Rose, se había despedido de sus padres en casa, cuando sus tíos Harry y Ginny pasaron a recogerla, ya que su madre y su padre debían volver al trabajo en seguida, normalmente en esta labor se daba gran prisa, pero no hacia falta, porque habían pasado las vacaciones de Navidades en el numero 4 de Privet Drive, pero con una curiosa sorpresa.
-Habéis tenido suerte de que mi primo se llevase a Vernon y a la tía Petunia a Dinamarca…-se río su tío Harry mientras ayudaba a su padre a cargar su baúl y el de Hugo en el ya llenísimo maletero del viejo Land Rober de su tío.
-Di más bien milagro…-añadió su padre mientras provocaba las carcajadas de todos, en especial las de James.
-Ronald…-le llamo pacientemente su madre-Ginny, ¿no podéis quedaros un poco?-le pregunto mientras se despedía de ella.
-Lo siento, pero no podemos, nos queda un viaje muy largo hasta Hogsmeade…-le dijo su tía Ginny, mientras apremiaba a ella y a Hugo para entrar al coche.
-Nunca entenderé porque os lleváis el coche a Hogsmeade…-dijo pensativamente su padre.
-Ron, a mi me gusta conducir-se quejo su tía Ginny mientras cerraba la puerta de atrás, donde Rose se había sentado con Albus, un asiento mas adelante, estaban James, Lily y Hugo.
-Pues antes no…-le dijo sin más su padre a su hermana.
-Las cosas cambian-se dijo su tía mientras montaba en el coche con el tío Harry y se ajustaban el cinturón, precisamente ella conducía.
-Cambiaron muchas cosas…-dijo su padre mas en un susurro mientras se inclinaba en la ventanilla y le dio un beso a Rose en el pelo, Rose recordó lo que le había pasado a su tía Ginny, no fue capaz de recordar su propia vida por si misma y la había tenido que ver como en una película en el pensadero, pero había perdido muchas cosas, cosas que solo ella podía saber, la verdad Rose solo pensó en la suerte que habían tenido sus primos de que a pesar de lo que había pasado, sus padres aun seguían juntos…
-Cuidaros mucho y no hagáis nada malo…-les pidió su madre a Rose y a Hugo, aunque Rose vio como sus primos se reían, y ella ya sospechaba que era por motivo de sus diferencias con Scorpius.
-Lo mismo te digo, mama…-le dijo Hugo con la cabeza gacha- y gracias…-añadió en un susurro.
-Hugo…-suspiro su madre mientras le sonrió.
Esa había sido otra sorpresa con la que se había levantado Rose, vio a su madre y a Hugo conversando y cuando entro en la cocina, ambos se sintieron incómodos y rápidamente se quedaron en silencio, además su hermano rehuía de su mirada, algo que además había molestado mas a Rose, primero se traía un secreto entre manos que parecía que su madre ya sabia de que iba… Rose se sentía muy dolida, ella siempre había tenido una relación envidiable con su hermano, pero sin saber porque motivo y sin saber que hizo mal, Hugo ya no confiaba en ella… Pero también reconocía, que después de hablar con su madre, Hugo parecía extrañamente aliviado, porque en casi todas las vacaciones no había salido de su cuarto y estaba muy en silencio, aunque vio muchas veces por su ventana a Ámbar, la lechuza de su hermano, salir y entrar constantemente…
-¿Estas bien?-le pregunto de pronto Albus haciendo recobrarse a Rose de sus pensamientos.
-Claro…-intento disimular Rose pero no le salio tan bien como debería…
-¿Aun molesta por lo de Scorpius?-le pregunto aburrido Albus en susurros para que los demás no le escuchasen-tu querías sonsacarle algo y el solo se escabullo.
-¡Con que estas de su parte!-le grito molesta Rose sin preocuparse de bajar el volumen, tanto fue así que su tío se inclino a mirarles-¿NO?
-¿Que pasa hay atrás?-pregunto su tío Harry con su mirada recriminadora.
