0o0o0oo0o0o0 Lazos o0o0o0oo0o0o0

NaruHinaSasu

Primer encuentro

Chiiiachan

Tres años mas habían pasado y ellos habían crecido, ya no eran los chiquillos que andaban corriendo por ahí, escondiéndose de sus profesores para saltarse las clases cuando no querían escucharlos. Se habían convertido en unos jóvenes que habían comenzando a vivir para entrenar, los juegos habían pasado de moda a los 9 años. A los 12 comenzaban un nuevo y ultimo año de academia y sus metas se habían convertido casi en una ambición, habían vivido 3 años mas y entrenaban día por medio durante los 5 días de la semana, los fines de semana eran vivencias juntos y con sus nuevos amigos.

Las chicas aun seguían acosando al joven Uchiha hasta la desesperación de este, incluso habían creado un estúpido club de fans, las mismas que odiaban la cercanía del rubiales.

Uchiha Sasuke no había superado ni un día su odio, solo lo estaba apaciguando para cuando tuviera que sacarlo con todo el poder posible y así matar a la escoria que reconocían las personas que era su hermano. El estrés de tener que esconderse de las locas chicas que solo seguían su pared, nadie, ninguna de ellas conocía como era que se sentía, si lo supieran quizá podrían respetar su espacio.

Uzumaki Naruto vivía sin preocuparse de los demás, vivía sin temer a lo que las personas decían de el, su amigo y algunos maestros eran parte de su familia, quizás ellos no lo sabían pero el los consideraba personas de fiar… pero estaban aquellos que aun seguían mirándolo de una manera reprobante, y eso que ahora el ya era mas habilidoso como jamás creyeron que seria.

Y estaba ella, aquella que lo odiaba mas que a cualquiera, cuando el quería ser amable ella solo le gritaba, había comenzado a pensar que ella estaba celosa de el, ya saben por la cercanía que tenia con el azabache, pero de solo pensarlo se le revolvía el estomago. Como una chica tan linda podía tener un carácter tan masculino y aterrador, era un verdadero demonio en un cuerpo de ángel y eso era lo que mas lo aterraba… o quizás paso porque en mas de una ocasión había probado de sus puños, dios esa chica era una bruta, Haruno Sakura…

También estaba su loca amiga, otra enferma por Sasuke, bueno toda su clase, pero Ino era parte del cerebro de su organización, lo sabia, el había escuchado como planeaban arrinconar a su amigo en una de las salas que se encontraban solo con elementos de entrenamiento, si que estaba loca, al menos no era tan agresiva como la pelirosa… Yamanaka Ino.

Nara Shikamaru había sobrepasado sus niveles de flojera durante estos últimos años, recordaba que al menos antes salía a juguetear por ahí con ellos, pero ahora solo salía y se recostaba sobre el verde pasto y dormía o en un mejor casi mantenía los ojos abiertos pero siempre mirando las pomposas nubes. El si detestaba a las chicas, prefería decirles que si a tener que comenzar una estúpida he interminable conversación… un verdadero flojo.

Akimichi Choji un chico que ama la comida, es amable y agradable, pero no puedes decirle que es gordo, se enoja tanto que se pone como un tomate, a veces pareciera que fuera a explotar, pero es un buen chico.

Inuzuka Kiba, altanero, se cree el mejor… tiene una personalidad explosiva muy parecida a Naruto, pero siempre había sido un buen amigo, a pesar de lo idiota, el es una buena persona.

Abúrame Shino, un tipo serio, demasiado serio para el gusto de sus amigos, pero siempre dispuesto a seguirte, aunque a veces daba un poco de miedo.

Todos ellos se habían adherido a su mundo de infancia algunos solo estaban ahí para molestar y ser una piedra en el zapato, cosa que no cambiaba el echo de que las detestaban, pero sus amigos habían sido un apoyo muy grande, no todos, pero la mayoría de los nombrados habían sido parte de su mundo.

.

.

.

-Ne Sasuke-kun.- decía aquella que consideraban una bruta, como todas las mañanas en la academia iba y saludaba al azabache mientras le dedicaba una mirada de odio al rubio a su lado.- como este es el ultimo año yo.- movía su cuerpo meciéndolo de un lado a otro, quizás para parecer mas sutil y tierna.- bueno tu podrías sentarte a mi lado?.

