Saben, si esto fuera un trabajo hace rato que me abría puesto en huelga… ¡Es más! ¡Formare un sindicato con todos los fickers insatisfechos como yo! Hahaha ya hablando en serio, chicos en verdad aprecio cada Review que me han dejado. ¡En serio, cada uno es un buen motivo para seguir escribiendo mes a mes cada capítulo!
Capitulo 9:
"Maquinaciones Secretas"
Gracias al hilo de Ariadna que Percy había robado de la base de Luke, cruzar el laberinto se volvió una tarea sumamente sencilla. Ya no se topaban con ninguna clase de trampa, ni de caminos cortados. Todo el hilo se extendía y movía por el piso como una serpiente dorada. Aun así Percy y Grover no dejaron de estar alertas todo el tiempo, y la chica del grupo solo se limitaba a caminar en silencio. Era obvio que seguía enfadada con su novio, pero no decía nada gracias a que había sido él quien había conseguido el hilo.
-¿Cuánto más crees que falte?-Pregunto el sátiro mientras tomaban un descanso para beber un poco de agua de la cantimplora.
-Ni idea, pero quiero llegar con Dédalo lo antes posible-Respondió Percy-En cuanto salgamos no quiero volver a entrar a este maldito lugar.
Después de eso siguieron con su marcha. En su mente ninguno de los tres dejaba de preguntarse qué clase de persona podría ser Dédalo. Alguien que se recluía en el fondo de un laberinto gigante y mortal sin duda tenía que tener un par de goteras en la cabeza, o al menos eso pensaba Percy. Según lo que sabían, los motivos del inventor para hacer tal cosa eran por Minos, o su fantasma al menos, el cual había jurado vengarse tras ser muerto a manos de Dédalo; y como el antiguo rey se convirtió en uno de los tres jueces del infierno. ¿Pero en serio Dédalo seguía vivo? ¿Podía alguien ocultarse, incluso de la muerte misma, en aquel laberinto?
Además de eso, no podía dejar de pensar en Luke. Desde que se le había ocurrido no podía sacarse de la mente que el rubio había dejado el hilo de Ariadna por ahí a propósito. Pero, ¿por qué? ¿Era en serio eso de no querer atacar el campamento? No podía confiar en Luke, ya había demostrado ser un traidor de la peor clase al aliarse con Cronos. Pero, ¿y si no sabía lo que hacía? ¿Y si no había visto el alcance de lo que estaba a punto de hacer? ¿Podía ser? Luke lucia asustado cuando hablo con él antes, incluso menciono algo; algo que Cronos quería que hiciera y-
-"Basta"-Se reprendió mentalmente mientras apretaba sus puños.
No podía seguir pensando así. Luke era un traidor y punto. Su enemigo. Tenía pensado atacar el campamento mestizo y arrasar con todos sus amigos en él. Y él no iba a permitir eso. Encontrarían a Dédalo y lo obligarían a clausurar el laberinto si era necesario. Que importaba que fuera el sujeto más listo del mundo, o que estuviera demente por pasar tanto tiempo recluido entre cuatro paredes ocultándose de un fantasma furioso.
Siguieron caminando por lo que les parecieron horas, hasta que el hilo se detuvo al pie de una escalinata de piedra que llevaba a través de un túnel unos seis metros hacia arriba.
-Es aquí-Dictamino Annabeth al ver que el hilo volvía a enrollarse hasta ser una madeja otra vez-Estén listos-Percy asió su bolígrafo y Grover varias latas, Annabeth iba al frente con su cuchillo. Cuando llegaron a la cima, frente a una puerta de madera sencilla, Percy se adelanto y tomo él la perilla. Se giro silenciosamente a sus compañeros y ambos asintieron, expectantes, alertas. La giro lentamente y abrió con un ligero chirrido.
