CHRÓNICA #6

"PESADILLA SUBTERRANEA"

"Después de viajar al Nuevo Reino Changelling para proteger y asegurar la reliquia que nuestros aliados cambiantes tenían en su poder, nos encontramos que ya habían sido asediados por grupos de rebeldes probablemente liderados por El Bibliotecario; ¿Probablemente? Si como no, estoy completamente seguro que fue el que mandó a asediar a nuestros aliados y criaturas ajenas a esta guerra.

La novedad inexplicable que vi en el ya árido campo de batalla fue que encontramos cuerpos de soldados de la Princesa Celestia, no tenía alguna razón lógica en mi cabeza para que soldados de Canterlot viajaran y perecieran en ese lugar, la información que me dieron los líderes de la colmena es no creíble pues me dijeron que dichos ponies con uniformes del ejército de Celestia también los habían atacado. Aunque tengo sospechas que El Bibliotecario pudiera estar de todo esto, en fin un segundo ataque rebelde nos sorprendió cuando trataba de convencer a Torax; líder de los cambiantes; de entregarnos su reliquia. No culpo a su líder de negarse a dicha petición pero… No importa si hubiera accedido o no el enemigo nos venía pisando las herraduras. Nuestro tren está sepultado en piedra provocado por una avalancha gracias a los explosivos y tácticas de sabotaje de los rebeldes. La batalla no estaba ni ganada ni perdida pero algo si me sorprendió y es eso mismo por el cual estoy escribiendo esto en mi diario de guerra.

¿Quién iba a creer que ellos regresaron? ¿No se supone que todos ellos cambiaron para bien? Sí, me estoy refiriendo a los antiguos "Cambiantes", aquellos insectos equinos negros con agujeros en sus cuerpos, responsables de las caídas y destrucciones de imperios antiguos antes de Celestia. Como plagas arrasaban con un pueblo devorándose a sus pobladores.

A todo esto ya no importa mucho pues al capturarme mi sorpresa fue mayor cuando me arrojaron a una celda oscura y húmeda; sí me encontré al "Bibliotecario". Estaba sentado en la orilla con su sonrisa hipócrita mirándome como me levantaba. En ese momento entendí que el regreso de los cambiantes no era su responsabilidad pero aun así mi furia se apoderó de mí y me le abalance a los golpes. Peleamos por unos momentos y me atrevo que es un buen luchador aun sin contar con su poderosa magia, la cual estaba suprimida por una roca en su cuerno que absorbía todo hechizo que quisiera hacer; algo había escuchado de ese tipo de roca que sus propiedades absorbían cualquier tipo de magia. Por ahora estoy un poco adolorido y planeando un escape. ¡No me convertirán en su cena! De algún modo saldré de aquí…"

-¡Oye, Capitán mediocre! ¿Qué haces en esa esquina? ¿Escribes tu diario de señorita o está escribiendo tu última voluntad?- Decía el Bibliotecario para molestarlo mientras escupía un gargajo de sangre de su boca.

-¡Callate! No me obligues a cerrarte la boca otra vez pero esta vez me aseguraré que sea para siempre.

-Si como no, aún tienes la oportunidad de hacerlo y no lo haces ¿Qué te lo impide?

-Mereces ser llevado ante una corte real, juzgado en público y ejecutado igual. Que todos vean que tu reino de sublevación termine de una forma deshonrosa.

-¿Mi reino de sublevación? Eres muy incrédulo si crees que todo esto es cosa mía. No mi Capitán estás muy equivocado, no soy el único por el cual tú y las princesas deben temer. No trabajo solo y aunque muera alguien más seguiría mis con mi puesto. Para toda luz hay oscuridad; no importa si viven pacíficamente siempre habrá algo o alguien que rompa con esa rutina y de que me lleves ante las princesas la veo muy difícil. Eso si te lo digo, no moriré ante su presencia.

-¡Espera ¿Qué dijiste?!- Vanguard se acercó mientras lo tomaba del cuello -¡Es mejor que me digas los nombres de todos los lideres involucrados si no quieres que te mate!

El Bibliotecario solo sonrió sin intimidarse mientras lo veía a los ojos –No le diré nada Capitán. Nosotros juramos que preferíamos la muerte antes de delatar a nuestros colegas. Así que adelante, yo estoy indefenso y le prometo que no meteré mis cascos para defenderme de su furia. ¡Hágalo y termine con mi futuro sufrimiento que nos espera con esos cambiantes!

Vanguard solo lo soltó de forma violenta empujándolo contra la pared de roca sólida.

-¡No vale la pena hacerlo ahora! pero me estas tentando en hacerlo y cuando me decida… No seré compasivo en hacerlo rápido.

Volvió a su rincón mientras abría su viejo diario de Guerra, era lo único que los cambiantes no le quitaron cuando lo capturaron.

