Buscando respuestas

Cap. 9: ¿Sienten nostalgia?

Holas, otra vez con la historia.

My Little Pony no es de mi propiedad, no hago este fanfic con ánimos de lucro.


En el bosque Everfree...

Spike trataba de respirar con la cabeza agachada y una hilera de sangre en el rostro que se originaba en una herida en la sien.

– Eres duro cuando te lo propones, viejo sin vergüenza.

– No es necesario recordar las cosas que hice antes de reformarme – comenta con un tono sarcástico Discord mientras se lleva un racimo de uvas a la boca y saca las uvas y se come las ramitas –, Fluttershy siempre tiene cuidado de no mencionar esas cosas, en especial... – de repente aparece sobre el hombro de Spike, pero con un tamaño bastante reducido – cuando estamos haciendo eso que los adultos hacen.

La indirecta le pareció bastante ofensiva al dragón, porque se estaba manchando la reputación de su amiga, y por eso sujetó y aplastó con toda la fuerza de su garra derecha al diminuto Discord.

– ¡Fluttershy nunca haría esas cosas contigo! – gritó con rabia –.

– Pero si ya fueron varias veces, mi ignorante amigo – respondió el ahora líquido Discord que se escurría entre los dedos de Spike –. La naturaleza sigue su curso y tu te quedas haciendo coraje por algo tan vanal.

– ¡Que te calles, desgraciado! – volvió a gritar arrojando lo que pudo de Discord hacia un árbol, junto al cual no se percató que estaba Fluttershy –. Lo siento, Fluttershy, no te vi.

– No te preocupes, no me dio – dijo amablemente la pegaso depositando una canasta en el suelo –. Traje algo de comer por si estaban con hambre, si no les molestan unos bocadillos vegetarianos... Pero no tienen por qué probarlos... Solo si ustedes quieren – volvió a su típico tono de voz apagado –.

– Gracias, Fluttershy – dijo Discord volviendo a su estado y tamaño reales –. Estaba ansioso por que llegaras... Dime – pone una mirada por demás sospechosa – ¿quieres que hagamos... ya sabes?

– ¿L-lo de siempre?

– Síiiii, me gustaría mucho.

– No creo que sea buena idea hacer eso ahora, me da mucha vergüenza si Spike mira.

– A mi no me incomoda, después de todo, solo dos adultos podrían preparar unos sandwiches de pepinillos con margaritas y jalea real como los que hacemos en tu casa – dijo con una gran sonrisa en el rostro –.

– Hum, bueno, si insistes.

Spike contempló el espectáculo culinario con un tic en el ojo izquierdo, no estaban haciendo nada fuera de lo común, pero lo hacían bien, un sandwich de primera se hizo notar cuando terminaron. El dragón no sabía si sentirse aliviado por haber malentendido o sentirse culpable por haber pensado cosas raras acerca de una de sus mejores amigas. Sea lo que sea, Spike se encontraba sorprendido por el sabor del platillo preparado por su amiga y el Draconequs.

Spike había empezado a tomar clases de adaptación en combate con Discord, ya casi podía hacer cosas parecidas a las que hacía Pinkie cuando tenía que desafiar la física para hacer algo gracioso. El entrenamiento se dividía en tres partes: En la mañana entrenaba con Khrono, en la tarde estudiaba con Rhodas y en las últimas horas de luz de sol aprovechaba para aprender algunas de las cosas que Discord podía enseñarle. Nunca creyó que se necesitaba un estudio estricto para entender el caos, siempre pensó que solo se trataba de hacer lo que uno quiere, pero luego fue comprendiendo que las leyes de la física y sentido común deben conocerse bien antes de romperlas. Se sintió abrumado por lo que estaba aprendiendo, pero bien valía el esfuerzo por ver los resultados.

Cada vez conocía mejor la cultura de los dragones, entrenaba como uno, estudiaba sobre sus raíces y aprovechaba los respiros entre enfrentamientos con Discord para preguntarle lo que sabía al respecto, después de todo en los años que vivió debió aprender algunas cosas sobre los escamados lanza fuego. El programa era tan estricto que no pudo restablecer contacto con los ponies del pueblo, era como si no estuviese presente, peor todavía porque la mayoría no querían acercarse por dos factores, el frío y la intimidante presencia de dos dragones desconocidos.