Pero no hubo nada, ni una trampa mortal, ni una monstruo gigante, solo una breve luz natural que los segó por varios instantes. Cuando sus ojos dejaron de doler pudieron apreciar el estudio más increíble que hubieran visto. Era amplio, al igual que un piso en la ciudad, con ventanales que dejaban entrar la luz a raudales y que dejaban ver a un paisaje natural de montañas, unas escaleras de caracol de bronce que llevaban a un segundo piso que debía ser una clase de biblioteca. Todo el diseño del lugar era tan griego, paredes blancas y columnas de mármol blanco talladas a mano. Además de eso, todo el lugar estaba lleno de libros, y mesas de trabajo, caballetes con cuadros, uno con una banca a un lado con una paleta de pintura y un vaso con agua y varios pinceles, además una mesa grande con lo que parecían ser piezas mecánicas de un autómata. Era exactamente lo que imaginabas que sería el apartamento de tu mejor amigo bohemio o de un maestro universitario bien pagado.
-Esto es increíble-Annabeth había ido directa a una pila de libros sobre un escritorio-Arquitectura del siglo XV, XVI, XVII… ¡Todos escritos por Dédalo!-Exclamo al ver la letra griega Delta en la base de todos.
-Ey Percy mira esto…-El ojiverde fue a ver el cuadro que Grover le señalaba. En el podía apreciarse una pintura a medias de una montaña con una cascada, y a juzgar por las dimensiones debía ser una bastante alta-Se ve tan real. Pero exagero con el tamaño de la cascada.
-Gracias, pero en realidad las dimensiones están bien-En cuanto escucharon una nueva vos, los tres saltaron en alerta y buscando con la mirada de donde provenía-Se trata de la caída de agua más alta del mundo, se encuentra en Sudamérica. Aquí arriba-Apoyado en la baranda de bronce del segundo piso se encontraba un hombre, adulto de unos treinta años, con el cabello castaño oscuro, tez clara y una sonrisa que parecía amistosa-Ahora, me gustaría saber que hacen en mi taller y como llegaron.
-¿Usted es Dédalo?-Inquirió Annabeth, saliendo de donde estaba y mirando al hombre.
-Mmm, dado que firmo con una Delta todas mis obras, si creo que si-Respondió con un dejo de cinismo, un poco divertido para Percy pero no para su novia.
-Venimos del campamento Mestizo-Se adelanto Grover-Señor Dédalo-
-Oh ahórratelo quieres niño-Interrumpió Dédalo mientras bajaba la escalera de caracol.
-Pero-Esta vez fue Annabeth, y a ella también la callo:
-Déjenme adivinar, necesitan mi ayuda porque el campamento corre peligro-Comenzó a decir mientras tomaba un libro-Solo así podremos salvar al Olimpo de… ¿Quién es el enemigo de turno?
-¡Cronos!-Salto de inmediato Annabeth. Pero la reacción del inventor no fue la esperada.
-Ah sí, de Cronos-Dédalo volvió a dejar el libro donde estaba y fue hacia la pintura, junto a los chicos. Pero el hombre apenas les pidió permiso con un gesto de la mano; tomo la paleta con pintura y un pincel al que sacudió el agua. Allí de pie, demostraba que no los consideraba amenaza alguna-Aun no me responden…-Agrego dando una pincelada-¿Cómo llegaron aquí?
-Con esto-Respondió Annabeth sacando el hilo de Ariadna.
-Ah, intuyo que se lo robaron al joven Castellan-
-¿Luke estuvo aquí?-Salto de inmediato la rubia.
-Sí, hace un par de días-Respondió-Dijo que quería algo para cruzar el laberinto. Simpático muchacho, pero algo idiota.
-¡Oiga-
-¿Qué?-Atajo Dédalo-¿Eres capaz de no llamar idiota a alguien que pone toda su fe en herramientas mágicas? ¿Qué no es capaz de ser honesto ni consigo mismo? ¿Qué apenas es consciente de lo que hace?
