Amenme, hice dos actualizaciones en un día y creanme es cansado xD, lamento la tarde actualizacion pero examenes citas con el medico bla bla... en fin disfruten la lectura, dejen reviews (muchos reviews porque son 3000 palabras! si leyeron bien! 3000 palabras!) y denle like a mi pagina de facebook (El link se encuentra en mi perfil)
la cancion es de fripSide: fortissimo the ultimate crissis
De hecho todas las canciones que aparecerán durante el fanfic son de fripSide :v
10 Promesas
Yoshino PDV
Olvidamos cerrar las persianas de su habitación. Gracias a ese descuido, tuve que abrir mis ojos con desgano.
-¿Qué hora es? –Con mi vista comencé a examinar la habitación, buscando un despertador.
En cuanto lo tuve a la vista, todo sueño se me quitó.
-¡¿Las doce en punto?!
Tenia toda la intención de levantarme, pero un gran agarre tanto en mi cadera como en mis brazos, me lo impidieron.
-Aina… ¿Por qué me haces esto? –Lloriquee frustrada, al ver por debajo de las sabanas que me tenía atrapada.
Eso era…
Una de las piernas de Aina estaba obre mi costado derecho y sus brazos abrazando uno de los míos, el cual se encontraba descansando entre sus pechos.
-Esto es malo… Esto es malo… -Tragué saliva, tratando de liberarme de su agarre.
-Yoshi…no… -Detuve todo intento de escape. –A…Ah~ -¿Eso fue un gemido?
-¿Qué está soñando? –Me sonrojé hasta las orejas por culpa de aquel sonido sucio.
-No...Te...Detengas...
-Demonios...Demonios...Demonios... –Apretó su agarre.
Debo despertarla, antes de que escuche algo más indecente...
-Aina... Aina, vamos despierta... –Sacudí su hombro.
Pero no despertó...
-Tienes el sueño profundo... Aina si no despiertas en este momento te besaré...
Ningún movimiento hizo ante mi advertencia.
-Tú me obligaste a hacerlo... –Me incliné hacia su rostro, lentamente.
Sin embargo, no contaba que un par de brazos rodearían mi cuello.
Mucho menos un par de labios chocaran contra los míos.
-Buenos días... –Murmuró Aina al separarse.
-¿Estabas despierta? –Pregunté suavemente.
-Me desperté cuando me "amenazaste". Así que antes de que cumplieras la amenaza, quise ser la primera en sorprenderte...
-Ya veo... –Creo que es mejor no decirle sobre su sueño. –Será mejor que nos levantemos, ya es tarde...
-¿Tarde? ¿Qué hora es?
-Uhm... Las doce y media...
-¡¿Eh?!
-Me imaginé que esa sería tu reacción. –Dibujé una sonrisa burlona.
-Mou... –Ella se levantó de la cama.
Sin embargo su pierna se enredó en las sabanas, gracias a eso estaba a punto de tropezarse, pero agarré su brazo a tiempo...
Atrayéndola hacia mi cuerpo...
Su peso hizo que mi espalda impactara en el colchón, terminando ella encima de mí.
-Deberías tener más cuidado. –Ella no dijo nada. -¿Aina?
-A...Ah... –Se sonrojó.
-¿Hm? –Estaba demasiado confundida por el cambio de humor.
Entonces me di cuenta en la posición en la que estábamos.
Ella sentada sobre mi abdomen, sus manos a cada lado de mi cabeza y su rostro a unos cuantos centímetros del mío.
-Vaya así que invitarme a tu casa y aprovecharte de mí...Si era tu plan desde el principio. –Sonreí satisfecha cuando su sonrojo aumento. –Y no puedes negarlo, solo míranos en el estado que estamos...Ambas con ropa interior. –La provoqué deslizando mi dedo índice desde su nuca hasta su coxis.
Reí triunfante al recibir un escalofrío por su parte.
-Deja de hacer eso... –Murmuró a modo de advertencia.
-¿Qué cosa? –Pregunté con fingida inocencia.
-No te hagas la tonta, sabes muy bien a lo que me refiero. –Frunció el ceño con molestia.
-No sé de lo que me estás hablando. –Coloqué mis manos en sus muslos, proporcionándoles caricias lentas y tentadoras.
-Lo estás haciendo de nuevo.
-Aún sigo sin saber qué cosa estoy haciendo mal.
-Tú te lo buscaste...
De un momento a otro sus labios volvieron a chocar contra los míos.
