Hola a todos! Gracias a quienes leen el fic y gracias por sus reviews Jess Novak Watson (Jajaja, sí se ahorraría muchos problemas solo diciéndoselo pero no se atreve aún. El rubito ya se dará cuenta de lo que siente, aunque no será por celos de otra persona que se interese en Gabe. No te preocupes por no haber comentado antes, me alegra que te guste como va la historia hasta el momento :D) y Atolotl (jajaja, Dean es más lento para darse cuenta de esas cosas pero ya lo hará, esperemos o Gabe tendrá que esperar tres años para atreverse a hablar xD. Es mucho tiempo una semana y varias cosas pueden pasar, esperemos que pueda hacerlo) Saludos!
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Capítulo 10
Solo quiero que seas feliz.
Gabriel no contuvo una escandalosa carcajada que escapó de sus labios al observar el resultado de su pequeño jugarreta de la mañana con la rata de biblioteca deportista, quien tiene todos los dientes teñidos de azul. De casualidad, había traído un chicle de broma, con tinta dentro que consiguió en una tienda y su plan original era dárselo a Balthazar pero por azares del destino, Sam llegó a la hora de almuerzo a compartir unos chicles con ellos, muy similares al que tiene en el bolsillo y en una distracción de su enemigo, los intercambió.
-Oh por Dios, ¿Qué te sucedió?- preguntó Dean aguantando a duras penas la risa mientras el menor se sienta a su lado con la bandeja del almuerzo.
-Algún graciosito quiso burlarse de mí y este fue el resultado- dijo con una sonrisa y durante unos breves segundos, observó a Gabriel, quien correspondió su gesto aún carcajeando.
-La verdad sea dicha, el azul es tu color- afirmó el come dulces haciendo reír a sus amigos.
-¿Sabes? Me hubiera enfadado hace unas horas pero ya se han burlado tanto de mí hoy, que soy inmune- respondió Chuck encogiéndose de hombros con un suspiro.
-No te coloques así- intervino el Winchester mayor arrimándose a su cuerpo- Te ves sexy de azul.
-¿De verdad lo crees?- preguntó el presidente del consejo estudiantil con una amplia sonrisa, enseñando su azul dentadura con diversión.
-Oh sí, así que el graciosito que te tomó como objetivo personal en esta ocasión, hizo una excelente elección de color- lo alabó acortando la distancia entre ambos y Gabriel frunció el ceño, dándole una patada por debajo de la mesa a Balthazar, quien por el inesperado movimiento, dejó caer el jugo, derramándolo sobre el almuerzo.
-¡Mi comida!- se quejó haciendo un gran puchero mientras los demás se ríen de su torpeza- Alguien me debe un almuerzo- gruñó observando al castaño, quien se hizo el desentendido.
Gabriel se alegró bastante cuando terminó el recreo, ya que no le agrada en lo más mínimo que ese sujeto esté tan cerca de su chico y desde que almuerza con ellos (cuando no está ocupado con el consejo estudiantil) no pierde ocasión de coquetear con el rubio, fingiendo roces casuales e intentando robarle un beso. Antes de llegar a la sala de clases, su amor no correspondido lo detuvo por el brazo, quedándose ambos en el pasillo mientras Balthazar y la pareja continúan caminando, hablando animadamente.
-¿Ocurre algo, Dean?- preguntó fingiendo inocencia, ya que sabía perfectamente que lo regañarían por culpa de la rata de biblioteca.
-Eso fue genial- canturreó antes de reírse estruendosamente y le dio un golpecito en el hombro- Ni siquiera me di cuenta de cuando lo hiciste, eres increíble- lo elogió con una amplia sonrisa de diversión.
-¿No estás enfadado? Tu chico se enojó al comienzo y ya sabe que fui yo, ¿Me protegerás de tu amorcito?- bromeó dándole codazos cómplices y el menor lo abrazó de improviso- Dean…
-Yo siempre te protegeré, Gabe, de todo el que quiera lastimarte, sin importar quien sea- afirmó con tal seriedad que el castaño se sonrojó, rodeándole la cintura despacio.
