CAPITULO 10. TWISTED LOVE

Hola~ Es bueno andar por acá, linduras :'D

Casi me doy un tiro mientras escribía este capítulo x'D Pensaba subirlo el domingo, pero terminé por avanzar más de lo planeado, de modo que esto quedo bastante largo, así que...espero que valga la pena y les guste ψ(`∇')ψ

(Aun debo respuesta a comentarios del capítulo anterior, pero les prometo que los contestaré esta semana TuT ❤)


CAPITULO 10. TWISTED LOVE

Permanecieron algunos segundos más abrazados, reconfortándose mutuamente con el contacto de sus cuerpos mientras sus respiraciones se calmaban, al igual que el acelerado latido de sus corazones. Aun siendo enemigos, aun teniendo un historial de odio de más de diez años, sentirse cerca en aquel momento era lo único capaz de hacerles olvidar al menos por un momento sus miedos y parte del terror a su pasado.

-Shizu-chan... -Izaya fue el primero en romper el silencio en medio del turbulento sonido del agua. Su voz era baja, suave, casi como si no quisiera que nadie le escuchara más que el chico que le abrazaba posesivo contra su pecho. No lloraba, no temblaba, pero incluso así, su voz era capaz de revelar lo mal que se sentía -No quiero estar aquí...ya no más.

Suspirando ante aquellas palabras capaces de estrujar su corazón, el ex barman apretó su abrazo, acariciando el cabello del menor mientras recorría con la mirada cada rincón disponible del escenario, ignorando los cuerpos aun apilados cerca de la orilla, buscando con prisa las sombras de Celty. No pensaba hacer seguir a Izaya si este no quería hacerlo; ya le habían hecho avanzar demasiado, incluso sabiendo de ante mano su negativa a hacerlo.

Además, ahora más que nunca sabía que Izaya jamás debió involucrarse en ese viaje, ni siquiera por accidente, siendo que entre todas las personas, era justamente él el más vulnerable a aquel horrible lugar...

Soltando una maldición cuando a pesar de recorrer cada punto disponible con extrema atención en busca de al menos una delgada sombra de la Jinete no hubo rastro de esta, se removió en el suelo para hincarse en este, separando el cuerpo del informante con cuidado, sin obligarle a que lo mirara, solo necesitaba saber que estaba bien y podía quedarse ahí unos segundos.

-Dame un momento, buscaré a Celty. No te muevas de aquí -ordenó con ambas manos en sus hombros, apretando estos un poco al ver al menor asentir -Bien...

Dando una pequeña última caricia a su cabello, le dejó en la seguridad de la luz y dio unos cuantos pasos lejos, llamando a Celty cuando dio con la primera pared, aunque no recibió contestación, de modo que fue al siguiente extremo, asegurándose de voltear cada cierto tiempo hacia donde se hallaba el informante, solo para asegurarse de que estaba bien.

Por su parte, y tras la partida del rubio, Izaya se dedicó a mirar sus manos sin poner muchas atención a estas en realidad, pues mientras los segundos pasaban y el ruido del lugar llenaba el vacío que la oscuridad simulaba en este, dentro de su cabeza sentía una guerra llevarse a cabo entre la petición que había hecho al rubio y la idea de dejarle sólo...

¿Por qué ahora era tan difícil tener que elegir...?

Tratando de no torturarse con aquella pregunta de la que bien sabía ya la respuesta, se obligó a levantarse del suelo para caminar hacia el lago, tomando un poco de agua de este con manos ya un poco menos temblorosas, limpiando el resto de sangre en estas antes de enjuagar su rostro, agradeciendo que al menos pudiera disfrutar de la sensación fría del agua para despejarse un poco. Apenas se sintió un poco mejor, miró el cuerpo del rubio en la lejanía, sintiendo la culpa crecer en su interior al comprobar al empeño que este ponía por encontrar alguna de las sombras de la dullahan...

No le estaba dejando fáciles las cosas.

Aún atento al rubio y un mar de ideas en la cabeza, mojó su rostro una vez más, asegurándose de mantenerse alerta por si a aquel maldito demonio se le ocurría intentar otra cosa antes de tiempo, aunque suponía que ya no les quedaba demasiado antes de tener que volver a moverse...

Fue por su extrema atención que mantenía en el entorno, que cuando escuchó el sonido de los arbustos del pequeño sendero removerse no dudó en reaccionar arrojando una navaja hacía el lugar exacto de actividad, sin obtener reacción alguna más que la de su propio cuerpo resintiendo el brusco movimiento.

Intentando no cerrar los ojos mientras el dolor en su costado pasaba, se dijo que no podía fiarse de algo tan normal como el viento moviendo los arbustos, aunque tampoco tenía el afán de ser tan exagerado como para llamar la atención del ex barman e ir a investigar junto a este, de modo que, soltando algo de aire de manera pesada, sacó otra de sus armas antes de acercarse con precaución a la mata de ramas y hojas, apenas mirando de reojo en dirección a su compañero, solo por si acaso...

Asegurando de que el área fuera segura, rodeó sigiloso el pequeño arbusto en el que podía jurar que algo se había movido, pero no encontró más que su navaja clavada en el suelo...justo al lado de una pequeña planta carnívora que bien conocía de sus años en Raira, o más concretamente, en el club de biología.

No era lógica la presencia de aquel espécimen en el lugar; las "Venus atrapamoscas" no crecían a la sombra de plantas más grandes, sobre todo si se trataba de helechos. Aunque bien nada tenía lógica en aquel lugar... por lo que, ignorando tal hecho, se limitó a recuperar su navaja del suelo, guardando está en su bolsa de nueva cuenta antes de regresar a donde el rubio le había dejado, aunque...al hacerlo, su mirada cayó irremediablemente en la enorme mancha de sangre sobre el suelo, aquella en la que aún se encontraba la navaja que Shizuo había usado para apuñalar a Atsushi...

