Cuan hermoso es el mundo
Capitulo 10 - Valor y Duda
~Y al final, si no puedo cumplir todos tus deseos, todas mis promesas ¿Terminaras odiándome?~
Suspiré agotado, había sido una suerte que hubiera dos lugares disponibles en primera clase para viajar a Japón a las seis de la mañana, apoyé mi codo en el marco de la ventanilla a mi derecha y recargué mi rostro en mi muñeca, no es como si me interesara, pero es imposible no sentir las miradas inquisidoras a nuestro alrededor, tú estas durmiendo en mi falda y gracias a dios ni te enteras, dudo que lo hicieras por más que estuvieras despierto. Por lo visto nadie puede relacionarnos como familia, es que somos tan parecidos, que se note el sarcasmo en esa ultima afirmación.., la parte de amigos la dudan y terminan tirándose más por la idea de que somos del otro lado de la acera, o por lo menos yo, bueno, deben creerme un pedófilo por tener un niño de la mitad de mi edad sobre mi falda.
Mis ojos se cierran en un intento por olvidar mi alrededor, lo único que quiero sentir es tu respiración que me resulta más que tranquilizadora, Yo creo que.., el arte de uno consiste en ser quien es, liberando todo su ser; si no puedes ser tu mismo y hacer lo que te párese por pensar en lo que los demás van a decir al respecto, no eres digno del arte. ¿No cree eso, Danna? Sonreí al escuchar retumbar esas palabras en mi mente, tienes un extraño poder para sacarme una sonrisa en forma tan natural. Volví a abrir mis ojos, el cielo ya se había aclarado, me volví a ti que seguías durmiendo impasible, sentía como aquella suave sonrisa no desaparecía de mi rostro mientras te corría los pelos del rostro perdiéndome en tu belleza nuevamente.
Como si de un frasco se tratara, no, mejor un balde, desparramé todos mis problemas en mi mente; cuando llegase a Ikebukuro caería en el hospital para que me hagan mil y un preguntas, sin contar todos los molestos exámenes me harían, para luego decirme que moriré en un mes.., no es que sea negativo, solo supongo que no me queda mucho con esta maldita porquería.., y de pronto otro pequeño problemita callo en mi mente, estaré solo contigo en todo Akatsuki, si me internan de nuevo ¿Qué rayos haré contigo? Debí haberle dicho al menos a Itachi, ni hablar que me mataran cuando vean esa mísera nota que dejamos en la puerta de nuestra habitación. El sonido de tus parpados extenderse con soñolencia me saco de mis pensamientos, te sonrojaste.
—¿Recién piensas despertarte? — Dije con una sonrisa burlona, tu solo dejaste escapar un bufido aún algo dormido.
—¿Qué hora es..? — Preguntaste entre un bostezo mientras te llevabas tus manos a los ojos para frotarlos con cansancio.
Vacilé y saqué mi celular del bolsillo de la campera.
—Las nueve y veinte pasadas.
Tú solo sonreíste y saliste de mis piernas para sentarte a mi lado.
—¿Desayunamos? — Ofreciste mientras buscabas a la azafata con la mirada.
—Umh.., si pídeme algo.. — Dije intentando pensar que había desayunado últimamente.
—Bueno… — Soltaste arrastrando la ultima vocal, mientras ya ahora más irritado seguías buscando. —Iré por algo porque no encuentro a la estúpida chica que nos sirve, h'm.
Una pequeña risa se escapo de mi al ver como te levantabas enfadado -y con algo de dificultad- para encontrar a alguien que nos sirviera el desayuno, al escucharla te volviste a mi, que puse cara de no saber porque mirabas, me sonreíste con aún un débil tono carmesí en tu rostro y desapareciste.
Mi mirada se volvió molesta al reconocer aquella punzada en mi estomago que había ignorado hasta ahora, rebusqué en mi bolsillo intentando encontrar aquel pequeño frasco donde unos pocos comprimidos bailaban mientras lo agitaba, con el ceño fruncido por mis torpes manos -que temblaban- abrí el frasquito para sacar una de ellas y ahora pasearla entre mis dedos.