-¿Aún si es del chico que está enamorado de ti y podrías perderlo por eso?- preguntó con timidez.
-Lo haría sin dudar, Gabe, tú eres muy importante para mí- dijo observándolo fijamente y la distancia entre ambos comenzó a acortarse, sus labios se estaban rozando cuando el idiota que tiene de amigo interrumpió.
-¡Chicos! El profesor ya llegó, vamos o nos quedaremos afuera… ¿Es un mal momento?- intercaló la mirada entre ambos con curiosidad.
-¿Eh? No, nada, solo… hablábamos… Mmm… tenemos que entrar, vamos- señaló el rubio muy nervioso y se fue a paso rápido.
-Balthy, no pudiste ser más inoportuno en este momento- replicó con resignación y le pasó un brazo por los hombros- Vamos.
El resto de las clases resultó muy aburrido y pasó bastante tiempo conversando con el rubio hasta que el profesor los regañó a ambos en señal de advertencia para luego pedirles que salieran si no tenían interés en estar ahí. El rubio se disculpó por ambos y lo que quedaba de la hora, siguieron platicando discretamente a través de un papel. Cuando terminó la jornada de clases, se quedaron en la entrada esperando a la parejita, ya que Balthazar había ido a la enfermería.
-Lo de hoy será nuestro secreto- pidió el menor dándole cómplices codazos- Si papá se entera que nos regañaron, me castigarán- se quejó haciendo un infantil puchero que hizo reír al castaño- ¿Secreto?- preguntó arrimándose a su cuerpo y bajando el tono de voz.
-Mmm sí… secreto- prometió observándolo con una amplia sonrisa, disfrutaba demasiado esos momentos juntos.
-Eres el mejor, Gabe- respondió dándole un fuerte abrazo que no dudó en corresponder.
-Lo sé, pinky, no puedes vivir sin mí.
-¡Dean!- gritó el presidente del consejo estudiantil, acercándose corriendo a ellos- Hola, ¿Tienes planes para hoy? Quiero invitarte a comer, podemos ir por una rica tarta.
-¡Sí, tarta!- celebró el rubio alzando los brazos muy entusiasmado con la idea- Vamos a comer tarta, vamos a comer tarta, vamos a comer tarta- el castaño rodó los ojos y sacó su teléfono cuando le llegó un mensaje por parte de Sam. Hoy no es su día.
-Los chicos no vendrán, Dean, tienen que entregar un trabajo para mañana- dijo con resignación, guardando el celular en su bolsillo- Bien, no seré mal tercio aquí, nos vemos mañana.
-Espera, espera, ya habíamos quedado en salir, podemos ir los tres ¿Verdad, Chuck?- éste lo observó unos segundos pensativo.
-Bueno, no lo tomes a mal, Gabriel pero quería tener una cita con Dean, solo los dos- explicó con una pequeña sonrisa en el rostro.
-Para nada, listillo, si estás cortejando a Dean, es natural que quieras estar a solas con él, me voy- respondió sin poder ocultar del todo su molestia pero cuando dio un paso hacia la acera, el rubio lo detuvo por el brazo.
-No te vayas, ya habíamos planeado salir, lo siento mucho, Chuck pero tendremos que dejar para otro día la cita pero puedes venir con nosotros si quieres, mis promesas con Gabe son muy importantes- afirmó guiñándole un ojo al come dulces, quien sonrió con algo de arrogancia mientras observa a su rival amoroso.
-Entonces los acompañaré pero prométeme que mañana serás todo mío, Dean- el aludido asintió y los tres se marcharon hacia a la acera, yendo calle abajo.
Cuando llegaron al restaurant Marple, el rubio pidió dos pasteles de chocolate para ellos, ya que conocía sus gustos a la perfección. Gabriel debía admitir que a propósito buscó acaparar la conversación con su amigo, excluyendo sistemáticamente a la rata de biblioteca deportista, quien después de varios intentos por unirse, terminó resignándose y en algún momento permaneció en absoluto silencio pero ninguno de los dos lo notó al charlar tan animadamente.
