Miro las fotos de los "paganos" un poco, sin duda son ellos.

Me levanto y veo a Tanya sin saber que decir o como se supone que debo reaccionar por lo que pasa. Juego con el collar entre mis dedos, ahora está completamente negro; volteó a ver Carlisle.

-Escaparon cuando Clarissa rompió la barrera.—Le digo y camino hacia la ventana, veo el bosque fijamente y niego con la cabeza. Los ingleses se pasean en el jardín, ni Edward ni Carlisle quieren que se enteren de los problemas a los que se está exponiendo Cullen´s.

-No hemos tenidos ataques de paganos desde hace muchos años.—Dice Esme y mi mirada viaja a la de ella.—Desde que Garrett y Edward eran niños, mucho antes de que… bueno… de que tu padre fuera encerrado.—Asiento y camino hacia una de las sillas tomando asiento.

-Ellos eran nuestros amigos de niños—Dice Tanya mientras yo aparezco el álbum de fotos de la escuela.—Sabemos cómo funciona su mente, el termino pagano es incorrecto para ellos. Siempre aceptamos la existencia de un Dios… Pero para ellos, su Dios era…-Me voltea ver como pidiendo mi autorización-

-Su Dios fue, es y será mi padre.—Escucho un grito y me levanto molesta.—Ya estoy harta de tus malditos gritos.—Digo molesta viendo a Terry que me mira indignada.—Espera afuera.-Señalo la puerta para que salga, ella mira pidiendo ayuda de Edward, pero este se encojo de hombros y señala la puerta. Terry abandona el lugar dando un portazo.

El lugar se queda en silencio por algunos momentos antes que tomo el libro de nuevo.

-Como decía mi padre fue un Dios ante los ojos de esos chicos, las cosas que hizo en Cullen´s fueron aplaudidas en la Isla.—Cierro los ojos pensando en lo que sucedió después, la gente quería ser como mi padre… Hubo disturbios en la Isla. –Les muestro una noticia que solo se transmitía en la isla.—Hubo mucho movimiento cuando llego mi padre a ella.—En la imagen aparece mi padre llegando a su castillo conmigo en brazos, puedo ver de reojo a Belle tensarse cuando lanzan una lata hacia mi padre.—Pero a esos niños se les había enseñado que mi padre era mejor que cualquiera en ese lugar.—En la imagen aparecen cuatro niños, dos niñas y dos niños corriendo a los que nos estaban abucheando a mi padre y a mi lanzándoles cosas.—Hijos de otros Villanos, Seth hijo de Jafar, Artemis hija de la madrastra de Rapunze, Zenobia hija de Drizella y por último, Cedric hijo de Gastón.—Tanya y Rosalie me lanzan una mirada que rehuyo con éxito.—Defendieron a mi padre, y él supo pagar el favor… Adopto a Cedric como si fuera un hijo más, mientras que a los otros tres les consiguió casa… Sus padres lo habían botado, así que se encargó de ellos…-Les muestro los recuerdos de cuando mi padre hizo pagar a todos y cada uno de ellos. Drizella se convirtió en la sirvienta de su hija, Jafar comenzó a caer en el vicio, la madrastra necesito cerrar tiendas después de que mi padre comenzó a hacerle mala reputación y al final estaba Gastón…- Invocar demonios, hacer sacrificios satánicos y demás cosas así eran fáciles en la Isla. Conseguir que el mismísimo Hades apareciera era igual de fácil y más si se trataba del tenebroso… Mi padre le regalo a Gastón a cambio de algo, que hasta hoy en día aun desconozco.—Me encojo de hombros y quito el recuerdo.

-Saben cual es su punto débil.—Dice Carlisle sin poder creerlo aún.—Ellos… también los conocen lo suficiente como para contratacar.

Todos nos volteamos a ver, Jasper pone su mano en mi hombro y agradezco el gesto.

-Ellos no nos conocen, nunca confiamos en ellos al cien por ciento. Tenían sueños más grandes de lo que realmente podrían alcanzar.—Rosalie me ve cuando dice eso y yo aparto la mirada rápidamente.

-No saben nuestros puntos débiles, no aún.—Suelto una carcajada por l}o que dice Jacob, lo volteo a ver con gracia.—¿Qué causa la risa?