—Danna. — Me llamaste a mi izquierda haciendo que despertara de aquel extraño trance que había provocado aquel "juego".
Voltee despreocupadamente hacia ti que hacías un puchero con un té entre tus manos, sonreí suavemente.
—Te traje esto, — Dijiste mientras me lo entregabas. —ahora traerán un chocolate caliente y algo para comer. — Terminaste de explicar forjando una sonrisa en tus labios mientras te sentabas.
Asentí quedamente mientras daba un suspiro cansado, debería dormir, pensé al dejar caer aquella pastilla en mi garganta y -aunque me pareció no muy conveniente- la empuje con un poco de té.
—Ey, danna.. — Te remueves en tu asiento incómodamente con ambas manos tuyas unidas al llamarme, me pregunto que quieres preguntarme y te miro inquisitivamente, no digo una palabra. —¿Qué exámenes tienes que hacerte?
Divago mientras miro el té, puedo sentir como tu celestina mirada se posa sobre mi, separo mis labios para responderte, tu rostro me presenta duda y miedo, se me estruja el corazón y vuelvo a cerrar mis labios, cambio mis expresión y te sonrío.
—Esa.., es una buena pregunta. — Suelto antes de volver a tomar otro trago de té, tu mirada sigue sobre mi, claramente buscando una explicación. —Es que.., no tengo idea Dei.
Veo por el rabillo del ojo como te preparas para responder una queja, entones siento como mi celular vibra en mi bolsillo, tomo mi té en una sola mano -la izquierda- y con la libre lo busco hurgando en mi saco, miro el identificador de llamadas; Yahiko, leo para mis adentros, contesto. Automáticamente aleje el celular de mi oreja a lo que me miraste incrédulo por un segundo, hasta que llagaste a escuchar la banda de groserías y gritos que se escuchaban desde la otra línea, para nuestra suerte, la azafata llego con lo encargado y me pidió con aquella cínica sonrisa que apagara el celular, asentí quedamente mientras le pedía a Hidan que me pasara con el dueño de la linea, luego de varías maldiciones logró hacerlo.
—No puedo tener el celular encendido en el avión y lo sabes. — Le reproché antes de que pudiera decir nada, él me respondió con un "No te hubiera llamado si nos hubieran explicado porque se volvieron", de inmediato recordé en el momento que había echo aquella nota Nos volvemos a Japón era lo único que se me había antojado escribir en el momento. —Ah, si, perdón por eso, tuve que volver para hacerme unos estudios.., ¿Se quedaran hasta pasado mañana verdad? — Pregunté mientras intentaba resolver en mi mente lo pensado hasta hace unos minutos ¿Qué haría con Deidara si es que me internaban al llegar allá -que es lo más seguro que pasara-? Pero me sorprendí -y alegre- al escuchar al albino gritar para meterse en la conversación "¡Estas loco, enano! ¡Iremos para allá en el siguiente vuelo!" casi sin darme cuenta solté una pequeña risa. —Esta bien, llámenme entonces.., nos vemos.
…
—Danna… — Me zarandeas un poco, como si no quisieras realmente hacer lo que intentas, me percato de ello pero no lo suficiente como para prestarte atención, sigo intentando dormir. —Danna… — Vuelves a llamarme un poco más fuerte que la vez anterior mientras arrastras la ultima vocal en forma de berrinche. Adormilado, me presto a abrir un ojo, sonrío débilmente al ver como esos hermosos ojos celestes me miran con falso -o casi inexistente- enojo, con tus cachetes inflados en forma por no prestarte atención las veces anteriores, estiro mis parpados un poco más, con soñolencia, paso a estirar mis brazos un poco, se escucha el tronar de mis dedos.