– Parece que te sientes como si estuvieses en casa – comenta Rhodas mientras come unas joyas recostado en el suelo apoyado en un árbol –.

– Todavía no estoy tal como quisiera, pero estoy bien – aclara Spike –.

– ¿Algo que falte?

– Supongo que sí.

– Puede que sea el cansancio, ya está bien entrada la noche – añade viendo el cielo estrellado –.

– Eres uno de los dragones más melancólicos que he conocido en mi vida.

– ¡Hey! Eso no es cierto, – se defiende con tono sarcástico – Khrono es un poco más melancólico cuando recuerda sus viajes.

– Pero él recuerda sus viajes realizados, no se pone a lloriquear como una niña por recordar a alguien.

– ¿A eso le llamas lloriquear?... – toma una buena bocanada de aire – Esto es lloriquear... ¡Estoy muy solo! ¡Solo tengo a estos toscos dragones como compañía mientras hago esas barbaridades que me ordenan! ¡Estos grilletes en mis patas me incomodan, están oxidadas y rasposas, me van a arruinar las escamas!... – se quejó imitando el tono que una vez Rarity usó para molestar a los perros de diamantes –.

– ¡OK, OK! Eso es lloriquear, pero no lo hagas más, para que no te de un verdadero motivo para hacerlo.

– ¡Pero creí que querías que lloriqueara!

– No entiendo cómo es que pudiste vivir entre ponies tanto tiempo – dijo frunciendo el ceño –.

– No te imaginas las cosas que vi.

– Mientras eso no incluya cosas como un búfalo en traje de bailarina...

– Eeeeh, – se rascaba la nuca en señal de incomodidad – creo que no debas sacar conclusiones rápido.

– ¿Discord?

– Eeyup.

– Entonces lo dejamos para discutirlo en otra ocasión.

– Sí, ya me quiero ir a dormir.

– Trata de descansar bien, mañana partimos.

– Lo sé, lo sé – dijo con desgano –.

Spike se despidió de Rhodas y se dirigió hacia el castillo de cristal, ahora ya no le parecía tan grande como en otros tiempos, por suerte siempre llevaba consigo una copia de la llave para la puerta, de lo contrario no podría pasar las noches de nuevo en su propia cama, la cual también le resultaba más pequeña de lo que recordaba.

Apenas entró y cerró la puerta se dirigió hacia una chimenea y la encendió con una flama suave para calentar el ambiente. – Ahora solo hacen falta unos malvaviscos – se dijo a sí mismo. Se dirigía hacia la cocina, cuando un sonido familiar de antaño, el movimiento de una puerta, le llamó la atención y lo obligó a acercarse a la entrada como si fuese a encontrar lo que ansiosamente esperaba.

Corrió hacia la entrada y vio decepcionado la puerta cerrada.

– Debió ser el viento – se dijo para sus adentros –, o mi imaginación.

– ¿Spike? – pregunto incrédula una voz que hace mucho no escuchaba a sus espaldas –.

– ¿Twi... Twilight? – volteó para confirmar la presencia de la alicornio con dos maletas que le hablaba – ¿Eres tu?

– ¿Y tu eres tu? – devolvió la pregunta con una sonrisa y lágrimas brotando –.

– Pues, creo que sí, lo soy.

La alicornio saltó inmediatamente hacia el dragón y lo abrazó con todas sus fuerzas, en serio lo había extrañado. Spike no podía hacer nada para contener a Twilight, así que prefirió simplemente aceptar el abrazo y corresponderlo.

– En serio, no te sientes como en casa hasta que te dan la bienvenida que se debe – dijo Spike satisfecho por ver a la familia más cercana que tenía otra vez –.

– En serio nos hacías falta. Yo... lamento, – dijo entre sollozos – lamento no haber estado aquí para recibirte como había prometido.

– Eso ya no importa tanto – la levanta sujetándola de los costados y sonriendo como cuando todavía necesitaba ayuda para alcanzar objetos en la repisa –. Lo importante ahora es que estamos donde pertenecemos.

