EDAD 9: EXTRAÑOS SUCESOS
XXXXXX
Faramir estaba esperando impaciente fuera de aquella blanca ciudadela, esperando a que alguien saliera, recordando aquel día cuando encontró a su hermano herido de gravedad en la corriente del rio.
Xxxxx RECUERDO XXX
El había bajado a Anduin, después de montar guardia pero su vista fue desviada hacia aquel arroyo puesto que algo brillaba constantemente.
La duda lo embargo por un momento, pues era un bote extraño, pero se dirigía hacia el, con un resplandor índigo, como si este le llamara a observar dentro de el, siguiendo sus instintos se acerco inseguro pues las batallas constantes en sus fronteras lo habían forjado así.
Al acercarse y asomarse vio a alguien conocido, tan calmado que parecía dormido, el portaba un collar que era lo que lanzaba esa extraña luz, fría pero cálida, que lo llamo inconscientemente, como un faro. con la esperanza de que encontraran lo que estaba dentro de esa barca.
Trato de tocar aquel hermoso collar pero la duda lo embargo, escondiéndolo solo entre las ropas del desvanecido, pues el sentía que era importante para su hermano. Y tenia un aire misterioso tanto como el sentimiento que tuvo con la barca de extraño diseño.
Al resonar aquel cuerno perteneciente al primogénito de su dinastía, tan alto y tan fuerte fue escuchado de poco rato por otros hombres que acudieron, pues todos esperaban el retorno de aquel Hijo descendiente del Senescal.
La sorpresa se hizo presente al mover el cuerpo de Boromir, pues en su espalda yacia cubierta de un cristal fino y frio, y dentro de el heridas que podrían ser de muerte, pero que extrañamente no lo eran.
xXXXXFIN
Aun observaba en silencio el cielo, pues el encuentro aun lo tenia vivido en su mente, ahora solo le tocaba esperar pues el había salido dejando a su hermano hablar con Denethor el Senescal, ya que despertó impaciente el dia anterior, después que aquella capa cristalina desapareciera en una cegadora luz azul.
El collar que su hermano portaba había vuelto a la belleza normal de una joya plateada como esa, que según le conto Boromir una noche anterior, era objeto regalado de la Señora de Lothoriel –Mi hermano viene de tierras ocultas y misteriosas –dijo con un susurro cerrando los ojos, pues no solo eso le había entregado si no que también aquel cinturón de oro con sus ropas Elficas.
Boromir no supo decir lo que era, pero viniendo del bosque de Lórien, no era de esperar que estuviera favorecido por la antigua magia del lugar, donde nadie salía vivo, pero el si lo hizo.
El se mostraba diferente a como había partido, seguía siendo el hombre igual de orgulloso digno capitán de los soldados de Gondor, pero sabia que en la historia que había contado a su padre estaba ocultando algunos nombres.
Solo mencionando que partió de Rivendel con una pequeña compañía hacia una misión que no aclaro y que era importante regresar a buscarlos, puesto que el tenia temas pendientes que tratar, en su serio rostro mostraba preocupación, algo que no se había visto en su hermano mayor.
Era tanto su insistencia de partir, aun en contra de su padre Denethor, quien amaba mucho a su hijo mayor y no quería que partiera de nuevo lejos de su hogar, pues este lo necesitaba cuidando las fronteras que estaban cada vez mas asediadas por los orcos, ocasionando diferencia entre estos, puesto que su carácter era igual de terco.
Faramir partiría ese día hacia Ithilien para montar guardia, y Denethor quería que Boromir fuese el jefe de ese lugar, ocasionando una fuerte disputa entre los dos, puesto el segundo no quería abandonar al grupo que había dejado atrás, el había optado por salir afuera a tomar aire y esperar la resolución, pues el Senescal no le prestaba la atención al hijo menor.
En ese momento escucho unos fuertes pasos dirigiéndose hacia el, podía sentir el enojo que despedía, girando y encontrándose con su ahora sano hermano -¿Qué paso hermano?- pregunto Faramir al ver el rostro de este, quien solo bufo.
-Partiré contigo –dijo al suspirar, puesto que su padre le insistía que fuera junto a Faramir hacia esas fronteras, que lo ocupaban, esto hizo que el hermano menor asentara la cabeza, Boromir apreciaba mucho a su hermano, siendo utilizado por su padre como chantaje para que dejara atrás esa, según el, tonta misión.
-Entonces no te fue bien con nuestro padre- susurro vencido el hermano levemente, a lo que el otro negó –se que estuviste bien en esconder la partida, y de tu error -
-Si lo se, y por eso pague –pauso Boromir con cierta melancolía – aun no me puedo sacar de la cabeza que habrá sucedido con ellos, los pequeños Hobbit que me acompañaban no los pude proteger, y Elsa- pauso –Mi reina, estaba muy triste y yo no pude moverme –cerro los ojos- recibiendo unas palmadas de aquel que lo acompañaba.
-Se que mi padre, no hubiera entendido tus acciones, y en cuanto a los demás, ten po seguro que vendrán - paro el sabio hermano menor – Mas si hubieras mencionado que el Heredero de Isildur había partido contigo, con la meta de dirigirse hacia aquí- comento al final.
-Espero que cumpla su promesa –Boromir miraba hacia el cielo –espero verlos a todos juntos –sonrió – y que puedas conocerla a ella y a nuestro Rey - el comandante de Gondor ya había aceptado a Aragorn como el futuro gobernador de aquel abandonado puesto.
Faramir noto el aprecio que tenia hacia el pequeño grupo que dejo atrás, en especial a aquellas personas que había mencionado, con cierto sentimiento de agradecimiento que el entendía, se sentía orgulloso que el, le hubiese contado todo incluyendo la información que oculto a su severo padre.
Los dos hermanos a pesar de las diferencias del padre, habían tenido una buena relación, siempre siendo intimidado por aquel progenitor, mas porque el recibía al mago Gandalf en sus visitas a las minas, algo que no fue bien visto por el Senescal.
Boromir sabia que Gandalf era un apreciado maestro para su hermano menor, y cuando le conto de su caída en Moria lo decayó demasiado, pero que lo reanimo al decirle sobre lo que había visto en Lothoriel y las maravillosas personas que el había conocido asegurándole que el sacrificio del mago, fue para un bien mayor.