—¿Qué pasa, Dei? — Pregunto mientras siento mi garganta reseca… —Argh.., iré por un poco de agua.. — Amago a levantarme pero me obligas a sentarme de nuevo de un tirón de brazo.
—Estamos por aterrizar, tomamos algo abajo. — Explicas antes de que pueda preguntar, me quedo mirándote algo pasmado.
—¿Ya.., llegamos? — Aquella pregunta se escapa de mis labios.
Me miras algo sorprendido a esta y asientes quedamente, bueno, no suelo hacer preguntas así de tontas, siento el decender del avión, no puedo creerlo, dormí mas de doce horas sin darme cuenta.
Bajamos del avión y tomamos nuestros bolsos, casi sin que lo note caminamos en silencio, no sacas tus ojos de por enzima de mi, pero permanezco hundido en mis pensamientos.
—Danna. — Tu llamado me despierta y me vuelvo hacia ti, me miras con algo de preocupación mezclada con intriga. —¿No que tenias que llamar al hospital cuando llegáramos?
Te miro unos segundos, ¿Cómo era que algo tan importante se me había pasado? Me golpee mentalmente, saque mi celular apresuradamente -gracias a eso casi se me cae-, luego de hacer malabares con este, que solo lograron irritarme más, al fin logre tomarlo con firmeza y marcar.
Me volví a ti, que me mirabas con los ojos como platos, debía dejar de hacer tantas idioteces al mismo tiempo, lo mas seguro era que fuese la soñolencia.
—Gracias por recordármelo. — Te murmuré y volví mi mirada al camino con el celular pegado a la oreja en espera a ser atendido.
Luego de hablar con el hospital, quedo en pasar en una hora por allá, revuelvo en mi bolsillo con impaciencia en busca de las llaves de la puerta principal de Akatsuki, al encontrarlas suspiro y logramos entrar, el aire esta viciado y hace mucho frío.
—No será bueno si abrimos las ventanas y prendemos la calefacción ¿Verdad? — Sonrío al escucharte decir eso, me arrancaste las palabras de la mente y entonces niego con la cabeza.
—Mejor ayúdame a prender la estufa de leña del vestíbulo y.., abre la puerta de atrás para que corra un poco de aíre mientras tanto.
Dejas el bolso a un lado del mio y sales en una carrera a la puerta que da al patio, camino hacia el vestíbulo mientras echo un bostezo ¿Cómo es posible que aún tenga sueño? Entonces recuerdo que cuando iba a llamar al hospital tenía un mensaje de Itachi, saco el celular del bolsillo trasero del pantalón y abro el mensaje "Llegaremos unas cuatro horas después de ustedes, te llamo." Genial, tengo un pensamiento optimista en todo lo que va del día y comienzo a lanzar algo de leña para prender la estufa.
—¡Danna! ¿Quieres un té? — Gritas de la cocina.
No respondo, termino de colocar los carbones, un poco de papel periódico y ¡Tara~! Calor para todos. Doy media vuelta, para dirigirme a la cocina donde te encuentro calentando un poco de agua mientras buscas unas galletas en la alacena, me acerco sigilosamente, no llegas siquiera a ver lo que intentas tomar.
—¿Necesitas ayuda? — Te susurro desde atrás haciendo que te estremezcas.
—¡Danna! — Exclamas al mismo tiempo que te das vuelta, solo ahí es cuando te das cuenta que estoy muy cerca de ti, extiendo mi brazo y tomo un paquete de galletas, lo único que había ahí dentro.
—¿No crees que deben estar añejas? — Observo mientras las dejo en tus manos, tu niegas con un tenue sonrojo y te vuelves a su fecha de vencimiento.
—Dicen que hasta febrero puedes comerlas, asíque no hay problema… — Sueltas despreocupadamente mientras caminas a tomar unas tasas y apagas el agua para servir el té.
—Dei.. — Te llamo mientras veo como te sobresaltas para salir quemado.