A Twilight se le soltó un poco de orgullo líquido al escuchar que su asistente número uno la estaba reconociendo de tal forma. Pasaron lo que restaba de la noche conversando en la sala sobre algunas de las cosas que Spike había aprendido acerca de la cultura de los dragones, sobre sus dos maestros y sobre los grandes errores que se sacaron por suposiciones en los viajes de Starswil.

– ¿Osea que no puedes tener alas sin hacer un sacrificio?

– Eso es lo que más frustrado me dejó – gruñó cruzando los brazos –, la mayoría nacen con alas, pero los dragones terrestres tenemos que obtenerlas dejando algo que en verdad apreciemos.

– Supongo que eso debe ser muy difícil, en especial porque los dragones son conocidos por no renunciar a los tesoros que aman.

– Puede ser, pero hay otras clases de tesoros que todavía se pueden buscar.

– No entiendo.

– Bueno, Rhodas me contó de un dragón que perdió una garra por proteger un rubí que le había regalado su hija.

– ¿Te refieres a cierto tipo de joyas?

– Yo más bien me refería a que encontró algo mejor que su integridad física, porque a sus ojos ese rubí era su hija. Aunque hasta ese punto llego, porque no me queda del todo claro lo que quiso decirme con un cuento tan extraño.

– Eso tiene poco sentido, aunque no me sé los detalles, pero te tomaré la palabra y creeré en lo que dices, no has debido hacer tantas cosas solo para venir con tonterías en la cabeza – lo sermonea con el típico gesto de una catedrática hablando con los ojos cerrados, el mentón bien alto y un casco levantado para dar énfasis a sus palabras –. Soy la princesa de la amistad y una de las cosas que debo hacer es confiar en mis amigos.

– Como diga – hace una reverencia en tono burlón – , su majestad.

Ambos empezaron a reír, pero se detuvieron en cuanto escucharon a alguien llamando a la puerta. Spike se fue hasta la entrada y abrió la puerta para ver de quién se trataba, trató de bloquear la luz de los primeros rayos de sol para ver que a la entrada no había nadie, solo encontró un pequeño muffin con una nota que decía: "Para Spike", con la "K" invertida.

– Me pregunto de quién podrá ser – caviló por unos segundos con el muffin en la mano –. ¡AAAAGH!

Sus dudas fueron respondidas inmediatamente cuando una pony rosa saltó desde dentro del castillo (no pregunten cómo entró sin ser vista) y lo derribó gritando emocionada.

– ¡Spike, Spike, eres tú!... Tomaste el muffin que preparé para Spike, – cambiando a un tono serio y mirada inquisidora – aunque también podrías ser un impostor, un ladrón de muffins, un oportunista, o incluso... ¡Ya sé!, ¡Eres uno de esos extraños reptiles de escamas púrpuras con cresta verde que se aventuran fuera de los dominios de su especie para coleccionar las pelusas de los ombligos de las ponies desprevenidas, pero esta pelusa – dijo cubriéndose el vientre – no la tendrás jamás! ¡Tampoco la de Twilight! – dijo trayéndola de repente a su lado para protegerla –.

– Pinkie – dijo la alicornio volteando los ojos –, ese no es un extraño reptil o lo que sea que hayas dicho antes. Es Spike, solo que creció, además no creo que alguien en su sano juicio intente robar las pelusas de los ombligos y mucho menos que haya alguien que las coleccione.

– Pues Duh, claro que nadie haría eso, excepto por el señor Jonnas...

– ¡Sé que estás hablando de mí loca rosada consumidora de azúcar, aléjate de mis pelusas! – se escuchaba decir a un viejo pony a lo lejos –.

– Algún día las tendré y formarán parte de una excelente colección... Pero solo estaba bromeando, hay que ser muy tontita para creer que estaba hablando en serio – aclaró Pinkie Pie dando sus naturales saltitos –.

– En serio, – haciendo un facehoof – hay cosas que simplemente no puedo entender, como diferenciar cuándo estás bromeando.

– Bueno, bueno, pero no estamos aquí para bromear. Volvamos al asunto serio, la fiesta de bienvenida de Spike, ese muffin no va a ser suficiente – dijo tomando unas curiosas notas en una libreta que sacó de quién sabe dónde –.

