Xiaolin Showdown
Alternative Universe (AU)

Un poco de sexo, de nuevo.

Descargo de responsabilidad: Estos personajes no me pertenecen son propiedad de Christy Hui y algunas cosas más pertenecen a Warner Brothers. Esta historia es sólo para el entretenimiento, sin fines de lucro.


Capítulo 9

La familia Real II

El tiempo avanzó demasiado rápido en el Castillo. Algunas de las Grandes Casas seguían teniendo conflictos políticos con el Reino debido a que aún había personas que seguían siendo simpatizantes del difunto usurpador del trono por lo que Jamie tenía que encargarse de ello personalmente, lo que permitía que el Rey y su General tuvieran tiempo libre para disfrutar del otro y del hijo de ambos.

Durante ese tiempo también habían surgido algunas revueltas que Hannibal había tenido que sofocar con el ejército pero siempre lograba regresar victorioso, sin importar la cantidad ni la gravedad de las heridas que recibía en batalla, lo que ponía a Jack extremadamente nervioso; Sabía que su amante era fuerte pero eso no evitaba que sintiera temor de perderlo en batalla... El despedirlo del castillo y nunca más verlo regresar era una pesadilla constante que atormentaba sus noches.

James estaba a pocos meses de celebrar el segundo día de su nombre y Jack no podía estar más orgulloso de él. Su hijo se parecía mucho a su padre; era un niño serio y de pocas palabras que prefería estar en silencio la mayor parte del tiempo pero amaba jugar fuera... Como si fuera un animal. Jack lo amaba por supuesto, era su hijo, sangre de su sangre, pero tenía que admitir que algunas veces la actitud del príncipe lo desconcertaba de distintas maneras.

Una mañana en particular, antes de que Jamie saliera en una de sus expediciones como Embajador, la familia real estaba en uno de los patios. James comenzó a cavar un agujero enorme, bañándose de polvo y lodo para disgusto de Jamie que no toleraba ver al niño sucio como si fuese el hijo de un plebeyo. El ver a su hijo cavar como si fuese un perro tampoco era del agrado del Rey pero también, esa era justamente la naturaleza del príncipe. Y no había nada que hacer al respecto.

Jack solo suspiro y se levantó para entrar a pasear en el laberinto (sabiendo que Han estaría cerca), dejando a James al cuidado de su esposo. Apenas había dado un par de vueltas cuando sintió la mano de su amante atrapando su cintura. Jack sonrió y se giró para mirarlo mientras era empujado con suavidad hasta quedar recargado contra el seto. El pelirrojo acarició el rostro del General, tocando su barba y recorriendo sus labios con sus dedos. Han le dio una media sonrisa y el Rey, a pesar de ser su pareja de años, sintió sus rodillas aflojarse.

El lobo comenzó a besar su cuello y Jack suspiró, acariciando sus brazos y las partes de su cuerpo que no estaban cubiertas con la pesada armadura dorada. Apenas estaba comenzando a disfrutar del calor de los besos de su pareja cuando el grito de Jamie lo alertó.

–¡¿Qué clase de niño caza a los dos años?!

–Yo también hacia eso a su edad. –Soltó Han con un resopló divertido, haciendo a Jack reír entre dientes. El Rey beso a su amante un par de veces antes de separarse de él e ir a ver qué era lo que estaba causando esa clase de alboroto.–

Jamie estaba bastante alterado luego de que James saliera corriendo a cazar una ardilla como si fuese un animal. Sinje, la nodriza, estaba tranquilizándolo, diciéndole que eso era perfectamente normal para un niño pequeño pero el Rey consorte no parecía creerle esta vez.

–Jack...

–Vamos, vamos Jamie, SInje es madre y sabe de lo que habla. –Lo tranquilizo y le dijo que él se quedaría a hablar con James respecto a su obsesión con cazar animales. Sin embargo, apenas su esposo volvió al castillo (bastante molesto, cabía agregar) Jack se giró para ir a buscarlo al enorme agujero que había cavado.– Aquí estás pequeño mío ¿Qué estás haciendo ahora?

James saco su pequeña y rubia cabeza y le tendió un hueso demasiado largo para ser de un animal. Jack lo tomo, un tanto asqueado, preguntándose si podría ser de un caballo cuando recordó que el cementerio estaba muy cerca de los jardines.

–¿James?

–Para ti ¿No te gusta? –El Rey tragó y dejo el hueso en el suelo con cuidado para no ofender el buen gesto de su hijo; debía hablar con Han respecto a esto. Lo más pronto posible.–

–Es un regalo muy creativo sin duda. Ven aquí James. –El príncipe salió del agujero con facilidad y se acercó a él, tirando de su túnica para llamar su atención.– Dime querido mío.

