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Otra vida
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Disclaimer: Los personajes de esta historia son propiedad de J.K. Rowling y la Warner Bros. Esto es puro entretenimiento y no me reporta beneficio económico alguno.
Sumario: Empieza el 6to año para Harry. El verano ha sido todo menos común para el chico. Extraños acontecimientos le sucedieron y ellos no terminan cuando llega a Hogwarts. Se entera de la verdad de su Origen (Lily Evans no es su verdadera madre) y de una Herencia Mágica que trajo consigo todas las desgracias que lo atormentaron en el pasado. Y como si esto no fuera poco, el Sombrero Seleccionador le tiene una sorpresa.
Parejas: principal James Potter/Tom Riddle (Voldy para los amigos), Harry Potter-Riddle/Draco Malfoy, Ron Weasley/Blaise Zabini, Neville Longbottom/Theodore Nott, Severus Snape/Regulus Black (dedicado a Piruru-chan), Remus Lupin/Lucius Malfoy (Como no, si es mi favorita ¬¬), Dean Thomas/Seamus Finnigan, Hermione Granger/Terence Higgs, Ginny Weasley/Miles Bletchley y las que se me vayan ocurriendo por el camino ¬¬U
Aclaraciones: El fic contendrá embarazo masculino y cierto "ataques" tortuosos que recibirá nuestro amado protagonista ToT, pero es que es necesario.
Aclaraciones de lectura:
-Letra normal: dialogo, relato.
-Letra en cursiva: pensamientos de los personajes.
-N/A: notas de autora.
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Capitulo 10: Navidad en Familia.
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-¿Y bien…?
-Bueno… él se comporto amable conmigo.- murmuró.- Hablamos de muchas cosas, entre ellas del porque de esos "ataques", pero de eso no puedo decirles nada.
Los Slytherins lo miraron seriamente.
-¿Has dicho amable?- preguntó Nott.
-Amable dentro de todo lo amable que puede llegar a ser Lord Voldemort.
-No digas su nombre…
-¿Y que pasará con la guerra?- quiso saber Draco.
-Hay tregua hasta nuevo aviso. Tanto el Lord como Dumbledore quieren averiguar quien esta detrás de todo esto. Dicen que es evidente que alguien nos manipuló a todos para que nos intentáramos matar unos a otros, así el bando que resultara vencedor, al tener muchas bajas, podría ser fácilmente derrotado y ese alguien podría tomar el control sin problemas.
-¿Ósea que ahora el Señor Oscuro y Dumbledore forman un mismo bando?
-Por el momento. Yo no sé que va a pasar con la guerra después. Es decir… yo no…
-¿No podrías matar a tu propio padre?- adivinó Blaise sonriendo tiernamente al moreno.
Harry conecto sus miradas y asintió. Un tenso silencio se prolongó entre ellos.
-¿Hablaron algo de… ustedes?- preguntó Theodore.
-Poco, lo único que me dijo es que el color de mis ojos es idéntico al suyo, al igual que mi nariz.- se toco la parte mencionada frunciendo el ceño.
-¿Los ojos?- dijo Draco enarcando un ceja. Pero si tus ojos es lo más bonito que he visto en mi vida. No pueden parecerse a los de ese ser.
-Es que él ahora es humano. Ya no tiene esa cara espantosa de serpiente que tenía cuando lo conocí. El profesor Dumbledore me dijo que tenemos la misma mirada cuando estamos enfadados. ¬¬
-Oh…
-Si. En fin… si no les molesta me gustaría dormir un poco.
-Seguro, Théo y Draco ya se van.- dijo Blaise empujando a los otros chicos, estaba seguro de que Harry iba a contarle algo más a él que no pudo decir frente a los otros.
Cuando cerró la puerta se encontró con que Harry ya se estaba poniendo el pijama, un brillo dorado en su pecho llamó su atención.
-¿Qué es esto?- dijo tomando el medallón en sus manos.
