¿Puedes verlo en mis ojos? Siempre hay algo que nos destruye.

Disclaimer: los personajes pertenecen a E. .

Este capítulo no se encuentra beteado

Canción del capítulo: www. youtube watch?v= v8AHUK7gDmA

NO OLVIDEN LEER LA NOTA FINAL

Capítulo 6

Qué equivocada estaba cuando pensé que iba a ser un día maravilloso, tenía que darme cuenta que iba a ser de todo menos: maravilloso, bueno, alegre. Sin dudas no tenía idea de qué podría haberle dicho Grace como para que reaccionara así, o mejor dicho, para que no reaccionara. Pero nunca me hubiese imaginado lo que en realidad estaba ocurriendo.

Christian no estaba bien, fue como si las torres gemelas fueran a colapsar de nuevo y él hubiese sido al que se lo comunicaban de primera mano. Yo no sabía que hacer, la situación comenzó a preocuparme de verdad y decidí tomar cartas en el asunto, me acerqué a él pero me detuvo levantando un dedo mientras, con la otra mano sostenía el teléfono. Su mirada que se encontraba en mí hasta ese momento, cambió cuando Christian se giró y me dió la espalda. Juro que lo sentí, sentí la distancia, sentí cómo pasábamos a estar de centímetros a metros de distancia, fue como si algo me hubiese empujado hacia atrás y luego lo vi cómo se marchaba rápidamente a la habitación seguido por el ruido ensordecedor cuando cerró la puerta de un golpe. Era tonto pensar en que nos distanciábamos a partir de un simple gesto de su parte, pero así era como nos conocíamos, un simple gesto como eso me dijo que nada estaba bien.

Tragué saliva intentando que toda mi angustia se fuera por mi garganta y así poder evitar las lágrimas que sentía inevitables, mientras, mis pensamientos seguían paseando por mi mente. No lo logré, mis lágrimas corrían por mi rostro, mi vista se volvió borrosa. La situación era como el vaso a punto de rebalsar, sólo que el nuestro ya estaba colmado, sólo había que esperar a que la primer gota cayera y consigo todo el contenido del vaso.

Sin darme cuenta di un paso hacia atrás, la que estaba en shock ahora era yo, además me sentí fuera de lugar sin saber lo que ocurría del otro lado de la puerta. Christian había construido su muralla y lo peor sería lo que viniera luego.

Cuando me doy cuenta que el silencio hace acto de presencia en lo que hasta ese momento habría llamado "nuestro" hogar, es cuando voy casi trotando y con el corazón latiendo a 1000 a la habitación, no dudo ni una milésima de segundo y abro la puerta. Lo que me encuentro me deja muda, Christian camina como loco y cuando se sumerge en el vestidor me doy cuenta de lo que hay sobre la cama todavía deshecha, una maleta, su maleta. Vuelve a aparecer con su pelo revuelto y el primer botón de su camisa sin prender, no pude creer que aún estando en una situación tan desconcertante como ésta yo estuviera embobada comiéndomelo con los ojos.

Mi subconsciente debía saberlo, quería guardar eso en su interior, no importa lo que pasara, necesitaba atesorar esto en el sector de mi cerebro que lleva el nombre de "Christian". De pronto me doy cuenta que lo que lleva en la mano son un par de prendas de él: una remera blanca de Tommy tipo Polo o golf (nunca supe bien para qué eran, pero tenían ese cuello que me encantaba) y un pantalón gris. Christian se había parado frente a nuestra, su, cama mejor dicho, ya que volvería ser de él después de esto y de eso estaba más que segura. Guardaba cosas frenéticamente, mientras abría el cajón de su mesita de luz, calculo, buscando documentos. No no, esto no podía seguir así, sentí miedo, mucho miedo.

Dije muy lentamente, como si su respuesta nos pudiera destrozar.

- Christian ¿Qué pasó?

Con una mano sobre su cintura y la otra cubriendo su rostro con el dedo índice y pulgar sobre ambos lados de su sien, murmuro en aparente calma:

-Tengo que viajar, una urgencia, la empresa...- y se detuvo.

- ¿Te vas ya?¿Qué ocurre?- no me contestaba mientras seguía. Si, podía sentir como seguíamos separándonos, a esta altura él estaba en Alaska y yo en el fin del mundo, al sur de Argentina.

Mi decisión fue muy rápida, estaba segura de lo que iba a hacer a continuación:

-Voy contigo ¿Cuántos días crees que pueden ser?- le dije mostrándome segura, aún sabiendo que no era para nada un simple viaje de negocios, ni para arreglar la calefacción de la empresa. Pero no me podía apartar de esto, siendo que pertenecía a la compañía (la cual era mi excusa perfecta para ir con él y saber qué diablos estaba ocurriendo). Comencé a buscar un par de blusas y otras prendas mías.

- Definitivamente no Ana, no puedes, es… complicado.- Me detuvo con su suave voz en, aparente, calma. Ni siquiera podía mirarme a los ojos, no lo podía creer.

-¿Puedo saber a dónde vas?- le dije acercándome, estaba conteniendo mi rabia, dolor, todo y hasta ahora se me estaba dando bien, pero no iba a aguantar mucho. Se sacudió intentando liberarse de mi roce como si le hubiese dolido, mientras yo a sus espaldas sentía que me destrozaba.

Me ignoró y lo siguió haciendo por bastante tiempo hasta que exploté, no pude más, esto era demasiado. Él seguía moviéndose de un lado a otro sin darse cuenta o ignorando, mi estado.

