Capítulo 10: El Primero
El fulgor que el poderoso Arcángel emitía era tan fuerte, que incluso los seis caballeros de lo Negro ni siquiera podían verlo directamente.
—¿Q…que está pasando? —dijo Galla, la mujer demonio del látigo, mientras tenía sus ojos cerrados debido al cegador brillo dorado.
—¡No puedo ver nada! —rugió el demonio con forma de león, Derocchio, de manera airada.
—Tranquilos—susurró Heliel suavemente—Su existencia vaciá y decadente pronto llegará a su fin.
—¡Te crees mucho ¿no?!—gritó Bellion con ira—¡Te mostraré el poder de los caballeros negros! —añadió mientras se abalanzaba con su espada sobre el arcángel, el cual simplemente extendió su palma para derretir la gigantesca espada por completo.
—Absurdo—dijo el arcángel con tranquilidad—No hay forma que un poder tan mundano logre hacer mella en mí.
Al instante que Heliel decía eso, unos círculos de magia demoniaca se materializaron por todos lados atrapándolo en una especie de "cárcel".
—No permitiré que una existencia tan prepotente insulte nuestro clan—dijo el amorfo demonio Atollah—¡Muere en agonía!
Acto seguido, los círculos de magia negra impactaron el cuerpo del arcángel causando una explosión de fuego negro. Los Seis caballeros reían jubilosos ante aquel espectáculo.
—¡Bien hecho, Atollah! —felicitó Galla con una espléndida sonrisa en rostro.
—Eso le enseñará, hihihihi—corroboró el metálico demonio Pump.
Rittha abrió sus ojos como platos, en señal de incredulidad y sorpresa.
—Lamento no haber hecho que se disculpe, su Majestad—dijo Atollah mientras se arrodillaba ante el Rey Demonio, quien observaba la pelea con intriga.
—No te disculpes, aun tienes tiempo de hacerlo—contestó el Rey Demonio al mismo tiempo que el humo de la explosión era rápidamente disipado por el brillo dorado proveniente del cuerpo de Heliel.
—¡Imposible! —gritó Atollah con terror.
—¿Imposible? —replicó Heliel—¿En realidad pensabas dañarme con un truco tan patético? Así es como dañas a tus oponentes…Solar wave—en su mano, había una esfera blanca que emitió un demoledor destelló que provocó la inmediata incineración de sus seis oponentes demoniacos.
—Ahora que ya no hay molestias entre nosotros, iré al grano—dijo el arcángel mientras caminaba lentamente sobre los cuerpos humeantes de los caballeros—Regresame a Rittha y no tendrás que vertelas conmigo.
Aquel comentario hizo que el Rey Demonio soltará una estridente y fría carcajada que resonó sobre todo el purgatorio.
—Había escuchado sobre tu orgullosa petulancia. Pensaba que era una exageración de mis débiles esbirros. No creerás todo los que dices ¿cierto?
Heliel observó con soberbia al Rey Demonio, y rápidamente bajo su mirada a la semi desnuda Rittha, quien se encontraba atrapada por el poder de su padre.
—Veo que has decidido obviar mi orden—dijo el Arcángel con seguridad—No digas que no te lo advertí. —Sin previo aviso, y haciendo gala de su gran velocidad, Heliel asestó un poderoso puñetazo en el estómago del Rey Demonio, provocando que este, destruyera su propio trono debido a la fuerza de aquel impacto.
—¡I…imposible! —gruñó el Rey mientras se incorporaba con dificultad del suelo—¡Ni siquiera la Deidad Suprema podría haberme hecho esto… ¿Quién rayos eres…?
En ese momento, el Rey observó que el Arcángel había cambiado. Sus alas estaban envueltas en llamadas doradas; su musculatura había aumentado considerablemente; y en sus ojos brillaba, fulguroso, el símbolo del clan de la diosa. Rittha reconoció esa transformación al instante. Heliel se había nombrado así mismo como "El Primero".
—Puede que tu poder se haya incrementado exponencialmente, pero no es nada contra mi poderosa magia The Ruler—dijo el Rey Demonio mientras se incorporaba rebosando de poder.
—Conozco a la perfección tu poder. Y es por eso que tome precauciones. —dijo Heliel mientras señalaba al Rey Demonio, quien empezaba a emitir vapor por todo su cuerpo.
—¿Q…que es esto? T…tengo m…mucho calor… ¡maldito! ¡¿Qué me hiciste?!
—Estas siendo víctima de mi poder mágico…Supernova. Puedo condensar todo el calor acumulado a mi alrededor en mí puño, y soltarlo a discreción. Sé que tu habilidad The Ruler, puede invertir todo el daño que recibes, pero ni eso te salvará de los millones de grados de calor que acabo de inyectarte con mi puñetazo.
El Rey Demonio estaba experimentando de primera mano, que aquellas palabras pretenciosas de Heliel, en realidad no eran exageraciones. Su poder mágico estaba tratando de revertir el efecto de aquel asfixiante calor, pero la magia del Arcángel era mayor, y su cuerpo comenzaba a incinerarse levemente.
—¡Esto no puede estar pasando! ¡ni siquiera la Deidad Suprema podría infringirme este tipo de daño! ¿q…que es es…esta ma…magia? ¿Q…quién eres?
Heliel sonrió.
—Soy una existencia que esta sobre la tuya. —al decir esto, su cuerpo emanó una oleada de brillo dorado que provocó que el Rey Demonio se prendiera en brillantes llamas.
