Capítulo 9: La verdad.
Bakura se encontraba enfrente de Joey, Tristan y Tea; les estaba enseñando como utilizar un arco con flechas que según él estaban conjuradas para matar a la otra línea familiar de Yugi.
Tristan sostuvo con fuerza el arco, sin embargo, su puntería no era muy buena por lo que casi mata a Joey con una flecha de madera con pequeños símbolos en ellas.
—Apunta antes de disparar— reclamó con recelo Joey. Tristan rio burlonamente, y después aventó el arco en dirección a Joey como desafío.
Tea miraba toda la escena con desinterés no es que, le aburtieran sus amigos era todo lo contrario, en cambio, ella creyó que si iba a ese lugar podría hablar con Yugi sobre lo que pasó hace meses. Yugi no merecía aquel trato que recibió de su parte y ella quería cambiar los silencios incómodos que se formaban cuando ambos trataban de entablar conversación más allá de decirse buenos días.
—¡Tea!— gritó Joey con fuerza, hace rato que trataba de llamar su atención pero, siempre fallaba.— Te toca— Joey no trato de sonar grosero cosa contraria a la que sonó, solo que sabía o al menos sospechaba que había pasado entre Yugi y ella, lo que le causaba un mal sabor de boca. Sin mucho apuro entregó el arco a Tea para que tratara de por lo menos intentar concentrar un buen disparo.
Joey miró al cielo, el sol estaba en su máximo punto y la luz se filtraba a través de los árboles. Sonrió cuando escucho a un par de pájaros cantar junto con la brisa al mover la copa de los árboles. Entonces se preguntó: ¿A dónde había ido Yugi con su madre? Él solo sabía que habían partido desde temprano a charlar y que volverían antes de anochecer, aún así sentía curiosad por todo lo que había pasado hace menos de veinticuatro horas. No le importaba mucho, pues, él y sus amigos lucharían juntos para proteger a Yugi y si fuere necesario también para proteger al mundo.
Los pies le dolían de tanto caminar y también la mochila que había llevado para las provisiones comenzaba a ser pesada. Dejó escapar un suspiro estaban cercar de un riachuelo, dado que, escuchó el agua correr no muy lejos de ahí.
—Ánimo compañero— consoló Yami viendo el estado en el que se encontraba Yugi.— Pronto conocerás todas las respuestas necesarias, solo debes tener paciencia.
Yugi asintió no muy seguro. Él ya no quería prolongar más el tiempo, sin embargo, su madre estaba decidida a prolongar lo más que se pueda haciendo que caminaran en círculos durante horas. Él realmente quería dejar de jugar al gato y al ratón por lo que, sin previo aviso aventó la mochila al piso creando un breve eco en el lugar y posteriormente se sentó dispuesto a no moverse, amenos que le dijeran la verdad. Quizás fue una actitud bastante infantil de su parte pero, si dejaba escapar todo esa oportunidad, la próxima vez sin duda sería muy tarde.
—Compañero — reclamó Yami intentando hacer que Yugi se levantase para seguir con la caminata.
—Dejalo— respondió Sora mirando en dirección de Yami. — ¿Podrías darnos un poco de tiempo a solas? Por favor.
Yami fruncio el ceño aunque no dijo nada. Solo se desvío lo suficientemente lejos para no escuchar pero, no tan lejos para proteger a Yugi en caso de que algo salga mal.
Sora por su parte se sentó enfrente de Yugi, lo miró un poco y después acarició su cabeza como su fuera un niño a pesar de su edad; lo abrazó por un momento, e intentaba como comenzar su relato pero, no sabía el cómo hacerlo. Ella dejó un momento que el silencio gobernara y luego comenzó:
—Nuestra familia nunca ha sido normal Yugi.—Supiro— Tú abuelo fue un chamán muy poderoso, él más grande que pudiera haber existido y sin embargo, ni Ryo ni yo hederamos ese poder.
Yugi quiso interrumpir en cambio solo guardo silencio y con una mirada le dijo a su madre continuara.
