"Los personajes de esta serie no me pertenecen, salvo los que me he inventado yo, y esto es solo una historia para los fans escrita sin ánimos de lucro."

Capítulo 10

-¡Oh, es fantástico!-dijo Hebe emocionado.

-¡Sí! ¡Mire maestro, es ella!-gritaba entusiasmado Efrén.

Siro miraba la imagen embelesado. Después de tanto tiempo, al volver a ver su rostro, cientos de antiguos recuerdos de ella le vinieron a la mente. Su bello y fino rostro, sus grandes ojos azules, su largo cabello rubio, aquel bien proporcionado cuerpo, sus rosados labios. Estaba tan bella como recordaba, o quizás más, porque poseía una paz que no le había conocido nunca antes. ¿Si la vida se hubiera portado de distinta manera con ella, habría alcanzado también esa tranquilidad algún día?

-¡Vayamos rápidamente a buscarla maestro!

El hechicero de la trenza miró divertido al rubio.

-Tranquilo, Efrén. Recuerda que ella ahora no te reconocerá. No es exactamente tu hermana.

-Lo sé, lo sé.-Respondió el muchacho aún alegre.- Pero deseo tanto volver a verla y hablar con ella como antes.

-¿Pero qué dices? Si siempre os estabais peleando.- Le dijo riendo Hebe.

-Eran peleas de hermanos.-Aclaró- Nosotros en verdad nos queríamos mucho.

-Lo sé, solo bromeaba.-Le soltó el castaño dándole un suave golpe con el puño en el hombro.

Los tres rieron, se encontraban felices y sentían que vivían una segunda oportunidad. Y muy pronto estarían todos juntos.

-De acuerdo.-Decidió Siro.-Pongámonos ya en marcha.

-¡¡Sí!-gritaron felices los otros dos.

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Orphen aún miraba pasmado el espejo. No era posible lo que habían visto sus ojos, no se lo creía. Miró a sus compañeros para cerciorarse de que él había visto mal, y palideció. Tanto Magic como Artia tenían la misma expresión que él, y las palabras del Mayor acabaron por convencerlo de la realidad.

-¿La conocéis?

Orphen se volvió hacia él y lo encaró.

-Usted dijo que era un hermano, no una hermana.

El anciano lo miró un tanto asustado, el tono de furia contenida que había utilizado el hechicero no había pasado desapercibida para él, y no pudo evitar sentirse un poco intimidado también con su mirada.

-Lo…lo lamento, muchacho. Pero los informes son muy antiguos, además de escasos. Ni siquiera vienen los nombres de tres de ellos.

El hechicero no quedó conforme con lo que le dijo.

-¿Pero por qué ha aparecido ella?

-Ella debe de ser la reencarnación del cuarto miembro, la hermana gemela de aquel rubio.

-En verdad se parecen mucho.-estuvo de acuerdo Artia, que intervino en la conversación.

-¡Eso no importa!-gritó perdiendo la paciencia Orphen.-Lo que intento decir, es ¿por qué ella, si no tiene ningún poder mágico?

-Eso no tiene nada que ver.-Explico el anciano-, en su anterior vida sí lo tuvo. Seguramente al haber utilizado la magia con tan malos fines, se reencarnó después en alguien sin poder, quizás como castigo.

¿Y entre todas las personas en las que podía reencarnarse tenía que ser en Clea? Se preguntaba Orphen. ¿Por qué demonios tenía que suceder ahora esto? Ella no estaba preparada para enfrentarse a lo que le vendría encima.

-Maldita sea.-Murmuró en voz baja.

-Maestro…-se acercó Magic.-Deberíamos ir a ayudarla.

¡Cierto! ¿Cómo se había olvidado de eso? Ellos iban a ir en su búsqueda, no debía permitir que la capturaran.

-¡Tienes razón!-Dijo dirigiéndose súbitamente a la salida del despacho.- ¡No perdamos más tiempo!

-¡Detente!-Se interpuso el Mayor.- ¿Estas loco? No puedes enfrentarte a ellos, ¡te matarán!

-¿Qué espera que haga? ¿Que me quede viendo como se la llevan sin hacer nada?-Le respondió alterado.- ¡No pienso permitirlo! No me importa que fuertes sean.

El anciano lo miró asombrado. Era un muchacho valiente y atrevido sin duda, pero sabía que no serviría de nada la ayuda que pudiera ofrecerle a aquella chica, al final la capturarían.

