Hola, chicos, hoy os traigo un capítulo un pelín más corto, pero es que mañana tengo un examen importante y no me dio tiempo a redactar más, como veis es Parte I, os lo he dejado interesante , (Insertar risa malvada), como siempre, espero que os guste y también vuestros reviews, me hacen mucha ilusión =D
El día de su cumpleaños (Parte I)
Esa mañana al despertarme noté junto a mí un dulce aroma, uno que no había notado al despertar nunca, al darme la vuelta me di cuenta del porque, y era porque ella estaba allí conmigo, aún estaba dormida, sus dulces ojos se encontraban cerrados, y además hoy era un día muy importante para ella, era nada más y nada menos que su cumpleaños, al que yo estaba invitada, aunque sinceramente no me apetecía ir, nunca fue mi asignatura favorita el trato con princesas, y esa fiesta estaría llena, no solo de princesas, si no de novios de princesas, y de cotilleos de niñitas, eso no me gustaba nada, pero era lo que había y yo debía ir, no podía fallarle a Bonnibel, y menos después de haberle dicho que si iría.
Me salí de la cama despacio, para no despertarla, y preparé algo para desayunar, le hice una taza de café caliente y aprovechando las magdalenas que sobraron le puse una en la bandeja, le llevaría el desayuno a la cama.
Al llegar a mi cuarto dejé en una mesita el desayuno, me incliné sobre la cama y acaricié la cara de mi dulce princesa. Y le susurré al oído para gastarle una broma.
Marceline: Venga, es hora de levantarse, tenemos que irnos, la fiesta empieza ya.
Bonnibel: ¿¡QUÉ!?
Dijo Bonnibel mientras daba un bote tremendo, muy asustada, de verdad se creyó lo que yo le decía, salió corriendo de la habitación hacia el baño, y justo cuando iba a empezar a ducharse le dije.
Marceline: Sería tarde, si en vez de las 8 de la mañana fuesen las 8 de la tarde.
La pequeña Bonnibel se puso roja, como para enfadarse mucho, aunque más que terrorífico para mí era lo más tierno del mundo, pero por un momento me asusté. De repente ella empezó a reírse a carcajadas.
Bonnibel: Muy buena, Marcy, nunca me la habían jugado así.
Marceline: Pero… ¿no te has enfadado?
Bonnibel: No, porque tendría que hacerlo, al principio me ha dado rabia, pero es un broma, como iba a enfadarme por ello, y más conociendo tu sentido del humor.
Me quedé a cuadros con su reacción en conjunto, supongo que sería la emoción que tenia por su fiesta de cumpleaños.
Salió con el mismo pijama que estaba, algo despeinada, y con una amplia sonrisa en la cara, me dio un beso en la mejilla, yo me sonrojé, no supe porque lo hizo, la princesa estaba como loca.
Vio el desayuno que le tenía preparado en mi habitación, y se lo comió como si no hubiese comido en años.
Bonnibel: ¿Sabes? Estoy emocionadísima con la fiesta
Marceline: ¿Quién lo diría?
Dije en un tono alguien irónico, pero pareció no escucharme, o al menos eso pareció, ella bajo al salón, y encendió la consola que había traído.
Bonnibel: Marcy, estoy esperándote para darte una magistral paliza.
Me dijo en un tono totalmente alegre y risueño, no me apetecía mucho jugar a la consola pero haría lo que fuese necesario por ella.
Pasamos unas cuantas horas jugando, ella era realmente buena, no gané ni una vez, pero no me importó, me gustaba disfrutar de su felicidad mientras pudiese, pues ya estaba segura de lo que sentía, de que nuestra historia sería imposible.
Cuando llegaron las cuatro Bonnibel me pidió que la llevase a casa, para vestirse para la fiesta, tuvo suerte de que ese día era nublado, y pude salir a acercarla. Me dijo que estuviese a las 8 en la casa del árbol, intenté preguntarle sobre que ponerme, pero no me hizo caso.
En mi casa ya, miré el reloj, vale, las cinco, tengo dos horas para ducharme y elegir la ropa perfecta para la ocasión. Entonces empezó a sonar una extrañísima melodía, una que nunca había escuchado, fui al salón que es de donde procedía, venía de la consola, en su pantalla ponía Bonnibel. Pulsé un botón verde, y de la pantalla salió un holograma de la princesa.
Bonnibel: Hola, Marceline, ¿Cómo va eso?
Marceline: Mal, no sé que ponerme, no me has dicho como tenía que ir vestida.
Bonnibel: Es verdad, lo siento. Si quieres te enseño mi vestido, para que te hagas una idea.
En el holograma apareció un vestido precioso, era rojo, caía sobre un hombro, y tenía un cinturón negro muy fino a mitad, ese vestido me enamoró, no solo por su color, si no por lo bien que le quedaría a mi pequeña princesa.
Marceline: Vale, con eso me lo has dicho todo.
Bonnibel: Entonces, Marcy, paso a recogerte a las siete.
Marceline:¿Cóm…?
No me dio tiempo a terminar la frase, ella ya había colgado, me enfadaba mucho que me dejasen con la palabra en la boca, pero ¿Qué le iba a hacer? Si la pequeña Bonni estaba hiper-emocionada por su fiesta.
Tras la conversación me metí en la ducha, el agua estaba algo fría, pero no me importó, más que nada porque tenía demasiada prisa como para preocuparme de minucias como esa.
Al terminar, miré el reloj, las seis, solo me quedaba una hora para hacer de mí una especie de princesita respetable. Rebusqué en mi armario hasta el fondo, pero no encontraba nada, todos los vestidos eran blancos, que en su día fueron rojos, pero como en esas fiestas me dedicaba al exceso de alcohol, al terminarlas tenía tanta hambre que absorbía el color de mi propio vestido. Al fin encontré uno, era un vestido, palabra de honor, con la falda de seda negra, con varias capas, era perfecto, a este lo acompañé con unos tacones negros también, iba genial.
Justo a las siete sonó mi puerta y abrí, era la princesa chicle a lomos de una especie de unicornio alargado, este tenía en su pelaje el color del arcoíris, de ahí su nombre.
Bonnibel: Marcy, quiero presentarte a Lady Arcoíris.
Marceline: Mucho gusto.
Lady Arcoíris: 만나서 반가워요(Mucho gusto en Coreano)
Mientras sobrevolábamos el cielo, yo solo podía observar lo preciosa que iba Bonnibel con ese vestido, le quedaba genial, era imposible dejar de mirarla un solo segundo. Cuando Lady arcoíris nos dejó en la puerta de la casa del árbol yo seguía sin decir palabra, pues estaba demasiado fascinada con la ropa de la princesa.
Bonnibel: Marceline, ¿Te pasa algo?
Marceline: No, solo que vas preciosa.
Bonnibel: Bueno, tampoco se queda corta la reina vampiro.
Dijo mientras que me echó un vistazo de arriba abajo.
Bonnibel: Entremos dentro que tenemos que terminar de preparar la fiesta para los invitados.
Al entrar vi lo bien decorada que estaba la casa, tenía un estilo discoteca, y eso me gustaba, me recordaba a las fiestas a las que iba antes, pero aún me peguntaba como sería el transcurso de esta.