—Toda la famia vivíamos en el bosque, tú abuela nos crió mientras que tu abuelo trabajaba la mayoría del tiempo en una pequeña cabaña carca de nuestro hogar. Él ahí hacia todo tipo de conjuros y hechizos buenos y malos. Él podía dominar a la perfección el agua y nos decía que su animal espiritual era el águila.
Sora se detuvo de repente, paso con dificultad algo de saliva acarició una flor blanca que se encontraba ahí, como si intentará llenarse de valor.
—Yo no creía en nada paranormal, ya que nunca había visto nada de "otro mundo" pero, Ryo siempre fue muy sensitivo y predijo un día mientras jugábamos con Bakuara que, yo me enamoraría de un ser sumamente poderoso pero, ese amor solo traería dolor y tragedia a este mundo. Yo no le creí. — contuvo el aire y después prosiguió — Entonces cuando tenía veinte años, baje al pueblo para traer a alimentos. Entonces lo vi, alguien tan poco inusual con cabello plateado y ojos rojizos parecían casi rubia pero, estaban vacíos. Cautivada por él, como un insecto a la luz fui hacia el. Le pregunté su nombre y él con una sonrisa dulce me lo dijo: Yuback.
Por alguna extraña razón que Yugi no pudo entender sintió como un escalofrío recorrió su espalda baja y poco después se estremeció completo. Nunca se había sentido así, era como estar intimidado. Yugi hizo una mueca, él era intimidado por un padreque nunca conoció y para colmo ni esta presente ¿o sí?
Sora al ver la expresión de su hijo trató de terminar el relato, pero, al ver la determinación de sus ojos no pudo más que continuar.
—Después de aquella vez nos comenzamos a frecuentar, tiempo después me di cuenta que solo los que poseíamos un don lo podíamos ver, aunque al parecer también tenían cuerpo material en cambio, según ellos los ojos mundanos no los podían ver. Él me explicó que le pertenecía a un batallón y que era el tercer general en rango, por lo que entendí a es que aquél batallón se les llama amaneceres y cuando un general muere quién sigue en línea es el primogénito del general.
Yugi abrió los ojos en señal de sorpresa, tenía que interrumpir en cambio, su madre levanto su mano en señal de que iba a continuar y que se callara, cosa que yugi hizo.
— Tú padre era un fugitivo, él ya no quería seguir esa vida, por que el trabajo que se le fue asignado fue— Sora intentó no llorar. Ella reprimió un sollozo y continuó — Eliminar la humanidad. Al parecer son exterminadores, cuando ven una tierra fértil van la colonizan y el que la mayoría no sean capaces de verlos les facilita la tarea. Poco después de que me revelará su secreto, tú abuelo se enteró de nuestro amorío así que le lanzó un hechizo para alejarlo de mi y no pasó mucho tiempo que me di cuenta que estaba embarazada de ti.
Yugi vio como su madre comenzaba a llorar en silencio por lo que rápidamente fue a darle consuelo abrazándola y diciendo que ahora todo estaba bien.
—Tu abuelo en cuanto se enteró, hizo que Ryo se quedara en aquel pueblo junto a tu abuela, y mientras tanto tú abuelo y yo nos fuimos de ahí. Necesitábamos tiempo, fue cuando llegamos a Cuidad Domino, y al llegar a pesar de la exigencia de tu abuelo de que te abortara, decidí tenerte. Por lo qué decidimos que me entrenaría para protegerte pero, no fue suficiente por lo que debíamos buscarte alguien que te proteja, que fuera muy fuerte, y que sobre todo te quisiera ese fue Yami.
Yugi instintivamente busco con la mirada a Yami, y fue cuando sus miradas se encontraron y Yugi sintió algo removerse en su estomago además de sentir su cara arder y tener el corazón latiendo fuertemente. Yugi no entendía sus sentimientos, pronto volvió a su atención hacia su madre.