-Nada-añadió Albus al instante-Rose, quieres hacer el favor de controlarte…-le pidió Albus en un susurro a Rose- y no me pongo de parte de ninguno… me tenéis harto…
-También me tiene harta que todos prefiráis a Scorpius antes que a mi-le soltó dolida Rose a Albus en un susurro, pero en eses momentos se acordaba mas de Hugo que de Albus.
-¿A que viene eso?-pregunto Albus preocupado, porque Rose estaba al borde de las lagrimas-Rosie…-le susurro
-Es la verdad…-le dijo Rose mientras miraba hacia otra parte, sabia que su respuesta era muy infantil, pero agradecía que nadie mas que Albus la estuviese mirando.
-Si, confió mas en el que en ti…-le dijo Albus a Rose, mientras la forzaba a mirarla- pero se que te quiero mas a ti que a el, de todas, eres mi favorita, siempre hemos estado juntos, me enfade con Scorpius, con mis hermanos, incluso con Eleine, pero jamás contigo… ¿eso no te dice nada?-le pregunto Albus con una sonrisa
-Albus…-susurro Rose mientras se escondía en su hombro-¿Pero porque no confiáis en mi?-le pregunto en un susurro Rose.
-Pensaba que era obvio…-le dijo Albus con una sonrisa.
-¿El que?-pregunto Rose extrañada mientras le miraba…
-Rose eres una chica… no podemos contarte ciertas cosas…-le dijo Albus con una sonrisa convincente que Rose simplemente acepto, aunque sabia que Hugo tenia otros motivos, ya que por lo que parecía, su madre también ya conocía ese secreto.
El viaje siguió sin ningún contratiempo de interés, lo cierto es que su tía Ginny si demostraba que le gustaba conducir, porque parecía realmente contenta, su tío hablando con ella comento que se debía a que sentía parte de la velocidad que experimentas al volar, algo que aun no dejaron que practicase, aunque había sido en el pasado una gran deportista de quidditch.
Pararon una ultima vez hasta adentrarse en los caminos velados de Escocia, los paramos montañosos, pequeños pueblos e incluso aldeas abandonadas. Las carreteras se convirtieron de pronto en calzadas estrechas y de difíciles de transitar, hasta que cambiaron radicalmente a caminos de tierra que se incursaban en las montañas, Rose estaba mas que segura que a ningún muggle iría por allí de casualidad porque para ellos no había nada, pero lo que se encontraron Rose y los demás fue en el horizonte la imponente figura de Hogwarts a un lado…
Sus tíos les dejaron a la entrada del castillo, donde Rose y Hugo cogieron sus cosas, se despidieron rápidamente de sus tíos, ya que a sus primos les iban a ver en breve, además querían dejarle un momento de intimidad a la familia, mientras encaraban juntos la cuesta de camino al castillo, donde parecía que eran de los últimos en llegar…
-Hugo…-le llamo Rose dubitativa a su hermano ya que parecía muy callado y mas serio que cualquier día- ¿va todo bien…?
-De maravilla, Rose-le dijo su hermano de repente con una sonrisa enorme, mientras llegaban al vestíbulo, Rose vio como Hugo se iba al Gran Comedor donde Lorcan le esperaba con la misma cara de sorpresa de siempre, Rose simplemente suspiro y se resigno a que Hugo aun no hablase con ella, además se preguntaba el motivo por el cual había elegido a Scorpius, el ya tenia a su amigo Lorcan, como Albus tenia a Scorpius, aunque bien pensado… Lorcan tenía la misma expresión y las mismas palabras tanto si le hablas de un tema muy personal como si le pides la hora, no era la persona más expresiva del mundo…
Rose camino a hacia su Sala Común, la verdad no le apetecía pensar en esas cosas, además por mas que pensaba, siempre llegaba a la misma conclusión, que por mucho que insistiese no iba a conseguir nada. Cuando se encontraba cerca de sexto piso, empezó a escuchar un estruendo y caerse piezas metálicas al suelo, Rose rápidamente reacciono y empezó a correr todo lo deprisa que podía hacia la fuente de ese ruido y estrépito, porque estaba segura que eso que había tocado el suelo se trataba de alguna armadura, cuando llego al sitio donde se producía los gritos no dio crédito…
Scorpius y Kurt se estaban batiendo en duelo y los dos parecían realmente enfadados.
