Hola hey mijao como sea xD perdón perdón PERDÓN POR NO HABER SUBIDO CUANDO PROMETÍ DD: es que bueno, con unos asuntos personales jeje no pude hacer mucho… y cuando volví a leer la descripción o como le llamen del último cap quede como WTF hace un mes que no subo y eso jaja aquí está, hoy es viernes (jaja lol) y creería que para compensar todo este tiempo fuera capaz suba el siguiente y uno más, de todas formas queda así espero lo disfruten no lo edité así que espero que no me busquen con ametralladoras por ahí… Como sea, aquí va:

CAPÍTULO 9: "Incidentes"

Una mañana fría, nublada, y con un toque de tranquilidad se asomaba en la isla de Berk. Poco a poco comenzaba a llenarse el edificio de jóvenes estudiantes, a medida que la hora de que el timbre de entrada a clases se acercaba y también, porque ese día nadie podía faltar.

Todos ya estaban ideando sus planes para el proyecto más importante del año, aunque… Algunos ya se encontraban practicando.

-¡Vamos! ¡Más rápido Hipo! –Gritaba suave Astrid mientras hacía vueltas de valet, ambos trataban de que la improvisación no durara demasiado, más que diez minutos, era lo suficientemente correcto. –

Los demás equipos se conformaban a los gemelos y Patán, que gracias a las habilidades increíbles de Brutilda, que estudia danza y pintura, por lo que están bien preparados. Patán tocará la batería en lo que ella entre volteretas y giros, arrojará en un gran lienzo, pequeños dardos al mismo tiempo que Brutacio –a un costado de la tela – tira globos de micro tamaño llenos de pintura dentro, los cuales serán explotados por los mismos objetos lanzados, creando una súper obra maestra.

Aunque… Hay algo adicional a todo esto. Entre que Brutacio los arroja, también estará pintando al público.

Pero, por el momento practican con globos de agua, para la puntería.

-Ahh, tengo mejor puntería que eso –Exclamó Brutacio quejándose a su hermana luego de que ella acababa de fallar, y Patán al otro lado agarrando los globos –

-Cállate, ven y hazlo mejor, además, no me creo profesional.

-Tiene razón Brutacio, además, no cambiaremos los lugares –Musitó el morocho algo serio, algo extraño le ocurría, estaba más callado y quieto de lo normal, aunque era beneficioso para todos de hecho -.

-Gracias, no necesitaba que me defiendas.

-No te defendí –Sonó casi como un susurro -. Sólo, dejen de discutir todo el tiempo ¿Sí? –Su voz ahora se notó triste, deprimida, apagada. Dicho eso, se retiró lentamente del lugar dejando a los hermanos boquiabiertos y sin habla –

-¿Y ahora qué le pasa? –Preguntó Brutacio en son de querer criticar, su típico acento –

-No lo sé, pero creo que practicamos suficiente por hoy. Además, mira, hay otros que también quieren ocupar el escenario. Vamos –Ambos juntaron sus cosas y se retiraron callados -.

Andy tuvo que retirarse debido a un severo dolor de cabeza que la tomó de improvisto mientras practicaban en el sótano. Llevaba su boina y lentes negros, aunque esta vez una remera casi al cuerpo bastante cómoda de mangas por los hombros, sin sobrepasarse de los mismos y de color verde. Un jean flojo del mismo tono, aunque tirando más a un verde oliva acompañado de unas zapatillas marrones.

Estaba caminando por el patio de entrada, que abarcaba una gran fuente a unos cincuenta metros de la puerta, en el centro de todo. Su ira básicamente controlaba su mente, por lo que no hacía más que sentir la presencia de su auto e ir hacia él. De pronto, algo la detuvo.

Percibió una cierta figura frente a sí misma, el dolor de cabeza la aturdía tanto que ni siquiera pudo distinguir de quién se trataba, hasta que oyó su voz.

-D-disculpa –Musitó ella al haberse chocado, aunque su voz no sonaba muy amable -.

-No necesitas decirlo –Contestó Patapez -.

-¿Tú? ¿Desde cuándo…? –Se tomó la frente. Ambos estaban con el mismo mal humor –

-¿Qué te sucede? ¿Por qué no me evitas?

-¡¿Qué?! ¡¿Quién eres para empezar?!

-¿Cómo que quién soy? ¿Esto es una broma?

-No, de hecho… -Comenzó a parpadear forzadamente y lento, las puntadas en la sien se volvían más fuertes cada vez -

-¿Crees que soy tonto? No toleraré que por estar celosa de Heather te entrometas en mi camino.

-¿Perdón? ¿Celosa de quién? –No podía mirar hacia arriba, le incandilaba demasiado y si lo hacía todo se nublaba. Incluyendo eso, la confusión de siquiera no poder reconocer esa gruesa voz la volvía loca –

-No te hagas la tonta –La empujó desde el hombro izquierdo para intimidarla, aunque eso ella ni siquiera lo sintió -.

-¿Quién te crees para golpearme así? Bueno, no lo sentí para nada, pero no sé cómo sé que hiciste eso. No molestes –Caminó hacia adelante empujándolo aún más fuerte haciéndolo voltearse a un costado para quedarse mirándola, con la idea que en un principio tenía -. Extraña y hostil persona que no conozco.

-Sí que estás loca –Susurró y todavía estaba parado en el mismo lugar, había llegado hacía pequeños instantes -. No estaría mal seguirte por un rato. Veremos qué tienes en mente.

