Los personajes de Kaleido Star no son de nosotras, pertenecen al estudio Gonzo Digianimation, bajo la dirección de Junichi Sato y Yoshimasa Hikaike.

El Dragón y el Fénix: Inicio y Fin
Autora: Layla Hamilton - Original
Traducido del portugués al español por: SanLay-cvrt

"La sirenita era la hija menor del rey Tritón, era una sirena diferente a sus otras cinco hermanas. Era muy quieta, no era difícil verla distante y pensativa. Desde los diez años, la pequeña sirena guardaba una estatua de un joven príncipe que había encontrado en un navío naufragado. Pasaba a veces horas contemplando la estatua, la cual agudizaba aún más sus ganas de conocer el mundo de la superficie. Sin embargo, su deseo sólo podría ser realizado cuando cumpliera quince años, a la edad donde es dado el permiso a las sirenas, para que naden hasta la superficie del mar…"

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Ella leía para sí misma, con la esperanza de encontrar un medio de perfeccionar su actuación. Tenía pocos días para dejar todo listo, y sabía que con sólo las acrobacias bien entrenadas no eran lo suficiente. Así como en "Peter Pan", sus escenas apenas fueron reconocidas cuando unió la belleza de las acrobacias con su propia capacidad de actuación, interactuando con el escenario y haciéndolo parte de ella, para que la platea se sintiera bien con lo que observaba. Pero esta vez, ella era la protagonista, es por eso que no podría darse el lujo de tener una presentación mediocre, o peor, una actuación sin vida.

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"Hasta que el día tan esperado llegó. Fue a la superficie a la hora de la puesta de sol y divisó un gran navío con tres mástiles. Ella nadó hasta él en seguida y vio personas danzando alegremente, pero un chico en especial le llamó la atención. Y fue éste mismo, quien en una repentina tempestad, cayó del navío y casi se ahogó al intentar salvar a sus amigos. Ayudándolo, llevó al joven hasta la arena y ella desapareció de vista antes que él pueda despertar y ver perfectamente su forma. Deseando verlo nuevamente y tal vez vivir con él. Así de grande fue su pasión por aquel joven…".

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He ahí su mayor desafío, ¿Cómo actuar una pasión tan grande, cuando ni siquiera le había gustado alguien en la vida? "Sería más fácil pensar en quien se ama y transmitir aquello a los gestos, que sacar un sentimiento de la nada y mandarlo hacia nadie…" ella pensaba, suspirando y hojeando más el guión en las manos, nuevamente encerrada en su cuarto o en el salón de entrenamiento, dependiendo de cuando sentía que era necesario entrenar un poco más.
Hacía algunos movimientos, intentando mostrarse como una chica de casi 15 años, inocente y llena de vida, pero era bastante complicado, dejando eso para después, continuó la lectura.

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"Una noche, la pequeña sirena tomó una decisión: fue buscar a la hechicera del mar. La hechicera vivía en el medio de los remolinos, cercada de plantas llenas de espinas y animales venenosos y peligrosos, pero la sirena creía que la única persona capaz de ayudarla a transformarse en humana, sería la hechicera. La hechicera acordó darle dos piernas, pero la sirenita sólo se transformaría en humana si el príncipe se enamoraba y se casaba con ella en tan sólo tres días. Le avisó que sentiría terribles dolores en las pernas para el resto de la vida y nunca más podría volver al fondo del mar. Y además de eso, en caso de que el príncipe no se enamorara de ella y se casara con otra mujer, después de la noche de ese casamiento, el primer rayo de sol, la transformaría en espuma. La sirenita quedó asustada, pero aceptó correr el riesgo, ya que quería estar con su amado. Sin embargo, a cambio de los servicios de la hechicera, la joven le tendría que dar su voz…".

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Ella recordaba perfectamente esta parte. Después de esa escena, sería más simple actuar, ya que no tendría que transformar palabras en gestos para su actuación, sino que sólo hacer los gestos que hacía la sirenita para comunicarse. El alquilar un musical y la propia película de Disney, había sido bueno, serviría para que notara algunas cosas simples de la obra que podrían ayudarla en la mayor parte del tempo. "¿Parecer una sirena… será más fácil en el circo?", pensaba, en cuanto veía algunas imágenes de un libro que contaba sobre el musical. "Tendré que acostumbrarme al agua… Es la primera vez que hacen un espectáculo de la sirenita en el agua… Excepto en Sea World, ¡Pero esos miserables sólo tenían que nadar junto a los peces…!". Antes de que su sublevación comenzara a formar pensamientos groseros e incorrectos en mente, continuó la lectura del resumen.

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"La hechicera le dio un frasco que contenía la poción que le daría piernas. En seguida le robó la voz. La sirenita no se despidió de nadie, al salir del territorio de la hechicera, se fue nadando rápidamente en dirección al palacio del príncipe. Fue hasta entonces, que ella tomó la poción dada por la hechicera e inmediatamente sintió horribles dolores, como si puñales le rasgaran la cola. El dolor fue tan grande, que la joven no aguantó y se desmayó".

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Ahora sí estaba más fácil. Tal vez esta sería la mejor escena que haría. Actuar sentimientos que son considerados malos sobre el escenario, eran mucho más fáciles para ella. No era que se enorgullezca de eso, pero al menos en una cosa aquella obra debería serle fácil. Y por otro lado, era más interesante tener nuevos desafíos, eso sólo la engrandecería.

