Notas de autor: Este mas parece un one-shot, me quedó un poco largo jeje.
Pareja: CharaHina.
Género: Romance; Humor; Vida escolar;
Cantidad de capítulos:12, serie de drabbles
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...Quieres ser el mejor
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Antiguamente.
Charasuke tuvo al todo 141 citas.
- Charasuke-kun, ahora quiero el helado de fresa, onegai ~ - pidió abrazando mas su brazo, estrechando sus senos contra él.
Él le sonrió de lado. Sabía lo que vendría después, sería una cita con el hotel del amor, por eso no le importó gastar dinero en un simple helado.
- Está bien Koneko-chan - contestó dirigiéndose con ella a la heladería.
~ ¿Diablos como se llamaba? ~ se preguntó el azabache.
- ¡Sí! - ella celebró ajena a sus pensamientos.
142. Por eso era un experto en citas.
[...]
Actualmente
- ¡Itachi! - el mencionado dejó de mirar el libro que tenía sobre sus piernas cruzadas y volteó el rostro para mirar por sobre el hombro a su hermano menor tras el sillón.
Izumi apareció con tazas de té en una bandeja por detrás de Charasuke. El Uchiha menor seguía en puerta de la sala, al parecer recién acababa de llegar de la escuela.
- Hola Charasuke-kun - saludó la castaña.
- ¿A donde fue tu primera cita con Hinata? - cuestionó el mencionado ignorando a la mayor. No que la odiara, tan sólo tenía algo importante que averiguar, Itachi y Izumi congelaron.
Itachi frunció el ceño. Ligeramente incómodo por la pregunta, no era para menos ya que su actual novia estaba ahí.
- ¿Por qué quieres saberlo? - cuestionó tratando de evadir la pregunta, esquivó la mirada.
- ¡Solo contesta! - ordenó con el cachete inflado y cruzando los brazos el menor, exigiendo respuesta.
Itachi miró a su hermano luego a su novia, ella le sonrió suavemente y negó con la cabeza, dando a entender que todo estaba bien, el mayor suspiró, sabía que su actual novia siempre se llevó bien con Hinata, la adoraba, pero de cierta forma aun era incómodo.
Izumi se acercó a la mesa de la sala y puso la bandeja, con un sonrisa divertida brincando en los labios.
- Pues fuimos a una tienda de té - Itachi sonrió y cerró los ojos ante el breve recuerdo - Luego al parque y a una exposición de bellas artes, a la segunda cita fuimos al parque de diversiones, a la tercera...- el moreno se había perdido listando las citas que tuvieron.
- Ya, Ya, era solo la primera nii-san - gruñó el Uchiha menor con una vena saltando en su rostro. ¡Listo! Su lado celoso ya había salido a flote. Los mayores lo miraron y sorprendidos, luego intercambiaron miradas y soltaron risa divertida por la expresión de fastidio de Charasuke.
- No me digas...¿Planeas invitarla a una cita otouto? - preguntó con diversión en la voz el Uchiha mayor.
Charasuke abrió una sonrisa de lado, casi perversa y victoriosa.
- Para que lo sepas tendremos una cita está tarde, hmpf - dijo estufando su pecho como si acabará de lograr la mejor hazaña del mundo, con arrogancia sonrió y sacudió su pelo con la mano al mismo tiempo que guiñaba el ojo, pero por el tinte rojizo en sus mejillas podía notarse que parecía algo nervioso, aunque bastante contento - Le estoy preparando la mejor cita de su vida- aseguró como si tuviera todo bajo control.
Itachi y Izumi arquearon la ceja. Otra vez intercambiaron miradas, ambos abrieron una sonrisa perversa.
Sí. Hora de fastidiar al hermanito menor.
Itachi volvió a su libro y agarró una taza de té mientras Izumi lo imitaba sentándose en el sofá.
- ¡Oh! Pues suerte con eso, la necesitarás - dijo escondiendo su sonrisa del menor. Charasuke se tensó.
- ¡No necesito suerte! - aseguró sobresaltado el menor - ¡Sé como tener una cita! He tenido cientos - retrucó como un niño que competía.
- Tienes razón, pero nunca con alguien como Hinata-chan ¿verdad? - cuestionó la castaña tomando un sorbo de su té, de ojos cerrados y una sonrisa socarrona. Abrió un parpado y lo miró por el rabillo del ojo - ¿Estás seguro que puedes complacerla? Ya sabes, ella es de gustos sencillos al igual que tu hermano - espetó la mayor tan divertida de ver al menor hirviendo de celos, Itachi aguantaba la risa, para eso trató de no ver a su hermano al rostro pero ya sabía que expresión estaba haciendo.