—¡E…estas llamas…y…yo las conozco! ¡N…no puede ser! ¡¿acaso…tu eres...?!
Heliel levantó su brazo derecho hacia arriba y una esfera de rojo incandescente se materializó sobre la punta de su mano derecha.
—No hay necesidad de que sigas hablando, puesto que, hasta aquí llego tu existencia Rey Demonio.
—¡Detente! —gritó Rittha mientras se liberaba de la prisión esférica de oscuridad, ante la mirada atónita de Heliel y el Rey Demonio.
—¡Rittha! —dijo el arcángel al mismo tiempo que volvía a su forma natural, olvidándose completamente del regente del clan demonio. —¿E…estas bien?
Apenas el imponente ser divino se había posado ante la chica demonio, esta, asestó un puñetazo directo al estómago del arcángel, sin lograr hacerle el más mínimo daño, sino más bien todo lo contrario, su puño se había escocido un poco debido al enorme calor que Heliel desprendía.
—Te dije que te vería pronto ¿no es así? —dijo Rittha con una espléndida sonrisa, al mismo tiempo que intentaba sanar su puño adolorido. —Tenía todo bajo mi control.
—¿A…a que te refieres? —preguntó Heliel confundido, mientras recordaba la escena en la que Rittha estaba a merced de su padre y la orden de los caballeros negros.
El escultural demonio se apartó de Heliel para observar a su padre, el cual se hallaba tumbado tratando de apagar las llamas doradas que devoraban su armadura.
—Debes estar muy confundido ¿verdad, Padre? —replicó la chica con una sonrisa—¿Cómo es posible que tu poder no pueda controlar esas llamas? ¿acaso tu poder habrá "disminuido"?
El Rey Demonio comprendió lo que su hija estaba infiriendo.
—¡TU! ¡ROBASTE MI PODER!
—No sabes cuánto había esperado por esta oportunidad—replicó Rittha con satisfacción—con tu poder de mi parte ¡puedo ser libre! —y acto seguido, el símbolo demoniaco en su frente se desvaneció. —Finalmente he roto tu maldito sello de obediencia perpetua.
—¿Q…que está pasando? —preguntó Heliel visiblemente confundido ante aquella situación.
—Gluttony—respondió Rittha—Mi poder mágico. Me permite absorber y almacenar todo tipo de magia y utilizarla a voluntad cuando yo lo desee. En el momento que Lancelot llegó a buscarme, active mi magia de manera sutil, así que, cuando mi padre me encarceló con su magia para despojarme de mi poder, en realidad era yo quien le estaba absorbiendo su magia.
—¡MALDITA MOCOSA! —gritó el Rey Demonio con furia–¡CREES QUE TE DEJARE MARCHARTE CON VIDA!
—Me parece que ya no tienes la autoridad suficiente como para decir esas palabras, "Padre"—dijo la sensual mujer demoniaca, mientras agitaba su mano para abrir un portal al mundo real. —Ahora soy la regente de este reino. Heliel sal pronto mientras él este debilitado.
—Y…yo...Amatiel…
—No te preocupes. Ella ya salió. Pude crear un portal cerca de donde estaba ella junto a Morgana. Puedes confiar en mí.
Heliel no tenía el más mínimo atisbo de duda, así que se dirigió hacia el portal del mundo real, el cual parecía una especie de ventana en la que se podía ver un hermoso paisaje rupestre.
—Quisiera decir que te extrañare, pero no será así, Padr…Rey Demonio. —añadió Rittha mientras caminaba con elegancia hacia al portal, dándole la espalda a la divinidad oscura.
En ese instante, una áspera, escandalosa y sombría carcajada del Rey Demonio retumbó por todo el purgatorio.
—¡Pasaran siglos antes de que una creación mía logre humillarme! —y a continuación, el Rey empezó a emitir sonidos guturales en el lenguaje del clan demonio. Esto provocó que Rittha se paralizará súbitamente sin poder mover ninguna extremidad.
—¡Rittha! —rugió Heliel al ver el estado de la mujer demonio.
—Tú no te metas en esto—espetó el Rey Demonio mientras expulsaba una poderosa onda de choque que hiso que el Arcángel, desprevenido, saliera volando a través del portal creado por Rittha.
la mujer demonio observó petrificada como Heliel caía a través del portal, saliendo del purgatorio.
El Rey Demonio agarró a su hija por la cintura, como si se tratase de una muñeca de trapo. Al salir Heliel del purgatorio, las llamas se habían extinguido.
—Tanto potencial desperdiciado. Pudiste haber sido la Reina de los demonios y asegurar nuestro destino, pero tuviste que ceder ante las emociones de tus corazones. La humillación que impregnaste en mí, me obliga a ejecutarte aquí, y ahora, pero, al poseer parte de mi poder no puedo asesinarte…no obstante, si puedo hacer esto—murmuró de nuevo otras palabras en el lenguaje de los demonios, y Rittha sintió un agudo dolor en su cuerpo, como si sus órganos estuvieran siendo destrozados uno a uno. —Te convertiré en una existencia carente de poder, y completamente deleznable; una existencia que está en el fondo de la creación, y que no posee ningún valor en este mundo…a partir de ahora serás una simple, sucia, degradante e inmunda humana. —y tras decir esto, lanzó el frágil cuerpo de Rittha a través del portal, al mismo tiempo que el poder de la oscuridad abandonaba el cuerpo de la mujer.