-¡¿Como te atreves…?!-le escucho decir a Scorpius mientras un hechizo, que Rose reconoció como Desmaius pasaba rozando a Kurt, por lo que Rose podía comprobar ni en esas ocasiones Scorpius perdía sus dotes en las artes mágicas-¡ERES BASURA!
-¡Pues siendo eso sigo siendo mejor que tu!-le espeto Kurt mientras derriba otra armadura-¡Eres un vil mortifago, como tu padre, estáis igual de podridos! ¡INCARCERUS!-grito Kurt, pero Scorpius logro apartarse a tiempo.
-¡NO LE NOMBRES!-bramo fuera de de si Scorpius y el hechizo produjo en Kurt que se golpeara contra la pared y su varita salio a unos metros de distancia, Scorpius volvía a empuñar su varita molesto, ante la mirada asustada de Kurt, ninguno había reparado en su presencia allí, pero no podía permitir que Scorpius volviese a hechizar a Kurt.
-¡Petrificus totalus!-grito Rose con la esperanza de no herir a Scorpius, pero como ya le había pasado antes, por las varitas hermanas, su hechizo no logro ni rozarle a Scorpius sino que salio rebotado y disparado hacia ella, impactando de lleno y Rose se quedo petrificada y muy mareada.
-¡Rose!-grito Kurt mientras se dirigía hacia ella, recogió su varita y descongelo a Rose de su propio hechizo-¡Lo ves eres un peligro!
-¡Cuéntale porque estamos peleando!-le grito Scorpius sin amedrentarse-¡Cuéntaselo! ¡COBARDE!-le vocifero Scorpius, Rose a pesar de estar tan enfadada con Scorpius, solo le había visto tan furioso una vez, aquella donde le gritaba, y como entonces, se sentía paralizada.
-Rose vamos… nos alejaremos de esta escoria…-le dijo Kurt mientras le ayudaba a levantarse.
-¡ROSE ESE TE ESTA MINTIENDO!-le grito Scorpius mientras seguía con la misma cara de enfado que tanto asustaba a Rose.
-¡EL QUE MIENTE ERES TU!-le grito de vuelta Kurt-¡NO LE CREAS NI UNA SOLO PALABRA ROSE, QUIERE SEPARARNOS!
-¡Menuda tontería!-le soltó Scorpius de forma despectiva-¡¿A quien crees que creerá Rose?! ¿A mi o a ti?-le soltó en tono de burla.
-¡YO SOY SU NOVIO! ¡NO TU! ¡ELLA ESTA CONMIGO! ¡NO CONTIGO!-le grito Kurt furioso-¡LOS WEASLEY NUNCA ACEPTARAN AL HIJO DE MORTIFAGOS!-concluyo su alegato.
-¡Ya me aceptan!-le contesto Scorpius enfadado.
-No, no lo hacen-le dijo con una sonrisa maliciosa Kurt-es lo que hablabas con Hugo Weasley, ¿verdad?-le informo maliciosamente Kurt, Rose simplemente miro a Scorpius con los ojos como platos-el padre de Rose no quiere verte ni en pintura…
-¡BASTA!-les grito a ambos Rose-No quiero saber nada de lo que tengáis que decirme ninguno, habláis de mi vida como si fuera la vuestra, estoy harta de los dos…
Termino por decir Rose y se dio la vuelta y fue corriendo a su Sala Común, todos hablaba de ella y planeaba a su alrededor como si fuera una estrategia, que si su padre, que si su hermano, que si Scorpius, que si Kurt… estaba harta, ¿cuando iba a llegar el día en que ella podría tomar sus propias decisiones?… por el momento no lo veía en el horizonte…
Albus había empezado pletóricamente ese nuevo trimestre en el colegio… solo por un motivo y no paraba de recordarlo con emoción a pesar de haber pasado mas o menos dos semanas… las cosas no podían irle mejor… y lo volvió a recordar una vez mas…
Después de haber llegado al colegio y de haberse despedido de su madre, fue a su Sala Común, pero no llego a ella, porque desde un rincón de las mazmorras alguien le cogió de la mano y le empujo en un pequeño armario del mantenimiento, Albus sabia quien había sido, era Eleine, y se alegraba al comprobar que llevaba puesto el vestido que le regalo...