Pasaron varias horas o tal vez un día y medio. Todo estaba tan oscuro que no se daban cuanta del tiempo que pasaba, tenían hambre pues los cambiantes no les traían alimentos estaban esperando a que su espíritu de lucha cayera para poder encerrarlos en sus capullos viscosos y devorarlos lentamente. Durante todo ese tiempo Vanguard aguantaba lo más que podía y se preguntaba si la Reina Chrisalys estaba detrás de la organización de estos nuevos cambiantes ya que había desaparecido desde hace mucho tiempo atrás y no se volvió a ver.

El Bibliotecario por otra parate se mantenía callado y serio, sin dejarse ver que estaba cansado y hambriento pero en su cabeza pensaba en muchas cosas y solo esperaba la oportunidad de salir de este agujero antes de que muera de hambre o alguna otra cosa que los cambiantes le hagan, pero en una cosa estaba segura; el odio por esos equinos bichos era muy seguro y solo pensaba en que si salía los exterminaría a todos con tal de vengarse por tal trato y de dejarlo con su enemigo compartiendo celda.

-Oye, ¿Vanguard cierto?- Rompió el silencio el Bibliotecario que el Capitán volteo a verlo. -¿Qué te parece si salimos de aquí?

-Vaya no es mala idea pero estaba pensado en quedarme aquí para siempre parece que es un buen lugar- Lo decía sarcásticamente.

El Bibliotecario empezó a carcajear por el comentario del Capitán. –Tienes sentido del humor para ser alguien agresivo y muy serio. ¿Estás seguro que no quieres ser mi subordinado? Podría tratarte como alguien de la realeza con muchas riquezas y yeguas para complacerte, serías mi sicario personal. ¿No te agrada la idea?

-Estarás soñando si voy a aceptar tal propuesta. Mi lealtad es hacia el renio de Equestria y no a un asesino desalmado que incuba el terror en los ponys del territorio.

-Yo soy leal a Equestria Capitán y queremos imponer un nuevo orden más justo, un nuevo orden donde no existan esa Princesas que imponen su voluntad. Sé que de todos modos no te interesa pero por ahora te volveré a preguntar ¿Quieres salir de aquí?

-¡Claro que quiero salir de aquí! Pero como ves no hay salida y los cambiantes no hay venido ni siquiera a visitarnos a dejarnos comida o de perdida para revisar si ya estamos muertos. Deja de bromear antes de que acabes con mi paciencia.

-Pony de poca fe. ¿No sé cómo llegaste a ser Capitán?

Vanguard trataba de ignorarlo pero por más que pensaba en cómo salir solo le quedaba la opción de escuchar el plan de su enemigo.

-Habla ¿Cuál es tu plan? Te escucho.

-No te va a gustar. Necesito que rompas la roca que está en mi cuerno. Así podré hacer un hechizo para romper los barrotes y salir de aquí. ¿Qué dices?

-¿Qué digo? No estoy lo suficientemente loco para hacer algo así. Conociéndote, al momento de hacer lo que me pides me asesinarás en la primera oportunidad que tengas. Tienes muchas ventajas con tu magia y yo pienso que los cambiantes decidieron encerrarnos juntos porque sabían de nuestra rivalidad. No lo haré, prefiero ser devorado antes de que me termines matando.

-Debo admitir que eres inteligente pero también eres un idiota. No iba a traicionarte, necesito a alguien más para salir de este agujero. Buscaría a uno de los míos pero para esta hora ya debieron ser devorados, al igual que tus soldados que fueron capturados. Tick tock el tiempo pasa Capitán al menos si no lograste salvarle la vida a tus subordinados salvale la vida a los que aún quedan con vida en el reino Changelling. No saben de qué estas criaturas se encuentran bajo sus pezuñas.

-Eres hábil con ese poder de convencimiento tuyo pero no caeré en tu juego. Habla todo lo que quieras pero no te quitaré esa piedra de tu cuerno.

El Bibliotecario solo hizo un gesto de desaprobación y de odio por el comentario de Vanguard. Pasaron las horas, Vanguard se acomodó en su rincón echándose en el suelo mientras el Bibliotecario no le apartaba la vista.

Pasaron unas horas, el poderoso unicornio se había quedado dormido mientras permanecía sentado en su rincón y su cabeza se mantenía abajo mientras dormía; supuestamente él no le apartaría de vista a Vanguard pero por lo agotado y hambriento que estaba el sueño le ganó fácilmente. Escuchó un ruido entre sueños, no le importaba abrir los ojos y comprobarlo pero estaba demasiado cansado para comprobarlo –Ya se volvió loco intentando escapar- Pensaba mientras recobraba el sueño pero los ruidos eran un poco más fuertes.

-Uno más que ya se rindió, no era tan rudo como decían. Hasta el pony más fuerte es fácil doblegarlo privándolo de comida y esperanza.- Decía una voz en la misma celda.

-¿Qué hay del otro? ¿Crees que igual ya se dio por vencido?

-No, está dormido. Apresurate para meter a este en una crisálida para devorarlo más tarde.

El Bibliotecario al escuchar la conversación abrió los ojos y vio que estaban arrastrando el cuerpo de Vanguard que yacía inmóvil. Eran tres Changelling, dos estaban arrastrando el cuerpo y uno abría la puerta de la celda.

