El último sinsajo.

Capitulo 10.

.

PRIM'S POV.

Me dirijo directamente hacia el cuarto de baño cerrando con un portazo la puerta de mi habitación. Sinceramente ni siquiera sé lo que estoy sintiendo ahora mismo. Es como una mezcla de sensaciones.

Ha pasado tantas cosas en tan solo unas horas. Acabo de enterarme de que mi "futuro asesino" no es nadie mas que el mismísimo nieto de la Presidenta. Ahora todo empezaba a encajar, cuando vi a Leo en la casa de Coin, no era imaginaciones mías, estaba ahí porque ésa es su casa. Siento mucha decepción por mis padres, ocultarme algo así. ¿Cuándo pensaban contármelo? ¿Cuando ya estuviera en la arena? Aunque debo pensar de que lo hicieron para protegerme, ¿de qué? No lo se.

Muy dentro de mí sé que ésa no es la razón de por qué siento un nudo tan grande en el estómago. No puedo evitar que sus palabras retumben una y otra vez por mi cabeza.

"Yo…estimo mucho a Prim. Pero no de esa manera."

Abro el grifo y me remojo la cara con agua fría. Me quedo unos instantes con la cabeza agachada intentando averiguar un significado oculto en sus palabras de indiferencia aunque quizás no lo tuviera. Lo más confuso es que no sé por que me siento tan…frustrada. Me estima, pero no de la manera que yo quisiera. Entonces, ¿de qué manera quiero que me estime?

-Ugghhhh! –suelto con desesperación mientras busco una toalla para secarme el rostro. -¿Es que acaso me tiene que estimar de otra manera? Somos compañeros, nada más. Solo podemos ser eso y en el peor de los casos el asesino del otro. –me digo a mi misma.

Al pronunciar eso vuelvo a despertar en otra pesadilla. Mañana era el gran día. Mi última noche con mis padres, con mis seres queridos. Quizás ya no los vuelva a ver, pero prefiero no pensar en aquello. Solo quiero disfrutarlos y no pensar en nada más.

-¿Puedo? –mi madre abre la puerta con delicadeza mientras asoma su rostro con una sonrisa, triste.

Asiento.

-¿Te sientes bien mi vida? –pregunta, acariciándome el cabello.

-Si, no te preocupes. Es por la entrevista, ha sido muchas emociones.

-Prim, no te lo hemos contado porque sabíamos que te afectaría mucho en tu entrenamiento. En el tuyo y en el de Brent. –explica.

-Lo sé mamá, confío en vuestras decisiones. Si pensáis que eso pueda afectarme anímicamente, yo lo entiendo pero me gustaría que contarais más conmigo. Después de todo ya no soy una niña pequeña. –le digo.

Mi madre me responde con un abrazo. Me alegro de que lo haya hecho porque lo necesitaba, más que nunca.

-Sabes que me cambiaría por ti sin dudarlo ni un segundo ¿verdad? –me dice sin apartar sus ojos sobre los míos.

-Y papá también. Lo sé. –le seco las lágrimas de su rostro. –Pero esta vez no es vuestra batalla. Es la mía. Me volverás a ver mamá, volveremos en nuestra casa del distrito y todo volverá a ser igual. Te lo prometo.

.

PEETA´S POV

-Siéntate Brent. –le ofrezco mientras yo también tomo asiento delante de él. –Ha sido una gran entrevista.

-Gracias Peeta. –responde, sin ánimos.

-Gracias tendría que dártelas a ti. –le digo, lo cual le causa mucha curiosidad.

-¿Qué hice? –pregunta confuso.

-Quizás no te hayas dado cuenta pero tu entrevista ha sido puro Prim. –afirmo. –No has parado de elogiarla y lo más importante de todo es que has dejado en vilo la capacidad de los Guardianes. Quizás no haya sido tu mejor idea pero me ha gustado. –sonrío.

-No nos pondrá eso en peligro a Prim y a mi ¿verdad? –vuelve a preguntar.

-La verdad es que no lo sé. Pero para eso estoy yo, y todos los demás, para manteneros con vida.

Miro fijamente a Brent que está totalmente ido de este mundo. Ni siquiera creo que me esté prestando atención ya que tiene la mirada y la expresión perdida.

-¿Está todo bien? –intento captar su atención.

-¡Oh! Si, no lo sé. –responde.

-Tiene algo que ver con mi hija ¿cierto? –finalmente consigo captar su atención porque ahora me mira sorprendido como si le hubiera leído el pensamiento.

No responde. Quizás no encuentre las palabras adecuadas o simplemente le parecerá muy extraño hablar conmigo sobre Prim.

-¿Crees que no lo he notado? –sonrío. –Brent, he estado enamorado de Katniss desde siempre. Yo creo que puedo distinguir muy bien cuando un chico se siente atraído por una chica. –le guiño el ojo.