–Para ti mamá. –James le tendió un hermoso collar de brillantes joyas que Jack, con un escalofrió, recordó haberlo visto en las pinturas antiguas; Era el collar de su abuela, con el que había sido enterrada.– Es bonito, como tú.

–Oh... Oh, gracias cariño. –El Rey lo tomo en sus manos para revisarlo y luego se sentó sobre sus talones para limpiar las mejillas sucias de su hijo y besar su frente.– ¿Dónde encontraste estas cosas? –James apuntó el agujero que había cavado y Jack se resignó a lo peor.– ¿Puede mamá acompañarte a ver el lugar del que sacas estas cosas bonitas?

El niño sonrió, cosa que no hacía muy seguido, y asintió para tomar su mano y llevarlo hasta el agujero. James fue adelante, cavando un poco más para ampliar el túnel para Jack y luego de un rato andando a gatas, casi arrastrándose por el túnel lleno de tierra, ambos llegaron a una habitación de roca sólida donde podía verse claramente varios ataúdes y sarcófagos abiertos.

–¿Tu cavaste ese túnel hasta aquí, solo? –El pequeño príncipe asintió.– Es... Estoy muy orgulloso de ti James. Ya eres un cazador y un niño grande, como tu padre. –

James sonrió de nuevo y trepo a uno de los ataúdes para sacar más joyas de ahí y tendérselas. Su hijo sabía quién era su verdadero padre; Era difícil de ocultar la verdad cuando el pequeño era también un lobo con un olfato tan bueno como el de Han. Desde que nació lo supo, era algo instintivo... Por suerte, también era lo bastante inteligente como para entender que debía llamar a James "papá". Sin embargo, el título de "padre" le pertenecía a Hannibal.

–Estas también son bonitas. –Jack solo sonrió y tomo todas las joyas que su hijo quiso darle. A final de cuentas a sus ancestros muertos no les iban a hacer falta.–

–Gracias... ¿Ya tienes un regalo para tu padre? –James lo pensó un momento y saltó del ataúd para ir a buscar a otro lugar mientras Jack inspeccionaba alrededor; No le gustaba el lugar. Era oscuro y húmero... Y lúgubre. Debía preguntarle a Han si era seguro para James estar visitando la tumba de tanto en tanto.–

–Esto.

El Rey observó con cierta sorpresa como su hijo sacaba una espada enorme del ataúd. A simple vista lucía como un arma pesada pero James no parecía tener ningún problema al levantarla... Cuando se la puso en las manos sin embargo Jack se dio cuenta de que era realmente pesada... Y de que su hijo era más fuerte que un hombre adulto común.

–Creo que a tu padre va a gustarle... Ahora, salgamos de aquí.

–¿Por qué?

–Porque no sé si sea un lugar seguro para que estés tu solo cariño... Debemos preguntarle a tu padre ¿Esta bien? –El niño asintió, entendiendo, y tomo la espada para volver al agujero por el que habían llegado. Jack suspiro pesadamente, molesto de tener que arrastrarse de nuevo, pero fue detrás de él; Lobo o no James seguía siendo su hijo, y Jack tenía que protegerlo. Y cuidarlo también.–

Cuando llegaron del otro lado el Rey tomo la espada para que James saliera primero pero unas manos enormes tomaron al niño para alzarlo sin más, haciendo que el príncipe hiciera una mueca desconcertada, asustado, que provoco la risa de Han.

–¿Qué estás haciendo mi querido cachorro? –Jack sonrió simplemente para arrojarle la espada. El General la tomo con una mano, admirando el trabajo.–

–Parece que fue a cazar tesoros... Dile a tu padre que es lo que estabas haciendo, mi pequeño príncipe.

Han dejo la espada de lado y a James en el suelo para tomar a su amante de la mano y tirar de él para sacarlo del agujero.

–Encontré cosas bonitas.

–Parece que encontró los ataúdes de mi familia. No es que me moleste, solo me preocupa que pueda ser dañino para su pequeña nariz de cazador. –Han tomo la espada de nuevo para mirarla, encogiéndose de hombros.–

–No lo creo. Mientras no esté masticando los viejos huesos estará bien. –Jack miro a su hijo de inmediato.–

–¿No estás haciendo eso, o sí James? –El niño negó con la cabeza de inmediato.– Bien... Puedes quedarte con tu tesoro entonces, te lo has ganado cariño. Pero no le digas a papá Jamie nada de esto ¿Esta bien?