Ahora los dos partirían a esa férrea frontera, para defenderla con la promesa de que los dos regresarían y esperarían al grupo que los acompañaba, sin embargo el lo dudaba pues la misión que cargaba el mediano perturbaría a su Padre como lo hizo con el.
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Rohan todos entraban en jubilo y con una leve sensación de alucinaciones, por el bosque en movimiento que habían dejado atrás, pues el rey había ordenado el regreso después de acabar con los últimos enemigos que quedaban.
Erkenbrand del Folde Oeste estaba con ellos, pues la emoción de encontrar a las soldados que se habían perdido era esperanzas para todos, inclusive vieron que ningún Orco quedo al contrario de los salvajes montañeses que pedían clemencia.
-reparar lo mal que hicieron –Exclamo el líder del Folde –Mas tarde juraran ante el Rey que no volverá a aliarse al enemigo en contra del hombre, por confiar en Saruman vean lo que han ganado, puesto que los engaño y los enveneno en nuestra contra para que lucharan en esta guerra –miro a los salvajes que se les torno el rostro de alivio y duda, pues les habían asegurado que los Rohirrim eran crueles y sanguinarios sin oportunidad de piedad en sus manos.
Gimli había salido herido por un Orco regresando a la ciudadela con ayuda de Eómer, los dos se habían enfrascado en una batalla fuera de las murallas, viendo su oportunidad de salir en el momento de mas apogeo.
El enano vio con entusiasmo al Elfo quien estaba junto a Aragorn y Gandalf – cuarenta y dos – grito el hijo de Glóin, pero el silencio fue su respuesta, luego un escalofrió le vino por la espalda recorriéndola toda, el gesto que mostraba su amigo era mas serio de lo que haya visto con anterioridad, abrió sus ojos ampliamente buscando a su alrededor temía lo que le fuesen a decir.
-La Reina Elsa –pregunto por fin Eómer quien se mantuvo detrás de aquel valiente Gimli, fue cuando Aragorn giro hacia el con un gesto de negación, no sabia que decir el tercer mariscal en la confusión de la guerra habían dejado atrás a la mujer, con la esperanza de que ese lugar mas seguro.
Legolas se mantenía en silencio al mismo tiempo que en su mente venían las palabras de agradecimiento de la Reina antes de empezar la guerra que fueron mas como despedida –Legolas – se acercaba el montaraz al darle unas palmadas, Gandalf había ido con el Rey para informarle la situación –Partiremos a Isengard, de seguro ahí encontraremos información – dijo como consuelo al tomarle el hombro, el príncipe mantenía su rostro sereno, pero sus ojos lo traicionaban mostrando una ligera tristeza.
Gimli también le hacia compañía dejando a un lado la apuesta que habían tenido, ya que su amigo ocupaba mas el apoyo que el numero que había logrado, el mariscal también se acerco después de buscar algunos objetos que el Dúnadan le había pedido, algo que según su descripción, eran como flechas hechas de cristal por la Reina, dándoselas al príncipe que solo agradeció.
Legolas también había recogido flechas normales, ya que no sabrían que podrían encontrar adelante, ante la sugerencia del Heredero de Isildur.
-hay que partir –el mago blanco decía con apresuro, el Rey también iría con ellos con un grupo de soldados, los mas sanos a su haber, no tenían muchos caídos pero heridos era un numero alto, los hombres salvajes ayudaban a retirar los cuerpos del enemigo al igual que traían a los heridos y los pocos que habían perecido en campo de batalla.
El hielo que adornaba las puertas brillaba con alegría con la luz del atardecer, recordando aquella Estrella que les apoyo durante toda la batalla, ocasionando un suspiro los que la vieron de cerca.
Partirían cubiertos de la noche en un rotundo silencio sin nada que decir, a pesar de haber ganado la batalla, todos tenían la esperanza de encontrar aquel espíritu del invierno que les apoyo durante la cruel batalla, aun entre ellos se podía sentir un leve sentido de culpa, ¿Cómo no lo notaron?
Gandalf sabia que el enemigo estaba consiente de Elsa, pero si la hubieran querido matar no hubiesen perdido el tiempo, dándole esperanzas a los demás, pero aun si ella la querían viva, que planearía Sauron para la Reina, recordando aquellas marcas que había mostrado la mujer antes de partir, ocasionándole al mago un escalofrió.
El Rey Théoden aun con su rostro cansado había insistido en ir, pues la mujer que había fortificado sus murallas fue arrastrada en la oscuridad, aun con la insistencia de Eómer de quedarse a descansar, el al igual que los demás se sentía responsable de aquella Dama.
Todos emprendieron de nuevo el viaje hacia la guarida de aquel que juro en el pasado, era su aliado, en búsqueda de información que les fuese a ser de utilidad, tanto para la guerra como la ubicación de la Reina.
En el bosque, Legolas se pudo sentir reconfortado, por la antigüedad que había mostrado con anterioridad, aun manteniendo su silencio, al igual que su amigo Enano que lanzaba suspiros y mirada de tristeza ante la compañera perdida.
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Elsa estaba sumergida de nuevo en sus miedos los que había dejado atrás…-¡MONSTRUO!¡MONSTRUO! –era la voz repetitiva que embargaba aquellas pesadillas siempre constantes.
Todo empezaba donde su reino estaba sumergido en un invierno eterno, ella estaba ahí, en el lago congelado junto a embarcaciones abandonadas, los fuertes vientos fríos hacían que su cabello se moviera con tristeza mientras ella observaba con detenimiento y cara de horro aquello que la recibía.
Al mirar la estatua de Anna acariciándola con dulzura en aquel lugar, sabia del objetivo del enemigo, reanimando sus pesadillas y miedos que guardaba en su interior.
Estuvo en silencio paseando por aquellas abandonadas calles abriéndose paso hacia su hogar, sentía ese temor que había sentido cuando se encontró con aquel ser oscuro, pero ya no le temía, sabia que la necesitaba, quería que cayera controlada por las tinieblas de sus miedos.
Había demostrado ser mas fuerte que Saruman, puesto que ella no quería poder, ni nada que tuviera que ofrecer aquel Señor oscuro, pero el opto por otro método, uno mas intimo.