-Me lo dio Él.- Blaise lo soltó como si quemara.- Y de eso quiero hablarte, él dice que este medallón absorberá algo de la magia negra que expulso durante mis ataques, pero que si son muy fuertes puedo activarlo para que me lleve a su guarida, porque también es un traslador.
-¿Esa es la ayuda que te ofreció?
-Si, porque él sabe controlar muy bien la magia negra.
-¿Qué sentiste al estar cerca de él?
-Fue extraño, aún no puedo creer que es… pariente mío. Pasaron muchas cosas entre nosotros Blaise y… no sé.- suspiró.
-Está bien, es normal que te sientas así. Yo ni siquiera se como reaccionaría su ese fuera mi caso, admito que te admiro por lo bien que estas llevando la situación.
Harry sonrió a su amigo castaño.
-Me voy a acostar, fue mucho para mi todo lo que pasó hoy. No doy más.
-Hasta mañana.
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Ya pasaban tres días desde el encuentro de Harry con su padre, hoy especialmente se sentía de buen humor. Eso debió de darle un indicio de que, probablemente, el día no seguiría así, porque era sabido que al pobre moreno las cosas nunca le salían bien.
Aún así subió sonriente a la Sala Común donde, milagrosamente, todos lo chicos y chicas de su año lo estaban esperando. Draco se alegró de verlo aparecer con esa radiante sonrisa, al igual que la mayoría de los que estaban ahí. Ya que, un Harry Potter sonriendo de esa manera, era muy bueno para la vista. Es que Potter estaba cada vez más lindo.
Cuando estaba ya cerca de reunirse con el grupo, el conocido dolor en su pecho se presento. Soltó todo lo que tenía en la mano y las llevó a su pecho gritando de dolor. Cayó de rodillas al suelo tratando de buscar un poco de aire para sus pulmones.
-¡Harry!- gritó Blaise y se acercó presuroso a socorrerlo. Le extrañó que la bruma negra no apareciera a su alrededor.- ¡Harry! ¿Estás bien?- dijo tomando la cabeza de su amigo entre sus manos.
Cuando el moreno levantó la mirada la sangre de todos los allí presentes se helo cortándoles la respiración. Esos ojos no eran humanos, eran rojos y mostraban un maldad que estremecía. El moreno tomó las manos que lo apresaban y Blaise hizo una mueca de dolor al sentir como quemada.
-Llamen a Snape…- murmuró reprimiendo un grito de dolor.
-¡Merlín Zabini! ¡Suéltalo!- chilló Pansy muerta del terror.
-¡No! ¡Llamen a Snape, maldición!- dijo fuerte y claro.
Miles Bletchley (El novio Sly de Ginny Weasley) fue quien reaccionó primero y corrió presuroso a cumplir el encargo del castaño.
-Harry,- gimió- Harry escúchame, tu puedes con esto. No te dejes dominar por la maldad, déjala salir Harry. Por favor.
-Su-él-ta-me.- gruñó el moreno con una voz sibilante.
-No. Tú eres más fuerte que esto. Domínalo, por favor.
Los brazos de Blaise ya estaban rojos por la quemadura, pero aún así no desistía. Harry empezó a respirar agitadamente y sus ojos titilaban del verde al rojo, la bruma negra a su alrededor era visible en esos momentos. Indicaba que el medallón no estaba logrando absorber toda la magia negra que salía de ese cuerpo.
-¡Señor Zabini, suéltelo!- exclamó Snape al entrar a la Sala Común.
El castaño obedeció enseguida, Severus tuvo que ayudarlo para que las manos, cual garras de Harry, lo soltaran. Una vez separados fue el Profesor quien encaró al chico.
-Señor Potter si le queda algo de conciencia tome el medallón en sus manos y vaya con él. Solo su padre podrá hacer algo por usted en este momento.
¿Su padre?, fue la pregunta que los aterrorizados espectadores se hicieron.
