Capítulo X: Believe.
Su aspecto había cambiado, ya era la misma de antes. Su contextura, su porte, su cabello, sus dientes, su vista. Todo, a excepción de su ropa. Sensación desagradable. Abre los ojos, la noche es oscura. La Madriguera ante sus ojos. Siluetas metros más allá. Son Harry y Lupin, quienes se acercan rápidamente a Hermione y Kingsley. Un poco más allá se divisa a Hagrid.
-¿Cuáles fueron las últimas palabras que nos dijo Albus Dumbledore?—Preguntó Lupin mientras apuntaba el pecho de su compañero.
Hermione mira a Harry y lo abraza. Se siente tranquila. A lo que se separan, los vuelve a invadir la preocupación.
-¡Alguien nos ha traicionado!—Exclamó Kingsley mientras guarda su varita bajo la capa, luego de intentan asegurarse de que Harry fuera el verdadero.-¡Sabían que sería esta noche!
-Eso parece—Afirmó Lupin-, pero por lo visto no sabían que habría siete Harry.
Hermione bajó la vista, sintiendo sus mejillas y orejas arder, así como su corazón palpitar en la garganta, entorpeciendo su respiración. Ella sabía de quién hablaban, incluso cuando ellos no lo sabían, o quizás sí.
Luego de unos momentos, se atreve a mirar a Harry, quien está enfrascado a la espera de que siguieran apareciendo más miembros de la Orden.
-¿Dónde está George?—Esta pregunta, formulada por Kingsley, llama la atención de Hermione.
Remus confiesa que ha perdido una oreja. Hermione siente un nudo en el estómago, se le eriza la piel, la incredulidad la paraliza. Hasta que escucha "Snape", y todo se desvanece.
-¿Snape?—Inquirió Harry—No sabía que…
-También se le cayó la capucha durante la persecución—Asegura Lupin, secamente- El Sectumsempra siempre ha sido la especialidad de Snape…
Hermione dejó de poner atención. No quería saber nada más. No era necesario. Snape había estado en la persecución, y eso no le asombraba para nada a Hermione, pues él mismo le había confirmado que había sido él el que había hecho llegar la idea de los señuelos a la Orden del Fénix. Sabía también que tendría que representar bien su papel ante los Mortífagos, lo que implicaba tener que atacar y ojalá herir lo más posible, a pesar de que no quería. Se sentía fatal. En su corazón sabía Severus no había querido hacerlo, de seguro había sido un error… pues en ningún caso se habría atrevido a atacar de esa forma a alguien de la Orden, pero Ron no pensaría lo mismo. Severus había atacado a su hermano, lo había dejado sin oreja. Él no podría ignorarlo, no podría creer en él, ni siquiera haría el favor por ella. Lo lamentaba demasiado, más de lo que debía y de lo que podrían imaginarse los demás.
Cuando Ron apareció con Tonks varios minutos después, nunca se sintió tan culpable de abrazarlo, al verse ambos sanos y salvos. Contuvo las lágrimas en sus ojos como pudo. A lo que entraron, y Ron encontró a su hermano en aquel lamentable estado, volvió a sentirse tan o más miserable que hacía un momento. Se sorprendió de que Ron no la mirara al enterarse del culpable. Ni siquiera miró a Ginny o a Harry, se limitó a darle una palmada en el brazo a George, y se alejó. Casi inmediatamente después se sintió el arribo de un thestral. Eran Bill y Fleur, quienes llegaban con la noticia de la muerte de Ojoloco. Habían visto con sus propios ojos la muerte, pero lamentablemente no sabían dónde podría encontrarse el cuerpo. Fue una gran pérdida. Había sido algo casi predecible, aunque no precisamente de él; pero en el momento en que salieron del refugio, todos estaban conscientes de que arriesgaban sus vidas para mantener la de Harry a salvo. Ya con lo sucedido con George, era motivo suficiente para que Harry se sintiera totalmente desmoralizado, y Hermione lo percibió al segundo de observarlo.