Fue entonces que se paro en la puerta del castillo junto un aterido bosque, fue ese momento… un intenso dolor la hizo caer de rodillas, descubriéndose esa parte que le causaba el suplicio.
Esas marcas se habían extendido hacia su codo con una amenaza constante de ir mas allá, ella trataba de suprimirlo apretando fuertemente su hombro.
-Tu fortaleza es buena –decía aquel caballero a quien reconoció como Sauron en su forma física, con una armadura oscura, el rostro oculto y esa voz amenazante –Pero solo es cuestión de tiempo para que caigas – Elsa lo miro levemente clavando sus ojos en el, soltando un leve bufido, recordándole a Gimli.
XXXXXX RECUERDO
Elsa estaba frente a frente con aquel antiguo Maia que había sido corrompido o al menos con el quedaba del ser oscuro. Era como una de sus pesadilla, el miedo la tenia paralizada sin moverse, pues era influenciada por aquel Hálito negro de los Nazgul que la escoltaban, el segundo había llegado cuando el primero arribo con la mujer inconsciente.
-Que es lo que buscas de mi –pregunto la reina de manera entrecortada, pues su boca se negaba a moverse –Tu me trajiste –pregunto después de un rato, aquellas manos grises apretaban sus hombros tratando de suprimir aquel espíritu valeroso, haciendo que callara de nuevo.
-Si, yo fui el que te marque para que vinieras a mi – las llamas de aquel ojo centellaban con fuerza, tratando de intimidarla.
Los Nazgul veían con incredulidad como aquella Reina trataba de salir de ese terror, peleando consigo misma para no ceder ante las palabras de aquel señor –Estas perdida –susurraban con tono maligno aquellos antiguos reyes, haciendo que la reina soltara un temeroso suspiro.
-Tu mujer, tan poderosa como un valar –la voz retumbaba por todo el lugar con un tono mas pérfido, clavándose en el corazón de la reina que peleaba contra aquello que la aquejaba –te eh observado desde hace tiempo, tu magia me trajo a ti – esto hizo que la reina abriera sus ojos –únete a mí y seremos capaces de gobernar este mundo – su orden estallo por el espacio donde estaba, la Reina soltó una ligero gesto de soberbia ante lo dicho.
-No –respondió la chica recuperando el control de su cuerpo que aun temblaba del miedo, no iba a ceder a la petición de aquel ojo, a pesar de ser apresada con mas fuerza por sus guardias.
-No es una pregunta –recalco aquella voz – Tu caerás bajo mi poder, quieras o no- aquel Señor oscuro sabia que el poder no era lo que quería la Reina y nada de lo que ofreciera haría cambiar su opinión – es un hecho – esto hizo que la mujer viera de inmediato aquellas muñecas que le habían dolido extendiéndose por su brazo. Podía ver el color rojo correr hacia el codo, ante su impotencia.
La armadura que tenia puesta iba cediendo y desapareciendo, la intención de Sauron nunca fue pedirle que se uniera, era obligarla, pues a pesar de tener una magia similar a la de un Valar, seguía siendo humana y temerosa de usar su magia por completo, facilitando la forma de corromperla.
Los Nazgul sacaron de entre sus ropas una esfera extraña, colocando a la Reina en un grito, que se apago después de tiempo, sus ojos azules se perdieron en el cielo soltándose por completo ante los brazos siniestro de sus escoltas.
XXXXXXPRESENTE
Elsa estaba sumergida en esos sueños torturándola constantemente, había sido llevada por orden de Sauron lejos de aquella principal guarida, hacia un lugar donde era cuestión de tiempo para que su alrededor cayera, era vigilada por los Nazgul encargados de ahí.
El palantir había servido para enseñar las imágenes en pesadillas de la Reina, ocasionándole una guerra interna, siendo constantemente torturada por el mismo Sauron a pesar de estar lejos de aquel lugar.
La celda era grande y su alrededor estaba congelado, ante las constantes reacciones de resistencia de aquella que estaba inconsciente, el hielo amenazaba con extenderse siendo retenido por una extraña magia.
La temperatura, a pesar de la retención de aquello cristalino, había descendido rápidamente, sin embargo esto no detenía el movimiento de aquel lugar, los Nazgul se sumergían a aquella tortura ocasionalmente, sin perder su misión principal.
Dol Guldur era la prisión de la Reina, un lugar lejano de Mordor, sabia que la Reina pelearía haciendo que la alejaran, puesto que Isengard no era el espacio seguro, ya que tenían dudas de la lealtad de Saruman, a pesar de haberse mostrado cooperativo con aquella distracción que habían planeado.
La batalla con los pueblos aledaños estaba ya prevista, habían mandado diversas comitivas con anterioridad pero estas habían sido repelidas tanto por Lórien como por los Elfos Silvanos, aunque era otra historia para la que mandaron hacia la Ciudad del Valle, pues habían recibido noticias buenas de su avance, haciendo retroceder a la gente a Erebor, hacia ya un día.
Solo estaban en espera de lo que sucedería, porque esta vez iba a ser diferente el ataque planeado a los Elfos ya que querían usar a la Reina del Hielo ya convertida en el brazo derecho de Sauron, su terrateniente.
A penas era la primera noche de dura batalla psicológica entre Elsa y la oscuridad, los Nazgul no dudaban de que cedería, ya preparando todo el ejercito, para cuando despertara la mujer, atacarían a todos los que se había opuesto a su Rey.
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La mirada recriminatoria estaba puestas en aquel que era considerado el mago de magos, Saruman, quien se había quedado rezagado en esa torre siendo custodiadas por los Ent, quienes habían echado abajo aquella fortaleza de la que estaba orgulloso el mago traidor.
Merry y Pippin se habían sentado en el ultimo de los escalones en espera de aquello que era importante para ellos, ya que su reencuentro fue entristecido al saber que su amiga podía estar en peligro con el enemigo.
Con Gandalf había subido el Rey, Aragorn, Eómer, Gimli y un serio Legolas, los soldados que lo acompañaba se habían quedado afuera mirando con recelo aquella gran y oscura torre en espera de respuestas.
Ya tenia rato de que Gandalf había llamado para que saliera de donde estuviese escondido, el se había mantenido contestando con una voz dulce, capaz de engañar a aquellos que no habían sido testigos de sus acciones.