-No Sakura, deja de molestarme, no entiendes que no me interesas, ninguna de ustedes, son todas unas locas y ruidosas me estresan.- dijo al fin posando su mirada en la jade de ella.- solo déjame en paz.- nuevamente se le llenaban los ojos de lagrimas y salía corriendo de la sala de clases.

-Quizás no deberías ser tan malo con ella Sasuke.- el rubio se recargo en la mesa apoyando su cabeza en ella mientras lo miraba con cara de aburrido.

-Quizás ella debería dejar de joderme, o mejor aun, porque no se quiere un poco y se aleja sin tener que recibir estos tratos.- estaba aburrido de esto, nadie lo conocía como su amigo, ninguna de ellas realmente se preocupaban de el y llegan y comienzan a molestarlo solo porque lo encuentran lindo he interesante.- es una estúpida.- el rubio solo resoplo y no dijo nada mas.

.

.

.

-Ko-san ya estoy lista.

-Entonces ya es hora de que nos vayamos.

Seis años habían pasado alejada de todo lo que consideraba bueno, había crecido, muchas partes de su cuerpo habían crecido al igual que su confianza, entreno mucho y progreso. Su padre la había ido a ver solo 4 veces en los 2 primeros años luego de eso desapareció, según las personas que estaban con ella, había tenido que salir mucho de viaje y no podía dejar la aldea. Su primo Neji era obligado a ir mas seguido a entrenar con ella, cada día que se presentaba la hacia entrenar hasta el cansancio, la golpeaba sin sentir compasión, con cada golpe se notaba su odio hacia la heredera, ella palpaba su odio cuando la miraba a sus ojos tratando de intimidarla, pero ella había crecido, creció y desaparecido la mayor parte del miedo que le implicaba las miradas llenas de odio y furia de su tan querido primo. Algún día ella lo derrotaría, quizás.

-Hinata-sama, espero que tenga un buen viaje, no se olvide de nosotros.- la señora encargada de la mansión situada en la ciudad del país del fuego había sido un amor, era una mujer mayor de unos 55 años sus ojos blancos se notaban cansados, pero su dulce sonrisa siempre la había alegrado, todos la habían apoyado y ayudado a curar sus heridas cuando no dejaban de sangrar, le habían enseñado muchas cosas, había tenido un gran maestro.

-Jamás me olvidare de todos ustedes, cuando pueda volveré a verlos nuevamente… los extrañare, muchas gracias por todo.- una reverencia como gratitud antes de marcharse la pequeña niña de ojos perlas.

La heredera volvía a su hogar.

.

.

.

-Este es su ultimo año, quiero que todos se esfuercen, quiero que todos se gradúen, no quiero a nadie de vuelta en esta clase.- cuando se lo proponía podia dar miedo, ellos lo sabían.-Ahora a comenzar con las lecciones de ultimo año.

Iruka-sensei comenzó a escribiendo algunos problemas de ángulo y velocidad para que pudieran comenzar a resolver, el como maestro sabia que a ellos no les interesaba mucho aprender sobre esto, todos querían que les enseñaran técnicas ninjas, querían aprender, aprender técnicas, solo alguno de ellos querían aprender las teorías ninjas y tendría que lidiar con eso nuevamente este año, no era que no le gustara, de echo le encantaba su vocación, enseñarle a los niños, siempre estando alegres y emocionados cuando aprendían a ser mejores ninjas.

-Este año será mas difícil que el anterior, les exigiré lo máximo.- decía mientras dibujaba el ejemplo a seguir para el ejercicio que su mente imagino sin siquiera perder el hilo de lo que quería decirles.- es su ultimo año deben dar lo máximo, no se dejen llevar por el poder, sean inteligentes.- era una lista larga y estaba dispuesto a decirla toda, hoy era el primer día y tenia que decirlo y animarlos a todos desde un comienzo, comenzarían una vida difícil y no podían ser débiles, el conocía el dolor de ser débil.-ahora resuelvan esto y sean los mejores.- un muy fuerte Hai! Se escucho en todo el salón, todas las miradas fijas hacia el pizarrón, las manos hacían mover el lápiz que se rasgaba sobre el papel.

