontraba un poco dispareja.

─ Comprendido. ─ Fue lo que Lester respondió de manera tranquila.

El frasco que contenía el líquido extraño empezó a emanar una pequeña, pero potente luz, la cual hizo soltar unos pequeños rayos, los cuales parecían querer tocar algo con rapidez. Hasta que se concentraron en las espadas que se encontraban a su izquierda y derecha.

Los rayos entraron en las espadas, y de esa manera. Los tres artefactos comenzaron a levitar, del frasco comenzaban a emerger más rayos que a su vez, también se conectaban a las espadas. Siguió así hasta que una potente explosión, que para sorpresa, no causó daño alguno, dejó presenciar que el frasco se encontraba vacío. Las espadas en cambio, se encontraban emanando un aura blanca en el caso de la de Lincoln, y negra en el caso de la de Lester.

─ Odio tener que hacer esto. ─ Refutó el menor.

─ Pues, el sentimiento es mutuo. ─ Apoyó el mayor.

Ambos hermanos tomaron sus espadas, Lester usando su otra mano, chasqueo los dedos haciendo desvanecer la mesa de metal, para así posicionarse al lado de Lincoln, ambos alzaron sus armas y las chocaron entre sí, obteniendo como resultado que diez bolas de luz, salieran disparadas en distintas direcciones, pero que rápidamente se detuvieron y rodearon a los dos chicos.

─ Ya va siendo hora. ─ Mencionó Lincoln.

─ Tienes razón. ─ Lester.

Ambos volvieron a alzar las espadas, ocasionando que las esferas se elevaran a la altura de las mismas, los dos bajaron y apuntaron las armas hacia el portal, y como si hubiesen recibido una orden, las esferas de luz se dirigieron y entraron al portal.

Luego de que esas esferas entraran al portal, Lincoln y Lester bajaron sus armas, respiraban con algo de dificultad, parecía que se habían agotado. Lanzaron las armas al sofá y luego saltaron y se sentaron en este mismo.

─ De verdad que odio hacer esto. ─ Volvió a refutar Lester.

─ Lo mismo digo, pero tal como tu dijiste. O era esto, o recibíamos la paliza más grande de nuestra eternidad. ─ Mencionó Lincoln.

Voltearon a verse a la cara el uno al otro, suspiraron con pesadez, sin dejar de quitar esas sonrisas características de ellos y sus hermanas, y chasquearon los dedos haciendo aparecer unas bebidas parecida a la cerveza, en sus manos, solo que esa cerveza como era de esperarse, estaba mezclada con sangre humana. Dieron un sorbo y se fijaron nuevamente en lo que sucedía en el portal.

Se alegraron al ver que, a pesar del tiempo que había transcurrido. Nada más allá del entretenimiento había ocurrido.


Soos seguía indeciso, cualquier camino que eligiese podía llegar a ser el último. Sin otra opción la cual tomar, simplemente decidió irse por el camino que conducía hacia adelante.

No sabía el por qué, pero por cada paso que daba, sentía que en cualquier momento, algo, bueno o malo, iba a suceder, mientras se dirigía a la puerta que tenía delante. No lo sabía, por razones obvias, pero ese sentimiento que tenía, no pudo aparecer en una mejor ocasión, algo le saltaría encima en cualquier momento.

Ya había afrontado situaciones como las que está lidiando ahora, obviamente, las anteriores fueron más serias que esta, debido al poco reto que se emanaba en esta misma, pero sentía más pánico en los otros momentos. Aquí en cambio, ese pánico no es tan grande como el de los casos anteriores. Tenía miedo, pero también tenía ¿Valentía? Ojala sea ese sentimiento.

Llegó finalmente a la puerta que debía cruzar, parecía una de esas puertas usadas en los castillos o mansiones gigantes, empujó la gran puerta, para ver como detrás de esta solo se veía un camino oscuro, el cual no parecía llevar a ningún lugar. Dio un paso dentro de ese lugar, y lo que obtuvo fue ver como una potente luz, terminó por cubrir la oscuridad de ese sitio.

