Calor humano

- Hace frío.

Era alrededor de la quinta vez que Satoshi se quejaba del frío a pesar de estar dentro de la casa, y Houtarou consideraba seriamente golpearle con un libro si eso le callaba. Habían quedado para estudiar. Estudiar. No quejarse del frío que ni siquiera hacía en su habitación.

- Houtarou...
- Como vuelvas a decir 'tengo frío' te echo de mi casa.

El castaño hinchó las mejillas, apoyando la barbilla en la mesa.

- Es que es cierto... Seguro que tú estás calentito.
- Yo estoy bien. Deja de poner excusas y estudia.

El moreno se dio por vencido y le lanzó una manta que estaba a su alcance. Satoshi levantó la cabeza, mirándole con el ceño fruncido y se subió la capucha.

- No pillas una ni queriendo, ¿eh?

Houtarou no sabía por qué, pero cuando miró, el castaño tiró de los cordones de su sudadera, cerrando la capucha y haciendo que no se le viese la cara. No pudo evitar reírse un poco ante el gesto, aunque se suponía que estaba molesto.

- ¿Cuál es tu problema, Satoshi?
- Tú. O no pillas las indirectas o me ignoras realmente.
- ¿Qué indirectas?

Satoshi salió de su capullo hecho con una capucha para mirarle mal.

- Vale, tienes que estar ignorándome, porque no eres tan idiota. Me voy.
- ¿Qué? ¿A dónde vas?
- A donde no me ignoren o no sea una molestia.

El castaño se levantó para irse, pero Houtarou rápidamente le cogió del brazo.

- No te vayas. No te estoy ignorando. -Suspira.- Pero explícame a qué te refieres.
- A que quiero un puñetero abrazo.

Satoshi se sonrojó, mirando avergonzado hacia otro lado. Se sentía estúpido.

- Sólo quería un abrazo. Pero da igual. Mira, mejor me vo...

Antes de que pudiese acabar la frase, el moreno se levantó, sentándose tras él y abrazándole con fuerza.

- Pensé que sólo estabas siendo molesto.
- No, sólo quería algo de cariño por parte de mi... Tuya.

Ambos se sonrojaron furiosamente, a pesar de que Satoshi había evitado decir la palabra 'novio'. Todavía estaban en una parte muy temprana de la relación y aún les costaría un tiempo.

- La próxima vez, pídemelo directamente.
- Pero quiero que de vez en cuando también salga de ti.

Houtarou suspiró, apoyando la barbilla en su hombro.

- Lo intentaré a partir de ahora.

Algo tan simple como aquello pareció volver a encender el buen humor en el de ojos ámbar, que se giró y le dio un beso en la mejilla al otro, acurrucándose en su pecho.

- Te tomo la palabra.


Ya era hora de un poco de fluff digo yo. Inspirado por un rol que tuve. Todo es por el rol. Siempre. Ok, no, pero casi.