-Usted no conoce a Luke-Respondió Annabeth con rabia.
-Dice la chica traicionada-Esta vez ni siquiera Annabeth pudo pensar en algo que rebatir-Tú…-Agrego mirando a Percy-No has dicho nada en todo el rato.
-¿Debería?
-Si quieres salvar a tu precioso campamento es lo más lógico ¿no?
-¿Cómo podría convencer de algo al sujeto que invento a este lugar?-Respondió Percy, refiriéndose al laberinto-¡Esta loco!-
-¡Percy!-Le cayó su novia. A pesar de su actitud, Dédalo seguía siendo el genio más grande de la historia y la figura que Annabeth mas admiraba. No podía dejar que Percy le hablara así. Pero, en lugar de enojarse porque lo llamaran loco, Dédalo dejo salir una risa tan grande que todos se lo quedaron viendo:
-Eres más listo de lo que crees, Percy-Comento entre risas, incluso se limpio una pequeña lagrima-De músico, poeta y loco todos tenemos un poco. Es uno de mis dichos favoritos, al menos en los modernos.
-Eh, ¿gracias?
-Muy bien escuchen-Exclamo Dédalo, a su lado Grover observaba impactado de los detalles que había agregado al cuadro, cada vez se veía mas y mas real, aunque aun le faltaba la mitad-Necesito un favor, si logran hacerlo, vuelvan aquí y escuchare que es lo que necesitan junto a una taza de café, ¿qué dicen?
-Porque siempre tienen que poner pruebas ridículamente peligrosas-Dijo con retorica Percy-¿No pueden solo hacer las cosas de buena fe y ya?
-Ah, cuando llegas a mi edad aprendes a buscar diversión en casi todo-Respondió Dédalo-Pero, si quieres, la próxima vez pídele ayuda a Hércules, siempre les hace hacer un baile divertido y ya…
Resulto que lo que el trabajo de Dédalo no era tan complicado. Solo tenían que llevar un pago a un sujeto llamado Gerion que tenía una especie de rancho. Las cosas se complicaron cuando el sujeto, que tenía tres cuerpos, se entero de quienes eran. De inmediato quiso capturarlos, pero solo logro hacerlo con Annabeth y Grover. Percy tuvo que hacer un trato con él para que los liberara. Después de eso juro que jamás volvería a quejarse por tener que limpiar su habitación. Aun así Gerion quiso pasarse de listo con el trato, y Percy tuvo que atravesarlo con una flecha de lado a lado. Para cuando regresaron al taller de Dédalo, estaban sudados y Percy apestaba a bosta de caballo.
-Valla sí que tardaron-Comento el inventor. Había tenido tiempo de sobra para terminar su pintura y ahora se encontraba sentado en un mueble de terciopelo verde, con libro en una mano y una taza de café en la otra-¿Cómo les fue?
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Al mismo tiempo, en la superficie, una chica en armadura y capa morada se encontraba sentada en su silla frente a la mesa en el Salón Principal. Necesitaba pensar detenidamente su siguiente paso. Frente a ella tenía un documento oficial, de parte del senado; en él se le explicaba un resumen de los informes de los centuriones que habían regresado de sus misiones. Todo el asunto del monte Othrys volviendo a levantarse los tenía a todos muy nerviosos; y los informes de quienes habían logrado regresar de la excursión exploratoria hablaban de un ejército de monstruos y mestizos. Incluso se hacía mención a Críos, el titán del norte.
El senado exigía el regreso inmediato de todos los soldados que estuvieran fuera para resguardar Nueva Roma y al campamento Júpiter. Por supuesto que una parte de ella estaba de acuerdo, pero otra parte le decía que si daba la orden de regresar a todos, estaría poniendo a toda la Legión en manos del enemigo. Si los atacaban y sitiaban… Ni siquiera quería pensar en eso.