Charasuke volvió a tensarse. Miró al suelo con un puchero.
~ ¡Maldición!...¡Ella tiene razón! ~
- Tsk...Pues para que lo sepas, tendrá la mejor cita de su vida conmigo- recalcó como un niño antes de retirarse corriendo por el pasillo en dirección a su habitación - Ya lo verán ¡INCLUSO SERÁ MEJORES QUE LAS TUYAS ITACHI! - fue lo último que oyeron los dos cuando Charasuke desapareció subiendo las escaleras y entrando a su habitación.
Itachi y Izumi rieron con diversión.
- Ya lo verás, te superaré Itachi - se prometió el pelinegro revolcando los gabinetes de su armario - ¿¡A donde están los boletos!?
Eso se dijo Charasuke pero...
Con Hinata las cosas jamás salían como planeaba porque...
...La cita ya había iniciado un desastre. Él se había arreglado al doble tan sólo para mantenerla boquiabierta e impresionada, cayendo rendida a sus pies, pero todo ocurrió al revés, . Fue él quien acabó boquiabierto.
La pasó a buscar en su casa y tan pronto la vio salir quedó estático, luego bañó su rostro en sangre.
Su pelo recogido en una cola alta, con ondulaciones en las puntas, dejando dos mechones al lado de su rostro. No llevaba maquillaje, o al menos eso parecía, quizás lo llevaba pero no era nada notable, ella era de belleza tan natural. Sus labios tan carnosos y apetecibles como siempre, su falda holgada le llegaba hasta los muslos y su camisa blanca simples apretaba y moldaba sus enormes senos dejando a muestra sus definidas curvas voluptuosas, su cuello llevaba tan solo un collar con el símbolo de una llama de fuego rojo, se veía tan a muestra, como un llamado a la tentación de cualquiera que quisiera marcar su nívea piel, sus mejillas coloreadas, sus ojos perlados, y cuando movió los labios Charasuke no soportó mas.
Tuvo una hemorragia nasal por tanta belleza y por la fuerte emoción que sentía.
Por suerte, aun estaban en la casa de ella, así que después de unas miradas de amenazas del padre, hermana y primo, después de que ella saliera limpia y refrescada, manteniendo la elegancia como siempre, pudieron salir, Charasuke tan frustrado estaba consigo mismo que no notó que a ella le pareció divertida la situación.
Eso sólo fue para empezar sus problemas.
Luego en la fila del cine los problemas aumentaron, Charasuke parecía un perro que marcaba territorio con su mirada amenazante. Su Hinata. ¡Exacto suya! No paraba de llamar la atención de los chicos por donde pasaban. Todas la miraban y lo peor era que Charasuke no podía mantener el brazo al rededor de ella, temía asustarla y parecer demasiado invasivo, pensaba que tenía que ir las cosas con calma, pero los chicos le quitaban la paciencia y tenía ganas de golpearlos o al menos marcar en la piel de ella"propiedad de Charasuke", eso sonaba bien...quizás unos moretones o mordidas.
Hasta que al 19º chico Charasuke no soportó mas.
Los chicos dejaban de mirarla cuando cruzaban la mirada con Charasuke, su interior se congelaba y las ganas de huir recorrían su espalda, pero ya tenía suficiente.
Hinata parpadeó cuando el Uchiha se quitó la chamarra con el sémbolo de un abanico rojo y blanco en la espalda y se la puso a ella, cerrando el cierre hasta el cuello.
- ¿Eh? - ella lo miró sin entender.
- Hace frío, es mejor que te abrigues - excusó él, esquivando la mirada por unos segundos , volteando el rostro para ocultar su mejilla ruborizada. Hinata lo miró aprehensiva.
- Pero ¿y tú? - preguntó preocupada pendiendo hacia un lado la cabeza, con los ojos enormes e interrogantes, ya que si hacía frío él se iba a resfriar, y eso la preocupaba.
¡Oh! No.
¡Directo al corazón!
¡Soldado noqueado!
Hinata parpadeó confundida cuando vio a un Charasuke deprimido en un rincón del salón murmurando '¡Es tan tierna! ¡Maldición! ¡Es demasiado ingenua y inocente! ¡Podría atacarla y ella siquiera se resistiría! ¡Maldición!', ella lo miró confundida sin entender que le sucedía. Se encogió de hombros, y sin poder evitarlo se encogió dentro del abrigo para sentir el aroma del perfume varonil y embriagante que desprendía de éste, se ruborizó mientras llevaba las manos al pecho del abrigo para sentirlo mejor. Sacudió la cabeza avergonzada al sentirse como una pervertida y espantó todo pensamiento al darse cuenta de que la película estaba por empezar, se alarmó.
