Era la primera vez que Lily se sentía tan ansiosa por llegar a la estación King's Kross. Sabía que debía disimularlo, pero no podía quitarse la sonrisa en el rostro, quería ver a Sirius, por lo menos de lejos. No iba a poder hablarle, pero nadie le impedía mirarlo de vez en cuando de reojo.
La pelirroja atravesó la pared con una sonrisa.
-¡Lily! -gritó Alice saludándola exageradamente con la mano.
Las dos chicas corrieron y se abrazaron.
-¡Te he extrañado! -exclamó su mejor amiga asfixiándola -¡Ni una vez viniste a visitarme! Estoy enfadada -dijo cruzándose de brazos.
-Lo siento... sabes que estaba pasando por un momento difícil...
Alice levantó una ceja.
-El verano te cambió -dijo mirandola de arriba a abajo -, algo pasó... tu no me engañas...
Lily sonrió.
En aquel momento Lily vio a Sirius. Estaba parado a unos cuantos metros con las manos en los bolsillos. La miraba. El chico no pudo evitar una pequeña sonrisa al igual que Lily. La pelirroja tuvo que contenerse para no correr a abrazarlo.
En ese momento Peter apareció y le despeinó el cabello a Sirius.
La chica apartó la mirada intentando no reír.
Alice miró disimuladamente hacia atrás y vio a Sirius.
-Dime ya mismo que sucedió en el verano -dijo a punto de morirse de curiosidad.
Lily le sonrió.
-En el tren te cuento todo, pero es un secreto -murmuró, haciendo que su amiga se tapara la boca emocionada para no gritar.
-¡Lo sabía! ¡Sabía que estaban destinados a...!
Lily le tapó la boca enojada.
-Nadie se puede enterar Alice.
Las dos chicas subieron al tren a la hora justa. Se acomodaron en su lugar preferido a solas y la pelirroja le comentó todo lo que había sucedido.
-¿Se besaron? -preguntó emocionada.
Lily se ruborizó.
-Oh por dios, ¿sucedió algo mas?
-N-no -tartamudeó -, estuvimos a punto... pero llegaron mis padres -confesó con las mejillas ardiendo.
Alice abrió mucho los ojos.
-¡Por dios Lily! Solo tu tienes esa mala suerte... pero dime, tuviste la suerte de verlo sin camisa... ¿verdad?
Lily se tapó el rostro riendo.
-Tiene el mejor cuerpo que he visto... -confesó haciendo reír a su amiga.
-Lo debe tener... -suspiró Alice embelesada.
Lily le pegó en la pierna.
-Oye, es mi... chico -decidió decir -¿Qué diría Longbottom si te escuchara?
-Todas hablan de Sirius Black, las solteras, las comprometidas... las casadas -dijo riendo.
-Alice...
-¿Mmm?
-Me da pena preguntarte esto pero tu y Longbottom... ¿ya...?
Alice sonrió algo ruborizada.
-Si... -murmuró bajando la mirada.
-Y... ¿Duele? -preguntó Lily preocupada -¿Cómo es?
-No lo se... -suspiró -, a mi no pero es depende de cada chica... no tienes que preocuparte por eso, si el te trata con cuidado no dolerá... si es el indicado será perfecto...
Lily sonrió tímidamente.
-Gracias -dijo tomando su mano.
Alice sonrió.
-Si tienes otra pregunta no dudes en consultarme -le dijo guiñándole un ojo haciéndola reír.
Cuando faltaba una hora para llegar, Lily se levantó para cambiarse.
En el estrecho pasillo se encontró a Sirius que venía caminando desde el lado contrario.
Los dos se sorprendieron, pero recordaron que debían ser precavidos aunque nadie los estuviera mirando.
Lily se movió para un costado para pasar, pero Sirius se movió para el mismo lado, luego los dos a la vez se movieron para la izquierda y luego ambos otra vez hacia la derecha. Los dos chicos no pudieron contener la risa.
