Capítulo 10: Frío y calor

Bienvenido al Little Titan Café!

El especial de hoy: Café Mocha

Había una silenciosa ley que dictaba que tan pronto pronto como te quedabas solo en el trabajo - Eren había salido a tirar la basura- los clientes repentinamente llegaban; apareciendo treinta minutos después de de una absoluta aburrición donde Eren y Marco perdían el tiempo. Fueron sólo dos clientes, gracias a Dios, por lo que Marco Bodt pensó que estaría muy bien atendiéndolos por su cuenta. Sonrió cortésmente a la joven, probablemente de su misma edad, — Bienvenida al Little Titan Café. ¿En qué puedo ayudarle? —

La campana sonó y otro cliente entró en la tienda. La mujer abrió la boca para pedir, pero fue interrumpida bruscamente cuando el más nuevo cliente de repente se abrió paso a la parte delantera de la fila, — Estoy en apurado, así que tengo que pedir—

Marco se quedó en estado de shock ante el hombre, con una sonrisa vacilante. Había un aire de autoridad acerca de él que dejó a Marco atrapado en el tono de su voz y la mirada impaciente en sus ojos. — Um, perdón, señor, pero hay una fila… —

—¿Me veo como que me importara? Voy a tomar un café descafeinado colosal —

— Lo siento, señor, pero va a tener que hacer cola.—

— Hay un lugar en el que debería estar. ¿O es que no escucha cuando le dije que estoy apurado? —

Marco sonrió pacientemente. — Son más de las diez de la noche, señor. Estoy seguro de que dondequiera que usted tiene que estar puede esperar. Ahora bien, ¿usted podría por favor ponerse al final de la fila? —

— Ahora escucha mocoso ignorante, yo trabajo para una empresa grande, ¿entiendes? No tengo algún trabajo de ,mala muerte — Marco dejó escapar un suspiro suave. Así que este hombre era uno de esos tipos, — y tengo una conferencia telefónica con algunas grandes personas de diferentes partes del mundo en muy poco. Y si llego tarde para esa reunión porque te niegas a hacer tu trabajo, te prometo que voy a hacer que te despidan. Me ocuparé de que nunca seas contratado en otro sitio —

— Pido disculpas, señor, que usted haya decidido tomar un café tan cerca de su reunión, en lugar de estar preparándose para ello antes de tiempo, pero va a tener que ponerse al final de la fila.— La sonrisa de Marco se ensanchó cuando él inclinó la cabeza, — va a llegar tarde a su reunión si seguimos discutiendo sobre esto.—

—Es por eso que digo que quiero mi maldito caf.. —

— ¿Qué está pasando aquí? — Eren finalmente regresó de sacar la basura. Los otros dos clientes parecían incómodos durante el encuentro. La voz del hombre de negocios se levantó con cada palabra que farfulló hacia Marco, las mejillas teñidas de un rojo furioso.

— Este mocoso se niega a hacer mi café — el empresario señaló.

— Se ha colado delante la señorita — Marco corrigió, — y se niega a ponerse en la fila —

— Ponte en la parte de atrás de la fila — dijo Eren con menos paciencia que Marco.

— ¿Perdón? — El hombre frunció el ceño. — Esto es un ultraje. ¿Dónde está el gerente? —

— Oh, vamos a llevarlo.— Eren desapareció en la parte de atrás, sólo para volver dos segundos después,con una sonrisa demasiado complacida en su rostro. — ¿Cual parece ser el problema? —

El cliente golpeó el costado de su puño en el mostrador de registro. —No voy a soportar esto. ¿Sabes quién soy? —

El rostro de Eren se puso serio. — Escuche, cara de culo. Incluso si usted es el jodido niño Jesús aún así no le vendería ni el culo de una rata. Ahora, si no va a irse a la parte de atrás de la fila, entonces largo de mi tienda. —

— Dame el numero del dueño de la tienda. Haré que te despidan —

— Buena suerte con eso— Eren resopló — Soy su hijo — Sintiendo satisfacción cuando la cara del hombre se volvió de un brillante color rojo. Tras esto, los otros clientes que se sentaban en la tienda habían despegado sus auriculares que estaban usando para escuchar lo que todo el alboroto era. —Sólo lo voy a pedir muy bien por última vez: elimina tu maldita presencia de mi tienda. Estás molestando a los otros clientes —