-Oh...Oh... Debo detener esto antes de que vaya a otro nivel... –Quise alejarme, pero Aina agarró mis dos mejillas con sus manos. –Esto es malo...
-Ai... –Fue lo único que dije antes de que su lengua se introdujera en mi boca. –Si sigue así, no podré resistirme más...
Sentí como su mano tomó la mía, y la comenzaba a guiar hacia uno de sus senos...
-Área peligrosa...Área peligrosa... –Jadee en cuanto mi mano tocó algo suave y cálido. –He tocado algo restringido...
El rugido de un estomago rompió el ambiente que se había creado entre nosotras.
-¿Ara? –Mi sonrisa burlona volvió a aparecer cuando Aina se separó de mí.
-No te burles... –Escondió su rostro en mi cuello. –N...No cené nada anoche...
Ese susurro avergonzado derritió mi corazón.
-¿Te parece bien si hago algo de comer? –Ella asintió lentamente, aún escondida en mi cuello. –En serio, eres una niña.
-Cállate...
.
.
.
.
.
.
Ya estando vestidas decentemente, nos dirigimos a preparar la comida.
-¿Qué es lo que quieres comer? –Pregunté, amarrando el mandil a mi cintura.
-Lo que hagas estará bien para mí, ¿En verdad que no necesitas ayuda?
-No te preocupes, con que solo me digas donde están los ingredientes, estará bien para mí.
-Si tú lo dices... –Se cruzó de brazos.
-Uhm... ¿Qué hacer? –Murmuré. –Oh, Aina... ¿Te gusta la pasta? –Pregunté suavemente.
-Es mi platillo favorito.
-Pasta será~
Ya teniendo en mente que preparar, empecé a trabajar en el platillo.
No tardé mucho en hacerlo.
-Oh... –Fue lo que soltó Aina, al ver el plato enfrente suyo.
-¿Sucede algo? –Pregunté con cierta preocupación. –Si no te gusta puedo hacerte otra cosa.
-¡No es eso?
-¿Eh?
-E...Es la primera vez que... –Agachó su cabeza. –Estoy acompañada en una comida...
-Debiste sufrir mucho con la ausencia de tus padres... –Sin decir nada, acerqué mi silla a la suya.
-¿Yoshino? –Rodee su cuerpo con mis brazos.
-Ya no estás sola... –Besé su cabeza con delicadeza. –Me aseguraré de que eso no suceda más...
-¿Lo prometes?
-Lo prometo...
No está mal comenzar a hacer promesas desde ahora, ¿Verdad?, no es como si fuera a romperlas...
.
.
.
.
.
.
.
-¿A qué horas debes de ir a ver a la tía de Kusuda-san? -Preguntó mi mejor amiga, sin dejar de ordenar los medicamentos en los casilleros de la enfermería.
-A las cinco, así que no hay apuro... –Respondí, cambiando de página a mi libro.
-¿Ya tienes las pruebas suficientes? –Shika-chan dejó hacer su trabajo y se sentó en la silla que estaba atrás del pequeño escritorio que tenia la habitación.
-Tengo mi historial médico confirmando que no tengo ninguna enfermedad mental, documentos de mi trabajo, el contrato de mi departamento... cheques que aseguran que si tengo suficiente dinero como para mantener a dos personas. No hay que olvidar que Takeshi mencionó que prácticamente está viviendo solo, porque mi madre se mete en quién sabe dónde. –Señalé mi maletín el cual contenía todos esos documentos.
-Ya tienes asegurada la custodia de tu hermano. Me alegro mucho por ti... –Sonrió cálidamente.
-Al fin siento que cosas buenas me están pasando en mi vida. Es la primera vez que me siento tan feliz después de los accidentes de los años anteriores... –Suspiré, dibujando una sonrisa amarga. –Mi vida está avanzando por el camino correcto.
-En verdad... –Suspiró. –Hay que cambiar de tema, el ambiente se puso muy sentimental. –Reí suavemente al ver como mi mejor amiga se secaba unas pequeñas lágrimas que se acumularon en sus ojos. -¿Cómo te va con Kusuda-san?
-Todo va bien.
-¿Solo eso? ¿Dónde están los detalles jugosos? ¿No lo han hecho aún?
-Eres una pervertida. –Suspiré resignada. –Pero para acabar toda curiosidad tuya y para que me dejes en paz. No lo hemos hecho.
-¡¿Qué?! ¡¿Por qué?! –Error mío decirle, ahora está más curiosa.
