DESPEDIDA DE AMOR I

By Natsumi No Chiharu

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Faltaba un mes para su enlace matrimonial y cuando llegó una carta con el sello Hyuga a su departamento justo en el momento en que sus abuelos y la ninja que cuidaba de ellos la visitaban en donde decía que solicitaban su presencia para establecer su estadía permanente en la mansión Hyuga su abuela se puso eufórica. Ella ya había decidido que serían parte de un clan histórico, poderoso y mucho más rico que el de ellos. Pero el plan tenía un gran problema: su nieta. No creía que fuera una nieta particularmente desobediente, pero ahí fue donde Sakura dijo basta.

No quería pertenecer a los Hyuga. Y no quería ser la esposa de un Hyuga, mucho menos «intentarlo»; pero ya no tenía escapatoria, ella ya había aceptado y no podía dar marcha atrás o sus abuelos quedarían deshonrados en lo que les quedaba de vida.

Decidió esconderse en su habitación, el único lugar donde no llegaba el parloteo que llenaba su apartamento por parte de su abuela, para pensar en algo que pudiera convencerla de lo que estaba haciendo era lo correcto. De momento, tenía toda una serie de opiniones claramente formadas…, pero estaba segura de que no escucharía nada de lo que alegara.

No podía seguir escondiéndose mucho más tiempo. Cada vez más se acercaba la hora de la cena y, al ser la anfitriona tenía que prepararla así que decidió levantarse de la cama y enfrentar al enemigo.

Preparo pollo, pasta y unas rodajas de manzana como postre, y puso la mesa para cinco. Si levantaba la vista de lo que estaba haciendo, podía ver una mirada furiosa por parte de su abuela, como si así pudiera avergonzarla y hacerla desear las cosas que ella quería y que ya se había salido con la suya.

La abuela no soportaba que Sakura se comportara tozudamente. Pero aquello lo había heredado de su hijo, así que no tenía por qué sorprenderse. De todos modos, en este caso no se trataba solo de su nieta. Últimamente ella también había estado tensa. La primavera llegaba a su fin, y muy pronto se enfrentarían al verano y luego al mal tiempo. Y a las preocupaciones de la salud de su esposo.

La abuela de Sakura dejó la jarra de té frío en el centro de la mesa con un golpe de rabia. A Sakura se le hacía agua la boca al pensar en el té con limón. Pero tendría que esperar; sería un desperdicio tomarse un vaso ahora con toda esa tensión, definitivamente no lo disfrutaría.

-¿Tanto te costaría al fin aceptar este matrimonio tuyo?- dijo por fin, incapaz de contenerse ni un momento más -La unión matrimonial con Neji Hyuga podría ser una magnífica oportunidad para ti, para todos nosotros.- espeto la abuela. Sakura soltó un sonoro suspiro, convencida de que aquel matrimonio sería en realidad una experiencia próxima a la muerte -Estos últimos años desde la muerte de tus padres, tu abuelo lo ha pasado muy mal- añadió ella, enfadada. -Si tuvieras la más mínima compasión, pensarías en él-

Ella sí, quería ayudarlo. Cuando su abuela planteaba las cosas así, no había nada por lo que sonreír. La situación había ido empeorando durante demasiado tiempo. Se preguntó si su abuelo lo vería como un regreso a la normalidad, si el dinero podría mejorar las cosas porque aunque sus abuelos no lo quisieran aceptar la situación económica estaba empeorando y estaban gastando dinero que no tenían para mantener su estatus dentro de Konoha. No es que la situación de sus abuelos fuera tan precaria que temiera por su supervivencia, o algo así. No eran indigentes. Pero supuso que tampoco era algo que no quedara tan lejos si ella no los estuviera ayudando económicamente con lo que ganaba en las misiones y en el hospital, pero ahora con su matrimonio ellos volverían a vivir mucho más cómodamente que antes, debido a la dote que recibirían del Clan. Se sentía como mercadería en venta.