-No puedo creerlo, la leyenda de Canterlot por fin se dio por vencido.

El Bibliotecario se reincorporaba lentamente para no alertar a los Changellings que estaban ocupados arrastrando el cuerpo de aquel pegaso. Pensaba en golpear a uno y despistar a los otros dos para poder salir de su prisión pero antes de hacer el primer movimiento notó que uno de los changellings salió volando de una patada que dio Vanguard mientras estaba siendo arrastrado; el pobre Changelling golpeó con su cuerpo al otro que estaba custodiando la puerta y el que lo tomaba de las pata delanteras se le abalanzó en su lomo mordiéndolo agresivamente.

El Bibliotecario quedó sorprendido y al ver la oportunidad salió de la celda para rematar a golpes a los dos changellings que se estaban recuperando del golpe sorpresa que les dio Vanguard.

El Pegaso solo se quejaba de la mordida que el Changelling la había dado y lo peor es que aún lo estaba mordiendo, sus dientes y colmillos estaban bien aferrados a su lomo por lo cual el Capitán en un acto desesperado se reincorporó en dos patas y se dejó caer de espaldas para aplastarlo. Al hacer eso sintió un dolor más agudo pero se le calmó al levantarse, sentía irritación en su lomo así como líquido escurriendo por dentro de su armadura como por fuera. El Changelling yacía con el cuerpo aplastado pero logró penetrar la montura de Vanguard y hacerle un par de heridas.

Al recuperarse del ataque se dirigió a la salida donde se encontró al poderoso unicornio que le estaba aplastando la cabeza a un Changelling que tenía a su merced, el otro yacía muerto con el cuello roto.

-Vaya entonces no exageraban con tus habilidades Capitán, pensé por un momento que ya eras comida de estos bichos.

-Al menos mi plan falló. Mi prioridad era salir de aquí y mantenerte encerrado pero veo que te me adelantaste. Eres muy astuto Galaxy.

-¡No me vuelvas a llamar así!

-Como sea debo buscar una salida. Me voy a arrepentir por decirte esto pero ¿Vienes?

El Bibliotecario lo miró de forma fija, con una expresión de no creerle o que le estaba poniendo una trampa. Solo se le dibujó una sonrisa que pareciera de hipocresía al mismo tiempo de darle la espalda.

-¿Aliarme con el enemigo? No gracias Capitán pero si quieres que te acompañe me pedirás que me rinda cuando salgamos de aquí ¿o me equivoco?

-No te equivoca. Por supuesto que te llevaré prisionero ante las Princesas para ser juzgado y eso es lo mínimo que puedo hacer por ti pues déjame decirte que las órdenes es que te asesinemos mientras podamos. No hay juicio para ti pero si cooperas conmigo puedo prometerte un juicio justo y un buen trato en la prisión, solo como favor.

El Bibliotecario se echó a reír más fuerte que su risa sonó como eco por todos los túneles oscuros y en todos los rincones. Al mismo tiempo Vanguard se preocupaba de que otro grupo de Changellings saldría de la nada para atacarlos y capturarlos.

-¡Es la mejor broma que alguien me ha contado! ¿Quieres hacer un trato? ¡Quitame esta roca de mi cuerno! Solo así podría ayudarte.

-¡No hay trato!- Replicó Vanguard –En ese caso sigue tu solo. Creo que es la opción más viable, así los Changelling acabaran contigo ya que estas indefenso. Nos vemos tonto.

Vanguard dio media vuelta y con la poca luz que emitían unos hongos subterráneos podía seguir un camino a medio ver. El Bibliotecario hizo lo mismo, tomó una ruta alterna que a la de su enemigo, caminando y adentrándose por un laberinto subterráneo carente de luz.

El Capitán al seguir avanzando se quejaba al pisar pues antes de escapar haciéndose el moribundo uno de los Changellings lo mordió en su pata para comprobar si en verdad estaba moribundo, para hacerlo el pobre Vanguard se aguantó el dolor infernal de los colmillos de esos bichos equinos. A lo lejos escuchaba los zumbidos de las alas de aquellos bichos que se acercaban, corrió a esconderse detrás de una roca mientras veía como una patrulla conformada por diez de ellos volaba por el túnel. Al pasar se preguntaba ¿cómo podía salir? Estaba vulnerable ya que no contaba con ninguna arma o alguna forma que defenderse puesto que comprobó que su armadura no detiene los filosos colmillos de aquellos bichos, podía derrotar máximo a tres y con trabajo pero toda una patrulla sería el fin para él era encontrar un arma o salir lo más rápido de ahí así que se dirigió a donde salió aquella patrulla pues pensaba que encontraría un camino a la superficie.

Al poco tiempo de andarse escondiendo entre rocas y estalactitas vio un cuarto un poco iluminado por antorchas y se escuchaban voces de aquellos insectos equinos que platicaban y reían entre sí. Vanguard ya cansado y adolorido por sus heridas se acercó y llegando hasta ahí sin que nadie lo mirara se dejó caer en el suelo apoyándose en algo que sentía blando.