-Llevamos muy pocas semanas saliendo, además se nota a kilómetros que no estamos listas.
-Dices eso...creo que se te ha olvidado el cómo acosabas a la pobre antes de que desarrollaras sentimientos por ella.
-C...Cállate... –Desvié mi mirada. –Aina tiene la culpa también por mirarme mucho tiempo.
-Lo que digas, acosadora.
-¡Tú...!
El sonido de mi teléfono interrumpió los insultos que estaba a punto de soltar hacia mi mejor amiga.
-¿Qué? –Tomé mi celular para descolgar la llamada. –Habla Nanjo Yoshino... ¿Del hospital?
-¿Hm? –Miré con confusión a mi mejor amiga.
-Esperen... Mi hermano... fue ¿Qué? –Tragué saliva pesadamente. –Es una broma... ¿Verdad?
-Yoshinon... –Coloqué mi mano enfrente de su rostro.
-¿Quién fue? –Apreté el celular con mi mano. -¡¿Cómo que no lo saben?! ¡Deberían investigar en este momento! ¡Maldición! –Arrojé mi celular a la pared de la enfermería, asustando a Shika-chan en el proceso.
-¡Yoshinon! ¡Hey tranquilízate! –Ella colocó sus manos en mis hombros.
-¡¿Cómo quieres que me tranquilice cuando me entero que mi hermano está en el hospital?! ¡Takeshi fue golpeado! ¡Tengo que buscar el responsable y hacerlo pagar! –Aparté las manos de mi mejor amiga con un manotazo. -¡Mierda! ¡Se supone que debía protegerlo! ¡Mierda! –Golpee la pared con fuerza.
-¡Mierda Yoshino! ¡Cálmate! –Me sujetó de los brazos aplicando mucha fuerza.
Quiero proteger las cosas más importantes que nada
que arden en mi corazón
Los sentimientos en mis manos
brillarán en el mundo guiándome
-¡Suéltame! –Forcejeaba con ella.
Aina PDV
-¿Qué es ese alboroto? –Preguntó Pile-chan con curiosidad.
-Tal vez estén peleando como de costumbre. –Dije sin mucha importancia.
-Son unas infantiles... –Murmuró Mimorin, mientras negaba con su cabeza.
-No lo sé, para que se escuchen todos esos gritos... debe ser algo fuerte. –Comentó Rippi con preocupación y temor.
-Ellas dos están bien...
Algo romperse dentro de la enfermería nos alarmó. Así que sin dudar abrimos la puerta encontrándonos algo horrible...
La mano de Yoshino estaba sangrando mucho, Kubo-san la estaba sometiendo al suelo, como si estuviera tratando de tranquilizarla.
-¡Suéltame!
-¡No hasta que tranquilices tus ganas de golpear todo!
-¡Si estuvieras en mi lugar estarías igual que yo o peor! –Yoshino se encontraba roja, pero no de la vergüenza, sino del coraje.
-No me hagas inyectarte morfina. –Amenazó Kubo-san.
-Aunque lo hagas, sabes muy bien que no me calmará... –Gruñó molesta.
-¿Qué es lo que está pasando? –Pregunté en un murmuro.
-Kusuda-san, no es el momento para que estén aquí... –Me miró con arrepentimiento.
-No me importa si es el momento o no, ¿Qué está pasando? –Exigí una respuesta.
-Yo también quiero saberlo –Dijo con seriedad Rippi.
-¿Tu qué dices, Yoshinon? –Ella la miró ya un poco más calmada.
-Bien... ¿Podrías soltarme ya?
-¿Ya estás calmada? ¿Ya no quieres golpear al que le hizo eso a tu hermano?
-Estoy calmada, pero aún quiero golpear a la persona que hirió a mi hermano. –Masculló entre dientes.
-Te soltaré lentamente, si haces algo estúpido, créeme terminarás con la boca rota.
-Sí, si lo que digas...
Como lo dijo Kubo-san, la soltó lentamente.
-Se buena chica y déjame atender esa herida... –Yoshino asintió sumisa.
-¿Ya estás mejor? –Me acerqué a ella, en cuanto estuvo sentada en la camilla.
-Uhn, necesitaba golpear algo eso es todo... –Hizo una mueca de dolor cuando Kubo-san le aplicó alcohol en la herida abierta de sus nudillos.
No buscare el otro lado de las palabras
casuales que intercambiábamos esos días
Todos confían en los vínculos en lo profundo
de sus corazones y siguen deseando la felicidad
Sin dudar y sin importarme las miradas de mis amigas, sostuve su mano sana entre las mías.