—¡Auch! — Agitas tu mano mientras intentas seguir sirviendo con la otra en forma nerviosa, camino hasta a ti sin que te des cuenta y te saco con cuidado la pava de las manos, me miras aún con ese tenue carmesí en tu rostro y unas pequeñísimas lagrimas en los rabillos de tus ojos, dejo el té en la cocina y tomo tu mano.
—Puedes tener más cuidado… ¿No crees? — Digo tomando una rejilla para pasarla por agua fría y te limpio, termino de servir el té y te paso el tuyo. —¿Te duele? — Te pregunto mientras me recargo en la mesada al ver como observas tu mano por más que esta sostenga el te caliente, niegas con la cabeza tímidamente.
—Perdón, h'm. — Susurras mientras miras tu té, sonrío.
—No es nada grave, solo ten mas cuidado ¿Vale? — Digo y estiro mi mano para tomar una de las galletas de chocolate que sacamos hace rato.
—¡Ey, no puedes comer de estas! — Me reprochas tomándolas, casi divirtiéndote mientras las arrebatas de mis manos.
—Deidara.., tengo hambre y son de mis favoritas, devuélveme eso. — Digo sonando amenazante tu niegas mientras inflas tus cachetes.
—El estúpido de Itachi dijo que no te dejara comer porquerías. — Dices mientras las abrazas contra tu pecho.
—Es estúpido, no le hagas caso. — Digo intentando seducirte a que me convides.
Silencio, te quedas callado, mientras te aferras a estas, el té se enfría en la mesada a un lado de mi mientras miras el piso.
—Danna… — El tono de tu voz cambia, alejado de la sonrisa que tenias hasta hace rato. —No voy a dejar que te mates, h'm. — Dices ahora mirándome algo dolido, con tus ojos nublados a punto de estallar en un mar de emociones ¡Maldición, no me hagas esto! ¿Qué rayos le dijiste Itachi? la voz del aludido retumba mi mente casi instantáneamente -La verdad-.
Suspiro pesadamente y dejo mi té a un lado, justo junto al tuyo, para luego estirar mis brazos hacia ti abrazándote contra mi pecho, siento como te aferras a mi dejando caer la caja de galletas al piso, tiemblas bajo mis brazos y apoyo mi mentón en tu cabello.
—Esta bien Dei.., yo.., siempre estaré para ti. — Siento como se me encoje el corazón al pensar que podría estar mintiendo y aún mas cuando escucho tus siguientes palabras.
—¿Lo prometes? — Susurras contra mi pecho, siquiera apenas levantando tu mirada hasta mi que miro aquel rastro de lagrimas en tus mejillas, separo una de mis manos dejando una sola abrazándote y te limpio un par de lagrimas.
—Claro, Dei… — Mi mano se pasea hasta tu mentón y te dejo alcanzar mis labios, para sellar nuestro trato con un pequeño beso. —Lo prometo.
Examino tu rostro algo sonrojado, tus mejillas aún algo sucias y una muy débil sonrisa en tu rostro, entonces tus hermosos ojos cristalizados se corren desde mi rostro hacia la pared a un lado mío.
—Danna.., se esta haciendo tarde…
—Esta bien, ve al baño a lavarte y nos vamos.., ¿O prefieres quedarte? — Me niegas con la cabeza y sales en un pequeño trote hacia el baño, me doy vuelta hasta la mesada dejando escapar el aire que había retenido un largo suspiro, tomo mi tasa de té y quedo mirando mi reflejo unos segundos ¿Qué acabo de prometerte?
—Danna… ¿Estas bien? — Tu voz preocupada hace que me tense, me doy vuelta.
—Si, si, vamos.