- ¡Charasuke-kun ya es hora! - dijo corriendo hasta él y tomarlo para llevarlo apresurada a la sala del cine. Charasuke sólo se concentró en la mano delicada en su muñeca.
Dentro del cine tampoco tuvo éxito.
Su plan era accidentalmente tocar su mano mientras los dos comían las palomitas, por eso sólo compró un pote de palomitas, entonces cuando rozaran los dedos ella seguramente se sonrojaría y los dos sentirían una descarga eléctrica recorriendo su cuerpo y para su cuartada final él le tomaría la mano y diría una frase que había practicado durante muchas citas, una que siempre dejaba a las chicas enamoradas y rendidas, entonces BAM la dejaría derretida por él.
Dejando su cara embobada Charasuke se dio cuenta tarde de que las palomitas ya habían terminado mientras él estaba ahí, sentado al lado de ella fantaseando.
~ ¡Demonios! ~
Plan fallido.
Bien, no había problema. La película aun no había terminado, sólo iba por la mitad.
La miró de reojo, concentrada en la gran pantalla con ojos soñadores, tan linda y distraída. El moreno la miró, luego miró la pantalla, luego volvió a mirarla, por último miró la pantalla y con una sonrisa en los labios, lentamente trató de poner la mano sobre la de ella, sin mirarla.
- ¡Oh! - Hinata jadeó al ver al protagonista llorando, llevó ambas manos al pecho justo cuando Charasuke había tratado de tocar su mano.
Charasuke la miró petrificado.
Otro fallo.
Respiró hondo.
~ Está bien. Aun hay tiempo ~ se dijo a si mismo.
Después de dos minutos Hinata bostezó tiernamente como un gatito, otra vez directo al corazón del azabache, pero aprovechando que se había contagiado, ya que los bostezos son contagiosos, Charasuke estiró los brazos haciendo un bostezo aun mas grande de lo normal, mirando a otro lado como si fuera inocente trató de poner el brazo en su hombro.
- ¡Oh! - Hinata parpadeó cuando el boleto del cine que aun tenía en su mano se cayó al suelo - Se me cayó - murmuró y se agachó, aun sentada en la silla, para tomar el papel.
La mano de Charasuke cayó sobre la nada hacia el asiento de ella. Otra vez se petrificó.
~ Maldición. No, aun no está perdido. ¡La tercera es la vencida! ~ se animó a si mismo.
¡Su última tentativa!
Ella se enderezó en la silla y miró otra vez en la pantalla.
1.
2.
3.
Charasuke trató de abrazarla, ¡Ahora sí, no se le escapaba!
- Iré al baño - excusó levantándose al mismo tiempo que Charasuke abrazaba el aire.
Ella se retiró y él quedó estático, abrazando la nada.
~ ¡Joder! ¿Por qué? ~ el Uchiha lloriqueó internamente. ¿Tenía que ser tan difícil tener contacto con ella? Jamás tuvo esos problemas con ninguna.
Después de unos minutos de haber vuelto, Hinata parpadeó mientras miraba la película.
Ella miró a su lado, atónita, cuando sintió que el moreno se había recostado sobre su hombro. Por el suave ronquido y el movimiento de su pecho subiendo y bajando, pudo percibir que él había quedado dormido, ella no sabía que Charasuke no había dormido tarde por la emoción que tenía para que llegará éste día, además de pasar altas horas de la noche planeando la cita . Hinata sonrió con suavidad, sus mejillas ruborizaron ligeramente y ella lo vio encantada, se veía tierno mientras dormía. Mirando hacia otro lado, fingiendo inocencia ella tomó la mano de él que estaba al lado de la suya, y hasta finalizar la película la sostuvo sintiendo la misma calidez que desprendía del abrigo del Uchiha.
~¡Wuaahhh! ¿Qué haces Hinata? ~ se preguntó a si misma completamente ruborizada pero no pudo apartar la mano, era mucho mas grande que la suya. El humo salió por sus orejas y sus ojos fueron cubiertos por el flequillo cuando no pudo evitar entrelazar los dedos.
No pudo volver a concentrarse en el final de la película.
[...]
Charasuke estaba abatido.
Se había dormido en la película.
~ Demonios ~
Jamás tuvo problemas en sus citas, aun mas cuando se trataba tan sólo llevarlas a un motel. Siquiera pudo tener un acercamiento con ella, al menos eso creía él, no sabía que ella estuvo sosteniendo su mano hasta un poco antes de que despertará.
Ahora ya iban de regreso a casa, y por mas que había hecho lo mejor posible para disculparse por haber dormido, como llevarla a un parque, comprar dulces y hasta sus favoritos 'rollos de canela', él no sentía satisfecho a causa del desastre inicial.