Sirius apoyó sus manos en los hombros de Lily con una sonrisa y la corrió para un costado para poder pasar y no volver a tener el mismo problema. Antes de alejarse, Sirius rozó la mano de Lily con dulzura, haciendo que a la chica se le acelerara el pulso.
Era el primer día de Hogwarts y Lily ya estaba desesperada por volver a estar a solas con el, se dio cuenta de que lo que le había dicho Sirius era completamente cierto.
Matarás por un beso mío.
Cuando Lily entró a Hogwarts sintió un poco de nostalgia al darse cuenta de que era el último año y que cuando este terminara nunca mas iba a pisar aquel lugar.
Sintió que el año iba a ser diferente. Esta vez sufriría por cosas mas sosas que el año pasado... como no poder besar a Sirius las veces que quería.
Lily y Alice se dirigieron a las habitaciones y se acomodaron en camas contiguas como todos los años.
-Nuestro último año -suspiró Alice recostándose en la cama pensativa -, y estoy segura de que tú lo harás muy interesante como siempre -dijo guiñándole un ojo.
Lily le tiró una almohada y se cruzó de brazos.
-O tal vez no.
Alice rio.
-No creo que el último año carezca de tu drama querida -bromeó.
Lily rodó los ojos.
Intentó creer que lo que decía Alice eran cosas tontas y sin sentido, pero al recordar que todavía no había visto a James la hacían reconsiderarse las cosas.
-Sirius me confesó que James le dijo que no iba a parar hasta encontrar al otro chico -murmuró Lily.
Alice se sentó en la cama.
-Eso no me lo habías contado -dijo sorprendida -, ¿el quiere venganza?
-No lo se -dijo Lily preocupada -, tengo miedo de que le haga daño a Sirius.
-¿Crees que podría?
-No lo se -suspiró -, James tiene muchas caras... a veces es dulce y encantador, bromea y hace reír a los demás, pero... creo que no me gustaría verlo enojado...
Alice miró a su amiga asustada.
-Sirius es su mejor amigo, James lo tomaría como traición, estoy segura de ello -dijo la pelirroja apenada.
-Sería el fin de los merodeadores -murmuró Alice -, me pregunto de que lado se pondrán Remus y Peter...
-Creo que Remus ya lo sabe... -dedujo Lily tristemente -, si James descubre que Remus sabe algo... creo que le esperará lo mismo que a Sirius...
Alice suspiró.
-Es mas complicado de lo que pensaba... ¿crees que James podría perdonarlos algún día?
-No lo sé. Eso me asusta mucho -contestó -, no quiero ser la causante de la ruptura de una amistad tan fuerte como la de ellos cuatro...
-No es tu culpa Lily... uno no elige de quien enamorarse -intentó tranquilizarla.
-Es verdad, fue inevitable enamorarse de Sirius -dijo con una pequeña sonrisa.
Alice rio.
-Son tan diferentes... todavía recuerdo cuando en los anteriores años me hablabas mal de el... diciendo que era un sinvergüenza, un mujeriego incurable y un revoltoso.
Lily rio.
-Todavía lo sigue siendo... -dijo con una enorme sonrisa.
Sirius dejó sus cosas en el suelo para acomodarlas mas tarde. Eligió la cama que estaba al lado de la ventana, Remus se eligió la de al lado, y James y Peter se adueñaron de las camas de el frente.
-Quiero que me ayuden a investigar quien es ese tipo, cuanto mas rápido sepamos quien es mejor -dijo James recostándose en la cama.
Sirius lo miró. James tenía unas profundas ojeras bajo los ojos, y aquel color pálido de su rostro lo estaba comenzando a preocupar.
-James, recién llegamos -dijo Remus cansado -, tienes que dejar de obsesionarte con ese chico...
James lo miró enfadado.
-¿Obsesionarme? ¿Estás diciéndome que no me ayudarás a encontrarlo? Tu deslealtad me sorprende Remus.
Sirius bajó la mirada. Odiaba que Remus fuera perjudicado por su culpa.
-Yo creo que no será difícil encontrarlo -intervino Peter -, solo será cuestión de seguirla...
James sonrió.