Frunciendo el ceño con cada segundo que pasaba mirando aquel objeto teñido de carmín, el informante abrió uno de los extremos de su chaqueta, mirando dentro de esta antes de volver a su posición anterior, comenzando a hacer cuentas en voz baja.

No se le había ocurrido; o mejor dicho, no se había dado cuenta antes, pero...Podía ser posible que en aquel mundo...

-Pulga -la voz de Shizuo le hizo voltear hacía este, tan solo para verle acercarse con largas zancadas a su posición, con una expresión que revelaba los resultados de su búsqueda incluso antes de que tuviera oportunidad de hablar.

-No está, ¿cierto? -se agachó para recoger la navaja sucia, limpiando esta con su pantalón antes de ponerla con las demás. De reojo vio el rostro culpable del rubio, pero ni siquiera hizo el intento de mostrarse enfadado por ello; no era su culpa -Olvídalo. Aparecerá cuando la necesitemos.

Shizuo asintió con algo de duda, acercándose unos pasos más para acomodar la chaqueta sobre sus hombros al ver esta deslizarse un poco.

-Podemos esperar a que...

-Shizuo...Ella no va a venir, no ahora -respondió rápido el informante, apartándose apenas el otro terminó de arreglarle.

Y aunque Shizuo no entendió a la primera a lo que se refería, luego de algunos segundos, y apenas bajó las manos a sus costados, una suposición se formó en su cabeza, haciéndole apretar los puños mientras miraba al informante dándole la espalda para ocultar sus muecas de dolor al comprobar el estado de su cuerpo al estirar a propósito los músculos de su abdomen y palpar con sutilidad los daños en su piel.

De verdad esperaba estar equivocado, porque...

...Celty no se atrevería...

•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•

Despertó sintiendo que no había dormido nada, su cuerpo pesaba y la cabeza le dolía. Con ayuda de su celular comprobó que apenas había pasado una hora desde que cerró los ojos, pero eso era suficiente, no podía darse el lujo de disfrutar de un largo descanso cuando sus amigos seguían atrapado en aquel lugar...

Fue por ello que, levantándose del sofá en que había caído rendido a insistencia de Celty, fue a la cocina para poner un poco más de café, antes ir a donde la dullahan y los chicos, encontrándoles igual que como les había dejado, aunque, algo en la postura de su amiga le hizo acercarse para tocar su hombro, con el objetivo de llamar su atención así como también de ver si Izaya o Shizuo le necesitaban.

Sin embargo, apenas sus dedos tocaron la ropa de la dullahan, esta reaccionó girando su cuerpo con violencia, alejándose unos pasos antes de parecer darse cuenta de sus actos.

-Lo siento, me tomaste por sorpresa -se apresuró a disculparse, aunque fue el joven integrante de los dollars quien torpemente asumió toda la responsabilidad por haberse acercado sin avisar.

Pero, aun con su disculpa, la dullahan no pareció tener la intención de recuperar ni si quiera un poco del espació entre ambos, pues entre pequeños pasos se vio tomando lugar a un lado del médico clandestino, sin atreverse a tocarlo a pesar de que para ella no había peligro en hacerlo.

Kadota miró aquello con extrañeza, pero se dijo que no era algo en lo que debiera opinar, aunque no pudo evitar pensar que seguramente su amiga aún se sentía culpable por lo sucedido, y que a ello se debía su actitud.

¿O sería otra la razón?

Meneando la cabeza para dejar de meterse donde no debía, el castaño tomó lugar en el otro extremo de la cama, otra vez observando las manos de sus amigos antes de pasar a sus rostros.

Si algo le hacía sentir cada vez peor con lo que estaba sucediendo, era que, cada vez que se separaba al menos unos minutos de sus amigos, al regresar parecía encontrar nuevas marcas en la piel de ambos; y esa era una de esas ocasiones. Si bien desde un principio Izaya había sido el primero en tener algunos moretones en el rostro, ahora lucía uno nuevo justo en su mandíbula y otro en su pómulo derecho. Estos eran mucho más oscuros que todos los demás, y aquello solo podía revelar la fuerza con la que habían sido hechos. Justo por eso, y aunque no había querido pensar demasiado en el asunto, algo le decía que si despojaba al informante de su clásica cazadora, o levantaba su playera, seguro encontraría más marcas...Lo había notado en la manera en la que este contraía sus músculos de vez en vez, como si le doliera cada vez que respiraba profundamente.

Por otro lado, y de manera alarmante, el rubio no estaba mejor. Si bien los golpes en su rostro eran mucho menos pronunciados, era justo la presencia de estos lo que le preocupaba, porque... ¿quién podía ser capaz de causarle esa clase de daño a Shizuo Heiwajima? En el mundo real solo se le venía a la cabeza el nombre de la persona recostada al lado de este, pero..., dejando de lado los innumerables cortes que Izaya le había hecho a lo largo de los años y sus peleas, ni siquiera él podía ser capaz de dar un golpe tan fuerte como para manchar la piel de la Bestia aquel modo.

Eso solo podía significar que las cosas allá adentro eran demasiado para ambos...o, en el mejor de los casos, que estaban luchando juntos, pues dadas las circunstancias, seguir vivos en tal lugar debía ser una verdadera hazaña...y eso solo podía ser así si habían dejado su rivalidad de lado, no solo por el bien de Shinra, sino también por el de ellos.

Pero aun con ello...era fácil pensar de ese modo al no saber realmente lo que pasaba en aquel mundo; era fácil decir que la estaban pasando mal, porque era obvio, pero no a qué grado...

¿Cómo podía haber dejado que se expusieran al peligro de ese modo...?

Aun si era por una noble razón, arriesgar dos vidas por una... ¿No era demasiado egoísta permitirlo?

- ¡...Celty!, ¿pudiste ver algo mientras no estaba? -Kadota habló casi con prisa, todo con tal de distraer su cabeza de aquellas ideas que, aunque justas, no debían ser, no cuando todo estaba hecho.

