Miró hacia un costado intentando ubicarse en el lugar, vio su mesita de noche junto con su despertador que marcaba las 12:28, se giró hacia el otro lado para seguir durmiendo pero se encontró con un cabello castaño claro. Gruño por lo bajo, siempre era igual.

Se levanto al escuchar el timbre de la puerta, no se molesto en ponerse unos pantalones, ya que sabia quien era y a que venía.

-¿ Y ahora que quiere viejo…volver a quejarse? – preguntó desganado.

- No señor Uchiha.

- ¿Y dale con lo de señor, me cara de viejo amargado como la de usted? – le dijo al señor de avanzada edad que tenía delante, este vivía justo en el piso debajo de él. Era un viejo amigo de su padre y siempre se venía a quejar del ruido que hacían los muelles de su cama cuando intentaba saciar sus necesidades con la conquista de esa noche.

- Ya he visto que aunque me queje va a seguir haciendo lo que quiera… - el moreno esbozó una sonrisa arrogante. – he venido a decirte que he vendido el piso, así que tendrá un nuevo inquilino a partir de ahora.

- Genial, ahora tendré otro vecino fastidioso como usted… - se metió dentro de su apartamento y se dirigió a la cocina a tomar un café, se lo tomó tranquilamente ya que hoy no tenía nada importante que hacer.

Cuando acabó su café se metió en la ducha para salir a dar un paseo. Siempre que pasaba la noche en compañía hacia lo mismo, para cuando llegara a casa ya no hubiese nadie.

Salió a la calle y vio delante del edificio un camión de mudanzas, seguramente sería del nuevo vecino.

De la parte trasera del camión salio un chico, de mas o menos su edad, unos 20 años, era rubio, de su misma altura, con los ojos azules. Iba vestido con unos pantalones vaqueros demasiado holgados para su gusto, una sudadera de alguna marca extraña y una gorra un poco ladeada. Este sacó del camión un gran altavoz entre los brazos, tenía pinta de buen chaval, de buen vecino sin ser un molesto ni ruidoso.

- ¡Hey, Kiba! ¿Quieres sacar ya los botes? !Tenemos que pintar antes de colocar todo! – gritó el rubio desde el portal del edificio, sin duda se había confundido, su nuevo vecino era un molesto, ruidoso aparte de chillón.

El día pasó rápido y la noche se hizo presente y con ella una de sus nuevas conquistas, estaban en el apartamento del pelinegro, en una de las habitaciones que usaba para esas "noches especiales".

- ¿Muelles? ¿Es que no sabe lo que es un engrasante? – se quejaba alguien en el piso de abajo. – Ahora entiendo lo que me dijo el viejo, "espero que te acostumbres a la vida sexual del Uchiha" – imitando la voz del viejo. – pues este no sabe con quien se mete…

Se despertó por el sonido de música en el edificio. Abrió sus ojos de golpe y se fijo en el reloj de mesita, las 9:06 ¿Quien en su sano juicio escuchaba música a esa hora de la mañana tan alta? el vecino de abajo… Lo supo cuando se levanto de la cama y sintió las vibraciones del suelo debido al altavoz.

Miró su cama y para su sorpresa no había nadie, seguramente la chica de la noche anterior se había despertado por la música y se había ido. Bueno en parte no estaba del todo mal esa música. Sonrió agradecido.

Después de vestirse bajo al piso de abajo donde sintió la música más fuerte todavía, sin dudarlo dos veces toco la puerta, pero nadie le abrió.

- Maldita música. – volvió a llamar mas fuerte y esta vez se abrió la puerta dejando ver a una chica, con los ojos color perla y pelo negro atado en una cola alta. – Soy el vecino de arriba…-

- ¡Oh! Espera ahora viene la dueña del piso. –

¿Dueña?

Se fijo en ella bien, era bastante guapa quizá podría hacerla probar los muelles de su cama. Vio que se acercaba al rubio que había visto hace poco y una breve charla, le dio un beso en los labios. Descartó la idea anterior, vio al rubio acercarse a él.

- Hola soy Naruto pasa, Sakura está pintando así que tendrás que esperar un poco. – lo guió por la casa hasta un gran salón, en una parte había un par de sofás enfrente de una mesa con una tele de plasma donde estaba conectado ese dichoso altavoz, en la otra parte había una mesa de comedor con cuatro sillas todo ello envuelto con un plástico transparente, encima de esta había un par de botes de pintura.

Estaba mirando a la gente que había allí, casi todos con ropas holgadas y llenos de pintura, en la pared frente a él había una chica de pelo rosa pintando junto con un chico pelirrojo, se hacían bromas entre ellos. No sabía por qué pero tenías celos de ese chico.

La morena apareció en el lugar y se acerco a la chica que observaba. Las dos miraron hacia el moreno y fue entonces cuando vio unos hermosos ojos jades en un fino rostro.