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"Cuando amaneció, la joven sirenita despertó en la playa, a su lado, estaba el príncipe, mirándola curioso y preocupado. La sirenita notó que estaba sin ropa, y poseía dos piernas en el lugar de su cola. Entonces, se cubrió con su largo cabello. El príncipe quiso saber su nombre y lo que sucedió. Sin embargo, la joven no podía hablar, puesto que no tenía su voz. El príncipe la llevó para el palacio, donde fue cuidada y alimentada. La sirenita pasó a vivir feliz en aquel lugar al lado del príncipe, a pesar de sufrir fuertes dolores cada vez que caminaba, como si algo tirara de sus pies, conforme lo que la hechicera le había dicho. Pero nada era superior a la felicidad de estar con su amado. Cada día que pasaba, al príncipe le gustaba más aquella pequeña joven, Las personas del palacio también se encantaban con ella. Sin embargo, el corazón del príncipe y sus pensamientos pertenecían a la joven que lo encontró en la playa el día de la tempestad, él pensaba que ella lo había salvado. Cierto día, la pequeña sirenita descubrió que el rey planeaba casar el príncipe con la hija del rey vecino. Ellos hablaban de un viaje en barco para conocer a la futura novia."

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"Genial", pensaba ella, "Una vez más, tendré que sentir celos de ese engreído. Será que no… Olvídalo, Layla. Quedarse preocupada por ese tipo de cosa, no hará una buena obra". Su disciplina mental estaba cada vez mejor en relación a esos asuntos, pero aun así, sentía extraños escalofríos que no conseguía controlar y no sabía de dónde venían, o por qué venían. "Quizás ese resumen ya me haya hecho 'mal', sólo de pensar en lo que debo hacer…".

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"La sirenita quedó muy triste. Si el príncipe se casaba con otra, ella moriría. Tuvo esperanza cuando el joven príncipe le confidenció que no se casaría con la joven escogida por su padre, pues ya amaba a otra mujer. Acabó por acompañar a la familia real en el viaje. A la hora de conocer a la futura novia, el príncipe quedó encantado, porque era la misma mujer de la playa. La sirenita vio que el príncipe estaba enamorado. En esa misma noche él se casó con la joven princesa, la misma mujer que había visto en la playa.

Mientras todos festejaban, la princesa sufría de tristeza. Fue entonces hacia la cubierta a observar el mar, pensando que ésta, sería la última vez que lo haría. En ese momento, ella vio a sus hermanas, todas con el cabello corto. Habían dado su cabello a la hechicera a cambio de un puñal mágico, con el cual, si la sirenita mataba a su amado antes del amanecer, sobreviviría. Muy triste, tomó el puñal, fue hasta el cuarto del príncipe con la intención de matarlo, pero cuando lo vio tranquilo al lado de su esposa, huyó. Ella, al final, tenía un corazón bueno y su amor era verdadero, jamás podría matar a su amado.

Siendo así, ella se dirigió a la cubierta del navío, ya casi amaneciendo, se tiró al mar. El príncipe, al verla huir, la persiguió, seguido por su esposa, sin entender lo que sucedía. De algún modo, había entendido lo que la sirena quería decirle con sus gestos. Quería que él se quedara con ella, pero su esposa le impidió saltar para salvarla y él desistió. El primer rayo de sol apareció por el horizonte y así el hechizo se realizó, la sirena, a los pocos minutos se convirtió en espuma blanca del mar y desapareció a los ojos de todos, para siempre".

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¿Un final triste? Sinceramente, no era lo que ella esperaba viniendo de Kaleido. Eso significaba que en vez de sonrisas, podría arrancar lágrimas del público. De pronto, su actuación no necesitaba ser el de una chica inocente y completamente feliz, pero en parte tenía que ser alguien traicionada y renegada… Y eso, ella lo sabía hacer bastante bien, incluso, demasiado bien. Tal vez ella no conseguiría emocionarse en pleno escenario, pero haría lo posible para que se emocionaran.

Por algún motivo, aquel trágico final, le dio buenas ideas y al cabo de tres días, había conquistado y adaptado varias escenas de la historia, al circo. En el tercer día, cuando su actuación estaba suficientemente razonable para ella, empezó a frecuentar Kaleido al atardecer, una hora adecuada para que nadie la viera entrenar. Después de todo, ella podía tener un salón de entrenamiento en plena casa, pero su piscina no poseía todo lo necesario para entrenar en esa ocasión, y el mar era demasiado impredecible para practicar una actuación tan simple de apenas gestos, tanto dentro como fuera del agua. Fue con ese corto espacio de tiempo, entre el atardecer y la oscuridad de la noche, que consiguió adaptar sus movimientos ejecutados en casa, para el escenario en el que actuaría. Obteniendo éxito en todos ellos. Sin embargo siempre con ese alguien que la observaba y notaba algo que si fuera de cualquier otra persona observándola, no lo entendería. Y aquel algo, era simplemente la falta de entrenamiento en las escenas que deberían ser del desarrollo principal de la historia, es decir, su amor por el príncipe. Él sabía que probablemente faltaba algo en aquel lugar para que ella convierta la actuación más realista, y si él no la ayudaba, ella no necesitaría esforzarse de esa manera y la obra no se realizaría como un espléndido espectáculo haciendo que ella no obtenga ningún espacio en el Festival Internacional, que cada día se aproximaba más y creaba un ambiente de tensión entre el elenco. Todos, sin excepción, soñando en ser llamados por los organizadores, para participar de tal evento único y desafiador. Por lo tanto, era de esperarse que él, obviamente, hiciera alguna cosa para que nade este erróneo.


Nota de la Autora: Bueno, como pudieron notar, tomé la versión del cuento de la sirenita que más se parecía con la obra presentada en Kaleido. Basándome en eso, hice el pensamiento de Layla de acuerdo con lo que ella creía, para que al final, surgiera aquella tan bella sirenita que emocionó a todos y la volvió famosa.