Harry jadeó, asintió al profesor y con manos temblorosas agarro el medallón.
-Llévame.- siseó en Parsél antes de desaparecer.
Severus suspiró sonoramente. Esa magia casi lo asfixia a él también, esperaba que el Lord pudiera hacer algo por el chico. Se levantó del suelo y miró a los sorprendidos y asustados alumnos de su Casa.
-Esto no sale de aquí. Los conozco a todos y si escucho que alguien que no sea de esta casa se enteró de lo sucedido, voy a ponerles el castigo del siglo. Sin excepción.- siseó antes de salir.
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Lord Voldemort se encontraba hablando con sus Mortífagos, ya había pasado tiempo y hasta ahora no habían dado con el causante de que él haya matado al hombre que amaba por una mentira. Está demás decir que eso lo irritaba mucho. Lo único que por el momento sabían era que los que acostumbraban a usar cuervos para repartir correspondencia eran magos de antiguo linaje de cinco familias diferentes. Tres de esas familias formaban parte de algunos de sus sirvientes, pero de las otras dos nada sabía.
Tan concentrados estaban en sus cosas que no notaron el ruido que se hizo detrás de las puertas del Salón de reuniones.
-Déjenme entrar.- siseó Harry a las serpientes picaporte que custodiaban la puerta.
Si notaron que las puertas se abrían. Un agitado Harry Potter entraba tomándose con fuerza el pecho con una mano, lo que más asusto a los allí presentes fue el fulgor rojo que titilaba en sus ojos.
El chico gritó antes de caer el piso, con la mano libre pudo amortiguar su caída. Lo próximo que sintió fue unos fuertes brazos que lo acomodaban contra un pecho plano para verlo mejor. Su cuerpo estaba al borde del colapso, así que empezó a convulsionar mientras esa negra bruma se hacía más abundante.
-¡SALGAN TODOS DE AQUÍ!- rugió el Lord sosteniendo con todas sus fuerzas el cuerpo de su hijo.
Los Mortífagos obedecieron presurosos y un tanto espantados por comprobar con sus propios ojos como eran los "ataques" que sufría Harry Potter.
-Su-él-ta-me a-ho-ra.- dijo el chico con aquella voz que daría escalofríos a cualquiera.
-Oh, no. No te voy a soltar hasta que salgas del cuerpo de mi hijo. Así que, por más que grites y patalees, así vamos a estar.
Entonces el cuerpo del chico empezó a retorcerse luchando por escapar. Las cosas en el salón empezaron a volar incontrolablemente, algunas se destruían con un solo gruñido de protesta del chico. Toda la Mansión comenzó a temblar, vidrios de muchas ventanas explotaron y los Mortífagos se vieron obligados a salir de la casa por temor a que se les viniese encima.
-Vamos, Potter. ¡Lucha! ¡Tú puedes contra esto!
-No… pu-e-do.- sollozó.- Me due…le.
-¡Deja de decir idioteces! ¡Lucha, maldición!
Ahora estaban de pie y el cuerpo de Harry volvía a retorcerse buscando escapar del fiero agarre del Lord. Tom podía sentir como la magia trataba de atacarlo, pero él no era un Señor Oscuro por nada. Si bien era muy poderosa él tenía muchos años en eso como para dejarse amedrentar.
Finalmente, luego de lo que parecieron horas, el cuerpo de su hijo normalizó su respiración y dejó de luchar. Las cosas en la casa se detuvieron y la bruma negra desapareció. Poco faltó para que sintiera a Harry laxo entre sus brazos… indicando que estaba desmayado.
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Cuando Harry despertó lo primero que noto es que no estaba en su cama en Slytherin. Sin bien la decoración de la habitación era casi la misma, esta tenía muchos más lujos que aquella. Esa cama era más grande y cómoda, si es que eso era posible. Se incorporó en la cama y un elfo doméstico sonriente lo asustó.
