Inconsciente, otra vez.
¿Qué había sucedido? Era consiente de un dolor en la parte trasera de la cabeza. Entonces recordó, se lo había hacho al golpear contra el suelo luego de que el ra'zac la golpeara… ¡Los ra'zac! Se sentó sobresaltada, pero los ra'zac no estaban allí, ni siquiera estaban en el mismo lugar.
Se encontraban en una cueva, el lugar estaba sumido en un silencio triste, como la habitación de un enfermo. Vio a Eragon inclinado sobre el cuerpo de Brom, y cerca de ella… era imposible.
Se le llenaron los ojos de lágrimas cuando Murtagh se acercó a ella.
-¿Estás mejor? –le dijo con aquella voz protectora que solía utilizar con ella. Aquella voz que no había escuchado en tres largos años.
-¿Murtagh? –pronunció casi sin voz.
Él le sonrió.
-¿Cómo estás princesa?
flash back
Murtagh le colocó un collar en el cuello con una piedra lila y le sonrió. A lo lejos se veía el atardecer sobre Uru'baen envolviendo a los chicos en una calidez poco habitual en aquel lugar.
-Es hermoso –Saeth le sonrió sonrojada, era tan sólo una chiquilla, pero estaba perdidamente enamorada de aquel muchacho fuerte que había sido su fiel amigo desde que tenía conciencia.
-No más que tú, mi princesa –le besó la frente fraternamente.
Fraternalmente, ese era el peor temor de Saeth, que Murtagh la viera como su hermanita hasta el fin de sus días.
-¿Por qué me lo das? Tendría que ser yo quien te regale algo, ayer fue tu cumpleaños dieciocho.
-Nunca es mala ocasión para regalarle algo a mi princesa –le sonrió.
-Murtagh… -Saeth jugueteó con el collar sin mirarlo –Tú nunca vas a abandonarme ¿Verdad?
-Por supuesto que no.
-¿Lo prometes?
Le sostuvo el mentón y la obligó delicadamente a mirarlo a los ojos.
-Lo prometo.
La abrazó con fuerza contra su pecho.
-Ahora debo irme, tu padre me invitó a cenar con él.
Saeth lo miró asombrada.
-¿Te invitó a cenar con él?
-Si, no sé lo que querrá, pero ha de ser importante, y no soy tan tonto como para rechazar una propuesta del rey en persona.
-Te dejaré ir si me prometes que en cuanto termine la cena me vendrás a ver y me contarás lo que te dijo –lo agarró del brazo sonriente. Estaba claro que no podría detenerlo, ella era sólo una chiquilla de doce años, pero Murtagh le siguió la corriente.
-Muy bien, te iré a ver –prometió y tras darle un fugaz beso en la frente se marchó. Saeth lo observó marcharse y decidió que daría un paseo por el bosque.
fin flash back
Allí estaba Murtagh, tres años desde que la había abandonado, y allí estaba como si nada hubiera pasado, sonriéndole tal como cuando era más pequeña. Un leve deseo de abrazarlo sacudió su mente, pero rápidamente fue reemplazado por el rencor.
No le respondió la sonrisa y retrocedió un poco. Miró a Eragon y vio que lloraba junto al cuerpo de Brom.
-Brom… ¡Brom! –se acercó a gatas a Brom y Eragon, Saphira estaba cerca de ellos.
El hombre tenía una tonalidad grisácea en la piel, Eragon le sostenía la mano velando sus últimos momentos.
-No… -negó con la cabeza mientras las lágrimas inundaron sus ojos -¡No es posible! ¡No de nuevo! –sollozó, no quería perder a otro amigo, un padre para ella.
Brom la miró con una leve sonrisa en sus labios, luego clavó su mirada en la de Eragon y un último murmullo escapó de sus labios.
Saeth soltó un sollozo, mientras que Saphira lanzó un lastimero aullido. Se refugió el los brazos de Eragon que también lloraba silenciosamente.
-Tenemos que enterrarlo –dijo el muchacho al fin con voz entrecortada.
-Pero podrían vernos –le advirtió Murtagh.
-¡No me importa!
Murtagh titubeó pero luego tomó el cuerpo de Brom junto con su espada y su bastón.
-A la cima –ordenó Eragon
-No podemos cavar una tumba en la roca.
-Yo si puedo.
Subieron con dificultad a la cima y allí Murtagh depositó el cuerpo de Brom.
Saeth se sentía en un sueño, una pesadilla, no era posible que Brom hubiera muerto, no quería creerlo. Recordó sus temores acerca de la predicción de Angela. Estaba muy débil, pero más poderoso era el dolor en su corazón.
-¡Moi stenr! –pronunció Eragon y la roca se moldeó como arcilla hasta formar una cavidad del tamaño de un cuerpo, donde depositaron a Brom. Luego Eragon escribió algo en la tumba en homenaje al gran Brom:
AQUÍ DESCANSA BROM,
Jinete de Dragón,
y un padre
para nosotros.
Que su nombre perdure en la gloria.
Saeth se dio vuelta, no soportaba ver otro sepulcro enel que descansaba alguien a quien quería, había tenido que ver la tumba de su madre, la tumba de Tornac, la tumba de Jaru, y ahora la de Brom, no quería seguir, no soportaba más el dolor de tantas pérdidas.
Sin poder soportar un momento más bajó de la cima y se sentó sobre una roca a llorar.
-Ya no más –suplicó a la noche –por favor, ya no más.
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QUE TRISTE!!!!
Este es el capítulo más triste del libro, pobre Brom.
Bueno, dos cosillas antes de irme, respecto al flash back:
1-Me acabo de dar cuenta que no hay bosques alrededor de Uru'baen, pero bueno… ustedes háganme la pata y hagamos como que no paso nada. Acabo de crear un bosque de la nada XP
2-Quería comentarles que en ese paseo que da Saeth es donde encuentra a Jaru, o bueno, el huevo de Jaru.