-Esto—Alzo la mano hacia Clary y esta comienza a flotar, Jacob mi mira suplicante para que la suelte. Bajo la mano y esta cae sin causarse daño alguno.—Fuimos cortados por la misa daga, al menos Gastón y yo… Sabemos cómo dañar a la gente, sin necesidad de conocer sus puntos débiles.—Camino hacia Jasper.—Todas sus bodas han sido anunciadas. No son tontos, saben a que punto atacar.—Señalo las parejas de mis amigos, los presentes se voltean a ver unos a otros.—Les hemos enseñado el punto débil de cada uno, y ahí es donde golpearan.—Sentencio y salgo de la sala escuchando como cuchichean entre ellos, escucho las pisadas de alguien viniendo detrás de mi, volteo el rostro y veo a Garrett.

-A ti no te conocen.—Me dice llegando a mi altura, ruedo los ojos y me detengo para verlo.

-Eso no es importante.—Pongo mis manos en mi cintura.

-Claro que lo es, eres intocable… aunque duela decirlo: Eres la única que no tiene sentimientos entre ellos—Miro a otro lado.—Viéndolo por donde lo hagas, eres la única a la que no podrán dañar.

-En cierto punto, tienes razón… Pero esto ya no es mi asunto, es tuyo y de todos ellos.—Señalo el despacho.—Yo me ire, ya no debería estar aquí.—Le recuerdo y lo apunto.—Tu deber ahora es proteger a Tanya y a tu hijo.—El abre los ojos como si no lo hubiera sabido.—Así que padre orgulloso, busque la manera de regresar a los paganos a su hogar o aprenda a vivir con ellos. Tiene esas dos opciones.—Él abre y cierra la boca.

-En ese caso también tu tendrás que aprender a vivir con ellos.—La sonrisa se me borra, este comentario me ha dejado sin algún comentario para que pueda defenderme.

Sin contestar camino a mi cuarto, cierro la puerta con seguro y me recargo en ella negando con la cabeza, camino rápidamente hacia el escritorio y saco la última carta que recibí, buscó la misma firma de hace unos años y sonrío al encontrarla, tomó una hoja preparando la tinta y la pluma. Pienso muy bien mis palabras antes de comenzar a escribir:

Te veo en las caballerizas de los Cullen's en dos horas, no faltes. K. G.

Le prendo fuego al mensaje para que así le llegue más rápido.

Me levanto de la silla viendo a mi alrededor pensando en lo que estoy a punto de hacer y que quizá eso interfiera un poco con las cosas, bien eso no importa.

Me apresuro al closet sacando un vestido negro con un toco dorado, es entallado y me queda muy bien. Me coloco con rapidez y me miro al espejo, perfecto. Tomo mi capa negra y salgo de mi cuarto, enseguida puedo notar que siguen en la dichosa reunión y que no saldrán de ahí por un largo rato.

Camino hacia las caballerizas, noto que uno de los ingleses está acomodando su silla de montura en el lomo del caballo, por un momento creo que es el rey pero cuando se voltea noto que es El Delfín.

Lo miro desde mi posición y camino a paso lente, él al escuchar mis tacones acercarse alza su vista, mi mira con una sonrisa estúpida en el rostro. Lo miro sin mostrar expresión alguna y muriendo de risa en mi interior al ver como frunce el ceño.

-Princesa Isab…-Pongo una mano frente a su rostro antes de que pueda terminar de hablar.

—Solo Bella—Le pido mirándolo a los ojos.-¿Irá a montar, Delfín?—Alzó una ceja viéndolo.

-Así es, estaba preparando mi yegua. —Voltea a ver al caballo que descansa de pie. —Pensé que seguirían en la junta, pero al ver que no es así… ¿Te puedo invitar a dar un paseo?-Me quedo sorprendida por su oferta, no lo conozco lo suficiente como para salir a cabalgar con él. Pero estoy segura de que no se ira hasta que acepte la salida.

Noto como algo se mueve detrás de él y frunzo el ceño.

-Me encantaría dar un paseo. —Lo volteo a ver directamente a los ojos. —Espéreme afuera, en un momento lo alcanzo. Me pareció escuchar que su madre lo llamaba. —Señalo la entrada, él asiente y me sonríe.

-Volveré en 10.

Lo veo salir del lugar y suelto una largo suspiro, se perfectamente de quien era esa sombra y no sería bueno para nadie.

Me recargo en la pared de la caballeriza viendo fijamente el caballo del inglés que hace poco me he topado. No me sorprende que hayan traído a sus mascotas; todo rey debe sentirse cómodo en otro reino.
Escucho las pisadas aproximándose cada vez más, conozco muy bien ese sonido como para saber de quién son.
Cierro los ojos cuando unas manos me toman de la cintura alejándome de la pared para pegarme a su cuerpo.

-Cedric. —Digo sin emoción en la voz.