-Motivación lista.- dijo suavemente, mientras se sentaba en su escritorio y los miraba con una sonrisa torcida.

Definitivamente ser profesor era lo suyo.

Toda la clase estuvo en silencio por mas de 15 minutos o mas, luego de eso comenzaron a levantar la mano para hacer preguntas, algunos se levantaban he iban directo a el, otros permanecían tirados sobre su lugar, si le gustaba su trabajo, era lo suyo.

El tiempo pasaba y ellos le ponían atención en cada cosa que les decía, les mostraba teorías de lanzamiento y mas cosas… pero ya solo quedaban un par de minutos para que terminara la primera clase y merecían su tiempo.

-Sasuke, vamos a comer algo.

-Calla Naruto, solo dame unos minutos y estoy contigo.- decía mientras terminaba de escribir lo ultimo de su ejercicio, era un chico que no dejaba las cosas para después.

-Esta bien, te espero afuera, en el columpio.- dijo el rubio y se fue directo a su lugar favorito, después de todo casi nadie se acercaba a ese lugar, preferían los otros lugares y juegos.

Camino por el ya solitario pasillo hasta llegar a las escaleras y se detuvo al ver pasar a Iruka-sensei detrás de el.

-Iruka-sensei, Iruka-sensei!.- comenzó gritando para que este diera la vuelta.- Sensei, dígame algo.

-Naruto, pensé que ya estarías en el patio.

-Bueno, estaba esperando a Sasuke, pero esta terminando de copiar la tarea que nos dio.

-Cosa que tu igual debiste hacer verdad?

-Claro que si, ya lo he hecho… no soy un flojo.- dijo inflando los cachetes.- pero no es para esto que lo llame sensei.- callo avergonzado de lo que quería saber.

-Que es lo que pasa Naruto.- podía ver como daba vueltas los ojos mientras buscaba como preguntarle eso.- vamos Naruto, no le des tantas vueltas y dime que es lo que quieres saber.

-Bueno se trata de este ultimo año, algunas niñas andan hablando algunas cosas.- dijo y supo a lo que se refería.

-Se trata de eso.- le habían avisado hace unas semanas que ella volvería, su padre había echo los tramites para que no tuviera problemas con los padres de las afectadas hacia tiempo.

-B-bueno no quiero hacerle falsas esperanzas a Sasuke, el la hecha mucho de menos Iruka-sensei… solo quiero saber si es verdad.- al ver sus ojos y nombrar a su amigo parecía algo triste.

-Bueno no creo que sea el único que la hecha de menos.- el rubiales subió su mirada a la de su sensei y se ilumino un poco.

-Es mi amiga igual, claro que la hecho de menos.

-Naruto es verdad, ella regresara este año y será sometida a un sin fin de exámenes, así podrá estar al tanto este año y poder graduarse junto con ustedes.

-Eso es increíble, será una ninja, ¿me pregunto como estará?, ¿que estará haciendo ahora?, ¿vendrá hoy?.- el solo preguntaba he Iruka se cansaba de esto.

-Naruto, ya deja de preguntar cosas, eso no lo se, solo me han informado eso.- lo miro y se puso serio, bajo a su altura y le susurro al oído.- esto debe ser nuestro secreto, si alguien sabe que he filtrado esta información, te castigare.- sonrió y salió caminando por el pasillo.

Dejando confundido y algo asustado Naruto comenzó a caminar nuevamente hacia los jardines, mientras caminaba pensaba en ella y cuando seria el día que la tendría nuevamente con ellos. Bajo las escaleras y ahí estaba Sasuke sentado en el columpio rodeado de chicas de la clase.

Naruto corrió hasta donde estaba para poder salvarlo, podía notar la cara estresada de su amigo apunto de explotar, quizás no lo hacia para salvar a su amiga, pero esas niñas recibirían sus peores palabras.

-Sasuke, ven tengo una noticia que darte.- grito Naruto fuera del circulo, las niñas miraron hacia atrás y lo devoraron con la mirada, algunas comenzaron a gritar cosas en contra del rubio que molesto aun mas a su amigo.

