Disclaimer: La mayoría de los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, sólo aquellos fuera de la Saga y la trama son de mi completa autoría.


"EPÍLOGO"

Un año después...

—¡Bella! ¿Aún estás aquí? ¡Por Dios mujer! Deberías de haberte ido hace un buen rato —aparté la mirada de los documentos que estaba revisando y volteé a ver a Angie con el ceño fruncido.

—¿A dónde tenía que...? ¡Oh Dios, Edward me va a matar! —exclamé y lancé los documentos al aire, asiéndolos volar por toda la oficina.

Tomé mi bolso y me despedí de Ángela, corrí fuera de la oficina y no me detuve esta llegar al ascensor. Una vez en el estacionamiento corrí hasta mi coche, abrí la puerta y antes de que pudiera poner un pie dentro, mi móvil comenzó a sonar; me solté a maldecir en chino, francés, alemán y hasta en japones al ver que se trataba de Alice, ¡joder! Debió llamarme hace un buen rato no justo ahora.

—Lo sé Alice, es tarde pero ya voy en camino —gruñí en cuanto atendí, y tras montarme en el coche, lo puse en marcha.

¡Eres todo un caso Bella! Nunca había escuchado de una novia que se le olvidara el día de su propia boda, por qué se te olvido, ¿cierto? —sus palabras estaban llenas de reproche, reproche que me merecía y lo admito, pero después de mi pasada experiencia con las bodas no era algo que me entusiasmara demasiado.

—Sí, y sé que no tengo excusa pero... Alice, nos vemos en unos minutos ¿ok? —soltó un sonoro suspiro y les comunicó de mi retraso a Rose, Esme y mi mamá.

Tendremos todo listo, ¡apúrate! —me apremió y cortó la llamada.

Lancé el móvil al asiento del copiloto y pisé más a fondo el acelerador, pero tan sólo unos metros adelante tuve que detenerme, al parecer el trafico estaba detenido por una manifestación, ¡mierda! ¡Justo lo que me faltaba! Respiré profundamente un par de veces para calmarme, con perder la calma no iba a solucionar nada. Cerré los ojos y dejé que mi mente volara a tres meses atrás, el día en que Edward me pidió matrimonio...

Flash Back

Edward estaba muy raro, me veía a cada momento y abría la boca como si me fuera a decir algo, pero a último momento se arrepentía. Teníamos poco más de un mes viviendo juntos, a mi padre no le hizo muchas gracia la noticia pero al final terminó por entenderlo; terminamos de desayunar y después de recoger los trastes sucios, nos marchamos a nuestros respectivos trabajos.

Bella, tienes una llamada de tu hermana por la línea dos —me avisó Ángela por el intercomunicador.

Gracias Angie —suspiré y tomé el teléfono, para que Alice me llamara en su luna de miel, lo que tenía que decir no era nada bueno—. Hola Allie, ¿qué tal todo?

Bellita, hermanita... ¿no tienes nada que contarme? —me respondió con otra pregunta y rodé los ojos, ¿qué podría yo contarle?

No, no hay nada que contar —murmuró algo así como: "tu hermano es un idiota" y pude escuchar las risas sofocadas de Jasper—. ¿Qué pasa Alice?

Nada, nada importante. Saludos a todos, adiós —no alcancé ni a abrir la boca, cuando ya me había colgado.

La llamada de Alice me dejó muy confundida, y cuando media hora después, recibí otra de Rosalie preguntándome exactamente lo mismo que Alice, supe que algo sabían ellas, que yo debería saber también, pero no lo sabía. Suspiré fastidiada y aunque traté, no pude dejar de pensar en qué sería ese misterio que ellas sabían y yo no, pero después de que me diera jaqueca hice todo lo posible por dejar de lado el tema, y lo logré, afortunadamente.

Edward vino a buscarme a la hora de la comida, entró a mi oficina y se veía nervioso, incluso unas finas gotitas de sudor perlaban su frente, pasaba su mano por el cabello de forma constante y hasta puedo jurar que sus piernas temblaban, algo que me resultaba un por demás desesperante.

¿Todo bien? —pregunté y suspiró.

Sí, pero necesito que te pongas esto antes de irnos —me tendió una bolsa y la tomé.

Al abrirla me encontré con un mono de un extraño material, color amarillo chillón con franjas azules en las mangas y piernas, gafas, guantes, tenis y un casco. Confundida clavé mi mirada en Edward y él sólo se encogió de hombros.

Es una sorpresa. Anda, apurate que se nos hace tarde.

No muy convencida fui hasta el baño y me cambié, el mono me quedaba un poco grande y lucía más que ridícula, parecía que fuera a asistir a alguna fiesta de disfraces o algo parecido; maldiciendo por lo bajo recogí mi cabello en una coleta, me até bien las agujetas de los tenis y salí del baño, cual fue mi sorpresa al encontrarme con que Edward también estaba ridículamente vestido con un mono igual al mío.