Junto a esa hoja tenía otro documento, no tan oficial, que había llegado hacia tan solo el día anterior en el pico de un águila y que había mantenido oculto del resto de todos. Se trataba de una carta de su compañero Pretor, Jason Grace. En ella le explicaba varias cosas que, incluso aun confiando en Jason, le parecían difíciles de creer:
Ciudad de Nueva Roma, Campamento Júpiter.
Hola Reyna soy Jason Grace. Sé que hace tiempo que no me comunico y me disculpo si te he preocupado, pero han pasado muchas cosas. Como te dije la ultima vez, salí en una búsqueda junto a Nico y las cosas se han complicado más de lo que pensábamos. En este momento me encuentro en Londres así que no sé nada de cómo este la situación allá.
Pero hay algo de lo que estoy seguro: la titanomaquia es inminente. Hable con mi padre, y Quirón también está seguro todo esto está ocurriendo por voluntad de Cronos. Hace unos días conocimos a Lady Hécate, dijo que puede ayudarnos a cambiar el rumbo de esta guerra. Si te soy sincero no confió mucho en ella, dijo que le daríamos un giro pero no dijo en qué dirección. Sin embargo hasta ahora nos ha ayudado bastante. Lo más importante ha sido una información que nos ha dado.
Existe toda una sociedad alterna a la de los mortales, y es de magos. En serio, se que suena ridículo pero así es. Es básicamente todo un mundo de brujas y magos que viven paralelamente a nosotros. Es algo así como nuestra situación como mestizos y legados, solo que a una escala mucho mayor. No estoy seguro de su alcance pero lo estoy investigando. Además Nico y yo tendremos que asistir a una especie de escuela de magia, Hécate dice que es la clave de toda nuestra misión así que no tenemos opción.
Aun así estaría más tranquilo si pudieras enviarnos algo de apoyo. Sé que lo que pido es ridículo, y más aún porque algo me dice que esos cobardes del senado te pedirán que reúnas a todos los legionarios. Aun así quisiera insistir, confió y en ti y que tomaras las decisiones correctas, se que deje a Nueva Roma en buenas manos.
PD: no creerías lo bien que esta Nico.
Saludos, Jason Grace.
Con la carta de Jason se marco el inicio de sus problemas. En primer lugar porque el senado aun se negaba a que los titanes estuvieran ganando poder otra vez, cuando lo griegos ya habían confirmado que no había duda en aquello; además no podía hacer uso de la información que Jason le enviaba, los romanos simplemente se negaban a creer una palabra que tuviera orígenes griegos. A parte de eso, incluso Jason intuía la reacción de todos ante querer reunir a toda la legión.
Allí radicaba su mayor problema: reunir o no a las cinco cortes para defender todo el valle de Nueva Roma como la Duodécima Fulminata. Los romanos insistían en que era la decisión correcta pero ella, que manejaba y aceptaba más información, sabía que un paso en falso y ese podría ser el fin de todos. Y por si fuera poco, tenía problemas con cierta alimaña:
-Ah, Reyna aquí estabas…-Hablando del Cesar.
-Estoy ocupada-Exclamo de inmediato apilando los documentos y guardando la carta de Jason con disimulo.
-Pero si vengo a darte un mensaje-Dijo aquel chico esmirriado de cabello rubio-Deberías agradecerme, después de todo ese no es deber del augur.
-Habla rápido Octavian.
-Muy bien, que impaciente-A pesar de su tono dócil, su expresión era tan arrogante como de costumbre. Reyna lo odiaba-El senado está muy nervioso, es comprensible, con toda la situación de los monstruos atacando nuestra fronteras, las cortes tan separadas-
-Octavian ve al punto-Atajo la puertorriqueña, marcando cada silaba con todo el tono amenazante del que era capaz. Incluso Octavian temblaba ante ella, pero lo ocultaba muy bien con su arrogancia:
-Quieren a nuestros líderes juntos para guiarnos-Explico con sagacidad-Quieren, que Jason Grace regrese.