-Esto estaba riquísimo- comentó el rubio levantándose con cuidado de no pasar a tirar algo en la mesa- ¿Me pides otro, Gabe? Iré al baño.
-Claro, pinky y no tardes, o iré a buscarte de la mano- canturreó esbozando una sonrisa cuando le dieron una palmadita en la frente.
-¿Hace cuánto conoces a Dean?- preguntó Chuck con curiosidad en el rostro.
-Desde el primer año de instituto, me cambiaron a mitad de año y nos conocimos el primer día, bueno, él me chocó por accidente en el pasillo, tiene la mala costumbre de no llegar a la hora, especialmente los lunes- explicó sin ocultar la diversión en su voz.
-Jajajaja, suena justo como él, ¿Y desde cuándo te gusta? ¿También desde el primer día?- el castaño se colocó muy pálido al escuchar esa afirmación y el menor se rio- No te asustes, no voy a revelar tu súper secreto pero deberías disimular, aunque eso no importa mucho, Dean es del tipo que si no le dices las cosas directamente, nunca se enteran.
-No sé a qué te refieres- respondió girando un poco en dirección a los aseos, lo que menos desea es que su amigo escuche esa vergonzosa plática.
-Es evidente que no te agrado ni un poquito, tenía mis sospechas al comienzo pero ahora lo he confirmado, ¿Por qué no se lo has dicho?- el mayor solo se limitó a cruzarse de brazos, no le gusta el rumbo que está tomando esta conversación- Tienes miedo ¿Verdad? Para mí tampoco fue fácil decírselo, él me ha gustado desde la primera vez que lo vi en el club de atletismo después de que me eligieran como el presidente… ¿Sabes por qué me confesé ahora?
-Porque este es el último año de Dean y no querías perder tu oportunidad- siseó sin ocultar su molestia.
-En parte, no es toda la verdad, cada vez comencé a fijarme más y más en Dean, hasta el punto en que no podía apartar mis ojos de él cuando estábamos en el mismo lugar pero entonces te vi a ti, ustedes dos siempre están juntos y cuando le pregunté a una chica de su curso, ella me dijo que eran pareja- el castaño se ruborizó un poco con esas palabras, no era extraño que sus compañeros creyeran que estaban saliendo, al menos así fue en un comienzo y algunos todavía lo piensan- Los estuvo observando más tiempo hasta que llegué a la conclusión que solo eran ideas equivocadas de los demás y por decidí dar el primer paso de acercarme a él y ahora me he dado cuenta que tú realmente estás enamorado de él.
-Eso no es asunto tuyo, Chuck y aún si fuera cierto, entonces con mayor razón deberías dejar de rondarlo a todas partes, no tienes oportunidad con él- afirmó con un tono amenazante, ya no tenía caso seguir disimulando su hostilidad con el enemigo.
-Jajajaja, ¿Y por qué? Si tú eres un cobarde, eso es asunto tuyo, no mío, si no tienes el valor suficiente para intentarlo, entonces no lo mereces y no tienes ningún derecho a intimidar a otros, en vez de perder el tiempo en bromas ridículas como teñirme los dientes, reúne un poco de coraje y sé honesto con él, Gabriel o de lo contrario, no sigas interfiriendo entre nosotros, yo soy muy serio respecto a Dean, estoy enamorado de él, es un chico estupendo en todos los sentidos, ¿Cómo alguien no podría enamorarse perdidamente de él?
-No tengo por qué seguir escuchando esta basura, si tanto quieres tu tiempo a solas, deseo concedido, adiós y no olvides pedir la tarta de Dean- soltó tomando su bolso del suelo para luego marcharse muy molesto.
No podía creer que esa molesta rata de biblioteca estuviera al tanto de sus sentimientos románticos por el rubio, aunque siendo honesto, si sus amigos ya lo sabían y sus compañeros intuían lo mismo, no estaba haciendo un muy trabajo en disimularlo, ¿Por qué su amigo tenía que ser tan despistado en esas cosas? Todo sería mucho más sencillo si fuera igual de intuitivo que los demás a su alrededor.