–No. Él se asusta muy fácil. –Jack se rio entre dientes y lo alzó para besar sus mejillas sucias.–

–Muy bien. Este será nuestro secreto; Mío, tuyo y de tu padre. –James asintió de nuevo y se acurruco en sus brazos. Han lo tomo de la cintura para acompañarlos de regreso al castillo y Jack se sintió feliz de poder compartir ese momento familiar con ellos.–

Jack tomó un baño junto con su hijo, asegurándose de limpiarlo como debía. Labor complicada ya que James parecía empeñado en vivir bañado en polvo, lodo y suciedad todo el tiempo. El Rey suponía que era algo normal y, de hecho, había visto a otros niños haciéndolo. El problema era, principalmente, que además de ser su hijo James era también el príncipe heredero del Reino. Y por desgracia, los príncipes no solían ser niños mucho tiempo, ocupados con las labores que les correspondían.

A medida que los días pasaban el comportamiento de James seguía siendo el mismo; serio y astuto, buscaba cazar y cavar, y era un poco aterrador para el resto de los niños y para unos cuantos adultos también. Jamie seguía teniendo sus opiniones respecto al comportamiento del niño pero Jack se esforzaba por ignorarlas en mayor medida. Hannibal por su parte parecía tan orgulloso como Jack de su hijo, cosa que hacía que su corazón se calentara.

Una tarde común, mientras James jugaba bajo la vigilancia de la nodriza, Jack y su esposo salieron a uno de los grandes balcones desde donde podían observar al General y al resto del ejército entrenar en combate cuerpo a cuerpo.

Era algo impresionante. Tanto su amante como el resto de los lobos eran más fuertes que un humano común. Incluso Rob, quien había sido el General de su padre y ahora fungía como consejero de guerra, lucía sorprendido y satisfecho de ver un ejército tan fuerte como el que estaba bajo el mando del Rey.

Cuando llegó el turno de Han para pelear tanto él como el soldado vestían ropas comunes que se pegaban a sus cuerpos debido a la humedad del sudor, aunque Jack solo tenía ojos para el padre de su hijo; Hannibal lucía tan fuerte y dominante que el Rey se ensimismo de inmediato, observando la lucha, tanto que no notó la primera oleada de calor que llegó a su vientre y, por fortuna o por desgracia, el observar como Hannibal prácticamente destrozaba a su oponente, mostrando su masculinidad casi salvaje fue el detonante para su celo.

Al sentir lo increíblemente húmedo que estaba Jack intento dar media vuelta y huir de ahí a encerrarse en su habitación y esperar a Han quien, estaba seguro, no tardaría mucho en darse cuenta de lo que ocurría. Empero, antes de poder irse Jamie lo tomo del brazo para acercarlo a su cuerpo de golpe, aspirando el aroma de su cuello. Jack se mordió el labio inferior, rogando a los dioses antiguos que Jamie no notara el olor de su celo pero esta vez los rezos no fueron suficientes.

–Jack... Tu celo... –Murmuro contra su cuello y el Rey cerró los ojos, odiándose por lo que estaba seguro que ocurriría.–

–N-no.

–Vamos... James estará feliz de tener un nuevo hermano...

En esas condiciones, tan confundido por el calor abrasador del celo, Jack solo pudo obedecer y avanzar junto con su esposo, concentrándose en no doblarse de dolor a medida que caminaban rumbo a la habitación de Jamie. Internamente, el Rey solo podía rogar a los dioses que Han se diera cuenta e hiciera algo al respecto porque Jack no quería terminar teniendo a los hijos de alguien más.

Los lobos que custodiaban el castillo lo miraron con preocupación cuando se cruzaron en su camino pero Jamie fue demasiado rápido como para que el Rey pudiera hacer siquiera un amago para darles una orden.

Todo comenzó a girar a su alrededor y muy pronto, antes de que Jack pudiera darse cuenta de que ocurría, se encontró recostado en la cama debajo de su esposo quien ya estaba tocando su cuerpo y arrancándole la ropa. El pelirrojo cerró los ojos, intentando recuperar un poco de control, lo suficiente como para no confundir la realidad y terminar por llamar a su esposo con el nombre de su pareja.

Pronto Jamie estaba dentro de su cuerpo pero la necesidad era demasiado como para dejarlo continuar con su pobre imitación de sexo. Sintiendo su cuerpo arder con necesidad Jack gruño con frustración y termino por sujetar a Jamie por los hombros para empujarlo sobre la cama y subir a su regazo, dejándose caer sobre su miembro erecto y comenzar a satisfacerse con él de la mejor forma posible; El sol estaba cayendo por la ventana y Jack apoyo sus manos en el pecho de su esposo, arañándolo sin el menor cuidado, concentrándose solamente en sentir el pene de Jamie entrando y saliendo de su cuerpo al ritmo que él, Jack, marcaba.