Si pensaba en aquello parecía una tabla de salvación, un punto seguro al cual sujetarse. Aquel estúpido matrimonio podía sacar a sus abuelos de la oscuridad, y así ella obtendría talvez algo de libertad o sería nuevamente aprisionada en su propia aldea, cosa que era más que segura al ser la esposa del patriarca del clan Hyuga.

Se quedó mirando a su abuela. Para ser una persona grande estaba algo rellenita, lo cual era raro. No era nada comilona, y tampoco es que estuviera atiborrándose. Quizá fuera el aspecto normal de alguien que había tenido una buena vida. Era pelirroja, pero tenía un montón de mechas de un blanco brillante que le habían aparecido ya con los años que le daba a rosado. En las comisuras de los ojos se le dibujaban líneas de expresión, aún se miraba joven para una mujer de ochenta años, y al moverse observo que se inclinaba hacia delante como si llevara sobre los hombros un gran peso invisible.

Sakura sabía que cargaba con un gran lastre. Y sabía que aquella era la razón de que se mostrara tan manipuladora últimamente con ella. Ya que discutían bastante en situaciones normales, pero, al irse acercando en silencio el desolador panorama del casamiento, se había ido volviendo mucho más irritable. Y sabía que a sus ojos ella se estaba portando como una insensata, al no querer empezar a empacar sus cosas para la mudanza a la mansión Hyuga.

Sin embargo, había cosas en este mundo -cosas importantes- de las que no se quería separar. Y veía aquel trozo de papel y ese anillo en su dedo como algo que separaba de todo lo que deseaba. Quizá fuera que lo que deseaba era una tontería. Puede que no fuera ni siquiera algo que pudiera llegar a tener. Aun así, era suyo. No se veía capaz de sacrificar sus sueños, pero lo estaba haciendo, estaba interponiendo el bien de sus abuelos por el suyo.

-A la familia Haruno- anunció su abuela, con la carta en la mano. Intento arrebatársela, pero reaccionó muy rápido. En realidad, iban a enterarse antes o después.

-¡Abuela, por favor!- bramo.

-¡Yo quiero oír!- dijo Shizuka, con un toque en su voz que no pudo descifrar. Shizuka era como su hermana mayor, ya que crecieron juntas porque sus abuelos la acogieron cuando ella era tan solo un bebé. Ella era cinco años mayor.

La ojijade sintió que se ruborizaba de la vergüenza. Su abuelo escuchaba con atención, y Shizuka igual. Su abuela se aclaró la garganta y prosiguió.

-«La última carta que le enviamos hace dos días donde le solicitábamos su presencia en los terrenos Hyuga para su estadía en la mansión del patriarca y a la cual aún esperamos respuesta. Por lo que nos vimos en la necesidad nuevamente de enviarle otra en la que requerimos que empiece a empacar todas sus cosas y trasladarlas a la mansión Hyuga para poderlas ubicar en la habitación conyugal, así como su presencia para empezar a asumir sus deberes como la prometida y futura esposa del próximo líder Hyuga…» -

Miro al techo mientras ella proseguía. Eso es lo que hacía el clan: Hinata se comprometió con Naruto y aunque el clan dijera que no estaba de acuerdo con esa unión; era mentira, que Hinata estuviera de novia con el Héroe de Konoha y futuro Hokage era lo mejor que les había pasado desde hace mucho tiempo. Hanabi es novia y prometida de Shino hijo del jefe del clan Aburame era algo bueno, no tanto pero bueno, incluso pensaba que ya estaban planeando un futuro matrimonio Hyuga/Aburame. Entendía por qué lo hacían: necesitaban aliados. Pero no le gustaba. Hasta el momento no había visto nada parecido, hasta hoy. Y que su matrimonio con Neji se diera precisamente en este momento para ellos es como sacarse la lotería, ya que, obtenían al Héroe de Konoha, al heredero de un clan igual de grande que el de ellos y a ella la mejor Kunoichi de Konoha, alumna de dos Hokages que aún vivían y la ninja que obtuvo el sello yin, el más poderoso de todos los tiempos.