-¿Cómo se encuentra, Señor Potter?
-Desorientado… ¿Dónde estoy?
-En la Mansión Riddle, Señor Potter.
-Oh…- murmuró. Ahora recordaba que en medio de un ataque Snape lo convenció de que viniera a pedir ayuda a su… padre.- ¿Cuánto tiempo llevo dormido?
-Cerca de un día, Señor Potter. ¿Desea comer algo?
-Si, que sea liviano. Por favor.
-Como el Señor quiera.- dijo antes de hacer una reverencia y desaparecer con un PLOP.
Comió todo lo que ese gentil elfo le trajo, este también le comunicó que el Señor de la casa quería verlo. Así que se vistió con una túnica que le ofrecieron; cuando había preguntado por su ropa el elfo le dijo que el Señor odiaba la ropa muggle y que por eso la transfiguró en leño para la fogata de la chimenea. Tsk, mi ropa ToT
Ahora caminaba por un pasillo iluminado por los rayos del sol, noto, sorprendido, como algunas cosas estaban rotas, como los vidrios de las ventanas estaban rajados o simplemente no tenían. El piso también se veía resquebrajado. ¿Qué pasó? Yo pensé que cuidaban bien de la casa. ¬¬
Cuando llego al lugar donde estaba Voldemort le sorprendió que lo único en pie sea el sillón verde oscuro favorito del Lord. Frunció el ceño.
-Luces confundido por lo que ves Potter, siendo que tu fuiste el causante de todo.- siseó Tom al verlo.
-¿Y-yo?- vio como unos Mortífagos lo miraban con miedo.- Oh… yo, suele pasar. Pero estoy preparado para eso.
-Te invito a que lo reconstruyas, llevamos un día en eso y no hemos podido con todo, algunas cosas son irreparables.
-¿Mi varita?
-¿La necesitas?- preguntó burlón el Lord enarcando una ceja.
-Para ese hechizó, si. Si no la uso puedo causar más desastre.
Voldemort asintió y con un chasquido de sus dedos un elfo apareció con la varita del chico. Harry la tomo en sus manos y cerró los ojos. Visualizó lo que había visto en ese lugar el día en que estuvo allí y murmuró:
-Reparo.
Ante la incredulidad de los presentes en un abrir y cerrar de ojos el Salón estuvo como nuevo. Sin evidencias de lo allí ocurrido.
-Increíble.- murmuró el Lord.
-Mi habitación quedaba inutilizable luego de cada ataque así que, junto a mis amigos, buscamos algún hechizo que podría hacer para poder volver todo a la normalidad. Ese es el único uso que le doy a esta… nueva magia, por ahora. Un Reparo maximizado.
-Puedo aleccionarte para darle más usos.- al ver como el chico lo miraba ceñudo agregó:- Nada de magia negra, Potter. No la podrías usar en todo caso.
-Bien… ¿Puedo regresar a Hogwarts?
-Severus estará aquí en unos minutos.- entrecerró sus ojos.- Potter… vendrás aquí a pasar las vacaciones de Navidad. Aprovecharé ese tiempo para poder examinar más estos… poderes tuyos.
-No sé si esa idea de ser conejito de indias me agrade. ¬¬
-No te estoy preguntando.
Harry lo fulminó con la mirada, su padre se la devolvió.
-Ya estoy aquí mi Señor.
-Bien, Severus. Llévate a Potter y dile al viejo y al licántropo que él vendrá a pasar las Navidades en mi Mansión. Y no acepto un no por respuesta. Potter ya está de acuerdo.- sonrió.
-Como usted diga mi Señor.- Severus hizo una reverencia antes de tomar a Harry por el brazo y desaparecerse.
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-Profesora McGonagall aquí le traigo a Potter.- dijo Snape y la clase entera se giró a verlos.
-De acuerdo, gracias Severus.- el pelinegro asintió y abandonó el salón de clases.