—Estaban destinados desde el inicio, siempre lo estuvieron. Solo que tu abuelo no quiso que alguien de la familia fuera a cometer otro error y, rompió todo cariño que Yami sentía por ti, para que no sé llegará a enamorar de ti.—Su madre rompió en llanto nuevamente — Eran sacrificios para que estuvieras bien, lejos de ellos, para que no te mataran. Sin embargo, en aquél día del inciendo fue el día en que nos encontraron, y tu abuelo se quedo a detenerlos mientras escapabamos. Intenté cambiar tus recuerdos para que no sufrieras mucho, y aún así estas sufriendo.
Yugi no sabia que decir, tenía muchas emociones juntas encontradas. Intento volver a cruzar mirada con Yami notando que ya no estaba ahí, abrazo más fuerte a su madre tratando de tranquilizarla. Ella quizás se enamoró de un ser equivocado y por un momento se sintió feliz del simple hecho de estar vivo, a pesar de que en algún universo alterno no estaria. Ahogó un suspiro, si le preguntarán a Yugi ambas familias eran igual de extrañas cegados por sus ideales, en cambio, si quería que la tierra siguiera existiendo debía luchar con sus otros familiares y raza. Después de todo no estaba solo.
Sin previo aviso una daga paso tan cerca de Yugi que le provocó una pequeña herida en el cachete. Rápidamente llamó a Yami con el pensamiento pero, a pesar de su insistencia no llegó. Lo que le provocó una puzanda de tristeza y dolor a Yugi, dejó esos pensamientos de lado y tomó la daga que estaba cerca para intentar defenderse.
—Yugi, es hora de tomar el lugar que te corresponde —Habló Duke mirando fijamente a Yugi, y colocó su mano derecha intentando que Yugi la tomara.— Vamos, tu eres el único capaz de tomar el lugar de tu padre y terminar lo que él empezó. ¡Unete o muere!
—Yo creo, que preferimos morir— exclamó alguien detrás de la espalda de Yugi. Cubrió sus ojos y lo atrajo más hacia él. — Es hora que te vayas, a menos que quieras enfrentarte a mí. El faraón de egipto.
—Algún día tendrás que elegir tu lealtad— respondió Duke con recelo— Y si eliges el lado contrario Yuback se sentirá muy decepcionado y no sólo él, también tu rey.
Y así como se llegó Duke, se fue. Sin dejar rastro, solo un olor a muerte y caos.
Aquella persona finalmente quito la mano de los ojos de Yugi. Por un momento quedo estático, y luego reaccionó por la cercanía que tenían, por lo que, Yugi lo empujo haciendo que la otra persona fallera de espaldas.
—¿Pero, cómo?— intentó formular Yugi sin ningún éxito aún no podía creer lo que estaba pasando.— ¿Realmente eres Yami?
Yami sonrió divertido, y se acerco lo suficiente a Yugi, acarició con delicadeza su mejilla y trato de grabar en su mente como el tierno rostro que mostraba.
—Sí, soy yo. — Corroboró Yami, mientras acercaba cada vez más a la cara de Yugi.— Recordé cuando te conocí, no tenía nada solo eres un ser vagabundo, al parecer cuando encontré a tu abuelo me dijo que estábamos destinados y yo me burlaba de él; él me pidió cuidarte, y fue todo un caos total yo no te quería porque eras mi prisión, cuando realmente eras mi liberación. Un día tu abuelo harto de mi comportamiento violento hacia ti, me hizo una propuesta sí llegase el día que me enamorará de ti por lo que eres y no por conveniencia, me cumpliría un deseó, sin reglas y al cruzar nuestras miradas supe que quería de deseo.
Yami acarició levemente los labios de Yugi con su pulgar, siendo notorio el contraste de piel pues la de Yugi era de tez clara todo lo contrario a la tez morena de Yami.
—Quiero tener un cuerpo material para pasarla junto a ti, mi pequeño Hikari — Término Yami, intentando que el espacio entre ellos disminuyera para así formar un beso. Yamio vio las mejillas sonrojadas de Yugi, y podía jurar como latía con fuerza ambos corazones lo que les aseguraba que estaban vivos.