-¡Sakura, por favor!- soltó un suspiro de exasperación al ver que su nieta no le ponía atención. -Tienes que saber que eres una chica encantadora- alabo ella.

-Si soy tan encantadora, ¿cómo es que ningún chico me pide que salga con él?- pregunto ella.

-Oh, la verdad es que ellos lo intentan, pero Shizuka y yo los ahuyentamos. Mi nieta es demasiado guapa como para casarse con un cualquiera. Tu madre se casó con tu papá quien fue mi único hijo, y estoy segura de que tú puedes conseguir un partido igual o aún mejor, y mira lo hiciste te vas a casar con Neji Hyuga- dijo ella, y le dio un sorbo a su té.

-¿Y desde cuándo se presentan chicos a la puerta de ustedes?- Preguntó elevando cada vez más el tono de voz- Nunca he visto a un solo chico en la puerta de mi apartamento o en la casa de ustedes- musitó.

-Hace un tiempo- confesó su abuelo, que intervino por primera vez. Su voz tenía un matiz algo triste, y no apartaba la vista de su taza. Intentó descifrar qué sería lo que le preocupaba tanto. ¿Los chicos que se presentaban en la puerta? ¿Que su abuela y ella discutieran otra vez? ¿La idea de que no me presentara a la boda? ¿Lo lejos que estaría de la aldea si no lo hacía?

Su abuelo y ella se entendían bien. Su abuela le conto una vez que cuando ella nació su mamá estaba agotada por el alumbramiento, y su padre era un ninja activo, así que su abuelo la cuidó la mayor parte del tiempo. Saco el carácter de su madre, la terquedad de su abuela pero también la bondad de su padre y la amabilidad de su abuelo. Su abuelo levantó la vista solo un instante, y de pronto lo entendió. No quería pedírselo. No querría que su única nieta se fuera. Pero no podía negar el efecto beneficioso que tendría su matrimonio. Aunque solo fuera un matrimonio de apariencia.

-Sakura, sé razonable- dijo su abuela quien era la única que hablaba -Debemos de ser los únicos abuelos en toda Konoha que tenemos que convencer a nuestra nieta de algo así. ¡Piensa en la oportunidad que supone que tienes de querer a Neji Hyuga!-

-Abuela, aunque quisiera y que desde luego no quiero tener nada con Neji Hyuga, este matrimonio solo es un asunto de negocios. Y si se diera el caso de que algún día él se aburriera de mí y decidiera dejarme y dar por terminado esta unión, créeme que saltaría de alegría pero mientras tanto confórmate con que seremos parte de un clan aún mucho más grande que el nuestro y que los beneficios económicos para ustedes será suficiente por un largo tiempo.- declaro.

-¡Como puedes decir esas cosas!- grito indignadamente -Si tú te propusieras a conquistar a Neji Hyuga y darnos a nuestros bisnietos pronto, todo eso sería tuyo para siempre.- dijo

-Es ridículo pensar que todo eso pueda suceder en el futuro, porque nunca se va a realizar, además Neji solo me quiere para obtener el patriarcado del clan- concluyo. Su abuela empujó la silla hacia atrás, se puso de pie y se inclinó hacia su nieta por encima de la mesa.

-Lo bueno de todo es que ese futuro no esta tan lejos. Y nunca has tenido la opción de decir no.- Tiró la servilleta sobre el mantel y se dispuso a dejar la mesa -Shizuka, cuando acabes, es hora de irnos.- ella lanzó un sí. Su abuelo comió en silencio. Shizuka hizo tiempo todo lo que pudo, pero no fue mucho. Cuando se pusieron en pie, empezó a recoger la mesa mientras su abuelo se bebía su té, sentado en silencio. Se puso en pie y se sacudió las migas de la camisa.

-Lo siento, abuelo- murmuro, mientras recogía los platos.