Andy debía dirigirse al oculista o algo, en realidad iba a lo de su doctor en ese mismo momento. Tardó alrededor de cinco minutos en poner bien la llave en la puerta para poder abrirla con la misma, y otros más en ubicarla para encender el motor. Al menos su vista se recuperó un poco cuando se sentó.

En medio de la ciudad, ya de noche, su vista palideció. Comenzó a maldecir en medio del tránsito, aunque segundos después todos avanzaron. Cuando llegó a la esquina del semáforo, se puso rojo nuevamente, y no lo distinguió. Iba a aproximadamente a 80 km/hs, y lo que no sobraba era un auto a la misma velocidad, que en medio segundo colisionó con la cola del suyo.

-¡Andy! –Gritó dentro de su auto el rubio, deseando que su auto estuviera en ese lugar –

Bajó rápida y desesperadamente del auto, aunque, el conductor del otro auto estaba más dañado que el de la joven. El vidrio estaba con una rendija abierto. La puerta no se abría, por lo que tuvo que forzar la ventanilla con su inmunerable fuerza para entrar.

La chica no estaba inconsciente, pero lo que vio en su rostro lo dejó impactado, además de estupefacto. El estado de shock no podía dejarlo en paz.

-¡Andy! ¿Estás bien? Jamás debí haberte dejado sola… -Comenzó a culparse a sí mismo –

-No digas eso –Susurró con la boca casi cerrada -. Esto es culpa mía por no mirar. Todavía no te reconozco ¿Sabes? Necesitaré unos anteojos para distinguirte –Una pequeña risa entre dientes la hizo sonreír por un momento -.

-Te llevaré al hospital, dudo que lleguen en poco tiempo.

-Llévame a casa. Te juro que no tengo nada.

-No lo sé…

Dos días después, Andy aparece en la universidad con anteojos Vulk de un aumento bastante alto. Adornado con un marco negro y las patitas verdes, como los de Hipo, excepto que ella no lo sabía. Su cabello, ahora, estaba rubio.

-¿Nuevo look, eh? –Comentó Astrid riendo entre dientes –

-Sí, ni me lo digas, tuve que venir en skate. Y a mitad de camino me trajeron –Contestó algo molesta, somnolienta y dejó sus cosas en el perchero. Luego subió a su lugar a través de vigas y se quedó ahí -.

-Oye, ¿Qué sucede?

-Atrápalos –Arrojó sus anteojos, que para sorpresa de Hipo que estaba sentado con su cello, la rubia los atrapó -.

-Wow, sí que tienen aumento. Hipo, mira esto.

-A ver –Se colocó los lentes -. Son iguales a los míos, pero con estos veo borroso. –Dirigió su vista hacia la de arriba - ¡Andy, cuidado! –Exclamó asustado, y corrió a ella, al ver que estaba bajando –

-Tranquilízate, no soy tan estúpida. Puedo bajar sin ver.

-P-pero de todas formas, un mal movimiento…

-Hola, quería saber si Andy… -Interrumpió Patapez entrando, vio hacia arriba y casi le da un paro cardíaco –

La vista de Andy bueno, estaba malísima, así que el rubio pensó que le costaría bajar, por lo que había pasado la noche anterior.

-Listo –Exclamó Andy al haber saltado desde su altura habitual al suelo -. ¿Ves? No tienes nada de qué preocup… -Se desmayó antes de acabar la frase –

-Hay no –Resopló el rubio y fue caminando hacia ella -.

-¿Qué le pasa? ¿Por qué… tan… repentino? –Preguntó Hipo, a decir verdad con un aire innatural que nadie había percibido hasta entonces –

-Ahh –Suspiró -, es una larga historia.

-Bien, juntémonos esta noche en casa ¿Qué les parece?

-Parece que volvió a la normalidad… -Interrumpió Astrid cuando Andy se despertó confundida –

Desechó los anteojos que la rubia se ofreció a ponerle para que viera bien, pero al parecer ella pensaba que no era necesario.

-Vamos. Necesito un energizante –Tomó a Patapez de la manga de su brazo izquierdo y lo obligó a ir con ella, tal como lo hacía anteriormente antes de la llegada de Heather -.

-E-está bien, los veo luego, ahí charlaremos en el almuerzo –Dijo Hipo confundido -.

-Jajaja –Rió entre dientes Astrid – Me gusta cómo se comportan entre ellos.

-Aunque, su extraña relación es muy particular… ah olvidemos esto y practiquemos mientras tanto, tenemos tiempo libre ahora…

-Yo prefiero hacer otra cosa –Le plantó un fugaz pero largo beso en los labios -, vamos por un helado… -Tomó a un enamorado Hipo del brazo el cual quedó inmóvil ante esa agradable sorpresa, y se dirigieron a su destino –

En el almuerzo charlaron varias cosas los novios y Patapez. Andrea estaba en… otra parte.

-Chicos, tengo que hacer un viaje, los veo en unas horas.

-Te acompaño… -Respondió el rubio al instante parándose de la mesa –

-No, es un asunto personal, los veo luego. Adiós –Sus compañeros saludaron y se dirigió a su auto, no sin antes encontrarse con otro presunto individuo –

Hasta aquí (siempre digo lo mismo ¬_¬) pero bue espero les haya gustado o al menos alguito de algo ^_^ Sí, sé que no tiene un sentido cada cosa que ocurre, pero eso se va explicando lentamente. xD No ME MATEN! Si lo hacen además, no sabrán que pasará luego jajaja yendo al punto del cual ya me perdí ah cierto ahí está. Más adelante voy a empezar un fic donde también va a estar el personaje de Andy jeje y va a haber una personalidad nueva (como siempre) bueno explico el resto más tarde Abrazo psicológico! :3