-Como no se callan ruidosas y molestas niñas feas.- lo dijo y empujo a unas cuantas mientras pasaba hasta su amigo, eso las ponía tristes, pero al azabache no le interesaba sus sentimientos, no de aquellas que solo miraban ese pedazo de carne que era, no de aquellas que solo eran una molestia, de aquellas que solo pensaban en si mismas.- aléjense de nosotros, espero que esta sea la ultima vez que tenga que decírselos.

-Amigo no debes ser tan duro con ellas.

-¿Después de cómo te tratan me pides eso?.- decía mientras se alejaban de ellas.

-A mi no me importa lo que digan las personas de mi.

-A mi si me importa, odio como nos miran, como te miran, odio como esas niñas estúpidas te gritan solo por ser mi amigo, odio que este trato hacia ti sea mi culpa.

-No es tu culpa amigo, no se que es lo que pasa, no se que es lo que será, pero viene de mucho antes este trato, desde que tengo uso de razón todo el mundo me ha tratado asi.- sus pasos seguían, estaban el uno al otro caminando hacia algún otro lugar.

-Y dime que era esa noticia que debes darme.- con las manos en los bolsillos Sasuke se detuvo y señalo hacia un rincón del edificio.

-Te sorprenderá.

-Ya nada puede sorprenderme Naruto.

-No estoy tan seguro de eso.

-Solo dilo y veras.- dijo mientras se recargaba en la pared y cerraba los ojos.

-Ella volvió.- fue lo único que dijo para que su amigo abriera los ojos rápidamente y despegara su espalda de aquella fría pared.

-Sorprendido.- dijo mientras mostraba su blanca dentadura.

-Espero que esto no sea una joda.- no podía ser verdad, su corazón volvió a bombear fuerte, la ultima vez que lo había sentido así fue cuando el apareció en su habitación, y solo era temor.

-Es verdad Iruka-sensei me lo ha confirmado.- podía ver la alegría en sus ojos. Llevo sus manos a su nuca sonriendo, el también estaba feliz, cuando había comenzado a escuchar lo que decían, su cuerpo también vibro.- No se cuando aparecerá pero ella llegara para poder terminar el año con nosotros.- de nuevo lo vio sonreír, su amigo lo hacia, sonreía.

-Debemos ir a buscarla.- su impulsivo carácter actuaba en estos momentos, dejando al descubierto las ganas de tenerla cerca de nuevo.

-No Sasuke, quieres causarle problemas a penas ella pisado la aldea.

-Lo dices como si tu no quisieras verla.- su tono se había elevando solo un poco.- Se que la extrañas tanto como yo.

-Y es verdad, pero eso no significa que iré a montar un escandalo de algo que se supone no deberíamos saber.

-Explícate.- exigió el azabache acercándose a el.

-Nosotros no deberíamos saber que ella llega, se supone que solo Iruka-sensei lo sabe y… bueno su familia.- la cabeza del rubiales comenzaba a pensar en su regreso, pensando como pudo haber cambiado durante estos años, que eran bastantes. El lo había hecho, había cambiado, su cuerpo creció, su mente se amplio a las metas, sus amigos crecieron.

-Entiendo y no quiero causarle problemas.- termino diciendo y se apoyo nuevamente en la pared.

El silencio de ambos era raro, el rubio solo podía pensar cuando seria que la vería. El azabache solo intentaba calmarse, cerraba los ojos y solo la podía recordar como en aquellos tiempos, su cabello corto azulado, sus ojos pálidos con ese brillo violeta, sus mejillas sonrojadas, todo en lo que podía pensar era en ella y trataba de ocultarlo a su amigo.

.

.

.

Los carruajes avanzaban y su nerviosismo crecía, ver a su padre después de tanto tiempo, ver a todos después de su obligado retiro de la aldea, de su exilio, porque a pesar de que era por su bien y las personas a su alrededor era amable con ella, todo no era lo mismo, también se sentía sola. En aquellas noches donde era presa de las lagrimas, que niña pequeña podría aguantarlas después de todo, y ella no era fuerte, no en esas noches. Su mente comenzaba a divagar en lo que seria su encuentro con el clan, ¿estaría ya a su altura?, ¿podría quizás ser aceptada por todos de nuevo por ellos?.

