- ¡Oh! ¡Pero si es Allie! - Pasó velozmente por el costado de la barra, corriendo con las manos pegadas al cuerpo a la altura del pecho. Se inclinó hacia la inmunóloga y la tomó de los codos para darle un beso en cada mejilla. - Y hoy me has traído gente... - sonrió entusiasmado.
- Los he invitado yo, tengo el crédito, - reclamó House asomándose por detrás de Cameron. Cuando vio que el hombre hacía ademán de ir a besarlo también a él dio un paso hacia atrás y wxtendió el bastón delante suyo. - Ni lo sueñes, - advirtió. - Aún no te perdono por intentar ligarme con tu ex-novio.
- House, ya déjalo... - Se volvió otra vez hacia Frankie. - ¿Cómo va todo?
- Oh, ya sabes, - hizo un gesto con la mano como restándole importancia. - Pusimos una nueva sucursal cerca de la Clínica Mayo y la loca de Joe se está quedando allá hasta conseguir un buen gerente. - Puso una expresión triste antes de continuar. - Lo extraño demasiado. Mi psicóloga dice que soy simbiótico... - Sacudió de pronto las manos y dio una palmada, instalando de nuevo la sonrisa en su rostro. - ¡Pero trato de animarme! Díganme, ¿qué los trae tan acompañados? Ustedes siempre vienen solos...
Cameron se abrazó a House por la cintura y lo miró feliz.
- Festejamos que vamos a casarnos, - anunció. Hubo otro chillido.
- ¡Oh! ¡Los felicito! - Vio la cara de póker de House y frunció el ceño. - ¿Tú no te alegras?
- Preferiría estar festegando en casa, con ella, - señaló a Cameron. Frankie se acercó para ponerle una mano en el hombro y el nefrólogo lo miró con asco, pero por estar pegado a su pareja no pudo rehuir el contacto.
- Ustedes disfruten de la comida. Hoy va por mi cuenta. Ya tendrás tiempo luego para festejar con ella todo lo que quieras... ¿Qué ordenan?
House abrió la boca para hablar, pero Cameron se le adelantó.
- La pasta que quieras con salsa de cuatro quesos. Y tráenos una bebida también a tu elección, - le guiñó el ojo y Frankie se fue, girando sobre sus talones para correr hacia la cocina.
- Iba a pedir hamburguesas para todos, pero prefiero tu idea...
Volvieron lentamente a su mesa, encontrando que los señores Cameron conversaban animadamente con Cuddy y Wilson. Se sentaron juntos y mantuvieron silencio mientras escuchaban el final de una disertación de Chris.
- ... y los detectores de metales dejan pasar cantidades de objetos plásticos peligrosos para los pilotos.
- ¿De qué hablaban? - curioseó Cameron.
- Tu padre nos contaba sobre el intento de secuestro a un avión que demoró su regreso a Chicago, - explicó Cuddy. House revoleó los ojos y comenzó a jugar con su bastón.
- ¿Ordenaron? - se interesó Wilson.
- Allison lo hizo. Ella se lleva mucho mejor con el dueño, - comentó el nefrólogo.
- Fue mi compañero de laboratorio en química durante toda la preparatoria.
- Es gay, - informó, y se acercó al oído de Wilson. - ¿Recuerdas la amiga odiosa que te mencioné...? - Hizo un gesto con las cejas muy significativo. - Te encontrará bonito, así que no te le acerques demasiado o se emocionará, - advirtió. El oncólogo disimuló un gesto de disgusto y se enderezó en su asiento sacudiendo la cabeza.
- ¿Tu compañero? ¿Quién? Tenemos que conocerlo...
- Frankie Maclaurin, mamá. El hermano menor de...
- ¡De Jules, tu primer novio! - exclamó Chris. House lo miró furioso por tanto entusiasmo y apretó fuerte la mano de una sonrojada Cameron.
- Sí, el mismo... - confirmó incómoda. Su padre siguió hablando.
- Era el capitán del equipo de fútbol, todo un atleta, y además era inteligente... Un gran chico, sí... Iba sólo dos años delante de Allie...
- Chris... - lo reprendió su mujer. Él captó el tono y enmudeció sonriendo, sabiendo que ya había clavado una espina en el orgullo del nefrólogo. Tras él se escuchó un nuevo chillido, esta vez más agudo.
- ¡Crhistian y Louise! ¿Cómo están? - Frankie se acercaba delante de dos camareros y corría a abrazar a los señores Cameron. Les dio a ambos dos besos como a la inmunóloga y se giró hacia House. - ¡Greggy! ¡No me habías dicho que vinieron ellos...! - Ladeó la cabeza con una sonrisa. - ¿Ya estamos a mano como para que pueda abrazarte?
- Nunca podrás abrazarme, de eso puedes estar seguro.
Frankie no perdió la sonrisa y se dirigió al padre de Cameron.
- Greggy es un amor. Puede parecer un viejo cojo y amargado... Y lo es, pero adora a Allie y haría cualquier cosa por ella... ¿verdad, Greggy?
Emitió un gruñido que sólo Cameron y Wilson pudieron percibir. He ahí la razón por la que le molestaba el asqueroso diminutivo... De todos modos, la declaración del dueño del local pareció por fin relajar a Chris, que por primera vez miró a House sin tanto odio.
...