El resto de la noche fue bastante extraña, llena de emociones, tristeza, culpabilidad, miedo. En algún minuto, Harry insistió en querer irse. Lo de George y Ojoloco habían llegado a su máximo punto. La tristeza en el ambiente, el silencio, el estado de George, no podían ser evitados por Harry, y menos cuando recalcaban que lo importante era que él llegara a salvo, sin importar el resto. Hermione sabía que no era falsa humildad. De verdad le molestaba que tuvieran que hacer aquellos sacrificios por él, pero él nunca podría saber cuán sinceros y desinteresados eran las cosas que la Orden y sus amigos hacía por él. Claro, la excepción había sido Mundungus Fletcher, pero él ya no importaba. Había escapado. Harry pareció desistir. Los observó a todos. De seguro pensaba que ya estaba en familia, con sus amigos, y podrían disfrutar de sus últimos días en "paz" y comodidad antes que tuvieran que partir.
Hermione estaba en el cuarto de Ginny, cuando Ron toca la puerta.
-Harry quiere hablarte, vamos a mi cuarto—Dijo escuetamente.
La muchacha sintió un explosivo calor en sus mejillas. No dijo nada, solo siguió a su amigo. En el cuarto, Harry está sentado sobre una de las camas. Ya estaba un poco más tranquilo de su episodio de conexiones con Voldemort.
-¿Qué sucede?—Musitó Hermione en un hilo de voz.
-Snape nos delató, ¿verdad?—Encaró Harry, sin más, luego de haber alzado su varita y haber susurrado un casi imperceptible "Muffliato"
-¿Qué?—Inquirió la chica, sorprendida.
-Por favor, Hermione. Eso de hacerte la tonta no te sale para nada bien—Reclamó Ron, impaciente
-¿Por qué dicen eso?
-Alguien informó a los Mortífagos de la emboscada esta noche, y debió ser Snape.
-¿Por qué creen eso?
-¡Porque Snape es espía!—Exclamó Ron con obviedad.
-Lo era hasta la muerte de Dumbledore. Eso lo sabemos todos.
-¿Entonces? ¿Cómo explicas que los Mortífagos se hayan enterado?
-Supongo que tú no le fuiste con el cuento…
-¿Qué?—Expresó Harry, incrédulo—Hermione… ¿Estuviste con Snape?
Hermione notó la gran molestia en su expresión y también en su semblante.
-Sí, antes de venir acá estuve con él.
-De seguro él te sacó la información.
Harry parecía condenarla.
-No, no me sacó nada—Fue lo único que pudo decir.
-¿Y cómo estás tan segura de eso?
-Él sabía de la emboscada incluso antes que nos viéramos. Chicos, ¿cómo pueden pensar semejante estupidez?
-Desde que ocurrió la estupidez de que empezaras una relación con él, por ejemplo.
Hermione no pudo reprimir una mirada de molestia hacia Ron.
-No es justo. Ustedes saben que yo sería incapaz de una cosa así. Además, él entiende mi situación.
-Sí, claro. Pero no le costará nada entrar en tu mente y sacar toda la información que quiere.
-¡No lo hace! Severus jamás ha leído mi mente. Jamás ha pedido información sobre ti. Entiendan, todo esto lo hace en beneficio de la Orden.
-¡Claro! En beneficio de la Orden avisó a los Mortífagos de la partida de Harry. ¡En beneficio de la Orden atacó a mi hermano y lo dejó sin oreja! Qué considerado de su parte, ¿no lo crees? Esto es demasiado. Ahora no logro soportarlo.
-¿Cómo puedes ser tan tonta, Hermione? ¿Qué te hizo, para que lograras creer en sus palabras? Hermione: Snape es mortífago… y tú eres mi amiga. ¿Cómo puedes estar defendiendo a alguien del bando contrario?
-Creo en él. Confío en él. Tengo mis razones.
-¿Cuáles son tus razones?
-Ah sí, tus razones…-Bufó Ron—Tonterías.
-No Ron, por favor no.
Harry no podía enterarse lo de Severus y su madre.
-¿Cómo puedes confiar en él? ¿Cómo puedes creerle, y defenderlo después de lo que le hizo a George? ¡Después de haber matado a Dumbledore! ¿Hermione, qué sucede contigo?
-Entiendan que no me sucede nada. Confío en él, sé que lo hace por nosotros, que arriesga todo por ti. Y no tengo porqué darte explicaciones de por qué lo hago. Dumbledore jamás te las dio y nunca reclamaste nada.
-Era aceptable hasta que lo mató.
Hermione negó con la cabeza, abatida.