-¿Que haces?-le pregunto divertido Albus, cuando recordaba ese sitio, no era la primera vez que se metía allí con ella a escondidas.
-No quiero que nadie se entere…-le dijo Eleine con una mezcla de miedo y nerviosismo.
-¿No quieres que se enteren de…?-pregunto Albus con deseos de que fuese lo que mas ansiaba desde hacia tanto tiempo.
-De esto…-le dijo simplemente Eleine…
Y le beso, era lo que Albus mas había esperado y la beso con ganas, la ultima vez que había pasado fue amargo, pero ahora había sido ella quien le había buscado, quien le había cogido de la mano, buscado y esperado. La beso con todas sus ganas como ella a el, como lo hacían antes, cuando solo estaban ellos dos, nadie mas…
-Eleine…-le dijo en susurros Albus mientras no paraba de acariciarla y de besarla-no sabes lo tanto que desee que todo volviera a ser lo de antes…-le dijo mientras quiso volverla a besar, pero ella se alejo.
-No puede ser como antes, Albus-le dijo Eleine un poco asustada y no paraba de mirar en todas direcciones.
-Eli, no puedes hacerme esto…-le dijo Albus dolido y un poco molesto- ¿Por qué me haces esto?
-Albus, lo único que se es que no puedo vivir sin ti…-le dijo Eleine, mientras una lágrima resbalaba por su mejilla.
-¡Yo también!-le grito Albus emocionado, pero confuso a la vez-¿Entonces? ¿Por qué no pueden ser las cosas como antes?-le pregunto ansioso.
-Albus, no puedo… no puedes entenderlo…-le decía Eleine nerviosa con arrepentimiento- nadie puede saberlo…
-¿Que?-pregunto Albus confuso-¿Por qué no pueden saberlo? ¿De quien nos escondemos ahora?-quiso saber Albus al fin.
-No, no de nadie…-le dijo Eleine, pero Albus sabia que le mentía y Eleine vio que no le estaba creyendo-si me quieres confía en mi…
-Eleine… no lo entiendo, ¿quieres que estemos juntos y sin que nadie lo sepa?-le pregunto Albus sumamente confuso, pero si esa era la condición…
-Se que no puedo pedirte esto, pero es así…-le dijo Eleine sin mas entre suspiros angustiosos- entiendo que no aceptes…
-Si, lo acepto, si tiene que ser así, lo haré…-le dijo Albus y Eleine le sonrió con sinceridad mientras le abrazaba y le besaba una y otra vez, pero Albus aun no había acabado-pero tengo que saber porque…
-No puedo decírtelo, no puedo Albus, no me hagas mas preguntas, quiero estar contigo…-le dijo Eleine mientras le besaba otra vez y Albus ya no pregunto mas…
Después de ese momento, su relación con Eleine había pasado a un terreno secreto y esquivo, quedaban a altas horas de la noche aprovechando sus insignias de prefectos y en lugares donde nadie buscaría… La condición de Eleine aun le intrigaba, pero no había vuelto a preguntar, no quería perderla otra vez, ni siquiera Scorpius ni Rose lo sabían, Eleine le había pedido total discreción y así había actuado.
Estaba tan ensimismado, recordando un momento con Eleine que no se dio cuenta de nada hasta que estaba tendido en el suelo.
-¡Albus!-le grito Hagrid, que era con quien se había tropezado-¡Deberías mirar…!-le iba decir Hagrid, pero ahora le miraba con otra cara-¡¿Sabes donde esta Eleine?!-le pregunto de inmediato Hagrid.
-¿Por qué?-le pregunto Albus sin entender a su padrino, no sabia porque la buscaba.
-¡Encuéntrala y tráela a mi cabaña!-le grito Hagrid al momento nervioso-¡No puedo buscarla durante mas tiempo! ¡O sino habrá una masacre!-Albus empezaba a preocuparse-¡Tiene que ir a el claro de los hipogrifos!
-¿Por que?-volvió a preguntar Albus.