-¿Está bien, Señor Potter?- preguntó Minerva preocupada.
-Si, solo fui a hacer una visita… familiar. ¬¬
Minerva palideció.
-Oh, bien, puede sentarse junto a la Señorita Parkinson.- musitó.
-¿Fuiste a ver a los muggles?- siseó Pansy.
-No… a otro familiar.
-Pero si tú no tienes más familia que esos…
-Eso pensaba yo hasta hace poco.- dijo misteriosamente.
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Vísperas de Navidad.
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-¡¿Cómo que vas a pasar las Navidades con Quien-tú-sabes?!
-¡Guarda silencio, Ron!- siseó Harry mirando nervioso para todos lados- Dice que necesita investigar acerca de mis ataques. No pude negarme.
-Pero… ¿irás solo?- preguntó Hermione aprensiva.
-No, Remus insistió en acompañarme y mi padre acepto.
-Oh… ya lo llamas padre. ¬¬
-¿Y como quieres que lo llame? ¿Voldemort?- espetó.
-No…- se estremeció el pelirrojo.
-¿Qué puedo hacer? Eso es después de todo.- suspiró.
-Está bien, Harry.- dijo Hermione comprensiva.- Mientras más rápido aceptes esta situación mejor para ti.
-Gracias, Hermi.
-¿Cómo haremos para enviarte tus regalos?
-No sé.- dijo Harry frunciendo el ceño.- Aquello está muy bien resguardado, sería mejor que me lo dieran cuando regrese ò.o
-Te vamos a extrañar, Harry.
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Remus se estremeció visiblemente cuando aparecieron en el Salón de la guarida de Voldy. Él era consiente que ese lugar siempre se uso para realizar torturas a muggles y magos de sangre impura.
-No era necesario que me acompañaras, Remus.- dijo Harry sintiendo su miedo.
-Está bien, Harry.- sonrió.- Yo así lo quise, quiero estar seguro de que van a tratarte bien.
-Ya están aquí.- dijo Lucius apareciendo en el lugar, miró a Remus pero este le desvió la mirada.- Síganme, les mostraré donde dormirán.
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Noche Buena.
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-No.
-¿Por qué no?- siseó irritado.- Es una túnica costosísima, Potter.
-Pero…- hizo una mueca desdeñosa.- Voy a parecer un… vampiro. Solo Snape se pone ese tipo de túnica.
-Vístete y deja de refunfuñar o si no vas a ir desnudo a la cena de Noche Buena.
-Podría simplemente no ir. ¬¬
-Te lanzaría un Imperius para obligarte.
-No me hacen nada.- sonrió.
-El de Crouch no te hizo nada, no creo que pase lo mismo con uno que te lance Lord Voldemort.
Harry lo fulminó con la mirada.
-¿No puede ser roja?
-¡No! ¡Ponte la maldita túnica y agradece que te la estoy regalando!- rugió antes de salir enfadado del lugar. ¡Tiene el mismo carácter exasperante de James!
-¿Estas listo, Harry?- dijo Remus entrando al lugar.
-Wow, Remus. ¿De donde sacaste esa túnica?- dijo Harry admirando la costosísima prenda que tenía el licántropo. Era hermosa y lo dejaba hermoso a él.
-Me la dio uno de los elfos. Parezco vampiro. ¬¬
-Entonces seremos dos.- masculló mirando su propia túnica.
Comieron en relativa calma, algunos aún no estaban acostumbrados a ver al mismísimo Harry Potter compartiendo comida y casa con ellos. Pero el chico era el hijo de su Señor, por muy loco que ello sonase y deberían hacerse a la idea.
-Hola.
Harry parpadeó y frunció su ceño.
-Aquí abajo.- siseó la serpiente al lado del pie de Harry.
-Oh, tu eres Nagini, ¿verdad?
-Así es, Potter. Mucho gusto. Te alegrara saber que yo conocí a tu "madre".
