Se que ha sido unos días mas de lo acosumbrado pero tarde pero seguro.

Discleimer... nada me pertence todo es de Suzanne Collins.


CAPITULO 11

PoV Peeta

Hemos recorrido en dos meses todos los distritos, y después del 9, todos han sido diferentes, me reciben con pompa y platillo, todos parecen demasiado felices al recibirme, yo doy el discurso escrito por el Capitolio y después cenamos y bailamos, durante una fracción de segundos vi a Haymitch hablando con Cecelia y después ella se marchó sin despedirse, ni permitirme darle mi pésame por la pérdida de su familia.

Cuando terminamos en el distrito uno, tomamos el tren para llegar al 12, donde cerraremos el tour, pero más aún se dará el anuncio del Vasallaje, el aniversario número 75 de los juegos del hambre, durante todo este tiempo Haymitch ha desaparecido por el tren y casi no hablamos y nunca está en las comidas, de modo que Portia y Effie son mi única compañía, pero ninguna dice más de lo necesario.

- Chico – me dice Haymtich el ultimo día y yo lo sigo hasta el fondo del tren donde hablamos hace un par de semanas que para mí parecen mil días.

- Vaya ¿te dignas a hablarme?

- Faltan unas horas para llegar a tu casa, y sé que no hay buenas noticias.

- ¿a qué te refieres?

- Mira, no sé qué te hizo el Capitolio, tú demostraste que tu vida es Katniss y te la arrebataron, aunque ella participo en eso, pero estoy seguro que quizá tu familia.

- ¿Qué pasa? ¿les hicieron algo?

- No lo sé, probablemente, cuando alguien dice algo contra el Capitolio, la toma contra el vencedor, así Johanna, yo, Chaff, Finnick, perdimos a las personas que más nos importaban, lo perdimos todo y nos convertimos en mentores de chicos que iban a la muerte, lo mismo que harás tú.

- No, estas equivocado, no hemos hecho nada.

- Peeta no lo ves, los distritos se levantaron después de que ganaron, comenzaron a hablar, a dejar de trabajar y Katniss fue la culpable por fingirse enamorada, porque se burló de ellos a ti te dejaron vivir porque fuiste real, ¿no viste nada en los demás distritos, el 7 o el 4?

- Pues parecían menos temerosos.

- Allí la mayoría dejo de hablar después de que Katniss matará a la familia de Cecelia, Finnick los convenció, Johanna hizo lo mismo, no podemos permitirnos más muertes de inocentes, aunque la causa es justa.

- Pero entonces mi familia.

- Espero que solo sean ideas mías – dice mirando hacia la oscuridad donde se que se encuentra nuestro hogar y por primera vez temo por sus palabras.

PoV Haymitch.

Casi quisiera reírme por lo que está pasando, miro la mesa de mi habitación y veo las botellas de licor que brillan con los reflejos del sol sobre ellas, todas están casi completas, he estado ebrio tanto tiempo que me es fácil aparentarlo aun cuando mi cuerpo está libre de este líquido, que en verdad necesito en estos momentos, que los recuerdos invaden mi mente.

Veo a Peeta marcharse a su habitación y casi estoy seguro que su corazón termino de hacerse pedazos, pero debía hablarle con la verdad, debe saber que su familia ya no existe, que han muerto como todos los demás, que Katniss nunca será la misma y no pude hacer nada por ella, pues si lo hacía, quizá Peeta sufriría las consecuencias, ahora me duele verla allí, creí que podría con todo esto, pero las imágenes en el televisor me muestran que ella no será mi chica de fuego nunca más. Me aprieto el puente de la nariz para hacer remitir el dolor de cabeza que me da la falta de alcohol.

¿Eres parte de la rebelión? La pregunta de Peeta resuena en mi mente, por supuesto que lo soy, por supuesto que hay una rebelión pero no puedo decir lo contrario por su seguridad, soy un cobarde cierto, pero después de sacarlos con vida no puedo perderlos, no a los dos. Aún está fresca la conversación con el presidente antes de que Katniss desapareciera.