Hasta que, alguien golpeo en la cabeza a Yami. Yami se levantó furioso para buscar quién fue que se atrevió a parar a aquel beso. Entonces bufo enofado, ese había sido Bakura quién también se quedó pasamado al verlo, momento después llegó Ryo quién también lo miró impactado. Por último llegaron los amigos de Yugi, entonces Yami se sintió incómodo por la situación en la que se intentaba concerserse que no podría llegar a ser peor.
—¿Otro Yugi ?— preguntó sumamente espantado Joey, mientras corría a ver a Yami para verlo mejor.
O tal vez si se se podía. Yami ahogo un suspiro de fastidio y se levanto de suelo mirando a Yugi, quién lo seguía mirando curioso y todavía relajado.
—Pueden verme así — Hablo por primera vez Yami desde que habían llegado los amigos de Yugi— O puede que no. Pueden decirme Yami y soy el protector de Yugi ¿Verdad compañero?
Yugi no entendía a lo que se refería pero al mirar aquellos ojos rubis, muy diferentes a los suyos provocó que bajara disimuladamente la mirada y se rescata con nerviosismo su mirada. Yugi sabia que se había vuelto el centro de atención desde que Yami intentó besarlo, lo que le confundió fue que no se completara el beso. Después abrió los ojos con sorpresa acaso él...
Bakura miró divertido la escena, le causaba gracia. Por alguna extraña razón le recordaban a él y Ryo cuando empezaron a salir. Rio por lo bajo causando que su pareja le jalara una oreja para que se presentará más sensitivo. Bakura bufo, y después simplemente anunció a lo que realmente había venido a primer lugar.
—Yugi— Comenzó Bakura con voz grave forzando a que Yugi le pusiera atención — Descubrimos que Duke pertenece al doceavo escuadrón, es un escuadrón muy bajo a comparación de los demás, sin embargo, no viene solo... Tú padre lo acompaña, yo lo he visto pelear es muy bueno, si intentas enfrentartele lo más seguro morirás. Es por ello, que debemos ir con el último hechicero del pueblo dónde tu madre, Ryo y yo crecimos.
Ryo interrumpió a Bakura con un risa alegre y el continuó:
—¡¿No te parece emocionante?! —Preguntó a Yugi mientras lo abrazaba— Conocerás a tu abuela y también verás que hermoso es el pueblo.—Ryo siguió contando maravillas de aquel lugar, haciendo que Yugi se contiagara de la alegría de su tío.
—¿Y quién es el último hechicero?— preguntó curioso Yugi mientras miraba a Ryo en busca de respuestas.
—Un ser horrible y atroz que no quieres conocerlo, nunca— Respondió a la pregunta Bakura simulando tener un para de escalofríos.
—No seas grosero con tu padre, Bakura—sermoneó Ryo, haciendo que Bakura negra con la cabeza disgustado.
—¡¿Padre?!—. Preguntaron todos al uniso execto Ryo, Bakura, Sora y Yami, este último miraba aburrido la conversación.
—Y no olvidemos a tus hermanos, ellos igual son bastante buenos, no nos vendría mal que nos ayudarán —, comentó Ryo abrazando muy acarameladame a Bakura, provocando que el moreno susurrará un : Ya qué.
La madre de Sora miró, a aquella pareja tan singular. Sonrió nerviosa, se le había pasado un pequeño destella que contarle a Yugi. Miro a Yami quién simplemente parecía ajeno a la conversación, mirando discretamente a Yugi sin que este lo notara, después se dijo que no era tan importante. Seguramente cuando llegarán a allá, ese "secreto" aparecería rápidamente. Sin decir nada, dirigió su mirada en la copa más alta, y ahí estaba él, no había cambiado en nada todo lo contrario a ella. Mostró una diminuta sonrisa y susurro:
—Yuback, ¿Éstas orgulloso de nuestro hijo?
Bien lo prometido es deuda, aquí esta la continuación.
¿Quién sera el último hechicero?
¿Qué le esperará a Yugi a llegar al lugar?
¿Dejaré de hacer comentarios tontos? Quizás.
Me encantaría a saberla su opinión de la obra es buena, mala, pasable.
Los comentarios no cuestan nada, son gratis. No, ni uno esta bien comprendo :'v