-¡Albus alguien busca a Eleine!-le grito Hagrid mientras veía que los alumnos empezaban a bajar para la cena, Albus en eses momentos tenia clase libre-¡Es importante! ¡MUEVETE!-le grito Hagrid mientras se iba y Albus dio un salto, sabia donde estaba Eleine, y alguien estaba con Hagrid y además la buscaba, esa solo podía ser…
-¡Eleine!-grito de pronto Albus en la biblioteca, sin importarle el rostro enfadado de la Señora Pince, ella le miro con furia, ya que la biblioteca estaba casi llena de la gente de su año, ya que solo Rose y Scorpius tenían Pociones.
-Albus no…-le dijo con aprensión Eleine mirando hacia todos los lugares…
-¡Eleine alguien te espera en la cabaña de Hagrid!-le dijo Albus con alegría mientras veía la cara de Eleine iluminarse-¡Debe de ser tu madre!
-¡CORRE!-grito de pronto Eleine, incluso sobresaltándole a el-¡ALBUS VAMOS!-le grito un poco asustada mientras le cogía de la mano y le empujaba corriendo fuera de la biblioteca, sin atender a los reproches de nadie y olvidando todas las cosas allí. No entendía la reacción de Eleine, pero no le importaba ya que seguían corriendo cogidos de la mano, como hacia tiempo que no lo hacían.
Eleine no paro ni un solo instante, era bajita y por consiguiente Eleine tenia las piernas cortas, pero en eses momentos corría con una rapidez que Albus no podía creérselo, realmente parecía emocionada ante la perspectiva de ver a su madre, hasta en el rostro de Eleine solo podía distinguir una sonrisa tranquilizadora mezclada con nerviosismo.
-¡¿Donde esta?!-pregunto al momento Eleine nerviosa.
-Con los hipogrifos…-le dijo Albus mientras seguían corriendo, hasta llegar al bosque y internarse en el…
Pero lo que vieron, no era a quien esperaba, Albus no siquiera podía imaginárselo… en el claro estaba Hagrid intentando calmar a los hipogrifos que se comportaban de forma amenazante, sobre todo Humberto y a otra criatura que le sobrecogió… se trataba de una esfinge… solo había visto esfinges en bocetos, todos de las imágenes de las construcciones egipcias… pero esa era real… tenia dos enormes alas y la punta de estas rozaban el suelo, eran de múltiples colores las plumas, de una gamas de grises y amarillos, el cuerpo de leona era de un castaño tan claro que podría mimetizarse con la arena del desierto, tenia poderosísimas garras, pero lo que sorprendió a Albus, era su cara, era la de una mujer, de una mujer egipcia de los tiempo faraónicos, su rostro era suave sin rasgos animales, tenia una pequeña corona dorada que recogía su pelo entrelazado y largo, también sus dientes era perfectos, sin rastros de violencia, pero lo mas inquietante… eran su ojos completamente blancos, no tenia ni pupila ni iris… era blancos del todo…
-Nadia…-llamo Eleine desilusionada.
-Me esperaba otra cosa después de tantos años, pequeña Eleine…-le dijo la descomunal esfinge con una voz rasgada y de un acento que Albus no lograba ubicar mientras se acercaba a ella, Albus tuvo el impulso de apartar a Eleine de esa criatura que se aproximaba a ella-si temes que te mate, ya lo habría echo…-le dijo sin mas la criatura mientras volvía su vista a Eleine.
-Nadia, ¿Dónde esta ella?-le pregunto con suplica Eleine mientras miraba en todas direcciones.
-Me ha mandado a darte un mensaje-dijo la esfinge mientras seguía con la mirada en Eleine-vivo desde hace cuatro mil años y nunca había visto a nadie tan nervioso…
-Es que debes traer a mi madre, Nadia…-le contesto Eleine mientras la miraba dolida.
-No conozco su paradero-le dijo sin más la esfinge con solemnidad.
-¡Pues encuéntrala!-le grito Eleine perdiendo los nervios.
-Eli…-le dijo Hagrid en un momento se despisto y Humberto aprovechando ese despiste se abalanzo ante la extraña criatura, pero la esfinge se dio cuenta y en menos de un movimiento, Humberto yacía bajo las garras de esa criatura.