El camino al hospital se hace pesado, nuestras manos entrelazadas se ocultan en uno de mis bolsillos, olvido mis problemas un minuto y me pierdo en pensamientos agradables, creo que debería decirte alguna vez que te ves mas lindo con las mejillas sonrojadas, tal vez así cada vez que te sonrojes te sonrojarías aún más... Al llegar al hospital todos esos pensamientos se borran de mi mente, te pido que esperes sentado, te niegas ¡Maldito el día en que te di la suficiente confianza como para imponerte ante mi! Llegamos a un pequeño cubículo donde una joven rubia de ojos celestes esta con una computadora, me vuelvo hacia ti, son iguales, me pregunto si serán parientes lejanos o algo, retiro todo eso de mi mente y le pregunto por la alumna de Tsunade con la que hable ayer, asiente quedamente, como si en el fondo le tuviera un poco de resentimiento hacia esta, levanta uno de los teléfonos y la manda a llamar para mi.
El golpear de la suela de mi zapato contra el mosaico y el teclear que proviene de la rubia son los únicos sonidos en toda la habitación, dejas salir un quedo suspiro y te resignas a sentarte como te lo pedí desde el principio.
—¿Akasuna? — Pregunta una voz femenina por detrás de mi, un chica de ojos verde agua con pelo color rosa chicle me mira algo seria.
—Si, Sasori Akasuna.
—Haruno Sakura, por favor sígame. — Ella da media vuelta y comienza a caminar, te hago señas de que me esperes aquí, asientes débilmente, la sigo hasta una habitación comenzamos a hablar de mi alimentación, entre otras cosas; que pastillas tomo, un poco sobre mi historial en este hospital, las molestias, luego pasamos a lo físico, me saco la camisa me revisa, pasamos a sacarme una tomografía, dice que puedo volver contigo, claro que le dije que me estabas esperando, dice que tardara unos cinco minutos, pero ambos sabemos a donde estamos yendo con tanto estudio y malos roses, esto da camino a algo malo, antes de irme pregunto por Tsunade, me dice que salio con un viejo amigo de viaje, dichosa la vieja, debe estar pasándola de lo lindo.
—¿Y… Cómo te fue? — Sonrío débilmente a la pregunta.
—Tengo que esperar un rato.., ¿Tarde mucho? — Niegas con la cabeza, aunque se que si lo hice, miro la hora, una hora y media para que los demás lleguen a Japón.
Mis uñas se golpean contra mi rodilla mientras recargo mi rostro en mi muñeca, por otro lado, tu no pareces tan inquieto, como si tu sonrisa se hubiera restaurado, me alegro de que eso haya pasado pero ¿Por qué?
—Dentro de poco llegaran los otros. — Suelto antes de que olvide mencionarlo.
—¿Enserio? — Tu voz me suena emocionada. —Genial.
Un corto silencio, en mi opinión incomodo.
—¿Puedo preguntarte por qué estas tan feliz de repente?
Tu sonrisa se ensancha.
—Porque te creo. — Respondes algo sonrojado, pero sin borrar esa alegre expresión de tu rostro, analizo tus palabras una por una, pero antes de que pueda preguntar nada Sakura aparece frente a nosotros.
—Ya tengo los resultados. — Dice en forma cortante, levanto la mirada hasta su rostro esperando que diga algo más. —¿Vienes un segundo conmigo? — Asiento quedamente, me levanto y comienzo a seguirla pero no sin antes haberte revuelto los cabellos. —Voy a ir al grano.
—Perfecto. — Digo igual de cortante que ella.
—Necesitamos irnos a una operación de urgencia. — No necesito analizar sus palabras, ni sorprenderme, sabia que íbamos a esto, lamentablemente lo sabia, al darse cuenta se decide a explicar. —Si bien Tsunade-sama te dio unos comprimidos, estos no han resultado como esperábamos, si no que han tenido el efecto contrarío y la enfermedad a avanzado, es normal que esto pase en esta clase de casos, gracias a los sangrados y vómitos, nada se puede hacer, si hubiera sido yo, nunca que hubiera permitido retirarte del hospital, pero supongo que ella habrá tenido sus motivos… — Dice mientras mira entretenida aquella oscura lamina. —Estoy segura que sabes que la operación no es segura, es más, las posibilidades de que salgas con vida de esta son casi nulas, tienes la posibilidad de escoger.