-Por favor, chicos, entiendan. No me recriminen por las cosas que hace Severus. Yo lo amo, y él me ama a mí. Debemos fingir que nos odiamos, que no somos nada; que yo pienso que es un cobarde, repulsivo mortífago asesino y delator; y él que yo soy la insufrible sabelotodo amiga de Potter. Yo creo en él porque lo amo, y lo amo porque creo en él, porque lo conozco. A pesar de que me duele mucho todo lo que está pasando… Lamento con todo mi corazón lo que le sucedió a George, pero sé que él no quiso hacerlo. Entiendo las cosas que tiene que hacer como Mortífago, pero eso no quiere decir que lo apoye, que esté de acuerdo con las cosas que debe hacer. Así que por favor no me traten así. Yo sé muy bien cómo están las cosas ahora, pero no por eso van a dejar de confiar en mí. En todo el tiempo que estuve con él, jamás le hablé de horrocruxes, de su búsqueda, jamás mencioné información que él no me la haya confirmado antes. Y él nunca insistió, porque confía en mí, sabe que haremos lo correcto.
Ron y Harry no dijeron nada durante un buen rato. Hermione estaba de nuevo inundada en lágrimas, pero hablaba con una firmeza y determinación que era imposible no respetar. Tenían razón en alarmarse y sentir cierta desconfianza respecto al vínculo que tenía con Severus, pero eso no justificaba la manera en que la trataban ni condenaban. Era muy peligroso, y también cuestionable la información que Severus manejaba, pero ambos muchachos en el fondo sabían que Hermione jamás le diría nada, y en cierto grado creían que él no invadía su memoria, porque de seguro, los tres no estarían a salvo como lo estaban en ese momento, si Snape manejara información tan importante como la que Hermione poseía.
-¿Por qué crees en él?—Preguntó Harry—Y no me digas porque lo amas. Tú no te dejas llevar por esas cosas. Debió ser algo contundente para que depositaras tanta confianza en él.
-No puedo decírtelo, Harry. Lo siento.
-¿No confías en mí?
-Es un tema muy delicado que no me corresponde decírtelo.
-Claro, pero que Ron sí puede saber.
-No se trata de eso. Ése es otro tema. Pero si te dijera, nos pondrías en peligro… estás muy vulnerable.
En aquello no había engaño. Incluso aquella conversación ya era peligrosa, porque si Voldemort lograra enterarse si quiera de alguna frase, era condenar a muerte tanto a ella como a Severus. Harry pareció entender.
-De acuerdo… Pero respóndeme una cosa, y esta vez no quiero que me mientas: ¿Lo seguirás viendo?
-No, Harry,
-Lo mismo me dijiste en junio pasado. Me dijiste que estabas decepcionada, que todo estaba acabado entre ustedes…
-Lo sé. En ese momento sentía que todo estaba acabado porque me sentí traicionada. Hablé con él este verano y entendí sus razones. Pero no puedo volver a verlo Harry, me despedí de él… no para siempre, sino hasta que podamos volver a estar juntos.
-¿Terminaron?
-No existe gran diferencia entre esa palabra y nuestra situación actual.
Harry suspiró.
-No sé, Hermione. Todo es demasiado complicado. He pasado toda mi vida en Hogwarts aborreciéndolo, deseando que se muera, sobre todo durante estas vacaciones, y en este instante, debido a lo que le hizo a George… Pero el hecho que tu confíes tanto en él, que sea la persona que ames… Lo siento, me cuesta entenderlo.
-Sería increíble que lo entendieras. Incluso yo apenas puedo hacerlo.
-Que en Hogwarts me hayas dicho que todo estaba acabado, me tranquilizó un poco… Pero saber esto, distorsiona todo.
-Creo que lo mejor que podemos hacer, es dejar de hablar de esto—Propuso Ron—Simplemente olvidemos todo, quizás pueda ayudarte, Hermione.
-¿A qué te refieres?
-Harry y yo deberíamos olvidar todo lo que sabemos. Ignorar que tuviste una relación con él, que lo amas... Incluso que confías en él. Y tú, deberías hacer lo mismo. Estar en la posición en la que estabas antes de enamorarte de él.
-Suena muy fácil, ¿no?—Reclamó Hermione—Pero es una buena idea. En realidad es la única alternativa. Tener presente a cada momento su recuerdo, no hace más que aumentar mis posibilidades de morir, así como la de ustedes dos.
-Antes de empezar—Se apresuró a decir Ron-, ¿podrías decirnos cuál es el próximo objetivo de Snape?
