HOLAAA!... VOLVI! Y LES TRAIGO EL NUEVO CAPITULO!!..WENO... AKI TA..:P

Lelefone: ahora dices eso... perate nu más. De que lo va a manejar con el deo chico... si tal vez...pero Ud. sabe k es hombre al fin y al cabo... y celeste...weno..jajaja ese es un misterioso... pero ya se empezó a poner weno esto... o no?..jaja...

CAPITULO 10: GUESS WHO'S BACK.

Pasaron dos semanas y aun no tenían noticias de Celeste. Ron andaba de mejor ánimo pero aún se entristecía cuando hablaban de ella. Anne quería que Celeste volviera pronto para hablar con ella y disculparse por su reacción. Harry necesitaba a la chica más que nunca. Unos días atrás Harry soñó que corría por un sendero oscuro, pero de pronto se detuvo. Quiso seguir pero su cuerpo no respondía. Una luz blanca muy fuerte cegó a Harry y de esta salió un hombre.

- Harry, tranquilízate. No estás solo. Tu familia esta más cerca de lo que crees. Relájate. Y recuerda que no estás solo.- dijo el hombre. Harry lo reconoció, era Sirius. El chico quiso correr y abrazarlo, pero no podía moverse. Sirius sonrió y se dio la vuelta hasta perderse en la luz. De la nada esta desapareció.

Harry despertó con lagrimas en los ojos y sintiendo que lo que más quería lo había perdido de nuevo. Necesitaba a Celeste, la necesitaba mucho. Era ella quien lo escucharía y entendería. Estaba esperando que llegara como quien espera los regalos de navidad.

Draco por su parte aún no entendía a Anne. Se había enojado, eso era obvio. Ella ahora actuaba fríamente con él, ya no le ayudaba con astronomía, ni siquiera le hablaba. El muchacho la extrañaba, pues era su amiga. Pero al mismo tiempo la actitud fría de Anne le encantaba. Lo estaba volviendo loco. Ella actuaba como él y eso la hacía irresistible.

La mañana estaba fría. Ya faltaba poco pera navidad. Todo el colegio se encontraba desayunando en el gran salón. La conversa era sobre Quidditch. El comedor estaba animado pese al ambiente helado. Las puertas del comedor se abrieron y un hombre que nadie había visto en el colegio entró con cara de preocupación. Se dirigió a la mesa de los profesores y le dijo un par de palabras al director. La cara de Dumbledore cambió por completo. Salió del gran salón con el hombre siguiéndolo. Volvió a entrar casi de inmediato.

-Profesora McGonagall, queda a cargo que nadie salga.- dijo el director para luego salir de nuevo.

Todo el gran salón estaba expectante. ¿ Que habría afuera que había hecho enojar tanto a Dumbledore? El silencio fue interrumpido por un grito del exterior.

- ¡¡¿ACASO ESTAN LOCOS?!! ¡CELESTE SE QUEDA ACÁ!- dijo un furioso profesor Dumbledore.

Ron, Anne y Harry se levantaron rápidamente de la mesa y corrieron hacia la puerta.

- ¡BROWN, WEASLEY Y POTTER! No tienen autorización para salir, vuelvan a sus asientos inmediatamente- la profesora McGonagall estaba molesta.

Los chicos volvieron a regañadientes a sus puestos. Si Celeste estaba afuera ¿por qué no había entrado a hablar con ellos? Los había tenido preocupados por ella al no tener noticias por mas de dos semanas y ahora no podían verla.

- Que raro que no haya entrado, algo no esta bien- dijo Harry suspicazmente.

Dumbledore volvió a entrar al gran salón con cara de enojo. Tomo asiento en su silla y le dijo algo a los profesores seriamente. Todos asintieron para luego Dumbledore con una cara menos furiosa les anuncio a los alumnos que podían retirarse.

Ron, Harry, Hermione, Anne y Ginny se apresuraron para llegar a la torre Gryffindor. Pero Celeste no estaba ahí. Así que los chicos salieron a buscarla por los pasillos, en alguna aula o en algún despacho. Pero nada. Derrotados volvieron a su sala común.

Al llegar la profesora McGonagall iba saliendo de la torre.

- Profesora McGonagall- la llamó Harry - ¿donde esta Celeste?

- Potter, ella no lo puede ver ahora, no puede ver a nadie.

- ¿Por qué profesora? ¿Dónde esta?- preguntó Anne.

- Ella necesita reposo, mucho reposo ¿de acuerdo?- respondió McGonagall

- ¿Ella se encuentra bien?- Ron se veía extremadamente preocupado.

- Si ella estará bien. Les pido discreción y que por favor no se acerquen a la enfermería mientras más descanse más rápido estará con ustedes.

- Pero, ¿Qué le sucedió?- inquirió Harry.

- No lo sabemos aún, estamos esperando que despierte.

- Por eso el profesor Dumbledore estaba molesto- concluyó Hermione una vez adentro de la sala común y sin McGonagall- algo le debió haber pasado y debe ser grave.

El fin de semana paso tranquilo, con los chicos como de costumbre en el lago.

Cuando amaneció Harry y Ron se apresuraron para bajar a desayunar temprano y poder retirarse antes que todos y poder ir a la enfermería sin que nadie lo notase.

Cuando llegaron a la puerta de la enfermería la señora Pomfrey abrió. Su cara evidenciaba que no había dormido mucho.

- Disculpe, queríamos ver a la señorita Ashford- explicó Harry.

- Lo siento niños, pero eso no será posible en por lo menos dos días. Ahora les pido que vuelvan a clases- la señora Pomfrey cerró la puerta dejando a los chicos con muchas dudas.

Esa misma noche Harry y Ron tenían entrenamiento de Quidditch. Llovía fuertemente y el viento los golpeaba de manera brutal. Estaban prontos a terminar cuando una bludger golpeó a Ginny, botándola de su escoba y dejándola inconsciente en el suelo. Ron tomó a su hermana y la llevó a la enfermería. La señora Pomfrey acomodó a la menor de los Weasley en una cama y le pidió a su hermano que se retirara.

En medio de la noche Ginny despertó. Se dio cuenta que estaba en la enfermería y recordó lo que le había sucedido. Iba a llamar a la señora Pomfrey cuando sintió un quejido detrás de una cortina. Se levantó y se acercó lentamente y en silencio. Detrás de la cortina vio a una muchacha y Ginny se espantó como nunca. Era Celeste. Estaba pálida y tenía muchos cortes pequeños y finos que le cubrían casi todo el cuerpo, como que los hubiesen hecho con aguja. Estaba amarrada a su cama. Ginny no entendía por qué si estaba inconsciente. Pero de la nada Celeste se sentó, con la cabeza cayendo hacia atrás, los ojos cerrados y sus manos a los lados bien atadas a la cama. Un fuerte grito salió de su boca, uno de dolor muy agudo.

Ginny retrocedió y estuvo a punto de empujar una mesa. Sintió los pasos de la señora Pomfrey y corrió a su cama donde simuló estar dormida.

- Ya, tranquila, tranquila.- escuchó decir a la señora Pomfrey. Ginny abrió un ojo y vio que la enfermera echaba unas gotas de una poción rosada pálida en la boca de Celeste, que se relajó y volvió a recostarse en su cama como si durmiera.

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JEJE... EL CAPITULO NO CREO QUE SEA LO QUE ESPERABAN, PERO BUENO.. YA VOLVIO CELESTE, ALGO ES ALGO... PERO SE VIENE WENI WENI YA... JEJE... ADIOS REVIEWS PLISS!!!.