El empresario miró de Marco a Eren, debatiendo si podría empujar su suerte aún más. Marco parecía una presa fácil con su actitud agradable y Eren le miraba con el ceño fruncido que - seamos honestos - que no era nada intimidante. Pero pudo captar la mirada que pasó por encima de las caras de los baristas, una mirada que no era amable para nada, algo que detuvo cualquier pensamiento de hostigarlos más; una mirada que reflejaba el infierno. Tragó saliva espesa. — B-bien . Pero nunca voy a volver de nuevo. Usted acaba de perder un cliente —

Eren tomó aire altivamente mientras el hombre de negocios salía enojado de la tienda. — Eso es. Mejor váyase — Se volvió hacia Marco, cuya expresión había vuelto a su suavidad de costumbre, y le dio una palmada en el hombro. — Ves. Hemos conseguido manejarlo —

— Gracias Eren — Dijo Marco. Se volvió hacia la clienta que lo miró con asombro. — Lo siento. ¿Qué puedo ofrecerle ahora?—

— Tu número — ella chilló, al instante se puso roja. — Quiero decir. Um. Un latte de caramelo blindado —

Cuando Marco comenzó a tomar los pedidos con Eren haciéndolos, Eren no podía dejar de impresionarse con el nuevo contratado. Incluso con ese hombre prácticamente gritándole, Marco había mantenido en calma a través de todo el intercambio. Recordó cuando Sasha tuvo su primer cliente terrible; había estado a punto de estallar en llanto y no se calmó hasta que tuvo comida para picar. Connie simplemente lo mando ala mierda la primera vez - afortunadamente fue sólo estaba Eren allí, y no muchos clientes, por lo que no había llegado a oídos de su madre. Otros empleados no habían manejado sus primeros clientes así, tampoco. Eren casi había golpeado al suyo y lo habría hecho si su madre no lo hubiera detenido.

Aún recordaba ese día con cariño. Un idiota pensó que podía salirse con la suya diciendo que Eren le dio menos cambio. Eso ocurría demasiado con los clientes.

— No sé cómo se puede ser tan paciente — Eren comentó después de que fueron hechas todas las órdenes.

Maco se encogió de hombros. — Trabajé de camarero antes que esto. Supongo que me endureció un poco —

Algo dijo Eren que tenía más que ver con su naturaleza de trabajar en un restaurante. — Deberías haber conseguido el número de esa chica. Ella era linda —

— Ah— un toque de rubor hizo que sus pecas se destacan un poco mas, — nah. Yo no ... uh ...—

Eren asintió comprendiendo. — Oh, no, lo entiendo. Estas con alguien —

— No, no — Marco agitó las manos. — Nada de eso. Es sólo que, soy… —

— Eres ...—

— Ya sabes ...—

— No lo sé ...—

— Me balanceo hacia otro lado —

— ¿Eh? —

— Bateo para el otro equipo —

— ¿Qué? Yo realmente no sé nada de béisbol —.

Marco suspiró. Dio un paso hacia Eren y puso una mano en el hombro del mismo modo se abrió la puerta de la tienda y la campana tintineo — Eren, soy gay —

— Oh, está bien — Eren volvió la cabeza hacia la entrada, radiante cuando fue Levi quien estaba en su lugar. El ceño fruncido en el rostro del hombre era profundo, una emoción indescifrable parpadeo en sus ojos mientras miraba a Marco y a Eren. — Hey, Le-— Él tragó el nombre hacia abajo, preguntándose cómo él había dicho su nombre la primera vez —er, bienvenido de nuevo! —

Marco quitó la mano, un escalofrío recorría su cuerpo cuando la mirada de Levi pasó sobre él. Echó un vistazo a su reloj de pulsera, — ¿Estarás bien, Eren? Es hora de que yo me vaya —

— Sí, sí. No te preocupes por mí —

Marco asintió y corrió hacia la parte posterior, desesperado por alejarse de la línea de visión del hombre. ¿Era él o el cliente lo miraba de forma asesina? Un indicio del por qué lo hizo sonreír.

— Entonces, ¿qué es lo que va a ser esta noche, oh uno pequeño y misterioso? — Eren preguntó con una sonrisa.