Sin embargo, aun tras su pregunta, la dullahan permaneció quieta, mirando el rostro del médico clandestino. De no ser por sus manos volviéndose puños con la suficiente fuerza como para hacerles temblar, el chico de gorra hubiera pensado que se trataba de una estatua.

- ¡Celty! -llamó de nueva cuenta, moviendo una mano desde su lugar, viendo si lograba llamar la atención de la dullahan, lográndolo tras unos cuantos segundos, aunque tuvo que repetir su pregunta cuando vio la duda en los dedos de su amiga al tomar el aparato en su bolsillo.

Celty tardó lo que pareció una eternidad en escribir una respuesta, cosa que no hizo más que preocupar al de gorra, quien creyó lo peor al verle borrar varias veces lo ya escrito, como si no supiera de qué manera darle su reporte..., hasta que al fin lo hizo; la dullahan le paso el PDA sin parecer muy segura de ello, de modo que, cuando por fin pudo leer su contenido, no entendió la razón de tanta duda...

-Tuvieron un breve encuentro con el demonio, pero no paso a mayores y tampoco les revelo nada; ambos están bien. Ahora mismo toman un descanso frente a la puerta del último escenario.

A pesar del detalle de haberse encontrado con el causante de todos sus problemas...La dullahan no le ponía mayor importancia, así que todo debía ser tal como dijo, sin embargo, aun así no podía estar tranquilo si no hablaba con sus amigos, si no veía como se hallaban y si...y si podían y querían continuar...

- ¿Hablaste con ellos? ¿Qué te han dicho? -preguntó devolviéndole el PDA con ansias mal contenidas, tan solo demostrando lo mucho que necesitaba tener la respuesta a sus preguntas - ¿Puedo hablar con ellos? Seguro Izaya quiere saber si ya podemos sacarle de ahí; así que estaba pensando que, quizá si intentamos sacarlo con...

Antes de que pudiera continuar, la dullahan puso la pantalla del aparato electrónico enfrente de sus ojos, casi golpeándole la nariz, de modo que se vio dando un rápido paso atrás al mismo tiempo que tomaba este entre sus manos, perdiendo todo rastro de optimismo...

-Están bastante lejos, mis sombras no los alcanzan; pero la salida de la próxima puerta es un camino libre, así que en cuanto salgan de ahí puedo volver a guiarlos. Por ahora solo puedo observar sus movimientos...

- ¿No los alcanzas...? -murmuró aun con aquel texto dejándoselo en claro, incapaz de creer que no pudiera hablar al menos un momento con los chicos -Es...entonces, ¿...continuaran solos?

Perdiendo la calma, el usualmente relajado rostro del castaño demostró un gesto de total decepción. No era posible que llegaran al punto de tener a ambos allá adentro, a su suerte, y casi por llegar al final del camino... Era imposible...

-Celty, pero...Izaya, él...

La dullahan supo a lo que se refería incluso cuando parecía incapaz de terminar su oración, de modo que, en un rápido movimiento de mano para tomar el PDA y escribir en él, regresó este enfrente, mostrándole el contenido con su mano libre oculta detrás de su espalda, manteniendo está fuertemente cerrada.

-Hace un rato aceptó continuar. Pero, de ser necesario, lo sacaré apenas pueda, lo prometo -había escrito en aquella brillante pantalla, apenas dejándole terminar de leer cuando aparto está de su vista y guardo el aparato de nueva cuenta, como dando por cerrado el tema.

Kadota quiso pensar que aquella actitud evasiva y extraña que expresaba tan de repente la Jinete, se debía a la tensión del momento, pero...conforme más lo pensaba más se convencía de que algo estaba mal. Porque... ¿Qué sentido tenía prometer algo que desde un principio se había puesto como obligación y regla?

Además, era imposible que Izaya se mostrara tan cooperador de la nada, cuando bien había sido el único en contra de involucrarse en todo aquel problema.

"No dormir te está volviendo paranoico, Dotachin", se dijo a sí mismo, por alguna razón utilizando aquel mote que solo el informante empleaba para referirse a él, desde hace ya tantos años...

Dándole la razón a aquella observación dentro de su cabeza, se sentó en la cómoda al lado de la cama, por un momento dejando que sus ojos se mantuvieran fijos en el cuerpo de la única mujer dentro de aquella habitación. Esta parecía incluso más nerviosa que hace un rato... Pero, fuera así o no... ¿cómo podía pedirle que le demostrara que lo que decía era cierto?

Era horrible aquel sentimiento de desconfianza que podía experimentar hacía quien consideraba una verdadera amiga...pero era peor tener las suficientes razones para dar lugar a la duda... y mucho peor, no tener el valor de decir nada; tan solo aferrarse a la falsa verdad las sus palabras.

Y desear que todo estuviera bien...

•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•

Ambos parados frente a frente, con el sendero y aquella puerta a un costado, y la oscuridad en el otro. Todo parecía tan simple y a la vez tan complicado.

Fue por ello que, mordiéndose la lengua un momento mientras el informante miraba los botones de su chaleco con cara que solo podía compararse a cuando alguien resolvía un complicado problema de cálculo, el monstruo soltó un suspiro para llamar su atención. Al menos el miedo en sus ojos había disminuido considerablemente..., sustituyendo buena parte de este con determinación...

-Ella no va a sacarme de aquí, Shizuo -dijo de la nada, antes de dejarle hablar, y aunque su afirmación era una posibilidad que, aun sin desearlo, había considerado bastante esos últimos minutos, quiso contradecirle, pero...al final optó por no mentir, y tan solo escucharle -Como yo lo veo, no me quedan opciones más que continuar. Él dijo que esa puerta era la última, y a estas alturas creo que no hay nada más que pueda usar ya para...para detenernos.

"Para romperte", completó el monstruo dentro de su cabeza, evaluando las posibilidades sin evitar enojarse al darse cuenta de que, muy probablemente, Izaya tenía razón; pero no podía solo aceptar que se resignara a seguir si no quería hacerlo, y tampoco era como que pudiera dejarle en algún lugar para que estuviera seguro...