-¡Humberto!-grito Albus mientras se lanzaba sobre ese hipogrifo al que quería tanto, sin preocuparse de la nueva criatura.
-¡Aparta de ellos!-le grito Hagrid mientras cogía a la esfinge de la cola y la apartaba del resto de los hipogrifos-¡Ellos no son tu comida!
-No esta muerto-dijo la esfinge, Albus comprobaba por el mismo que Humberto aun respiraba de forma dolorosa, mientras que observaba con horror que las alas de Humberto formaban un arco imposible en condiciones normales y en sus cuartos traseros había cinco heridas profundas donde la esfinge había clavado sus enormes uñas.
Hagrid intentaba controlar a los demás hipogrifos, sobre todo a una Berta a la que coceaba y se agitaba con un animal salvaje, mientras la esfinge se paseaba de un lado a otro sin compadecerse.
-Deberíais agradecer que no se matase-le dijo la esfinge sin más mientras se acomodaba y limpiaba la sangre de su pezuña en la hierba.
-¡Humberto no es un Nundú a los que entrenas, Nadia!-le chillo Eleine que también estaba cerca de Albus con Humberto, Hagrid logro calmar al resto de hipogrifos, que parecía a la vez asustados y amordazar a Berta, que ya después del ataque sobre su padre, no parecía nada asustada y quería lanzarse sobre la esfinge.
-El mensaje de mi ama es "Siempre que veas tu reflejo, estaré allí"-le dijo simplemente la esfinge.
-¡Nadia! ¡Necesito que le digas a mi madre que tiene que volver!-le dijo Eleine nerviosa.
-Ya te he dado el mensaje, no hay motivo para que me quede-le dijo la esfinge mientras alargaba sus alas y despegaba el vuelo con una facilidad que dejo a Albus impresionado a pesar de ser una criatura de semejante tamaño.
-¡Nadia! ¡Nadia! ¡NADIA!-grito Eleine intentando seguir la sombra de la esfinge, pero al poco tiempo desapareció-Se ha ido…
-Eli, quieres ver a tu madre verdad…-le dijo Hagrid de forma cariñosa mientras ayudaba a Albus con Humberto, Eleine simplemente miro atrás y Albus no supo que pensar…
Después de unos minutos y de que Hagrid le prometiera que iba a cuidar de Humberto y que se pondría bien, Albus y Eleine se fueron de vuelta al castillo…
-Eleine, ¿qué significa…?-le pregunto con cuidado Albus, se sentía mal por haberle dado esas esperanzas a Eleine para nada, fue el es que le dijo que era su madre sin saberlo realmente.
-No lo se…-dijo Eleine con un hilo de voz, parecía asustada.
-Eli, ¿Por qué deseabas tanto que ella volviese?-le pregunto Albus sin poder contenerse-¿Es por la misma razón que nadie puede saber lo nuestro?
-Albus, te dije que no preguntaras, ¿Vale?-le dijo simplemente Eleine.
-Eli…-intento decir Albus.
-Basta Albus…-dijo simplemente Eleine.
-¡Me estoy hartando de esto!-le contesto Albus malhumorado-¡No soy el ultimo mono en todo esto! ¡Estoy contigo!
-Ya lo se, ójala algún día pueda decírtelo…-dijo sin mas Eleine mientras le daba un pequeño beso en los labios-Te quiero quédate con eso por ahora y nunca, nunca lo olvides, pase lo que pase…-le dijo mientras subía los escalones de forma lenta e indecisa, se miro una ultima vez con los ojos anegados.
-Yo también te quiero, Eleine…-le dijo Albus mas calmado por lo que ella le había dicho, pero sentía que algo pasaba y subió a su habitación.
Ni siquiera se había cambiado de ropa, se acostó sobre su colcha a pensar en lo que acabaría todo eso, y en que significaba ese mensaje de la Señora Prince, cuando de pronto alguien entro en su habitación sin mediar palabra y de forma sorprendente.
-Tienes que venir y con el mapa…-le dijo sin mas su padre con es gesto desencajado, sin sorprenderse de verle allí despierto y vestido- Algo malo le esta pasando a Eleine…