Para su sorpresa, la luz no le dio ningún afortunado impacto en los ojos, así que, pensando que había tomado el camino correcto. Soos, pasó dentro de lo que antes, era un cuarto oscuro, conforme pasaba, la luz lo comenzó a cegar, así que sin más opción. Tuvo que cerrar los ojos y seguir caminando.

Finalmente dejó de sentir que la luz le estorbaba su vista, pero al abrir los ojos, se encontró en el mismo lugar en el que estaba, solo que acababa de salir por la puerta por la cual no quiso pasar.

─ Hmm…Debí suponerlo, es como si fuera un videojuego en el que debes vencer al jefe para pasar, pero ¿Quién es el jefe y donde esta? ─ Se preguntó a si mismo.

Definitivamente pasó algo por alto, así que debía tener un buen ojo para ver lo que había dejado de lado. Caminó hasta llegar al centro de ese gran salón y examinó a detalle todo el lugar, y aunque le costó bastante. Considerando lo grande que era el salón, encontró dos detalles que no había visto antes.

El primero: ¿Una bola de luz?, No, eso era completamente nuevo, pero era algo. Se acercó a la luz, la cual se encontraba en la esquina más alejada y hacia donde estaba la puerta por la que había salido hace poco. Al dar un paso cada vez más cerca de aquella esfera de luz. Sentía que lo que sea que lo observaba, también se acercaba a él.

Y para su desgracia, ese sentimiento de que lo veían tomó más fuerza, al sentir un escalofrío estando a punto de tocar aquella extraña luz, ¿Qué hacer en esos momentos? Era lo que se preguntaba. Sintió que el mundo a su alrededor se había esfumado en esos momentos, dándole a entender que tenía opciones, él ya sabía cuáles eran.

Opción 1: Correr como un cobarde e intentar no mirar hacia atrás, para así creer que estaba a salvo. Pero terminar muerto a manos del ser que lo había estado vigilando.

Opción 2: Tocar la bola de luz, y que sea lo que este juego macabro en el que entró diga.

Opción 3: Mirar al ser que tenía detrás, evaluarlo y luego planear algo para derrotarlo.

Opción 4: Unir la idea de la opción 2 y la opción 3. Primero darse vuelta y mirar a quien sea que esté detrás suyo, y mientras evalúa a "X" ser, tomará con sus manos la bola de luz, y que el juego en el que entró, de inicio.

Trago saliva, tomó aire y se dio vuelta esperando a ver un monstruo, a Bill, a una de sus pesadillas, o algo simplemente aterrador. Pero lo que obtuvo fue ver ¿A una niña?, Extraño, su apariencia daba a entender que era una agradable niña, pero sentía que ya la había visto antes. Estaba herida, se sostenía el hombro derecho, por el cual se veía una pequeña cantidad de sangre, estaba cabizbaja, lo cual hacía difícil ver su rostro, pero se podían ver pequeñas lágrimas y también algo de sangre.

Se alarmó al verla así, pero tal vez sea una trampa ¿Cómo asegurarse de ello?, Lo pensó rápido, tomó la bola de luz sin quitar la vista de esa niña. Sintió algo extraño recorrer su cuerpo en esos momentos, pero no tenía tiempo de pensar en eso. Desvió su mirada un momento para ver que es lo que tenía en la mano.

Una pistola m43 que emanaba una pequeña aura de color verde. Al parecer ese pequeño mundo le decía algo muy obvio, esa niña, no iba a ayudarlo a derrotar al "jefe" de ese lugar, sino atacarlo y posiblemente llevarlo ante ese jefe.

Pero esa conclusión se volvió inexacta cuando sintió que todo su cuerpo le pesaba bastante, cayó al suelo sin casi poder levantarse, apenas si pudo ver como la niña se acercaba a él a paso lento, lo entendió ahora, esa niña era el jefe de ese nivel.

