Más que una visita
Su primer beso real, había sido con su ginecólogo. Le había dejado la dirección y le había enviado un taxi para que fuera a recogerla. Hermione, había terminado de empacar, cuando su novio aún no regresaba. Se miró en el espejo resquebrajado. Ellos lo rompieron, cuando él le obligó a tener sexo, sobre él. Miró su vientre, aún pequeño y esbozó una sonrisa suave. Quizá, no sería tan malo como ella pensaba. Quizá, draco Malfoy, tenía razón.
Arrastró su equipaje y el taxista le ayudó con el mismo. Suspirando, ella lo abordó y le entregó el pedazo de papel con la información. El taxista asintió con una sonrisa y se dirigió al lugar solicitado. Hermione, no podía creerlo.
Eso no era una casa, como ella pensaba. ¡Eso, era una mansión! Sintió deseos de devolverse, ya que le daba vergüenza, parecer un parásito. Con un suspiro suave, ella sacó las llaves que venían en el sobre con el papel y, entró en la enorme casa. Era muy hermosa.
La vista al mar y al pueblo, era increíble. Ella soltó las maletas y miró a su alrededor. Las cortinas blancas, ondeaban a la fría brisa cuando ella abría las ventanas para ventilar la enorme casona. ¡Sí que tenía un gusto particular, el doctor Draco!
Con una sonrisa suave, ella sentía la paz del mar en su cuerpo. Colocó sus cosas en el cuarto más pequeño, que intuyó era el de huéspedes y permaneció en la cama. No estaba nada mal, el descansar un poco.
Mientras dormía, estuvo soñando con su novio. Se lo imaginaba, persiguiéndola en un auto. El auto, perdía el control y ella, salía despedida. Su cabeza golpeaba con algo duro y luego, ella moría sin remedio. También soñaba, que se llevaba a su hija y le hacía sufrir, miles de torturas. Despertó jadeando y llena de miedo. Se aferró a las sábanas y trató de serenarse. Mientras lo hacía, el sonido del timbre, llegaba hasta sus oídos. Bajó con sumo cuidado. ¿Su pesadilla, se podría hacer realidad?
Al mirar por la ventana, notó con alivio, el rostro del doctor Malfoy. Caminó hasta la puerta y le abrió, con mucha vergüenza.
- ¡Hola!- le dijo, entrando con mucha felicidad- ¡Creí oportuno, hacerte una visita y traerte algunas cosas!
- Es muy bueno, doctor Draco.
- Solo llámame, Draco- le dijo el joven. Hermione, asintió en silencio y le contempló mientras colocaba los enseres en la mesa- Traje un poco de vino y comida, por si aún no habías almorzado.
- No. En realidad me dormí y...
- ¿Qué habitación estás usando?
- Pues aquella, en el cuartico...
- ¡No! Puedes mudarte a la principal si lo deseas. Quiero, que tu y ese bebé, estén cómodos.
- Se comporta, muy noble conmigo.
- Creo que te lo mereces, luego de tanto sufrimiento. ¿Cómo te sientes?- preguntó, mirándola con atención- traje algunas medicinas, permitidas en el embarazo, por tus problemas de salud. Espero, que nos sean útiles.
- ¿Nos, señor doctor?
- Bueno, resulta que el hospital está siendo utilizado para una investigación con respecto; a tu caso. Así que, no puedo ejercer mis horarios. Bueno, eso es culpa de haber golpeado a tu novio.
- ¿Lo denunciaron?- dijo ella, tapándose la boca con las manos- ¡No puede ser. Perderá su trabajo!
- No, no lo perderé. Me relevaron por unos días, pero podré regresar ya que atestiguaron de que; fue en defensa propia.
- No es cierto- confesó Hermione- seguramente, usted...
- Bueno. Lo que no sepan, no nos va a afectar. Ahora, comamos un poco.
- Con respecto a la comida- comentó Hermione- ¿Por qué, usted me besó antes de irme?- Draco le miró con sorpresa y disimuló su ahogo con el vino, con una tos.
- Bueno... los impulsos a veces ocurren.
- ¿Ah sí?
- Conductas del ser humano, que a veces son inexplicables.
- Pues a mi me gustaría; que esa tuviera una explicación...