– No creo que sea buena idea hacer algo así en este momento – interrumpió Spike –.

– ¡QUEEEEE! – exclamó sorprendida la pony fiestera –.

– No podría estar en la fiesta porque tengo que partir a otro viaje.

– ¡QUUEEEEEEEE! – exclamaron esta vez ambas –.

– Ejem – aclara la graganta Twilight para tomar la palabra –. No entiendo, acabas de llegar, apenas nos estamos poniendo al día y ya te vas otra vez, eso no tiene sentido.

– Es porque tengo una responsabilidad qué cumplir.

– Entonces – desvía la mirada con tristeza –, ¿ya te informaron?

– Cada detalle, incluso puede que sepa más al respecto de lo que te dijeron.

– ¿En serio cree que te hayan dicho todo?

– Claro, los dragones confían mucho en mí, soy uno de ellos...

"Soy uno de ellos". Esas palabras le destrozaron el corazón a la alicornio lavanda, ella entendía que su asistente un día crecería y llegaría a entender cosas que incluso a ella le serían un misterio, pero lo que más le dolía era que esas palabras significaban algo profundo, en cierta forma se estaba aleando de ella, de su origen, de sus amigos.

– ¿Y te gustaría... te gustaría que te acompañemos?

– Lo siento, pero es otro viaje en el que no pueden acompañarme ponies, aunque quisiera que fuese de otra forma.

– Entiendo – reconocía conteniendo las lágrimas –, debe ser bueno, según tu código de dragón, cumplir con un servicio tan honorable como el que te dieron.

– Gracias por entender... – se detuvo a pensar en lo que decía y cómo esta situación estaba afectando a su más íntima amiga – Pero esto no es un adiós, al mediodía podremos almorzar con las chicas, si lo deseas.

– Eso sería excelente – respondió levantando la mirada con una sonrisa pero con unos ojos llorosos, su amiga rosada se la acercó para apoyarla en un momento difícil –, haré el arreglo de inmediato, podemos ir a Sweet Apple Acres...

– ¡NO!... Esto, mejor en otro lugar, como en Sugarcube Corner.

– ¡Tengo una idea! – saltó Pinkie – Rarity acaba de entregar sus

últimos vestidos de la temporada, podremos tener mucho espacio con la Boutique Carrusel despejada, no acepto un "no" por respuesta.

– Eso suena bien, Pinkie, – objeta Twilight – pero creo que primero tendríamos que preguntarle a Rarity si podemos usar el lugar.

– Eso ya lo hice en cuanto reconocí a Spike y no acepté un "no" por respuesta, así que quedamos a las doce en punto para Twilight, Spike puede tardarse un poco más.

– ¿Ya se lo preguntaste? – preguntó Spike intrigado por la velocidad con que la pony rosada se movía y hacía cosas que hasta para un dragón resultarían prácticamente imposibles –.

– Claro, si no no habría propuesto la Boutique para vernos. Si recuerdas dónde queda nos veremos pronto, iré a hacerme cargo del resto – dijo antes de retirarse saltando y tarareando la Smile Song –.

– Es Pinkie siendo Pinkie – dijo Spike como si se sintiera refrescado –, ya me hacía falta algo de los viejos tiempos.

– ¿Viejos tiempos? Si no ha pasado tanto tiempo.

– Para mí lo fue, Twilight, para mí lo fue.

Nuestro escamado protagonista se dirigió hasta la entrada del bosque Everfree, donde se encontraban Rhodas y Khrono con dos bolsas de pesada apariencia.

– Hola, ya llegué.

– Se nota – dijo Khrono con los brazos cruzados y un tono sarcástico –.

– Bueno, algo me retrasó, pero eso no cambia mucho las cosas.

– Las cambia más de lo que te imaginas, cabeza de alcornoque.

– ¿De qué?

– Lo que mi amigo quiere decir – aclara Rhodas – es que ya deberíamos estar a buen tramo del camino. El retraso que tuviste no nos permitirá llegar a tiempo hasta donde debemos ir.