-Solo conseguirás que te maten y que se la lleven de todos modos.

-¡La esconderé si hace falta! No pienso abandonarla.

¿Esconderla? Meditó el Mayor. Quizás no fuera tan mala idea después de todo, ganarían más tiempo si la escondían.

-Podría ser.

-¿Qué dice maestro?-preguntó Dimas.

Los otros tres hechiceros lo miraron extrañados. ¿En qué pensaba ahora?

-Podría ser.-Repitió el Mayor.- Podrías traerla aquí, existe un amuleto que borraría su rastro. Les sería muy difícil volverla a encontrar.

Orphen lo miró esperanzado.

-Entonces ¿a qué esperamos? Vamos Magic.

-Sí, maestro.

-Esperad.-Los volvió a detener el anciano.- Con el Campo Transportador llegareis en un instante.

El hechicero negro se alegró al recordarlo. Era cierto, llegarían al momento y no había tiempo que perder, por que aquellos tres ya se habían puesto en marcha y era posible que llegaran esa misma noche, ya que el bosque donde habían realizado aquel hechizo estaba más cerca de Totokanta que la Torre del Colmillo.

-Pero recuerda una cosa.-Le aconsejó El Mayor antes de acompañarlos a la sala del Campo Transportador.- Tendréis que hacer todo el camino de vuelta y ellos pueden sentir la presencia de la chica fácilmente. Más vale que os escondáis bien.

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Clea se encontraba en el salón junto a su hermana Mariabel. Mientras que ella registraba por todos los muebles, abriendo y cerrando puertas y cajones, la otra leía tranquilamente sentada en un sillón, o por lo menos lo intentaba.

-¿Clea qué buscas?-le preguntó finalmente.

-Oh, bueno. Es que en unos apuntes de papá se nombraba un libro muy interesante que trata de algunos objetos mágicos pertenecientes a los tenjin, pero no lo encuentro por ninguna parte.-Decía mientras registraba un cajón.

-¿Has mirado en el despacho?

-Sí, pero tampoco está allí.-Suspiró abatida.

-¿Por qué te interesa tanto ese libro?-La miró intrigada Mariabel.

-¡Pues porque trata de magia, por supuesto!-Contestó con los ojos brillantes.

Su hermana la miró divertida.

-¿Acaso aún quieres aprender a usarla?-le preguntó.

-No.-le contestó resignada.- Ya Orphen me dejó bastante claro que no tengo capacidades, pero eso no quita que no quiera aprender algo sobre ella. De esa forma me siento más cerca de ellos dos.-Dijo con un poco de nostalgia.

-Dime una cosa Clea.-Ésta la miró intrigada- ¿Aún te gusta ese hechicero?

La muchacha se sonrojó violentamente.

-¡¿Qué dices!-gritó negando con la cabeza.- ¡A mi no me interesa para nada ese antipático! ¡¿Por qué piensas eso!

-Jajaja.-Reía su hermana-No lo niegues, es obvio. Se te nota mucho. Además ni siquiera te dije a quien me refería.

-Pues estás equivocada.-Dijo altanera, y aún más sonrojada, saliendo por la puerta.- Me voy a buscar a otro lugar.

Había huido descaradamente, y lo sabían ambas hermanas. Mariabel tomó su libro de nuevo y se dispuso a continuar leyendo con una pequeña sonrisa.

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-¡Ya no aguanto más!

Volcan había tirado todas las cebollas y las patatas por el suelo. Los dos hermanos estaban cocinando el almuerzo, pero éste no parecía estar muy en la labor.

-¡Vámonos ya de este lugar! Estoy cansado de estar aquí encerrado. ¡Yo debo vivir aventuras!-dijo cerrando el puño en una pose heroica.

-Pero, hermano, aquí nos tratan muy bien. Además ganamos dinero y tenemos un techo bajo el que dormir y…

-¡Cállate tontaina!-le gritó Volcan tirándole una patata a la cabeza.- ¡He dicho que nos vamos y nos iremos esta misma tarde!

Dorchin lo miraba abatido mientras se refregaba el chichón. ¿Qué había hecho él para merecer tal hermano?

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Aunque pareciera increíble, los tres hechiceros del pasado volaban por los aires sin más ayuda que sus propios poderes. No llevaban una gran velocidad, pero sorteaban los obstáculos y el recorrido se hacía más corto.