-¿Hinata-sama pasa algo?.- asustada salió de sus cavilaciones mirando a Ko.

-No pasa nada Ko-san, solo pensaba.- dijo y miro nuevamente a la nada.

-No debe preocuparse, Hiashi-sama, el estará orgulloso de usted.- fue lo que dijo sin antes dedicarle una sonrisa que pudiera calmarla.

El camino en silencio se hizo largo, tanto que el anochecer llego, las estrellas brillaban a lo alto y aun faltaba de camino, quizás en medio de la noche llegarían, sus ojos pálidos cayeron en un sueño profundo después de observarlas y sentir su brillo quitarle su aliento.

Ko despierto velaba por su sueño y permanecía a su lado, su protegida ni se imaginaba todo lo que aquel hombre que siempre se mostraba frio pensaba de ella, pensaba y deseaba para ella, era su padre y al no poder mostrarse como tal, su fachada dura y fría la alejaban de la verdad, pero eso era algo en lo que no podía intervenir.

.

.

.

-Despierte Hinata-sama, se que aun es de madrugada, pero ya hemos pasado el control de Konoha.- sus ojos se abrieron con pesar y estirando sus brazos se desperezo, miro a Ko con nerviosismo y el solo pudo sonreír. Pasaban algunos minutos y podía divisar la mansión Hyuga por los agujeros como ventanas de aquel carruaje.

Eran alrededor de las 3 de la mañana y aun las estrellas seguían arriba en el cielo, las luces de las calles de Konoha mostraban un paisaje desértico, nadie por las calles caminaba, ni un alma podía ver, apretó sus manos en puño sintiendo el temor de volver a esa casa, que le haría hacer su padre, lo vería a penas llegara?, miles de preguntabas asaltaban su mente y una mano fuerte apretó las suyas dándole la fuerza que había escapado al pasar por esas calles.

-Solo diré que…- callo y la miro, ella esperaba aquel gran consejo, esas palabras que la ayudaran a sobrellevar lo que se había atorado en su pecho y garganta.- eres fuerte, tan fuerte que no debes temer a nadie, si entras por esas puertas y le demuestras lo contrario puede que ahora no haya un pasaje de regreso. Hinata-sama, es fuerte, tanto o mas que su primo.- termino diciendo y el carruaje se detuvo, podía notar la presencia de algunas personas en la entrada, pero ninguna parecida a la de su padre.- sea fuerte.

Sus ojos se cerraron respirando hondo y fuerte, al abrirlos su mirada de determinación lo impacto, el soltó sus manos y camino hasta la puerta del carruaje, bajo y sostuvo la puerta para que bajara la Heredera del clan.

Solo en la entrada de esta se encontraba las personas de la rama secundaria, su padre ni nadie de la rama principal la esperaba fuera. Al bajar de este, las miradas sorprendidas no se dejaron esperar. Tratando de no darles mucha importancia la joven Hyuga camino hasta ellos, saludando con una cortes reverencia saludo a su familia y camino adentrándose a su nuevamente hogar.

Con sumo cuidado seguía a unas de las chicas de la rama secundaria que la conducía hasta el dojo, se pregunto que ahí estaría su padre esperándola, para ponerla aprueba después de tanto tiempo, era tarde, pero se sentía ansiosa, los nervios salieron de su cuerpo cuando pudo sentir las presencias de la casa, cuando pudo ver que solo sus mas cercanos la esperaban dentro.

Despacio la mujer abrió la puerta dejándola entrar, divido el mismo piso de madera, las paredes blancas adornadas con diferentes kanji's, de un momento a otro sus pulmones se inundaron con el aroma viejo del lugar, su padre de pie frente a la entra junto a su Hermana y su primo, mirándola seriamente, tal cual como debía de ser un Hyuga.

-Puedes retirarte.- dijo con voz ronca mientras miraba a la chica asentir y salir del lugar, dejándolos solos, ni la presencia de Ko se encontraba cerca.- Bienvenida Hinata.- su voz aun no se notaba relajada, siempre era tan fría y sepulcral como lo era ahora.-Espero que todos estos años no hayan sido en vano.- sus ojos permanecían inmutables sobre los de su padre, sorprendido hacia su nueva actitud solo pudo torcer sus labios en una sonrisa de aprobación.

