Capítulo 10
"Un viaje interesante… sirviendo de diversión o de distracción"
Llegaron al aeropuerto, estaba atestado, no era la mejor ocasión para viajar y Kai internamente lamentaba eso, además de lo sucedido la noche anterior, menos mal que el chico rubio era discreto o por lo menos eso esperaba, aunque no estaba seguro del porqué Max le acompañaba, porque la excusa de "ver" a su padrino no le convencía.
Por su lado, Max seguía algo molesto con su mamá, no porque lo enviara a Italia, (él se ofreció a acompañar a Kai) sino porque había sido su "inusual" compañero de viaje quien se había preocupado por él. Max no ignoraba que el trabajo de Judy era absorbente, era también cierto que estaba orgulloso de su logro.
— "Ya regreso" — habló de repente Kai mientras tomaba su bolsa de viaje.
— "Kai" — habló Judy deteniéndolo — "Recuerda que el avión sale en cuarenta minutos"
— "Lo sé, regresaré en quince"
— "¿Te cuido tu equipaje?" — le preguntó Max.
— "No"
— "¿No pensarás dejar a Max verdad?" — dijo Judy desconfiada.
— "No"
— "¿Entonces?" — insistió la mujer.
Kai entrecerró los ojos molesto. — "Dije que regreso en quince minutos" — y sin más dio la vuelta alejándose.
Judy hizo un gesto que bien podría traducirse como "chiquillo malcriado", Max sonrió divertido, recordando claramente la personalidad tan especial de su amigo.
— "¿Crees que regresará?" — preguntó Judy a su hijo.
— "Si. Kai lo dijo, lo hará"
— "Pero… aquella vez… en Rusia"
— "Él no dijo nada esa vez. Hoy es diferente" — dijo con una sonrisa que tranquilizó a su mamá.
Permanecieron en silencio unos minutos, cada uno encerrado en sus propios pensamientos… la visita de Max no había resultado muy conveniente, para ninguno. Ambos lo lamentaban, pero sabían que no podían hacer nada por mejorar la situación, quizá este pequeño viaje les serviría para reevaluar su situación.
— "¿Aún estás molesto?"— preguntó Judy finalmente. El chico negó con la cabeza pero evitó verla a los ojos, ella suspiró — "Si lo estás y te pido disculpas por eso… sé que mi trabajo no me permite estar contigo como quisiéramos".
— "Está bien .mamá, yo… lo comprendo".
Ella abrazó a su hijo, sabía que el chico estaba molesto pero le conmovía que fuera tan comprensivo.
— "Prometo que te compensaré llegaré a Italia en dos días y nos quedaremos unos tres o cuatro solo nosotros ¿si?"— Vio brillar los ojos de su hijo — "Lo prometo".
Pasaron más de veinte minutos y el muchacho (Kai) no aparecía. Judy estaba molesta. No podía dejar de pensar que había sido muy inocente al creer que ese crío que iba a acatar sus instrucciones de viajar con Max. De alguna forma pararía a ese imprudente, eso pensaba.
— "Dijiste que regresaría" — comentó a su hijo.
— Si, es raro. ¿Le habrá pasado algo?— dijo el chico preocupado.
— "Creo Max… que no regresará"
— "Te equivocas mamá"
— "¿Aún confías en que regresará?"
— "Si"
— "Gracias Max" — escucharon. Haciendo que ambos giraran para todos lados buscando al dueño de esa inconfundible voz. ¡Nada! a su derecha un chico "nerd" quizá peor que Kenny leyendo un diario y a su lado un libro titulado "Traité élémentarire". A su izquierda una anciana con tres niños escandalosos llorando por dulces. Al frente un televisor indicando que faltaban 10 minutos, y atrás una fila de asientos vacíos.
— "¿Es una broma?" — preguntó una desconcertada Judy.