—¿Hay otra opción?
—Si, esperar la muerte dentro de unos meses o menos.
—Genial. — Suelto sarcásticamente, pero sin perder el gesto serio. —¿Cuándo se puede llevar acabo la operación?
—Puedo avisar ahora mismo al quirófano, pero queda en tus manos cuando quieras hacerla, mientras más tiempo pasa las posibilidades bajan aún más.
—Entiendo.., ¿Me da dos horas? Esperaré para ver a unos amigos. — Ella asiente, no le interesa en lo más mínimo, vuelvo a tu lado, tomo asiento, en silencio, es como un silencio de duelo, mi celular vibra y como si me hubiera leído la mente Itachi pregunta -¿Ya hicieron los exámenes? ¿Cómo te fue?- sonrío amargamente.
Tomo aíre y te miro a mi lado.
—Deidara. — Aquel llamado suena demasiado doloroso y me pregunto como reaccionaras, me miras y al cabo de unos segundos me dedicas una sonrisa.
—Estoy seguro de que todo saldrá bien. — Tus palabras resuenan en mi mente y quedo mirando tus celestinos ojos en seco.
—¿Cómo es que…?
—Estuve navegando en Internet. — Dices con una sonrisa al levantar el celular que te regalo Yahiko junto con Konan y Nagato. —Encontré a Tsunade y le pregunte de la situación.., ella me explico que esta mañana Sakura le había llamado y que seguramente te someterían a una operación algo delicada.., pero sabes.., estoy seguro de que todo saldrá bien.
Mi mirada se corre hasta mi celular que vibra en mis manos; -No te preocupes, estaremos ahí cuando despiertes.-
—Son unos idiotas… — Mascullo intentando contener las pocas lagrimas que vinieron a mis ojos. Siento como te aferras a mi en un abrazo. —¿Puedo decirte algo? — Digo dejando escapar una pequeña risa que se quiebra a la mitad, siento como niegas contra mi espalda entonces volteo a verte.
—Me lo dirás cuando todo termine. — Sonrío mientras siento que mi vista se nubla, pero no voy a llorar. —Tampoco habrá besos de despedida.., — Dices sonriendo, es como si te esmeraras en sacarme una lagrima, no lo lograras. —Porque nunca te perdonaría si te vas después de decirme que te quedarías.
~Nunca dejes lo que puedes hacer hoy para mañana, puede que entonces sea demasiado tarde.~
Lo ultimo que recuerdo es una luz, la del quirófano, una mujer de piel blanca con cabello negro corto decía que todo estaría bien con una sonrisa optimista, mi vista se nublo, todo se volvió oscuridad y ahora.., ¿Dónde estoy?
Hay nieve por todos lados, se pinta de melancólico todo el lugar, pequeños copos de nieve caen a mi alrededor y no puedo moverme, mi vista esta en panorámica y solo puedo ver una escena que carece de habitantes.., no espera, un carro negro ha estacionado, se me hace conocido, de la parte trasera baja un joven de pelos plata.., es Hidan, atrás de él baja Tobi, luego Konan, Nagato... Itachi sale del lado del conductor, del copiloto.., sales tú, tus cabellos color oro son inconfundibles.., todos forman un circulo en completo silencio, ni siquiera Hidan se atreve a romperle, entonces llego a ver como tres personas más se mueven a lo lejos a un lado de un automóvil que siquiera había llegado a detectar, abren el baúl de esa cosa que parece una limusina… No.., espera..., es un carro fúnebre…, un dos de ellos se dan vuelta..; Kakuzu, Kisame, pasan segundos en los que logran sacar un cajón con ayuda de un cuarto, deduzco que el de cabellos anaranjados es Yahiko, el cuarto no lo sé.