Por supuesto que, después de dar su mensaje, Octavian la dejo sola. Despidiéndose con asquerosa sonrisa de satisfacción y dejándola a ella con su habitual expresión estoica; esa que siempre adoptaba ante todos cuando no podía mostrar ni el más mínimo dejo de debilidad. Pero en cuanto las puertas del Principia se cerraron, no pudo contener mas el aire en sus pulmones y lo dejo salir en un pesado suspiro.
¿Ahora que iba a hacer? ¿Querían el regreso de Jason? Sabía que aquello tarde o temprano iba a pasar, pero esperaba que tardaran mucho más y estaba segura de que Octavian tenía sus manos en todo el asunto; el senado era tan voluble cuando se trataba de situaciones tensas. Jason estaba en Londres, al menos por el momento, se encontraba en otro continente a un océano de distancia. No podía soltar esa información bajo ninguna circunstancia, fácilmente cualquiera podía argumentar que su pretor había cometido el crimen de regresar a las tierras prohibidas, y el augur sin duda sería el primero en votar por su juicio. No, debía inventarse algo. Si argumentaba que Jason estaba en medio de una búsqueda lograría calmarlos de momento. Un romano jamás desertaba de una misión, que un pretor lo hiciera era simplemente impensable. Pero también sabía que solo sería una solución temporal.
Conocía a Octavian y su ambición por tener el puesto de pretor. Sabía que el augur presionaría hasta convencer a todos que Jason debía ser obligado a regresar, y que si no lo hacía debía ser despojado de su carga. Solo de imaginar la cara de Octavian al proponerlo, le daban ganas de atravesar algo con su spatha. Y esos eran solo asuntos internos. Ahora su colega estaba solicitándole ayuda; y no cualquiera. Encantada le habría enviado armas o recursos, pero lo que Jason necesitaba era compañeros. Lo entendía, los romanos no tenían mucha confianza en cuanto a Hécate.
Pero con todos queriendo que la legión se reagrupara, llegar a la casa del senado diciendo que enviaría tropas afuera sería ridículo. Aun así. Ella era Reyna Ávila Ramírez Arellano, pretora interina de la legión romana, hija de Bellona y jamás dejaba a un compañero atrás ni negaba su ayuda a quienes lo necesitaban.
-Piensa, piensa…-Debía encontrar legionarios, lo bastante leales como para arriesgarse a salir del campamento a escondidas pero cuyas ausencias pudieran ser fácilmente justificables; eso descartaba de inmediato a los centuriones y decuriones. Pero debía enviar personas que pudieran ser útiles o solo estorbarían. Era una tarea difícil-¡Aurum, Argemtum!
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-Comprendo…-Fue lo primero que dijo Dédalo una vez que terminaron de explicarle como Luke quería meter un ejército de monstruos al campamento mestizo a través de uno de los túneles de su laberinto-Si, es una situación delicada. No comprendo que hacen aquí en lugar de estar en el campamento.
-¡Porque usted puede evitarlo!-Salto Annabeth-Solo, tiene que cerrar el pasadizo.
-Y si de paso puede dejar encerrado a ese ejercito de monstruos junto a Luke…-Sugirió Grover.
-El problema es que ustedes cometieron dos errores-Explico el inventor-El primero es perder su tiempo creyendo que voy a ayudar a los dioses; y el segundo, es creer que yo controlo el laberinto.
-Pero-
-Al principio podía-Continuo Dédalo-No lo niego. Pero para cuando regrese a él, había crecido tanto que controlarlo es sencillamente imposible. Si tuviera que decirlo de alguna manera, diría que el laberinto se ha vuelto "salvaje".
-Vamos Dédalo, no seas cruel con los niños-De la nada, junto al inventor una masa de niebla comenzó a arremolinarse hasta que una mujer rubia en vestido negro se materializo sentada en una elaborada silla de madera.