Siro se encontraba perdido en sus pensamientos. Al ver la imagen de aquella joven muchacha, le volvieron recuerdos pasados que hacia tiempo había olvidado.

"El entraba en una oscura habitación. Podía apreciar al fondo una pequeña cama y sobre ella había alguien acostado. Se acercó lentamente hasta la cabecera. Era ella.

-¿Siro?

-Sí,-le dijo, tomando asiento en una silla junto a la cama-soy yo.

Ella lo miraba con aquellos hermosos ojos azules llenos de tristeza. Alargó su mano hasta tomar la de él y se la apretó suavemente.

-¿Cuánto más tendremos que soportar esto? ¿Se acabará alguna vez este sufrimiento?

El muchacho sentía que le arrancaban el corazón. La amaba. La amaba y le dolía verla así.

-Yo te protegeré.-Juró.- No permitiré que te vuelvan a hacer daño."

Siro volvió a la realidad. Aquel recuerdo le hacía daño. Prometió protegerla y falló.

Pero no volvería a ocurrir, se prometió. Nunca dejaría que la volvieran a separar de su lado.

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Clea se dirigía como siempre a su querido roble. Al fin había encontrado aquel libro. "Tesoros de los tenjin" se titulaba. Después de registrar por completo la casa, recordó que no se había asomado por el desván, y fue allí donde lo encontró. Y sin perder más tiempo tomó el libro, y a Reki, y salió al jardín.

Tomó asiento a la sombra del gran árbol, alisándose la falda de su vestido, y abrió el libro. Y así quedó por el espacio de dos horas, ensimismada con su lectura mientras Reki dormitaba a su lado.

Tiempo después, Reki lentamente fue abriendo los ojos. Se había acostumbrado rápidamente a la nueva rutina y la hora de la siesta era su favorita. Bostezó largamente y de pronto, una mariposa se posó en su nariz haciéndole estornudar.

Reki saltó alegremente y comenzó a perseguirla. Saltaba de un lado para otro pero la pequeña mariposa no se dejaba cazar.

Clea había detenido su lectura y se entretenía mirándolo con una sonrisa. Estaba un poco cansada y le apetecía cerrar un rato los ojos, y sin darse cuenta se quedó dormida.

Reki, ya cansado de tanto correr, y habiendo perdido la pista de la mariposa, se tumbó sobre la hierva, siempre vigilando de cerca la presencia de su dueña.

De repente, percibió un olor que lo puso en alerta. Alguien se acercaba. Rápidamente se puso en pie y se dirigió a despertar a Clea.

-¿Mmm?

Clea despertó con las pequeñas lamidas del dragón lobo en su cara y parpadeó varias veces para acostumbrarse de nuevo a la claridad de la tarde.

-¿Qué pasa Reki?

Notó a alguien detenerse a su lado, y lentamente levantó la vista.

Sus hermosos ojos miraron con asombro los de él, que la miraban con alivio y dulzura.

-¿Orphen? ¿Qué haces aquí?

Continuará…

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¡Hola!

Ya están de nuevo juntos estos dos. ¿Pensabais que llegarían los hechiceros del pasado antes? No, no. Si la quieren capturar que se lo curren un poco más ¿no?

¡Ah! Una aclaración, cuando meto una parte del texto entre comillas es un flash back, aunque creo que ha quedado bastante claro.

Por cierto. Me alegro mucho que os esté gustando el fic, empezaba a pensar que os estaba decepcionando o algo. En cuanto a eso de que tardo en bajar los capítulos (un saludo PicaMocho, bueno y por supuesto a ti también Last Dream), en serio que lo lamento mucho pero la facultad me come mucho tiempo, ya que ando mañana y tarde en ella, aparte del tiempo que le tengo que dedicar al estudio, y otra cosa que ya comenté antes es que me gusta tenerlo un par de días antes de bajarlo para repasarlo y eso. De veras que lo lamento, pero me es imposible. De todos modos siempre intentaré teneros un capítulo por semana y a ver si puedo dos, aunque no contaría mucho con esto último.

Muchas gracias por seguir la historia y perdónenme la demora.

Como siempre, podéis dejarme un review (mensajillo como siempre le llamo yo) para sugerencias, ánimos, críticas, protestas por la tardanza, en fin, para lo que queráis.

Sed buenos y hasta otra.

Ades