Levi se acercó a la barra con un tch. Dejó su mochila en el mostrador —Triple shot mocha colosal.—

— Whoa. ¿Largo día en la oficina? —

Levi se quitó la chaqueta. — Yo no tengo una oficina. —

Eren jugueteó con la máquina de café,— Así que ¿no trabajas en una empresa o algo? ¿Trabajas desde casa? —

— Sí —

Whoa doble. Eso era lo más honesto que Levi había dicho nunca sobre sí mismo. Después de no tener una oficina, es decir. Eren trató de pensar en puestos de trabajo que la gente podía hacer desde su casa, —¿Es usted un diseñador web o algo así?—

—No.—

Maldito. — ¿Ingeniero de software de computadora?—

— No —

—¿Es usted uno de esos profesores que enseñan en línea?—

— Ya he dicho que no a 'maestro' y 'profesor'—

—¿Estás seguro de que no eres un escritor?—

—Estoy seguro.—

—Nos vemos, Marco,— Eren se despidió cuando Marco salió, acelerando sus pasos cuando capturó la mirada de Levi. — Seguro que se fue a toda prisa. No se puede culparlo, supongo— Dejó la bebida de Levi en la barra .

— Ustedes dos parecen cercanos— dijo Levi, con lo que la taza grande más cerca de él.

— Marco es un buen tipo —

— ¿Te gustan los chicos buenos?—

—¿Eh? Supongo. — Eren frunció el ceño ante la pregunta. No podía evitar la sensación de que había un significado subyacente de que no estaba recibiendo.

Levi levantó la copa a los labios y sopló. — Así que te gustan los chicos.—

—B-bueno, sí,— Eren murmuró, preguntándose cómo la conversación pasó de la carrera de Leví a la sexualidad de Eren.

Levi tomó un sorbo con cuidado. — Y te gusta ... él.—

— ¿Qué? ¡No! Quiero decir, sí que es un buen tipo, pero es sólo un amigo —

— Ya veo —

— Estás siendo muy raro, ¿lo sabías? No es que no seas raro ya. Sólo estás siendo aún más extraño —

Levi puso su taza hacia abajo, sin inmutarse por el comentario de Eren. Su postura era relajada, y en lo que respecta al resto del mundo, parecía tranquilo si no fuera por la sombra en sus ojos. Siempre había una sombra en sus ojos, pero esta noche era más oscura. Más amenazador. — Supongo que tienes razón.—

— Normalmente no está de acuerdo conmigo, tampoco. ¿Pasó algo en el trabajo? —

— ¿Eso es asunto tuyo? —

Era una espina en el corazón de Eren; un recordatorio de que él era un empleado y Levi era un cliente, y eso era todo lo que su relación implicaba. Y por una vez desde que Eren conoció a Levi, sintió amargo hacia su carácter vago y críptico. A veces se sentía cerca. Otras veces, como ahora, se sentía distante e inaccesible. —No. Supongo que no. —

— ¿Quieres saber por qué no te voy a decir lo que tengo que hacer? —

Eren parpadeó. — ¿Sí? —

— Técnicamente tengo dos puestos de trabajo.—

— Bueno, eso no es justo. Ahora voy a tener que adivinar las dos cosas. — Levi realmente era un ser extraño y extrañamente próximo, pero a pesar de eso, Eren dudaba que había sido honesto sobre cualquiera de sus puestos de trabajo. — Pero eso todavía no explica por qué no me lo dices. No es que me voy a ir a contar a nadie que eres un policía encubierto. Te prometo que no estamos cocinando metanfetamina en la parte posterior. Sólo lo parece. —.