-Esto… -balbucea. –No sé que decirte Peeta.

-Al principio pensé que tus actos de protección y cuidado sobre ella era una cuestión de compañerismo, o quizás para ganarte nuestra confianza. Cuando saltaste encima de Leo en el día del entrenamiento por ella empecé a sacar conclusiones pero hoy en la entrevista, lo has admitido definitivamente. –le explico.

-Yo ni siquiera me he dado cuenta. –se disculpa.

-Ahora mismo deberíamos hablar sobre mañana y sé que estos asuntos no me incumbe como mentor pero es mi hija Brent.

-No haré nada que la pueda hacer daño Peeta. –afirma muy decidido.

-De eso estoy seguro Brent. –me levanto y me acerco a él. –Confío en ti.

.

PRIM'S POV

Cenamos en silencio. Estábamos todos: Haymitch, Cinna, Effie, mis padres y Brent. Fue una cena exquisita aunque el ambiente no lo fue para nada. Le dedico miradas a Brent pero sin que él lo note. Cuando aparecí por el comedor no me dirigió la palabra, aunque no es de extrañar ya que yo también hice lo mismo cuando volvió de su entrevista

Al acabar la cena nos sentamos todos juntos delante de la chimenea. Effie comienza a llorar y mi madre la intenta calmar, sin éxito. Sé que mis padres están demostrando mucho valor en estos momentos para no derrumbarse delante de mí. Eso afectaría mucho a mi comportamiento mañana y eso es lo menos que quieren.

El tiempo transcurre en silencio, sin contar algunos comentarios de Haymitch para distraernos. Finalmente Effie y Cinna se despiden para descansar, después de todo mañana va a ser un día ajetreado. Effie me abraza fuerte y por primera vez me besa en la frente, hace lo mismo con Brent y se va por el ascensor de cristal. Le sigue Cinna, no antes de despedirse también.

-Solo quiero que sepas que…-se acerca a mi oido. –Eres mi sinsajo favorito.

Haymitch vuelve a emborracharse y mi padre le acompaña a su habitación con ayuda de Brent. Mi madre me lleva a mi habitación y me ayuda a ponerme mi pijama. Unos minutos mas tarde mi padre se une a nosotras. Nos tumbamos en la cama pero nadie fue capaz de articular ni una palabra.

Apoyo mi cabeza sobre los hombros de mi padre mientras agarro la mano de mi madre con mucha fuerza. No quiero llorar, no quiero que me vean débil justo antes del día de los Juegos porque eso no me convenía para nada. Siguen sin decir nada, absolutamente nada pero quizás eso sea mejor. Estar juntos, acurrucados, unidos. es lo mejor que podíamos hacer.

Decido fingir que me había dormido y así dejarles a mis padres que descansen. Sabía perfectamente que no se irían sin que yo estuviera dormida porque quieren acompañarme, pero era mejor descansar, quizás ellos lo necesitaban más que yo.

Espero unos momentos, mis padres me dan un beso en la frente y me cubren con las sábanas. Entonces oigo como la puerta se cierra, despacio. Abro los ojos y me quedo mirando el techo, intento imaginarme el cielo lleno de estrellas del distrito 12. Me sumerjo por última vez en el bosque verde e intento llenar mi cabeza con los momentos más bonitos que había pasado allí. En un abrir y cerrar de ojos, todo cambia. Un paisaje humeante, los árboles verdes de hace unos segundos ahora sólo era el tronco, totalmente quemado, la hierba había sido sustituido por una capa gris de polvo, el olor a aire fresco ahora era humo…entonces en el fondo veo algo que me aterra. La Cornucopia.

-Prim…despierta…- comienza a sonar una voz suave.

Tomo aire y me levanto aterrada. Me había dormido y no me había dado cuenta. Me siento mareada y la vista se me nubla. Al acabo de unos segundos, un rostro comienza a formarse enfrente de mí. Un rostro que me moría por ver así de cerca.

-Has tenido una pesadilla. Tranquila. –sigue calmándome.

No logro responderle con palabras. Le sonrío y me acerco a él estrechándolo entre mis brazos.

-Fue horrible. Creía que estaba despierta. Gracias por estar aquí. –le susurro. –Espera, ¿qué haces aquí? –le pregunto confusa.

Comienza a sonrojarse. Se levanta y se da la vuelta intentando ocultar su rostro. Es muy gracioso ver un chico de sus proporciones sonrojarse como un niño pequeño.

-Quería pedirte disculpas por mi comportamiento de esta tarde. –me siento cómodamente en mi cama.

-Está bien. La verdad es que lo último que quería en este momento, en nuestro último día es pelearnos.- me mira.

-¿Peleados? –le pregunto.

-Bueno Prim, no me hablas. –responde.

-Ahora sí. –sonrío.