Comienzan a cargar con el cajón por un largo camino libre de nieve, todos les siguen en fila india, los pasos desprolijos de todos son lo único que hace eco en lo que ahora me doy cuenta es un cementerio, llegan a una pequeña lapida, llego a leer las letras de esta -Sasori Akasuna-, antes de esta hay una gran tumba cavada solo para mi, llego a notar que más personas comienzan a llegar detrás de todos, son compañeros de trabajo, algunas editoriales, Orochimaru, también esta Kabuto, ambos tienen una cínica mueca afligida, en silencio, completo silencio, mi ataúd es descendido hasta el fin del la tumba con ayuda de un sistema de cuerdas o algo parecido, Konan llora lo más silenciosamente posible mientras se tapa su boca con una de sus manos, Hidan larga unas lagrimas en un solemne silencio, los demás se mantienen firmes.., tu.., no te encuentro, rebusco en mi mirada, alejado de todos, estas sentado en una pequeña banca sin hacer nada, casi puedo leer tus pensamientos, me estas odiando ¿Verdad?
—Sabes danna, esto no me esta pareciendo justo. — Tu voz retumba en todo el lugar, pero pareciera que solo yo puedo oírte, te veo rechinar los dientes y un par de lagrimas se escurren por tus mejillas sigilosamente. —Querías decirme algo ¿Lo recuerdas? — Tu voz comienza a hacerse más débil, pero es como si realmente esperaras que salga de mi ataúd, no lo había notado, pero llevas una rosa amarilla entre tus dedos, amarillo, el color de la despedida. —Te dije que no habría despedidas.., — Recuerdas solo para mi. — ¡pero no me refería a esto! — Las espinas de aquella se hunden en tu piel y gruñes. —Te lo dije.., ¡Te lo dije porque me dijiste que no te irías…! — Tu voz se ahoga en un sollozo y dejas escapar un gemido dolido. —¡No hagas de eso una mentira! — Tu voz detona dolor y recelo, ya no puedo hacer nada, perdóname. —¡No me abandones, no te rindas…! — Rompes en un llanto dolido y ahora mi cabeza esta llena de murmuros.
—¡No nos dejes, Sasori! — Siento como si todos mis órganos hubieran rebotado en mi interior, ¡Eso duele!
Tus lagrimas caen sobre una foto, nuestro único recuerdo en navidad.
—¡Vamos..! — Otra vez esa extraña sensación de rebote.
—Por favor.., Danna… — Siento como si sollozaras a mi oído, resulta doloroso y mi alma se parte en dos. —No…, no puedes hacerme esto.., yo.., yo te amo...
—... Yo también.., te amo, Dei… — Tus ojos se levantas hasta mi rostro como platos, sonrío costosamente, y siento que todo me da vueltas, no puedo enfocar tu rostro del todo, pero ese carmesí en tus mejillas es inconfundible… —Sabes…, te ves más lindo sonrojado.
Me sonríes y por fin veo cada facción de tu rostro a la perfección, o por lo menos me acerco a hacerlo, una lagrima corre por tu mejilla lentamente.
—Eres un idiota… — Dices mientras sostienes mi mano -por lo visto todo el tiempo la habías tenido- y llevas tu frente a ella.
.
.
.
FIN
Oh por Jashin-sama! Ahí tienen! Su maldito final feliz! TTwTT
Me costo mucho D: Yo quería que murieran xD Nah mentira, me gusto como quedo.. x3
Bueno.., para los que no entendieron mucho les explico, a Saso lo someten a una operación, luego de que termina en la operación queda en coma, pero por lo visto mientras lucha por despertar comienza a morir mientras Deidara, claro, estaba de visita (comienzan a darle electro choques, por eso la sensación de rebote nwn).., entonces al fin despierta QwQ Y si, estaba soñando con su entierro x3
Bueno, aquí termina esta historia, espero les haya gustado, yo me voy a dormir porque me mataran xD!
Dejen reviews~
Matta~ne =w=)/