-Esa es la actitud de un verdadero amigo -dijo empujando a Peter con cariño.
-Para mí esto es una estupidez -soltó Remus sin poder contenerse -, ¿qué ganarás encontrándolo? Dijiste que Lily te confesó que estaba realmente enamorada, entonces, ¿crees que dándole una golpiza al pobre chico harás que Lily deje de amarlo? Yo creo que no.
James lo miró sorprendido, miró a Sirius en busca de ayuda.
-Entiendo por lo que estás pasando James, pero creo que seguir a Lily es demasiado...
-Ustedes no lo entienden -dijo desesperado -, ¡nunca se han enamorado de verdad! Amo a Lily, ¡La amo!
A Remus le dolía tanto escuchar eso como a Sirius.
Los chicos se quedaron en silencio. Era la primera vez que ninguno supo que decir.
Sirius se sentía tan culpable y dolido que mas de una vez había estado por decirle toda la verdad, pero al final siempre terminaba siendo cobarde y se tragaba las palabras.
-Creo que debemos bajar para el gran banquete de bienvenida -dijo Peter rompiendo el silencio.
-Tienes razón, vamos -dijo Remus, y los cuatro chicos salieron de la habitación.
Después de la canción del Sombrero Seleccionador, y de que los pequeños de primero se dividieran en las cuatro casas, el banquete inició.
Alice miró a Lily.
-Allí vienen los merodeadores, ¿por qué crees que se habrán tardado tanto?
Lily miró como los cuatro chicos entraban al salón atrayendo todas las miradas femeninas.
Era la primera vez que veía a James, y Lily se sintió culpable cuando vio el gran cambio que había dado. No era el mismo de siempre. Tenía ojeras en los ojos y una expresión enojada en el rostro. Sirius y Remus no tenían muy buena cara tampoco, el clima entre ellos se veía tenso, era tan extraño no verlos reír ni conversar. Sirius tenía una mirada tan triste que le llegó al corazón.
Los merodeadores se sentaron no muy lejos de Lily. Durante todo el banquete, la pelirroja sintió la mirada de James sobre ella.
-Es incómodo, no deja de mirarte, hasta yo me pongo nerviosa -dijo Alice en un susurro.
Lily suspiró.
-Me pregunto si todos los días serán así...
-Me está asustando un poco -dijo Alice.
-Está enojado todavía -lo defendió -, y tiene razón de estarlo.
-James... -lo llamó Remus.
El chico lo miró todavía enojado.
-Pareces un loco masoquista mirando a Lily así, compórtate -se quejó.
-Miraré a Lily todo lo que quiera, tal vez la pille mirando a ese idiota.
Sirius miró a James preocupado. La cosa se estaba volviendo complicada.
-Tranquilízate, ya descubrirás quien es James -le dijo Peter suspirando -, y cuando lo sepamos le daremos un susto del que nunca se recuperará, ahora disfruta de tu cena.
James pareció escuchar a Peter porque dejó de mirar a Lily. Sirius le agradeció a Merlín, sabía que Lily no la estaba pasando muy bien sintiendo la mirada de James clavada en su cara.
Lucy apareció de repente y se sentó junto a canuto.
-Hola Sirius -dijo insistente.
-Hola Lucy.
-Esto se está volviendo un poco aburrido... ¿quieres ir a otro lado?
James y Peter sonrieron por el atrevimiento de la chica, miraron a Sirius expectantes.
-Lo siento, quiero estar con mis amigos hoy.
Cuando Lily vio de reojo que Lucy se había sentado junto a Sirius los celos comenzaron a cabrearla.
-Esa chica nunca se rinde -murmuró.
Alice miró disimuladamente.
-Es una ramera Lily, además, Sirius se está desasiendo de ella -dijo con una sonrisa.
Lily volvió a mirar y se dio cuenta de que era cierto. Sirius prácticamente la había empujado del asiento. Lucy se fue decepcionada y con mala cara.
Lily se escondió detrás de la cortina de su cabello y sonrió aliviada.