-¿James Potter?
-Si, yo tengo dos años más que tú. Cuando Tom me encontró me llevó a vivir a la casa que compartía con Jams, él me trataba muy bien. Sentí mucho que se separaran.- siseó la serpiente con una actitud que pareció ser abatida.
-¿Jams?
-Oh, ese era el nombre cariñoso con el que mi Señor llamaba a su novio.- susurró cómplice- Tu "madre" lo llamaba Tommy.
Harry rió quedamente. Se le hacía muy raro que alguien llamara cariñosamente a Voldemort sea de la forma sea, pero Tommy era chistoso.
-¿Quieren callarse y continuar con la cena? Otro día conversarán.- gruñó el Lord.
Harry lo miró unos segundos y luego repartió su mirada por la mesa. Todos lo observaban asombrados. Malfoy lo miraba con una ceja enarcada, Rodolphus Lestrange lo hacía sin parpadear y Remus parecía sonreír de medio lado. El que reconoció como Crabbe padre hasta tenía la comida a medio llevar a la boca.
Es que la sorpresa de los Mortífagos era enorme, por mucho tiempo habían escuchado hablar ese idioma a su Señor y era escalofriante. Sin embargo, viniendo de Potter, sonaba… bonito.
-Perdón…- musitó antes de continuar con su cena.
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Remus frunció el ceño y se detuvo al ver al rubio que lo esperaba enfrente de su puerta. Él se daba el lujo de caminar libremente por la Mansión porque, primero: el Lord les tenía prohibido a sus Mortífagos lastimarlo y segundo (y principal) ellos no querían ser víctimas de los nuevos "poderes" de Potter y que les hiciera estallar si lo lastimaban. Claro, eso dejaba de lado a este rubio, porque él lo último que quería era lastimar al licántropo. Todo lo contrario. ¬¬
-¿Qué quieres, Malfoy?- gruñó.
-Hablar.- contestó devorándolo con la mirada.
-¿De qué?
-De nosotros.
-No hay ningún nosotros.- dijo Remus con los labios apretados.
-Pero lo hubo en su momento y eso es de lo que quiero hablarte.
-Tú lo has dicho lo hubo, de eso ya nada queda, Malfoy. Vete por favor.- intentó avanzar hasta su puerta, pero el rubio lo aprisionó entre sus brazos.- Lucius…- advirtió.
-Ssshhh, déjame hablar.- susurró contra su cuello.- Tú sabes que no pude hacer nada por evitar que me casaran con Narcissa. Yo te quería, Remus. Te quiero, pero eso estuvo fuera de mis manos.
-Si hubieses querido, habrías intentado cualquier cosa para impedir ese matrimonio. Lo que pasa es que tú no querías que te desheredaran si te quedabas conmigo.- dijo Remus apoyando su cabeza en el hombro del rubio.
-Fui criado para obedecer, Remus. Yo no tengo ese espíritu Gryffindor de tu amiguito Black que lo abandono todo por un ideal. O en mi caso… por un amor.
-¿Me amabas?- musitó.
-Si y nunca deje de hacerlo.
Levantó la cabeza para encontrar esos ojos plateados. Había tenido relaciones en esos años desde que se separaron, pero era inútil buscar en ellos lo que Lucius le ofreció en sus dos años de noviazgo. Nada era comparado con su gran amor. Acercó su cabeza para besar esos labios a pesar de que sabía que estaba mal hacerlo.
-Vete, Lucius. Por favor.- murmuró cuando rompieron el contacto.
-No, Remus. Ahora podemos reiniciar lo nuestro. Sabes que estoy divorciado desde hace tres años, cuando Narcissa se fue con… otra. Supongo que aquello estaba destinado a fracasar, teniendo en cuenta que teníamos gustos tan diferentes.- siseó.
-De algo me enteré.- admitió.
-A mí siempre me gustaron los lobos,- sonrió- y a ella las… zorras. ¿Qué me dices?