–J-Jack... –El pelirrojo siseó de nuevo, moviéndose más rápido mientras Jamie sujetaba su cadera con ambas manos para ayudarlo a equilibrarse.–

Jamie sabía (porque le había sido informado) que el celo podría ser algo violento dependiendo de la persona o del momento en el que su pareja comenzara a sufrirlo... En cierta forma esperaba algo así. Pero, por supuesto, el saberlo no se comparaba a vivirlo de primera experiencia. El Rey consorte supo con certeza que para el día siguiente su entrepierna dolería lo suficiente como para no dar paseos demasiado largos.

–M-más... Más. –Jack gruñó desde el fondo de su pecho para moverse más rápido encima de su esposo, completamente cegado por el calor del celo, mordiéndose los labios para evitar llamar a su amante como tanto deseaba hacer.–

Para cuando Jack recupero un poco de conciencia el sol ya se había metido tras el horizonte. Su esposo había caído exhausto luego del ejercicio pero el Rey aún estaba ardiendo.

Una ola de terror frio se extendió en su estómago pero fue rápidamente apagado por el calor del celo. Jack se puso de pie con cuidado, sintiendo sus piernas débiles por haber tenido que montar a Jamie durante horas enteras... Con cuidado tomo la túnica de su traje y se la puso encima para salir, apoyándose en la pared de piedra para asegurarse de no caer.

Jack abrió la puerta de su propia habitación y sonrió con dificultad al ver la tina de agua lista para él, como cada noche. El joven Rey entro a la bañera y abrió sus piernas para lavarse, metiendo sus dedos dentro de su cuerpo para sacar el semen de su esposo; No quería tener un hijo de Jamie. No quería nada suyo, nada. Solo a Han... Su estómago dio otra vuelta y Jack se apresuró para lavarse lo mejor que pudo antes de dirigirse a la habitación de su amante, aun con sus piernas débiles y deteniéndose a momentos para pegar su frente a las frías rocas y darse aliento con ello.

Cuando llegó finalmente Han estaba revisando su espada, sentado en la cama, con un par de velas iluminándolo. Jack tragó y luego jadeo, sosteniéndose de la puerta.

–No quiero, no quiero tener un hijo suyo... –Balbuceó el pelirrojo, con sus ojos humedecidos de lágrimas. El General apartó la espada de inmediato para acercarse a él y olfatear su cuello.– No lo quiero dentro de mí Han... Yo, no soy suyo...

–No es tu culpa, está bien... ¿Te limpiaste antes de venir aquí? –Han lo cargo en brazos, sintiendo la humedad del agua en las piernas de su pareja.–

–Sí, sí pero, él se vino dentro un par de veces... Lo siento Han, por favor, lléname con su semilla. No juegues conmigo esta vez, por favor...

Su amante no dudo en complacerlo, ansioso por llenarlo. Esa tarde los lobos tuvieron que detenerlo antes de que arremetiera en la habitación del Rey consorte para matarlo; El sentir el celo de Jack llamándolo y saber que había alguien más con él había mermado su autocontrol hasta ese punto.

Para el Rey por otro lado fue un gran alivio sentir a Han dentro de su cuerpo finalmente. Jack lo beso con desesperación, su celo reaccionando a él como debía de. Su cuerpo se lubrico aún más, y más rápido. Hannibal se aseguró de terminar lo más profundo posible durante el resto de la noche, arrancándole gritos de placer que finalmente se convirtieron en gimoteos exhaustos a medida que el celo se controlaba y el cansancio le ganaba la batalla al cuerpo del joven Rey.

Temprano por la mañana, mientras el sol se alzaba en la distancia Jack tuvo que pedirle que lo ayudara a volver a la habitación de Jamie porque sabía que sus piernas no iban a sostenerlo mucho tiempo. Su amante lo cargó hasta la puerta donde finalmente lo dejo pararse para entrar por su propio pie; Jack gimoteo al sentir el semen deslizarse por sus piernas aunque su estómago seguía hinchado, imposiblemente lleno con la semilla de su pareja.

–Cuando este solo voy a invocarte ¿Está bien? –Hannibal asintió y Jack le pidió un último beso.–

El pelirrojo abrió la puerta con cuidado y avanzó despacio, tratando de hacer el menor ruido posible para alcanzar la cama y recostarse ahí. Jack tomo uno de las almohadas para colocarla debajo de su trasero y poder mantener su cadera alzada para asegurarse de que la mayor cantidad de semen permaneciera dentro de su cuerpo. Con una sonrisa cansada y satisfecha acarició su vientre abultado, completamente lleno de la semilla de su pareja... Con un poco de suerte pronto estaría preñado de nuevo. Y si la fortuna le sonreía, sería hijo de Han.