– Pero ambos tienen alas, podemos llegar a casi cualquier sitio antes de lo que lo haría cualquiera.

– No es tan sencillo, pero no estamos fuera del tiempo previsto, Khrono te estaba espiando mientras hablabas con tus amigas.

– Al menos eso me quita la molestia de explicarles lo que estaba por decir.

– Sí, es una molestia – dijo fingiendo descontento –, pero tendrás que retrasar el viaje hasta un poco entrada la tarde – guiña un ojo –, si sabes a qué me refiero.

– ¡Gracias, son lo mejores! – abraza como puede a los dos dragones para irse corriendo a Ponyville –

Aprovechó el tiempo en la mañana para poder saludar a los amigos que no había visto desde hace tiempo. Snips y Snails seguían pasando buena parte del tiempo discutiendo sobre temas sin importancia como quién era el mejor discutiendo sobre discutir. Vinyl no pudo estar presente por una gira que tenía en Canterlot, así que le dejó recado a Octavia para que le diera sus saludos. A Lyra la pudo encontrar cerca de un puesto de flores, donde estaba por comprar unas margaritas para acompañar la comida con las chicas Bon Bon fue muy amable al regalarle la compra como forma de bienvenida y despedida, en especial porque Spike no cargaba ningún bit en ese momento. La fingida indiferencia de Diamond Tiara y Silver Spoon no le sorprendió, pero de alguna forma se sintió bien por pasar a saludarlas.

Boutique Carrusel...

Fue de un lado a otro hasta llegar el mediodía, hora en que se suponía iba a encontrarse con sus amigas en la Boutique Carrusel, se dirigió hacia el punto de encuentro, en cuya entrada había un cartel que decía: "DESPEBIENVENIDA DE SPIKE EL DRAGON (solo amigos íntimos)".

Suspiró con alegría al ver el típico humor de sus amigas reflejado en una frase, no estaban muy cansadas por haber llegado de su viaje la noche anterior como para saludar a su amigo. Apenas abrió la puerta y se vio envuelto en serpentinas y confite, un cono fue puesto inmediatamente en su cabeza y fue jalado hacia adentro por varios cascos, no puso ninguna resistencia.

No podía verse mejor, como en lo viejos tiempos estaba con sus amigas. Insistió en servir las bebidas como solía hacerlo, le sorprendía lo pequeños que le quedaban los utensilios de la última vez que los usó, las copas le parecía minúsculas y los platos ridículamente pequeños. Optó por usar una bandeja para servirse.

Twilight le contó de los cristales de enlace, Pinkie sobre cómo darles muchos usos como los de mensajes con retraso, condicionales y como escarbadientes para cuando se come maní. Rarity le obsequió una bufanda de buen tamaño que le daba a la talla. AppleJack lo estaba rellenando de sidra y manjares hechos con manzanas, Fluttershy se limitó a ayudar en la preparación de la comida y participar brevemente en las conversaciones con su característico carácter tímido. Rainbow le hablaba de las nuevas acrobacias que planeaba realizar con los wonderbolts y le preguntaba muy seguido sobre lo genial que sería ser un dragón y si algún día le crecerían las alas para retarlo a una carrera.

– Dime, Spike ¿ya te animaste a invitar a una dragoncita a algún lugar especial ? – preguntó Rainbow con una mirada pícara y un tarro de sidra en el casco –.

– Yo, bueno...

– ¡Hey, tus carretas se detienen en este mismo instante! – reprochó Applejack quitándole la sidra a la pegaso – Ya fue suficiente sidra para ti.

– ¡Pero es la mejor que has hecho en mucho tiempo, no quiero desperdiciar ni una gota! – suplicó con una mirada de perrito regañado –.

– No es que yo tenga que ver al respecto, pero tienes entrenamiento mañana y no quiero que salgas perjudicada por un exceso.

– Aunque sea un poco más, una probadita y ya – suplicó con la mayor ternura que le fuera posible –.

– Lo siento, pero a Soarin no le gusta que no estés al 100% en los entrenamientos.

– Puedo estar al 120% cuando yo quiera, un poco de sidra no me hará mala, sino mejor... – cambió de repente a una actitud de intriga – Por cierto ¿cómo sabes que a Soarin no le agrada eso? – inquirió pegando con fuerza su mirada a los ojos de la pony granjera –.