Sin embargo la interrupción de Gimli había hecho exaltar levemente aquella dulzona voz –Aun no te hablo a ti, Gimli hijo de Glóin, esto no te concierne – clavo su mirada puesto que su pregunta no estaba dispuesto a contestar –Quiero hablar primero con el Rey de la Marca, mi vecino y antiguo amigo –
El rey continuaba callado. Nadie podía saber si estaba entre el coraje o la duda, fue cuando Eómer intercedió ante el llamado de Saruman a su rey.
-Escucha Señor – dijo claramente con voz firme –Hemos salido victoriosos de las artimañas que nos pusiste, sin embargo ahora –pauso al mirar al elfo que se mantenía ajeno a la situación – quisiera retomar la pregunta de mi amigo Gimli, quien se a alzado ante usted – suspiro aun manteniendo la firmeza y esa cruda mirada a aquel blanco anciano con disfraz de bondad - ¿o va a seguir hablando sobre amigos que traiciono? –
-si hablamos de cosas perdidas ¿qué puedes preguntar tu Eómer hijo de Edmund? –Continuo el anciano con esa voz suave, mirándolo de arriba para abajo –esa Reina fue arrastrada aquí con un propósito –rio levemente al seguir con su mirada hacia el rey – Dígame Señor de Rohan en esta batalla pueden que hayan salido victoriosos, pero ese no fue mi plan originalmente – se paseaba en ese espacio cerrado en el que era observado, tenía algo en esos gestos escondidos como tratando de descifrar los reacciones que expresaban aquellos hombres, disfrutaba esa incertidumbre que se plasmaba las personas que lo interrogaban.
-cual era tu plan –Legolas interrumpía su silencio, puesto que se había mantenido al margen de toda la platica que no tenia objetivo común – y como que traída aquí – su duda se tambaleaba en su boca, el montaraz y el resto miraban con sorpresa pues este se había mantenido distante a cualquier platica en el camino.
-Vaya el Príncipe Elfo Legolas hijo El Rey Thranduil ha hablado – dijo con un descomunal asombro, como esperando la reacción del elfo fuese la mejor de todas – tu corazón ahora esta apenado por una perdida que no van a recuperar – esto hizo que todos abrieran sus ojos.
-Habla Saruman – Gandalf golpeaba su bastón con el suelo –dime lo que sabes de la llegada de La Reina Elsa – El mago blanco alzo su voz tan alto que retumbo en aquel lugar.
-Vaya mi amigo, así que aun no lo descubres – siseo el mago traidor al lanzarle esos ojos de superioridad al mago blanco –tu quien eras de los mas orgullosos y no te gustaban los consejos. Te equivocaste con ella ya que no vino por casualidad a este lugar, claro solo hubo pequeñas interferencias – sonrió al ver la mirada de incógnita de aquellos que acompañaban a su ex colega –aunque por ver la reacción de la comunidad que te acompaña, quiere decir que no saben nada de la que dice ser su amiga –
-Basta –gritaba con calma Gandalf ante lo ultimo.
-¿Qué quiere decir? –preguntaba Aragorn tratando de atar cabos sobre lo que había dicho Saruman, el mago carcajeo ante la pregunta, iba a decir unas palabras, pero fue callado por el golpeteo del mago blanco.
-Esta es una verdad que solo le concierne a ella, y a nadie mas – ahora la mirada del mago clamaba silencio, el Dúnadan entendió lo que se refería, no preguntaría mas ante las miradas ansiosas que mostraban los demás, ¿Qué había de secreto tras su llegada?, se preguntaban. –Entonces el ataque al abismo de Helm no fue mas que una treta armada de Sauron –afirmo con fuerza ante el asombro de los demás.
-Mi misión era encontrar al espíritu del Invierno,-el mago se recargo en una mesa cerca que estaba ahí –Pero si quieres bajar aquí, te puedo decir los planes de mi maestro, si es que te atreves –sonrió burlonamente aun manteniendo esa voz engañosa ante todos.
-los traidores no son de confiar –aclaro Gandalf al recargarse pesadamente en su bastón –Pero eh de imaginar que fue el que la trajo –el otro mago chasqueo los dientes ante la afirmación de este, puesto que le había atinado a este suplicio secreto ante los demás que se mantenían en silencio conteniendo de nuevo esa pregunta.
-eso no suena nada mal –por fin dijo Saruman, después de un incomodo silencio –Pero no puedo decir nada mas, ya que Ella fue llevada ante mi Señor, y te aseguro que no estará bien –sonrió maliciosamente.
-Puedo ver a través de tu ventana, las posibilidades de que ella caiga en la oscuridad – los hombres que acompañaban al anciano voltearon inmediatamente después de este comentario –pero te aseguro que Ella es mas fuerte que cualquiera de los magos que hayamos venido –
-Tu como puedes saber eso –Saruman levantaba la voz – tu a quien e traicionado, eso no lo viste venir te lo aseguro –
-tu traicionaste a Gandalf el gris – el resonó se alzo en esa sala, mientras golpeaba ferozmente con su bastón de nuevo el suelo, Merry y Pippin se acercaron rápidamente ante el estruendo que ocasionaba aquella magia explosiva –Yo ahora soy Gandalf el blanco, y eh vuelto de la muerte para ocupar el lugar que debiste mantener – sus ojos mostraban decisión juzgando a aquel que se aparto del camino –y como actual líder Istari te expulso de la Orden y del concilio-
Alzo su mano lentamente, con voz clara y fría –Saruman escúchame, ahora tu vara esta rota –un crujido vino de aquel que estaba en silencio con ojos de furia, su vara se partió en dos –Vámonos ya no tenemos nada que hacer –dijo aquel ex guía al girarse y dirigirse a la puerta –será mejor que no intentes nada mas Saruman, que de ahora en adelante te arrastraras para siempre en este mundo, por tu avaricia y crueldad –
Los demás le siguieron en silencio, no sabia lo que había pasado atrás, dejando a aquel mago en su coraje, tragando aquel veneno que trato de expulsar a los que eran sus aliados, sin embargo el sabia que había logrado algo que iba mas allá de cualquiera, Ahora el espíritu del Hielo estaba en manos de su amo, solo era cuestión de tiempo para que la Reina cayera ante la oscuridad.