- Hola, soy Sakura. – no se dio cuenta en el momento que se acercó a el. Se fijo más aun en ella. Tenía un largo cabello rosa atado en una coleta alta, llevaba el flequillo de lado tapando a veces uno de sus ojos, unos grandes ojos jade delineados en color negro resaltando ese verde intenso, tenía un pequeño pendiente en la nariz, un pequeño brillante, grandes senos que solo los cubría un simple top dejando a la vista una delgada y fina cintura, unos pantalones deportivos que llegaban por la rodilla holgados, que dejaban a la vista la goma de sus braguitas negras. – eh…¿me vas a decir quien eres o te traigo una silla para que estés mas cómodo mientras me comes con la mirada? – arqueó una ceja.

- Soy Sasuke Uchiha, el vecino de arriba. – sonrió arrogante por lo directa que era la chica. Eso le gusto de ella, sin mencionar "lo buena que estaba", claro. Se notaba que no era como esas mujeres que dan mil rodeos para decirte algo.

- ¡Ah! ¿Tú eres el eyaculador precoz? – este miró hacia todos los lados para ver si alguien había escuchado eso. Y puso cara de no entender. Él no era eso, nunca podría serlo, NUNCA lo sería. – el ruido de tus muelles por la noche acaban muy rápido, lo cual quiere decir que eres un…

- Nunca seré uno de esos - respondió con voz siniestra, se había propuesto hacerlo enfadar y lo estaba consiguiendo, aunque fuera diciendo alguna que otra mentirijilla, ya que los ruidos por las noches se prolongan hasta dos horas.

- Es verdad…los chicos para eso sois muy raros. – lo miró con expresión divertida ya que el moreno deseaba matarla en esos momentos.

- Prefiero ser un raro a ser una cualquiera que se restriega al primero que pinta con ella. – celos a la vista…

- Deberías estar alagado por tenerme como vecina… - subida de ego por parte de la chica. – además simplemente estaba pintando mi apartamento.

- ¿A eso llamas pintar? ¿A restregarse con un tío? – todos los amigos de Sakura se habían ido del apartamento dejándolos solos.

- ¿A caso estas celoso? – una sonrisa arrogante se asomó entre los labios de la chica.

- Puede… - estado de shock por parte de la pelirrosa.

¿Puede? ¿Cómo que puede? ¡Ah!

La pelirrosa seguía en shock.

- Eh…quiero decir… ¡no! no estoy celoso. – se dio vuelta para irse, ya que entre tanta pintura y discusión casi era de tarde.

- Si siguen sonando tus muelles, aunque sea por poco tiempo… - el moreno puso cara de enfado. – yo seguiré con mi música.

- hmp – se dio media vuelta y se fue a su apartamento.

La noche llegó rápido y un pelinegro estaba tumbado en el sofá de su apartamento perdido en sus pensamientos, aunque todos apuntaban a la chica del piso de abajo.

No sabia cuanto tiempo llevaba en esa posición. Una ridícula idea cruzo su mente, era ridícula pero serviría.

- ¿Otra vez los muelles? Este no sabe con quien esta jugando… - se sentó a ver la tele, esperaría a que parara su juerga nocturna para devolvérsela.

Mientras en la habitación que estaba justo encima se podía ver a un pelinegro saltando encima de su cama, una actitud muy ridícula para él, pero como nadie lo veía, haría lo que fuese para molestar a la vecina de abajo.

Cuando el sueño le estaba venciendo se fijo en el reloj, la 1: 45, pensó que ya era suficiente y se acostó.

La noche era tranquila, no se oía ni un ruido.

Hasta que alguien encendió una cadena de música y la puso a todo volumen.

- Sakura… - gruñó, se fijo en la hora 4:13. – esta loca… - se puso la parte de debajo de su pijama y salió de su apartamento para ir a quejarse a su vecina. Toco el timbre varias veces y después de estar esperando un rato se abrió la puerta. – Ho-la – la pelirrosa se encontraba solo con una toalla cubriendo su cuerpo, tenía el pelo mojado del que caían gotas que se perdían por el escote.

- ¿Has venido a…quejarte? – no le salían las palabras al ver a su vecino sin camiseta y apoyado en el marco de la puerta intentando no dormirse.

Ninguno de los dos hablaba, sus miradas lo decían todo. Otra idea cruzó la mente del Uchiha, se acercó a paso, tortuosamente lento, hacia la chica, se agacho frente a ella colgándola en su hombro y cerró la puerta de su apartamento mientras la pelirrosa pataleaba en su espalda.

Llegó a su piso y entró dirigiéndose a una habitación en concreto. Le haría probar los muelles de su cama, para que cambiara su opinión de que era molestos…

Tampoco estaba tan mal discutir con tu vecina, siempre y cuando la discusión terminara en tu habitación entre ese molesto ruido…

- Te dije que no era uno de esos…

-Al final no están tan mal el sonido de los muelles…

Ahh…Sasuke…