-Que cómodo… Estos bichos saben morder, espero que su mordida o cause infección o inyecten veneno como algunos insectos lo hacen para atrapar a sus presas pero por lo que he leído o escuchado no tienen esa capacidad. Estoy a salvo por ahora.

Conforme se ponía cómodo recargándose en algo que sentía blando un Changelling patrullaba sujetando una antorcha y aunque no veía al debilitado Capitán la luz del fuego iluminó el capullo donde se estaba recostando Vanguard y al poder ver el Capitán donde se estaba recostando, de casi un salto se hizo para atrás con una sensación de asco. Lo observó y pudo notar que en el interior había algo pues su sombra flotaba en medio del capullo, se acercó un poco más para poder ver mejor que era lo que estaba adentro pues la baba verde que conteía no lo dejaba ver bien pero al acercarse observó que el capullo se estaba agrietando, como si fuera un cascaron de un huevo al nacer un polluelo, la fractura siguió hasta el modo de romperse y sacar toda esa baba verde correr por el suelo.

Vanguard se hizo a un lado para que esa cosa viscosa no lo ensuciara, olía muy mal y solo se limitó a taparse la nariz con un ala y se acercó más para ver qué era lo que contenía o que salió de ese capullo y al ver claramente aquella negra silueta contuvo sus ganas de vomitar; aquello era el cuerpo de uno de sus guardias pero algo le había pasado sus ojos estaban saltones y su expresión parecía que vivió una experiencia aterradora, su piel estaba arrugada y momificada y algunas partes de su cuerpo estaban descomponiéndose que los huesos se le veía, al igual que su armadura una parte estaba carcomida como si un ácido deshiciera el metal y las ropas del infortunado pony.

-¡Por Celestia!- Decía mientras se hacía para atrás y al levantar su mirada observó que cientos de capullos estaban pegados a las paredes de la cueva y varios Changellings se postraban en ellos y volaban de un lado a otro. Estaba en ese momento en el corazón de la colmena.

-¡No puede ser!- Se decía a sí mismo mientras que el miedo y el asco le recorrían el cuerpo. Las historias de los Changellings que le habían contado no eran tan exageradas como lo que estaba viendo a carne propia pues casi ningún pony vivía para contar como se alimentaban esas criaturas o de que eran capaces de hacer para conseguir su alimento. Escuchaba historias que efectivamente metían sus víctimas en capullos pero eran salvadas al poco tiempo que sobrevivían pero aquellos pobres almas no tuvieron la suerte y al ver con ojos propios lo que les pasaba si no los sacaban del interior de un capullo comprendió lo peligroso que es en verdad estos seres.

Se movió sigilosamente entre el lugar para observar y estudiar el entorno y así conseguir una salida pero por más que observaba el lugar y la entrada y salida de diferentes Changellings en diferentes túneles no lograba encontrar lo que buscaba, una salida.

Al seguir observando no se percató que una patrulla de Changellings lo alcanzaron a ver y mientras que ingenuamente seguía con lo suyo, la dicha patrulla de bichos se acercaba sigilosamente detrás de él para capturalo y al no notar de la presencia de su enemigo aquellos Changellings lo tomaron por la retaguardia. Dos de ellos se montaron en su lomo mientras lo tomaban del cuello y otro más intentaba sujetarlo de las patas pero Vanguard al sentir que lo intentaban inmovilizar empezó a dar patas y a sacudirse para intentárselos quitar de encima antes de que lo mordieran nuevamente. Se quitó al que lo sujetaba de las patas dándole una patada en la cara y haciéndolo retroceder mientras que uno de los que estaba montado en su lomo lo logró derribar y pisotearlo un poco, pero el que seguía arriba de él le estaba apretando el cuello y para evitarlo extendió sus alas para golpearlo, aturdirlo y lanzarlo contra el suelo con un movimiento brusco.

Al tomar distancia y voltearse a enfrentarlos se dio cuenta que sus agresores ya estaban recuperados y otro grupo de Changellings se les unía para detenerlo y derribarlo.

-No me queda otra que luchar- Decía mientras se ponía en guardia y buscaba con la mirada algo para poder utilizar como arma pero fue inútil, no había nada para usar como defensa, se las tenía que arreglar solo como pudiera.

-¡Cabeza hueca, atrápalo!- Gritó una voz al mismo tiempo que una espada era lanzada hacia la dirección e Vanguard.

Vanguard al escuchar aquel grito volteó y al mismo tiempo atrapó la espada que venía hacia a él. No podía creelo era su espada y al ver quien se la había arrojado era más una sorpresa. El Bibliotecario estaba parado en un túnel de arriba y le hacía una seña de "buen trabajo" por atrapar la espada.