— "No lo creo" — contestó Max con una sonrisa — "Como dice Tyson, él no tiene sentido del humor"
— "Hm"
Ahora si estaban OO, ¿De dónde provenía ese sonido? Max no dudaba que fuera de Kai, pero ¿Dónde estaba? Sucedió algo más… nunca lo hubieran creído, si estaban sorprendidos quedaron estupefactos cuando el chico nerd bajó el diario y se quitó a medias los lentes. Ahora se fijaron que en realidad si era alto, tenía puesta una gorra azul, pero con la visera para adelante, pantalones de mezclilla, discretos lentes oscuros. ¡No era posible! ¿O si? Ambos se acercaron al chico.
— "¿Kai?" — susurró Max sin poderlo creer.
— "Hn" — dijo con cierto fastidio al ver los rostros de los Tate.
— "¿P-pero… por qué?"
— "¡Iaaaaa! ¡Iii! ¡Aquí ahiiiiiiiii! ¡IIIIIIIIIIIIIIIAAAAAAAAAAAAA! ¡Mío! ¡Un autógrafo! ¡Una foto! ¡UN BESO! ¡ahh!!"
Unos histéricos gritos le contestaron. Y de inmediato fue rodeado por un grupo de chicas de entre 12 a 17 años. Todas muy modernas, bonitas, alegres pero bulliciosas -muy bulliciosas- (perfectas para Tyson) traían cámaras, libros, peluches, globos, fotos, carteles… lo que puedan imaginarse en fanáticas de los Bladebreakes.
En tanto, Kai se deslizó tranquilamente, sin ser notado por las admiradoras, y fue a sentarse a donde originalmente estaban los Tate y donde había dejado Max su maleta. Judy le siguió en silencio.
— "Lo siento" — se disculpó Judy aludiendo su desconfianza.
— "Hm"
— "Creí que estabas acostumbrado a esas atenciones"
— "No me gustan"
— "Pero cuando vas a los torneos…"
— "Es inevitable… algunas veces" — y sin más regresó a su lectura del diario, tratando de cubrirse lo mejor que podía.
Judy sonrió y giró dirigió su mirada a Max.
— "¡uiiii! ¡Eres lindo Max! ¿Puedes darme un autógrafo?"
— "Si" — y empezó a firmar muchos libros en tanto sentía flashes de cámaras.
— "¿Y dónde está Kai?" — eso sorprendió a Max y lo hizo soltar el bolígrafo.
— "Es verdad, yo los ví cuando entraron al aeropuerto. Sé que era él, estoy segura -(suspiro)- corrí a llamar a mis amigas" — todas asentían — "y lo perdí de vista"
— "Yo también" — murmuró Max.
— "¿Van a viajar juntos?"
— "Esteeee…"
— "¡Qué lástima! es el único de los Bladebreaker Revolution que no ha firmado mi libro".
Max se sorprendió y más cuando otro flashazo le deslumbró, apenas si murmuró — "Pero vi tu libro" — dijo señalándolo — "...y casi está lleno".
— "Si pero… casi solo de Tyson"— dijo con desaliento.
— "Yo tampoco tengo fotos de él…" — dijo otra sonrojándose — "Solo de él, no no te molestes… me encantas, tengo de Ray, un niño pelirrojo Taichi…"
— "Daichí".
— "Oh si eso. Pero no pude tomarle" — y al estilo animé de rabia — "¡Tyson interfería! Grrr tengo del pelo de Kai con el cuerpo de Tyson, la gorra, un brazo, grrrr… es adorable pero ¡NO TENGO DE KAI!!"
— "Eh si… mira deber…"
— "¿Sabes lo difícil que es conseguir una foto de Kai? ¡¡He ido a todos los torneos donde asiste y nada, NADA!! ¡Solo quienes tienen cámaras de paparazzi logran tomarlo de cerca" — decía una en una pose muy dramática.
— "Mira te traje un peluche… es igualito ti, suave y bonito" — dijo una pelirroja haciendo que el pobre Max se sonrojara con una gota sobre su cabeza.