-Que graciosa. –dice irónicamente.

Ambos comenzamos a reírnos. El sonido de sus carcajadas provoca que mi corazón comience a latir de una manera que nunca había hecho antes. Sinceramente, aunque sea una sensación tan agradable, me hace sentirme atemorizada de lo que podría significar. Mi cariño hacia él había crecido mucho desde aquel día en el vagón del tren. Ha crecido de una manera tan rápida y cada día se hace más fuerte. Ya no creo que eso sea normal.

Algo me pasaba con él.

-Tomemos un poco de aire ¿quieres? –me ofrece su mano para levantarme de la cama.

-Por supuesto. –tomo su mano.

.

Nos sentamos en el frío suelo del balcón pero el calor que desprendía Brent lo compensaba. Esto es justo lo que yo quería, sentarnos así de juntos. Tan cerca pero a la vez tan lejos.

-¿Qué te pasó? –me pregunta.

-Pasar ¿de qué? –le miro.

-Cuando entré en la planta te fuiste sin decir ni una palabra.- explica. –Además, tenías una expresión muy seria Prim.

No sabía qué contestarle. ¿Cómo podía explicárselo si yo ni siquiera sé por qué me comporté así? O sí. Fue aquella frase.

Yo tenía los ojos muy bien puestos en la pantalla. Él no paraba de hablar sobre mí, de decir cosas bonitas sobre mí. Me pregunté a mi misma si de verdad él pensaba eso o ya estaba planeado pero ya no me importaba nada. Entonces llegó el momento, Caesar le pregunta si pensábamos repetir la historia de mis padres. En ese momento, la sala de la planta quedó en completo silencio.

Fue entonces cuando él respondió con aquella frase. Todos quedaron aliviados pero en cambio yo, no me sentí bien. La frase no me importó mucho, algo si, pero fue más el tono de indiferencia que le puso. Entonces sólo podía pensar que no le importaba, que todo fue falso entre nosotros.

Ahora mismo ya no siento lo mismo pero ¿cómo podía explicarle todo eso? Podría pero para entonces tendría que exponerle mis sentimientos porque seguro que preguntará y no tendré más remedio que decírselo.

Me atrae.

-Fue por algo que dije ¿cierto? –pregunta una vez más.

Sigo sin responder.

-Yo…estimo mucho a Prim. Pero no de esa manera. –repite.

Intento apartar mi mirada. Pero decido responder.

-Fue bonito mientras duró ¿verdad? –le digo. –Ahora tienes que pensar en tu vida, obviamente ahora los amigos ya no existen.

-¿De qué estás hablando? –me pregunto, pareciendo confuso seguro.

-Por favor Brent. Es mejor que arreglemos esto ahora que llevarlo en la arena. Es mejor ahora que estamos en privado.

-No te entiendo Prim.

-¡Me hiciste creer que te importaba! ¡Que incluso darías la vida por mi! –pierdo los papeles.

-Y lo hago Prim, ¿por qué dices esas cosas?

-No sigas mintiendo Brent. –me levanto.

-Prim, no estaría aquí si no me importaras. –se levanta.

-No, solo quieres arreglarlo antes de la arena. No creí que fueras esa clase de persona.

-Prim, no sabes lo que estás diciendo…si tan solo supieras.

-¿Saber qué? –le grito.

Brent me mira fijamente pero no me responde. Tarda unos segundos pero actúa, pero no de la manera que yo me imaginaba.

Brent se inclina sobre mí sin ni siquiera dejarme tiempo para reaccionar y aprieta sus labios sobre los míos.

Sus brazos, poco a poco me van estrechando sobre su cuerpo al mismo tiempo que mis brazos rodean su cuello. Aparta un mechón de mi pelo sobre mi rostro antes de despegar , en tan solo unos milímetros, sus labios en los míos. Sus brazos me seguían rodeando al igual que yo en su cuello.

-Me importas mucho más de lo que te imaginas Primrose Mellark.

-Tú no sabes en lo que nos estamos metiendo Brent.

-Y ¿tú crees que no he pensado en ello?

-Por eso le dijiste eso a Caesar. –ahora lo entendía. –Soy una estúpida Brent.

-Al menos gracias a eso pudimos expresar nuestros sentimientos. –sonríe.

-Tengo miedo Brent.

-Y yo estaré siempre a tu lado.

.

Sé que ahora estáis deseando matarme en este momento por no haber actualizado durante tanto tiempo pero es que tenía la Selectividad y necesitaba todo el tiempo para estudiar. Una buena noticia es que ya he acabado y ahora tengo todas las vacaciones de verano para actualizar más pronto.

Bueno espero que la espera haya merecido la pena. La verdad es que en un principio tenía en la mente otro final pero creo que este es mejor.

Espero que os haya gustado el capitulo y prometo actualizar pronto. No olviden dejar un review!