─ Caíste, no puedo creer que hayas caído. ─ Decía la niña que luego empezó a soltar unas demoniacas carcajadas. ─ Pudiste haber tomado el arma y atacar de una sola vez, pero no. Te hiciste el curioso y volteaste a verme. ─ Volvió a soltar esas horrendas carcajadas.

Esa voz, tenía razón en haberla visto antes. Era ella, la más joven de todas esas chicas que se aparecieron en el peor momento posible, sin embargo no pudo seguir plasmado en sus pensamientos, al sentir como tomaban su cabeza, lo que lo obligó a ver directamente a la cara de esa pequeña demonio. Sin dudar, esos ojos y esa sonrisa reflejaban a la perfección la misma ansiedad de ver la muerte, la locura, la diversión y la destrucción, que el ojo de Bill emanaba, tal vez incluso era peor.

Simplemente no sabía que decir en esos momentos, la veía directamente a los ojos sin decir palabra alguna, mientras Lily solo se reía por dentro a más no poder, de todos sus hermanos, ella siempre ha sido la última. No solo en nacer, sino también en otras cosas. Es la última en recibir los mimos de sus dos hermanos, es la última que asesina, despedaza o masacra, hasta fue la última en tener las señales de que estaba marcada en tener la siguiente generación. Prácticamente es la última en todo.

No contó cuando los habían llamado con respecto a la idea que tenían sobre viajar al mundo en el que estaban, y eso lo comprobaba ya que Lisa estaba con ella, podría jurar con toda su colección de huesos y cabezas, que si ella no estaba presente, de seguro hubiese sido la última en recibir información.

Pues esta ocasión era diferente, por primera vez en mucho tiempo, le dieron el permiso de ser la primera. Estaba bajo el ojo de ambos hermanos y de una de sus hermanas, así que debía mostrar de lo que era capaz de hacer. A su vez que se divertía en torturar al humano claro, eso nunca falta.

Así que empezó con algo bastante sencillo. No sin antes darle a su víctima la opción de elegir.

─ ¿Qué eliges?, ¿Qué lo haga en tu espalda o en tu estómago? ─ Preguntó mientras saliva verdosa empezaba a salir de su boca, y que al tocar el suelo, esta lo desasía. Claramente era ácido.

─ ¿Qué? ─ Fue lo que preguntó Soos ante esa cuestión que la pequeña le dio.

Una de las gotas que caía de la boca de Lily, terminó por hacer contacto en uno de los dedos de la mano derecha de Soos, y las consecuencias fueron como Soos gritaba de agonía y solo por reflejos, disparaba el arma con su otra mano. La bala fue lanzada, se incrustó y atravesó la pierna derecha de Lily, y al final, esta misma bala envuelta en un aura verde, chocaba con uno de los pilares.

Llevada por la sorpresa, Lily cambió el centro de gravedad de Soos, mandándolo a estrellarse contra la pared contraria del salón, la fuerza fue tal que, el pobre hombre dejó un espacio con su figura en la pared.

─ ¡Wow!, eso no me lo esperé. Buen ataque, hasta me llegó a doler. No lo haces nada mal. ─ Alagó la pequeña al momento que regeneraba la herida, pero su sorpresa fue grande al ver que, la herida tardaba en regenerarse.

Más sorprendida que antes, Lily dejó de prestarle atención a Soos, al hacerlo, también dejó de cambiar su centro de gravedad, dándole al hombre una oportunidad, la cual él no iba a desperdiciar.

No era momento para sentir compasión por la niña, ella lo quiso matar. Solo debía darse la idea de que solo era alguien más, no una niña, ni una humana, sino una simple demonio disfrazada de algo completamente inocente.

Se levantó con dificultad, miró a Lily, quien ya había regenerado la herida, y sin pensarlo dos veces, disparó a quemarropa en un intento de derribarla.