-Lo único que él hace es darle información fidedigna a Voldemort para lograr mantener su confianza, pero en realidad lo hace para estar seguro de las veces que estarás en peligro. Es lo único que sé.
-Quizás cuando esté en mi quinto sueño, logre creerle—Bromeó Harry.
Ella esbozó una sonrisa.
-Lo lamento, chicos—Dijo sinceramente—De verdad lamento que tengan que pasar por esto… por mí, me da lo mismo, es algo a lo que siempre me atuve, pero no es justo para ustedes.
-Y yo lo lamento por ti—Enfatizó Harry—Pero aunque no puedo creer todo lo que nos dices sobre él, no dejo de pensar en que tú sabes por qué lo haces, y que debo creerte.
-La insufrible sabe por qué lo hace, no se equivoca—Bromeó Ron.
-Yo hablaré con Ginny y Luna. Lo entenderán más que bien, pero será muy peligroso, al final de cuentas, todo lo que saben…
-Ellas regresan a Hogwarts.
Hermione asintió.
-Que pasen buena noche, chicos.
-Tú también, Hermione. Tranquilízate, ¿de acuerdo? A partir de ahora nadie sabe nada.
-Espero que lo podamos lograr.
Hermione lo deseaba de verdad. Por su parte, sabía que sería difícil ignorar todo lo que tuviera que ver con Severus, incluso el tener que aguantar las descalificaciones de medio mundo. Estaba acostumbrada, sí, pero ahora más que nunca se encontraba dispuesta a creer en él, en todas sus acciones, por muy negativas que fueran. No podía defenderlo, mas era su conciencia la única que debía saberlo. No estaba tan segura que los chicos pudieran ignorar su relación. Escondían demasiado bien su molestia y desacuerdo. Si hubiera sido cualquier otra persona, de seguro ya la habrían apartado, interrumpiendo cualquier vínculo entre los dos amigos y ella; pero tal como Harry decía, y Ron respaldaba: Confiaban en lo que Hermione creía y decía. En que Severus estaba haciendo todo a favor de la Orden, pero simplemente no podían creerlo en el momento. Mientras Voldemort viviera, no podrían creer en Snape. Era algo casi involuntario.
Regresó a la habitación de Ginny, quien estaba en la cama despierta, expectante a la llegada de su amiga.
-¿Qué sucedió?
Hermione sonrió vagamente mientras tomaba asiento al borde de la cama, y le relató la discusión.
-Ginny, de verdad siento mucho lo que pasó con George. Sé que fue él… pero no creo que hayan sido sus intenciones…
La pelirroja no dijo nada. Su rostro, incluso, ayudaba en ello.
Las cosas con Ginny eran muy distintas respecto a sus amigos, y eso la tranquilizaba un poco, pero en esta oportunidad se comprometían cosas más delicadas, y era la salud de su hermano.
-Hermione, tranquila—Murmuró, acercándose a ella—Sabes que yo, a diferencia de ti, no tengo la obligación de creer en Snape, por lo tanto, no puedes pedir que me pronuncie al respecto. Pero si tú lo haces y estás segura que jamás fue su intención, no hay nada más que decir. A mí me corresponde confiar en tu juicio y en lo que crees.
Sí, era la misma posición en la que estaban Ron y Harry, pero la manera en que su amiga se expresaba, era menos violenta.
-Llegamos a la resolución con los chicos, de no volver a mencionar a Severus… al menos no como… lo que "somos", ni lo que pasó en Hogwarts.
-¿Cuál es la idea?
-Severus jamás tuvo que ver conmigo. Jamás te dije que tuvimos una relación y ese tipo de cosas—Explicó la castaña—Es un arma de doble filo para los chicos, ¿sabes? Porque para ahorrarse problemas, Ron propuso esto: evitar tener discusiones interminables respecto a la confianza y lealtad… tú entiendes. Pero sé que no tardarán en sacarme todo nuevamente en cara, si vuelve a suceder algo con él, ¿entiendes?
-Solo debemos tener cuidado. Es una buena idea y no tan difícil. Pero siempre está el peligro de que pase lo que has dicho tú. Podemos no mencionarlo, pero Ron y Harry serán los primero en atacarte y culparte si Snape hace algo en contra de nosotros.
-Odio que pase esto… no te imaginas cuánto. Pero supongo que con el tiempo me dejará de importar.
-No—Rebatió Ginny—No te va a dejar de importar, te va a dejará de afectar tanto, que es distinto.