-No seas tonta, cariño. No estoy enfadado- contestó, sonriendo y pasando un brazo por la cintura.

-Es que yo…-

-No tienes que explicármelo, lo sé- interrumpió, y le dio un beso en la frente.

Luego de que ellos se fueron volvió a la cocina para empezar a limpiar. Suspiró y se dirigió a su habitación para preparar la cama. Todo lo que le estaba pasando últimamente le ponía los nervios de punta. ¿Por qué tenía que presionarla tanto su abuela? ¿Es que no era feliz? ¿Por qué no estaba contenta con lo que tenía?

Se tendió sobre su colchón lleno de bultos, intentando pensar en su boda haciéndose a la idea. Supuso que tendría sus ventajas. No le disgustaba para nada pensar en la buena comida que tendría todos los días o tener personas a su disposición para sus qué haceres de la casa.

Parecía que el tiempo no avanzaba, hasta que por fin llegó la medianoche. Había un espejo junto a su puerta. Se detuve enfrente para asegurarse de que su pelo tenía el mismo buen aspecto de por la mañana, y se puse un poco de brillo en los labios para dar algo de color a su cara. Se dirigió a la cocina. Cogió los restos de la cena, algo de pan y una manzana. Volvió a la habitación más despacio de lo que habría deseado, ya que llegaba tarde.

Abrió la ventana de su habitación y miro afuera, hacia el bosque. No había casi luna, así que tuvo que esperar a que su vista se adaptara a la oscuridad antes de dejar abierta la ventana. Apenas se veía la silueta de la casa del árbol, al otro lado del césped. Miró alrededor. Todas las casas del vecindario estaban a oscuras. Nadie miraba. Suponía que no importaba lo que llevara puesto, pero se sentía guapa con sus pantaloncitos cortos de color marrón y la camisa blanca a juego.

Al introducirse de nuevo a su habitación supo que no estaba sola. En el otro extremo, alguien se ocultaba entre las sombras. Se le aceleró la respiración; no podía evitarlo. Dejo la comida en la cómoda y entrecerró los ojos para ver mejor. La otra persona se movió y encendió una vela. No daba mucha luz -nadie los vería- pero bastaba. Por fin el intruso habló, con una sonrisa furtiva debajo de su máscara.

-Hola, preciosa.- saludo él.

-No me llames «preciosa», te lo pido por favor. Primero mi abuela, las muchachas, Tsunade, el clan, luego Neji, y ahora tú. Empieza a ponerme los nervios de punta- dijo. Pero por el modo en que la miraba estaba claro que aquello no estaba ayudando en su defensa del caso «No soy guapa». Sonrió.

-No puedo evitarlo. Eres lo más precioso que he visto nunca. No puedes echarme en cara que te lo diga en la única ocasión que se me presenta- Se acercó y le cogió la cara entre sus manos, y se pudo ver en lo más profundo de sus ojos negros.

No hizo falta más. Sus labios ya estaban sobre los de ella y no pudo pensar en nada más. Lejos quedaban la boda, las discusiones familiares y hasta la propia Konoha. Solo estaban las manos de él sobre su espalda, guiándola hacia él, y su aliento sobre sus mejillas. Sus manos se le fueron a sus grisáceos cabello, aún húmedo por la ducha -siempre se duchaba por la noche-, y se enredaron en un nudo perfecto. Olía a madera. Aquel olor le hacía soñar. Se separaron, y no pudo reprimir una sonrisa.

Se sentó en la orilla de la cama como una niña en busca de mimos.

-Siento no estar de mejor humor. Es solo que… hoy hemos recibido esa estúpida carta. Otra vez.- musitó.

-Ah, sí, la carta —suspiró—. También la recibimos.- confirmó.

Él estudió el rostro de la ojijade mientras hablaba, como si estuviera refrescando la imagen de su rostro que guardaba en su memoria. Había pasado más de una semana, y ambos no se habían visto unos cuantos días. Ella lo escrutó también, pero no demasiado. Sakura observó bajo la pálida luz de la vela que tenía unas ojeras apenas perceptibles bajo los ojos; sin duda aquella semana habría estado trabajando hasta tarde.