-Espero no decepcionarlo Oto-sama.

-Ahora descansa, en un par de horas veremos que tanto has crecido Hinata.- otra reverencia fría y todos salieron del viejo dojo dejando a una niña de cabellos mas largos de los que llego, completamente sola.

-Cuanto he crecido.- su voz suave solo alcanzo a ser escuchada por ella, una pregunta y respuesta al aire estancado del lugar para ponerse en marcha hacia su habitación.

Al salir del lugar delineo con sus dedos las paredes de los pasillos, sintiendo la madera vieja en las esquinas, sintiendo el lugar tranquilo, viendo las luces iluminar el pasillo, dibujando con su memoria el recuerdo de hace años al pasar por ahí, recordando cada detalle de aquel pasillo, la entrada de su habitación, el piquete de una de las esquinas de su puerta. Sonrió al recordar todo.

Luego de acostarse una sonrisa que no se movía de su rostro la hacia mirar el techo blanco, imágenes de todo lo que recordaba de aquí la hacían desesperarse, quería llegar a la academia de una vez.

.

.

.

-Ya es hora.- alguien dijo tras la puerta despertándola, sintió que su cuerpo estaba completamente relajado, estiro sus brazos y piernas dentro de su cama.-Su padre la espera en el dojo.- indiscutible, era la estoica voz de Neji. Era tan neutro que ni siquiera había notado que alguna vez le había dado mucho miedo.

-Ya voy.- miro hacia la ventana y podía notar que recién comenzaba a amanecer, se puso de pie y se dirigió hacia el baño.

El patriarca, esperaba sentado al fondo del dojo y dos niños, ellos en sus costados con los ojos fijos, serios hacia delante, nadie decía nada. Ko en el costado del frente de la entrada del dojo, mirándola fijamente con el semblante sereno, esperando a que entrara su única discípula, su protegida.

Vestida con ropas simples, una polera negra mangas largas y el pantalón hasta los tobillos del mismo color, su cabello sujetado en una coleta alta, los mechones cortos caían a los costados de su rostro delgado. Sus ojos almendrados preparados al ver la puerta en frete, sin pensarlo la abrió lentamente dejándose ver. La pequeña Hanabi se sorprendió al ver a su hermana cambiada, su postura delgada y afinada merecían respeto. Neji solo la había mirado como nada, su mirada sin nada y mucho que ocultar no la desequilibro y ella siguió caminando hasta llegar al centro, hizo una reverencia lenta, llena de respeto y de eso sus ojos se posaron en su progenitor, estoicos ambos al mirarse. Quizás la mente de ella jamás había pensado como seria volver a verlo y sentir que su mirada ya no le causaba tanto miedo como antes; el entrenamiento con Ko no solo había sido enseñarle dentro encerrada, había muchos mas tras esos ojos claros que miraban serios hacia quien años antes tanto temor le causo.

-Oto-sama.- su voz no se quebró en ningún momento y el solo pudo delinear una indiscutible sonrisa.

-Hinata… Hija, que no se diga mas, las reglas son las mismas.- la miro por unos segundos y se puso de pie.- Hanabi, un paso adelante.- la pequeña se puso de pie mirando a su hermana sin nada que decir tras su semblante.- que esto comience.- Hanabi dio unos cuantos pasos mas y ambas hicieron una reverencia.