-¿Qué fue lo que paso? –preguntaba Aragorn después de salir de la torre – y Elsa –sus ojos mostraban la preocupación igual que en todos, el negó la cabeza.
-creo que el camino de ella se separa aquí amigos –dijo con ligera tristeza, ante la impotencia de aquellos cercanos a la Reina –de ella depende el no corromperse, tanto su fuerza como magia se pondrán a prueba-en ese momento una extraña esfera salía de aquel cuarto, el mago se asustó de asombro escondiéndola en sus ropas, ante la mirada curiosa de Pippin quien fue el único que vio aquello rodando.
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Elsa había perdido la noción del tiempo entre aquellas imágenes que la aquejaban constantemente, estaba desesperada pero aun mantenía su porte, aun a pesar sus manos se tornaban ya de color diferente, estaba cansada pero aun orgullosa.
Sus manos ya estaban completamente invadidas por aquellas marcas, pero eso no le importaba, si su conciencia no caía, estaba bien.
Las imágenes constantes de Sauron la visitaban con mayor frecuencia, su magia a pesar de usarla en ese lugar era inservible, ese ser oscuro siempre preguntaba cosas hacia la Reina, quien no le contestaba mas que con una mirada desafiante, estaba de rodillas, sabia que nadie acudiría a su ayuda todo dependía de ella misma.
Ya se había acostumbrado a todo a su alrededor, la tortura ya no le hacia efecto pues sabia que eran imágenes que quería que viera el propio señor oscuro, sentía la molestia del mismo ante su inmunidad.
Pero fue cuando noto que el caballero giraba hacia un lado, haciendo que ella volteara ….
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El sol se levantaba de nuevo resaltando la fila de Ents, erguidos como estatuas ante la puerta de aquella torre, viendo como se preparaban a partir aquellos que habían ido a cuestionar al custodio.
Barbol se acerco curioso a el Elfo que se mantuvo en silencio, pues había visto su mirada de asombro cuando los vio por primera vez, pero que menguo al recordar algo –Mi pequeño Elfo, no se la pena te embarga, pero ten confianza en que la luz vendrá –dijo con sabia voz aquel hermoso ser, al ver la melancolía que el príncipe quería esconder.
-Lo se, y lo siento –comento con voz suave Legolas, junto a el estaba un tímido Gimli, al ver aquella alta criatura –Me gustaría venir a visitarlos en otro tiempo, si me deja –pauso –junto con otros amigos –
-Esta bien, tu y tu raza, son bienvenidos cuando gusten –acepto el sabio árbol, Legolas sonrió levemente.
-Se que mi gente estaría orgullosa de venir – comento el elfo –pero con quien vendría seria con este, Gimli hijo de Glóin –el árbol se asusto ante esto, pero acepto ante la nostalgia que despedía –Y también junto a mi amiga, una humana-
-Una humana-pregunto el ent líder –no eh visto a ninguna mujer con ustedes – observo a los demás guardias – pero eh de intuir que la tristeza que te embarga es por la falta de aquella persona – el príncipe suspiro ante el descubrimiento del sabio, quien aun se mostraba renuente en aceptar a una humana.
-ella es una Istari, como Gandalf –esto sorprendió a Barbol, quien acepto seguro.
-Si ella es como Gandalf, con gusto será bienvenida junto a tu pequeño amigo –se alzo erguido aquella criatura levantando sus brazos – ten por seguro que los estaré esperando, aunque mientras tantos resguardaremos la maldad de Isengard –exclamo.
-Legolas, es hora de partir –se acercaba el Dúnadan quien se mantuvo a raya de la conversación junto al Rey.
-Suerte en la búsqueda de su amiga – dijo por ultimo el Ent, mientras se alejaban aquellos jinetes, formando una fila de aquellos que vigilarían a Saruman.
Gandalf partiría con Merry, mientras Aragorn montaba con Pippin y un serio Legolas con un deprimido Enano, pues la sombra aparto a la estrella de la comunidad sin saber si estaba bien, o adonde la habían llevado.
Estaban cansados de viajar todos los soldados, irían al Abismo de Helm durante el día, para planear su siguiente movimiento.
-Se que tenemos prisa, Gandalf- dijo Merry al cabo de un rato de retomar el camino –No se como se sentirían todos, aunque se de la tristeza que nos embarga, pero piensas estar todo el día en caballo-pregunto el mago solo soltó una risa ante el comentario inocente del hobbit.
-Un hobbit curioso –exclamo el mago –todos deberían tener uno como ustedes, para que les levantaran los ánimos –
El hobbit se sonrojo ante la observación del mago, pero entristeció –entonces crees que Elsa se separara de nosotros – retomo un tema muy frágil para el momento.
-Veo que escuchaste eso- Gandalf dio con seriedad –Nunca había encontrado un hobbit con oídos tan agudos como los tuyos –pauso –pero si el camino será diferente para nuestra amiga, aunque espero que lo peor no pase –este comentario hizo que el hobbit se estremeciera por el tono que empleo.
-Eso me hace temer de lo que pasara con ella – susurro Merry deprimido –aunque no se como se refiere Saruman, con el propósito de que ella haya venido aquí por casualidad –esto hizo que Gandalf lo mirara de reojo, el hobbit alzo los hombros –es solo que, se escuchaba como si viniera de un lugar incansable para nosotros –
Gandalf siguió en silencio, pensando en las palabras del hobbit no sabia como contestarle, este pequeño por curiosidad había descubierto algo que el no sabia, el pequeño entendió que esto era muy delicado, aunque la duda lo carcomía por dentro, al igual que la esfera que guardaba el mago.
El camino proseguía lentamente, serpenteando por el valle, La niebla ocasionaba nostalgia al grupo allegado de la Reina, pues le recordaba a su habilidad que usaba para detectar invasores.
El rey Théoden no había preguntado sobre esa niebla que los acompaño durante toda la travesía al Abismo, pero estaba seguro que era de la Reina, sin embargo respeto la ausencia de la Reina, guardando esa cuestión para otro momento.
Decidieron que era momento de descansar, puesto que en la noche no lo hicieron y los estragos se hacían presente, acompañados con la luz de la tarde se desviaron del camino principal, cabalgando otra vez tierra adentro por las largas hierbas que crecían.