Me despiertan con un golpe en el rostro y miro a un hombre del Capitolio mirarme con enojo.

- Sr. Abernathy el presidente desea verlo.

- ¿Qué? –digo poniéndome de pie y siento como la borrachera desaparece de mi cuerpo.

- Ahora, acompáñeme.

Sigo sus pasos y veo dos automóviles estacionados frente al palacio de justicia, donde sé que nos dirigimos, la puerta de un auto para dejar salir al presidente y estoy seguro que vi por una fracción de segundo a la pequeña Primorose sentada en el asiento del auto.

- Adelante, lo están esperando – dice mientras seguimos los pasos del presidente que se ha entrado en la oficina del alcalde.

- Ah Haymitch – me dice el presidente con cordialidad mientras me ofrece una silla – puedes dejarnos.

- Claro – dice el hombre del Capitolio y cierra la puerta, estamos solos el y yo y mil pensamientos pasan por mi mente.

- Dígame ¿Cómo están sus tributos?

- Vivos – digo sin moverme, mirándolo a los ojos.

- Si, ciertamente, usted sabe la cantidad de problemas que me ha generado la mala decisión de Seneca al dejarlos vivir, bueno, no lo aburriré con cosas innecesarias, solo vengo a decirle que su vencedora perderá el título.

- ¿Piensa matarla?

- Sería lo más conveniente, pero es necesario que terminemos con lo que ella hizo. ¿No tendremos problemas con usted verdad? – me quedo en silencio esperando que continúe – Creo que a pesar de ser el peor distrito y el que más problemas a dado, me gusta saber que no tengo vencedores que valgan la pena con los cuales lidiar.

- ¿y a que ha venido entonces?

- Por su vencedora, a partir de este momento ella deja de serlo, y bueno tengo algunos planes para su carácter tan – lleva su mano a su barba y después con una mueca burlona me dice – Chispeante, solo he venido a decirle que no se acerque a ella, que no espere volver a salvarla como lo hizo, o su vencedor sufrirá más de lo que lo hará al regresar a casa, siga del modo que lo ha hecho, sé que entendió la primera vez, no se preocupe su vicio no le faltará.

Al decir estas palabras se pone de pie y se retira dejándome allí, mientras me deja una botella sobre el escritorio, me quedo allí en silencio, pensando en Katniss, en mi vencedora, en Peeta, en como todo cambiará para él. Dejo la botella sobre la mesa y me prometo a mí mismo no volver a perder la conciencia por este maldito vicio aunque me lleve la vida en ello.

Mientras llego al distrito 11, puedo hablar con Chaff, me dice que no ha visto a mi vencedora, que no paso por aquí, entonces ¿ira directo al Capitolio? No podemos hablar demasiado, de modo que solo me enteró que los distritos están hablando, están levantándose, los vencedores son parte de esta revolución, por lo menos del 8 hasta el 12, ¿aunque el 12 en verdad se levantaría?

- Supe lo de tu chica, lo lamento – me dice mientras estamos en la fiesta después del discurso de Peeta.

- Está bien.

- ¿Crees que Snow la mate?

- Bueno aún no hay nada, los habitantes del Capitolio no crean que lo sepa, pero verás que no lo aceptarán mucho me costó el mantenerla viva a causa de su sentimentalismo.

- Seguimos adelante.

- Sabes que sí – le digo mientras dejo mi botella sobre la mesa, el hace lo mismo y las intercambiamos, después de eso me doy la vuelta, tengo que velar por mi chico y su seguridad.

Salimos del 11 y al llegar al 10 veo a Cinna en el pasillo, al parecer están aquí, me pregunto cómo esta ella, doy vueltas por los pasillos pero no puedo verla, no sé cómo esta, me estoy volviendo loco solo por verla bien, miro la hora y es momento de que Peeta este arreglándose.