Pasaron tres días, y Lily y Sirius todavía no habían podido hablar. James siempre estaba vigilando a Lily, y Sirius siempre estaba con los merodeadores, algo que los complicaba bastante.
En la clase de Pociones, Lily encontró un papel dónde se sentaba siempre.
Tuvo que contener la emoción para que nadie se diera cuenta.
Lily abrió el papel y no pudo evitar que una gran sonrisa se dibujara en su rostro.
"Nos encontramos cerca de la sala de menesteres cuando estén todos durmiendo, que no te pille ningún profesor porque cagarás la sorpresa"
Y abajo había un dibujo que se movía de una pareja dándose un beso y con corazones explotando.
Lily se mordió el labio.
Cuando todos estaban durmiendo, Lily se escabulló por los pasillos hasta llegar al punto de encuentro. Sirius ya estaba allí apoyado contra la pared jugando con su varita.
Lily caminó lo mas rápido que pudo en silencio, cuando Sirius la descubrió caminó hacia ella y los dos se dieron un dulce beso.
-Te...
Sirius le puso un dedo en la boca. Tomó su mano y la guio por un pasillo por el que nunca había estado. Canuto movió un cuadro y abrió una pequeña puerta.
Lily miró sorprendida aquel túnel. Quiso preguntar a donde llevaba, pero recordó que no podía hablar.
Decidió confiar en Sirius, y entró al túnel junto a el.
Los chicos recorrieron el túnel rápidamente, y cuando salieron se encontraron en el jardín, cerca del Sauce Boxeador.
-¿Por qué estamos aquí? -susurró Lily.
-Ya lo verás.
Sirius la llevó cerca del Sauce.
-¿Estás loco? ¡Es peligroso acercarse!
-Cállate de una vez Lily -se quejó el perro -, ¿confía en mí si?
Sirius cubrió a Lily y rápidamente pasaron por debajo del árbol. Cuando cayeron por el agujero, Lily estuvo a punto de gritar si Sirius no le tapaba la boca antes.
Cayeron en un lugar extraño para Lily, la chica pelirroja miró a Sirius confundida.
Era como una casa, solo que muy descuidada.
-¿Qué es esto?
-La casa de los gritos -dijo Sirius tranquilamente.
Lily abrió mucho los ojos.
-¿Por qué estamos aquí? -dijo asustada.
Sirius se rio.
-Oye, estuve mil veces aquí, no hay nada de que asustarse -dijo con los brazos cruzados.
-Pero...
-Esta casa fue construida para encerrar a Remus los días de luna llena...
Lily se sorprendió.
-Pobre Remus...
-Y te traje aquí porque nadie sabe de su existencia, nadie nos puede encontrar aquí... y como no es luna llena Remus no aparecerá...
-¿Y los demás? ¿Estás seguro?
Sirius asintió.
-Están durmiendo como bebés -dijo con una sonrisa.
Lily sonrió, se acercó a Sirius y lo abrazó.
-Te extrañé...
Sirius le devolvió el abrazo con fuerza.
-Yo también...
-Me gusta la idea de venir aquí... -dijo la chica apoyándose en su pecho -, me ha encantado la sorpresa.
-Hey todavía no termina...
Lily lo miró asombrada.
-Aquel día en la biblioteca me dijiste que querías verme transformado... -le dijo Sirius con una sonrisa.
Lily abrió mucho los ojos.
-¡¿Me lo mostrarás?!
-Si, pero si me prometes que no te asustarás...
-No lo haré -dijo enojada -, quiero verlo, ¡hazlo!
Sirius rio.
-Esta bien, pero si esta noche tienes pesadillas no me culpes...
Sucedió en un instante, Sirius se convirtió en un perro negro y grande con unos ojos verde brillantes.
Lily se sorprendió, pero no se asustó, de hecho se inclinó y lo miró fijamente a los ojos. Estiró una mano lentamente y acarició su cabeza con dulzura. Su pelaje negro era suave y tibio...
-Eres demasiado lindo -dijo Lily con ternura.
El perro se acercó y le lamió la cara. La pelirroja rio.