Dos pasos hacia atrás y amabas se pusieron en posición de pelea. El sol comenzaba a entrar por la ventana que daba al patio y al reflejar la madera pulida y brillante ambas avanzaron con fuerza arremetiendo una contra la otra. El comienzo de la pelea ambas esquivaban he iban a un buen ritmo, patadas bajas tratando de desequilibrar a la mas grande no daban resultados, de un momento a otro la misma aumento su velocidad acertando un golpe en la cara, haciendo que Hinata diera unos cuantos pasos hacia atrás. Con la manga se limpio rápidamente la sangre que escurría de su labio, pero seguía seria, miro de soslayo a Ko que sutilmente asintió cerrando los ojos, volvió a adquirir la pose de pelea se lanzo hacia su hermana, golpeo arriba haciendo que la contra parte bajara su cuerpo para esquivar. Hinata subió su pierna dándole un rodillazo en el estomago, se retiro dejándola respirar, Hanabi solo podía tomar su estomago un poco encorvada y respirar fuerte, se estiro un poco y su cara se estrujo por el dolor. Recuperándose arremetió, ambas esquivaban y se daban uno que otro golpe, Hinata sin seguir mostrando lo que ya podía hacer antes, con el permiso de Ko y con los ojos de Hanabi ya activos, ella activo sus ojos sin hacer siquiera un símbolo visible. Sorprendiendo a su padre que se mantenía con los ojos puestos en ella y volvía a sentarse para que no pudieran notar lo tenso que se encontraba.

Desapareció al notar que su hermana se iba a lanzar hacia atrás, se agacho rápido y acertó un golpe en el estomago, en ambas rodillas y ambos brazos al subir, la hizo caer, Hanabi cerro los ojos y desactivo sus ojos, Hinata la miro y hizo lo mismo.

Rápidamente Neji fue hasta la puerta y hablo con alguno de la rama secundaria para que pudieran llevar a la pequeña tirada en el piso hasta su habitación y hacer las respectivas curaciones.

Su padre se acerco a su hermana y bajo para revisar que se encontrara bien, sus pálidos ojos con reflejos violetas miraron la acción recordando nunca haber presenciado algo así, quizás su padre habia cambiado durante estos 6 años, quizás era solo por ser ella, dejo de pensar en eso cuando su padre se acerco hasta ella y sonrió como nunca lo había hecho.

-Orgulloso podría ser poco lo que siento después de verte hace tanto tiempo, tus logros en esta contienda con tu hermana me han dejado complacido.- callo queriendo abrazarla, queriendo tantas cosas decirle.- espero seguir viendo este entusiasmo y valentía Hinata, ahora puedes retirarte.- camino unos cuantos pasos y paro justo a su pequeño costado, la tomo de su hombro suavemente.- Hoy es tu primer día de tu ultimo año en la academia, esfuérzate.- y terminando de decirlo saco su mano de encima de ella y se retiro.

Todos los presentes hicieron lo mismo y Ko recién se puso de pie. Acercándose tomo sus dos hombros sacándola de su estupefacción por lo que le había dicho su padre, sonrió, sus ojos felices hicieron caer lagrimas de ellos, pero seguía sonriendo.

-Te has ganado esta sonrisa, esos elogios.- el también sonreía, feliz por ella, el había sido solo un mentor, la ojiperla había sido aquella persistente joven que seguía luchando después de caer miles de veces en el campo de entrenamiento, en aquellas calles llenas de maleantes, pudiendo morir.- ahora ve o ¿quieres llegar tarde a tu primer día?.

Llego a su habitación, comenzó sacando su ropa torpemente entro al baño queriendo terminar lo antes posible para poder arreglarse como correspondía, igual no era mucho lo que haría, quizás su cabello arreglaría mas, quizás usaría algo de brillo en los labios, quizás. Su mente rápida le mostraban ideas en su cabeza queriendo verse bien, después de todo volver a ver a sus amigos después de tanto tiempo la ponía nerviosa, ya no era la niña de cabellos cortos, tampoco era que ahora lo tuviera muy largo, pero si había cambiado y no quería que fuera para mal.

.

.

.

ninguno de ellos había olvidado que probablemente podrían verla hoy, no sabían cuando ella llegaría, pero las esperanzas era lo ultimo que se perdía. En una de las esquina un azabache con la típica ropa de un Uchiha esperaba impaciente a alguien, miraba hacia sus costados pero no alcanzaba a ver nada, impaciente cruzo sus brazos con el seño fruncido, le molestaba que su rubio amigo llegara tarde, el había estado esperándolo durante casi 10 minutos y definitivamente odiaba llegar tarde cuando acordaron llegar temprano solo para ver si ella llegaba.

Luego de 5 minutos mas unos cabellos rubios aparecieron en la esquina somnoliento, bostezaba mientras no notaba el ambiente asesino al que se acercaba.