Estaba comenzando a frustrarse.

-Shizuo, no quiero seguir solo porque no tenga opción -habló de nueva cuenta el menor, y solo en ese momento el rubio reparó en aquel detalle en su nombre. Izaya ya no usaba aquel ridículo honorífico de niña para referirse a él, y tampoco abreviaba su nombre en un mote infantil. Eso solo podía significar que iba muy enserio... Así que, no sabía que esperar de lo que estaba a punto de decirle.

"¿Entonces...por qué?", estuvo por preguntarle, notando en la expresión del contrario su dificultad para continuar, como si no supiera qué palabras usar, o como si simplemente le costara decirlo.

Pero, tan rápido como un suspiro, el frío aire entre ambos se volvió cálido cuando, con un movimiento tan simple como era levantar el mentón, Izaya hizo que ambas respiraciones parecieran mezclarse, al mismo tiempo que aquellos rubíes que tenía por ojos daban con los de la bestia, aquella que en cada uno de los momentos en los que se había visto en peligro había arriesgado su propia vida para salvarle.

Y Shizuo lo vio; en el brillo de los ojos ajenos vio sentimientos que en otro momento no hubiera creído existentes, justamente por tratarse de él, pero ahí estaban...

Preocupación, arrepentimiento, miedo, enojo, agradecimiento, y muchos más; pero entre todos ellos, había algo especial, algo grande ocultándose detrás, tan profundo y puro como el blanco de las nubes en un día soleado, un sentimiento que no reconocía y se expresaba en aquel brillo que jamás nadie dirigió hacia él.

¿Qué era?

-Porque no quiero dejarte solo -la voz del informante se hizo escuchar, queda y suave en medio del desesperante ruido del agua y el viento a su alrededor, tanto así que por un momento Shizuo pensó que se había tratado de una alucinación suya, pero no era así...

Y sin embargo, antes de que pudiera reaccionar al impacto de tan importantes palabras, y que el informante intentara agregar algo para quitarles valor, aquella puerta blanca con bordes en negro se abrió, rechinando apenas lo suficientemente fuerte como para que ambos le notaran y se giraran hacía esta, observando el oscuro vacío en el interior antes de ladear el rostro para mirarse una vez más, como un acuerdo mutuo, pero sin tiempo de decir o preguntar nada.

Detrás de ellos podían escuchar el suelo quebrarse a pedazos y caer. No había vuelta atrás, solo un camino enfrente, uno que, a la par, recorrieron con pasos firmes hasta desaparecer en este, con el sonido de la puerta cerrándose a sus espaldas.

-.-.-.-.-.-.-.-

Avanzando entre lo que parecía ser un pasillo sin demasiado chiste, Shizuo buscó sostener de algún modo al menor, tal como había acostumbrado hacer desde hace un buen rato, para no volver a correr el riesgo de perderle, de modo que apenas tomó su mano suspiró aliviado cuando fue el mismo Izaya quien apretó el agarre.

Así estaba mejor...

Tras unos cuantos minutos de camino, algunas partes de las paredes comenzaron a iluminarse, revelando diversos tipos de formas, aunque al mirar mejor, solo eran rectángulos y cuadrados acomodados en diferentes posiciones, algunos más largos o anchos, dando una apariencia parecido a los circos de espejos, solo que estos no mostraban su reflejo cuando pasaban a su lado...Estos tenían recuerdos reproduciéndose como si de una cinta se tratara. Algunos eran los mismos que habían visto en los escenarios pasados, pero igual había otros. Si lo pensaban un momento, era realmente enfermo verse a sí mismos gravados ahí... Sobre todo porque eso tan solo demostraba lo bien que aquel demonio les conocía con base a aquellos fragmentos de sus vidas.

Aunque, tal como Izaya había dicho antes, pasado ya lo más fuerte que podía usarse contra ambos, ya no era como que hubiera algo capaz de detenerles, así que, entendiendo que debían ver aquellos recuerdos durante su caminata, volvieron sus pasos un poco más lentos y pausados, tan solo deteniéndose cuando alguno de los dos lo hacía para ver con mayor atención una de las pantallas.

Tras un rato, Izaya se dijo que aquello no era tan malo, si bien habían recuerdos aun algo dolorosos, como aquellos castigos que Shiki le había puesto en sus épocas de aprendiz, al fallar en algún encargo, o una que otra tortura de cuando con todo propósito o por accidente terminaba siendo atrapado por algunos grupos delictivos, había otros que incluso le causaban algo de risa al saber el origen de estos, como esos en los que se le veía correteando en la escuela, con Shizuo arrojándole contenedores de basura o alguna silla o escritorio.

Por su parte, y aunque era molesto ver escenas de su infancia donde casi aplastaba a Kasuka con el refrigerador o alguna otra cosa, o donde por pequeñas tonterías terminaba causando un total alboroto y las lágrimas de su madre, Shizuo también rió al ver lo mismo que el pelinegro, y claro, por las risas de este, sobre todo al reconocer que las cosas no habían cambiado mucho a la fecha...Aun diez años después, seguía persiguiéndole en las calles y arrojándole lo primero que tenía a su alcance para intentar atraparle y, como siempre amenazaba, matarle, aunque hasta el momento no había tenido la oportunidad de hacerlo...

-Esto...es de hace unos días.

Saliendo de sus pensamientos para ver lo que el informante señalaba, el monstruo reconoció aquella escena vista desde los ojos del menor. Fue del día en el que le atrapó en el callejón, cuando Kadota y Celty les llamaron para que fueran al departamento.