-Hey -se quejó.
Lily continúo acariciándolo, viendo como el perro lo disfrutaba. Era extraño para ella pensar que aquel animal era Sirius.
La pelirroja se sentó en el suelo y dejó que el animal apoyara su cabeza en sus piernas. Lo acarició por varios minutos, mirándolo fascinada.
-Yo también quiero convertirme en algún animal... -se quejó con una sonrisa.
Sirius volvió a transformarse haciendo saltar a Lily.
-Me asustaste -dijo sorprendida.
Sirius la miró divertido desde su regazo.
-Puedes hacerlo si quieres... pero ya te aviso que ninguno de los cuatros estamos registrados en el ministerio, y sabiendo que eres tan correcta creo que tú lo harías de la forma tradicional... -le comentó haciéndola enojar.
-¿Crees que no puedo romper algunas reglas?
Sirius rio.
-Sería raro verte romper las reglas de esa forma Lily, una cosa es escaparse de la cama otra es convertirse en animago sin permiso...
Lily suspiró.
Llevó la mano al cabello de Sirius y jugó con el.
-Me gusta tu forma perruna -le confesó con una sonrisa.
Sirius sonrió.
-No te asustaste, eso es... sorprendente.
-Sigues siendo de tú... nunca me asustaría...
Canuto se sentó junto a ella y besó su cabello.
-El día del banquete de bienvenida... ustedes cuatro se veían extraños -dijo Lily preocupada.
-Lily, no tienes que preocuparte por esas cosas, ¿entendiste? Son tonterías.
Lily lo miró a los ojos.
-No creo que sean tonterías.
Sirius suspiró.
-¿Vas a seguir hablando de cosas así en vez de... disfrutarme? -preguntó traviesamente.
Lily rio.
-Es verdad... -dijo con una sonrisa -, no hay que desaprovechar el momento...
Sirius se acercó y la besó. Sintió que hacía décadas que no la besaba, verla todos los días en Hogwarts y no poder besarla lo había vuelto loco.
Recostó a Lily en el suelo sin dejar de besarla.
-Aquí nadie nos va a interrumpir... -murmuró el perro sobre sus labios.
Lily lo miró sorprendida.
-Mi primera vez no va a ser en un lugar así -dijo enojada.
Sirius la miró con el ceño fruncido.
-¿En serio?
Lily asintió.
Sirius suspiró apoyando su frente contra la suya.
-En tu casa no dijiste nada... y digamos que el ambiente no era tan romántico...
-Pero por lo menos estábamos en una cama limpia.
-No puedo creer que esté teniendo este tipo de conversación -dijo el perro riéndose.
-Me sorprende que no te des cuenta que yo no soy como tus otras chicas...
A Sirius se le borró la sonrisa.
-¿Qué quieres? ¿Una cama llena de rosas? -preguntó suspirando.
Lily rio. Imaginarse a Sirius colocando pétalos de rosas fue demasiado cursi.
-¿Por qué te estás riendo? -le preguntó enojado -Tu eres la cursi aquí.
Lily lo besó.
-¿Harías eso de las rosas por mí?
Sirius se ruborizó. A Lily le pareció muy tierno.
-Si -contestó.
-Quiero comerte a besos, ¿lo sabes? Siempre te vi tan arrogante... pero eres una verdadera ternura... -le dijo Lily avergonzándolo mas.
-Hey, si fuera por mi fallaríamos aquí -dijo enojado.
Lily soltó una carcajada.
-Eres tan grosero, ¡tienes que cambiar eso conmigo!
Sirius sonrió.
-Es verdad. Lo siento, no estoy acostumbrado.
Lily lo besó otra vez con dulzura.
-No soy de esas que le gustan las rosas en la cama, pero... me gustaría que fuera algo especial...
Sirius la miró con aquellos ojos grises que hacían que su corazón se acelerara.
-Esta bien -aceptó rozando su nariz con la de ella. Luego, acercó sus labios y la besó.
Se besaron por mucho tiempo, hasta que el sueño los venció y decidieron volver al colegio.