— … —

Eren colocó una mano reconfortante sobre Levi. — A menos que tu estes en eso. ¿Venden pitillos o algo? ¿Eres un vendedor de drogas? ¿Eso es todo? Puedes entrar en un grupo de apoyo para la adicción —

La mirada inexpresiva que Levi le dio valió la pena porque la sombra en los ojos disminuyo. — ¿Me veo como un drogadicto o un distribuidor?—

— Un traficante de drogas de lujo, seguro —

El puño de Levi estaba flojamente cerrado, el roce de los dedos contra la muñeca interior de Eren sorprendiendolo en darse cuenta de que había tocado a Levi. Estaba a punto de apartarse, pero esos dedos se enrollaron alrededor de su brazo en un férreo control. El corazón de Eren martillado fuertemente en su caja torácica y estaba seguro que Levi podía oírlo. — ¿Normalmente tocas a la gente con tanta libertad, Eren? —

La forma en que Levi dijo su nombre hizo a Eren pensar que él era completamente consciente de las reacciones de Eren; enunció cada sílaba, sacó su nombre con un rollo de su lengua, bajó la voz a una madera ronca. No ayudó que rozó el pulgar a lo largo de la vena del brazo de Eren en una caricia, a propósito o no dibujó un escalofrío en Eren. — No —

Trató de mirar a cualquier otra cosa, en cualquier lugar que no fuera Leví. Sólo había dos clientes en la cafetería pero tampoco eran conscientes de agitación interna de Eren. Uno estaba preocupado con su ordenador portátil, mientras que el otro estaba haciendo las maletas para irse.

— ¿Normalmente dejas que la gente te toque? —

Tomó Eren un momento de procesar que la pregunta no era la misma que la primera — Um. No. Entonces, ¿puedes soltarme? —

—No protestaste cuando su compañero de trabajo te ha tocado —

Eren frunció el ceño. — ¿Marco? ¿De qué estás hablando? Todo lo que hizo fue - — Fue entonces cuando le ocurrió una idea. Un pensamiento hermoso, glorioso que hizo a su corazón latir más rápido de una manera diferente. Se encontró con la mirada de Levi, tan brillante y esperanzador simplemente lo dejo salir — ¿Estás… estás celoso? —

Levi dejó caer su brazo, su semblante manteniéndose firme. — ¿De qué hay que estar celoso? Simplemente estoy haciendo un punto sobre que estás demasiado abierto, demasiado fácil para aprovechar —

El latigazo cervical que Eren sintió herido como una perra. Fue increíble la rapidez con la que Levi podía ir de caliente a frío, a la quema de las entrañas de Eren sólo para volcar un cubo de agua helada. — Eso es ... la cosa más estúpida que he oído nunca. Ese no es el tipo de cosa que le dices a un chico —

Levi se encogió de hombros. Recuperó su ordenador portátil de la bolsa, lo que indicaba el final de la conversación.


Eren estaba limpiando las mesas alrededor de la tienda, lo que era perfecto para Levi porque no estaba haciendo realmente su trabajo. Ni siquiera podía pensar en el trabajo en este momento, no cuando había estado cerca de conseguir un billete de primera clase al infierno. Si si es que no tenía uno ya. Que probablemente así era.

¿Qué demonios le había poseído para agarrar Eren así? No, él sabía exactamente qué. Levi no era bueno jugando a ser estúpido, ni era un hombre estúpido, y lo único que podía pensar era en entrar en la tienda y ver a ese mocoso pecoso tocar a Eren y cómo se rompió algo dentro de él. Su cordura, tal vez. Probablemente su paciencia también. Su moral, incluso.

Dios. Eren era más o menos diez años más joven que él y Levi había querido nada más que besar al mocoso estúpido porque tenía la esperanza ante la perspectiva de que Levi estaba celoso.

Se pasó una mano por la cara, haciendo una pausa a mitad de camino para protegerse de la realidad de su propia perversidad. ¿Estaba teniendo una crisis de la mediana edad? ¿Era eso lo que era? Pero maldita sea, Levi sólo treinta y dos. Era demasiado pronto para él tener uno de esos. Por otra parte, él siempre había sido maduro para su edad. Tal vez él estaba adelantando esa parte de su vida, también.

Levi estaba bastante seguro de que Eren estaba colado por él con esa mirada esperanzadora cada vez que se le acercaba, o la forma en que siempre se sonrojaba alrededor de Levi o esas pequeñas miradas Eren pensaba era discreto.

Y todo lo que quería hacer era aprovechar ese flechazo inocente.

Sí, Levi iría, sin duda al infierno.

No ayudó hablar con Hanji más temprano en el día de su libro y lo que Eren había señalado - cómo algo había cambiado. Podía oír la sonrisa de Hanji por teléfono y quería nada más que estrangularla debido a sus respuestas burlonas. Entiendo lo que estás diciendo, Levi~ ¿por qué no me lo dijiste?, ¿qué pasa? ¿Algo bueno? Si me preguntas, suena como si estuvieras enamo-

Colgó antes de que pudiera terminar.