No creían que se tratara de un momento importante en sus actuales circunstancias, pero ninguno de los dos se movió de ahí por unos segundos. Ambos veían atentos y desde la perspectiva del informante el rostro de su adversario cuando este le sujeto contra la pared, apretando su cuello. Era algo curioso cómo incluso la imagen se distorsionaba un poco en respuesta a la falta de aire, hasta el momento en el que, callando y dejando de luchar, el menor logró hacer que el enfadado rostro del rubio cambiara un poco, delatando una mueca confusa antes de descuidarse y dejarle escapar.

Ese era todo el recuerdo, a lo que, regresando a su camino, Izaya jaló por la muñeca al mayor al ver a este aun parado frente a la pantalla, que de nueva cuenta reproducía la escena.

Otra vez lado a lado y avanzando, el informante notó que su acompañante volteaba a verle cada cierto tiempo. No era muy difícil adivinar el porqué de aquel comportamiento; además, y para ser sincero, posiblemente él también tenía la misma pregunta rondando en su cabeza, así que...

- ¿Lo hubieras hecho? -dejo su curiosidad salir a flote, sin mirar al monstruo al no estar muy seguro de si hacía bien en preguntar, tanto por su bien como el del contrario.

-...No lo sé.

Tras aquellas palabras que, aunque no dejaban claro nada, parecían complacer al menor, Shizuo pensó algo más para sí mismo, y se dio cuenta de que, si bien en aquel momento, al no conocer a Izaya tanto como en ese mismo instante, no estaba seguro de si habría sido capaz de dañarlo, y era sincero al decir que simplemente no lo sabía, si imaginaba una situación similar en un futuro, reconocía con total certeza que no lo haría, bajo ninguna circunstancia. Simplemente no podría... no después del largo camino que había recorrido a su lado, y de todo lo que había descubierto de él, no solo por sus recuerdos, sino por sus acciones.

Sonriendo un poco para sí mismo al darse cuenta de lo extraño que sería todo al salir de aquel lugar y volver a sus vidas, avanzó con renovadas energías, dándose cuenta de que su comportamiento debía estar molestando un poco al contrario, después de todo, bien sabía que Izaya odiaba no entender lo que otros pensaban... pero, quizá era bueno que justamente fuera él la excepción a su "don" de leer a los demás.

Con aquellas ideas en mente, se pegó un poco más al cuerpo del menor, sin que este pareciera notarlo al estar mirando al lado contrario; sin embargo, tras unos cuantos pasos más, y dándose cuenta de que el caminó terminaba a escasos metros más adelante, hicieron más cuidadosos sus movimientos, al menos hasta que, sin aviso alguno Izaya adelanto sus pasos disimuladamente, con intenciones que para ese momento Shizuo no pudo pasar por alto, a lo que, tomándole del brazo le obligó a regresar a su lugar, revelando aquel recuadro en la pared que había tratado de ocultar con su cuerpo.

¿Qué ese de ahí no era Shinra?

Sin soltar el brazo de su enemigo, le dedicó un gesto enfadado a manera de reprimenda, aunque el otro lo pasó por alto con un puchero arrogante.

¿Qué no habían acordado que no se ocultarían nada? ¿Qué no había quedado claro que de ese modo todo terminaría más rápido?

Acercándose un poco más a la pantalla, dejó que sus ojos se perdieran en descubrir la importancia de aquel instante plasmado en la pared. Se trataba de una vista panorámica, como la grabación de una cámara, así que era más sencillo entender lo que sucedía. Por la apariencia de ambos chicos ahí presentes supo que debía tratarse de antes de qué conociera al pelinegro.

-Shinra siempre fue un chico raro -habló el informante a su lado, ya sin planes de querer evitar que se enterara de lo sucedido ese día -Bueno, yo no tengo demasiado derecho de decirlo, pero...creo que al menos puedo llamarle "persistente" o "molesto"; metiéndose en la vida de los demás con ansias infantiles de saber más sobre lo que le rodea, aun si frente a Celty lo dejaría todo.

Escuchando su voz al mismo tiempo que veía a ambos chicos alrededor de varios tipos de plantas, recordando en el proceso que en alguna ocasión Shinra le había contado que estuvo en el club de biología con Izaya, le dio la razón a todo lo que este decía.

Pero aun quería saber por qué ese recuerdo era importante, así que con un pequeño apriete en la muñeca del menor le pidió que continuara explicándole lo que estaba viendo, pues si bien podía escuchar las voces de ambos chicos, había descubierto que prefería que fuera Izaya quien le contara todo.

-Shinra creó el club de Biología como un método para complacer a Celty, como todo en su vida; fue su manera de tener un amigo en medio de toda una escuela de personas con las que no le interesaba relacionarse. Y por mi parte...supongo que acepté solo por curiosidad, y para aprovechar el lugar con la fundación de Amphisbaena, un club de apuestas del que Shinra siempre intentaba convencerme de cerrar.

Sonriendo hacía sus propias palabras, el pelinegro miró con algo de nostalgia a su otro yo charlando con el futuro médico; a veces estudiando sobre platas, cultivándolas, y otras solo hablando y tratando de entenderse mutuamente, aunque eso fue algo que, con todo propósito nunca le dejo fácil al futuro medico clandestino, como todo sobre su vida, aunque este no se quedaba atrás, sobre todo cuando intentaba explicarle la clase de sentimientos que tenía por aquella mujer sin vida en el corazón.

"Si lo normal es el amor a un ser humano, y todo lo demás es anómalo, ¿dónde está la línea divisoria?"

"Quiero amarla incluso aunque hiera a otros"

Siempre diciendo tonterías... a veces a tal grado que era incapaz de saber si hablaba enserio o de verdad podía llegar a preocuparse por otros sin tener que estar Celty de por medio...

- ¿Y qué sucedió?

A pesar de que con lo que sucedía en el recuadro enfrente suyo, Shizuo realmente no necesitaba escuchar una respuesta, Izaya quiso darla, justo en aquel instante en el que Nakura, con su siempre desesperante expresión el rostro, ingresaba al lugar solo para contestar su pregunta, a la par de las palabras del informante.

"Si aparento que somos amigos, sería raro que no te detuviera"

-Lo jodí todo.