Luego de haber recorrido una distancia llegando a la pendiente del redondo de Dol Baron, encendiendo una fogata para disponerse a comer junto a un frondoso árbol.
Organizaron turno para guardia ya que pasarían un momento ahí, para recuperar un poco su fuerza y seguir hacia el abismo. Los Hobbits se sentaron juntos sobre un montón de helechos. Merry tenia sueño, se podía notar, pero su compañero estaba mas inquieto que de costumbre.
-¿Qué sucede? –pregunto Merry –te cala algo, o la comida te hizo daño –entrecerró los ojos apuntando a aquel amigo querido.
-No nada, es solo que Elsa me viene a la mente –comento con tristeza Pippin-se que nadie quiere hablarnos de los detalles, pero me intriga que nos mantengan ajenos a nuestra amiga –suspiro.
-Se que tienes ganas de verla –se acomodo Merry –igual yo, pero supongo que tendrán sus razones para no contarnos los detalles – suspiro al observar aquellas copas bailando de los arboles –aunque tu que estuviste con Gandalf, ¿Lograste sacar algo? –pregunto –es solo que Aragorn me parecía extremadamente triste cuando le pregunte, así que no insistí y cambie el tema –
-Solo pude confirmar lo que escuchamos – comento Pippin –sobre el camino diferente de Ella –pero el silencio se hizo presente durante la mayoría del camino –suspiro derrotado –Ahora que Gandalf es el Blanco, y ha cambiado –
los dos Hobbits se quedaron debatiendo un rato sobre la nueva apariencia de su antiguo Guía, al igual que el extraño estado de animo de los tres guerreros que los acompañaban, sin embargo cuando Pippin menciono la curiosidad que le embargaba con la esfera que vio ocultar al mago, recibió una reprimenda de su amigo.
-Aja –exclamo Merry acompañado con un golpe -¿Así que eso es lo que te esta rondando? –recrimino –Vamos Pippin, no olvides lo que Sam nos decía: Nunca te entrometas en asuntos de magos, pues son gente astuta e irascible –lo imito
-Como dices eso a estas alturas –se defendió –si fue lo que hemos estado haciendo, además quiero verla solamente no voy a hacer nada –insistió, mientras se sobaba la área afectada por la agresión recibida de su amigo.
-será mejor que te duermas –ordeno Merry –lo mas probable es que partamos en cualquier momento –sugirió –así que descansa mientras puedas, pues en caballo no es lo mismo dormir que aquí, aunque no sea una cómoda cama –se resigno al acomodarse, recibiendo un bufido de derrota de su curioso amigo.
Pippin no dijo nada mas, pues ahora estaba inmóvil sumergido en sus pensamientos, puesto que el sueño no le llegaba y ni le ganaba a su curiosidad. Ya que el recuerdo constante de aquella esfera lo embargaba.
No aguanto mas y se levanto sigilosamente, El sol se empezaba a ocultar del cielo, y la mayoría dormía por el cansancio acumulado, se arrastro hacia el mago que estaba apartado con sigilo, impulsado por un sentimiento que no entendía.
Gandalf parecía dormir, mirándolo con detenimiento, aunque debajo de esas pestañas podía asegurar que la luz brillaba centellante, haciéndolo dudar, pero acercándose con mas lentitud, hasta que vio un bulto redondo, entre el flanco derecho y el brazo doblado.
Contuvo su aliento aproximándose lentamente, levanto el bulto esperando un peso descomunal, pero no fue así para su sorpresa y alivio, permaneció un tanto ahí retirándose con sumo cuidado acercando una piedra junto a Gandalf, y colocándola en el lugar de la esfera, para que no se diera cuenta de lo que faltaba.
Después de un rato miro aquel objeto, retirando aquello que lo envolvía, entonces por fin lo veía. Era lo mismo que una esfera de cristal pero oscura completamente diferente a lo que Elsa hacia con su hielo.
Se alejo del mago en silencio, sabia que se metía en problemas pero no le importaba, después pediría perdón, temblaba por el miedo a la reprimenda del mago como aquella vez en Moria, pero algo lo movía para que lo hiciera retirándose hacia un montículo verde.
Pippin se sentó interesado en aquello que traía en sus manos, pero después de un rato no vio nada, mas que oscuridad –Esto no es mas que un trasto –suspiro decepcionado, sin embargo repentinamente una llama tenue se encendió, haciendo que el pequeño no apartara su mirada.
Pronto toda esa luz envolvió aquella esfera, Pippin se sobresalto aterrorizado trato de liberarse de la esfera, pero era incapaz de soltarla súbitamente su cuerpo se volvió rígido, y un grito doloroso salió de el, tan penetrante y desesperado que los guaridas se exaltaron.
-Así que eres un Ladrón- Gandalf era el primero en aparecer , echando su capa en aquella esfera que a penas soltó el mediano- Tenias que ser tu Pippin –se arrodillo junto al pasmado amigo, quien estaba boca arriba, rígido y con los ojos hacia el cielo –Cosa de magos –exclamo -¿Qué clase de daño recibiste a ti mismo y a todos? –el semblante del mago era serio y tenso.
Tomo la mano de Pippin y se inclino hacia el, escuchando la respiración, el pequeño se estremecía, luego cerro los ojos –ELSA NO –grito rápidamente al sentarse mirando con desconcierto las caras de su alrededor.
Una voz aguda salió del pequeño – Tu bruja del invierno, has de enfrentarme, pero no escaparan –se aparto de Gandalf – tu no eres Saruman como entraste aquí – trato de ponerse de pie –Mandare a alguien en seguida hacia ti para traerte ¿Entiendes? –Gandalf lo retuvo con fuerza, ante el silencio que estaba a su alrededor.
-Peregrin Tuk – dijo –Vuelve-ordeno el mago con aplomo
El hobbit dejo de abatirse y volvió a caer de espaldas apretando la mano del mago.