Entro a la habitación donde esta Peeta y Effie se me acerca, desde hace días está nerviosa porque no le avisaron de la salida de Katniss, aunque su respuesta a Peeta fue convincente, me ha estado preguntando por ella pero no la pondré en peligro, no si las cosas salen como lo esperamos.

Mientras charlamos sobre cómo será el día y lo que hay planeado como ir a conocer los sembradíos y una panadería para que Peeta conozca el tipo de pan escuchamos una detonación y levanto la mirada, Peeta parece a punto de estallar, sé que los secretos no le gustan, pero no puedo arriesgarme, de modo que continuo como si nada hubiera pasado.

La puerta se abre nuevamente y veo a Cinna entrar con tranquilidad y lo miro, camino hacia el con todas mis preguntas en el rostro.

- ¿Cuándo llegaste? – le pregunto.

- Hace unas horas, estaba arreglando a Katniss.

- ¿Cómo está? – miro a Peeta de reojo e intento saber más de ella por la mirada del estilista que por sus palabras.

- No lo sé, porque no se lo preguntas, acabamos de tener una discusión – dice el sonriendo – Es interesante que te apunten a quemarropa con una arma cargada.

- ¿Te apunto? – pregunta Effie asustada – Entonces, la bala era dirigida para ti.

- Bueno, sabes que ella es muy voluble, solo venía a avisarle a Portia que esta noche salgo con ella al distrito 9 y así sucesivamente, adelantaremos las actividades, así que nos veremos de nuevo hasta los siguientes juegos.

- Claro – dice Haymitch.

- Cinna – escucho la voz de Roland que abre la puerta y quiero cerrarla, este cuarto es de mi vencedor y él no tiene que hacer aquí- Necesito que me acompañe.

- Es tu momento. – Escucho que dice en un momento y sale de la habitación con paso tranquilo acompañado de aquel siniestro hombre y un par de agentes de la paz.

Le agradezco por darme el tiempo de ir a verla, de modo que tomo mi botella y comienzo a beber mientras Peeta se dirige al baño y Effie me mira con mil preguntas en el rostro, tomo un trozo de papel y escribo rápidamente y lo envuelvo en el cuello de la botella. Cuando abro la puerta veo que el pasillo esta despejado de modo que salgo rápidamente y abro donde sé que esta mi vencedora.

Por primera vez la veo llorar, aunque en los juegos anteriores lloro, lo hizo encerrada, lo hizo oculta, ahora la veo en el suelo desecha, una arma automática descansa en la cama. Levanta la mirada y veo el miedo en sus ojos transformarse en enojo.

- ¿QUÉ HACES AQUÍ? LARGATE NO QUIERO VERTE.- sin importar sus palabras la abrazo fuertemente, y la siento temblar levemente, acerco mi boca a su oído y le susurro lo único que quiero saber en ese momento. Preciosa, ¿estás bien?

- Si lo estoy ahora márchate – me empuja y yo me aparto, quisiera leer en su rostro ¿Qué me oculta? Aunque en realidad lo sé, tienen a su familia y ella hará lo que sea hasta convertirse en un peón por ellas, es mejor que nosotros, tomo su mano y la aprieto fuertemente. – No disfrutes mucho matando gente, nos vemos en la recepción. – le hablo con el mismo tono de siempre y salgo del cuarto esperando que comprenda mis palabras.

Salgo de mis recuerdos y veo a Peeta en silencio mirando casi llegamos a nuestro distrito, tanto el como Effie han dejado de preguntar, han dejado de hablar del tema, pero temo por sus acciones cuando lleguemos al 12 por si encontramos a Katniss, tendré que cuidarlo con más cuidado, pues se pronto la rebelión comenzará y no quiero que salga herido, no perderé a nadie más.


Quisiera tener todo el tiempo del mundo para seguir escribiendo, responder reviews y actualizar, pero la verdad tengo un buen de trabajo de modo que les dejo todo mi amor y mi agradecimiento por sus reviews y su preferencia al leer.

Disfruten su fin de semana e intentaré actualizar lo antes posible.

Besos, pan quemado, azucarillos y un excelente fin para todos.

Ires