Aquellas palabras hacían imposible el intento de suponer que algo bueno podía salir de ser el regulador de un ilícito club de apuestas, de modo que, no fue del todo extraño ver a aquel chico raro dirigirse a Izaya para apuñalarlo. Pero Shizuo ni siquiera se preocupó, porque se trataba de Izaya, y para ese entonces, aunque aún no le conocía, era imposible que alguien tan idiota pudiera lastimarle, y sin embargo, aunque todos quienes le conocieran debían saber aquello, Shinra se atravesó entre la navaja y él, poniendo su propia vida de por medio.

El monstruo vio aquel evento con el ceño fruncido y los labios entreabiertos, incapaz de entender las razones del médico clandestino incluso cuando este puso como excusa la estupidez sobre ser un héroe; pero lejos de que considerara aquello lo importante del incidente, lo que le pareció preocupante, lo que en verdad logró descolocarle, fue el hecho de que Izaya pidiera que le culpara a él y no a Nakura.

Porque podía haber hecho miserable la vida de aquel sujeto sin la necesidad de terminar siendo tomado como el responsable del suceso, pero eligió apropiarse del papel de victimario...

¿Por qué?

-Aun ahora, tampoco entiendo qué demonios pasaba por la cabeza de Shinra cuando se le ocurrió hacer tal tontería -el pelinegro liberó su muñeca del agarre aun sobre está, tan solo para cruzarse de brazos mientras revivía aquel momento a la par que la pantalla reproducía todo de nueva cuenta -Diciendo todo aquello de amar sin importar herir a otros... Tan solo se contradijo a sí mismo. ¿Cómo podría hacerlo si pone su vida en riesgo tan despreocupadamente?

-Creo que...A veces ni él mismo se da cuenta de que puede ser menos egoísta de lo que cree -intervino el ex barman. Él también conocía a ese medico chiflado, sabía por propia boca y promesa de este, que se creía capaz de matar a alguien con tal de proteger a la dullahan... y aunque en parte no lo dudaba, sabía para sí mismo que había ciertas excepciones en sus promesas...

["La amistad es amor en serenos estados"]

Encogiéndose de hombros, y con gesto que dejaba algo de duda, el informante aceptó su comentario dándole un pequeño golpe en el hombro antes de seguir caminando. Le enfadaba aquel recuerdo.

Sonriendo apenas un poco por la actitud que había tomado el contrario, Shizuo se apresuró a seguirle el paso. Sin duda ese tema no era del agrado del menor, pero aún tenía una pregunta que quería que este le respondiera, aprovechando que había recuperado parte de su usual actitud y parecía más dispuesto a hablar.

- ¿Por qué hiciste que te culpara? Es decir, aun si lo sucedido fue por el tema de las apuestas, fue él quien tomó la decisión de meterse en medio...

-Suenas como si me defendieras -exclamó el menor haciendo un ademán con la mano, mirándole de reojo con chispa de burla, aunque al final tan solo suspiró y se detuvo, justo antes de que el pasillo terminara y una habitación extraña les recibiera.

Ambos sabían que de ahí en adelante era imposible saber lo que les esperaba, así que aquella charla podía ser la última. Tal vez fue por ello que, tras quedarse quieto por un momento, pensando en la pregunta del más alto, Izaya decidió darle gusto a la curiosidad de este...

-Porque nadie hiere lo que ama, o hiere a otros por amor, Shizuo. Por eso quise ser el responsable de aquella herida aun si no fui yo quien la causo directamente. Quería recordar cómo la única persona que se acercó a mí sin planes de lastimarme, casi muere -le explicó con calma, como si hablara con un niño pequeño, intentando hacerle comprender su manera de ver las cosas mientras miraba un punto incierto de la habitación que les esperaba -De ese modo evitaría que algo similar sucediera, no por salvar a otros, si no para salvarme a mí.

Quizá se había vuelto loco, o quizá pasar demasiado tiempo con el informante le había hecho daño, pero...tras analizar aquella respuesta, Shizuo pensó que, aun con su torcida personalidad, Izaya veía el amor como algo bastante...puro. Porque la razón por la que parecía buscar dañar a todos quienes se pusieran en su camino, era justamente para evitarles, para evadir la posibilidad de llegar a quererles...

Con tales pensamientos en mente, Shizuo no pudo evitar recordar aquello que el medico clandestino le había dicho hace un tiempo...porque en ese entonces no podía entenderlo, o creer que aquel chico podía albergar algo de pureza o amor dentro de su ser, pero...

"Puede parecer de sangre fría, pero es más humano y su corazón es más frágil que cualquier otro, tanto que si lo llena con amor humano o traición, se rompería fácilmente, razón por la cual, creo, él eligió desde el principio evitarlo todo"

Sí podía...

-Por otro lado, supongo que, me tomé bastante personal el incidente justamente por tratarse de Shinra, y por ello pensé que era mil veces mejor una larga y divertida venganza que la justicia de solo un pequeño castigo, pero eso pregúntaselo a Nakura~

Una pequeña risilla contenida de parte del informante hizo que el ex barman le mirara con incredulidad, apenas poniendo atención a la última parte de lo que le había estado diciendo mientras cavilaba. Al diablo Nakura, ¿acaso el informante no se había dado cuenta de lo importante de su discurso de hace un rato? Acababa de revelarle algo tan...tan increíble que... tan solo no podía pensar con claridad.

Con la cabeza a nada de explotarle por tanta información y el sobreesfuerzo de su cerebro, el monstruo estuvo a nada de poner una mano sobre la parlanchina boca del pelinegro tan solo para terminar de procesar aquella sensación extraña que, si bien había comenzado a crecer hace un buen rato, en ese momento amenazaba con estallar, y no sabía si eso era bueno o malo... Pero antes de posiblemente ganarse que el menor le acuchillara por intentar callarle, repentinamente algo les empujó desde las sombras del pasillo, de tal modo que, ante la sorpresa de ambos, se vieron cayendo en el suelo de la habitación que les había estado esperando...