-¿Qué fue exactamente lo que te dijeron por teléfono? –Preguntó Kubo-san con suavidad.
-Mi hermano está hospitalizado porque alguien lo golpeó, por dios es un niño bueno... –Agachó su cabeza.
-Espero que estén investigando...
-Lo están haciendo, pero son lentos... han pasado tres horas de aquel suceso y apenas me vengo enterando... –Kubo-san comenzó a vendar su herida. –Tengo que ir rápido, no me dijeron en qué condiciones estaba. Necesito asegurarme de que está bien...
-Iré contigo, los doctores necesitarán a alguien que pueda calmar tu forma violenta de obtener respuestas. –Suspiró Kubo-san.
-Quiero ir. –Yoshino me miró con el ceño fruncido.
-No puedes saltearte las clases.
-No me importan las clases.
-Kusuda-san... –Odio que me llamé por el apellido. –Quédate aquí.
-No quiero quedarme.
-¿Por qué insistes tanto?
-Te dije que estaría todo momento junto a ti, sin importar qué... –Susurré para que las demás no escucharan.
-Eres imposible y terca... –Sonrió un poco. –Bien puedes venir, pero por favor... no causes problemas.
Solo asentí.
Esta inesperada realidad es tan dolorosa que no podemos
escapar de ella, el telón abriéndose lentamente despierta nuestro destino
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
Yoshino PDV
-¿Qué hay de la tía de Kusuda-san? ¿No tenias que verla hoy? –Me di una palmada muy fuerte en el rostro.
-Lo olvidé... mou... –La puerta automática del hospital se abrió. –Tendré que hacer otra cita con ella...
-Puedo decirle que venga aquí. –Miré con cierta sorpresa a Aina.
-¿En serio? –Ella asintió. –Pero... ¿No sería una molestia para ella?
-No, si se trata de salvar a un infante ella hará lo que sea.
-Gracias Aina... –Besé su mejilla.
Ella solo tomó mi mano.
-Oh, es el turno de Nao-chan. -¿Nao-chan?
-Nao-chan. –Ella levantó su mirada del documento que estaba leyendo detrás de su escritorio.
-Lamento la forma en que te lo dijo mi compañera. –Sonrió apenada. –Fue muy fría...
-No importa, ¿Me podrías decir dónde está mi hermano?
-Habitación trescientos cinco, piso tres, pasillo izquierdo.
-Gracias Nao-chan, te veo en los ensayos... –Me alejé de la recepción junto a Shika-chan y Aina.
-¡Salúdalo de mi parte! –Fue lo último que escuché antes de subir al elevador.
Si los recuerdos me estorban
blandiré mi valor para sobrevivir
llevando conmigo mi propia justicia
Incluso el dolor se convertirá en mis alas
.
.
.
.
.
.
.
-¡Takeshi! –Fue lo primero que dije al abrir la puerta bruscamente.
-Onee-chan... –El se encontraba sentado en una camilla, con una sabana descansando en su regazo.
-Oh dios... ¿Qué te han hecho?
Pasé mi mirada por su rostro lleno de cortadas pequeñas y moretes, su brazo derecho vendado, tanto su brazo izquierdo...
-Solo son cortadas y golpes, no debes preocuparte. –Me acerqué a él.
-Tontito, me preocupo por ti porque eres mi única familia. Me muero si te pasa algo... –Acaricié su cabello con ternura. –No sabes el susto que me lleve cuando me avisaron que te habían golpeado...
-Lo siento...-Agachó su cabeza.
-No debes pedir disculpas, me alegro que estés bien... –Rodee sus hombros con mi brazo derecho. -¿Quién fue el que te hizo esto? –Cerré los ojos, tratando de controlar mi furia.
-...
-¿Takeshi?
Ya no puedo quedarme quieta
Con la flama ardiendo en mi mirada
nada se interpondrá en mi camino
hasta que el fuego se extinga
-No sé cómo decirlo...
-¿Qué quieres decir? ¿No miraste quien te atacó?
-No es eso...
-¿Entonces?
Unos golpes en la puerta, detuvo nuestra conversación.
-Adelante... –Me levanté lentamente de la cama de mi hermano.
-Con permiso...
Una mujer castaña de cabello corto y de traje de oficina entró en la habitación con un maletín marrón en las manos.