Sin embargo, eso no pudo ser posible, ya que las balas que salían de esa arma eran destruidas con bolas de energía lanzadas por la misma Lily, dichas bolas de energía que solo lograban crear pequeñas explosiones en la que estas mismas y las balas se destruían, al hacer contacto entre ellas, al final solo quedó humo producto de las explosiones, humo por el cual a Soos se le dificultó ver en donde se encontraba su atacante.

Ese hombre no era él, ya lo sabía, pero no era el momento para pensar en lo que le pasaba. Debía acabar o neutralizar a la amenaza y de ahí, buscar una forma de salir del mundo en el que entró, miró su arma y creyó que ya no tendría balas, pero considerando que hace poco lanzó un montón, se dio cuenta que esta tenía aparentemente, balas infinitas. Eso es un golpe de suerte.

Se preparó para cualquier ataque, la mano aun le dolía bastante, pero si o si debía ignorar el dolor. Lo que obtuvo fue sorpresivo. De un segundo a otro, terminó en el techo de ese salón, intentó levantarse, pero vio como una bola de ácido era lanzada hacia él, por lo tanto, tuvo que rodar para esquivar el ataque, logrando que este chocara con el techo. A pesar de lo incómodo que se sentía, se tuvo que poner de pie. Miró rápido a la dirección en donde recibió el ataque, y pudo ver como muchas más bolas de puro ácido se acercaban a él con rapidez.

No perdió tiempo y empezó a correr lo más rápido que podía, dando también unos giros en zigzag, lo cual funcionó, ya que las bolas de ácido solo se estrellaban contra el techo y no contra él. Miró de nuevo hacia lo que antes para él, era el suelo, y pudo notar como el humo se había disipado y se apreciaba a Lily lanzando las bolas de ácido.

Sacando de su boca las masas y usando sus manos para volverlas esferas perfectas, Lily se tardaba bastante en aventarlas, así que Soos aprovechó eso a su favor. En un punto clave se detuvo, apuntó y disparó directo a la cabeza, pero el disparo se desvió en el proceso del ataque, al igual que él mismo empezaba a levitar.

Al final, la bala si llegó a su objetivo, pero no al sitio idóneo. Tomó a la pequeña por sorpresa, la bala le había atravesado el hombro derecho. Al recibir tal impacto, la pequeña solo pudo retroceder un poco y luego sujetarse el hombro, debido a que su preciada sangre y ácido comenzaban a salir de la herida como un chorro.

─ Es todo, no más niña buena. ¡Te mataré aquí y ahora! ─ Furia fue lo único que salía de la boca de esa niña, y la sonrisa lo demostraba bastante. Ya sus dientes no eran apreciados.

Aprovechó que deshabilitó la gravedad en Soos y se abalanzó contra él. Este mismo comenzó a dispararle, pero las balas no se movían muy lejos del disparo, ya que la velocidad sobre ellas no existía ahora. Así que, estaba perdido en pocas palabras, solo pudo ver como recibía un mortal golpe en el estómago, luego otro en la espalda que lo mandó al suelo, estrellándose y dejando un pequeño cráter en este mismo lugar. Se intentó levantar pero solo recibió una patada hecha por los dos pies de la niña en forma de querer aplastarlo, justamente en el mismo sitio que la primera vez que lo golpeó, directo al estómago.

No gritó, solo pudo soltar una gran cantidad de sangre, producto ocasionado por el mismo ataque. Lily aún se seguía sujetando su hombro, pero eso no evitó repetir la acción que había provocado. Saltó una vez más, y nuevamente usó sus pies para que cayeran como una punta sobre el estómago de Soos.

─ Esto se acaba ¡Ahora! ─ No hace falta decir que, después de decir eso. La risa de Lily comenzó a surgir otra vez.

Luego de eso, la pequeña dio un último salto, uno de mayor altitud, cambió un poco de posición en el mismo aire para aplastar el cráneo de Soos con su caída. Este último antes mencionado, ya estaba en las de morir, veía como Lily daba un giro acrobático en la máxima altura, y luego comenzaba a caer en picada, lista para matarlo. En un último intento de salvarse, con sus pocas fuerzas, intentó tomar el arma que estaba a su lado.