Jamie despertó un rato después y se giró para mirarlo, acercándose para besar su mejilla.

–¿Quieres que lo hagamos de nuevo? ¿Para estar seguros? –Jack negó con la cabeza de inmediato pero tuvo la delicadeza de acariciar el rostro de su esposo también para no parecer demasiado descortés.–

–Me duelen las piernas y estoy exhausto... Solo quiero descansar un poco. –Su esposo asintió y le pidió que siguiera ahí mientras él le traía el desayuno. Apenas salió de la habitación Jack invoco al lobo para pedirle que lo tomara por lo menos una vez más, solo para estar seguros.–

Para cuando Jamie volvió un largo rato después Jack estaba seguro de que, al menos, habían hecho todo lo posible para asegurarse de aprovechar su celo. Ahora no quedaba más que esperar.

–Estás un poco agitado ¿Aún tienes el celo? –Jamie le había llevado el desayuno, como un buen esposo haría, y Jack negó con la cabeza; Era normal estar agitado después de otra sesión de sexo con el lobo.– Come entonces, necesitas descansar y recuperar fuerzas.

Jack no se levantó hasta después del mediodía, tomo un baño para asegurarse de quedar completamente limpio y solo entonces fue a buscar a su hijo. Era un poco incómodo darse cuenta de que James notó algo distinto en él pero Jack llamó su atención rápidamente invitándolo a ir a jugar juntos al patio.

Las siguientes semanas fueron un tanto estresantes para él.

Si el primer embarazo fue difícil por imaginar que James podía ser hijo de Jamie (temor que era completamente injustificado) ahora, con una pequeña posibilidad de que pudiera ser verdad... Jack sentía que las paredes se apretaban a su alrededor a todo momento. Al menos tenía a James ahora para hacerle compañía; el poder estar al pendiente de su hijo lo distraía lo suficiente como para olvidar su miedo a ratos.

Una parte de él rogaba a los dioses que su celo no hubiese durado lo suficiente como para asegurarle un embarazo, pero otra parte de sí mismo deseaba darle otro hijo a Han... Sin embargo, esta vez no necesito de la comprobación del doctor para saber que estaba en cinta. Cuando estaba arropando a su hijo una noche se recostó a su lado para leerle una historia, James puso su mano en su vientre, mirándolo con sus inteligentes ojos azules, y Jack lo supo de inmediato.

–¿Mami huele distinto? –James asintió, acurrucándose más cerca de él y Jack lo abrazó amorosamente, arrullándolo.– Muy pronto tendrás un hermano o una hermana James... –Su hijo le dio una pequeña sonrisa que, para términos de James, era casi como tenerlo saltando de alegría en la cama. Jack se rio entre dientes y besó su frente, decidiendo que se quedaría a pasar la noche ahí. Si Han encontraba tiempo libre entonces sabría dónde buscarlo.–

Debía pasar la media noche cuando sintió el movimiento en la cama; Un brazo enredado en su cintura y un aliento cálido en su cuello terminaron por despertarlo. Jack sonrió y se acurrucó contra el cuerpo de su amante con un suspiro cansado.

–Estoy en cinta... –Han asintió simplemente, olfateando su cuello de nuevo. Jack se lamió los labios con preocupación y acarició la frente de James, quien dormía plácidamente acurrucando contra él.– ¿Puedes saber si es tuyo?

–No. Ahora que él esta tan cerca todo el tiempo no puedo distinguir el aroma del cachorro. –Fue fácil notar el tono de enfado en la voz de su pareja pero Jack cerró los ojos solamente, pensando en lo que podrían hacer.–

–Podría abortar ahora... Sinje dijo que había varias infusiones que podrían tener ese efecto en mi cuerpo. Pero si este bebe es tuyo Han... No podría perdonarme hacer algo así. Además de que podría arriesgarme a quedar estéril también y James esta tan feliz con la idea de tener más hermanos o hermanas...

–No hay nada que hacer, solo esperar.

El Rey peino el cabello rubio de su hijo, relajándose un poco al verlo tan tranquilo e inocente, durmiendo como el pequeño que era.

–Hay que ser cuidadosos de cualquier forma. –Han asintió a su espalda y Jack se giró un poco, pidiéndole un beso de buenas noches.– Sé que pensaremos en algo después.


Gracias por leer.