-Buenas tardes. Soy Kusuda Ayano, tu abogada... –Me sonrió amablemente.
-N...Nanjo Yoshino. Esto... sobre la situación aquí...
-No te preocupes por explicarme, mi sobrina me lo dijo...
-Aina... –Sonreí inconscientemente. -¿Qué es lo que debemos hacer ahora?
-Citar a tu madre a mi oficina.
-Lo veo difícil, no creo que mi madre coopere... –Suspiré resignada.
-Tendrá que ser de la otra forma. –Acomodó sus lentes. –Querido... –Mi hermano la miró desconfiado. –Tu madre, ¿En donde trabaja?
Me sorprendí por la reacción que tuvo ante la mención de nuestra madre...
-Espere un momento... –Kusuda-san asintió. –Takeshi... ¿Tienes algo que decirnos?
Me estaba imaginando lo peor...
-Es sobre la persona que me golpeó... –La tía de Aina se tensó en su asiento.
Estaba dudoso de decirnos.
-Takeshi-kun... si no nos dices quien fue la persona que te hirió... No podremos ayudarte...
Cuando nos dimos cuenta estábamos lado a lado
cuidándonos las espaldas
Cada vez que recuerdo el sueño de ese día
nuestro juramento aumenta su inquebrantable resplandor
Él suspiró con tristeza...
Esto no me está gustando para nada... Tengo miedo de saber la respuesta...
-Fue... mamá... mamá me hirió... –Respondió en un susurro.
El sentido común se romperá y distorsionara la realidad
pero nos llama a la dolorosa conclusión
Suspiré varias veces para calmarme y no salir corriendo en busca de la que alguna vez llamé "mamá".
-Quiero... hacerle lo mismo que le hizo a Takeshi... –Apreté mi mandíbula.
-¿Por qué lo hizo? –Preguntó suavemente Kusuda-san.
-Le molestó que me acercara a mi hermana... dijo que merecía un castigo por ser un niño malo...
-Oh Takeshi...
Si la ultima luz
cae sobre mi
Cortare con mis manos la solitaria oscuridad
para llegar al mañana
"Vamos no lloren más...Mamá está aquí"
"¡¿Qué estás diciendo?! ¡Ninguna hija mía puede ser una anormal!"
-¿Qué sucedió con la madre amorosa que conocí hace diez años?
Te has dado cuenta de la verdad que siempre ha estado enfrente de ti, ¿No es así, pequeña niña ingenua?
Tu adorable sonrisa me viene a la mente
Al llorar y gritarle al cielo
¿Qué olvidare? ¿Qué grabare en mi mente?
Conocí la respuesta muy tarde...
-Con esta confesión del niño... –Miré impaciente a Kusuda-san. –Requiere un juicio...
-Está el mismo problema...
-No, lo que ha hecho ya es grave. Si no quiere cooperar, ya puedes acudir a la policía...
Deambulare abrazando desesperadamente
esta pequeña esperanza
La calidez me ayuda porque
tengo razones que no puedo perder
Liberare el poder que se me dio
para mostrarte que se puede hacer realidad
Avanzare sin voltear atrás y sin importar las lágrimas
porque lo prometí
-Ya veo... –Abracé nuevamente a mi hermano.
El cual estaba llorando...
-Takeshi... Ella tiene que pagar por lo que te ha hecho. No podemos quedarnos de brazos cruzados o sin hacer nada... No sería lo correcto.
-Uhn...
-Además... –Coloqué mis manos en sus dos mejillas, levantando su rostro en el proceso. –Comenzarás a vivir conmigo desde hoy, ¿No estás feliz? –Sonreí levemente.
-S...Si... –El imitó mi sonrisa.
-Saldremos de esta. Tú y yo contra el mundo... ¿Qué dices hermanito?
-Eso...M...Me gusta...
-Buen chico, ese es el Takeshi al que extrañaba tanto. –Sequé sus lágrimas con mis dedos pulgares.
Si los recuerdos me estorban
blandiré mi valor para sobrevivir
llevando conmigo mi propia justicia
Incluso el dolor se convertirá en mis alas
Cada vez que este herida tendré la convicción
de decir "quiero ser más fuerte que nadie..."
Juntare nuestros puros sentimientos
para crear el futuro que aun no vemos
Pagarás lo que has hecho, pagarás lo que has hecho...
Jamás te perdonaré lo que has hecho...
Nadie volverá a tocar a uno de mis seres amados...
No lo permitiré...
Ya no más...
CONTINUARÁ...