La noción del tiempo se detuvo para ambos. Mientras Lily empezaba a sacar una esfera perfecta de energía negra de su brazo no lastimado, a su vez que caía con mayor rapidez. Soos trataba de alcanzar el arma, sin importarle usar su mano herida para hacerlo. Ambos querían acabar con esto, mientras Soos solo quería acabar con una amenaza tan potente o incluso más potente que Bill, Lily solo quería ver muerto, destrozado y/o mutilado a la primera persona que logró dañarla.

Cada vez el desenlace se acercaba con mayor fuerza y con él, nada podría cambiarse. Todo mostraba que Lily ya tenía la victoria asegurada, ya que solo estaba a milímetros de que su ataque tocase y destruyese la cabeza de Soos. Pero como todo en la vida, sucede un evento inesperado, Soos logró tomar el arma y con la poca fuerza que tenía, intentó darle un golpe al ataque que Lily tenía en su mano.

La fuerza de Soos no era suficiente para que algo sucediese, pero el arma como se había visto con anterioridad, si podía dañarla, y desgraciadamente, la poca fuerza de Soos fue más que suficiente para que el ataque fuese desviado de su objetivo principal, y se centrase en Lily. Ni ella misma pudo desviar la dirección del ataque ubicado en su mano, lo recibió de lleno en su boca, y parte de su rostro. Solo por un pequeño golpe.

Un pequeño golpe con un gran impulso en realidad, no solo fue suficiente para desviar el golpe de Lily y enviarlo a su rostro, sino que también la sacó a ella misma de su curso de colisión, el cual en lugar de ser contra Soos, fue contra cinco de los pilares puestos en el salón en el que estaban, claro que habían más, pero el sexto fue el que detuvo el vuelo de la más joven de los Loud.

Luego de recibir el choque, la niña simplemente cayó al suelo, pero al final de cuentas, el impacto que el pilar recibió fue lo suficientemente potente para romperlo por completo, y que este junto con una gran parte del techo, le terminara cayendo encima de la niña.

Claro que con eso no iba a morir o dejarla herida gravemente. Poco después de que los restos del techo y el pilar cayeran sobre ella, estos mismos fueron destruidos por la misma Lily, quien ya no se encontraba en un buen estado de cuerpo y menos de cara.

Su ropa estaba rasgada, de pies a cabeza se veían heridas que se regeneraban con rapidez, pero su rostro sufrió un pequeño contratiempo, se encontraba casi sin su boca, solo un pedazo de carne unía la cabeza con el cuerpo, incluso los ojos se habían destruido con su mismo ataque.

Su brazo izquierdo estaba completamente roto, el derecho en cambio, ya estaba como nuevo, así usó este último para verificar el estado en el que estaba su rostro, pero con solo ver que ni ojos tenía, fue más que suficiente para poner su regeneración a mayor potencia. Volvió a estar como antes, su brazo izquierdo cubría la expresión de su boca, mientras que su brazo derecho cubría el ojo de su mismo costado, ósea el ojo derecho.

─ Desgraciado, como te atreves… ¡COMO TE ATREVES A ROMPERME LA CARA! Solo has hecho que…─ Su monologo no pudo continuar, ya que una simple, pero mortal bala le terminó por atravesar su pecho.

Luego otra en su pulmón, luego otra y otra y otra más, dejando un total de más de veinte balas que atravesaban todo su cuerpo, solo había un lugar que faltaba, y ese lugar era claramente su corazón.