- Christian ¿¡ Se puede saber dónde carajos vas?! ¡Te estoy hablando! ¿Por qué no me miras?- estaba desesperada y él no ayudaba para nada.

Se paró en seco e hizo lo que le pedía, me observo, fijó sus ojos a los míos y ahí supe que realmente él la estaba pasando mal, muy mal, esto iba muy enserio.

- Me tengo que ir a New York, tomaré el primer vuelo que haya esta noche. Taylor irá conmigo, pero cualquier cosa que necesites él tiene otro hombre de confianza que me cuidó varias veces las espaldas- lo observé mientras anotaba el nombre "Mark" en un anotador con un bolígrafo que tenía al lado y un número de teléfono.

-¡No necesito un maldito guardaespaldas! ¡Necesito que me hables y me expliques qué demonios está pasando!- parecía que él no entendía nada. Siguió colocando cosas en su valija, dos corbatas, zapatos, boxers. Creí contabilizar todo lo que se estaba llevando. Vi como cerraba la maleta, daba un vistazo rápido a la habitación para ver si se le quedaba algo. Parecía no darse cuenta de que se estaba olvidando, lo que se suponía que era lo más importante en su vida, yo.

-¿Qué te pasa? ¿Por qué no me hablas? ¿Qué cambió desde esta mañana? ¿Qué te hice? - No podía entenderlo, no habían razones suficientes para que me apartara de lo que estuviese pasando- ¿¡Me estás dejando?! ¿Es eso lo que estás haciendo y no eres capaz de mirarme a la cara?- le grité con dolor, mientras lo veía todo borroso a causa de las lágrimas. No veía otra cosa que él marchándose y ni siquiera lo podía observar bien. Parecía una neblina que mis lágrimas habían decidido crear para proteger a mi corazón. No estaba siendo exagerada, lo conocía muy bien para saber que esto no era algo pasajero.

Su reacción casi me parte el corazón, se giró bruscamente, como si le hubiese lanzado un balde con hielo sobre él. Con los ojos brillantes, y súper frío, mientras escondía casi todas sus emociones.

-Espero que sea algo temporal. Lamento esto, de verdad, te avisaré cuando llegue- sentí un malestar dentro de mi cuerpo, algo que sólo él podría arreglar. Su frialdad me mataba, era lo peor. Tomó su teléfono mientras leía un mensaje que le había llegado en ese momento.

Salió de la habitación arrastrando su maleta, mientras yo iba detrás arrastrando mis pies, me pesaba todo el cuerpo. Me di cuenta que ambos seguíamos llevando puesta la misma ropa con la que íbamos a ir a trabajar.

- Me voy, Taylor ya consiguió un pasaje, el avión sale en una hora.- me dijo mientras me observaba ¿apenado? ¿triste?- no te preocupes, estaré bien. Por favor si necesitas algo llama a Mark.- Ya hasta me estaba olvidando de quien me hablaba.

- ¿Por qué haces esto? ¿Por qué me haces esto?- le dije mientras casi, le rogaba con mi mirada que se quedara.

- Lo siento Ana, pero tengo que ir.

-¡Sólo pido una explicación! ¡¿Por qué no me dices nada?!

- ¡No puedo Anastasia! ¡Entiéndelo!- me dijo furioso, mientras su mano libre se la pasaba por el rostro. Suspirando me dijo más tranquilo- tal vez más adelante. Prométeme que te cuidarás por favor, quédate en el departamento, no hace falta que te vayas al tuyo, además estaré más tranquilo si estás aquí.

Y con eso se giró y salió por la puerta...

Luego de pasar una hora en el piso llorando y con Lexie lamiendo mis brazos, me fui a la cama mientras abrazaba la almohada del hombre que había desaparecido por la puerta, del cuál no quería ni decir su nombre, mientras mi cabeza se partía en dos por haber derramado más lágrimas de las que estaba físicamente preparada.

Decidí que había alguien con quien podría hablar y me diría la verdad, Grace. Tomé mi teléfono y marqué el número que, en un momento de mi vida había sido de tanto apoyo para mi mientras estuve sin nadie más a mi lado. Esperé que lo atendiera ansiosa.

-Ana- contestó con una voz bastante decaída.

- Grace por Dios, dime qué está pasando- no me di cuenta hasta ese momento, que yo estaba hipando de tanto llorar, y ya comenzaba a llorar de nuevo.

- Cariño, lo lamento, pero es algo que tendrá que contarte Christian- La escuché medio sollozar, pero sabía que estaba intentando contenerse por mí.- No me corresponde a mí. Ana, cariño, escúchame, cualquier cosa que necesites sabes que estamos aquí. Si necesitas que vaya, o lo que sea. Sabes cuánto te queremos. - No lo soporté, luego de un momento de silencio incómodo, corté la llamada.

Si, venían tiempos difíciles.

¡Hola a todos!

Aquí estoy de vuelta, ahora sí puedo decir que voy a publicar más seguido, ya que los próximos acontecimientos ya los tengo planeados.

Si lo desean, también tengo la cuenta de Wattpad donde pueden seguir la historia y hay más contenido extra.

Se vienen muchos sucesos inesperados en la historia pero muy interesantes, no me maten por este cap.

Mis palabras repetitivas:

"En fin, espero que les haya gustado".

NO DEJEN DE COMENTAR! POR FAVOR ES DE GRAN APOYO, SEA COMENTARIO POSITIVO O NEGATIVO SIEMPRE ES CONSTRUCTIVO"

¡Nos leemos muy pronto!