El Capitán la desenfundo al mismo tiempo que uno de los changellings se abalanzó contra él. Vanguard aprovechó el desenvaine para decapitarlo sin problema. Los Cahgellings restantes al ver a su compañero caído atacaron con una feroz carga contra él, mientras Vanguard blandía su espada defendiéndose y cortando, hiriendo a sus atacantes, pero no era suficiente, ellos eran muchos y aunque estuviera armado con su filosa espada era cuestión de tiempo para que en un descuido cayera víctima de esos inmundos bichos. El pobre Capitán estaba herido y sin contar lo cansado y débil por no haber comido durante un largo tiempo, volteo de reojo al túnel de arriba para ver si el Bibliotecario le podía echar un casco pero hasta su propio enemigo tenía sus problemas pues estaba peleando con otra patrulla de changellings blandiendo su propia espada con su casco, el pobre unicornio fue empujado y lanzado a la parte inferior donde Vanguard estaba luchando, el Bibliotecario era un unicornio fuerte y no se daba por vencido, tenía coraje al combatirlos así que se puso de pie y tambaleante siguió luchando contra dos bichos que se acercaban volando hacia él.

El Capitán no podía mantenerlos a raya, era cosa de escapar de ya pero no había ninguna oportunidad y mientras hacía una baja dos enemigos más aparecían para pelear con él, no tenían miedo a la muerte eran un enjambre que daba su vida para alimentar a su colonia, a su colmena.

-¡Vanguard, necesitamos de mi magia y lo sabes bien!- Gritaba el Bibliotecario con desesperación al seguir luchando con los Changellings que tenía enfrente.

Vanguard por otro lado trataba de ensordecer los gritos de su rival con solo ignorarlo durante la pelea, pues no quería liberar su magia que habían aprisionado los propios Changellings colocándole una roca en su cuerno que absorbía magia.

Un changelling logró esquivar un tajo de la espada del Capitán y se aferró sujetándose de su cara, esto provocó que Vanguard se desequilibrara y por inercia lo arrojó hacia su lado contrario. Esto provocó sin darse cuenta que aquel bicho que arrojó fue a estrellarse contra el Bibliotecario que estaba distraído luchando contra sus propios enemigos; el choque fue tal que golpeó al Bibliotecario en la nuca y cayó de frente y cara contra el piso, el cuerpo del chagelling cayó sobre su cuerno que logró romper la piedra que absorbía la magia del siniestro unicornio.

El Bibliotecario a pesar del fuerte dolor en su rostro sintió como su magia recorría de nuevo en su cuerno, hizo una gran onda expansiva de magia que empujó a varios Changellings como a Vanguard estrellándolos contra las paredes, los capullos que estaban pegados más arriba de la caverna, algunos empezaron a eclosionar por la intensidad de la onda mágica, ocasionando que varios cuerpos que estaban dentro cayeran al suelo así como la baba verde y maloliente que las cubría.

-¡Se arrepentirán por haber provocado mi ira al intentar comerme, malditos bichos!- Decía el Bibliotecario mientras chispas le salían de su cuerno.

Con su magia tomó su espada y empezó a cortar aquellos desafortunados Changellings que se encontraba en su camino, dando tajos y levitando su espada empalando a los que veía.

Vanguard sacudió su cabeza para reaccionar después del fuerte golpe que sufrió debido a la onda mágica.

-¡Oh no! Debo detenerlo antes de que igualmente me asesine.

Tomó su espada rápidamente y se reincorporó pero al intentar avanzar un puñado de Changellings lo atrapó sometiéndolo y obligándolo a que soltara su espada a base de mordiscos en su pata. Lo sujetaron y aunque pusiera resistencia no era lo suficientemente fuerte para hacerles la lucha, estaba débil.

El Bibliotecario después de exterminar a dos patrullas completas volteó a ver a Vanguard que estaba siendo atacado e inmovilizado por los Changellings, sonrió y se acercó mientras levitaba su espada y disparaba rayos mágicos contra los changelling que estaban encima del pobre pegaso que luchaba con desesperación. Cada disparo le quitaba uno a uno mientras los Changellings al observar que se acercaba le seseaban y mostraban sus afilados colmillos para tratar de asustarlo.

Vanguard por otro lado, intentando no perder el conocimiento, veía que el Bibliotecario se acercaba a donde estaba él, en la cara de aquel unicornio se dibujaba una sonrisa psicópata, parecía que estaba complacido en verlo en ese estado y solo iba a asestarle el golpe final.

-Siempre soñé en verte tirado en el suelo, arrastrándote herido, luchado por defenderte y sobrevivir mientras yo te atravieso el cuello con mi acero- Le decía mientras avanzaba y los Changellings seguían seseando y gruñendo violentamente mientras sujetaban a Vanguard del cuello.

El malvado unicornio disparó un par de veces más para apartar a los Changellings que sujetaban al mal herido Capitán, a excepción de uno que aún lo seguía sosteniendo del cuello.

-Sostenlo bien, esto será muy rápido. Si lo haces bien te dejaré vivir, feo bicho espantoso.

Vanguard con desesperación se estiró hasta tomar su espada con su casco.

-Esto es malo, no podré esquivar o bloquear su estocada a tiempo.- Pensaba mientras veía a los ojos al Bibliotecario.

El Bibliotecario preparó su espada levitándola enfrente de Vanguard. -¡Es la hora de morir!- Envió con gran velocidad su espada en contra de Vanguard que estaba inmovilizado.