Aun con todo eso, sus brazos no cedían en ocultar su boca y su ojo, solo la mano derecha fue la que cedió en ocultar su ojo, mostrando que este estaba cerrado, luego de que el brazo cediese su agarre, el cuerpo entero terminó cayendo al suelo. Ya sin un pilar el cual estorbara, el simple piso fue lo que terminó recibiendo Lily, una vez que su caída al frío piso terminara por completo. Sangre y ácido era lo que comenzaban a salir de sus heridas, solo uno de sus ojos era el que se limitaba a ver todo lo que tenía a su alcance, su otro ojo, el derecho, se mantenía cerrado, pero a diferencia de las otras heridas, este ojo solo sangraba y ya. Lo curioso es que ni siquiera había sido tocado por las balas.

Hablando de estas, el dueño del que disparo las balas, Soos, se encontraba apenas de pie. A paso lento pero seguro, se acercaba al cuerpo convulsionante de su enemiga, quien esta última, trataba de regenerar su cuerpo, pero este tardaba bastante en lograr hacer el cometido que ella quería.

Con las fuerzas que le quedaban, caminó hasta poner un pie justamente sobre el pecho de Lily, y le apuntó al corazón de esta misma con el arma, pero justo antes de apretar el gatillo, dijo unas palabras.

─ ¿Algo que decir monstruo? ─ Preguntó mientras un hilo de sangre bajaba de su boca.

Aun sin quitar su mano de su boca, Lily no perdió el tiempo en decir lo que quería.

─ Dos cosas…La primera: ¿Te gustó el nuevo cambio de personalidad?...Y lo segundo-… ─ Se detuvo al sentir como el peso de Soos sobre su pecho aumentaba más.

Ya todo tenía sentido, por eso se sentía diferente, por eso las ganas de perdonar sobre él ya no estaban presentes. La pequeña Lily no solo tenía el poder de controlar la gravedad a su antojo y también tener el poder de controlar el ácido, sino que también podía cambiar la personalidad de cualquier persona. Viendo esto, Soos supuso que al deshacerse de ella, podría volver a ser el de siempre, y definitivamente no quería ser ese hombre de corazón frío.

─ ¿Y lo segundo que es? ─ Preguntó ya más furioso.

─ N-no…no me iré…Jejejejeje no…no sin ti.─ Con esas palabras dichas, la risa se apoderó de la niña.

Sin perder el tiempo, Soos disparó de una buena vez, y así de simple, la vida de la pequeña Lily llegaba a su fin, la victoria había sido de Soos.

Pero su victoria fue rápidamente cubierta por lo que había hecho, el dicho de "ojo por ojo" se hizo presente cuando una inocente, pero mortal gota cayó del techo, justamente en la cabeza de Soos, al sentir la gota, creyó que no sería nada, pero cometió un error al hacerlo.

Sintió un pequeño dolor luego de que la gota cayese, pero dicho dolor empezó a ser más fuerte. No pudo hacer nada luego de eso, se quedó estático mientras sentía como todo su ser empezaba a disolverse, miró hacia arriba una última vez y vio como el ácido que Lily había lanzado con anterioridad al techo, se empezaba a acumular justamente encima de él.

Miró hacia Lily y vio como el ojo abierto de ella, osea su ojo izquierdo, miraba directo al techo, ese ojo bajó la mirada a su vez que la luz amarillenta que emanaba se desvanecía por completo. Al bajar la mirada, todo el ácido del techo cayó en picada, tapando a Soos por completo y dejándolo hecho un charco de pura sangre, algunas tripas y algunos huesos.

Todo terminó cuando un tipo de armadura usada en los cascos para los caballeros, el cual era de un color Lila, emergía y cubría la boca de Lily, a su vez que la mano de esta se quitaba y solo caía al suelo, dando a entender que, estaba muerta.

Lily Loud, la más joven e inexperta de la familia Loud, había fallecido, y con ella, se llevó a la única persona que la logró lastimar, Soos.


Fin del capítulo 9.

He decidido hacer una maratón, tal vez a partir de Noviembre, ya que los estudios en la secundaria me impedirán subirlos en Octubre. Con esto claro, esperen pacientemente, esta historia aun no muere.