Le dolía estar lejos de él. En estos días se volvía loca preguntándose qué estaría haciendo él. Y cuando no podía soportarlo más, se centraba en lo que le gustaba hacer en su tiempo libre que era la música gracias a su mamá y a su abuela. En realidad, él y Neji era responsable de la calidad de su música ahora estaba mejorando considerablemente. Y eso era malo para ella.

Ella lo quería: hacía ya casi dos años que lo quería y estaba empezando a amarlo. Y él la quería a ella. Con él ahí delante, acariciándole el pelo, no podía imaginarse ni siquiera poder entrar a la ceremonia de su matrimonio. Ella ya se estaba enamorando… y eso era malo para ambos y las partes involucradas.

-¿A ti qué te parece? quiero decir- preguntó.

-Está bien, supongo. Era de esperarse que eso pasara…- contestó, y en su voz detecté una nota de sarcasmo. Pero necesitaba saber qué opinaba.

-Kakashi… -

-Vale, vale. Bueno, una parte de mí piensa que es algo triste. ¿Es que acaso el no salía con más chicas? Quiero decir… ¿De verdad no puede conseguir a «ninguna»? No lo entiendo. Eso, por una parte. Pero luego…- Suspiró -En parte también me parece una buena idea. Es emocionante. Vas a enamorarte a la vista de todo el mundo. Y me gusta la idea de que alguien consiga un futuro feliz así. En cierto modo es esperanzador. Me hace pensar que quizá yo también un día pueda tener ante mí un futuro feliz.

Sus dedos siguieron los labios de la ojijade. Aquellos ojos negros escrutaron el interior de su alma, y Sakura sintió aquella chispa que los unía y que nunca había compartido con nadie más. Ella también quería un futuro feliz.

-¿De modo que te parece correcto esto que nos está pasando?- formuló Sakura.

-No. Sí. Bueno, desde luego no se puede negar que sería positivo para tu familia. Tu abuela se muestra esperanzada porque algún día lo quieras y habrá pequeños Hyugas corriendo por su casa.- confesó Kakashi.

-Kakashi, ¿Te das cuenta de lo que significaría eso? Cuando me casé ya no…- Él la abrazó aún más fuerte y le rozó la frente con los labios. Su mano le recorría la espalda arriba y abajo.

-No he pensado en otra cosa en todo el día- dijo. El sonido desganado de su voz se imponía a cualquier otro pensamiento. Ella solo deseaba que él la tocara y que la besara. Y ese era exactamente el rumbo que tomaba la noche, pero su estómago rugió y la devolvió a la realidad.

-Sabía que no habías comido algo, te he guardado algo- anunció, como quien no quiere la cosa.

-¿Ah, sí?- Preguntó él, pero ella noto que intentaba disimular su ansiedad, pero no lo conseguía del todo.

-Te encantará este pollo; lo he preparado yo misma- invitó y se la acercó a Kakashi, que mordisqueo la comida sin prisa. Ella le dio un bocado a la manzana de modo que él pensara que era para los dos, pero luego la dejó para que él se comiera el resto.

Observó con satisfacción que chupaba los restos de especias del pollo pegadas a los dedos y que luego se comía el pan. A saber cuánto hacía que no probaba bocado.

-Eres una cocinera excelente. Vas a hacer muy feliz… a alguien, algún día, alguien que se volverá muy gordo- dijo, con la boca medio llena de manzana.

-Voy a hacerte «a ti» muy feliz… y te pondrás muy gordo. Ya lo sabes- dijo ella sin pensar.

-Tú sabes que eso es imposible…- comentó con un deje de tristeza.

-…Pero si tu quisieras, podríamos…-

-No Sakura…- concretó el dando por terminado el tema.

-…- ella se quedó en silencio.