Hinata sostenía un bolso pequeño en sus manos, lo miró por el rabillo del ojo, sonrió para si misma, divertida y enternecida por el ceño fruncido del azabache, ella reconocía que era lo que tenía al Uchiha de esa forma.
Se detuvieron en la entrada de las propiedades Hyuga. Ya era de noche, pero no había pasado de la hora acordada por el patriarca.
Charasuke se sentía...muy abatido. ¿Cómo un casanova como él no podía hacer que la única que le gustaba cayera derretida por él? No tenía sentido.
- Charasuke-kun - la voz melódica de la peliazul lo sacó que su batalla interna, él volteó el rostro a ella, aun con las manos en los bolsillos del pantalón el moreno se sobresaltó por lo que ella hizo.
Un beso.
¡Oh Dios!
Lo besó tiernamente, un roce de labios fugaz y voluntario.
Ella se separó con las mejillas ruborizadas y una sonrisa boba en los labios.
- Yo...etto...me divertí mucho hoy, gracias por el día - dijo apresurada temiendo que su sonrojo creciera y su valentía desapareciera.
Charasuke quedó atónito.
Ella volteó para irse.
Charasuke volvió en si.
Esta vez ella no escapaba. Definitivamente no.
Cuando la Hyuga volteó, sintió como la tomaba de la mano y la jalaba hacia él. La escena le pareció familiar.
Tuvo que apoyarse en el torso del Uchiha y jadeó al notar la cercanía. Tan sólo centímetros de su rostro, su aliento caliente golpeaba contra el de ella, era mas alto por lo que tenía que alzar la mirada para tratar de descifrar su expresión, pero sólo podía ver la mitad de su rostro a causa de la poca iluminación de la calle.
La atrajo por la cintura y con la otra mano en el cuello, llevó sus dedos para entrelazarlos en las suave hebras del largo pelo azulado, tan poco visible durante la noche.
La besó.
Al momento Hinata jadeó, pero luego se dejó llevar por los labios que se movían con delicadeza contra los suyos, probando de ella lenta y suavemente, tan sensual que ella sentía como si fuera a derretir por el calor que desprendían los dos y como las fuerzas se le iban de las piernas, agradeciendo internamente que la estuviera sosteniendo.
Al principio Charasuke mantuvo su mano en la espalda de ella, hechizado con su sabor dulce, luego su mano bajó a las caderas femeninas mientras pensaba no ser suficiente con probar tan sólo superficialmente, su mano bajó por la falda paseando lentamente hacia sus partes bajas mientras pedía permiso para invadir su boca y intoxicarse en ella, bajó aun mas la mano hasta llegar a sus muslos desnudos y sentir la suavidad de su tersa piel, estremeciéndose junto a ella mientras sus lenguas se conectaban y el aliento empezaba a faltarles, ella le respondía tímidamente pero eso sólo lograba enloquecerlo, sin poder controlarse su mano viajó por dentro de la falda quitando un gemido excitante de la peliazul mientras la acercaba un poco mas contra él.
Antes de que ella pudiera notar lo excitado y duro que estaba se separó de ella al notar que quizás se estaba dejando llevar demasiado, pero era tan embriagante que no pudo evitarlo.
Con la respiración pesada pegó su frente con la de ella, los ojos perlados tan ofuscados y grises como los de él.
- Yo...creo que es mejor si me retiro - susurró entrecortado y ella no pareció entenderlo a la primera. Hinata salió del trance y recuperó el aliento mientras él se separaba.
- ¡Ah! S-sí - murmuró apretando el pequeño bolso en sus manos a la altura de sus muslos. Se volteó y entró corriendo por el enorme jardín que daba a la mansión - ¡Nos-nos vemos mañana Charasuke-kun! - dijo alarmada y completamente ruborizada mientras corría apresurada y entorpecida para llegar a su habitación lo antes posible. Oh. Dios se sentía caliente.
Charasuke soltó una risita divertida y contenta y puso las manos en los bolsillos.
Con una sonrisa boba en los labios caminó algunas cuadras por las oscuras calles del vecindario y sólo cuando vio que estaba completamente solo, sacó las manos de los bolsillos y celebró.
- ¡Mierda! ¡SÍ!¡ SÍ! - tenía una dura erección que tratar, con tan sólo un beso cándido de Hinata, pero no podía estar mas feliz y eufórico, por eso celebró como un idiota hasta llegar a su casa.
...Hinata era impredecible, y siempre lograba encontrar una forma de darle las mejores sorpresas.
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Gracias por sus comentarios :3 me ha alegrado mucho leerlos.
Espero disfruten y no se olviden de sonreír.
Att: Safamantica s2