-Ugh... ¿De verdad no podía solo poner una alarma o algo por el estilo?

El más enfadado por la poca sutileza del golpe pareció ser el informante, cosa rara estando a su lado la Bestia de Ikebukuro, pero dado que este último aún estaba absorto en su nuevo descubrimiento, no se quejó demasiado al levantarse del suelo, tomando por los hombros al menor para llevarlo consigo, en vista de que a este, aunque no quisiera admitirlo, aún estaba resentido por su última pelea; su postura y el poco color de su rostro le delataban bastante.

- ¿Estas bien? -preguntó el rubio, dudando sobre soltar sus hombros, pero el otro tan solo le apartó ambas manos con un movimiento, asintiendo mientras miraba a su alrededor con gesto crítico, invitándole a hacer los mismo.

No había mucho que mirar al tratarse de una habitación tan simple; si acaso era del tamaño del dormitorio del médico, el piso era de madera oscura y desgastada y las paredes tenían una textura similar debajo de un papel tapiz algo corroído que quizá en algún momento tuvo un bonito color crema.

Sin embargo, de todos los detalles que podían llamar la atención de aquella estancia, posiblemente el más importante era la falta de muebles en su interior, a excepción de una silla ubicada casi en el centro... así como el hecho de que no parecía haber una puerta de salida, pues el pasillo por el que habían entrado acababa de desaparecer. Además, y fijándose mejor, en una de las paredes había algo escrito, solo una palabras: "verdad".

-...Esto no me gusta -murmuró el informante tras dejar de ver las paredes y pasar dar unos cuantos pasos alrededor, para buscar alguna otra pista de lo que se suponía que debían hacer en esa habitación, pero casi de inmediato detuvo sus pasos cuando, al ubicarse enfrente de la silla, vio su nombre grabado en el respaldo de esta, como si lo hubieran tallado ahí con un objeto afilado...

Sintiendo que un nudo crecía en su garganta al comenzar a atar cabos, buscó al rubio para mostrarle su hallazgo, pero al encontrarle detrás suyo, igualmente dándole la espalda, se dio cuenta de que este miraba algo en el suelo, a lo que situándose a su lado para ver de qué se trataba, casi de inmediato cerró los ojos con gesto de pesar.

Ya lo había entendido todo, y estaba seguro de que Shizuo también.

Una silla con su nombre...y a unos metros de esta un circulo dibujado en el suelo con el nombre de Shizuo dentro de este.

Ambos habían sido advertidos antes sobre lo que le esperaba en ese último escenario. Aquella cosa se los había dicho cuando les hizo caer al vació desde el pasillo de arriba...

[¿Pondrías tu vida en manos de quien más "odias"? Y tú, ¿Prefieres verle morir antes que decir la verdad?]

Aunque aún no podían saber la mecánica exacta de aquella última prueba, bien podían darse una idea, y esta no era nada agradable, sobre todo para el informante, cosa en la que de inmediato reparó su compañero, quien bufando llevó una mano a despeinarle el cabello, un poco más fuerte de lo necesario, de modo que casi de inmediato el informante le apartó de un empujón, mirándole con enojo y claras intenciones de reñirle por su brusquedad, pero no lo hizo, no al ver aquella sonrisa en el rostro de la Bestia, y su mirada...

Era como si, aun sin hablar, Shizuo le gritara que todo estaría bien, que confiara en él como había estado haciendo cada vez que perdía el camino...pero no podía hacerlo, no cuando tenía la certeza de que lo que les esperaba no eran recuerdos; no se enfrentarían a fantasmas del pasado, sino a la verdad, y solo él sabía qué clase de cosas quería mantener guardadas para sí mismo para siempre...

Pero no había de otra. Las paredes a su alrededor comenzaban a rechinar en espera de que diera comienzo el juego.

Apretando los puños, Izaya vio al rubio dar un paso enfrente para situarse en su lugar, sin perder aquella expresión en el rostro que bastante justicia le hacía a su apellido.

- ¿Desde cuándo eres el más calmado entre nosotros, he...? -le preguntó en un suspiró, tratando de hacerle recapacitar sobre las implicaciones de sus actos, pero el rubio se limitó a encogerse de hombros, sin planes de contestar aquella pregunta

Rendido, el informante hizo un gesto molesto antes de caminar hacía su lugar, tocando superficialmente uno de los descansabrazos para después acomodarse de espaldas, dudando...

-No lo pienses; solo hagamoslo, Pulga. Estamos juntos en esto -desde su lugar Shizuo levantó la voz, haciendo que cerrara los ojos y se dejara caer en el mobiliario, con los hombros encogidos y ambas manos aferradas a los respaldos.

Tras los primeros segundos nada pareció suceder, aunque ambos notaron que el ruido de las paredes había cesado; después, gradualmente notaron que la luz comenzaba a desvanecerse, sin llegar a sumirles en la oscuridad cuando, poco a poco, pequeñas flamas de luz aparecieron alrededor de la estancia, alumbrando esta de manera tenue. Solo en ese entonces ambos notaron que algo les había sujetado contra su lugar; se trataba de tiras oscuras que salían del suelo y se enredaban alrededor de sus piernas, impidiéndoles dejar sus puestos.

-Creo que...esto no es bueno -murmuró el rubio al agacharse e intentar romper los pequeños pero resistentes lazos, deteniéndose en el momento en el que sintió el piso temblar, amenazando con caerse.

De inmediato entendieron que tal señal era para ellos. No debían intentar quitarse esas cosas, de modo que, gruñendo, el ex barman volvió a su postura inicial con irritación en la mirada, que de inmediato pasó a una mueca de preocupación al ver hacía su compañero, quien quiso preguntar la razón de su asustado rostro, al menos hasta que, antes de tener el tiempo para abrir la boca, sintió unos brazos fríos deslizarse por sus hombros, simulando alguna clase de abrazo...