-No sé, Lucius. ¿Y tu hijo?
-El comprenderá. Si no me equivoco; a él también le gusta un Gryffindor.- susurró enfadado. Aunque ahora que lo pienso no es tan mal partido después de todo.- ¿Y bien?
-Bésame y después veremos.- sonrió.
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-Feliz Navidad, Remus.
-Feliz Navidad, Harry.- dijo Remus sonriente asegurándose de cerrar su puerta rápidamente.
-¿Qué tienes en el cuello? ¬¬
-Nada, nada.- se apresuró a negar mientras se tapaba la zona "lastimada" con una mano.- Seguro es una marca que me quedó de mi última transformación.
-Si tú lo dices… ¬¬
-¿Vamos a desayunar para luego abrir los regalos?
-Vamos… ¬¬- Parece que Remus pasó una noche muy buena. ¿Pero con quién? No puedo creer que tenga alguna aventura con un Mortífago. Aunque mi padre la tuvo con el mismísimo Voldemort y de ahí nací yo ù.ú
Terminaron de desayunar la abundante comida que prepararon los elfos. Si sigo así voy a engordar… Y se precipitaron a abrir sus regalos. Dumbledore les había dicho que Fawkes llevaría los que le mandaran los alumnos de Hogwarts. Así que tendría algunos que abrir.
Recibió los típicos (pero no por eso menos apreciados) regalos de siempre. El suéter de la Señora Weasley, un libro de Hermi y golosinas por parte de Ron. Aunque este año le llegaron uno de Blaise (una costosísima túnica azul marino), de Theodore Nott (un libro), de Pansy Parkinson (un set de belleza masculino. No voy a usar eso.), e, inesperadamente, de Draco Malfoy. Era una pulsera de oro que traía una plaquita donde estaba tallado su nombre. Deberé de comprarle algo cuando regrese.
-Esto es de parte mía, Harry.- dijo Remus amablemente.
Era un libro que recitaba el nombre de: "Hechizos para Magos Poderosos"
-Gracias, Remus. ¿Te gusto mi regalo?
-Por supuesto, Harry.- sonrió.
-¿Y ese brazalete de oro quien te lo regalo? ¬¬
-Eh…
-Aquí, estás Potter.- Remus suspiró porque, increíblemente, acababa de ser salvado por el Lord.- Oh, por Salazar,- dijo con desdén.- deja eso y ven que tenemos que seguir con los estudios.
-Pero es Navidad. ¬¬
-Ven te digo.- siseó fulminándolo con la mirada.
-Está bien, pero antes toma esto.- dijo entregándole un paquete.
-¿Qué es…?- dijo entrecerrando los ojos.
-Un regalo de Navidad. ¬¬
-¿Y porqué me das un regalo de Navidad a mi Potter?
-Eres mi… familia, ¿no?
Voldemort entrecerró los ojos. Miró el pequeño regalo y lo abrió. Su negro corazoncito se encogió cuando vio lo que era. Se trataba de un portarretratos con una foto de su James sosteniendo a un bebé Harry de aproximadamente ocho meses de vida.
-Bien…- musitó algo sobrecogido por el regalo.- Tú puedes quedarte con el medallón… para siempre.
-¿En serio?- incrédulo.
-Si, pero a pesar de que ahora sea tuyo, si lo pierdes, igual te mataré.- siseó.
-Bueno, gracias.- masculló.
Continuará…
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Notas sin sentido: ¡¡¡Hola!!!
No… no se desmayen… Voldy tendrá muchos de estos "momentos sentimentales" en el futuro, pero, por supuesto, agregado el humor negro XD
Y no me crean malosa, yo lamento más que ustedes tener que poner en tanto dolor a Harry… pero es necesario ó.ò
¡¡¡Gracias Angeli por betear este fic!!!
¡¡¡Nos leemos!!!
Atte: Uko-chan!
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