Hermione no tuvo nada más que decir. Le sonrió a Ginny, y luego comenzó a prepararse para ir a dormir. Había sido una noche bastante dura.
Al día siguiente, la Señora Weasley mantuvo a los cinco amigos, incluida Luna, totalmente concentrados en la preparación de la boda de Bill y Fleur, principalmente para no darle espacio a Harry, Hermione y Ron para que planificaran aquel viaje del que nadie en La Madriguera, excepto ellos tres, sabían con detalle. A Harry lo entretuvo en algunas tareas domésticas tales como el lavado de ropa, aseo de la cocina, etc.; a Ron, con quien fue un poco más generosa, lo ubicó en el Jardín junto a Luna para que desgnomizaran el sector, cosa que particularmente el entretenía a Luna, aunque no entendiera por qué tenían que sacarlos de allí, si era donde querían estar; a Hermione y Ginny las dejó en la sala de estar, separando adornos según el color. Una vez que ambas chicas se percataron que la Señora Weasley no volvería por allí en un buen rato, fueron al jardín para hablar con Luna.
A lo lejos se escuchaban los quejidos y murmullos de los gnomos, que de vez en cuando soltaban palabrotas. En medio de aquello, se podía oír la voz de Luna, que no dejaba de sonar curiosa en ningún momento.
-Qué insolentes son tus gnomos, Ronald
-Fred y George les enseñaron, ¡no fui yo!
-¿No? Y eso que tú eres particularmente grosero—Se mofó.
Ron sonrió un poco ruborizado.
-Sí, lo soy… pero créeme Lunática, que yo no fui.
-Está bien… te creo. ¡Pero no seas tan violento! Mira—Luna comenzó a girar a los gnomos para marearlos y después los sacó con una facilidad que no pasó desapercibida para Ron—, no es necesario tratarlos tan mal. Si quieres que pasen a una mejor vida, déjalos que sean libres fuera de tu casa.
Ron sonrió, y luego que Luna mandara a volar el gnomo que sacó, la tomó de la mano y la abrazó
-Gracias por venir a ayudarnos en casa
-Creo que este puede ser uno de los mejores panoramas de vacaciones, después de las excursiones que suelo hacer con papá.
-Nunca pensé que te vería tan seguido.
-Supongo que debemos aprovecharlo al máximo, ¿verdad?
Él asintió. No quería decirle cuándo se irían, pero debía saber que pronto.
-Lamento tanto tener que dejarte—Ron frunció los labios mientras le acariciaba el cabello a Luna.
-Y yo lamento que te vayas, pero ambos lamentaríamos más que dejaras a Harry solo.
-Sí…
Luego de ello, Ginny y Hermione se asomaron para poder hablar con la rubia, y decirle que a partir de ahora debían intentar no hablar más de Severus. No era algo particularmente difícil, pero sí requería de mucha precaución, por lo que de ahora en adelante, cada vez que escucharan de él, debía ser con la más genuina indiferencia. El grupo de amigos fue puesto a prueba innumerables veces, ya que las reuniones en la Orden reiteraban en la desventaja que podían tener al dar por hecho que Severus ya había informado hasta en el más exquisito detalle sobre Harry a Voldemort y los Mortífagos Severus; pero principalmente en el inminente poder que llegaría a tener en Hogwarts, en el nuevo año escolar. Solo con aquel tema, para la familia Weasley y miembros de la Orden, era más fácil entender que Harry, Hermione y Ron no regresaran, principalmente el primero. Lo mejor era no regresar, desaparecer, despistar.
El título no es de lo más ocurrente, pero sirve de algo, no?
Le cuento que ya terminó la espera de mis resultados en la prueba de admisión a la Universidad, y me fue bien... pero NO como yo esperaba, pero ya no me importa :') porque todo acabó :D Estudiaré Derecho, por lo que se viene un año bastante ocupado... me interesa bastante, amo la presión en los estudios!
A aquellas chilenas que también dieron la Famosa PSU como a la Mandy e IsaMcqueen espero que les haya ido super! Bueno, sé que a ti, Mandy te fue bien :D No te he escrito nada, porque no he tenido tiempo, pero ten por seguro que estoy muy feliz por ti :D
Saludos a todas mis maravillosas lectoras, gracias por su apoyo y sigan así :D
Las espero en los comentarios!
Feliz verano y para otras, feliz invierno!
Miss Armstrong Snape.