— "Gra… ¡espera! tú eras la chica que en el evento pasado nos lanzó peluches de nuestras bestias y de nosotros".
— "IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!! ¡Qué emoción! ¡Me recuerdas!"
Las otras chicas seguían tomando fotos y empezaban a llegar más, eso era pasable pero no que lo zarandearan y lo abrazaran unas y otras para fotografiarse con él y una hasta le diò un par de besos.
— "¿Puedes conseguirme algo de Kai? personal… tú sabes".
¿oo? ¡OO!— "pero yo no…"
— "¡Por favor! ¿si? ¿si? ¿si? ¿sisisisisisisisisisisisisi?"
— "Esteeeee"
— "¿A MI TAMBIÈN? SI SI SI SI SI?
— "Pero yo…"
En tanto otra chica se acercaba con unas tijeras…
— "¡Hey! ¿Qué pretendes?" — dijo ya algo entre asustado y molesto.
Sonriendo de oreja a oreja — "Yo… nada… solo un recuerdito."
— "¿Si la dejas me dejas a mi también?"— se oyeron varias voces… Y un par de inquietantes brillos metálicos.
Para fortuna de Max, específicamente sus rubios cabellos, fue anunciado a los pasajeros con destino a Italia que abordaran… ¡Uf! ¡Qué salvada!!
— "Lo siento"— dijo con una sonrisa que las compensó (ja sueña Maxie) — "Tengo que abordar"
En tanto se oían lamentos y algo como buen viaje y click, clack "Déjame ahora a mí"…
Se acercó a duras penas una señora que abrazó al chico (para odio de las chicas) en tanto un chico larguirucho con un suéter, gorra con pinta de intelectual aburrido estaba algo alejado. Sin querer le hizo señas al "nerd" logrando que las chicas se fijaran en él, aunque para su tranquilidad no demasiado.
— "Oye Maxie ¿Quién es ese chico raro?"
— "Ah él es Ka… ¡Kamiba!… mi primo de… del Tecnológico… se los presentaré…"
— "No te molestes… buen viaje"— y las chicas se alejaron no sin antes abrazarlo con más emoción que la propia madre.
Una vez entregaron los boletos y mientras abordaban…
— "¿Kamiba?"
— "Lo siento, je je fue lo primero que se me ocurrió."
— "Hm".
Judy los vio entrar a la sala de abordaje… ya no podía más que devolver el saludo que alegremente le hacía Max… después de eso sabía que no podía verlos. Sin duda no era la primera vez que Max viajaba, normalmente no esperaba que el avión despegara… Esta vez no se iría hasta verlo remontar por el aire… hoy era diferente.
Suspiró. Max había sido comprensivo, pero no por eso dejaba de ser un niño, su niño. Por primera vez se sintió sola y fuera de lugar entre los familiares y amigos de los viajeros que aún esperaban el despegue del avión. Miró a todos lados y descubrió que en el piso superior podía estar a solas. Por ello se dirigió a las gradas… fue cuando lo vio… estaba semi-oculto entre una columna. Su mirada era fría y seria, se notaba como el disgusto pintaba en su rostro.
Parpadeó insegura, lo conocía de lejos, pero no había dudas… sabía quien era, la pregunta que le aterrorizaba era ¿Qué estaba haciendo ahí? ¿Acaso Kai le había mentido? Involuntariamente giró para ver la sala de abordaje donde minutos antes su hijo había entrado… la misma que miraba ÉL…
- '¡Dios, Max!' – pensó aterrada.
-oooOooo-
Bueno creo que es todo por ahora. (Me encojo de hombros) Solamente puedo asegurar que Judy en verdad no alucinaba y una persona (nada contenta con Kai) vigila atentamente por donde minutos antes atravesaron Max y Kai. ¿A quien le apuestan?
Saludooooooossss