-Elsa, Elsa –grito girando a su alrededor como buscando algo, posando su mirada hacia el mago –Gandalf, perdóname –
-Como que te perdone- exclamo el mago –que fue lo que viste y que has hecho-
Pippin entre balbuceo explico lo que había visto, y de cómo encontró a Elsa ante el interés de su alrededor, inclusive Legolas se acerco a escuchar –Ella estaba de rodillas ante el, cuando me vio-balbuceo –ya no me acuerdo –
-Me basta con eso –dijo Gandalf severamente, mientras Tuk se calmaba -¿Qué fue lo que viste, que dijiste y como estaba?-
Pippin cerro sus ojos estremeciéndose, pero se mantuvo en silencio. Todos observaban en silencio excepto la comunidad, que miraba con atención después de todo había nombrado a Elsa, estaba con el. Pero Gandalf lo miraba duramente.
-Habla –ordeno inquiero el mago blanco
La voz del mediano bajo demasiado y sus palabras comenzaron a salir.
-Vi una ciudad congelada, tan congelada que me daba frio, Elsa estaba de rodillas con ese hombre –suspiro tratando de tomar de nuevo oxigeno –Luego ese caballero me vio y se acerco a mi, ella se quedo mirándome como si fuera una ilusión –paro con escalofríos –cuando el se acerco no me hablo pero yo entendía, fue cuando me dijo que porque no me reportaba, no se si no me observaba bien o me confundía con alguien –
Gandalf veía con interés y miedo a lo que seguiría, dándole la palabra de nuevo a Tuk.
-El me iba a tocar cuando Elsa se puso entre los dos –se tomo la cabeza –ella tenia sus manos marcadas asta los hombros, pero su mirada fija en ese caballero –pauso –luego se rio de los dos, era muy cruel, yo sentía cuchillas y podía jurar que ella también, pero no cedía su mirada –se abrazo los pies inmediatamente – luego ella me dijo que huyera, y brillo tanto como los cristales que ella hizo y sus ojos como esa vez en Moria, atacándolo, sus manos volvían a la normalidad desafiante hacia aquel señor tenebroso –tomo aire de nuevo, sentía que era presionado como si estuviera ahí de nuevo –luego el maldijo a Elsa, diciendo que no escaparíamos, luego reconociendo que no era Saruman, me pregunto directamente quien era de nuevo, y que mandaría a alguien por mi-
-Que mas-exclamo el mago ante el silencio de el pequeño.
-Ella se quedo enfrente de el, cuando sentí que me partía en pedazo –se estremeció –ya no recuerdo mas…ya no quiero decir mas.-
-mírame –ordeno el mago quien lo miro a los ojos, sosteniéndolo en silencio. Luego su rostro se calmo y mostro una leve sonrisa, poniendo su mano afectuosamente.
-Esta bien –dijo – ya no sigas, , no has dicho nada mas, pero has descubierto algo, ella esta bien y a superado al mismo Sauron –observo al elfo que estaba junto a ellos apretándole el hombro –Pero no olvides que esta vez te salvaste por ayuda de ella, ten por seguro que nos encontrara –
Pippin fue ayudado por Aragorn quien se había mantenido a raya de la situación al igual que Gimli, llevándolo a un lugar a descansar.
-descansa si puedes –dijo Gandalf –Avísame si recurre el cosquilleo, y por favor no mas piedras en mis manos – se refirió a lo que había puesto para que no notara lo que faltaba, el otro solo bajo la mirada con pena.
-¿Cómo esta el? –pregunto Aragorn preocupado
-creo que todo esta bien –sonrió el mago –pero gracias a su curiosidad, eh visto que ella esta bien, y que no cedió a la oscuridad –tomo la esfera que traía –Aragorn podrías custodiarla por mi, aunque es peligrosa –exclamo
El montaraz asentó –Hay alguien mas que pueda reclamarla por derecho propio –exclamo con orgullo – porque este es sin duda el palantir de Orthanc del tesoro de Elendil, traído aquí por los reyes de Gondor –su estado de animo se recuperaba –ten por seguro que la llevare.
-Entonces ten, recíbela señor – dijo el mago ante el asombro de todos –Sera parte de lo que te será restituido, aunque te recomiendo que no la uses por el momento – a lo cual acepto el montaraz.
-así que de ahí se comunicaban Saruman y Mordor – dijo con sumo interés Aragorn, al descubrir que eso tenia el ex mago blanco en su poder, a lo que asentó Gandalf.
-Extraños poderes tienen nuestros enemigos –dijo Théoden
-Si al igual que nuestros aliados –comento Gandalf con asombro de todos –Elsa es parte de la joya de nuestra pequeña comunidad, y según cuenta Pippin logro hacerle frente al propio Sauron –todos abrieron sus ojos – Aunque no estoy seguro que la pueda ver –observo un horizonte-pero se que ella saldrá bien librada, y se reencontrara con nosotros – rio levemente –y probablemente traiga mas aliados para enfrentarse contra el señor oscuro de nuevo –
-Eso espero –dijo por fin Legolas con un brillo de alivio.
-ten por seguro eso amigo –Gimli volvía a su animo, la noche se volvía a hacer presente, cuando una sombra cruzo el cielo. Varios caballeros se asustaron gritando en pánico total, fue cuando Gandalf giro y vio lo que temía.
-Nazgul –exclamo –ha cruzado el rio –todos se ponían en guardia –partan rápido que se acercan –todos se apresuraron a tomar su camino, pues la oscuridad podía ser un aliado aun.
Se echo a correr hacia Pippin tomándolo rápidamente, para susto del hobbit –tu iras conmigo – echo al hobbit con el, montando su caballo, Aragorn lo seguía de cerca junto a los demás –yo aquí me separo, ustedes sigan, los veré en minas de Tirith –dijo al desaparecer mientras los demás cabalgaban con velocidad..
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Elsa veía con asombro aquello que había creado, tenia poco tiempo de haber logrado zafarse de aquella ilusión, pues la oscura torre que según escucho era Dol Guldur, se había convertido en una gran estatua de cristal y hielo. Recordándole a su castillo en la montaña,
Se sentía orgullosa de si misma, uso su magia a tal punto que la esfera se rompió, -Que extraña cosa –decía al momento de sacarla y observarla detenidamente, hizo una pequeña bolsita como la que había perdido en las montañas para guardarla, se vio su vestido de guerra levantando un ceja al observar lo sucio y dañado que estaba.
Tomo un largo suspiro cambiando sus ropas a las que normalmente portaba al salir de Rivendel –No creo que vaya a pelear cuerpo a cuerpo –en verdad había usado la armadura solo para la guerra en Rohan, pero analizando bien esa lucha, no ocupo mucho de ella, haciéndola innecesaria para futuras ocasiones.