Cuando llegó a la casa Winchester, encontró a Mary horneando una tarta para la cena de esa noche y fue recibió con un maternal abrazo. Desde que comenzó a vivir con ellos hace una semana, todo se había vuelto mucho más tranquilo, ya no estaba en un constante estado de tensión por presenciar las discusiones sin sentido de sus padres, aunque aún no ha sido capaz de hablar con ellos, ya que cuando fue a buscar sus cosas, fue Kate quien lo recibió y John platicó con su padre por teléfono esa misma noche. Le había dolido que lo dejaran ir a así de fácil pero a la larga sería para mejor, no quería estar ahí después de las cosas horribles que le dijeron.
-¿Cómo estuvieron las clases?- preguntó la rubia revolviéndole el cabello con cariño. Realmente sentía un poco de envidia del rubio, su madre jamás había sido así con él- ¿Quieres algo de comer o beber?
-Estuvieron bien, tía Mary, algo aburridas pero ya falta poco para que acabe el primer semestre, quiero mis vacaciones- se quejó en un puchero antes de sonreír- Estoy bien, comimos con Dean y su amiguito nuevo hace poco.
-¿Amiguito? ¿Te refieres Chuck?- el castaño asintió sin ocultar su irritación contra ese sujeto- No entiendo por qué no te agrada, Gabe, a mí pareció un buen muchacho, es muy respetuoso, divertido, inteligente, amable y muy educado, incluso me ayudó a secar la loza después de la cena del sábado pasado.
-¡No tiene buenas intenciones con Dean!- replicó con el ceño fruncido mientras aprieta los puños con más fuerza de a necesaria- ¡Quiere pervertirlo! Va a aprovecharse de su inocencia y eso no me gusta.
-Oh cariño, ¿Estás celoso?- esas palabras por sorpresa al castaño, quien comenzó a colocarse lentamente rojo- No tienes que preocuparte, aún si terminan saliendo juntos, Dean siempre tendrá tiempo para ti, Gabe.
-No es eso, Dean es algo inocentón y jamás ve malas intenciones en otros, no quiero que lo lastimen o se aprovechen de él- respondió suavizando un poco su voz.
-¿Seguro que solo es por eso o hay algo más?- preguntó la rubia inspeccionándolo con la mirada sin quitar la sonrisa de su rostro.
-Mmm… iré a dejar mi bolso al cuarto... ya regreso- dijo yéndose corriendo por el pasillo.
Ahora sí es oficial, sería un pésimo actor si su vida dependiera de ello. Todo el mundo se da cuenta de lo que siente, menos la persona directamente implicada. Se dejó caer sobre la cama de su amor no correspondido mientras se pasa una mano por el cabello. Ya no puede continuar más tiempo con eso, por más que lo odie, Chuck tiene razón en lo que dijo, ha sido un cobarde y no puede objetar algo si ahora la competencia intenta obtener a su chico.
-Tengo que decírselo… o voy a perderlo- susurró para sí mismo antes de negar despacio- No, no puedo… ¿Y si arruino nuestra amistad?- se preguntó con temor en la voz pero volvió a negar-No, no puedo seguir siendo un cobarde, ya no, hoy se lo diré y si me rechaza, al menos ya no seguiré ilusionándome con algo que no pasará.
Después de darse ánimos hasta que consiguió reunir el valor suficiente para lo que ocurrirá esa noche, se cambió de ropa y bajó a la cocina a ayudar a Mary con lo que falta de la cena. Cerca de media hora después se les unió la parejita, quienes ayudaron a colocar la mesa. A medida que los minutos pasaron, Gabriel comenzó a impacientarse, ¿En dónde estaba Dean? Cuando John llegó del trabajo, se preocupó aún más y estaba por ir a buscar a su amigo pero el ruido de la puerta lo alertó antes de que el rubio llegara junto a ellos tarareando una canción.
-¡Hola a todos!- canturreó el primogénito de los Winchester dándole un beso en la mejilla a su madre y la mantuvo abrazada por el cuello.
-Estás muy feliz- dijo Sam con curiosidad en el rostro- ¿Pasó algo?
-Sí, adivinen que pasó, adivinen, adivinen- los incentivó sin quitar la amplia sonrisa de su rostro antes de tomar asiento junto a Gabriel.