-¡Ahora… Nooo!- Pensó y se dijo a si mismo al no lograr bloquear aquel veloz tajo que iba hacia él.

Cerró los ojos mientras contenía un fuerte suspiro, esperando a que el acero atravesara su carne y que un dolor intenso recorriera todo su cuerpo. Escuchó el sonido de la carne romperse por el impacto y sintió que algo líquido le salpicó en su mejilla, no sintió dolor pero sintió que la presión en su cuello estaba cediendo. Abrió los ojos después de unos segundos de no sentir nada y lo primero que vio fue que un pedazo del acero del unicornio estaba a la derecha de su rostro, siguió con la mirada en dónde se había clavado y su sorpresa fue que la espada había atravesado el ojo del Changelling que lo estaba sujetando, había muerto de forma dolorosa e inmediata.

-¿Por qué?

-Porque necesito tu ayuda para salir de aquí, feo bicho espantoso- Le decía mientras le ayudaba a levantarse.

Otra patrulla de Changellings se estaba acercando a donde estaban ellos, el Bibliotecario lo sujetó y empezó a conjurar un hechizo que de su cuerno salió un destello cegador que iluminó toda la caverna y los túneles cercanos. Los Changellings se cubrieron sus ojos y después de un rato al abrirlos vieron que ya no estaban, empezaron a hacer recorridos de búsqueda para encontrarlos y atraparlos.

Vanguard estaba recargado en la pared, sentado mientras se rasgaba algo de la tela de su capa y empezaba a vendarse las heridas provocadas por los mordiscos de los Changellings. Por otro lado estaba el Bibliotecario vigilando detrás de una roca el paso de los Changellings, comprobando que ninguno lo siguió hasta su provisional escondite.

-Gracias…- Dijo Vanguard cuando terminó de vendarse las heridas más profundas de su cuerpo.

El unicornio soltó un bufido de desaprobación por el agradecimiento del Capitán.

-No te confundas, Vanguard. En cuanto me ayudes a salir de aquí intentaré matarte y esta vez no habrá otro error para dejarte con vida.

-Eso me sonó como un "No hay de que, compañero"- Decía Vanguard de forma sarcástica mientras se acomodaba su espada a un costado bajo su ala y se dirigía a una esquina donde estaban unas maderas y trozos de lazo tirados en el suelo. Recogió los lazos y empezó a entretenerse con ellos. –Debemos darnos prisa, puede que la Reina se haya enterado de nuestra fuga y ahora nos esté buscando.

-Aquí no hay Reina, estos Changellings pertenecen a otro grupo, algo así como salvaje. Cuando estaba en busca de una salida y de nuestras armas descubrí que ellos no tienen una Reina, creo que es por eso que se alimentan de sus presas hasta matarlas y no como lo hacía con la Reina Chrisalys de mantenerlos con vida para cultivar el poco amor que les quedaban.

-Pareces saber mucho de esas criaturas.

-Por supuesto, los había estudiado desde hace mucho tiempo, son criaturas fantásticas que contienen un poder envidiable, la transformación. Quise imitar su habilidad con un hechizo pero no funciona así, debes tener su ADN para que funcione y tu cuerpo cambie a voluntad. Puedes transformar un cuerpo o cosa pero los efectos solo duran hasta que el pony que lo hace termine con el hechizo o se distraiga.

Vanguard escuchaba sus palabras mientras terminaba de enredar la cuerda y acomodarla debajo de su otra ala.

-Veo que le dedicas mucho tiempo a la magia, conozco a una pony que hace lo mismo que tú. Y por lo apasionante que has hablado de los Changellings veo que el artefacto que venías a buscar lo ocuparías para algo más ambicioso.

El Bibliotecario rio y volteó a verlo mientras se sentaba enfrente de él.

-Claro, poderme convertir a voluntad en cualquier cosa y a todos mis subordinados para que destruyan los ejércitos de Equestria internamente.

-Pues veo que no fui yo el que te estropeo tus planes- Decía mientras reía. –No te hagas el tonto, no me necesitas para salir de aquí, puedes tele transportarte en un abrir y cerrar los ojos.

El Bibliotecario gruño por el comentario -¡Eres un ignorante! La tele transportación no funciona así. Para tele transportarme se necesita el conocimiento del lugar dónde estás; punto A; después ir a dónde quieres ir; punto B. Te tengo noticias Capitán, no tengo el punto A. ¿Acaso sabes dónde estamos? Me refiero a que punto de Equestria estamos.

-Ya tranquilo, sabes me caes bien. Si nos hubiéramos conocido hace muchos años antes de esta guerra puede que hubiésemos sido amigos.

El Bibliotecario se levantó amenazante frente a él y con su espada controlada por su magia le puso el filo a su cuello.

-No digas tonterías, mira lo que tu amistad le ha hecho a Equestria. Lo importante es el trabajo duro y cumplir tus metas sin ayuda de nadie.- Al terminar le quitó el filo de su espada y le dio la espalda.

Vanguard ya un poco mejor se levantó –Me dijiste que me necesitabas para salir de aquí ¿Cuál es el plan?