– Pues... me lo dijo un día.

– ¿Y cuándo podría haber sido ese día?

– Su-supongo que cuando fue a Sweet Apple Acres para comprar un Pie de manzana – respondió con una sonrisa forzada –.

– No recuerdo que hayas tenido una venta de pasteles en tu granja – exigió una explicación con una mirada y tono de voz un tanto agresivos pegándose frente a frente con la pony terrestre–.

– Es... bu-bueno – traga saliva por la sensación de que su elemento la obligaba a dar detalles que no quisiera revelar –, vino un día y le preparé uno (giggle) – explicó sudando por los nervios –.

– ¡Cómo pudiste atreverte a hacer algo así! – reclamó con un rostro que hasta a los más valientes pondría a pensar dos veces antes de hacer o decir algo –.

El resoplido del relincho de la pegaso y la tensión del ambiente habían inundado todo el lugar, las otras tres yeguas observaban con una mezcla de curiosidad y miedo en silencio, mientras que Spike y Pinkie disfrutaban de la escena con palomitas de maíz. La escena no duró mucho, pues la pegaso cayó rendida al suelo por los efectos de los siete tarros de sidra que había bebido. Applejack exhaló en señal de alivio y se ventiló con con su sombrero. Los demás estallaron en risas por lo dramática que podía ser la pony "más genial" de todo Ponyville, hasta Rarity pensó que era una exagerada.

– Es muy divertido verlas en estas situaciones – le comentaba en privado Rarity a Applejack –, pero creo que deberías darle un respiro a Dashie. Sé que no tienes ninguna intención de adelantarle, pero ella puede ser un poco más sensible de lo que aparenta.

– Lo tomaré en cuenta, solo que no pude evitar decirle la verdad.

– ¿Y no encontraste a nadie lo suficientemente especial para ser tu pony especial? – retomó la cuestión Pinkie –.

– Yo...

– No creo que esté muy interesado en dragonas – interrumpió Twilight –, sobre todo después de lo del río – dijo esto último con una mirada más que pícara dirigida hacia el dragón, quien no supo qué hacer para esconder su vergüenza manifestada como un tono rojo en su rostro –.

– Chicas, no necesitamos hacerlo sentir incómodo en su fiesta – intervino Rarity –. Anque se ve muuy tierno con esas mejillas rojas – las cuales estaba pellizcando –.

– Tienes razón. Lo siento Spike.

– No... no te preocupes, Twilight – respondió el dragón rascándose la nuca por la sorpresa de ver que por una vez fue Rarity la voz de la razón en lugar de twilight – no he encontrado a nadie en especial, pero te aseguro que cuando aparezca te lo digo a ti primero.

– Bueno, pero no puedo ponerme a esperar un pergamino desde un lugar que no sé dónde está, mejor usa esto – dijo extendiéndole una cajita blanca con un moño rojo –. Ábrelo.

El dragón curioso abrió el regalo y sonrió al reconocer el objeto, un cristal de enlace de color lavanda.

– Es para que estemos en contacto, puedes usarlo cuanto quieras, espero que lo hagas.

– Lo haré – dijo poniéndose el cristal como colgante en el cuello –, no me separaré de este cristal.

– Y por favor, no te lo comas.

Tras una hora más de charlas, risas y juegos el grupo se dispersó. Spike no quería hacerlo más difícil, ya era mucho para él solo poder verlas un corto tiempo antes de ausentarse por segunda vez. Esto no evitó que, después de unos pasos para retirarse, las seis ponies se pegaran al dragón en un abrazo grupal que le rompía el corazón como si con las manos lo dividieran.

– ¡MALDICION! – exclamó para echar a un lado todo y estrecharlas a las seis entre sus brazos por unos momentos para dejar la sensación de calidez bien grabada – En serio son mis mejores amigas.

Sweet Apple Acres...

Spike hizo una última parada en la granja de manzanas, el invierno no había terminado. Las CMC seguían esperando dentro del mismo lugar. Tomó un poco de aire antes de llamar a la puerta, las cosas no fueron tan mal como esperaba.