Erwin no habido ayudado, tampoco. Así que te diste cuenta.

Bueno, se podían joder los dos.

¿Por qué demonios venía a este café de nuevo? Parecía como si cada noche que llegara, él estuviera cuestionando su moral y probando su paciencia. Era como un juego: vamos a ver cuánto tiempo podría ir sin saltar sobre el barista de ojos brillantes.

Deberías agradecerme, el viejo pervertido en él susurraba

Y joder si Levi no sabía que era verdad.

¿Y por qué, por qué, por qué le había dicho a Eren tenía dos trabajos? Él se deslizaba a lo grande. Se estaba siendo demasiado cómodo, demasiado fácil, demasiado abierto. Y Leví no podía permitirse eso. Su mente, su corazón, su vida se sintió un desastre y era gracias a Eren y pensar que todo lo que tenía que hacer era sonreír.

Por eso su libro lo enfureció. Necesitaba el control de su vida, y la escritura siempre había sido una cosa sobre la que él tenía el control absoluto. Pero al parecer se volvió de cabeza también.

Pero no más. Levi iba a recuperar el control de su vida y sus escritos. La inspiración le había golpeado por una continuación del Ataque a Eoten que decía algo de las líneas de un niño sobre salvar a la humanidad de los gigantes. Y sí, tal vez Leví le contemplaba en esos ojos azul-verde.

Justo cuando estaba a punto de acabar y ponerse a trabajar, su teléfono celular retumbó en el mostrador. Una vez. Dos veces. Tres veces. Un mensaje de texto. Levi lo recogió y frunció el ceño ante la pantalla.

Auruo: Tenemos un problema, jefe.

Oh maldita sea. Eso sólo podía significar una cosa.

Eran apenas 23:00 y Levi tuvo que irse. Alguien iba a pagar por esto. Lo más probable con su vida. Cerró su ordenador portátil y lo deslizó de nuevo en su bolso, terminando rápidamente el resto de su bebida que se había vuelto fría durante su crisis interna.

— ¿Te vas ya?—

Maldición. ¿El mocoso tiene que sonar tan abatido? Levi dejó la taza sobre la mesa y sacó el abrigo. — Algo ocurrió con el trabajo.—

— Oh vale. Espero que sea nada demasiado malo —

Levi agarró su bolso y se volvió hacia Eren. Era obvio que el barista se preguntaba si había hecho algo mal, pensó Levi simplemente estaba tratando de ser amable y decirle una mentira. No. Limpia esa mirada estúpida fuera de tu cara. Antes de que pudiera detenerse - su mano había actuado sin su permiso - Levi estaba colocando dicha mano sobre la cabeza de Eren. Su pelo se sentía tan suave como parecía. —No te metas en problemas camino a tu coche —

— N-no — Eren tartamudeó, claramente sorprendido. Sus orejas eran de color rojo, y sólo se extendió a su cara cuando Levi repente agarró el pelo y tiró de él un poco más cerca.

— Y no dejes que nadie te toque otra vez. ¿Me entiendes? —

Él le hizo preocuparse por la moral y la edad y ser un adulto responsable. Haría todo lo que pudiera para no oír esa voz abatida o verlo en su rostro. Este mocoso era su problema y nadie se interpondría en su camino

—Yo - Sí — dijo Eren con desconcierto. —¿Eso lo incluye usted?—

— Yo soy una excepción, mocoso —

Levi lo soltó y se dirigió fuera de la tienda, embolsandose su teléfono después de enviar un mensaje de texto a Auruo.

Levi: Más vale que sea jodidamente importante.


Holaaa! Lamento deveras muchísimo la tardanza, tube algunos problemas, primero entre en mi semana de exámenes en la universidad y no me dio el tiempo de traducir el cap completo, luego mi pc murió, y perdi todo lo que había avanzado del cap,y recién este sábado pude comprar un pc nuevo (me he endeudado un buen de años) y acabar el cap ;-; lo siento mucho ahora si podre retomar las actualizaciones del fic con normalidad. Muchas gracias por sus comentarios 3