-Así que llegaron hasta acá~ Que pequeños tan interesantes, no me han decepcionado~

Aquella voz...daba directo a su nuca, erizándole cada cabello. No quería mirar a esa cosa a la cara, no sabiendo la clase de apariencia que portaba en ese instante. Porque ese no era Shinra... Pero...

Conteniendo la respiración mientras las manos del demonio se acomodaban sobre su pecho, el informante se obligó a girar el rostro para ver el rostro del demonio, quien alegre le dedicó una enorme sonrisa antes de separarse de su cuerpo y caminar hacia el rubio, poniendo un dedo donde debía hallarse su corazón, antes de simular que disparaba hacía este.

-Me pregunto... ¿Debería hacerlo fácil o difícil? No me gustaría que murieras tan pronto, Shizu-chan~ pero eso dependerá de tu buen... amigo~

- ¿De qué se trata esto? -interrogó el pelinegro haciendo el intento de levantarse de la silla, pero al hacerlo más hilos se enredaron sobre su regazo y parte de la cintura. Solo sus manos permanecían libres, y aunque bien pensó en tomar una de sus navajas para usarla en caso de que el demonio intentara herir a Shizuo, bastó con una mirada oscura de parte del primero para entender que era mejor guardar la calma...

Apenas la habitación quedó en silencio, el falso Shinra caminó unos cuantos pasos entre ambos chicos, riendo un poco al dar la vuelta para regresar sobre los mismos con un dedo bajo la barbilla.

-Esto es...como una prueba de confianza~ -soltó relamiéndose los labios, mostrando en el proceso, y por apenas unos instantes, unos dientes delgados y afilados, bastante puntiagudos y para nada humanos -Para ti, monstruo, será algo como cerrar los ojos y dejarte caer al vació, esperando que el buen Iza-chan te atrape. Seguro conocen ese juego, ¿o no?

Asintiendo con precaución, informante y bestia se miraron de reojo. Aun si se basaba en un juego de niños...no podía ser tan fácil.

Adivinando lo que sus invitados pensaban, el demonio bufó divertido, señalando la pared donde se encontraban gravada aquella palabra que ya habían visto antes.

-Por supuesto, me gusta ponerle algo de emoción a las cosas, así que haremos esto más interesante y productivo~ Mhn...tendrán cinco oportunidades para ganar la partida... -anunció retomando su caminar, mirando el suelo con atención y una mueca que no daba buena señal -Esas cinco oportunidades serán tuyas, informante. Tendrás que contestar cinco preguntas, para no dejar caer a tu monstruo; de eso se trata este juego~

Por un momento, Izaya mantuvo su vista fija en el rostro del médico clandestino; a pesar de su molestia, le daba un poco de calma mirarlo, posiblemente porque desde que conocía a Shinra este simulaba ser la voz de su razón intentando hacerle tomar buenas decisiones, o retractarse de otras, y aunque no siempre lo lograba al menos le hacía dudar un poco de las cosas, para que las analizara desde otros ángulos...

- ¿Cuáles son las reglas? -ladeó la cabeza con desconfianza, sabiendo que había dado en el clavo cuando el demonio le mostró un gesto de suficiencia.

-Si mientes, o no dices la verdad completa, o tratas de tergiversar todo, como es tu especialidad, pierdes...No tienes oportunidad de error, Iza-Iza, o la Bestia morirá~ -explicó con naturalidad, caminando de nueva cuenta hasta situarse al lado del pelinegro, aunque su vista se mantuvo sobre Shizuo -Por otro lado, sobre la cuestión del tiempo, no hay un límite exacto para tu respuesta aunque eso es algo que tú mismo deberás valorar, porque... recuerden, no tengo mucha paciencia~

Asintiendo con apenas algo de duda, el informante dirigió su atención hacia su compañero, quien impaciente e incómodo al tener ambos pies sin movimiento alguno, mantenía los puños apretados con fuerza, como si esperara el mínimo intento del demonio por dañarles, aunque de eso se encargaría su estúpido juego...

Inhalando aire para prepararse ante lo que estaba por suceder, asintió con decisión, siendo ese el momento en el que una línea divisoria se marcó en el suelo, entre la silla y el círculo, y un pedazo del suelo del lado de la bestia cayó, revelando no un fondo oscuro, sino rojo...y bastante caliente.

Ambos chicos miraron aquel infierno de llamas con los ojos abiertos en total pánico y sorpresa, con las risas de fondo del demonio...

Shizuo no caería al vacío si fallaba...

Ese hijo de perra pensaba quemarlo vivo...

-Entonces comencemos con la primera pregunta, niños~

Juntando ambas manos enfrente suyo, el demonio soltó su primer golpe, mirando al informante con una ceja en alto apenas terminó de hablar, esperando su respuesta con ansias mal contenidas mientras este le miraba de reojo con la quijada tensa y ambas manos aferrando los respaldos de la silla con fuerza...

FIN DEL CAPÍTULO


Eso a sido todo por ahora, corazones :'D

Si quieren dejar alguna opinión o sugerencia, créanme que son bien recibidos y todos los contestaré apenas pueda :'D Ustedes son mi impulso para continuar compartiendo las cosas que se le ocurren a mi cabeza xD

Ya pasando a mi nota personal (y final xD) No saben lo feliz que me siento de que ya estemos casi a nada del final :'D Aprovecharé mi fin de curso para intentar terminar este fanfic antes de año nuevo x'D Ya verán que haré gritar sus corazones :D 3

¡Hasta entonces! 🌷❤

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*NOTA EXTRA(? :

*Usé una frase ajena a mi y a la serie para este capítulo, así que acá les dejo a su autor:

"La amistad es amor en serenos estados" ~Pedro Prado.

*De igual modo, para el nombre de la planta carnívora "Venus atrapamoscas" tomé el nombre de un doujinshi Shizaya llamado: Himitsu no Hanashi. Se los recomiendo uwu