-Buenos días Sasuke.- dijo sin percatarse que su amigos no se movía, ni menos le contestaba.- es muy temprano.- dijo ahora si mirando a su amigo que lo mataba una y otra vez con la mirada.

-Has llegado tarde dobe.- su furia se noto al decir su ultima palabra.- dijimos que llegaríamos mas temprano, ahora ya habrán llegado mas de la mitad de la academia.- termino diciendo para ponerse en marcha.

-Lo se, perdón me quede dormido trate de llegar lo antes posible.- a su espalda pudo notar la voz de culpabilidad de Naruto y solo pudo respirar hondo y calmarse, el sabia que su amigo se esforzaba y lo mas probable era que tampoco haya podido pegar un ojo en toda la noche, al igual que el.

-Esta bien, después de todo llegaremos igual.- el rubio llego dando unos pasos mas rápido a su lado y comenzaron a caminar.

El corto camino se hacia tranquilo cada uno pensando en la misma persona, ambos pensando en situaciones diferentes, uno de ellos temía que alguna de las locas chicas de su clase la molestaran como lo hacían antes, el otro pensaba que quizás ya ni se acordaba de sus promesas, de su amistad.

Llegando sin darse cuenta a la entrada, miraron hacia ambos lados esperando encontrarla llegando, pero no paso, miraron hacia el edificio y estaban los de siempre, menos ella. Caminaron hasta su respectiva sala de clases y varias personas se encontraban sentadas, el puesto que les correspondía se encontraba vacío, caminaron hasta el y tomaron asiento en silencio, hasta que.

-Sa-su-ke-Kun!.- melodiosamente una rubia y otra de cabellos rosados entraban y se paraban frente a el, como todas las mañanas.- Buenos días.- seguían diciendo, y entre uno de los huecos que formaba el espacio entre ambas vieron a alguien que sutilmente trataba de mirar hacia atrás.

-Si buenos días, ahora se podrían quitar de encima.- dijo este ultimo y codeo a su amigo rubio que se encontraba echado sobre el mesón, sin ganas de mirar hacia esas chicas que solo decían pesadeces de el.- mira, mira.- dijo y con su mirada apunto a la chica de cabellos cortos azulados que se encontraba dos asientos mas que ellos, este miro hacia su dirección y pudo notar que solo el color de cabello era parecido al de ella.- debe ser Hinata-chan, ire a ver.- y el rubio lo tomo del codo deteniéndolo antes de que se pudiera poner de pie.

-¿Y si no es ella?.- trago fuerte sintiendo el nerviosismo recorrer su cuerpo.- ¿y si nos olvido?.- decía mientras que lentamente bajaba el rostro.

-Ella no es así.- dijo zafándose de su amigo y abriéndose paso hacia aquella que parecía ser ella.

Sus pasos fueron acompañados por otros que lo seguían, caminaron hasta llegar al frente de ella. Su flequillo ocultaba sus ojos y sus memorias le trajeron de vuelta esa mirada temerosa, aquella chica que se ocultaba de ellos, debía ser nada mas ni nada menos que su queridísima amiga.

-Sabia que eras tu.- la voz temerosa del ultimo de los Uchiha se dejo escuchar y ella ni siquiera se inmuto.- Te extrañe mucho.- sus mejillas se adornaron de color rosa pálido mientras que el curioso de Naruto se interpuso entre el mesón y su amigo.

-Yo igual te extrañe Hinata-chan.- la voz del rubio la hizo reaccionar a pesar de los años, aun recordaba cuando lo seguía cobardemente, al hacerlo sus mejillas enrojecieron y subió su mirada para encontrarse con ambas masculinas, ambos habían cambiado y ella solo puso quedarlos mirando.

.

.

.

Continuara…

Ahora hablo yo…

Lo tengo listo hace mas de 2 semanas pero por motivos de viaje tuve que dejarlo para luego de mi regreso, ahora lo revise un poco, espero que no se me haya ido nada, aparte de mis faltas asquerosas… lo siento ojala fuera mejor y mas rápida.

Mil gracias a las personas que aun me escriben, alimentan mi mente y creatividad, espero que sigan ayudándome.

:3