– ¿Spike? – preguntó la abuela Smith entrecerrando los ojos –.

– Sí, soy yo ¿hace cuánto llegó?

– ¡Pero qué dices, muchachito insolente! Yo no me he ido de aquí.

– ¿En serio? – inquirió incrédulo , pero no podía decir que tenía la certeza de que la abuela no estuviese presente, porque con el apuro de la situación que vivió en la granja no se dio el tiempo para notar la presencia de una pony de la tercera edad – Yo... vine a despedirme de las chicas.

– Bueno, pasa, pero no lo hagas muy largo, esas potrillas están en una época difícil.

– Dígamelo a mí...

Para no entrar en demasiados detalles, la despedida no fue tan mala como esperaba. Las tres mantenían la mirada baja por lo avergonzadas que se sentían por hacer que su amigo pasara por varios problemas y por no poder controlarse ante ciertas cosas que surgían al respecto. Los cuatro se abrazaron e hicieron la paces. Sí, hubo lágrimas, hubo una que otra palabra alentadora, pero no una promesa de volver. Esto puso a las tres un ánimo peor que decaído cuando no escucharon respuesta a su petición de tal promesa. "No hagas promesas que no sabes si no cumplirás" comentaba Sweetie Belle para tranquilizar a sus amigas. No dio tanto resultado como esperaba, pero se sintió más aliviada cuando Spike les dijo que haría todo lo que estuviera en su alcance.

Tras las últimas palabras "Espero verlas otra vez", Spike se retiró hacia el bosque Everfree. Apple Bloom se quedó sentada en el pórtico por un buen rato, Sweetie y Scootaloo trataron de buscar algo qué hacer dentro de la casa.

Entrada al bosque Everfree, una hora después...

– ¿Ya estás listo? – preguntó Khrono con cierto tono impaciente –.

– Ya me despedí, al menos un poco.

– Eso es bueno, porque hace falta ver aquello por lo que haces las cosas – dijo Rhodas con una sonrisa comprensiva al ver a su discípulo con la mirada un poco baja –.

– Vamos, se nos hace tarde – ordenó Khrono –.

– Ok, vamos...

– Espera – interrumpe Rhodas descargando una bolsa de su hombro en el suelo haciendo un hoyo por el peso de la misma –, tienes que llevar esto.

– También puedes llevar la mía – añadió Khrono soltando una bolsa de peso similar –. Estas cosas son pesadas y ya no somos unos muchachos que puedan darse el lujo de gastar sus fuerzas.

– ¿Es por hacerlos esperar? – pregunta Spike –.

– ¡LO ES! – responden los otros dos dragones al unísono –.

Sweet Apple Acres, dos semanas después...

Apple Bloom observaba la nieve, ya faltaba poco para que el invierno terminara y pudiesen recogerlo con su familia. Big Macintosh ya había llegado, Applejack estaba preparando las herramientas para los cultivos con su hermano.

La vista era relajante, la última nevada del año. Pero esta vez había algo que destacaba a lo lejos, una silueta que se arrastraba por el suelo frío como si no pudiese caminar por falta de fuerzas. Apple Bloom no dudó un segundo más cuando alcanzó a divisar una forma parecida a la de un pony herido que cayó inconsciente sobre la nieve.

– ¡AYUDA, VAMOS A NECESITAR AYUDA PARA UN HERIDO! – gritaba Apple Bloom mientras corría hacia el punto que llamó su atención –.

Corrió lo más que pudo para cubrir al personaje con la manta con la que se estaba cubriendo en el pórtico desde donde veía la nieve caer. Pronto llegaron sus hermanos y las otras CMC con una camilla y un equipo de primeros auxilios, quedaron más que sorprendidos al retirar la manta y ver que, en vez de unos cuartos traseros normales, la pony tenía una cola similar a la de un pez.


¿Quién acaba de llegar a Sweet Apple Acres?

¿Cuál es la misión que ahora tiene spike? ¿aprenderá algo más sobre los secretos de los dragones?

¿Qué demonios pasó con las CMC en el río aquella vez?

Posibles respuestas en el siguiente capítulo.

Hasta la próxima, Old Grimie