Me quitó la bolsa de las manos, donde estaban las demás cosas, y me arrastró fuera del lugar sin decir nada. Antes de subir al coche me puso un par de tapones en los oídos, que yo traté de quitarme pero no me lo permitió, una venda en los ojos y me subió al coche.

Durante todo el camino, a sólo Dios y Edward saben dónde, no dejé de decir-gritar que me estaba secuestrando, tratar de quitarme la venda de los ojos y hacer rabieta como una niña chiquita. El coche se detuvo y pegué un bote del susto cuando Edward me sacó en brazos, eso de no ver o escuchar nada me tenía de los nervios y era toda una mierda. Unos minutos después, estaba sentada en una suave superficie y una especie de cinturón de seguridad me sujetaba por la cintura, no sé cuánto tiempo pasó hasta que Edward por fin quitó la venda de mis ojos y casi me da un infarto.

¡¿Te volviste loco?! —grité quitándome los tapones de los oídos.

¿Te gusta la sorpresa? —preguntó ignorándome totalmente.

¡Oh sí! ¡Me encanta saltar de los aviones, con un maldito paracaídas que puede no funcionar y yo terminaría hecha papilla! —chillé de forma sarcástica y enfadada.

Pero cuando vi la expresión afligida de Edward me arrepentí de mis palabras, bueno, sólo de la forma en que lo dije.

Bella, estás loca, definitivamente perdiste la razón. Me dije a mí misma cuando estaba a punto de saltar del avión con Edward, sip, al final no pude decir que no al ver la ilusión que esto le hacía, así que allí estaba, con el corazón en la garganta y a punto de saltar. Edward tomó mis manos y me sonrió, contó hasta tres y ambos saltamos.

End The Flash Back

A gritos mientras caíamos me pidió que fuera su esposa, no fue algo romántico como una cena a la luz de la luna, con velas, flores y música romántica de fondo, pero para mí fue perfecto. Claro que de eso me di cuenta hasta un par de horas después, cuando la conmoción del momento pasó y la adrenalina en mi cuerpo bajo.

Estaba tan perdida en mis recuerdos, que no me di cuenta en que momento había aparcado fuera de la casa de mis padres, fue hasta que cuatro molestas mujeres abrieron la puerta del coche que volví a la realidad.

—¡Vaya, ya era hora! —prácticamente entre Alice, Rose, Renée y Esme me bajaron arrastras y me metieron a la casa.

Una vez en la habitación, a empujones me metieron a la ducha, con una advertencia de que si me tardaba más de cinco minutos, me enfrentaría a la furia de esas cuatro. Aún no estaba lista del todo cuando unos golpes en la puerta resonaron, era Charlie diciendo que estaba quince minutos retrasada y Edward estaba a punto de quedarse calvo y sufrir un infarto; salí de la habitación con Alice aún acomodando mi cabello y el pequeño tocado de flores que había elegido, Esme terminando de subir la cremallera de mi sencillo vestido, Rosalie terminando de maquillarme, Renée abrochaba el broche de la gargantilla que mis suegros me regalaron para que usara el día de hoy, y por último, yo hacía malabares para no caernos todas mientras me ponía los zapatos.

Apresuradamente cada quien ocupó su puesto, la suave melodía que indicaba mi entrada inundó el lugar, me enganché al brazo de Charlie, que besó mi mejilla, y emprendimos el camino hasta el altar, mis ojos se encontraron con los de Edward y le sonreí, él me devolvió la sonrisa y soltó un suspiro de alivio al verme.

Charlie puso mi mano sobre la de Edward y apenas estas se tocaron, una fuerte ventisca comenzó a soplar y todo comenzó a dar vueltas, mi corazón latía furioso dentro de mi pecho y mi mano se aferraba con fuerza a la de Edward, pero de un momento a otro nuestras manos se soltaron.

—¡Edward! —grité con todas mis fuerzas y todo de volvió negro.


¡Hola! Con esto termina este Fic, pero recuerden que tiene secuela, así que ahora los viernes continuaré con ella.

Cualquier duda, queja, sugerencia, etc, haganmela saber...

Muchas gracias a quienes han agregado la historia a alertas y favoritos, así como también a quienes se toman un poquito de su tiempo para alegrarme el día con sus lindos review's, no los respondo por falta de tiempo pero sepan que leo todos y cada uno.

¿Algún review? =)

Por cierto, estaré actualizando de la siguiente manera:

Lunes: Volver a Sonreír.

Martes: Juegos del Destino.

Miércoles: Odio o... ¿Amor?

Jueves: Siempre te Amaré.

Viernes: Caminos Cruzados... ¿De nuevo?