-Venga, Sakura- me susurró al oído, y aquello me produjo un escalofrío. Se quedaron un momento en silencio. Ella esperaba que hubiera interiorizado sus palabras, consciente de que, no podría casarse con alguien, que alguien la abrazara como él lo hace. Aquello no podría soportarlo. Se apretó aún más contra su pecho, intentando borrar aquella imagen de mi cabeza.

-¿Sakura? – Pregunto.

-¿Sí?-

-¿Vas hacerlo?-

-No lo sé…no quiero casarme con un extraño. Yo te quiero a ti —contestó con vehemencia.

-¿Quieres ser una fugitiva? ¿Vivir eternamente a escondidas? ¿Con preocupaciones?- Preguntó Kakashi. Sakura detecto el dolor en su voz, pero también la pregunta de fondo: si tuviera que escoger entre dormir en una mansión o escapar los dos y dormir en cuevas, ¿con qué se quedaría?

-Kakashi, saldremos adelante. Somos listos. Estaremos bien- respondió, deseando de verdad que así fuera.

-Sabes que no va a ser así, Sakura- dijo y ella se agitó ligeramente entre sus brazos -Y si tuviéramos hijos…-

-Cuando tengamos hijos. Y tendremos que tener cuidado con eso: ¿quién dice que debemos tener más de uno o dos?- preguntó.

-¡Tú sabes que eso no es algo que podamos controlar!- replicó y ella observó la rabia que se acumulaba en su voz.

Ella no podía culparlo. Aquello había sido por lo que más habían discutido durante los últimos seis meses, cuando habían empezado a buscar en serio un modo de estar juntos. Porque a pesar de que ella era médico ninja sabían que en algún momento determinado los anticonceptivos podían fallar y por eso se habían abstenido. Volvieron a quedarse en silencio, sin saber muy bien qué decir. Sakura supo que el tiempo que ha estado con Kakashi, lo pudo conocer muy bien y supo que él era una persona apasionada; solía dejarse llevar un poco cuando ellos dos discutían. Ella había aprendido a controlarse antes de llegar al punto de enfadarse al igual que él, y sabía que eso era precisamente lo que ambos estaban haciendo en aquel momento.

La ojijade no quería que se preocupara ni que se enfadara; de verdad pensaba que podrían arreglárselas. Si planeaban bien todo podrían soportar todo lo demás. Quizá fuera demasiado optimista, o tal vez estuviera demasiado enamorada, pero realmente creía que Kakashi y ella podrían lograr cualquiera cosa que desearan con fuerza.

-Creo que deberías hacerlo- dijo él de pronto.

-¿Hacer qué?-

-Casarte. Creo que deberías hacerlo- ella se le quedó mirando fijamente.

-¿Has perdido la cabeza?-

-Sakura, escúchame- respondió, con su boca junto a su oreja. No era justo; sabía que eso la distraía. Cuando su voz salió por fin, era como una suave y lenta caricia, como si la estuviera diciendo algo romántico, aunque en realidad se trataba de todo lo contrario -Si tuvieras la ocasión de conseguir algo mejor que esto y la perdieras por mi culpa, nunca me lo perdonaría. No podría soportarlo-

-Esto es ridículo, yo lo arriesgaría todo por ti-

-Lo sé, pero lo nuestro no es correcto, Sakura- Ahora sus manos la frotaban de arriba hacia abajo. Ella no podía discutir cuando él hacía aquello -Lo único que quiero es que seas feliz- expresó.

-Pero yo no lo quiero, Kakashi. Ni siquiera me gusta. Ni siquiera lo conozco- manifestó.

-Nadie lo conoce ni si quiera su clan. De eso se trata, aunque quizá llegue a gustarte- insinuó.

-Kakashi, para. Yo te quiero a ti- afirmó.

-Y yo a ti- contestó, y la besó lentamente para dejarlo bien claro -Y si me quieres, lo harás para que no me vuelva loco preguntándome lo que habría podido ser- aseguró -¿De acuerdo? - le dijo al oído, con un suspiro.