-Lady Hécate que sorpresa-Dédalo no parecía sorprendido-¿Una revancha en ajedrez?
-Ahora no-Sentencio la diosa-Vengo por asuntos más urgentes…-Entonces levanto su dedo y señalo al mestizo de ojos verdes-Percy Jackson.
-"Genial, ahora que hice"…
-Nada-Respondió la diosa ante el pensamiento sarcástico del hijo de Poseidón-Pero serás mal útil en otra parte que aquí; así que vamos.
-Disculpe, más despacio-Atajo Percy sin comprender una palabra-De que está hablando.
-De que tienes trabajo que hacer-Respondió Hécate con una sonrisa que no auguraba nada bueno. Entonces se giro hacia Annabeth y Grover-Los llevare hasta el campamento mestizo.
-Un momento-Dijo la hija de Atenea-Aun no hemos acabado aquí.
-Claro que si-Intervino Dédalo-Vinieron a pedir mi ayuda y he dicho que no.
-No creas que te zafaras de esto tan fácil…-Le comento la diosa mientras la niebla comenzaba a concentrarse alrededor de los mestizos. Entonces dirigió su mirada a Percy, chisto en desaprobación y luego chasqueo sus dedos, una gruesa chaqueta de piel se materializo sobre él-Sera mejor que te la pongas, hace frio a donde iras.
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La noche se había impuesto y la luna nueva reinaba en la oscuridad. El viento zumbaba en las barracas acompañado de un ocasional ronquido. Debido a los equipos que habían sido enviados a misiones había muchas hamacas vacías, pero esa noche se sumaron dos más a esa lista en la quinta cohorte. Afuera, dos figuras encapuchadas, caminaban bajo el cielo nocturno, acompañadas por el cálido viento de california y guiados por un galgo de plata a través de la vía principalis. Ambos sabían que de verse descubiertos serian acusados de traición, pero estaban decididos a arriesgarse.
Argemtum los llevo directo a los campos de Marte. Con Termino cuidando los límites del valle salir sin ser descubiertos era imposible. Al menos por arriba. Pero ellos tenían pensado servirse de los túneles bajo los campos y seguirlos hasta la salida, justo entre las colinas de Bekerley. Aurum los esperaba en la entrada del túnel, tenía un pergamino enrollado y una bolsa de cuero en su boca, los cuales dejo a los pies de una de las figuras.
-Gracias-La vos suave de una chica le agradeció mientras recogía ambas cosas-Dile a Reyna que puede confiar en nosotros-Ambos galgos de metal precioso inclinaron sus cabezas como muestra de respeto y de despedida antes de darse la vuelta y regresar con su dueña. Una vez solos, la chica abrió la entrada al túnel y se giro a su compañero-¿Listo?
-Esto me aterra-Respondió la vos de un chico-Vamos.
Continuara…
Ohhh… Saben, al principio pensaba que este capítulo sonaría mucho a relleno, pero ahora que lo leo de nuevo me doy cuenta ¡que me encanta! Es un buen sazonador para mantener viva la llama del interés n_n
Dédalo se negó a ayudar al campamento, ¿pero que le tiene planeado Hécate para el futuro? ¿Y a donde piensa mandar a Percy? ¿Al polo? ¿Y qué ha pasado con Nico, Jason y Leo? ¿Acaso el desgraciado del autor se está haciendo el loco solo para torturarlos? ¿Y que pasara con el campamento mestizo? ¿La situación en Nueva Roma seguirá haciéndose más volátil? ¿A quienes envió Reina? ¿Aparecerán Nico y Jason en el próximo capítulo?
Recuerden: los reviews son comida, y si no como me muero… y si me muero… ¡NO SABRAN QUE PASA EN EL PROXIMO CAPITULO! MUAJAJAJAJAJAJAJAJAJA
Dedalo: y a mí me llaman loco?