-Hasta que comentas algo que vale la pena responder. Mira, la única salida es por el túnel que queda justo arriba de la caverna principal, como ya has visto ese túnel está verticalmente, imposible ir por ahí sin escalar o al menos que pudieras volar. Te tengo noticias me llevarás cargando mientras vuelas a la salida.

-¿Y cómo puedo confiar de que me estás diciendo la verdad?

-¿Acaso tienes otra alternativa de salir de aquí?

Vanguard solo movió la cabeza negativamente –Está bien, haremos tu plan. Que importa si estás equivocado, del peor de los casos sufrirás el mismo destino que yo si fallamos. Es un consuelo.

-Si estás listo para probar mi teoría, ya podríamos poner en marcha- El Bibliotecario vio la soga que tenía Vanguard bajo el ala. -¿Acaso quieres amarrarme para evitar mi escape?

-¿Qué? ¿Esto? No, una cuerda puede ser muy útil para la supervivencia o cualquier otro problema. Creeme, lo aprendí a la mala mientras trabajaba en una granja durante casi cinco años.- Vanguard extendió sus alas y comenzó a aletear -¿Estás listo?

-Vamos, no hay tiempo que perder.

El Capitán emprendió el vuelo y sujeto al Bibliotecario del cuerpo, cargándolo con todas sus fuerzas mientras salían de su escondite.

Una patrulla de Changellings al ver que salieron y estaba volando los empezaron a seguir por aire. El ruido de las alas de los bichos aumentaba mientras entraban en el túnel que estaba justo arriba de ellos, el pobre Vanguard hacía un esfuerzo de aguantar el vuelo, pues cargaba con un peso extra y por las heridas que llevaba era difícil aletear a una gran velocidad.

-¡Más rápido, nos alcanzan!- Gritaba el Bibliotecario mientras disparaba rayos mágicos contra los Changellings que intentaban taclearlos para derribarlos.

-¡Estoy esforzándome lo más que puedo! ¡Sigue disparando!- Decía mientras esquivaba a los Changellings que intentaban chocar enfrente de él para detenerlo.

Siguieron volando en vertical, esquivando los desesperados intentos para derribarlos por parte de su enemigo a tal grado que empezaban a lanzarle rocas enormes desde la cima del túnel para evitar que siguieran su camino. Vanguard, aunque ya estaba cansado y con las fuerzas que casi lo abandonaban, se mantenía firme y y con complicadas maniobras lograba esquivar todo lo que le lanzaban. El Bibliotecario, que se aferraba a las patas que lo sujetaban, seguía disparando rayaos de su cuerno para repeler al enemigo que quería acercarse; no podía ayudar a Vanguard a repeler las rocas pero lo ayudaba a que ningún Changelling se le acercara por los lados o por debajo de ellos.

Al esquivar una enorme roca, un Changelling aprovechó para golpear a Vanguard en el hocico, obligándolo a soltar al pobre unicornio. El Capitán al restablecerse en el aire, golpeó con fuerza al Changelling obligándolo a caer. Miró hacia abajo, observando al pobre Bibliotecario caer libremente mientras escuchaba sus gritos maldiciéndolo por dejarlo caer. Rápidamente tomó su cuerda y la lanzó a su dirección para lograr lazarlo de una pata trasera ates de que cayera más profundo, como el lazo estaba amarrado en su cuerpo siguió volando, arrastrando detrás de él al pobre unicornio que estaba aterrado al ver que solo lo sujetaba una simple cuerda.

Vanguard al llegar al final del túnel vertical siguió volando hacia la dirección que seguía el túnel, ahora de forma horizontal. Al dar la vuelta agresivamente, el pobre Bibliotecario que seguía lazado de su pata conjuró un campo de fuerza con su magia para cubrirse, ya que la acción de Vanguard al dar la vuelta hizo que el cuerpo del Bibliotecario chocara en el techo y luego en el piso como si fuera una pelota, rebotando constantemente mientras el Capitán lo jalaba.

-¡Maldito loco, ten más cuidado!- Le gritaba pero era en vano pues Vanguard no le hacía caso, él estaba concentrado en seguir volando.

El Capitán al seguir volando alcanzó a ver una luz -¡Por fin!- Exclamó mientras trataba de aumentar la velocidad, exigiéndose un poco más.

Con un último esfuerzo llegó al final del túnel y al sentir la brisa del exterior se dejó caer, chocando contra el suelo y quedando boca abajo. Mientras el Bibliotecario usó su magia para disparar un último rayo cargado de magia hacia la entrada, la cual colapsó bloqueando la salida para los Changellings que venían detrás de ellos.

Ambos ponys se quedaron en el suelo por un rato mientras trataban de recuperar sus fuerzas. Al poco rato el unicornio usó su magia para quitarse el lazo de su pata trasera y poder levantarse. Vanguard empezó a abrir los ojos y volteo a ver al Bibliotecario que se había ya levantado, ante eso se paró rápidamente y desenvainó su espada poniendo se en guardia. El Bibliotecario se dio cuenta y con su magia desenvainó su propia espada y se mantuvo en guardia. Ambos se mantuvieron en esa posición durante un tiempo mientras se veían a los ojos. Ambos estaban cansados para luchar pero ahora que estaban afuera volvían a ser enemigos.