Luego camino embelesada, viendo las filas de aquellos orcos que estaban formados afuera, cuando ella salió, pero no les dio la oportunidad de defenderse, pues debajo de su pie se alzo una luz abrasadora, cubriendo cualquier enemigo que se encontraba enfrente, en segundos se había cargado al los orcos.
A su mente venia el recuerdo de cómo se libro, pues gracias a Pippin lo había logrado, ya que este se encontraba en peligro, pero nunca entendió porque Sauron no lo había distinguido ¿Seria acaso que esperaba a otra persona?, algo que no entendería o al menos no le importaba por el momento.
-Quien eres tu –una voz salió de entre la maleza, un hombre de largos cabellos rubios que portaba una armadura, pudo distinguirlo como elfo, pero se vio amenazada por varias flechas que salían entre la oscuridad, alzando sus manos, ese hombre se bajo entretenido por aquello que observaba.
A su ver era como una estrella rodeada de cristales hermosos, como los diamantes que alguna vez admiro, la mujer que lo miraba con duda, era igual que eso, tan maravilloso y bello, pero no se iba a detener a observar, era un potente enemigo para su hogar –quien eres tu –volvió a preguntar clavando su mirada en ella.
El iba acompañado de un ejercito de Elfos, y espero su respuesta, pero la Reina se reincorporo en posición –Eso es algo que usted me debería decir –replico la mujer con nobleza, al mantener su mirada seria y retadora –antes de presentarme yo, primero usted, pues es quien me apunta con sus flechas – alzo su mano hacia aquellos que en verdad la apuntaban, con rostro de asombro ante su actitud.
-Mi nombre es Thranduil, Rey del Bosque Negro –esto hizo que la reina recordara algo, cambiando su gesto a uno mas suave y delicado.
-eres el padre de Legolas –pregunto a lo que el Rey no supo contestar, conocía a su hijo, ¿pero quien era ella?
-Reina Elsa –detrás de ese Rey salía otro, mas conocido para la mujer, quien alzo sus ojos de asombro sin perder su delicadeza, con un gesto de dolor suave y nostálgico.
-Señor Celeborn –dijo con suavidad al acercarse, sin embargo se detuvo al ver que aun era amenazada, pero el rey hizo un ademan y los demás acataron sus ordenes.
-La conoces –pregunto el Rey al regalarle una mirada cruda a su compañero, quien asentó.
-Es casualidad que te veamos por aquí –detrás del señor de Lothoriel salía una dama, quien caminaba hacia ella con suavidad.
-Señora Galadriel –dijo la reina al acercarse y correr hacia ella, era como si la vida se iluminara después de la oscuridad, abrazándola suavemente para sorpresa de todos, por su atrevimiento.
-Todo estará bien –dijo la dama con dulzura, mientras daba unas palmadas a la alegre Reina, quien de inmediato se reincorporo a su postura noble.
Detrás de aquellos que se mostraron hostiles a la mujer, avanzaban a lo que pudo distinguir como guerreros de Lórien, pues entre ellos estaba Haldir –Creo que les ahorre el trabajo de destruir el lugar –dijo con una leve sonrisa, los elfos Silvanos no entendían, esa mujer conocía a su príncipe y al parecer era buena amiga de la Dama de Lórien, quedando desconcertados.
-Ella es la Reina Istari Elsa –susurro Celeborn con una sonrisa al cerrar sus ojos y ver a las dos damas tan felices juntas, resaltando entre todo aquel lugar que ahora era hermoso –Ella estaba viajando junto a tu hijo, en la misión que se había encomendado – Thranduil por fin entendía, aun con mas asombro, pues podía jurar que representaba a las estrellas del cielo, ocasionándole una leve sonrisa escondida.
-Nos retiramos –dijo el rey elfo -podrán descansar en mi reino, si es lo que ocupan –el rey del bosque se dirigió hacia la mujer –es un honor conocer a la bella estrella que viaja con mi hijo –se presento cortes sin perder su aire conservador, sin un gesto dibujado en el, Elsa pudo compararlo con Legolas, era similar como era al principio de su viaje, reservado y con un aire serio, en verdad los extrañaba.
Elsa estaba siendo acompañada por los Señores de Lothoriel, hacia el interior de aquel decaído bosque, mientras era seguido por el Rey, quien mantenía su mirada expectante en la reina, pues era mucho su interés en aquella joya recién descubierta.
Hizo una seña discreta a una de sus guardias –Tauriel, quiero que te mantengas cerca de la Reina Elsa –susurro sin mirar a verla, pues solo se inclinó aquella mujer elfo hacia la persona que merecía su respeto.
Galadriel noto aquella orden mandada por aquel pariente lejano de su Señor, pero se mantuvo en silencio, pues no notaba duda en la voz de aquel Rey, girando de nuevo su mirada en la reina que se mantenía asombrada por aquello que se alzaba en su alrededor.
Detrás de ellos guardias se habían quedado a inspeccionar el área, siendo escoltados por unos cuantos que aun le seguían el paso, mientras la Reina descansaría un rato en el Reino del que provenía Legolas, pues quería conocer el hogar de su amigo, quien según recuerda no mencionaba nada de esto.
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Anna estaba preocupada, Elsa tenia tiempo desaparecida, estaba desesperada yendo a consultar a los Troll, sabia que estaba bien, porque ellos no sentía que estuviera en peligro, pero aun así, la desesperación le embargaba pues aquellas pesadilla que le había contado se hacían presentes.
Pero solo tenia que esperar, pues tenia que tener un reino en buen estado cuando esta regresara y se sintiera orgullosa de ella.
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Bueno eso son todo por hoy, ahora descubrieron los Palantir…wii, modifique algo la historia en cuanto a tiempos, pero ahora sigue lo bueno.
Elsa ahora esta entre aliados, adelantando hechos que según los apéndices del libro sucede durante el ajetreo en Minas de Tirith, ¿acaso su llegada cambio todo los eventos?
Aunque eso lo notamos en la no muerte de Boromir, y algunos otros detalles, si hay inconsistencia en mi historia, háganmelo saber, pues suelo ser distraída en ocasiones.