-Basta de misterios, pinky, dinos de una vez- pidió entrecerrando los ojos con irritación, tenía un muy mal presentimiento. Estaba muy seguro que la gran noticia no le gustaría.
-¡Es oficial!-festejó alzando los abrazos- Chuck me pidió salir como pareja y acepté, ¡Somos pareja!
Un extraño silencio se instaló en la mesa, alguien habló, quizás fue Sam o Castiel, el castaño no lo sabe con certeza, lo único que puede escuchar en ese momento, es el sonido de su corazón rompiéndose después de esa alegre declaración. Pareja. Pareja. Chuck y Dean son pareja. La rata de biblioteca deportista por fin consiguió su cometido. Una mano en su hombro lo hace reaccionar.
-¿Qué sucede, Gabe? ¿No te alegra la noticia?- preguntó el rubio con un gesto de preocupación en el rostro.
-Mmm… claro que sí, Dean… felicitaciones- respondió con un amago de sonrisa y para su suerte, el moreno distrajo la atención del rubio hacia él.
El resto de la cena no volvió a hablar, solo se limitó a terminar su cena para luego retirarse, con la excusa que quería estudiar un poco para los exámenes que comienzan la próxima semana. No podía creer que había perdido por completo a su amor no correspondido. Jamás esperó que las cosas terminaran así, nunca pensó que esa rata de biblioteca le quitara a la persona más importante en su vida.
-Lo perdí…- susurró sintiendo como las lágrimas se agolpan en sus parpados pero se fuerza a no llorar- Perdí a Dean… por cobarde lo perdí…
Estuvo sumido en sus pensamientos casi una hora hasta que su compañero de cuarto se le unió tarareando una canción y tuvo que soportar escuchar toda la historia de cómo ese maldito adolescente hormonado le pidió que se hicieran pareja. Una intensa ira lo invade pero luego es reemplazada por una profunda tristeza, no puede culpar a nadie más que a si mismo por su propia cobardía.
-¿Lo quieres, Dean?- preguntó observando fijamente a su amigo, quien se giró sobre la cama.
-Mmm, sí, creo que sí- respondió con su habitual honestidad.
-¿No estás seguro? Sé que hasta hace muy poco descubriste que te gustan los hombres y estás entusiasmado con la idea de encontrar un amor perfecto con quien experimentar tu primera vez, por eso quiero que estés muy seguro- habló estirando una mano para acariciar la mejilla del menor con cariño.
-¿Qué opinas de Chuck?- el mayor hizo su mejor esfuerzo por no fruncir el ceño. No le gustaba ni un poquito ese sujeto pero debido a que quería arrebatarle a su persona más especial pero no podía dejarse llevar por sus sentimientos, sino que debía pensar en la felicidad de su amigo.
-Es un buen, chico, algo nerd pero… realmente te quiere, Dean…-admitió muy a su pesar, ya que sin importar que no le agrade, no puede desconocer sus méritos- Te quiere…
-Entonces… ¿Qué te parece que seamos pareja?- preguntó expectante por su respuesta y el castaño se levantó, jalando de la mano al menor para que lo imite antes de tomarlo por las mejillas con cariño.
-Solo quiero que seas feliz, Dean- afirmó haciendo sonreír al rubio y le dio un casto beso en la frente- Pero si se atreve a hacerte llorar o te lastima, juro por Dios que le romperé la cara a golpes.
-Gabe- se rio con diversión para luego abrazarlo- Gracias, Gabe, eres un amigo increíble, la persona que quieras, será increíblemente afortunado.
-Dean… gracias.
El Winchester salió de la habitación en dirección al baño y el castaño se acomodó sobre la cama mirando el techo, al mismo tiempo que una solitaria lágrima se desliza por su mejilla derecha. Acaba de perder a la única persona de quien se ha enamorado pero sus deseos son muy sinceros, solo quiere que sea feliz junto a alguien especial para él, que le de todo el amor que se merece y si Chuck es esa persona, Gabriel solo puede desearles lo mejor, esperando que el tiempo alivie su corazón roto.