Vanguard al mantener su posición y mirarlo solo suspiró y bajó su espada. Al ver estó el unicornio se sorprendió, no sabía si se trataba de una broma pero parecía que Vanguard no quería pelear con él. El Capitán después de bajar su arma la envaino y comenzó a decir unas palabras en voz alta:

-Yo, el Capitán Vanguard Red, capturé con vida al criminal más buscado Galaxy Night; conocido como el Bibliotecario. Debido a las complejas circunstancias a las que me enfrenté al ser capturado por los Changellings colaboré con él para escapar… Y así se hizo. Ya afuera y debido a mis múltiples heridas, quedé inconsciente. Fue en ese momento que el criminal aprovechó para escaparse. Penosamente me veo en la necesidad de pedirle una disculpa a usted, princesa, por este vergonzoso fracaso.

El Bibliotecario al comprender lo que estaba haciendo Vanguard envainó su espada y le respondió:

-¡Eso no significa que no intentaré matarte en otra ocasión!

Dio media vuelta y se fue galopando a dirección opuesta al nuevo Reino Changelling. Perdiéndose en el horizonte.

-De nada, he pagado mi deuda.

"Al poco rato regresé al Nuevo Reino Changelling, Thorax como mis guardias que sobrevivieron al ataque se sorprendieron de verme pues habían pasado casi cuatro días desde que había desaparecido. Les conté sobre los Changellings no reformados que estaban habitando bajo su reino y sobre lo que vi hasta cómo salí de ahí. Es verdad no les conté que el Bibliotecario me ayudó a salir de ahí, omití eso para no preocuparlos más. Thorax me dijo que llevaran un plan para alejar a esos Changellings o tratar de convertirlos y que la falsa Reliquia estaba lista para transportarse, la verdad no me emocionó eso pero el acuerdo ya estaba pactado. Como no teníamos vías ferroviarias para salir de ahí solicitamos un dirigible de guerra para salir. En el tiempo que tardó en llegar aproveché para curar de mis heridas y recuperarme un poco. No dejo de pensar en si hice o no lo correcto de dejar ir al más peligroso criminal de Equestria, espero no arrepentirme. Lo que más me preocupa son sus palabras, pues como él decía no era el único cabecilla de esta rebelión. En fin solo espero que nadie sepa esto de lo contrario me llevarían a corte marcial por posible sospecha de traición. Sea como sea yo hice lo correcto y al hacerlo no me considero como uno de ellos"

Un pony terrestre con armadura dorada que le cubría solo los lados de su cuerpo y un poco de su pecho, usando un yelmo viejo y casi oxidado, esperaba sentado en una silla dentro de una oficina muy adornada con varias medallas militares.

No esperó mucho cuando entró un pony pegaso y se acercó al escritorio.

-¿Qué haces en mi oficina?- Decía el pegaso con una voz casi mayor.

Al ver de quien se trataba, el pegaso se hizo un poco hacia atrás mientras pasaba saliva.

-Lo siento no sabía que eras tú. No quería ofenderte.

El extraño Pony terrestre lo vio con una seriedad y se levantó de su asiento.

-Me dijeron que le has estado ocultando información a nuestra orden y eso puede costarte muy caro- Le decía con una voz grave y amenazante.

-¡Claro que no! ¿Quién te dijo esa mentira?- Titubeaba asustado aquel pegaso.

-¡No te hagas el tonto! ¡Sabemos bien que has estado buscando una espada propiedad de los Storm Cloud! Asi que dime la verdad o aquí mismo te rompo el cuello.

-¡Está bien! ¡Está bien! Te diré la verdad. Es cierto que busco esa espada pero no es para aprovechar su poder solo la quiero como un trofeo.

-No eres bueno en mentir, sé que la espada guarda los poderes de un relámpago y tú mismo lo sabes ya que has visto su poder con tus propios ojos ¿O me equivoco?

-¡Mentira! En primer lugar no guarda los poderes de un relámpago, lo que hace es cargar un relámpago entero en su hoja y liberarlo al antojo del portador y en segunda solo un viejo amigo la ha usado y la escondió muy bien.

-Ves como mientes. Como ya no has ayudado con algunos planes de infiltración, la orden te concede una segunda oportunidad y puedes quedarte con la espada si lo deseas, con tal de que sigas siendo fiel a nosotros.

-Gracias, les prometo no defraudarlos.

-Espero que no, los ejércitos de Celestia y Twilight nos han superado en varios combates por culpa de sus Generales y Capitanes, me encargaré personalmente en asesinarlos uno a uno para tener ventaja pero si nuestro plan funciona creo que no asesinaré a todos ellos. Así que te encargo mucho eso y no me falles.

El misterioso pony terrestre salió de su oficina como si nada dejando aquel pegaso solo.

-¿Dónde ocultaste esa espada, viejo amigo? No debiste morir aquel día.