Un escalofrío le recorrió todo el cuerpo -Está bien- susurró -Lo haré. Pero pretendo que sepas que no quiero y no deseo ser su esposa- ahora ella suspiro–No quiero alejarme de ti…- dijo mientras le acariciaba el cabello.

-No será así- dijo. Debió de ser la luz… o la falta de ella, porque juraría que los ojos se le llenaron de lágrimas al decir aquello. -¿Quieres que nos recostemos en tu cama? ¿Algo bueno para que me acompañe en el sueño?- Sakura sonrió y se situé a su lado quedaron en silencio, contemplado el techo en la oscuridad.

Ella se dejó abrazar unos minutos hasta que sintió unos dedos que empezaron a moverse descuidadamente por debajo de su oreja. Él le abrió un poco la camisa y le besó el cuello y las orejas. Luego le levantó la manga corta y le besó el brazo hasta donde alcanzó, hasta dejarla sin respiración. Al poco ya estaban uno encima del otro sobre la cama. Kakashi tiró de ella, echándose sobre su cuerpo, y ella le acariciaba el desaliñado pelo con los dedos. La besó con fervor, con fuerza. Sentía sus manos, que recorrían su cintura, su espalda, sus caderas, sus muslos. Siempre la sorprendía con que no le dejara marcas por todo el cuerpo con la presión de los dedos. Iban con cuidado, y siempre se detenían antes de llegar a lo que realmente deseaban.

-Te quiero, Sakura Haruno. Y te querré toda la vida- Dijo aquello con una profunda emoción en la voz, y la pilló desprevenida.

-Te quiero, Kakashi. Siempre te querré- afirmó con tal devoción. Y la besó hasta que la vela se consumió.

Debieron de pasar horas. Le pesaban los ojos. Estaba adormitada cuando Kakashi dejo su cuarto. Esperó diez minutos, mirando por la ventana, se quedó despierta un rato más, pensando en él y en lo mucho que lo quería, y en la sensación que le producía su amor. Se sentía especial, incomparable, única. Pero, sentía que algo le faltaba, quería a Kakashi pero aún su vida se sentía incompleta y aún no sabía que era, y el primer pensamiento que tuvo fue el beso que Neji le dio y con aquel pensamiento grabado a fuego en el corazón durmió.

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Hola! de nuevo despues casi nueve meses o más... no estoy segura pero de lo que estoy segura es que he publicado un nuevo capitulo y espero que les haya gustado mucho.

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Alguien me dijo por allí que debería de ir despacio sin dar demasiado detalles que estoy dando todo de todo un solo golpe, pues, intente pero no pude todo lo que he escrito lo he pensado así así que respeto el review de la persona que me lo dijo y lo agradezco tanto ya que la verdad si TIENE RAZON pero tambien debo de dar algo para que la trama se valla entendiendo, no sé si ustedes me entienden o le esten entendiendo si es así disculpenme trataré de ser más clara consisa, y si quieren ire más despacio.

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Ahora el siguiente capitulo sera una segunda parte pero ahora se tratará de Neji y allí ustedes sabran algo que tengo muy bien guardado, luego de eso vendra la boda, conflictos... blah blah blah lo normal ustedes saben no digo nada más para que no se me escapen lo que si se es que para el la boda faltan entre uno a tres capitulos así que espero no ser mucha molestia por si me tarde.

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En lo que llevo ausente he estado leyendo libros y ya llevo alrededor de 57 libros leídos, libros que para mi han sido muy buenos de los cuales me faltan un monton ya que tengo una basta colección en pdf, no hay dinero así que hay que ir a lo más barato. Algunos que he leído son: Trilogía Divergente, Saga Love me with lies, The hunger games, trilogía delirium, Saga the covenant, Saga Eve, Eva y Adam, Saga Firelight, Saga Vampire Academy, Saga Lux, Saga fallen, entre muchos otros.

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Atte.

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Natsumi No Chiharu

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PS: disculpen mis faltas de ortografía